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Socialdemocracia, es una
Agrupación Política Estatal que ha nacido para contribuir desde Jalisco a la
construcción de un Estado Democrático de Derecho, con amplias responsabilidades
sociales. En consecuencia, considera que la democracia es la única arquitectura
política capaz de garantizar la representación de la pluralidad social en los
asuntos de gobierno. Al mismo tiempo, considera que el fortalecimiento de la
democracia en nuestra entidad y en el país, depende de la capacidad para
construir un auténtico Estado de Bienestar incluyente para todos los
jaliscienses y mexicanos.
Socialdemocracia, pone en el centro de su actividad
política la lucha por la equidad social. Esto implica, el compromiso y la lucha
por la igualdad de derechos y oportunidades y la solidaridad entre los
individuos, ya que concibe al Estado como la entidad obligada de garantizar esos
principios. La inequidad en la distribución de la riqueza, es sin duda, el
principal obstáculo para alcanzar tales objetivos, por lo que lograr una
plataforma de bienestar e igualdad para todos los jaliscienses es una condición
esencial para transformar el actual pacto social.
Socialdemocracia concibe al mercado como la
construcción social donde, si bien se produce la mayor cantidad de riqueza
económica, reside también la incapacidad manifiesta para distribuirla con
equidad. Para conseguir niveles mínimos y dignos de bienestar económicos para
todos los ciudadanos, el Estado está obligado a jugar un papel central en la
economía y servir de contrapeso a las desigualdades del sistema económico. Por
eso somos partidarios de tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea
necesario.
Socialdemocracia, comprende que la desigualdad existe
tanto entre los individuos como entre las regiones de Jalisco, proceso hoy
acentuado por la globalización. Las transformaciones de las dos últimas décadas
ocurridas en la economía local, con la apertura a los flujos de comercio y
capital del exterior y la inserción desequilibrada de Jalisco y del país en los
mercados globales de bienes y servicios, han traído como consecuencia serias
dislocaciones regionales al coexistir zonas y sectores de la economía de la
entidad beneficiados con la globalización, con regiones en las que al rezago
ancestral, se ha incorporado la falta de oportunidades en un mundo donde la
competitividad incrementa los riesgos, cuando se carecen de políticas públicas
de Estado para encarar esas desigualdades.
El variado nivel de inserción de las regiones de la
entidad a las redes globales de comercio, ha provocado un desigual crecimiento
económico en las ciudades y regiones del estado en dependencia de su capacidad
para acceder a los mercados nacional e internacional, derivadas de las ventajas
competitivas de cada una. Con la apertura comercial, las diferencias entre las
regiones de la entidad se han acentuado, pues aquéllas que cuentan con una débil
infraestructura, deficiente capital humano y gobiernos ineficientes, no han
podido aprovechar los mercados, en contrapartida con las regiones mas
desarrolladas, las cuales están mejor dotadas de insumos que les permiten
competir en mejores condiciones.
Sin una política regional de carácter integral, cuya
misión sea la de compensar a las regiones de menor desarrollo por la acentuación
de los efectos derivados de la apertura y la liberalización, seguirá
profundizándose la desigualdad regional e inhibiéndose el mercado local. El
camino es entonces, avanzar hacia un mercado local mas uniforme, pues está
demostrado que ahí donde mayor es su tamaño y con menores disparidades, mayores
son la ventajas y beneficios que genera para todos los ciudadanos y todas las
regiones, incluidas las mas desarrolladas.
De ahí, que la política regional actual se muestre como
ineficiente y esta variable repercuta en la incapacidad del aparato productivo
para generar los empleos remunerados que se requieren y que se siga
fortaleciendo la tendencia migratoria principalmente a los Estados Unidos.
Jalisco sigue siendo hoy, una entidad federativa con una de las tasas de
migración mas altas en el país. En números absolutos, es el estado con la mayor
población migrante a nivel nacional. Aunque los ingresos por concepto de remesas
de los migrantes jaliscienses a sus familias son de importancia vital para la
economía de la entidad, persisten causas estructurales en el origen del fenómeno
migratorio, que solo puede encararse con una política regional de Estado que
cuente con una visión de largo plazo.
