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Ángel Miranda

¿Sociedad o Sistema histórico?

No hay concepto más extendido en la ciencia social moderna que el de sociedad y no hay concepto que se use de forma más automática e irreflexiva que este, a pesar de las innumerables páginas dedicadas a su definición. Así los manuales giran en torno a la cuestión "¿Qué es la sociedad?", y para nosotros es más apropiado: ¿Cuándo y dónde se da una sociedad?

Las "sociedades" son concretas. Además, sería recomendable rechazar un término como el de sociedad, por razón de su historia conceptual y de las connotaciones que contiene, inerradicables y profundamente confundentes. El de sociedad es un término cuyo uso actual en la historia y en las ciencias sociales es contemporáneo de la aparición institucional de la moderna ciencia social en el siglo XIX. La sociedad es uno de los dos miembros de un par antitético; el otro es el estado.

La revolución francesa supuso una divisoria cultural en la historia ideológica del sistema mundial moderno, pues es la responsable de la amplia aceptación de la idea de que lo normal es el cambio social y no la estasis social, tanto en el sentido normativo como en el sentido estadístico. Y planteó el problema intelectual de cómo regular, acelerar, ralentizar o influir de alguna otra forma este proceso normal de cambio y evolución.






Indagaciones

El surgimiento de la ciencia social como actividad social institucionalizada fue una de las principales respuestas a este problema intelectual. La ciencia social ha llegado a representar la ideología racionalista expresada en la noción de que si se entiende un proceso (sea ideográficamente o, lo que es más común, nomotéticamente) es posible influir en él de alguna forma moralmente positiva.

Las implicaciones políticas de semejante empresa no se le escaparon (ni se le escapan) a nadie. Como es evidente, esta es la razón de que el concepto de ciencia social haya sido "controvertido" hasta hoy. Pero es así mismo la razón por la que en el siglo XIX el concepto "sociedad" se opuso a "estado". Los múltiples estado soberanos que habìan sido constituidos y estaban siendo constituidos eran, obviamente, los centros de interés de la actividad política. Parecían el lugar de control social efectivo, y por lo tanto el ámbito en que podía influirse y se influía en el cambio social.

El enfoque decimonónico estándar de la cuestión político-intelectual se ocupaba del problema de cómo "reconciliar" sociedad y estado. En esta formulación, el estado podía observarse y analizarse directamente. Actuaba a través de instituciones formales por medio de normas conocidas (normas institucionales). Se suponía que sociedad significaba aquel tejido de usos y costumbres que mantenían unido a un grupo de gentes, sin, a pesar, o en contra de las normas formales. En cierto sentido, la sociedad representaba algo más durarero y "profundo", menos manipulable y sin duda más elusivo que el estado.

Desde entonces se ha librado un enorme debate acerca de cómo se relaciona la y el estado, cuál estaba o debería estar subordinado al otro, y cuál escarnaba los valores morales más elevados. A lo largo de este proceso nos hemos acostumbrado a pensar que los límites de una sociedad y un estado son coincidentes, y que si no lo son deberían hacerse (y eventualmente se harían) coincidir.

Así, dar a esta idea una formulación teórica, los historiadores y los científicos sociales han llegado a considerar los estados soberanos actuales (hipotéticamente proyectados al pasado) como entidades sociales básicas dentro de las que se desenvuelve la vida social.




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Enlaces a otros sitios en la Red



Portal de Jünger Habermas


Portal de Martín Heidegger


ZNet -Revista electrónica orientada al cambio social-


El Mundoarabe.org


WebIslam

De este modo, como sustrato de la historia y de la ciencia social se introdujo subrepticiamente y sin que fuera sujeta a análisis toda una historiografía y toda una teoría del mundo moderno.

Vivimos en estados. Existe una sociedad subyacente a cada estado. Los estados tienen historias, y por tanto tradiciones. Y, sobre todo, como el cambio es normal, los estados cambian o se desarrollan normalmente. Cambian su modo de producción; urbanizan; tienen problemas sociales; prosperan o declinan. Ellos constituyen los límites que determinan cuándo los factores son "internos" y cuándo "externos".



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