QUENTA SILMARILLION
Tras conocer la formación de Arda en el Ainulindale y explicarnos quienes son los Valar y los Maiar en el Valaquenta, entramos en el Silmarillion propiamente dicho.
En esta parte conoceremos los acontecimientos, leyendas y personajes más importantes de Arda desde la llegada de los Valar hasta el final de las Guerras de Beleriand.
Comienza el relato con un Mundo aún en construcción, en el que ya se da la eterna lucha entre el Bien y el Mal. El primero representado por los Valar que buscan una Tierra poblada de belleza y Luz, y el segundo encarnado por el odio y el deseo de dominio y destrucción del Vala Melkor.
Veremos el paso del tiempo y las edades. Desde la Edad de las Lámparas, pasando por la Edad de los Árboles, hasta llegar a la Primera Edad del Sol, cuando el Tema propuesto por Ilúvatar llega a culminar con la llegada de sus hijos: Elfos y Hombres. Así mismo el mundo se va llenando de otros seres por la acción de los Valar. Unos defenderán el Bien y otros el Mal, y todos ellos darán lugar a los acontecimientos que se relatan en “El Silmarillion”: desde grandes viajes, como el de los elfos hacia Eldamar, hasta grandes aventuras, como la de Beren y Luthien.
La Tierra Media se convierte en un lugar poblado de distintas razas, pueblos, gentes. Se crearán reinos y ciudades y otros serán destruidos y olvidados.
Gran parte del relato se basa en un gran acontecimiento: la creación de unas joyas, los Silmarils, por Fëanor y el intento de recuperarlos tras ser robados por Melkor. Estos hechos llevarán a las Guerras de Beleriand, en las que el dominio de la Tierra Media y de lso Silmarils está en juego. Será una larga confrontación en la que habrá héroes y villanos, alianzas y traiciones, vencedores y vencidos…
Se nos ofrece una obra épica y mitológica imprescindible para conocer el mundo creado por J.R.R. Tolkien.
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QUENTA SILMARILLION-CAPÍTULOS |
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Antes de que Arda estuviese completamente acabada estalló la Primera Guerra entre los Valar y Melkor. Durante mucho tiempo este ultimo iba venciendo, pero entonces llegó un Ainur, Tulkas, y se unió a los Valar. Entonces el Enemigo fue derrotado y expulsado de Arda, y Tulkas se quedó, como un Valar muy poderoso. Llegó el orden a Arda. Yavanna plantó las primeras semillas y se vio la necesidad de la luz. Aüle construyó dos grandes lámparas que se pusieron sobre dos altos pilares: Illliun, al norte de la Tierra Media, y Ormal, al sur. La luz de ambas lámparas iluminaba todo Arda. Las semillas germinaron y acudieron animales a habitar las llanuras, lagos y bosques. Había gran riqueza. La luz de ambas lámparas se juntaba en el centro el mundo, en la Isla de Almaren. En este lugar establecieron su primera morada los Valar. Cuando se acabó de construir la Tierra, Manwë ordenó grandes festejos. Aprovechó entonces Melkor para convocar a los Maiar corrompidos por él y se acercó de nuevo a Arda. Ante tanta belleza su odio aumentó y dado que los Valar no sospechaban de su presencia construyó una gran fortaleza bajo la tierra, Utumno, en la Tierra Media. Luego ataco a los Valar y consiguió derribar las dos Lámparas. Se causaron grandes destrozos, cambiando la forma de la Tierra. Aunque Tulkas le persiguió consiguió esconderse en Utumno y los Valar no le encontraron. Se dedicaron a reconstruir en lo posible los destrozos causados por Melkor. Almaren también se destruyó, por lo que los Valar abandonaron la Tierra Media y se instalaron en Aman. Fortificaron el lugar, protegiéndolo con las Montañas Pelóri. Se establecieron en la región de Valinor. Allí fundaron la ciudad de Valmar. Yavanna dio entonces vida a dos árboles. Telperion se llamó uno, del cual caía un rocío de luz plateada, y Laurelin el otro, que emanaba calor y una potente luz. Desde ese momento el tiempo empezó a medirse por la luz de los árboles de los Valar. Melkor continuaba viviendo en la oscuridad de su refugio, aunque de vez en cuando salia a visitar el mundo. Los Valar vivían tranquilos en su nueva ciudad, aunque seguían acudiendo a la Tierra Media, preparándola para la llegada de los elfos. Iluvatar anunció que Arda se vería poblada por sus hijos: Los Quendi o Elfos, semejantes a los Ainur, aunque menores en fuerza y estatura. Vivirían mientras viviese el mundo, a no ser que le matasen o les consumiese la pena. Y los Hombres o Atani, que podrían modelar sus propias vidas, pero sólo vivirían en el mundo un lapso de tiempo.
