| |
COLABORACIÓN ESPECIAL
LOS MODOS DE ANÁLISIS EN INVESTIGACIÓN
CUALITATIVA EN SALUD: PERSPECTIVA CRÍTICA Y REFLEXIONES EN VOZ
ALTA
Manuel Amezcua (1,2) y Alberto Gálvez Toro (3)
(1) Hospital Universitario San Cecilio, Granada.
(2) Laboratorio de Antropología Cultural, Universidad de Granada.
(3) Departamento de Ciencias de la Salud, Universidad de Jaén.
Correspondencia: Manuel Amezcua Apartado de
correos nº 734 18080 Granada Correo electrónico: [email protected]
|
RESUMEN
Existe un considerable bagaje teórico y metodológico
para desarrollar investigación cualitativa en salud siguiendo la
diversidad de tradiciones analíticas que aportan principalmente las
ciencias sociales. Sin embargo este maridaje que se produce en torno
a lo socio-sanitario abre un espacio multidisciplinar no
suficientemente explorado aún que suscita numerosos interrogantes.
En este artículo se realiza una visión panorámica de los principales
paradigmas, metodologías y orientaciones teóricas que han inspirado
los análisis cualitativos en el contexto de las ciencias de la
salud. Partiendo de una clasificación primaria, se proponen los dos
polos que delimitan el continuum del análisis cualitativo: desde los
diseños que ponen énfasis en la descripción de los datos, con un
carácter puramente exploratorio, hasta aquéllos se adentran en las
formas de teorización para establecer interpretaciones e
inferencias.
La investigación cualitativa abre un espacio en
el análisis de los problemas de salud desde una perspectiva social y
cultural, adoptando para ello diversos procedimientos, como el
análisis de contenido o el análisis del discurso, que permiten un
acercamiento a las formas de comunicación y escudriña en la
ideología que se oculta tras el lenguaje. La tradición sociológica y
antropológica aportan de esta manera metodologías singulares que
permiten conocer el contexto donde surgen los fenómenos y elaborar
propuestas teóricas para explicarlos, como es el caso de la
etnometodología, la inducción analítica o la teoría fundamentada.
Por último se proponen algunas claves para construir un espacio
común desde el que construir nuevas perspectivas epistemológicas a
partir de la confluencia multidisciplinar.
Palabras
clave: Investigación cualitativa. Ciencias de la Salud. Ciencias
Sociales. Análisis cualitativo. |
|
ABSTRACT
Different Approaches to
Qualitative Health Research Analysis: A Critical
and Reflective View
There is a consistent theoretical and methodological
foundations on qualitative health research provided mainly by social
sciences. However, this existent overlap between social and health
aspects is a wide multidisciplinary field still underexplored. This
article offers an overview of the main paradigms, methodologies and
theoretical tendencies of qualitative research analyses within the
health sciences context. Based on an initial classification, two
opposite extremes for setting the bounds of the qualitative analysis
continuum - from designs focusing on data description, which are
purely exploratory, to those which go into theorizing processes so
as to draw out interpretations and inferences - are discussed.
Qualitative research is an important tool in the analysis of
health problems from a social and cultural point of view. Adopting
different procedures such as content and speech analysis,
qualitative research approaches communication patterns and examines
the diverse language ideologies. Sociological and anthropological
traditions provide unique methodologies which allow to know the
context where the phenomena appear and set out theoretical proposals
in order to explain them, for example ethnomethodology or analytical
induction. Lastly, some keys are suggested for developing a common
area, out of which new epistemological perspectives may be set out
based on different disciplines coming together.
Key
words: Qualitative Research, Health Sciences. Social Sciencies.
Qualitative analysis. |
INTRODUCCIÓN
La fase de análisis de los datos representa probablemente el
lado oscuro de la investigación cualitativa. Tanto los defensores teóricos
del método como los productores de investigaciones cualitativas adolecen
de proporcionar escasa información sobre los modos en que transforman los
datos en interpretaciones que puedan sustentarse científicamente. Tal vez
sea por ello que aún existan investigadores (especialmente en ciencias de
la salud) que miran con una reticencia insalvable la incorporación de esta
metodología para el abordaje de los problemas de salud. Un texto de
Mercado y colaboradores, aparecido hace dos años, vino en cierta forma a
romper esta tendencia, aportando algunas ideas utilísimas sobre este
asunto tan espinoso1. En fechas recientes uno de los autores de
este trabajo tuvo la oportunidad de realizar una estancia académica en la
Universidad donde Mercado dirige un Programa de Investigación Cualitativa
en Salud, lo que le permitió compartir algunas de las reflexiones
epistemológicas que aparecerán en este artículo. Quiere eso decir que al
día de hoy nos resulta imposible asumir la paternidad de todo lo que aquí
se diga, debiendo compartirla con el propio Mercado y no pocos
investigadores que en los últimos meses aceptaron un ejercicio reflexivo
sobre la utilidad del análisis cualitativo a partir de su
experiencia.
Una primera cuestión, bastante aceptada por
otra parte, es que el interés por los análisis cualitativos en el contexto
de las ciencias de la salud se ha producido a partir del interés mostrado
por los investigadores sociales en las instituciones sanitarias, lo cual
ha motivado que la investigación cualitativa en salud se esté definiendo a
partir de referentes teóricos y metodológicos tomados principalmente de
las ciencias sociales y las humanidades. Estudios como los de Goffman
sobre los hospitales psiquiátricos y su concepto de institución
total2 alertaron, aunque algo tardíamente, sobre la necesidad
de abordar determinados problemas de salud desde perspectivas bien
distintas a la puramente biomédica, perspectivas que admiten la
subjetividad (tanto de los sujetos investigados como del investigador)
como objeto de análisis, algo que podía sonar a herejía a principios de
los sesenta, y que aún hoy sigue siendo objeto de controversia fuera del
reducido grupo de iniciados en los modos de análisis cualitativos.
En el contexto de la salud, la metodología cualitativa ha abierto
un espacio multidisciplinario que convoca a profesionales de las más
diversas disciplinas (médicos, enfermeras, psicólogos, sociólogos,
antropólogos, trabajadores sociales, etc), lo que lejos de ser un
inconveniente aporta una gran riqueza en la producción. Sin embargo
también provoca una serie de efectos perversos, como por ejemplo la gran
variabilidad existente en la manera de afrontar el análisis: imprecisión y
confusión de conceptos, multiplicidad de métodos, más descripción que
interpretación, riesgo de especulación, escasa visión de conjunto,
ateorización, etc, hasta tal punto que hoy día no podríamos hablar del
análisis cualitativo, sino más bien de los análisis cualitativos. En esta
confluencia disciplinar, es tan importante que los investigadores desvelen
los secretos de su cocina (la "alquimia dubitativa" de Minayo), como el
llegar a consensos sobre los aspectos más elementales del análisis:
terminologías, métodos y técnicas, criterios de validez y fiabilidad,
perspectivas teóricas, etc.
