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>>Sensación de AmorTai- 16 Davis- 13 Matt- 16 Yolei- 13 Sora- 16 Cody- 10 Izzy- 15 T.K- 13 Mimi- 15 Kari- 13 Joe- 17 Ken- 13 -
Jeje, os ha gustado, eh... –
decía Mimi con voz vanidosa – pues entrad y os quedaréis todavía más asombrados. Los chicos entraron
y fisgonearon en la casa, estaban asombrados de la casa que tenía Mimi para
pasar el verano, entraron en las habitaciones, en los baños, en la cocina, en
el salón, en el comedor..... y cuando llegaron al jardín y vieron la piscina,
se quedaron todavía más fascinados. -
Vaya, esto es increíble, menuda
piscina – decía Davis – y además tiene trampolín, que suerte hemos tenido. -
¡Oh, Mimi! ¡Tienes una casa
preciosa, eres fantástica, además de guapa lo tienes todo! – exclamaba Yolei
entusiasmada. -
Pues, todavía no has visto el
cuarto que te ha tocado... ven, te lo enseñaré – las dos se marcharon
entusiasmadas. Después de haber
visto la casa, las chicas se instalaron en sus respectivas habitaciones, Mimi y
Sora en una y Yolei y Kari en la otra, los chicos tenían un dilema con las
habitaciones, Davis quería coger la habitación que estaba al lado de la de Kari. -
Yo me conformo solo conque me
toque esa habitación. -
¡¿Pero que te ha dado por esa
dichosa habitación?! – exclamaba Tai. -
Es que está al lado de la de
Kari... –se reía para sí mismo. -
Bueno, para que no haya
preferencia por nadie, lo echaremos a suertes, ya está – dijo Tai. -
Si, será lo mejor – dijeron los
demás a excepción de Davis que solo refunfuñaba. -
Bueno, aquí está, coged un papel
– Tai extendió la mano con cuatro papelitos con un número cada uno. Izzy cogió un papel
seguido de T.K que cogió otro, después Davis y finalmente Matt. -
Bien, ya está ahora
desarrugadlos – ordenó Tai. -
Nos ha tocado en la habitación 2
– dijo Izzy. -
A nosotros la 4 – dijo T.K. -
Mierda, esa es la habitación que
está al lado de la de Kari, ¿en cual nos ha tocado a nosotros?, ¿¡ en la 1!?,
¡¡porras!!, esa es la más lejana a la de Kari, ¡oh, no! – gritaba un Davis muy
desilusionado. -
A nosotros nos ha tocado en la 3
– dijo Matt ignorando a Davis. -
Bueno, pues ya está, todos a las
habitaciones – dijo Tai. Se dirigieron hacia
sus habitaciones, Davis iba caminando a la vez que le dirigía miradas furtivas
a T.K, éste prefirió hacer que no se daba cuenta para evitar otro pelea más, la
verdad es que ya le aburría la obsesión de Davis por Kari. Mientras Ken y Cody,
miraban con cara de desagrado a Davis. De este modo Tai y Matt estaban en la
habitación 3, T.K y Ken en la 4, Davis y Cody en la 1 y Joe e Izzy en la 2. ¡Toc, toc!. Habían llamado a la puerta de la
habitación de Sora y Mimi. -
Adelante – dijo Mimi. -
¡Hola! – eran Kari y Yolei. -
Hey chicas, ¿qué tal? ¿ya os
habéis instalado? – preguntó Mimi. -
Si, no hemos tardado mucho, es
que hemos traído poco equipaje – dijo Yolei. -
Pues Mimi se ha traído una
maleta a punto de reventar – Sora apareció detrás de la puerta. -
¿De verdad Mimi?, oye, me tienes
que enseñar toda esa ropa que te has traído, ¿vale? – dijo Yolei entusiasmada. -
Pues claro, mira ven, que yo te
enseño – dijo Mimi. Las dos se quedaron
sentadas en la cama de Mimi viendo toda su ropa, que ocupaba las tres cuartas
