LO QUE PUEDO LLEGAR A SER

En el correr de estos días ha llegado a mi casilla de correo este texto que comparto con ustedes. Les confieso que cuando termine de leerlo un frió corrió por mi cuerpo, llego al fondo de mi alma. 

Objetivamente lo leí, les aclaro que mi postura es contra el aborto es una decisión personal, pero también confieso que si en el transcurso del embarazo surgiera alguna complicación pensaría muchísimo el la decisión a tomar.

Me pareció tan valedera la opinión del bebe que esta desarrollándose en el útero materno. Pero también pensé no puedo lastimar a alguien que haya tenido que pasar por esta situación, ya que pienso que es una decisión muy difícil de tomar, y quien haya decido hacerlo por las causas que hayan sido siempre llevaran esa herida en el corazón "CADA UNO SABEMOS CON EL PESO DEL BOLSO QUE CARGAMOS".

Lo que si me quisiera que todos asumiéramos una sexualidad responsable, y no tener que pasar por estas situaciones y no solo estas si no olvidemos del SIDA que día a día va ganando su batalla contra la humanidad.

Debemos hacer medicina preventiva como dicen los doctores, y como lograrlo es tomando conciencia que a todos nos puede pasar no solo a los demás. 

Luchemos por una sexualidad responsable, eduquemos  a nuestros hijos para que ellos no deban parar por esta situación, y tampoco jueguen a la Ruleta Rusa con sus vidas.

Me gustaría mucho conocer tu opinión.

Afectuosamente                                    

                     SONIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Querida mamá:

Yo sabia que aquella noche tenía que ser, tú no sabías que ya eras madre. No sabías que yo estaba allí, que para mí empezaba una larga y maravillosa experiencia: la de crecer dentro de ti, y sobre todo, si tú me aceptabas como hijo, la experiencia de colmarte de caricias por haberme dado la vida. El primer mes transcurrió para mi feliz y dichoso. Sentía latir tu corazón y veía como mi cuerpecito iba tomando formas más correctas. Pero tu aún no sabías que yo estaba allí. Ponto lo sabrías.

Fue al tercer mes. De repente sentí el calor de tu mano y las dulces caricias que me hacías. Ya estabas enterada de que yo estaba allí. No sabes las ganas tan enormes que sentí de gritar y de decirte: si mamá, aquí estoy. Soy el fruto de tu amor, dame la vida... Pero tú no podías oírme. Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo podría yo decirte que si, que estaba allí, que te quería con locura y con profunda gratitud?, algo se me ocurrió. Eso es. Una patadita me comunicó contigo. Tú notaste que en tu vientre había algo que se movía, que era parte de ti. Y yo noté como te estremecías de emoción. Desde aquel día siempre te hablaba con mi lenguaje particular y tú me contestabas. Sentía por tu voz que estabas contenta. Yo iba creciendo cada día. Ya era un muchachote comparado con el grano de trigo que fui al principio. Me sentí feliz por saber que tú me aceptabas y me cuidabas con cariño.

Pero fue una noche, mamá querida. ¿El aún no lo sabía? ¿Por qué no se lo habías dicho? Cuando oí que llorabas... ¿por qué? ¿No te alegrabas que aquella semilla germinara dentro de ti? Yo sentí los movimientos convulsivos de tu llanto y comprendí que era el comienzo de algo que iba a tener fin. Fue una época triste y solitaria. Ya no me querías mamá... ¿Qué te dijo aquel hombre malo que tanto te cambió? ¡Ya no sentía las caricias de tu mano!... ¡Ya no me respondías cuando yo te hablaba con mi lenguaje particular...!

Ocurrió un día de primavera. ¿Qué como sé? El perfume de las flores penetraba por tu piel, mientras caminabas cansadamente hacia aquel lugar - hospital? "Hospital" lo llaman. ¿No es un hospital donde curan a los enfermos y procuran dar vida a los que se mueren? Nunca llegaré a comprenderlo.

Me agarraba de ti con fuerza. ¿No sentías mis manos amarándome a tus entrañas? ¡No quería dejarte! ¡Te amaba tanto...! Deseaba gritártelo mil veces mamá. ¿Por qué...? ¿Por qué...? Sentía tu corazón latir de otra manera. La sangre corría por tus venas mas de prisa. Te quise besar. Quise decirte adiós. Pero no pude. Notaba que me asfixiaba. Que poco a poco - ¡brutalmente! - me separaban de ti. Que ya nada nos unía. Mis ojos se llenaron de sangre y no pude ver tu cara. Con sollozo ahogado que nadie comprendió te deje para siempre.

Ahora te escribo desde aquí arriba donde llegué tan pronto como tu me rechazaste. Porque Dios no rechaza a sus pequeñuelos. Yo no te guardo rencor. Sé que me quisiste y que aquel hombre te hizo cambiar. Aquel criminal que se aprovechó de ti y que me mató a mi. Yo no escribo para recriminarte. Si no para decirte que te amo.

Adiós, mamá querida. Espero que algún día me conozcas y entonces podré decirte lo que entonces no te pude gritar porque me obligaron a silenciar. Otra cosa, mamá: He hablado con Dios y me ha recomendado que te diga que El también te quiere y que te espera con los brazos abiertos... Pídele perdón por haberme abortado y tórnate a El.

Nunca te olvido, mamá. Te quiero mucho,

TU HIJO

 

VOLVER A PAGINA ABIERTA

Soni@R Diseños Web

 

 


1