LA BÚSQUEDA DEL SIGNIFICADO
Parece una constante que los investigadores en salud
llegaron a los análisis cualitativos buscando conocer dimensiones
complejas de las que aportan poca o nula información los registros
clínicos habituales. Después de una década centrada en el estudio de las
enfermedades crónicas y a pesar de haber adoptado desde su comienzo una
perspectiva crítica, Mercado decide incorporar el análisis cualitativo
para poder comprender la experiencia del padecimiento, para lo cual buscó
a través de entrevistas recuperar "la voz de quienes padecen" (los propios
pacientes, sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo y demás
integrantes de su red social más cercana)3. A la vista de los
estudios publicados en las últimas décadas, no se entenderían los
abordajes cualitativos sin la idea la complementariedad metodológica, en
tanto una buena parte de las investigaciones que buscan comprender la
subjetividad y la significación, se interrogaron previamente sobre
relaciones entre variables y su medición4.
Cuando la
mirada del investigador se dirige a problemas de salud en su dimensión
social o cultural (concepciones y representaciones, política,
administración, instituciones, etc), los modos de análisis basados en la
estadística se quedan casi siempre estrechos y comienza la búsqueda de
instrumentos metodológicos más flexibles. El resultado es la afluencia de
datos muy descriptivos, las propias palabras pronunciadas o escritas de la
gente y las acciones observables5. Al analizarlos llega el
momento quizá más angustioso para el investigador poco acostumbrado a
confrontar las dos materias primas sobre las que hay que trabajar: el
lenguaje, que representa la subjetividad y el mundo de los significados y
los símbolos, y la práctica, que representa lo concreto, lo morfológico.
Es el estado nebuloso o el limbo, a los que se refiere Minayo, que a
menudo ocultan los investigadores en sus informes, que puede al mismo
tiempo esconder una creatividad desbordante y procedimientos analíticos
poco confiables técnica y científicamente6.
¿Cuál
es la materia oculta que tanto cuesta encontrar entre los datos
cualitativos? Tres son las principales finalidades del análisis
cualitativo según expresan algunos autores: la búsqueda del significado de
los fenómenos a partir de los datos concretos, confirmar o rechazar
hipótesis, y ampliar la comprensión de la realidad como una
totalidad7. Para alcanzar el estado de clarividencia necesario
en el trabajo interpretativo el investigador tiene que vencer varias
dificultades. Una, la seducción de los métodos y las técnicas, que a
menudo le hace olvidarse de su verdadera búsqueda: el significado. Otra,
la dificultad para realizar abstracciones teóricas a partir de los datos
concretos, que se da especialmente en investigadores con una formación y
trayectoria positivistas cuando les faltan datos numéricos. Pero
especialmente hay que aprender a controlar lo que Bourdieu (cit. por
Minayo) llama "ilusión de transparencia", que se da sobre todo cuando el
investigador está muy familiarizado con los datos y los escenarios que
estudia, entablando una comprensión de la realidad apresurada y
condicionada por su propia proyección subjetiva.
DESCRIBIR O INTERPRETAR
Verdaderamente no existe una taxonomía universalmente
aceptada sobre los tipos de análisis en investigación cualitativa, o al
menos nosotros no la conocemos. Por supuesto que ha habido algunos
intentos clasificatorios, casi todos ellos en el campo de la sociología,
pero respondiendo a criterios parciales que no han logrado atravesar la
barrera disciplinar en la que fueron pensados. Fruto de esta carencia es
la gran confusión terminológica que persiste en torno a los procedimientos
para el análisis cualitativo (métodos, estrategias, técnicas,
orientaciones epistemológicas, etc). Aunque tampoco nosotros seamos
capaces de aclararlo, intentaremos presentar algunas clasificaciones y
mostrar críticamente algunas de las orientaciones metodológicas a las que
se refieren con mayor frecuencia los todavía escasos investigadores del
campo de la salud que muestran su interés por diseños cualitativos, aunque
no lo haremos siguiendo la lógica cronológica en la que fueron surgiendo.
Una de las primeras aportaciones clasificatorias se debe a Barton
y Lazarsfeld, al proponer identificar cinco niveles en los procedimientos
de análisis del material cualitativo en función de su complejidad: las
simples observaciones, la construcción o aplicación de sistemas
descriptivos (listas y tipologías), las relaciones entre variables, las
formulaciones matriciales, y el análisis cualitativo en apoyo de la
teoría8. Esta clasificación tiene notables ausencias, como la
Teoría Fundamentada de Glaser y Strauss, que fue descrita con
posterioridad, pero sus autores introducen la idea de un continuum
dentro del cual tendría cabida cualquier procedimiento analítico que
surgiese en el futuro. En torno al criterio de complejidad emergen dos
polos, no opuestos, sino como un largo camino con numerosas estaciones, al
decir de Hammersley y Atkinson9, un itinerario que iría desde
los estudios que pretenden describir los datos, hasta los que buscan su
interpretación a partir de proposiciones teóricas:
a) Los estudios
descriptivos, también llamados por Taylor-Bogdan etnografías
para diferenciarlos de los estudios teóricos o conceptuales, tratan de
responder a las preguntas de qué está sucediendo y cómo, pretenden
proporcionar una imagen "fiel a la vida" de lo que la gente dice y del
modo en que la gente actúa5. Aquí se da una mínima
interpretación y conceptualización, permitiendo que sean los propios
lectores los que extraigan sus propias conclusiones y generalizaciones. Se
basan en la narración de una historia como vehículo para la descripción de
las personas, escenarios o acontecimientos. Como referente de esta
corriente se toman los estudios de la Escuela de Chicago, especialmente
los basados en historias de vida que se registraban en primera persona,
que fueron muy criticados por su débil componente analítico. Aquí hay que
aclarar que la pretendida escasa intervención del investigador en los
datos es sólo aparente, pues de él depende la selección de los mismos y su
ordenamiento, que está en función de lo que para él es importante. La
mayoría de los estudios que se están publicando en ciencias de la salud,
al menos en estos momentos en España, podrían encuadrarse dentro de este
nivel de análisis, con una intención claramente exploratoria, pero que en
están facilitando el surgimiento de líneas de investigación hasta ahora
inexploradas, como puede ser el estudio de los cuidadores familiares, la
satisfacción de los ciudadanos sobre la atención recibida, el
afrontamiento de la enfermedad, etc4.
b) Los estudios
interpretativos utilizan los datos para ilustrar teorías o
conceptos, pretenden comprender o explicar rasgos de la vida social que
van más allá de los sujetos de estudio. Glaser y Strauss hablan de teorías
sustanciales, relacionadas con un área concreta de indagación como puede
ser el cuidado del paciente, a diferencia de las teorías formales, que se
refieren a áreas conceptuales, como por ejemplo el estigma10.
