Sociedad de Poetas y Narradores
Los colores de las cantutas y de nuestros barrios en la pinturas de LEONARDO CASIMIRO
 

Por José Pablo Quevedo
 

   

 

El trabajo creador no es solamente un trabajo elemental de la mente humana, sino un ejercicio repetitivo y regresivo y de continuidad creadora – y que muchas veces, también, es un trabajo  analítico-, que no solamente busca la inspiración sino la intelequia. Un proceso en el cual el artista se pone ante el objeto de su trabajo y frente al lienzo, con pinceles, espátulas, los estuches del color y desencadena toda la energía vital para hallar el modelo o la forma en el contenido de su reflexión.

 En Leonardo Casimiro, la línea de su trabajo es una crónica de una conquista para la conquista de la Vida. Pues el mundo de Leonardo Casimiro es un mundo variado que forma la unidad como Hombre y como artística plástico. De allí que de esta conjunción resulte una temática rica y variada como objeto de su obra.

 Los niveles del mundo artístico receptivo de Leonardo Casimiro, tramontan desde lo que va desde el Mundo Andino, el cual conoce desde su infancia, pero también el lado de la emigración a la gran ciudad, como un artista, ubicado en la región de Unamarca, en Lima. Y quien mejor que él que conoce todo el proceso de asentamiento de la gente que vive en estos sectores marginados para poder presentarlos en sus muestras pictóricas.

Sus cuadros ya por ellos mismos, nos reseñan en sus secuencias, este proceso de transmutación de la vida diaria. Pero por otro lado, este Maestro, como Ser estudioso, en sus reflexiones  y en el análisis de sus trabajos, sabe lo que es competente y lo que no es. Así habla su tramontar por algunas ciudades latinoamericanas y europeas. Y así mismo lo ha aprendido de otros Grandes Maestros del Arte, es decir, los cambios y los giros que se imprimen en una época determinada, y las nuevas visiones que contiene el Arte y que se hacen necesarios, como un catalizador y animador social también para el cambio.

 En esta exposición la parte andina, no ocupa los espacios centrales como algunas muestras que he visto, en Lima y en Berlín, aún cuando se nota algunos rasgos en algunos de sus personajes, ya diferenciados, en este proceso de mutaciones de la sociedad peruana. 

 La muestra central de su pintura yace en las zonas emergentes, y ellas nos hacen ver el proceso de capitalización de la economía peruana, la polarización de las zonas urbanas, extendidas en las faldas de los cerros, sobre todo, el de las zonas marginales de Lima. Y me parece, que más en Leonardo Casimiro, que en otros  artistas actuales, se ve la condensación de este proceso irremediable de la deformación que hace la dependencia de un país, en su misma esencia.

Leonardo Casimiro con su esposa Nelly
en Berlín 2000

Su pintura refleja en su contenido realista y en su técnica expresiva  el proceso que también ocurría en Europa hasta fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Supuestamente, con otras connotaciones en la vida social de esos tiempos, y que como ejemplo de esa época, ha sido plasmada por los grandes artistas alemanes holandeses, franceses, etc.  Pero, en su lógica y diferenciación, se deja ver a través de la pintura de Leonardo Casimiro, lo fatal de un Estado peruano, no vigoroso, económicamente, y polarizado en sus estructuras sociales, y hasta atrasado en el empleo de la técnica y los programas de viviendas. Los lienzos del artista reflejan un Estado peruano de estructura deformada, ya que el observador recepciona hasta elementos de edificación individual que no se daba en Europa, ni en esos tiempos pasados.

 Leonardo Casimiro, me explica: Ante todo, pinto el drama humano, y esto, no siempre se puede ver, sino convives con ellos.  Ya el mismo título es un manifiesto, que hace notar los puntos de vista del artista en lo que es la vida como expresión de  la misma  realidad: CRONICAS  DE LA VIDA Y LA CONQUISTA INTERMINABLE  PARA  EL ARTISTA”.