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Aulë desea ardientemente la llegada de los Eruhíni para tener disípulos que aprendan su ciencia y artesanía. Esto le lleva a crear en secreto una nueva raza: los Enanos. Crea en un principio a los Siete Padres de los enanos. Cuando termina su obra Eru le conmina a destruirla, pues Él es el único con capacidad para crear. Pero Aulë le convence y consigue que no sea necesaria su destrucción, pero deben permanecer dormidos hasta después de la llegada a Arda de los Primeros Nacidos, los Elfos. Entonces llevo a los enanos a distintos lugares para que durmiesen. los creo fuertes y resistentes, mortales aunque con largas vidas. a su muerte se reunen en estancias apartadas de Mandos, a la espera del fin de los días. Entonces junto a Aulë (Mahal para los enanos) se encargarán de rehacer Arda. Yavanna se encuentra preocupada por la llegada de los Eruhíni y de los enanos, pues Aulë le ha contado lo que ha hecho. Todos ellos tendrán poder para modificar las obras de la Señora de la Tierra. Sobre todo está preocupada por los olvar, ya que los kelvar pueden defenderse por sí mismos. Por esto su deseo sería que los árboles pudiesen defender al resto de olvar (plantas) y castigar a quien les hiciese daño. Manwë intercede por ella ante Eru. Este le concede a Yavanan el poder de convocar espíritus que habiten entre los olvar y les cuiden. Son los Ents o Pastores de Árboles,que seeran co nvocados cuando lleguen los primeros Nacidos. Por su parte Manwe crea a las Águilas para que le ayuden en la vigilancia de la tierra. |
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La oscuridad cubre la Tierra Media por lo que Yavanna puso a dormir muchas de las criaturas nacidas durante las Edades de las Lámparas hasta que llegase el momento de desarrollarse adecuadamente. Mientras, Melkor reunió en Utumno a los terribles espíritus que desde el principio de los tiempos le habían servido: los Balrogs. Así mismo creo otros monstruos de diferentes formas y especies. Su reino se iba extendiendo hacia el sur de la Tierra Media. Entonces levantó una nueva fortaleza y armería para prevenir los ataques de Aman. La llamó Angband. Esta era mandada por Sauron, el servidor de Melkor. Los Valar, reunidos en Consejo, debatieron sobre la conveniencia o no de atacar a Melkor, pues la llegada de los Primeros nacidos estaba cercana. Pero, dado que estaba proclamado que llegarían en la oscuridad y verían primero la luz de las Estrellas, deciden esperar de momento. Entonces Varda hizo estrellas nuevas y más brillantes para recibir la llegada de los Elfos. Cuando terminó su obra despertaron en Cuiviénen, el Agua del Despertar, los Primeros Nacidos de Iluvatar. Lo primero que vieron fue la obra de Varda, por lo que desde entonces la adoran más que al resto de los Valar, y la llaman Eléntari, Reina de las Estrellas. Permanecieron en el lugar durante mucho tiempo y comenzaron a hablar y a dar nombres a las cosas. A sí mismos se llamaban los Quendi. “los que hablan con voces”. Un día, por casualidad, Oromë los encontró. De esta manera se enteraron los Valar de su llegada. Orome los llamó Eldar, pueblo de las Estrellas. Pero éstos ,al principio le temían, pues pensaban que era un servidor del mal, ya que Melkor les había descubierto con anterioridad , enviando servidores que sembraron el terror entre ellos, e incluso capturaron a algunos. Pero poco a poco el temor dio lugar a atracción por la luz que emanaba el Valar. Los elfos apresados por Melkor eran encarcelados en Utumno. Esclavizados y corrompidos dieron lugar a la raza de los orcos.