Uno de los objetivos posibles del Análisis de Contenido, que es una
de las metodologías más utilizadas en investigación cualitativa, es la
formulación de inferencias y la prueba de hipótesis, para su verificación
o rechazo12. No siempre ha habido acuerdo entre los
investigadores sociales sobre si el propósito de los estudios teóricos ha
de ser desarrollar o verificar teorías, pero entre los procedimientos más
conocidos para el análisis cualitativo están la teoría
fundamentada, para generar conceptos, proposiciones e hipótesis a
partir de los datos, y la inducción analítica, para verificarlos.
Existen otras posibilidades de mostrar la doble dirección del
análisis. Los estudios del discurso diferencian dos tipos en función de su
grado de concreción, distinguiendo los enfoques teóricos y descriptivos
por un lado y los aplicados y críticos por el otro, o bien, haciendo un
corte transversal, identifica dos estilos de investigaciones, las
empíricas y las filosóficas12. Ibáñez, dentro de la modalidad
estructural del análisis sociológico, contempla dos líneas de análisis
cualitativo: el sincrónico (de la estructura superficial a la profunda) y
el diacrónico (desde el plano fenomenal al generativo)13. Quizá
una de las clasificaciones más completas es la propuesta por Tesch, que
identifica dos grandes familias en el análisis cualitativo: la
estructural, que presupone la existencia de estructuras o reglas
que se trata de descubrir (como en el análisis del discurso), y la
interpretacional, que pretende la identificación y categorización
de elementos y la exploración de sus conexiones, de su regularidad o
rareza y de su génesis. En esta segunda familia todavía identifica dos
tipos: los análisis descriptivos/interpretativos, representados
sobre todo por la etnografía clásica, y el análisis constructor de
teoría, asociado especialmente a la teoría fundamentada.
ESTRUCTURA DEL LENGUAJE E IDEOLOGÍA DEL
DISCURSO
Hemos de reconocer que desde que se generalizó el uso de los
programas de cómputo para el análisis de datos cualitativos, cada vez
afrontamos con mayor dificultad las diferencias teóricas entre los métodos
que se proponen como clásicos del análisis cualitativo. Como miembros de
la redacción de una revista con secciones especializadas en investigación
cualitativa nos vemos en la obligación cotidiana de coordinar la revisión
de artículos en los que hay una tendencia creciente a suplantar la
identificación del método utilizado (análisis de contenido, de discurso,
etnometodología, etc) por la denominación del software que se utilizó para
el análisis asistido por ordenador, esto en el mejor de los casos, pues
como ya se ha apuntado todavía persiste la vaguedad e imprecisión a la
hora de explicar esta fase de la investigación. En otros casos una
multiplicidad de métodos identificados terminan siendo operativizados con
el mismo programa de cómputo, lo que en la práctica reduce las diferencias
epistemológicas a consideraciones teóricas tan sutiles que en parte
explican la torpeza con la que algunos metodólogos dicen que manejan estas
cuestiones los investigadores empíricos.
Lo cierto es que, sea por
el trasvase disciplinar al que hacíamos referencia al principio, sea por
la variabilidad semántica, o por el estado embrionario en que se encuentra
el proceso de discusión sobre este asunto, la primera impresión que uno
recibe es que cada cual resuelve el dilema metodológico lo mejor que
puede15, desarrollando sus propios modos de analizar los datos,
seleccionando o combinando métodos en función del problema de estudio o
del marco teórico de partida, lo que a su vez aumenta el número y el tipo
de métodos propuestos. A continuación vamos a referirnos de manera breve a
los dos referentes metodológicos que más aparecen en los estudios
empíricos en salud: el análisis de contenido y el análisis del discurso.
Ambos aparecieron en el contexto de las ciencias sociales como estrategias
para interpretar datos de la comunicación y aunque al principio se
pensaron como técnicas de análisis, sus seguidores los enriquecieron con
componentes teóricos y filosóficos hasta situarlos hoy como verdaderas
corrientes de pensamiento.
a) Análisis de contenido.
Aunque en su origen designaba una técnica para la descripción objetiva,
sistemática y cuantitativa del contenido manifiesto de la comunicación
(según definición de Berelson)11, hoy se refiere a un conjunto
de métodos y procedimientos de análisis de documentos que pone énfasis en
el sentido del texto. Establece dos grados de complejidad, descriptivo e
inferencial, y recurre a técnicas de análisis tanto cuantitativas como
cualitativas. Distingue tres tipos de análisis: sintáctico (se interesa
por la morfología del texto, permitiendo la búsqueda y recuento de
palabras y caracteres), semántico (busca el sentido de las palabras y el
análisis de los temas y categorías propuestas), y pragmático (pretende
descubrir las circunstancias en las que la comunicación tiene lugar).
"Análisis de contenido" es un término que a menudo se usa
genéricamente para designar el tratamiento con los datos. Su principal
inconveniente es que cubre demasiados métodos y técnicas
diferentes16, lo que unido a la gran influencia que en su
origen y desarrollo ha tenido la sociología positivista, le hace
difícilmente encuadrable como un tipo de análisis selectivo para la
investigación cualitativa, podrá o no serlo en función de la estrategia y
técnicas que se adopten. En cambio ofrece una gran ventaja para
investigaciones que pretendan complementar abordajes cuantitativos y
cualitativos, de paso que ofrece una relativa compatibilidad con los
programas de cómputo (cuantitativos y cualitativos).
b)
Análisis del Discurso. Aunque en su origen se planteó como un campo
de conocimiento con teoría y método capaz de sustituir el análisis de
contenido, hoy alude a una gran diversidad de enfoques y métodos de la que
participan hasta media docena de disciplinas diferentes con vocación de
construir un dominio autónomo de estudio, que se caracteriza por un
enfoque crítico de los problemas sociales, el poder y la
desigualdad12. El estudio del discurso pretende formular
teorías sobre las tres dimensiones que lo componen: el uso del lenguaje
(estructuras del texto y la conversación), la comunicación de creencias
(cognición) y la interacción en situaciones de índole social.
