CAPÍTULO 10- UNA CÁLIDA
BIENVENIDA
Por fin,
Bilbo, avista por
primera vez, la Montaña solitaria. El viaje continúa, hasta que llegan al Lago
Largo. El hobbit se impresiona... es inmenso. Llegan a la ciudad de los
hombres,
Esgaroth. Esta construida con maderas, sobre la superficie del lago. La única
unión con la tierra es un largo puente. En esta ciudad todavía algunos hombres
cantan antiguas canciones sobre los tiempos de antaño y sobre el regreso del
Rey bajo la Montaña, quien devolverá el antiguo esplendor al lugar.
Los barriles quedan dentro del
agua. Bilbo los acerca a la orilla y va liberando a sus amigos. Salen todos con
vida, aunque algunos no están en muy buenas condiciones.
Algunos de ellos, junto al hobbit,
se dirigen hacia la ciudad. Llegan a las puertas y Thorin se identifica,
pidiendo ser conducidos ante el gobernador. Este se encuentra en medio de un
banquete, junto a varios elfos. Cuando ven a los
enanos
le dicen al gobernador
que son prisioneros de su rey. Esto crea cierta desconfianza en el dirigente.
Pero la noticia de que ha llegado el descendiente del Rey bajo la Montaña se ha
difundido rápidamente por la ciudad, la gente acude y el gobernador se ve
obligado a recibirlos de forma agradable.
|
(Canto
de los hombres de Esgaroth. “El Hobbit”) |
¡El
Rey bajo la Montaña, el
Rey de piedra tallada, el
señor de fuentes de plata, regresará
a sus tierras! Sostendrán
alta la corona, tañerán
otra vez el arpa, cantarán
otra vez las canciones, habrá
ecos de oro en las salas. Los
bosques ondularán en montañas, y
las hierbas a la luz del sol; y las
riquezas manarán en fuentes, y los ríos
en corrientes doradas. ¡Alborozados
correrán los ríos, los
lagos brillarán como llamas, cesarán
los dolores y las penas, cuando
regrese el Rey de la Montaña!
|
Se les da alojamiento y comida.
Se recuperan rápidamente y son tratados como héroes. A pesar de ello a los
quince días Thorin decide que es la hora de partir. Se hacen los preparativos y
un frío día de otoño, se dirigen hacia la Montaña.