El federalismo al que aspira Socialdemocracia, concibe
a la subsidiariedad como el mejor mecanismo de política económica y social para
desarrollar las potencialidades de las distintas regiones, así como para
garantizar la cooperación entre los municipios de cada región y disminuir el
rezago de las zonas menos favorecidas. El desarrollo y la democracia, sólo son
posibles si las decisiones y la gestión de los recursos están cerca de los
ciudadanos. Somos partidarios de la promoción del despliegue de las capacidades
de las regiones y municipios y por lo tanto, de la dotación de las fuentes de
recursos necesarios para cumplir cabalmente con sus responsabilidades sociales.
La función del gobierno del estado, debe ser, la de
operar mas como un mecanismo de compensación solidaria entre regiones, sin
usurpar funciones que pueden ser realizadas por las instancias de gobierno mas
cercanas a los ciudadanos. Pero eso implica al mismo tiempo, colocar a Jalisco
como un activo protagonista del fortalecimiento del pacto federal para revertir
la inercia del centralismo heredado del viejo régimen político.
Socialdemocracia, se pronuncia por reformar el sistema de relaciones fiscales
entre municipios, estados y federación, que permita resolver las nuevas
potestades tributarias y la redistribución de la autoridad fiscal entre los tres
niveles de gobierno, que posibiliten a su vez, una redistribución del poder
político en México.
El centralismo que ha caracterizado a la República, se
expresa de manera mas clara y brutal en el ámbito fiscal. Mientras se ha operado
desde hace dos décadas, un proceso de descentralización de las responsabilidades
del gobierno federal a los gobiernos de los estados y municipios, para proveer
los servicios de educación y salud, dotar de infraestructura básica y ofertar
otros servicios, se sigue manteniendo inalterado el sistema de ingresos
fiscales, que lo han convertido en uno de los mas ineficientes del mundo por el
índice tan bajo de recaudación. La fórmula que ha conducido a la fragilidad
tributaria y agotado el régimen de coordinación fiscal vigente es muy simple:
gasto público descentralizado e ingresos fiscales centralizados.
El federalismo al que aspiramos, constituye parte
fundamental de la Reforma del Estado y de las instituciones de la sociedad de la
que somos partidarios. Cuando los viejos esquemas de la gobernabilidad
autoritaria se han diluido y cuando todavía no se ha construido el nuevo modelo
de institucionalidad democrática que garantice el difícil equilibrio entre
libertades públicas, gobernabilidad y bienestar social, es necesario dar paso a
un acuerdo ético y político que defina rumbos compartidos entre todos los
actores políticos de la entidad, para posibilitar la ruta de la
corresponsabilidad.
Socialdemocracia, considera que la fragilidad de la
democracia naciente, estriba en el debilitamiento de las instituciones públicas
las cuales exhiben una relativa ineficacia y en el agravamiento de los problemas
sociales. La vida pública de Jalisco no puede seguir girando en torno a la
sustitución del debate de ideas por la competencia política circunscrita al
ámbito electoral, pues la trivialización de la política es la ruta mas corta
hacia la ingobernabilidad y el fracaso colectivo. El cambio político y social
que demandó la sociedad jalisciense, debe arribar a la construcción de una
democracia de calidad.
Socialdemocracia promoverá la transformación sustancial
de las instituciones construídas a la medida del poder omnímodo personalizado en
el gobernador durante las décadas del régimen autoritario, con la finalidad de
poder procesar sin conflictos la nueva pluralidad. La consolidación de un nuevo
régimen democrático, en el que puedan competir y coexistir opciones políticas
diversas sin que se ponga en riesgo la eficacia de la acción gubernamental,
implica un rediseño institucional, que genere nuevas reglas del juego con el que
Socialdemocracia está comprometido.
La clave de la consolidación de un nuevo régimen
político en Jalisco, radica en la construcción de la gobernabilidad democrática,
la cual tiene como eje la Reforma de los poderes y la institucionalización de
una nueva relación entre los mismos. Racionalizar el Poder Ejecutivo, fortalecer
el Poder Legislativo y lograr la reforma integral del Poder Judicial, son pasos
indispensables en esa dirección. Particular relevancia adquiere la reforma
integral al sistema de impartición de justicia, para combatir efectivamente el
crimen, terminar con la impunidad de los que lo cometen y permitir ejercer
plenamente el derecho ciudadano a la seguridad pública.