En
tal sentido el análisis del discurso no puede considerarse como un simple
método que uno puede utilizar mientras realiza una investigación de índole
socio-sanitaria, pues su enfoque tan amplio obligaría a precisar todavía
más tanto en la perspectiva adoptada (ligüística, antropológica,
socio-crítica, etc), como en las técnicas concretas utilizadas. En cambio,
considerado como área de estudio y referente teórico aplicable a los
enfoques sociales de la salud, el análisis del discurso se muestra como el
referente idóneo para estudiar las instituciones sociales y políticas, las
organizaciones, relaciones de grupo, estructuras, procesos, rutinas y
muchos otros fenómenos en sus manifestaciones más concretas12.
Los defensores de una y otra corriente insisten en marcar una
línea divisoria entre el análisis de contenido y el análisis del discurso
que a algunos puede resultar demasiado sutil. En el primero, el texto es
tomado como documento a ser comprendido y como ilustración de una
situación, mientras que los teóricos del segundo mantienen que su
pretensión es hacer el movimiento contrario, o sea, consideran que la
situación está testificada en el texto, al que consideran y tratan como un
monumento6. La crítica más común que se le hace a ambos
es el énfasis que ponen en el texto como fuente casi exclusiva de
significación, lo cual reduce sus posibilidades para el abordaje de
problemas complejos de salud, para cuya comprensión es necesario
considerar dimensiones socioculturales que estando donde el discurso
circula, quedan fuera del mismo.
Aunque ya hemos dicho que
ambas corrientes son las más utilizadas en investigación cualitativa, no
son las únicas. Algunos autores toman como referencia directa sus propios
sustratos teóricos, como el materialismo histórico o la lingüística.
Minayo, siguiendo a Habermas y Gadamer, propone el análisis
hermenéutico-dialéctico por indicar un camino de pensamiento que supera el
formalismo de los análisis de contenido y del discurso. La
hermenéutica-dialéctica no determina técnicas de tratamiento de datos,
sino su autocomprensión. Para esta autora se trata de la mejor opción para
investigaciones que toman como objeto la salud en cuanto a
representaciones sociales y análisis de relaciones6.
DESCUBRIR O VERIFICAR TEORÍAS
Si ya se había superado la polémica suscitada entre los
científicos sociales sobre el nivel de abstracción teórica que debían de
alcanzar los análisis cualitativos, hoy la mirada crítica se fija en los
estudios de corte cualitativo que publican los profesionales de la salud.
En su propuesta clasificatoria sobre la literatura producida en torno al
problema de la determinación social de la experiencia subjetiva de la
salud, la enfermedad y la reproducción, Castro cuestiona la aportación de
algunos estudios, entre ellos el de Mercado sobre el padecimiento en las
enfermedades crónicas, debido a su carácter eminentemente descriptivo, sin
que según este autor alcancen el nivel de teorización que hubiera sido
deseable para permitir la comprensión de la experiencia de la enfermedad
en general17. En nuestro estudio sobre la producción
cualitativa en salud en España, la ausencia de teorización aparece como
una de las constantes de los estudios empíricos, a lo que se suma una
cierta repugnancia mostrada por los investigadores sanitarios a abordar
problemas que se sitúan en las perspectivas de los pacientes, prefiriendo
el estudio de las relaciones profesionales, los procesos de cambio, las
reformas sanitarias, algunos procesos asistenciales, etc4.
Ante esta situación, algunos defensores de la metodología
cualitativa están poniendo énfasis en la necesidad de utilizar
procedimientos de análisis que sean capaces al menos de generar teoría y
casi todos ellos proponen como estrategia selectiva la Teoría
Fundamentada de Glaser y Strauss. Pero no es la única, otro
procedimiento mucho menos utilizado en salud, pero con grandes
posibilidades es la Inducción Analítica, en tanto permite poner a
prueba o verificar proposiciones teóricas sobre la naturaleza de la vida
social. Descubrir o verificar teorías, análisis inductivo o deductivo, son
las dos posibilidades que nos ofrecen estos dos procedimientos en el
complejo itinerario de la interpretación, si bien hay que aclarar que la
mayoría de los investigadores toman elementos de uno y otro, en tanto
aquellos temas, conceptos o proposiciones que se identificaron
inductivamente son sometidos a verificación para confirmarlos o
verificarlos, lo cual abre un nuevo ciclo inductivo18.
a) La Teoría Fundamentada. En 1963 Mead sienta las bases
del interaccionismo simbólico, término acuñado varias décadas antes
por Blumer que, como contrapunto a la concepción durkehimiana del actor,
viene a poner énfasis en las significaciones que las personas estudiadas
ponen en práctica para construir su mundo social, que se producen gracias
a su interacción con los otros19. Esta concesión de la
sociología hacia el sujeto como intérprete del mundo que le rodea va a
permitir la utilización de metodologías de investigación que priorizan los
puntos de vista de los actores. Este es el caso de la Teoría
Fundamentada o Teoría Anclada (Grounded Theory) descrita por Glaser y
Strauss10, que utiliza el método inductivo para descubrir
teorías, conceptos, hipótesis y proposiciones partiendo directamente de
los datos, y no de supuestos a priori, de otras investigaciones o
de marcos teóricos existentes. Este método no persigue producir teorías
formales, sino más bien teorizar sobre problemas muy concretos que podrán
adquirir categoría superior en la medida en que se le agreguen nuevos
estudios de otras áreas sustanciales o, dicho de otro modo, el
investigador no pretenderá probar sus ideas al generar teoría
fundamentada, sino sólo demostrar que son plausibles5.
El proceso de análisis en la teoría fundamentada es sumamente
dinámico y creativo y se basa en dos estrategias fundamentales: el
método comparativo constante (la recolección de la información, la
codificación y el análisis se realizan simultáneamente), y el muestreo
teórico (se seleccionan nuevos casos en función de su potencial para
ayudar a refinar o expandir los conceptos y teorías ya desarrollados). El
investigador está más interesado en generar teoría que en describir los
datos, y de esta forma se logra construir el conocimiento basado en la
experiencia de los propios sujetos20. Un método parecido es el
Análisis Cualitativo de Teorización, que pone énfasis en las
operaciones sucesivas de construcción teorizante, más que en las
codificaciones múltiples21.
