En la gran
mayoría de las empresas estudiadas existe, en efecto, o un declarado compromiso
o un sentido
común que lleva a no amilanarse frente a los errores y fracasos y a
transformarlos
en éxitos en algún momento futuro. TEHMCO, que pasó en 20 años de ser una
empresa a un
grupo de cerca de 40 empresas con alrededor de US $ 200 millones en ventas, es
un buen ejemplo
de un sentido común que acepta los fracasos -incluyendo cierres de
empresas- como
parte del arte de los negocios.
LA
INNOVACION REQUIERE DE ESTADOS DE ANIMO PROPICIOS
La existencia de
una Misión y la "incorporación" de ella en todos los que conforman la
empresa es clave
en la generación de estados de ánimo propicios a la innovación, que es otro
ámbito en el
cual las empresas innovadoras y los líderes innovadores destacan. En la mayoría
de las empresas
investigadas se observa estados de ánimo de entusiasmo, de apertura, de
confianza y
colaboración en dosis mayores que las frecuentes en la cultura y las empresas
chilenas. En
algunas de ellas un cierto estado de ánimo lúdico es evidente, como es el caso
de
VIRUTEX-ILCO,
cuyos principales líderes hacen permanente referencia a fenómenos
emocionales. Su
expansión a Latinoamérica es explicada por ellos, por ejemplo,
preferentemente
con referencia al entusiasmo con que abordaron la tarea (Brodzinsky, 1994,
p.14).
Si simplemente
se hace referencia al sentido común, es evidente que contar con una Misión
que trasciende
la pura generación de utilidades monetarias, es de gran ayuda para generar
estados de ánimo
positivos en los que laboran en la empresa. De nuevo aquí, el modelo
racionalista
limita. Al interpretar a las personas como "homo economicus" este tipo de
ámbitos de
observación y diseño son despreciados o minimizados.
Desde la
perspectiva racionalista, lo único que especifica y da sentido a la acción
humana es
la reflexión
previa y la intención explícita que la guían. En esta mirada, la acción siempre
es
“acción-para”, y
está centrada en sus consecuencias , en el futuro, que a su vez es capturado
en la reflexión.
Si se adopta, en cambio, la propuesta del biólogo chileno Humberto
Maturana, lo que
especifica la acción (incluida la reflexión, como un caso particular de acción)
es la emoción
desde la que la acción ocurre. En cada emoción en que nos encontremos, ciertas
acciones son
posibles y otras no.
Esta mirada abre
la posibilidad de comprender (y rediseñar) un cúmulo de acciones que
cotidianamente
realizamos y que son imposibles de entender como resultado de un proceso
racional de toma
de decisiones (piénsese, por ejemplo, en el estado de ánimo del
aburrimiento o
de la desesperanza). Si se amplía la mirada más allá del “racionalismo”, es
evidente la
crucial importancia de los estados de ánimo organizacionales, que a su vez
dependen
fuertemente de los sentidos de existencia que las organizaciones se den y del
que
provean a sus
integrantes. Además, fenómenos organizacionales que hasta ahora eran de
difícil
comprensión se convierten no sólo en comprensibles, sino en
diseñables.