CAPÍTULO 9- BARRILES DE CONTRABANDO

Al día siguiente el bosque se ilumina con gran cantidad de antorchas. Se trata de los elfos. Apresan a todo el grupo, excepto a Bilbo que se ha puesto el anillo. Les sigue hasta su morada.

El grupo es llevado ante el rey; éste decide meter a cada uno en una mazmorra, pues también ellos se niegan a contestar a sus preguntas.

El hobbit permanece en la cueva de los elfos, sin osar quitarse el anillo. Recorre sus pasillos, roba comida y piensa en cómo salvar a sus compañeros. Descubre donde se encuentran prisioneros y por casualidad se entera que Thorin también se encuentra en el lugar. Habla con él y lleva al resto el mensaje de su presencia y que no deben hablar de su misión al rey elfo.

En sus andanzas por el lugar, descubre que, bajo la fortalezaa, pasa un arroyo, que se utiliza para el transporte de barriles de vino y diversas mercancías. Llegan llenos y, una vez vaciados, vuelven al arroyo, donde son recogidos y llevados hasta el Lago Largo. Es la salida por la que escapar.

Decide aprovechar que esa noche hay un banquete y que los guardias están dormidos, para liberar a sus amigos. Les conduce hasta la bodega. Cada uno de ellos se introduce en un barril, excepto Bilbo , que los cierra y se pone el anillo. Los elfos echan al agua los barriles, sin sospechar que en ellos van los prisioneros liberados. Bilbo se tira junto a los barriles y sobre uno de ellos navega por el arroyo..

¡Bajas la rápida corriente oscura

de vuelta a tierras que antaño conociste!

Deja las salas y cavernas profundas,

las escarpadas montañas del norte,

en donde el bosque tenebroso y ancho

en sombras grises y hoscas se inclina.

Mas allá de este mundo de árboles

flota saliendo hacia la brisa,

mas allá de las cañadas y los juncos,

más allá de las hierbas del pantano,

en la neblina blanca que asciende

del lago nocturno y de los charcos.

Canción de los elfos,

 en la bodega. “El Hobbit”)

 

¡Sigue, sigue a las estrellas que asoman

arriba en cielos fríos y empinados,

gira con el alba sobre la tierra,

sobre la arena, sobre los rápidos!

¡Lejos al Sur, y más lejos al Sur!

¡Busca la luz del sol y la del día,

de vuelta a los pastos, y a los prados,

que vacas y bueyes apacentan!

¡De vuelta a los jardines de las lomas

donde las bayas crecen y maduran

bajo la luz del sol y bajo el día!

¡Lejos al Sur, más lejos al Sur!

¡Bajas la rápida corriente oscura

de vuelta a tierras que antaño conociste!

(

Comienza el incómodo viaje, hasta que llegan al Río del Bosque. Allí los barriles son recogidos por los elfos y atados, formando una balsa. Bilbo se acerca a la orilla y gracias al anillo consigue algo de comida, aunque sus estornudos le delatan y no le permiten dormir en lugar caliente.

Llega la mañana y, la balsa, ahora guiada por los elfos, continua viaje río abajo.

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