Tras el intento frustrado
de Riehl de aplicar al campo de los cuidados los postulados del
interaccionismo simbólico de Mead y Blumer (en 1980 propone su
introducción en los planes de estudios de enfermería a partir de su tesis
doctoral sobre la capacidad de asunción de rol en niños
autistas)22, la mayoría de las sugerencias metodológicas
realizadas en el contexto de la salud, apuntan a la teoría fundamentada
como el método selectivo para generar teoría en estudios que se encuadran
dentro de la perspectiva fenomenológica. A la indudable influencia de sus
propios creadores, que ilustraron su propuesta con un estudio sobre la
pérdida social de pacientes moribundos23, y de textos como los
de Taylor-Bogdan5 o Denzin-Lincoln24, hay que
considerar la insistencia de algunos autores como Chenkitz-Swanson en el
contexto angolasón25 o Cuesta en el iberoamericano26
en mostrar las potencialidades de la teoría fundamentada para explicar las
relaciones de la conducta humana con los problemas de salud. En este
ámbito hemos visto aparecer en los últimos años algunos trabajos que
utilizan este procedimiento de análisis para explicar el proceso de ajuste
de identidad que se produce en los adolescentes que tienen que enfrentar
un embarazo27,28, o para comprender cómo percibe la mujer el
fenómeno de la violencia doméstica y explora las condiciones que la llevan
a permanecer o dejar la situación de maltrato29, o para conocer
los mecanismos de enfrentamiento y los recursos de apoyo social de las
familias mexicanas ante el consumo de alcohol y drogas20, o
para entender las vivencias de las personas que conviven con una
enfermedad crónica supeditadas a la técnica de Diálisis Peritoneal
Continua Ambulatoria y conocer su satisfacción respecto al apoyo familiar
y profesional30, por citar sólo algunos.
b) La
Inducción Analítica es la mejor estrategia para combatir la
"ilusión de transparencia" del analista, esa opción de facilidad que
hacíamos referencia al principio que a veces hace avanzar explicaciones
que si no encuentran resistencia son tomadas por su autor como válidas y
definitivas. Este método, que fue formulado por Znaniecki en 1934 y
refinado posteriormente por otros autores, nos propone un ejercicio
dialéctico para probar teorías mediante análisis cualitativo. La prueba a
la que se van a someter la hipótesis o las proposiciones teóricas se basa
en una sistemática en la que tiene especial importancia la búsqueda activa
de casos negativos: se define el fenómeno a explicar, se formula una
hipótesis, se estudian tantos casos como sean necesarios para redefinir el
fenómeno, se buscan casos negativos que refuten la hipótesis y se
reformula una y otra vez hasta que se establece una relación universal
consistente5. A diferencia de la teoría fundamentada, la
inducción analítica "busca" datos para probar una teoría ya existente y
los utiliza para generalizar sus resultados.
Aunque al principio
fue utilizada para estudiar un problema de salud como el de las
adicciones, lo cierto es que los investigadores sanitarios se han mostrado
resistentes a incorporar este tipo de análisis, por lo que aún no ha
salido del campo de las ciencias sociales. La razón puede estar en el
escepticismo con el que aún se mira a la investigación cualitativa y en el
hecho de que la verificación de relaciones causales tradicionalmente se ha
considerado patrimonio exclusivo de la investigación de tipo experimental,
que hoy por hoy continúa ocupando un lugar hegemónico en la investigación
médica.
LOS LUGARES COMUNES DEL ANÁLISIS
Cualquiera que sea el estilo analítico adoptado, hay un
momento en el que el investigador se encierra a solas con los datos y es
entonces cuando comienzan verdaderamente las dificultades: ¿cómo realizar
técnicamente las seductoras propuestas de la teoría?, ¿qué hacer con una
información tan heterogénea?, ¿cómo se maneja para hacer emerger ese
torrente de conceptos y proposiciones que sugiere el análisis cualitativo?
Algunos investigadores reconocen que cada uno hace lo que puede, y otros
que lo que se dice haber hecho responde a una "lógica reconstruida" que
poco tiene que ver con la "lógica en uso" al tratar los
datos31. La asepsia de los resultados del análisis queda en
entredicho mientras el investigador no sea honesto a la hora de describir
minuciosamente los secretos de sus procedimientos.
En todo caso,
en la cocina del investigador los recetarios se quedan pequeños ante la
alquimia de los numerosos ingredientes que se acumulan en la alacena. No
se trata de un simple escarceo lingüístico, en el análisis cualitativo el
trabajo con los datos constituye una verdadera culinaria que obliga al
investigador a seleccionar los mejores ingredientes, a mezclarlos y a
transformarlos en el fogón en nuevos sabores, a probar una y otra vez los
cocimientos para añadir tanto cuanto necesite hasta llegar al plato que
hará las delicias de los comensales. En la metódica del análisis
cualitativo las etapas no se suceden unas a otras, como ocurre en el
esquema secuencial de los análisis convencionales, sino que se produce lo
que algunos han llamado una aproximación sucesiva o análisis en progreso,
o más bien sigue un esquema en espiral que obliga a retroceder una y otra
vez a los datos para incorporar los necesarios hasta dar consistencia a la
teoría concluyente. Como en la culinaria.
El análisis cualitativo
es un proceso dinámico y creativo que se alimenta, fundamentalmente, de la
experiencia directa de los investigadores en los escenarios estudiados,
por lo que esta etapa no se puede delegar. Los datos son a menudo muy
heterogéneos y provienen tanto de entrevistas (individuales y en grupo),
como de observaciones directas, de documentos públicos o privados, de
notas metodológicas, etc, cuya coherencia en la integración es
indispensable para recomponer una visión de conjunto. Aunque todos los
datos son importantes, se precisa de una cierta mirada crítica para
distinguir los que van a constituir la fuente principal de la teorización
(ej. un relato biográfico) de los que sólo aportan información
complementaria o ilustran los primeros (ej. cartas, fotografías, etc).