Èl me explica sobre este proceso de trabajo creativo: Pintar no es solamente llevar el color y descargar un estuche sobre el lienzo, como creen muchos.  Tampoco es trazar un par de líneas y mostrar un acabado. La pintura me sirva para decir algo sobre la vida de los hombre de esta América del Sur. Algunos me dicen: "si pintas,  para qué hablas". Ellos piensan que el Arte es un convidado de piedra que asiste a una reunión y no dice nada. No se dan cuenta que ya una sola obra es un motivo para iniciar una conversación, y sobre todo, los cuadros donde se ven las diferencias y en imágenes que contrastan con otros valores dados, fomentan ya una controversia. Tampoco se detienen a reflexionar, que el Arte, sobre todo, en las sociedades europeas, en siglos pasados fue un motivo de escándalo, y que generó hasta toma de posiciones de las jerarquías gobernantes, de los reyes y príncipes, de los clérigos y de las autoridades judiciales. Algunos, no meditan que la sociedad de nuestros días está polarizada, y que las cosas del pasado se repiten de cierta manera, y en ello, en mi inquietud, me quiero en mis motivos, lo mejor que  refleja esa realidad.

2.- La Conquista de la Luz

He visitado, en varias oportunidades, cuando me hallaba en Lima, el taller de Leonardo Casimiro en Unamarca. Aquí en un altillo, al cual me conduce una escalera exterior, he visto muchos de los cuadros del Maestro. Aquí él desarrolla sus inquietudes, traza sus perspectivas, condensa la materia del color en imágenes, o traza sueños que son imágenes, o imágenes que son palabras llevadas con el pincel  desde la paleta.  El lenguaje del color hay que admirarlo, hay que sentirlo. El cuadro mismo se hace una línea hecha metáfora, un poema que hay que saber definir e interpretar cuando el observador percibe la obra. 

Hay un olor fuerte a pintura que emanan de algunos de sus lienzos. De una mesa grande donde están colocados los ya listos, de unas rumas, uno tras otro, Leonardo me muestra sus conquistas.  Percibo en varios cuadros, que la luz, es el motivo de su muestra. Ella, en velas, es llevada por las manos de los hombres. Las manos que las llevan simboliza esa cadena que lleva el esclarecimiento. La luz es el símbolo del conocimiento. La mano es hechura de la creación humana, ya que con ella se crean todas las cosas, y el conocimiento humano pasa a través de la mano, la mano sirve de instrumento de la creación.

Yo quiero, reforzar esta muestra empleando un lenguaje que sea mío: Con la luz /ordenar el sueño /abrir las manos /para llevar la luz /a los hombres. Sólo ella enciende los espacios del conocimiento. /La luz expresa  /lo que el cerebro /desea esclarecer /a los otros...

 

 Descubro en un cuadro a dos hombres tomando la luz en sus manos, y un hombre que tiene una máscara en una mano. Los dos primeros parecen compactos, el segundo con la máscara , me parece, un diletante, que huye de la luz.

Leonardo me dice: Es la diferencia  entre la luz / y la obscuridad /La máscara del hombre hace ver que es un hombre falso. La luz nos permite descubrir lo falso que hay en algunos rostros.

 También me detengo para ver un cuadro donde se hallan dos jóvenes amantes descansando desperezados sobre un sofá y al lado hay una vela encendida, como pretendiendo  iluminar el ambiente o tal vez, en esos sueños del descanso, hay alguna esperanza.También descubro otra pintura  donde se reproduce  los pies de un Cristo clavado, y al lado una  vela encendida, y una calavera. Leonardo deja abierta una interrogante...

En la sala grande donde sabe acoger a sus huéspedes, veo también en sus paredes, algunos cuadros,  pero también hay estantes con libros sobre pintores europeos y latinoamericanos. Hay otros de personalidades conocidas en el mundo de la filosofía y de las ciencias de la historia.

