CAPÍTULO 15- EL ENCUENTRO EN LAS NUBES

Nuestros amigos ven extrañados el movimiento de bandadas de pájaros. Se preguntan qué pasará. El zorzal regresa junto a ellos, pero no entienden qué quiere decirles. Va en busca de un cuervo, pues estos se comunicaban antaño con los enanos. El cuervo les comunica la muerte de Smaug y que hacia el lugar se dirige un ejército en busca del tesoro. Le piden que lleve noticias de su situación a otros enanos, especialmente al primo de Thorin, Dain.

Tienen unos días, antes de la llegada del ejército. Aprovechan para proteger la única entrada que queda abierta a la Montaña, la Puerta Principal. Construyen un alto y fuerte muro.

Llegan al lugar hombres y elfos. Al descubrir que los enanos siguen vivos y que están parapetados tras un muro, deciden acampar. Esa noche se oye música en ambos campamentos.  

¡Bajo la Montaña tenebrosa y alta

el Rey ha regresado al palacio!

El enemigo ha muerto, el Gusano Terrible,

y así una vez y otra caerá el adversario.

La espada es afilada, y es larga la lama,

veloz la flecha, y fuerte la Puerta,

osado el corazón que mira el oro;

y ya nadie hará daño a los enanos.

Los enanos echaban hechizos poderosos,

mientras las mazas tañían como campanas,

en simas donde duermen unos seres oscuros,

en salas huecas bajo las montañas.

En collares de plata entretejían

la luz de las estrellas, en coronas colgaban

 

el fuego del dragón; de alambres retorcidos

arrancaban música a las arpas.

¡El trono de la Montaña otra vez liberado!

¡Atended la llamada, oh pueblo aventurero!

El rey necesita amigos y parientes.

¡Marchad de prisa en el desierto!

Hoy llamamos en montañas heladas:

¡regresad a las viejas cavernas!

Aquí a las Puertas el rey espera,

las manos colmadas de oro y gemas.

¡Bajo la Montaña tenebrosa y alta,

el rey ha regresado al palacio!

¡El Gusano Terrible ha caído y ha muerto,

y así una vez y otra caerá el adversario!  

 

 

(Canción de los enanos en la Puerta Principal de la montaña. “El Hobbit”)

Al día siguiente, ante los enanos, se presenta Bardo. Le expone a Thorin la situación de su pueblo y le pide parte del tesoro. El enano se niega. Su corazón ha sido vencido por el oro y se ha endurecido. Dice que no cederá ante un ejército armado y menos ante el rey de los elfos, que tan mal los tratara. Bardo se retira, sin recibir lo esperado.  

Vuelven los portaestandartes. Ante la nueva negativa del jefe enano, le anuncian que no les atacaran con armas, pero que tampoco les dejaran salir del lugar. Tendrán riquezas, pero no alimentos.

A Bilbo no le gusta el cariz que esta tomando la situación, ya que piensa que Bardo hace peticiones justas.

 

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