Algunos autores unen a la crítica teórica una propuesta práctica
de análisis del material cualitativo, que al final es casi la única que se
tiene en cuenta, entre otras cosas por ser compatible con los programas de
cómputo, cuyo uso se hace cada vez más indispensable. Tampoco aquí hay
demasiado acuerdo entre los metodólogos, por lo que la diversidad de
esquemas propuestos obliga también a buscar consensos. Huberman y Miles
proponen tres subprocesos vinculados entre sí para realizar el
análisis18:
a) La reducción de datos, orientada
a su selección y condensación y se realiza bien anticipadamente (al
elaborar el marco conceptual, definir las preguntas, seleccionar los
participantes y los instrumentos de recogida de datos), o una vez
recolectados mediante la elaboración de resúmenes, codificaciones,
relación de temas, clasificaciones, etc.
b) La
presentación de datos, orientada a facilitar la mirada reflexiva
del investigador a través de presentaciones concentradas, como pueden ser
resúmenes estructurados, sinopsis, croquis, diagramas, etc.
c) La
elaboración y verificación de conclusiones, en la que se utilizan
una serie de tácticas para extraer significados de los datos, como pueden
ser la comparación/contraste, el señalamiento de patrones y temas, la
triangulación, la búsqueda de casos negativos, etc.
Por su parte,
Taylor-Bogdan proponen un enfoque basado en tres momentos (descubrimiento,
codificación y relativización) que contienen hasta cerca de una veintena
de acciones que buscan "el desarrollo de una comprensión en profundidad de
los escenarios o personas que se estudian"5(tabla
1). Su claridad en la exposición y pormenorizada descripción de cada
operación resulta especialmente útil para iniciarse en los modos de
análisis cualitativo, si bien su aparente secuencialidad no ha de hacer
perder la perspectiva del movimiento circular que caracteriza a este tipo
de análisis.

Sobre estos procesos de tratamiento pormenorizado de los datos hay
que considerar la doble perspectiva intracasos/intercasos. El análisis
interno del caso va a proporcionar una comprensión interna del fenómeno
estudiado, como hacen las investigaciones etnográficas en las que
predomina el estudio de un solo caso, mientras que el análisis entre
casos, realizado con métodos múltiples para el estudio de grupos de
individuos dentro de varios escenarios, va a permitir extender la validez
interna, así como refinar y asentar conceptos y proposiciones de
naturaleza teórica.
DE MÁQUINAS, HONESTIDAD Y FORMAS DE MIRAR
Un interrogante muy de nuestros días es sobre el verdadero
papel que juega el ordenador en el análisis cualitativo. Como todas las
innovaciones, la máquina de la era de la información genera posiciones
encontradas entre quienes la han incorporado y pretenden ver un mundo
inacabable de posibilidades y los partidarios de continuar haciendo las
cosas a mano. Los primeros llegan a plantear esta actividad como un área
principal de especialización dentro del análisis, como lo es la
estadística en los análisis cuantitativos. Al menos en teoría, cualquier
forma de análisis cualitativo podría ser asistida por ordenador a través
de programas informáticos creados a tal efecto, que facilitan el manejo
mecánico de los datos: la búsqueda, selección y organización. Programas
como Ethnograph, Aquad, Nudist o Atlas-Ti, resultan sumamente útiles en
las fases instrumentales del análisis para realizar operaciones como el
marcado y codificación del texto, la relación de categorías y sujetos, la
elaboración de tipologías o perfiles, o el recuento, búsqueda y
recuperación de unidades codificadas, siendo especialmente útiles cuando
se trabaja simultáneamente con grandes cantidades de
información32. Sin embargo, algunos autores han alertado sobre
las grandes limitaciones que entraña el análisis asistido por ordenador,
como por ejemplo el fraccionamiento de la información, la pérdida de la
visión de conjunto y la descontextualización15. También existe
el riesgo de quedarse atrapado por la seducción de la herramienta,
reduciendo el análisis a simples operaciones mecánicas y perdiendo de
vista el verdadero objeto del análisis, que es la interpretación de los
datos, una operación que difícilmente puede hacer un programa informático
por sí solo. El ordenador constituye una ayuda importante como servidor
con un gran potencial para la realización de las tareas de rutina y como
apoyo a la elaboración conceptual y teórica13, pero no puede
reemplazar la capacidad deductiva del investigador. Tesch ha advertido
sobre los riesgos del mal uso del ordenador, como que el investigador
piense que le va a conducir por el proceso de análisis, o que organice
éste en función de las rutinas del programa, o que se aferre a un solo
programa ignorando el resto33. Por otra parte el análisis
asistido por ordenador comparte las propias limitaciones de la
informática, estando supeditado a sus cambios vertiginosos.
Otra
cosa que no puede hacer el ordenador es asegurar la validez de la
investigación, de hecho ningún procedimiento mecánico es capaz de
distinguir si una investigación es mejor que otra. González Martínez
afirma que una investigación cualitativa podría considerarse válida sólo
en función del grado de exactitud en la descripción de la perspectiva de
los sujetos estudiados, la honestidad en el logro de la finalidad para la
que se llevó a cabo, la adecuación de las herramientas y procedimientos
utilizados durante todas las fases del estudio, y la capacidad de
corroborar con evidencias las conclusiones, que deben ser creíbles para
los beneficiarios de la investigación34. Se han planteado
diversas estrategias para verificar la validez de los resultados del
análisis, como buscar explicaciones en rivalidad para ver si pueden ser
avaladas por los datos recabados, o analizar casos negativos para ver si
son más relevantes que los positivos. Pero sobre todo se alude a la
triangulación como el mejor procedimiento para fortalecer el análisis.
Triangular supone utilizar diferentes estrategias para estudiar el mismo
problema: diferentes técnicas para obtener los mismos datos, diferentes
sujetos para responder la misma pregunta, diferentes investigadores para
un mismo análisis, o diferentes teorías para explicar un mismo fenómeno.
El problema de la triangulación es que se plantea más como un
procedimiento teórico que práctico, ya que supone un esfuerzo
suplementario que no siempre está dispuesto a asumir el investigador. Una
investigación tiene necesariamente unos recursos limitados y a los
investigadores les cuesta mucho incluir procedimientos costosos cuya
capacidad para generar nuevos datos o fortalecer la teoría es
cuestionable, aunque sea en aras de garantizar la bondad de su estudio.