 

 He pintado sobre  simples cortezas de los árboles, he  grabado también en mates  peruanos, de ahí el nombre de la serie: “ CRONICAS  DE LA VIDA Y LA CONQUISTA INTERMINABLE PARA EL ARTISTA”.  Sobre  esas cortezas, que los aztecas consideraron sagradas, esos hombres dibujaron sus códigos, nos enseñarnos su historia, su cronología de tiempo, sus actividades diversas, su Arte que también fue plasmado en los colores de los frescos y en las piedras monolíticas y en cuanto material que el mundo admira. Y cuántos estilos no conocieron, que acaso, hasta Europa, se queda asombrada, ella tan pródiga en dar nombres a las corrientes del Arte y la Literatura, aquí, ante tales muestras se queda enmudecida.   

Después pasamos a algo que siempre enciende el ambiente, y que viene desde la raíz misma de la Historia de nuestro continente, de esa fusión antagónica de dos cultura, y no de una fusión natural y necesaria, en las cuales se encuentran dos destinos diferentes, y una habría de ser la cultura vencedora y que habría de signar la semiesclavitud y la semifeudalidad de la otra en un período largo del tiempo de nuestra historia, tiempo en el cual también Leonardo Casimiro nos entrega en sus imágenes el drama que se vive.

 El choque de dos culturas, hace 507 años, después del llamado “Descubrimiento de América”, fue desigual y doloroso en estos suelos. La conquista fue un hecho inevitable, nada pudo la débil resistencia de los pueblos en un período aún de formación y de asentamiento político frente a un poder consolidado en más de ochocientos años, como lo fue el poder imperial colonial feudal español. Los inmensos territorios americanos, la no unidad territorial, los diversos Estados fueron presa fácil de las ambiciones de los vencedores. El Dios poderoso y de amor de los cristianos se olvidaría del prójimo de estas “Nuevas Tierras”. La codicia del oro brilló en los ojos de los soldados y aventureros en los atardeceres de las culturales aborígenes de un vasto continente.

 En mis constantes andanzas por el mundo he estado en contacto con los hombres que producen e hicieron y hacen la historia: con los cortadores de papel en la China milenaria, con los intocables de la India, con los egipcios de la Alta Nubia y los negros de África, hoy, esparcidos por el mundo. He estado también en las reservaciones de Norteamérica, en los desiertos inhóspitos, en los viejos templos de mayas y aztecas en México y Guatemala, en Nazca, Tihuanacu, Machu Pichu, y he visto entristecido, como la cruz  y la espada sólo dejaron ruinas. Y solamente para citar un hecho, a poco, después de la conquista de México, las crónicas nos rebelan, la muerte de más de VEINTE MILLONES de aborígenes, a causa de las crueldades, y de las enfermedades trasmitidas por los españoles, en la primera guerra bacteriológica de exterminio humano mundial.

Pero los sobrevivientes no olvidaron sus costumbres  y sus dioses: El Sol. la Luna, el Agua y la Tierra.  Ellos eran y son seres sagrados. Y así, aún, son venerados en muchos pueblos de nuestra América. Por ello, en Homenaje para esta Exposición he pintado su verdad, su angustia y su pasado, pero su resistencia y su futuro. Es mi homenaje a millones de desaparecidos por esta conquista, que considero, aún no acabada, y que se hace interminable, a medida, que transcurre el tiempo.

El diálogo con Leonardo Casimiro, es como saltar épocas diferentes, es un introducirse a la Historias de nuestra América y la Historia Mundial, comparar hechos en dimensiones en que hay que ir como en una máquina de tiempo para  ver lo que se repite y no se repite en una y otra forma.  Es un diálogo que forma las orillas de la vida en todo su devenir, y observo que con el ingenio del pincel, se puede  traducir la emoción en sus imágenes, y que ellas nos invitan a ir a otro nivel y a otro nivel para esclarecer con la Luz las mismas ideas.