La paz vuelva a Arda, aunque muchos de los sirvientes de Melkor, entre ellos Sauron, han conseguido escapar y refugiarse en las profundidades de Angband. En su afán de protegerlos, los Valar, invitan a los Primeros Nacidos a reunirse con ellos en Valinor. Oromë es el encargado de hacer la propuesta, pero no todos los elfos lo desean, por lo que en su representación van tres de ellos: Ingwë, Finge y Elwë. Tras regresar aconsejan a los demás que acudan a la llamada de los Valar. Muchos decidieron realizar el viaje y habitar en Valinor, otros en cambio prefirieron quedarse en la Tierra Media. A estos últimos se les llamo los Avari o renuentes. Entre los que comenzaron el viaje había tres huestes: Los Vanyar o hermosos Elfos. Fueron los primeros en llegar, dirigidos por Ingwë. Son los bienamados por Varda y Manwë y nunca más regresaron a la Tierra Media. Los Noldor, conducidos por Finwë. También conocidos como Elfos Profundos. Son los preferidos de Aulë. |
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Melian es una Maia que habita en
los jardines de Lórien, en Valinor. Cuando despiertan los Primeros Nacidos
partió de allí y se instalo en la Tierra Media. |
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En el gran viaje los vanyar y los noldor llegan a las Tierras de Aquende. En su extremo norte sólo un mar estrecho separa Aman y la Tierra Media. Pero el lugar es una barrera infranqueable de hielo, por lo que se dirigen a Beleriand, conducidos por Oromë. Aquí deben cruzar Belegaer, un profundo y oscuro mar. Entonces Ulmo acude en su ayuda. Arranca una isla y en ella son trasladados hasta Eldamar. El tercer clan de eldar, los Teleri, permanecen en Beleriand, esperando el regreso de Elwë, su rey. Al enterarse de la partida de el resto de eldar muchos teleri toman por rey a Olwë, hermano de Elwë, y se instalan en las costas del Mar Occidental. Allí son instruidos sobre las ciencias marítimas por Ossë y Uinen. Tras muchos años, Ulmo regresa para conducirlos a Aman, pero algunos deciden quedarse, son los Falathrim o Elfos de las Falas, liderados por Círdan. Aquellos que se quedaron esperando el regreso de Elwë, los Eglath, vivieron en los bosques de Beleriand hasta que su rey regresó de Nan Elmoth, junto a su esposa, Melian la Maia. Juntos fundaron un reino en los bosques interiores. Los que habían partido para Aman se instalaron en la Bahía de Eldamar, donde Ulmo arraigo la isla, que se llamó Tol Eressëa, la Isla Solitaria. Sobre la colina de Túna se levantó la ciudad de los vanyar y noldor, Tirion. La torre más alta de la ciudad era Mindon Eldaliéva. En su patio se plantó un árbol a imagen de Telperion: Galathilion, del cual nacieron muchos otros árboles. Los noldor aprendieron de Aulë los conocimientos y habilidades para trabajar las piedras. Así, excavando, descubrieron las primeras gemas y aprendieron a darles forma y tallarlas, repartiéndolas por todo Valinor. Los noldor más tarde volverían a la Tierra media. Sus príncipes y parentescos son los siguientes: Finwë tuvo tres hijos, uno con Míriel, que se llamó Fëanor y era hábil de manos y palabras y el más instruido de los hermanos. Con Indis tuvo dos hijos: Fingolfin, el más fuerte, firme y valiente, y Finarfin, el más hermoso y sabio de corazón. Fëanor tuvo siete hijos: Maedhros, el Alto; Maglor, el Poderoso Cantor; Celegorn, el Hermoso; Caranthir, el Oscuro; Curufin, el Hábil; Amrod y Auras, gemelos y grandes cazadores. Fingolfin tuvo dos hijos y una hija: Fingon, rey de los noldor en el Norte del Mundo, Turgon, señor de