CAPÍTULO 1: DEL PRINCIPIO DE LOS DÍAS

Antes de que Arda estuviese completamente acabada estalló la Primera Guerra entre los Valar y Melkor. Durante mucho tiempo este ultimo iba venciendo, pero entonces llegó un Ainur, Tulkas, y se unió a los Valar. Entonces el Enemigo fue derrotado y expulsado de Arda, y Tulkas se quedó, como un Valar muy poderoso.

Llegó el orden a Arda. Yavanna plantó las primeras semillas y se vio la necesidad de la luz. Aüle construyó dos grandes lámparas que se pusieron sobre dos altos pilares: Illliun, al norte de la Tierra Media, y Ormal, al  sur. La luz de ambas lámparas iluminaba todo Arda.

Las semillas germinaron y acudieron animales a habitar las llanuras, lagos y bosques. Había gran riqueza. La luz de ambas lámparas se juntaba en el centro el mundo, en la Isla de Almaren. En este lugar establecieron su primera morada los Valar.

Cuando se acabó de construir la Tierra, Manwë ordenó grandes festejos. Aprovechó entonces Melkor para convocar a los Maiar corrompidos por él y se acercó de nuevo a Arda. Ante tanta belleza su odio aumentó y dado que los Valar no sospechaban de su presencia construyó una gran fortaleza bajo la tierra, Utumno, en la Tierra Media. Luego ataco a los Valar y consiguió derribar las dos Lámparas. Se causaron grandes destrozos, cambiando la forma de la Tierra. Aunque Tulkas le persiguió consiguió esconderse en Utumno y los Valar no le encontraron. Se dedicaron a reconstruir en lo posible los destrozos causados por Melkor.

Almaren también se destruyó, por lo que los Valar abandonaron la Tierra Media y se instalaron en Aman. Fortificaron el lugar, protegiéndolo con las Montañas Pelóri. Se establecieron en la región de Valinor. Allí fundaron la ciudad de Valmar.

 Yavanna dio entonces vida a dos árboles. Telperion se llamó uno, del cual caía un rocío de luz plateada, y Laurelin el otro, que emanaba calor y una potente luz. Desde ese momento el tiempo empezó a medirse por la luz de los árboles de los Valar.

Melkor continuaba viviendo en la oscuridad de su refugio, aunque de vez en cuando salia a visitar el mundo.

 Los Valar vivían tranquilos en su nueva ciudad, aunque seguían acudiendo a la Tierra Media, preparándola para  la llegada de los elfos.

Iluvatar anunció que Arda se vería poblada por sus hijos:

Los Quendi o Elfos, semejantes a los Ainur, aunque menores en fuerza y estatura. Vivirían mientras viviese el mundo, a no ser que le matasen o les consumiese la pena. Y los Hombres o Atani, que podrían modelar sus propias vidas, pero sólo vivirían en el mundo un lapso de tiempo.

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