 Aún también diferenciando las distancias, pero viendo la relación entre la unidad de la obra de Leonardo Casimiro, de su pensamiento y su mensaje, veo a través del prisma de un tiempo, lo que quería traducir el genial Francisco  José de Goya en sus pinturas, después, en una época en que su Arte había acabado con los cuadros de los príncipes y de las escenas familiares de los nobles, y él se convertía en el Padre de todas las corrientes actuales de pintura. 

 A Goya le pedía a su cerebro, que atendiera la realidad, que captara los dos lados polarizados de la realidad, tanto así como los modales y despilfarros de los nobles, sus valores anticuados y sus formas mediocres de vida, pero también la enajenación del poder o “Los sueños de la grandeza  que producen monstruos”, obras inmortalizadas en  “Los disparates”, “Los caprichos”, “Pinturas negras”, “Los estragos de la guerra”, “El Coloso”, así como sus pinturas sobre la Inquisición. Por otro lado, los locos, gente ya sin razón, ciegos, pero también hombres sencillos como campesinos, herreros, niños, llevadoras de agua, etc., quienes fueron los personajes de sus pinturas.

Este mismo artista genial formado en una academia, rechazó ese mero arte académico  de  pintar los gustos de los reyes y de los señores feudales, y creó dentro del Arte, algo nuevo y de contenido revolucionario, evolucionado la pintura en lo que va desde el expresionismo hasta el subrealismo, y fue el precursor del Arte moderno.

En mi entendimiento, Goya creó la imagen de la reflexión histórica, la imagen crítica psíquica y analítica de la historia, la imagen vista desde el lado de los abajo, de los marginados. Goya, inclusive, al crear la imagen de Saturno comiendo a su hijo, reflejó la imagen del poder enajenado en el arte concreto -histórico repetitivo y diferenciado, pero creó también la imagen de la síntesis abstracta repetitiva histórico del abuso irracional del poder. Y bajo esta unidad del símbolo concreto de la imagen plasmó su secuencia histórica, que ha derivado, asimismo, en la teórica nueva del Arte.  Fuera de otro Arte de impulso decorativo barroco, manerista, clásico, o neoclásico, dentro de la filosofía de la escolástica - la ideología dominante en el Feudalismo español-, era imposible otro impulso. Goya, no tenía tiempo para inventar la realidad, la realidad estaba allí inherente -sobrepasaba a cualquier invento-  en sus muchas manifestaciones, en miles de imágenes de sus productores, y en las mismas reproducciones de la vida feudal, ya en descomposición en esa época. También son inmortales los cuadros contra la guerra napoleónica pintadas magistralmente, en “El fusilamiento en la Montaña del Príncipe Pío ( 1814), y que era la guerra imperialista entre los señores burgueses contra los señores feudales españoles.

Muchos de los cuadros de Goya, en sus secuencias de grupo, sobre todo en la última fase del artista español, veo que han inspirado a Leonardo Casimiro, aunque él se manifiesta de otra manera, y está más cercano a lo que se sucede en nuestro continente. También las reflexiones de Leonardo Casimiro, en este tiempo actual, no están lejos de ese momento histórico peruano, cuando me dice, que también las exposiciones hechas en Europa repercutieron en él como un renacimiento para seguir investigando  la parte técnica del Arte y para aplicarla a los momentos  transcendentes que se vive en el Perú y América, para participar en el proceso de transformación hacia un nuevo mundo, ya que  el hombre en el momento actual no es sino una pieza solitaria bien aprovechada por un sistema en crisis el cual se diluye en medio de la avaricia y la corrupción del poder. Como tú sabes, los que tiene el poder económico y político nunca permitirán que un proyecto cultural, que desde abajo, se les anticipe y crezca, y ellos tengan que abonarlo, por que no les conviene, para seguir sometiendo a las grandes mayorías de acuerdo a sus interés... Hay que dar  dos pasos adelante en el Arte,  para dar un paso en lo ideológico y en lo cultural de nuestros pueblos.

Durante el gobierno del presidente Alejandro Toledo, el Perú tuvo un Ministro de Cultura, el cual fue un conocido pintor peruano, yo le pregunto acerca del programa y de las realizaciones que se hicieron, en esa época.