Gondolin; Aredhel, la Blanca Señora de los Noldor. Finarfin tuvo cuatro hijos y una hija: Finrod, el Fiel (más tarde conocido como Felagund, señor de las Cavernas); Orodreth; Angrod; Aegnor; Galadriel. Los teleri, tras habitar durante largo tiempo en Tol Eressëa, se trasladaron a Eldamar. Allí fundaron la ciudad de Alqualondë, el Puerto de los Cisnes. Por su parte los vanyar abandonaron Tirion y fueron a vivir a las faldas del Taniquetil, cerca de la luz de los Árboles y de Manwë y Varda. En el corazón de los noldor seguía muy vivo el recuerdo de la Tierra Media. Finwë reina en Tirion, Olwë en Alqualonde e Ingwë, desde Taniquetil, es el Rey Supremo de los Elfos. Fëanor y sus hijos viajan por los distintos lugares de Valinor y con frecuencia son huéspedes de Aulë. |
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Los Eldar han llegado a Valinor y Melkor permanece encadenado. Los elfos alcanzan la madurez de cuerpo y mente, progresando en habilidades y conocimientos. Entre ellos se encuentra Rúmil de Tirion, que concibe las letras que les permiten escribir sus pensamientos. En Tirion nace el primer hijo de Finwë, Curufinwë, al que su madre llamó Fëanor, Espíritu de Fuego. Miriel, tras darle a luz, se va consumiendo, por lo que se traslada a Lórien. Allí su espíritu se separa del cuerpo y parte hacia las estancias de Mandos. La desesperación y pena de Finwë por esta muerte es mucha, por lo que se dedica por entero a su hijo. Fëanor crece de prisa. Es sutil de mente y hábil de manos. Crea un nuevo alfabeto y hace gemas más grandes y brillantes que las que se extraen de la tierra. Todavía joven se desposa con Nerdanel. Con ella tiene siete hijos, aunque poco a poco dejan de sentirse unidos, hasta el punto que ella no le acompaña en el viaje a la Tierra Media. Finwë encontró de nuevo la alegría casándose con Indis la Bella. Con ella tuvo dos hijos, Fingolfin y Finarfin. Pero esta unión no gusto a Fëanor, por lo que no tuvo gran estima hacia la mujer de su padre ni a sus hermanos. Se dedicó entonces a explorar Aman y se ocupó de adquirir conocimientos sobre las artes que le interesaban. Mientras los hijos de Finwë crecen, el Mediodía de Valinor va concluyendo, pues el encadenamiento de Melkor está llegando a su fin tras tres edades en la prisión de Mandos. Es llevado ante los Valar. Toda la belleza que ve le llena nuevamente de envidia, pero, ocultando sus pensamientos, pide perdón. Promete ayudar a los Valar en sus tareas. Se le concede la libertad, pero está obligado a no salir de Valimar. La apariencia de Melkor es hermosa ante todos los habitantes de Valinor. Su odio es grande hacia los Eldar, pero, mediante engaños, se une a ellos y les hace creer que les ama y les ayuda. A pesar de ello algunos Valar y Eldar siguen desconfiando de él, entre ellos Tulkas y Fëanor. No así Manwë. En cuyo corazón no cabe la mentira ni el engaño. Más tarde melkor declararía que había ayudado a Fëanor en secreto. Pero esto es una mentira más, pues entre todos los Eldar es Fëanor el que más le odia, incluso fue el que le dio el nombre de Morgoth, y nunca buscó su ayuda ni consejo. |
