CAPÍTULO 8: DEL OSCURECIMIENTO DE VALINOR
Cuando Melkor huye de Valinor, es perseguido por Tulkas y Oromë. Piensan que ha vuelto hacia el Norte de la Tierra Media. Pero no le encuentran ya que en realidad se dirige hacia el Sur, a Avathar. Allí habita Ungoliant, un antiguo Maia servidor suyo. Éste ha tomado forma de gigantesca araña y devora la luz por allí donde pasa.
Melkor planea llevar a cabo su venganza con ayuda de la Araña. Ésta, a pesar del temor que tiene a los Valar, decide ayudarle, convencida por la promesa de poder devorar todo lo que desee tras la venganza.
Protegidos por la oscuridad que produce Ungoliant, la Noluz, se dirigen hacia las Hyarmentir. Desde sus altos picos contemplan la tierra de los Valar. Su deseo es llegar hasta Valinor y destruir los Árboles.
Manwë ha convocado a los valar y eldar en Taniquetil. El motivo es festejar la llegada de la Primavera y romper con las querellas provocadas por Melkor.
Fëanor es obligado a acudir, aunque no lo hacen los noldor de Formenos ni su padre. Hace las paces con Fingolfin.
Aprovechando que no hay nadie en Valimar ni en Tirion, Melkor y Ungoliant llegan hasta los árboles. Melkor los hiere con su lanza negra y la Araña absorbe su savia y los inocula su veneno. Los Árboles mueren, dejando de emitir su luz.
Una densa oscuridad y silencio invaden Valinor. El lamento de los teleri es grande. El dolor de Valinor es inmenso y Tulkas y Oröme persiguen a Melkor, pero éste huye.
La venganza de Melkor se ha llevado a cabo.