El artísta me dice: Se intento hacer algo por la cultura, pero solamente se llegó a formar una Comisión de alto nivel, la cual fracasó por los pleitos del poder interno, y no se llegó a concretizar el proyecto que era el de crear el Ministerio de Cultura. Por otra parte, las instituciones que debieran auspiciarlos no quieren comprometerse con el mensaje permanente de nuestra realidad.

Noto en ello su desencanto, su distancia a  ese tipo de poder enajenado, y comprendo al artista, que con sus obras desea entregar las muestras de una realidad, y de servir como un nexo para medir su tiempo, pero también del tiempo de una Totalidad histórica derivada de una Historia peruana de antagonismos.

Los pueblos aborígenes de nuestra América, las etnias del oriente del Perú, la cultura andinas, descubren la apariencia del juego de los intereses de los políticos mezquinos y que ellos sólo tienen un ropaje envejecido del transcurso de 507 años. Fue una utopía creer que la vida habría de tener un significado equivalente después de la llegada de los conquistadores. Ello sólo fue, y es riqueza para unos, y exterminio y esclavitud y miseria para otros, los sobrevivientes gozan solamente del beneficio de la espera.

Los cuadros de Leonardo Casimiro, son hechos de la expresión de la vida real y de la historia, pero ellos respiran optimismo, ya que el artista también sabe, que el Arte como forma de conciencia social, no solamente refleja la realidad, sino también ayudar a transformarla. Y como Goya, conoce que el Arte es un renovador, cuyas imágenes no corren solamente en las aguas de una realidad lineal, sino en las aguas de un río que es una totalidad de historias, siempre en movimiento, para reflejar y transformar el cuerpo de nuestra América Latina.

El me dice: A veces, recordamos los hechos de una historia con grandes lagunas de olvido, pero no olvidamos a nuestros héroes mujeres y hombres que alucinados por la justicia, perdieron la libertad y la vida.

Con Leonardo Casimiro, hemos hablado de la labor de Mariátegui, de la labor del artista, y de sus libros, “El artista y su Época”, “Peruanicemos el Perú”, y “Defensa del Marxismo”. Aquí ponemos nuestra emoción y admiración por este hombre excepcional, cuyo pensamiento, en muchas partes de su análisis sigue teniendo actualidad. Y lo es, sobre todo, viendo un sistema político y social, como es la sociedad peruana llena de contradicciones irreconciliables, y que no lo pueden superar sus gobernantes, por la débil política de su dependencia y las medidas lesivas que atenta contra las clases trabajadores. Y todo ello se ve en las continuas movilizaciones, y no solamente de los trabajadores asalariados, sino de los campesinos, de los maestros, de los sectores marginados, pero también  de las muchas regiones peruanas en conflicto con el Poder central. Veo, entonces que Leonardo Casimiro, provoca con el tema de La luz, una orientación importante en sus pinturas. La liga al esclarecimiento, a la educación,  y a la ilustración para hallar un camino. La luz es el principio rector de las cosas. Entre sus cuadros a exponer, hay un minero que respira esa vitalidad, y que crece con su mirada al futuro, seguro, en sus manos que no aparecen, lleva un martillo del alba, su espíritu  que ha de construir el futuro.

El principio que dirige, la luz es la línea de nuestra vida, pero ella también un  principio ideológico, la vigencia de José Carlos Mariátegui. He visto a los mineros en las profundidades de Cerro Rico y he recordado a los mitayos descritos por José Luís Capoche, "como se explotaban las minas de  Santiago de Chilcas en la provincia de Ocros del departamento de Ancash. Allí crecí y he sentido la angustia de un pueblo trabajador que ha dado tanta riqueza y se quedó sin nada. Y este cerro, un símbolo que la patria envidia, que creó imperios, reinos, ciudades, ha quedado sin nada, ante la indiferencia de la jerarquía gobernante. Lo mismo acontecerá con la Oroya, puesta ya en el segundo lugar de las ciudades más contaminadas de la Tierra.