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Fëanor se pregunta la forma de preservar para siempre la luz de los Árboles de los Valar. Para ello crea, de forma secreta, los Silmarils. No se conoce la sustancia de la que están hechos. Tienen la forma de tres joyas. Parecen cristal de diamante, sin irrompibles y desprenden una luz, cuyo fuego interior fue hecho con la luz mezclada de los Árboles. La obra de Fëanor provoca asombro y deleite en lso habitantes de Aman. Son bendecidos por Varda y ninguna mano impura puede tocarlos sin quemarse y marchitarse. En Melkor nace el deseo de poseerlos. Para ello busca la forma de destruir a su artífice y la amistad entre elfos y Valar. Con engaños y mentiras, consigue sembrar la desconfianza en muchos de los Eldar, envenena su corazón haciéndolos creer que los Valar los han sacado de la Tierra Media por celos de su poder y que los Segundos Nacidos vendrán y suplantaran sus reinos en la Tierra Media, ya que los los hombres son más fáciles de dominar, pues son más débiles. Así crece en muchos elfos el deseo de libertad y de conquistar reinos. En Fëanor nace el deseo de tener sólo para sí la luz de los Silmarils. Gracias a las mentiras de Melkor se enfrenta a su hermano, Fingolfin, pues teme que este le quite el trono de Finwë y le eche del reino. Los el fos comienzan a fabricar armas y a enfrentarse unos con otros, pues la desconfianza es mucha. Fëanor comienza a hablar abiertamente de su oposición a los Valar y de su deseo de partir hacia la Tierra Media. La tensión en Tirion va creciendo, y con ella la preocupación de Finwë. Fëanor, creyendo las mentiras de Melkor, amenaza de muerte a su hermano. Los Valar le convocan al Anillo del Juicio, pues piensan que es el inductor de todo el mal. Pero tras el juicio queda claro que ha sido una artimaña de Melkor, aunque Fëanor es condenado a doce años de exilio, debido a su actitud. Parte hacia el destierro junto a sus hijos y a su padre. Al norte de Valinor construyen una fortaleza, , Formenos, donde guardan sus armas, tesoros y los Silmarils. Fingolfin permanece en Valinor, gobernando a los Noldor. Melkor, desenmascarado, huye de Valinor y se esconde. Es perseguido por Tulkas, que no logra encontrarlo. Intentando de nuevo engañar aFfëanor, acude a Formenos, pero el elfo adivina sus intenciones y le echa del lugar. Entonces huye definitivamente de Valinor, aunque allí ha dejado la duda y la desconfianza, y el miedo a un daño desconocido. |
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Cuando Melkor
huye de Valinor, es perseguido por Tulkas y Oromë. Piensan que ha vuelto hacia
el Norte de la Tierra Media. Pero no le encuentran ya que en realidad se dirige
hacia el Sur, a Avathar. Allí habita Ungoliant, un antiguo Maia servidor suyo.
Éste ha tomado forma de gigantesca araña y devora la luz por allí donde pasa. Melkor planea llevar a cabo su venganza con ayuda de la Araña. Ésta, a pesar del temor que tiene a los Valar, decide ayudarle, convencida por la promesa de poder devorar todo lo que desee tras la venganza. Protegidos por la oscuridad que produce Ungoliant, la Noluz, se dirigen hacia las Hyarmentir. Desde sus altos picos contemplan la tierra de los Valar. Su deseo es llegar hasta Valinor y destruir los Árboles. Manwë ha convocado a los valar y eldar en Taniquetil. El motivo es festejar la llegada de la Primavera y romper con las querellas provocadas por Melkor. Fëanor es obligado a acudir, aunque no lo hacen los noldor de Formenos ni su padre. Hace las paces con Fingolfin. Aprovechando que no hay nadie en Valimar ni en Tirion, Melkor y Ungoliant llegan hasta los árboles. Melkor los hiere con su lanza negra y la Araña absorbe su savia y los inocula su veneno. Los Árboles mueren, dejando de emitir su luz. Una densa oscuridad y silencio invaden Valinor. El lamento de los teleri es grande. El dolor de Valinor es inmenso y Tulkas y Oröme persiguen a Melkor, pero éste huye. La venganza de Melkor se ha llevado a cabo.