Por último decir, como Denzin, que cada investigador interpreta
sus datos de acuerdo con el paradigma del que proviene35. Aquí
volvemos a los comienzos de la investigación. La adscripción teórica del
autor actúa como una máscara que aflora cuando cuenta su versión de los
hechos36 (Ball y Smith, citados por Valles, afirman que el
"caballo teórico" tiene que ir siempre delante del "carro analítico"). En
ciencias sociales se han usado tradicionalmente cuatro paradigmas para
estructurar los hallazgos de la investigación, de los cuales colgarían
diferentes perspectivas teóricas: positivista, pospositivista,
constructivista y el derivado de la teoría
crítica35. Por su parte Castro propone tres grupos de
enfoques para conocer cómo se construye socialmente la experiencia
subjetiva de la salud y la enfermedad: los normativos enfatizan el
papel de los factores sociales, los interpretativos destacan la
capacidad de dar significado de los actores, mientras que los
hermenéuticos proponen una acción combinatoria entre
ambos17. Desde el campo de las ciencias de la salud destaca el
interés creciente que los análisis cualitativos están despertando en la
adopción de la fenomenología como perspectiva teórico-metodológica para
describir y comprender el significado que los fenómenos tienen para las
personas37. En el caso de la enfermería, la
fenomenología se encuentra en un proceso de fundamentación teórica
y metodológica, a la vez que se están realizando investigaciones empíricas
que muestran su utilidad práctica en algunas áreas de los cuidados:
materno-infantil, pedagogía familiar, patología, prácticas clínicas y
pedagogía38.
REFLEXIONES FINALES
Como se ha podido ver, existe un considerable bagaje teórico
y metodológico para desarrollar investigación cualitativa en salud
siguiendo la diversidad de tradiciones analíticas que aportan
principalmente las ciencias sociales. Sin embargo este maridaje que se
produce en torno a lo socio-sanitario abre un espacio multidisciplinar no
suficientemente explorado aún que suscita numerosos interrogantes. ¿Cuál
es la capacidad de transformación que tienen los análisis cualitativos
frente a los problemas de salud, para que merezcan ser adoptados desde
este ámbito?, ¿qué interés tiene el que sean los profesionales de la salud
quienes afronten estos tipos de análisis, frente a la tradición de la
sociología o la antropología médicas?, ¿qué pueden aportar las ciencias de
la salud a los abordajes cualitativos en términos epistemológicos? La
búsqueda de respuesta a éstas y otras preguntas hace adivinar excitantes
discusiones en el futuro que necesariamente van a procurar un desarrollo
importante de la investigación cualitativa en el campo de la salud.
Aunque ya existe un acervo creciente, sin duda la cuestión de
generar teoría es una de las asignaturas pendientes en el análisis
cualitativo en salud, o al menos en las investigaciones realizadas en el
seno de las ciencias de la salud, a diferencia de las ciencias sociales,
que vienen tomando la salud como materia reservada. El por qué de esta
resistencia de los profesionales de la salud a interpretar hechos sociales
o culturales que le son afines dará lugar a sustanciosos trabajos en el
futuro y obliga a desviar la mirada hacia el compromiso que el
investigador clínico (que necesariamente practica una investigación
aplicada) adquiere respecto al paciente que cuida. Evidentemente no es lo
mismo que un antropólogo interprete la experiencia subjetiva de las
mujeres a las que se induce el parto en un contexto hospitalario, a que lo
haga el obstetra (médico o matrona) responsable del proceso asistencial,
lo que tal vez le situaría en una posición incómoda tanto ante la
estructura jerárquica del hospital, como ante sus propios compañeros, pero
sobre todo obligaría a modificar sustancialmente su relación con la
parturienta (posición de poder, participación en la toma de decisiones,
administración de procedimientos clínicos, e incluso la escenografía).
Algunos investigadores sanitarios, cuando están entre colegas,
rompen el silencio de sus informes de investigación para advertir sobre
algunos efectos no descritos de los abordajes cualitativos: la
trascendencia social de los hallazgos, que a menudo llegan a los medios de
comunicación como "mensajes negativos" que comprometen su estabilidad
institucional; la posición comprometida con los "pacientes participantes"
cuando se vence la distancia cultural que produce la tradicional relación
profesional-paciente, el efecto terapéutico que provocan determinadas
técnicas cualitativas que va más allá de su función en la investigación,
etc.
La mirada cualitativa provee al investigador de un espíritu
crítico que rompe con la tradición continuísta que caracteriza a una
institución cuasi-total como es la sanitaria. Este nuevo posicionamiento
es absolutamente necesario para afrontar cambios "desde dentro" y combatir
en parte la posición hegemónica de la medicina como pensadora única del
sistema de salud. Otra cuestión es si el bagaje intelectual disponible es
suficiente para encarar estos y otros problemas, y la respuesta obligada
parece ser que no, que todavía se necesita más información, más evidencia
práctica. El reto que los investigadores sanitarios tenemos respecto al
análisis cualitativo está en probar, innovar y generar tradición, y para
ello es absolutamente necesario que los investigadores empíricos rompan su
silencio y transmitan lo que Mills llamó la "artesanía intelectual",
haciendo más visibles y explícitos los modos de análisis, las artes de su
cocina.
Algo está cambiando en este sentido en los últimos años.
No es extraño que se produzcan hermanamientos entre grupos que desde
puntos tan distantes como la Universidad de Alberta en Canadá
(International Institute for Qualitative Methodology), la
Universidad de Guadalajara en México (Programa de investigación
Cualitativa en Salud), o la Fundación Index en España (Laboratorio
de Investigación Cualitativa en Salud), por citar sólo tres, y a
partir de reflexiones epistemológicas sobre abordajes cualitativos están
promoviendo líneas de investigación desde posiciones claramente
socio-críticas. A ellos se suman otros muchos que interesándose por la
cultura de la salud (Transcultural Nursing Society, EEUU;
Asociación de Historia u Antropología de los Cuidados, Alicante)
están realizando propuestas de análisis tan creativas como esclarecedoras
del futuro de las investigaciones en este campo.
BIBLIOGRAFÍA
1. Mercado Martínez FJ, Torres López TM (compiladores).
Análisis Cualitativo en Salud. Teoría, Método y Práctica. México:
Universidad de Guadalajara; 2000.
2. Goffman E. Internados.
Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales. Buenos Aires:
Amorrortu; 2001.
3. Mercado Martínez FJ. Entre el infierno y la
gloria. La experiencia de la enfermedad crónica en un barrio urbano.
México: Universidad de Guadalajara; 1996.
4. Amezcua M, Carricondo
Guirao A. Investigación Cualitativa en España: análisis de la producción
bibliográfica en salud. Index Enferm 2000; 28-9:26-34.
5. Taylor
SJ, Bogdan R. Introducción a los métodos cualitativos de investigación.
Barcelona: Paidós; 1990.