Lleno de optimismo y de esperanza, como es su tramontar por las imágenes de la historia  y su juicio certero, veo en Leonardo Casimiro,  también la luz en sus crónicas de la historia llevadas a cualquier exposición como una  expresión  para su conquista de otro mundo, ya fuera de las desigualdades sociales, y por los caminos del socialismo, en donde esta centrado el verdadero  Arte. Y el mismo artista, me dice, finalmente:

El pensamiento de Mariátegui, siempre está vigente y cada día es más actual para las grandes mayorías. Él es el guía y línea para enarbolar las luchas para la transformación social, y el artista que vive su época jamás podría ser sordo, mudo ni ciego, sino contestatario, osado y defensor de estas clases humildes. En el Perú y la América el arte debe ser reflexivo, contestatario y de alta cálida emocional y altamente técnico, y estar vinculado a las grandes mayorías. De hecho el Arte en este proceso de la lucha tiene que crear la conciencia antimperialista, tiene que motivar la lucha por el socialismo.

 

Datos biográficos:

Leonardo Casimiro nació y creció en Santiago de Chilcas Provincia de Ocros Departamento de Ancash 1953. Estudió en  la escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, siendo sus maestros Teodoro Nuñes Urieta, Enrique Galdos Rivas y Aitor Castillo, además tuvo como amigos a Francisco Izquierdo Ríos, Víctor Umareda, Guillermo Guzmán Manzaneda, pero también el destacado Maestro Félix Revolledo Herrera, y que según el juicio de Leonardo Casimiro, fue un hombre que supo entender con sinceridad el quehacer social del hombre peruano.

José Pablo Quevedo, (Catacaos-Piura), Poeta, Filósofo, Ensayista, Creador del Sismo Poético Resistente, es Presidente de la Casa del Poeta Peruano en Alemania, Embajador de Poetas del Mundo en Alemania,  Representante de Abrace y de Mammalia en Alemania, y escribe para prestigiosas revistas como Alhucema de Granada, España. Su obra está traducida en seis idiomas.

http://www.josepabloquevedo.com/  
http://sociedaddepoetas.iespana.es/
http://rgalvezcuellar.blogspot.com/

 



"CRÓNICAS DE LA VIDA", sobre una nueva Exposición
del pintor peruano, Leonardo Casimiro.
 

El filósofo griego Aristóteles comparaba la(s) mano(s) del hombre con el alma, pues veía en ella(s) un instrumento-o los instrumentos de ella misma, es decir, su alta organización. En cambio, la luz es el esclarecimiento, y ella debe ser llevada a todos los hombres con las manos, que es como decir,  la mano es la conductora de lo que le ordena la razón o el entendimiento. Ella es la que debe de afirmar las capacidades humanas y contribuir a la propia libertad con sus intenciones sabias y justas.

Este dualismo, simbólico de la pintura expresionista de Leonardo Casimiro, que intuimos, refleja el camino de la dialéctica regresiva del pensamiento progresista humano, desde el racionalismo francés y alemán hasta las tendencias filosóficas modernas,  incluidas dentro de ellas, la dialéctica materialista. Pero más aún, esa fuerza vital, que es la luz, es expresión del color, ya hecho en el pensamiento humanista latinoamericano. Su sintetización y el acto creador lo hallamos tanto en  las fuentes del muralismo vital de los maestros mexicanos así como también dentro de las corrientes indigenistas de los maestros peruanos. En su médula y revestimiento artístico también está incluida la obra insigne del Maestro español Francisco José de Goya así como la del expresionista de los Países Bajos, Vicent van Gogh.

