CAPÍTULO 7- EXTRAÑOS APOSENTOS

Parten de las aguileras a lomos de sus amigas. Una vez en tierra se reúnen en una cueva para discutir que van a hacer. Gandalf les anuncia que pronto debe dejarles, pero antes les llevará ante alguien que les prestará ayuda. Se trata de Beorn; este unas veces es un enorme oso negro, otras un vigoroso hombre. Deben presentarse ante él poco a poco y ser amables.

Cuando llegan cerca de la casa solo Gandalf y Bilbo se presentan ante su puerta. Son invitados a entrar. Beorn quiere saber quienes son y que les ha traido hasta alli.

El mago comienza a relatar sus aventuras y según lo va haciendo se van presentando el resto de los compañeros, poco a poco. El interés de su anfitrión por el relato es tal que asume de buen grado tener su casa llena de gente. Cuando Gandalf finaliza, Beorn les propone quedarse a cenar.

Tras la cena, su nuevo amigo desaparece de la casa. No deben salir del lugar hasta que el sol este bien alto.

Cuando despiertan, tanto Beorn como Gandalf no se encuentran en el  lugar. Al anochecer regresa el mago y cuenta que ha estado siguiendo las huellas de varios osos que han estado reunidos durante la noche.

Al día siguiente regresa Beorn. Ha descubierto que la historia que le han contado es cierta. Los wargos y trasgos siguen buscándoles. Les ayudará a llegar al Bosque Negro, proporcionándoles monturas, que deben devolver una vez lleguen al linde del bosque, comida y varios consejos, entre ellos que no beban ni se bañen en el arroyo que lo atraviesa. Esta agua produce encantamientos, somnolencia y pérdida de memoria.

Se llevan a cabo los preparativos y llega el momento de la partida. Irán por un camino alternativo, aunque más largo, para evitar a los trasgos y wargos. Durante el camino les acompaña en la lejania la figura de un oso que les vigila. Por fin llegan al linde del bosque. En ese momento Gandalf les anuncia que deben continuar el viaje sin él, ya que tiene importantes asuntos que resolver en el sur. Mandan a los animales de vuelta y, tras distribuirse los fardos, penetran, no sin miedo, en el Bosque.

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