CAPÍTULO 7: DE LOS SILMARILS Y LA INQUIETUD DE LOS NOLDOR
Fëanor se pregunta la forma de preservar para siempre la luz de los Árboles de los Valar. Para ello crea, de forma secreta, los Silmarils. No se conoce la sustancia de la que están hechos. Tienen la forma de tres joyas. Parecen cristal de diamante, sin irrompibles y desprenden una luz, cuyo fuego interior fue hecho con la luz mezclada de los Árboles.
La obra de Fëanor provoca asombro y deleite en lso habitantes de Aman. Son bendecidos por Varda y ninguna mano impura puede tocarlos sin quemarse y marchitarse.
En Melkor nace el deseo de poseerlos. Para ello busca la forma de destruir a su artífice y la amistad entre elfos y Valar. Con engaños y mentiras, consigue sembrar la desconfianza en muchos de los Eldar, envenena su corazón haciéndolos creer que los Valar los han sacado de la Tierra Media por celos de su poder y que los Segundos Nacidos vendrán y suplantaran sus reinos en la Tierra Media, ya que los los hombres son más fáciles de dominar, pues son más débiles. Así crece en muchos elfos el deseo de libertad y de conquistar reinos.
En Fëanor nace el deseo de tener sólo para sí la luz de los Silmarils. Gracias a las mentiras de Melkor se enfrenta a su hermano, Fingolfin, pues teme que este le quite el trono de Finwë y le eche del reino. Los el
fos comienzan a fabricar armas y a enfrentarse unos con otros, pues la desconfianza es mucha. Fëanor comienza a hablar abiertamente de su oposición a los Valar y de su deseo de partir hacia la Tierra Media.
La tensión en Tirion va creciendo, y con ella la preocupación de Finwë. Fëanor, creyendo las mentiras de Melkor, amenaza de muerte a su hermano. Los Valar le convocan al Anillo del Juicio, pues piensan que es el inductor de todo el mal. Pero tras el juicio queda claro que ha sido una artimaña de Melkor, aunque Fëanor es condenado a doce años de exilio, debido a su actitud.
Parte hacia el destierro junto a sus hijos y a su padre. Al norte de Valinor construyen una fortaleza, , Formenos, donde guardan sus armas, tesoros y los Silmarils. Fingolfin permanece en Valinor, gobernando a los Noldor.
Melkor, desenmascarado, huye de Valinor y se esconde. Es perseguido por Tulkas, que no logra encontrarlo. Intentando de nuevo engañar aFfëanor, acude a Formenos, pero el elfo adivina sus intenciones y le echa del lugar. Entonces huye definitivamente de Valinor, aunque allí ha dejado la duda y la desconfianza, y el miedo a un daño desconocido.