Luz y sombra, fue la creación de un Maestro de todos los tiempos, Francisco José de Goya. A través de ellos, se puede signar todo lo que está relacionado al hombre, y lo que  el hombre no puede eludir en estos tiempos para romper las cadenas del obscurantismo y establecer los juicios en donde venza la razón frente a cualquier determinismo enajenante de las clases jerárquicas, y como también  lo intenta Leonardo Casimiro, sobre todo, en sus cuadros donde la luz es llevada por muchas manos y cada quien se sirve de ella; y en otro cuadro, un niño alimenta sus conocimientos a través de ella; y en otro cuadro, más patético, alguien muestra ante la luz su propia mascarada de vida, su propio rostro de falsedad frente a los otros.

La plasmación de esta serie de obras del Maestro Leonardo Casimiro nos conduce a  la misma realidad peruana, hecha en sus diversos escenarios, y por lo general ligada a los personajes que viven en las poblaciones marginales. Con acentuado realismo el artista peruano capta dentro de esos espacios los diversos motivos de la vida real.

Su arte hecho con los pinceles del color que va desde la explosión viva y centrifugal  nos muestran  los procesos de la formación de estas zonas marginales, siempre en los alrededores de la gran ciudad. Las líneas del color marrón que demarcan las calles, también nos muestran la heterogeneidad de los edificios, y nos hacen ver en su totalidad un plan individual en la construcción pero también nos dicen de los grandes esfuerzos invertidos por esta gente para su existencia.

Así como el pintor Vicent van Gogh nos ilustra, sobre la vida dura de un hombre, en un cuadro expresivo y existencial, plasmando un par de zapatos viejos y usados hasta la saciedad por ese mismo hombre,  Leonardo Casimiro, artífice vigoroso del pincel, también pinta los trajines de la vida de los cargadores que van por la calle transportando sus pertenencias o mercancías, fuera de los usos de la técnica moderna que se permiten las sociedades de consumo o como una parte de un proceso todavía no concluido en sociedades dependientes. Pero en su pintura también hay los colores verdes o marrones botellas, que reflejan los rostros expresivos de esa misma gente, ya sea formado un grupo en la reflexión, en el descanso, en el dolor, en un viaje en ómnibus al trabajo, o mostrando la intensidad de los ojos desorbitados frente al asombro o el miedo, como una expresión goyana frente a un acontecimiento.

La muestra Crónicas de una Vida, nos invitan a reflexionar sobre el Arte como trabajo individual y de la sensibilidad del propio artista, pero también de alta responsabilidad con la época en la cual el artista vive y se realiza. Los grandes maestros han hallado en la vida misma el color exigente que es la cobertura de los diferentes espejos de la realidad histórica que le sirvieron de modelos. El propio genio, respira esa fuerza vital cuando descubre que su inspiración está trazada por un signo que le ordena desarrollar un objetivo, o vislumbrar una idea a través de la imagen. Otros solamente pretenden el color y allí solamente trazan una partitura. La obra de Leonardo Casimiro traza muchas partituras, pues es la signatura de la Vida en toda su amplitud y desarrollo, y ella esta vista en sus diversas dimensiones, en donde el observador puede hallarse y puede encontrar el diálogo consigo mismo y con los otros espectadores.

Con Leonardo Casimiro podemos identificar los procesos sociales o cambios de transformación en una época inconclusa en el punto en donde se inicia un Estado social y el ser social pasa a ser otro, como lo hecho también por  el alemán Zille, a comienzos del siglo XX, dentro del proceso de transformación capitalista alemana y dentro del Arte berlinés, pero también Vincent van Gogh, de los Países Bajos, o Francisco José de Goya en España bajo el dominio napoleónico. Su muestra nos enseña, que no solamente el Arte está constituido por una expresión de líneas y de colores abstractos, sino que éste, debe de estar atento a su época - espejo vivo de su realidad- y desde allí puede mostrarnos los anhelos, los objetivos, los contrastes sociales polares y los tiernos de la vida, y elevarlos a otro nivel, repetitivo y regresivo en su dialéctica diferenciada.

 

José Pablo Quevedo
Berlín, junio de 2008

http://www.josepabloquevedo.com/  

 

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