partes del armario, mientras que la de Sora solo ocupaba una cuarta parte. -
Como son, eh – comentó Kari. -
Y que lo digas, son como
hermanas gemelas o algo parecido – dijo Sora. Las dos jóvenes
rieron. -
Bueno, parece que nos vamos a
aburrir viendo a estas dos con la ropa, ¿por qué no bajamos abajo a cocinar
algo?, me apetecen unas galletas caseras, ¿qué me dices? –comentó Sora. -
Sora, tu tan golosa como siempre
– dijo Kari. Sora sacó la lengua
con una sonrisa. -
Vale vamos, a mí también me
apetece cocinar algo – dijo Kari. -
Oye Mimi, nos vamos a la cocina
a preparar una galletas, eh – dijo Sora. -
Si, vale – Mimi no debió
escucharla bien, porque ni siquiera la miró, estaba absorta con los trajes. -
Me parece que no me ha escuchado
¬¬. -
Es normal, ahora le está
enseñando a Yolei su nueva colección de ropa – terció Kari. Las dos bajaron a la
cocina, en aquel momento no había nadie por allí, los chicos debían seguir en
sus habitaciones, prepararon todos los ingredientes y, cuando la masa ya estuvo
hecha, la metieron al horno. Tras esperar un bueno rato, en el que aprovecharon
para hablar, sonó la campana del horno y cogieron las galletas recién hechas,
las probaron. -
Mmmm, deliciosas – dijo Kari. -
Si, nos han quedado muy bien,
somos unas grandes cocineras – prosiguió Sora. -
Tienes razón, vamos a la
habitación a ver si esas dos ya han acabado con los vestiditos – dijo Kari. -
Sí. Cuando llegaron,
Mimi y Yolei seguían igual que antes, no se habían dado ni cuenta de que se
habían ido, pero eso ya no tenía importancia porque cuando Sora y Kari les
preguntaron si querían galletas, se volvieron rápidamente dejando atrás el
montón de ropa. Estuvieron comiendo hasta que no pudieron más. -
Estoy llena, no me puedo ni
mover – dijo Sora. -
Ni yo – prosiguió Mimi. -
Pero estaban muy ricas –
continuaba Yolei. -
Puf, pero ahora qué hacemos con
todas las galletas que nos han sobrado – comentó Kari. Todas se quedaron
pensativas. -
No vamos a tirarlas, con lo que
nos ha costado hacerlas – dijo Sora. -
Bueno, ya está, se las daremos a
los demás, ¿qué os parece? – dijo Kari. -
Si, será lo mejor – dijo Yolei. -
Pero yo puedo llevarlas, estoy
demasiado llena – agregó Mimi. -
Jo, yo también – se quejó Yolei. -
Vaaale, ya ayudo yo a Kari a
llevarlas... – dijo Sora de muy mala gana. -
Jeje, gracias Sora – dijo Kari –
yo iré a las habitaciones de T.K y Davis y tú a las otras dos, ¿vale?. -
De acuerdo. Sora se dirigió
primero a la habitación de Izzy y Joe, llamó a la puerta. -
¿Se puede pasar?, soy yo, Sora. -
Si claro, pasa Sora – exclamó
Izzy. Sora entró en la
habitación, que por cierto estaba muy ordenada, seguro que eran las manías de
Joe. -
Es que os he traído esto – y les
enseño el plato con unas cuantas galletas. -
Tienen buena pinta – dijo Izzy. -
Están muy ricas, las hemos hecho
Kari y yo – añadió Sora. -
Muchas gracias – dijeron Izzy y
Joe. -
De nada, es que hemos hecho
demasiadas... y claro, no nos las hemos podido comer todas – argumentó Sora. -
Ya... y para nosotros los
restos, ¿no?, ni que fuéramos animales domésticos – dijo Joe. -
Venga Joe, no seas tan
cascarrabias, al menos nos han traído algo, ¿no? – le dijo Izzy. -
Eso, eso, Izzy tiene toda la