La sociedad jalisciense demanda, restituir la
credibilidad y la confianza en los órganos de fiscalización de los distintos
niveles de gobierno. Una de las exigencias que la población plantea al gobierno
es la transparencia y la rendición de cuentas. La lucha contra la corrupción y
por la transparencia, no será obra de la buena fe de los funcionarios públicos o
del establecimiento de códigos de ética partidista, sino de la existencia de
prestigiadas y eficientes instituciones de control y fiscalización de las
finanzas y el patrimonio público.
Mas la Reforma del Estado, debe sustentarse en el
respeto irrestricto a las conquistas históricas que hicieron posible la
construcción del Estado-nación. Socialdemocracia sostiene que el laicismo es un
principio básico de convivencia en una sociedad plural y heterogénea y lo
entiende como el principio que garantiza que las religiones no tengan influencia
en el Estado, ni que el Estado intervenga en los asuntos religiosos.
Socialdemocracia es una Agrupación Política Estatal
comprometida con el Estado de Derecho, que invariablemente respetará la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la particular del Estado
de Jalisco, así como las leyes y demás disposiciones que de ellas emanen y cuya
acción política se desarrollará por medios pacíficos dentro de la legalidad
democrática y en abierto rechazo a la violencia como vía para la reivindicación
social y para hacer avanzar sus intereses. Es una de las causas fundamentales de
Socialdemocracia lograr que la ley se convierta en Jalisco en el marco real de
las relaciones y no solo un referente con el cual se negocie.
Eliminar para siempre de la vida política de Jalisco la
violencia como método para dirimir las diferencias políticas, no solo es una
demanda de la sociedad para proceder con justicia ante los lamentables hechos
que llevaron a la desaparición de ciudadanos por motivos políticos durante
algunas décadas del siglo XX, sino una condición indispensable para sentar las
bases de un nuevo régimen democrático. Las secuelas de la guerra sucia, solo
podrán ser superadas si hay justicia y se sientan las bases de un auténtico
Estado de Derecho.
Socialdemocracia es consciente de un nuevo acuerdo
entre empresarios y trabajadores. Frente a la libertad de empresa, es
indispensable también la libertad sindical. Mientras los empresarios requieren
de un ambiente de certidumbre económica y de legalidad, verdaderamente propicio
para la inversión y la competencia, los trabajadores necesitan de un aumento
cualitativo de su calidad de vida. Para ello, no basta la existencia de
variables macroeconómicas sólidas y estables, sino también de la existencia de
organizaciones democráticas tanto de empresarios como de los trabajadores.
La democracia en el seno de las agrupaciones patronales
y laborales, es una condición indispensable para la legítima defensa de sus
intereses, pero también para la estabilidad del régimen democrático. Las
prácticas y métodos de una cultura democrática en las organizaciones de la
sociedad, son factores determinantes para la estabilidad de los gobiernos, pues
ésta depende de la legitimidad adquirida por la compatibilidad que exista entre
los tipos de representación democrática en el Estado y en la sociedad.
Socialdemocracia tiene un claro compromiso con el mundo
del trabajo. Por eso mismo, es partidaria de una profunda transformación de las
organizaciones de los trabajadores. La embestida contra los sindicatos observada
durante las dos últimas décadas de reestructuración neoliberal, los estigmatizó
como instituciones que obstruyen el desempeño económico, reduciendo la
eficiencia. Los ataques fueron facilitados por el autoritarismo prevaleciente,
el gremialismo y los fenómenos de corrupción generados en su seno.
Para que los sindicatos puedan contribuir a reducir la
desigualdad social en la entidad en las condiciones de una nueva estructura
económica y política desplegada por la globalización y sus consecuencias en los
mercados laborales, se requiere una reforma profunda en su funcionamiento
interno y en su cultura. Su capacidad de articulación de los intereses
heterogéneos de los trabajadores, la gestación de nuevas identidades y la
reconstrucción de la cultura de la solidaridad, pasan por su renovación
democrática.
Los tiempos actuales, demandan sindicatos
independientes del gobierno, los partidos políticos, las iglesias, y las
agrupaciones patronales; con capacidad de lucha, pero con disposición a la
negociación política y los acuerdos; unitarios, pero respetuosos de la
diversidad de todo género; capaces de defender los intereses de los
trabajadores, pero abiertos a la transformación productiva de la entidad;
sustentados en la experiencia organizativa del sindicalismo jalisciense, pero
con una visión global que los lleve a establecer acuerdos con organizaciones
sindicales nacionales y de otros países.