6. Minayo C. El Desafío del Conocimiento.
Investigación Cualitativa en Salud. Buenos Aires: Lugar Editorial; 1995.
7. Bardin L. Análise de Conteúdo. Lisboa: Ediçoes 70; 1979.
8. Barton AH, Lazarsfeld PF. Some functions of Qualitative
Análisis in Social Research. En Lipset SM y Smelser NJ (eds). Sociology:
The Progress of a Decade. Englewwood-Cliffs: Prentice-Hall, 1961:95-122.
9. Hammersley M, Atkinson P. Etnografía. Métodos de Investigación.
Barcelona: Paidós; 1994.
10. Glaser BG, Strauss AL. The Discovery
of Grounded Theory: Strategies for Qualitative Research. Chicago: Aldine;
1967.
11. López-Aranguren E. El análisis de contenido tradicional.
En García-Ferrando M, Ibáñez J, Alvira F. El análisis de la realidad
social. Métodos y técnicas de investigación (3ª ed). Madrid: Alianza;
2001.
12. Van Dijk TA. El estudio del discurso. En Van Dijk TA
(comp.). El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Gedisa;
2001.p.21-65.
13. Valles MS. Técnicas cualitativas de
Investigación Social. Reflexión metodológica y práctica profesional.
Madrid: Síntesis; 1997.
14. Tesch R. Qualitative research:
análisis types and software tools. New York: The Falmer Press; 1990.
15. Mercado Martínez FJ. El proceso de análisis de los datos en
una investigación sociocultural en salud. En Mercado Martínez FJ, Torres
López TM (compiladores). Análisis Cualitativo en Salud. Teoría, Método y
Práctica. México: Universidad de Guadalajara; 2000: 47-72.
16.
Mucchielli A. Diccionario de Métodos Cualitativos en Ciencias Humanas y
Sociales. Madrid: Síntesis; 2001.
17. Castro R. La vida en la
adversidad: el significado de la salud y la reproducción en la pobreza.
Cuernavaca: Universidad Nacional Autónoma de México; 2000.
18.
Huberman AM, Miles MB. Métodos para el manejo y el análisis de datos. En
Denman CA, Haro JA (comp.). Por los rincones. Antología de métodos
cualitativos en la investigación social. Hermosillo: El Colegio de Sonora;
2000:253-300.
19. Blumer H. Symbolic Interactionism: Perspective
and Method. Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall; 1969.
20. Natera
G, Mora J. La teoría fundamentada en el estudio de la familia y las
adicciones. En Mercado Martínez FJ, Torres López TM (compiladores).
Análisis Cualitativo en Salud. Teoría, Método y Práctica. Guadalajara:
Universidad de Guadalajara (México); 2000: 73-95.
21. Paillé P.
L'analyse par théorisation ancrée. Cahiers de recherche sociologique 1994;
23:147-181.
22. Gochnauer AJH, Miller KM. Interaccionismo
simbólico. En Marriner A. Modelos y teorías de enfermería. Barcelona: ROL,
1989:216-224.
23. Strauss A, Corbin J. Grounded Theory
Methodology. An Overview. En Denzin NK, Lincoln YS (ed). Handbook og
Qualitative Research. Thousand Oaks: Sage; 1994: 273-85.
24.
Denzin NK, Lincoln YS (ed). Handbook of Qualitative Research. Thousand
Oaks: Sage;1994.
25. Chenkitz WC, Swanson JM. Qualitative research
using grounded theory. En Chenkitz WC, Swanson JM. From Practice to
Grounded Theory. Addison-Wesley, Menlo Park;1986: 3-15.
26. Cuesta
Benjumea C. Características de la investigación cualitativa y su relación
con la enfermería. Invest Educ Enferm 1997; XV(2):13-24.
27. Kano
Florián ME. El proceso de enfrentar un embarazo en la adolescencia:
ajustando la identidad. Invest Educ Enferm 1999; XVII(1):35-47.
28. Cuesta Benjumea C. Contexto del embarazo en la adolescencia.
Rev ROL Enferm. 2001; 24(9):24-30.
29. Tulia Uribe J, Jaramillo
Vélez DE. Del laberinto a la luz: el proceso de cambio que viven las
mujeres en una experiencia conyugal violenta. Index Enferm 2000; Año
IX(30):12-16.
30. Luque Vadillo E, Barroso Ortín R, López Viñals
M, Alapont M, Alconchel S, Torres Jansa M, Díaz Cocera M. Diálisis
peritoneal, la realidad subjetiva de convivir con una enfermedad crónica.
Enferm Nefrológica.2001; 13:12-17.
31. Lazarsfeld P. Qualitative
Análisis. Boston: Allyn And Bacon, 1972 (cit. por Minayo).
32.
Gil-García E, Conti-Cuesta F, Pinzón-Pulido SA, Prieto-Rodríguez MA,
Solas-Gaspar O, Cruz-Piqueras M. El Análisis de Texto asistido por
Ordenador en la Investigación Cualitativa. Index Enferm 2002; 36-37:24-28.
33. Tesch R. Software for qualitative researchers: análisis needs
and program capabilities. En Fielding NG, Lee RM (eds). Using computers in
qualitative search. London: Sage;1991: 16-37.
34. González
Martínez L. La sistematización y el análisis de los datos cualitativos.
En: Mejía R, Sandoval SA (coords). Tras las vetas de la investigación
cualitativa. Perspectivas y acercamientos desde la práctica. Tlaquepaque:
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente; 2002.p.
155-173.
35. Denzin NK. The art and politics of interpretation. En
Denzin NK, Lincoln YS (ed). Handbook of Qualitative Research. Thousand
Oaks: Sage; 1994: 500-14.
36. Lara Flores N, Taméz González S,
Eibenschutz Hartman C, Morales Estrella SL. Investigación de necesidades y
utilización de servicios de salud: una reflexión sobre el uso de métodos
cualitativos. En: Mercado Martínez FJ, Torres López TM (compiladores).
Análisis Cualitativo en Salud. Teoría, Método y Práctica. Guadalajara
(México): Universidad de Guadalajara; 2000.p. 97-122.
37. Castillo
Espitia E. La fenomenología interpretativa como alternativa apropiada para
estudiar los fenómenos humanos. Investigación y Educación en Enfermería
2000; XVIII(1):27-35.
38. Siles González J, García Hernández E,
Cinabal de Juan L, Galao Malo R. Fenomenología y enfermería: grados de
especificidad en el conjunto de la producción científica biomédica.
Enfermería Clínica, 1999; 9(1):13-20. |
|