razón del mundo – añadió Sora – no seas tan quejica, bueno, yo me voy a la
habitación de Matt y Tai a darles otras pocas. Sora salió de la
habitación y se dirigió a la de Matt y Tai, llamó a la puerta, no contestaron,
oyó que tenían música puesta. -
Baja el volumen, ¿quieres? – se
le oyó decir a Matt. -
Vale, vale... – dijo Tai. Sora volvió a llamar. -
Hey chicos, soy yo, Sora, ¿se
puede pasar?. -
¿Eh? ¿Izzy? – se confundió Tai -
¡pasa, pasa!. -
¿Izzy? ¿Qué pase? – pensó Sora
extrañada. -
Hola chicos, os he traído unas... -
¡¡Sora!! – gritó Tai. Tai había confundido
a Sora con Izzy, Sora entró en la habitación en el peor momento en el que una
chica pueda entrar en la habitación de un chico, si, Matt estaba en ropa
interior. Durante un segundo Sora pudo ver los músculos de Matt, su cuerpo bien
formado y... su cara roja como un tomate al igual que la de ella, entonces
reaccionó, era una situación muy comprometedora. -
¡¡Perdón!! – dijo con la cara
rojísima de vergüenza y los ojos cerrados, dio un tremendo portazo y se marchó
corriendo, a una velocidad desenfrenada, incluso estuvo a punto de chocarse
contra la pared. Cuando por fin llegó
a la habitación, a ella le había parecido una eternidad desde que salió de la
habitación de sus compañeros hasta que llegó a la suya, cerró rápidamente la
puerta y dio un gran suspiro apoyándose en ella. Mimi se la quedó mirando
sorprendida después del susto que se había dado al verla entrar de esa manera
en la habitación, pues casi se cae de la cama. -
Sora, estás roja como un tomate,
¿qué te ha pasado? – preguntó Mimi todavía pálida del susto. -
¡Ah! ¡Mimi!, no sabía que
estuvieras todavía aquí, ¿y Yolei?. -
Se acaba de marchar, dijo que
tenía ganas de darse una ducha, pero dime qué te ocurre, está muy nerviosa. -
Es que... verás... Sora se sentó en su
cama y le contó a Mimi todo lo que había pasado al entrar en la habitación de
Tai, que vio a Matt en ropa interior y que casi le da un desmayo allí mismo. -
Y eso es todo – finalizó con
otro suspiro y los ojos cerrados -
¡¡Ostras!!, ¿y qué vas a hacer?. -
¡¡¡¡Aaaaaahhhhh!!!!, ¡¡¡no lo
sé!!!, no le podré mirar a la cara, dios mío, me va a dar algo, ¿por qué me
tiene que ocurrir esto a mí? – gruñó la pobre Sora. -
Pero dime... – Mimi miró Sora pícaramente - ¿te fijaste en si tenía
músculo o si estaba en forma físicamente?, ya sabes... si estaba bueno. -
¡¡¡¡¡¡¡PUES CLARO QUE NO!!!! –
gritó Sora. -
Si, ya, claro, y yo voy y me lo
creo, venga, algo tuviste que ver... – insistió Mimi. -
Bueno... algo algo si que vi. -
¿De veras? ¿Y qué tal estaba?. -
Mimi, ¿no será que te gusta
Matt? ¬¬. -
¡Que va! ¡Yo a quien quiero ver
en ropa interior es a mi queridísimo Tai! – sonrió Mimi. -
¿Tengo que responderte
obligatoriamente?. -
Sí. -
Bueno... pues estaba bastante
bien... -
¿Cómo que bastante bien? –
refunfuñó Mimi – por favor Sora, que es Yamato Ishida, el chico que vuelve
locas a todas las chicas... un bastante no le es suficiente. -
Vale, vale... pues... estaba
muuuuuuy bien. -
¿De verdad?. De repente se hizo
un silencio sepulcral, las dos se estaban mirando fijamente y hacían una mueca
rara con la boca, se estaban conteniendo la risa, después, empezaron a reírse a
pequeñas carcajadas y con una mirada de complicidad. |