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Los Valar se
reúnen con los habitantes de Aman en el Anillo del Juicio. Allí Yavanna explica
que no puede volver a crear los Árboles, pero que puede devolverlos a la vida
antes de que mueran del todo con la luz que se conserva en los Silmarils. Fëanor
se niega a sacrificar sus Joyas, pues él tampoco puede crearlas de nuevo y en su
corazón sigue la desconfianza hacia los Valar. En ese momento llega un mensajero de Formenos. Hasta allí ha llegado Melkor y, protegido por la oscuridad, ha matado a Finwë y robado los tesoros, incluidos los Silmarils. Fëanor maldice a Melkor, llamándolo Morgoth,”Negro Enemigo del Mundo”. Llega a maldecir también a los Valar, por haberle apartado en ese momento de Formenos. La pena y el dolor le llevan a abandonar a la carrera el Anillo del Juicio. Estos hechos dejan apenados a todos los habitantes de las Tierras Imperecederas. Morgoth, como ya será conocido Melkor, huye a Araman junto a Ungoliant. Cruzan el Helcaraxe y se dirigen a Angband. Antes de llegar a la fortaleza, la Araña, desconfiando, le pide el pago por su ayuda. Se traga los tesoros robados, pero su voracidad la lleva a desear también los Silmarils. Ante la negativa de Morgoth a entregárselos, Ungoliant comienza a envolverle en su tela, con intención de ahogarlo. Pero él lanza un terrible grito que es oído por los Balrogs, que acuden en su ayuda. La Araña se ve obligada a huir, hasta que llega a Ered Gorgoroth, donde se instala y tuvo varios vástagos. Morgoth, ya dueño de los Silmarils, reconstruyó Angband, y, sobre ella, levantó las cumbres de Thangorodrim. Reunió todo tipo de seres malignos y se hizo fabricar una corona de hierro en la que engarzó las Joyas. Se hizo llamar Rey del Mundo y su odio crecía mientras inculcaba el mal en todos sus servidores. Tras la huida de Morgoth y a pesar de su destierro, Fëanor acudió a Tirion e increpó a los Noldor a que vengasen la muerte de Finwë y el robo de los Silmarils. Para ello debían seguirle y abandonar la Tierra de los Valar, ya que estos no les habían protegido. Junto a sus hijos juró perseguir con odio y venganza a todo aquel, fuese Vala, demonio, elfo u hombre, que guardara, tomara o arrebatara uno de los Silmarils. Algunos Noldor no estaban de acuerdo, pero, tras un largo debate, muchos decidieron seguirle. Fëanor tenía prisa, por lo que los preparativos fueron muy rápidos. Muchos Noldor consideran que Fingolfin debe dirigir la expedición, finalmente parten en dos huestes: la primera dirigida por Fëanor y la segunda por Fingolfin. Los Valar, aunque aconsejan que se queden en las Tierras Imperecederas, no se oponen a su partida, pues son libres de hacer lo que prefieran. No les prestarán ninguna ayuda pero tampoco entorpecerán la marcha. Anuncian que Feanor, en castigo por su juramento, no podrá regresar nunca más a las Tierras Imperecederas. Fëanor se dirige a Alqualonde, con el fin de que los Teleri se unan a ellos y les presten las embarcaciones para atravesar el mar. Pero no consigue su objetivo puesto que los Teleri no desean partir de Eldamar, ni están dispuestos a perder sus naves. Entonces Fëanor enfurecido reúne su ejercito e intenta apoderarse de los barcos por la fuerza. Se entabla una encolerizada lucha en la que mueren muchos elfos de ambos bandos. Finalmente, vencen los Noldor, ya que Fingolfin se une a la batalla pensando que los Teleri intentan detener su viaje por orden de los Valar. De esta forma toman los barcos y se dirigen al Norte. Pero