CAPÍTULO
14- FUEGO Y AGUA
Smaug,
tras dejar la montaña, se dirige a Esgaroth, la ciudad del lago. Los vigías dan
la alarma y los ciudadanos se disponen a defenderse, gracias a la organización
de Bardo, el arquero.
El
dragón ataca; los pobladores, entre ellos el gobernador, intentan huir en
botes.
Solo
la compañía de arqueros sigue luchando. Bardo es su capitán. Cuando todo
parece perdido y solo le queda una flecha, un zorzal se posa en su hombro. Le
comunica cual es el punto flaco de Smaug, pues se trata del pájaro que estuvo
escuchando la conversación del hobbit.
El
arquero espera el momento adecuado; lanza su flecha, que se clava en el lugar
desprovisto de armadura del dragón, y éste cae abatido sobre la ciudad.
Los
supervivientes se reúnen en las orillas y a pesar del dolor por las cuantiosas
pérdidas, aclaman a Bardo como rey. El gobernador se opone, ya que el lugar no
es un reino. El capitán de los arqueros piensa que lo más importante de
momento es organizarse para pasar
el invierno. Piden ayuda al rey
elfo y este se
apresura a enviarla.
Creen
que los enanos deben estar muertos y que el gran tesoro de la montaña sera para
ellos. La noticia de la muerte del terrible dragón corre como la pólvora.
Una
parte de la población se quedara a construir una nueva ciudad. El resto, junto
a la mayoría de los guerreros del rey elfo, partirán hacia la Montaña, en
busca del tesoro.