Uinen, dolido por la muerte de los Teleri, se levanta airado en el mar, naufragando varios de los barcos. Los supervivientes continúan con el viaje, llegando a los confines de Araman. Aquí Mandos se presenta ante ellos y les profetiza que el juramento de Fëanor y la matanza de los Teleri traerá la destrucción de los Noldor. Entonces, muchos de ellos, arrepentidos , deciden regresar. Entre ellos se encuentra Finarfin con muchos de sus seguidores. Una vez en Valinor , Finarfin fue perdonado y se convirtió en el nuevo rey de los Noldor de Eldamar. Fëanor y Fingolfin continúan la marcha. Se acercan a el Helcaraxe. Cruzarlo es tarea imposible. El camino alternativo es cruzar el mar, pero los barcos son insuficientes para todos los elfos. Por este motivo Fëanor decide partir en secreto en los barcos con sus fieles, dejando a Fingolfin en Araman. Cruza el mar y desembarca en Drengist. Allí su hijo mayor, Maedhros, le pregunta quién volverá a por los que han quedado en Araman. Fëanor, malignamente, le dice que no volverán a por ellos y da orden de quemar la flota. Fingolfin y los suyos ven el resplandor del fuego y comprenden que han sido traicionados. Entonces la rabia les hace perseverar en su idea de llegar a la Tierra Media a través del único camino que les queda: el Helcaraxe. Comienzan su travesía y tras muchas penurias y muertes llegan a la Tierra Media. Entonces es poco el amor que sienten por Fëanor y su pueblo. |
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Elu Thingol
reina sobre todos los elfos de Beleriand. Los más hermosos, sabios y hábiles de
ellos son los Elfos Grises o Sindar. Gracias a la protección de Melian, la Maia, hay alegría y tranquilidad en el lugar. Entonces nace, en el Bosque de Neldoreth , Luthién, la hija de los reyes de Doriath. Es durante la segunda edad del cautiverio de Melkor cuando los enanos aparecen por primera vez ante los elfos de Beleriand. Se establecen relaciones comerciales entre ambos, aunque no hay una fuerte amistad. Los enanos ayudan a construir Menegroth, las Mil Cavernas, y colaboran en la fabricación de armas con los elfos. Gracias a éstas la paz en Beleriand fue más larga. Algunos de los Nandor, dirigidos por Denethor, llegaron a Beleriand, buscando la
paz del lugar. Allí fueron recibidos amistosamente por Thingol y se instalaron
en Ossiriand.Daeron, el Bardo, inventa las runas Cirth y los enanos las aprenden y transmiten. Tras el robo de los Silmarils y la disputa con Morgoth, Ungoliant intenta entrar en Neldoreth. No lo consigue gracias a Melian, por lo que se instala en Ered Gorgoroth. Por su parte, Morgoth reconstruye Angband. Se está acabando el tiempo de paz en Beleriand. Los orcos, fortalecidos, atacan al rey Thingol y a su pueblo. Tiene lugar la primera batalla de las Guerras de Beleriand. Thingol queda separado de Cirdan, pero es socorrido por Denethor. Éste muere en la batalla, y finalmente la victoria es de los elfos. La muerte de Denethor hizo que su pueblos se dividiese: unos entran en el reino de Thingol y se mezclan con su pueblo. Otros, los Laiquendi o Elfos Verdes, continuaron en Ossiriand aunque de forma más escondida y sin guerrear. Tras la batalla, Thingol se entera que parte de sus dominios están en manos de los orcos. Entonces Melian crea un muro impenetrable, la Cintura de Melian, para proteger su reino, que entonces fue conocido como Eglador o Doriath. Fue en esa época cuando Fëanor llegó a la Tierra Media y quemó las naves en Losgar. |
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