Si hoy, la profundidad de los procesos democráticos se
determina no solo por el número de personas que tienen derecho a votar, sino
también por los espacios sociales donde se ejerce el derecho al voto, es
indudable que el sindicalismo con proyección de futuro será aquél que deje atrás
su condición de ente conservador propenso a la simulación y que posibilite la
mas amplia participación de sus agremiados en las decisiones fundamentales. En
este camino, el proceso de ciudadanización política en la entidad y en el país,
así como las exigencias tecnológicas y laborales que introdujo la globalización,
paradójicamente repercutirán en la vida sindical debido a los cambios culturales
operados en el mundo del trabajo.
Socialdemocracia, considera que lo que hoy está a la
orden del día, es construir la democracia sindical, marcadamente deficitaria y
hacerla compatible con la democracia política emergente. El sindicalismo debe
decidir, si se convierte en sólido soporte para la conclusión de la transición
política o por el contrario sigue ostentándose como un pernicioso obstáculo para
la consolidación de la democracia en Jalisco. La vía para convertirse en un
actor protagónico, es remontar el autoritarismo sindical que lo sigue aquejando
y dar paso a una auténtica vida sindical democrática, requisito indispensable
para la eficacia en la defensa de los intereses de los trabajadores.
Socialdemocracia tiene un claro compromiso con el
desarrollo sustentable de la entidad. Entendemos que desarrollo económico y
protección ecológica no son contradictorios, pues el desarrollo sustentable debe
evitar el uso de formas de producción extenuantes de los recursos naturales, a
favor de los procesos productivos diseñados para limitar la contaminación. La
dinámica de desarrollo económico sustentable que proponemos, es modelo que debe
complementarse en una mas estricta política de protección ambiental y de
preservación de los recursos naturales que sea periódicamente evaluable.
En Socialdemocracia estamos de acuerdo con una
macroeconomía estable y con finanzas públicas sanas y en equilibrio, con el
redimensionamiento del aparato público innecesario, con criterios presupuestales
de racionalidad y eficiencia económica, con la liberalización de mercados y con
el robustecimiento de la dinámica exportadora de la economía local. Sin embargo,
no aceptamos que las políticas de estabilización se vuelvan un fin en si mismas,
como ocurre cuando no se acompañan con medidas de reforma fiscal integral,
eficientización de la administración pública o incorporación de esquemas de
asignación y ejercicio de recursos para atender con mayor efectividad los
problemas sociales y los relativos a la microeconomía, especialmente la
empresarial y la familiar.
Una política económica acertada es la que traslada sus
beneficios hacia el grueso de la población, generando empleos, impulsando la
educación y la salud de calidad y mejorando la distribución del ingreso. Pilar
fundamental de una política económica con esta orientación, lo constituye la
transformación y renovación industrial de nuestra entidad. El modelo económico
actual ha volcado los esfuerzos productivos del sector industrial al mercado
externo, creando grandes contrastes entre la industria exportadora,
tecnológicamente avanzada y la industria regional de corte tradicional orientada
a un debilitado mercado interno, la cual sufre grandes rezagos organizacionales
y tecnológicos.
En casi toda sociedad moderna, la pequeña y mediana
empresa es la que mas empleos crea. Pero su fortalecimiento depende de su
vinculación directa o indirecta con los sectores exportadores como proveedora o
como exportadora, así como productora para el mercado interno. El encadenamiento
productivo será limitado si solamente contempla una dimensión vertical.
Socialdemocracia considera estratégica la integración productiva entre la
industria, la investigación científica y la tecnológica, el sector de servicios
y el sector agrícola, para consolidar economías de escala a nivel regional
fuertemente integradas de manera horizontal.
La actividad industrial en el campo es, por lo tanto,
un factor clave para la incorporación competitiva de los sectores mas marginados
a la estrategia de encadenamientos productivos para el desarrollo. El productor
agrícola debe ampliar sus horizontes e insertarse al proceso económico como
factor esencial en el suministro de materias primas para la industria y la
sociedad local.
Los efectos de la apertura económica han propiciado
cambios en las reglas del juego económico, tales como la desregulación de los
mercados de productos, insumos, servicios y mercado financieros, así como la
revisión de los derechos de propiedad en tierras que fueron asignados en el
marco de los distintos procesos de la reforma agraria. Estos cambios han sido
favorables para los productores jaliscienses que poseen grandes cantidades de
tierra de buena calidad, tecnología de punta, acceso al crédito y una producción
agrícola orientada a la exportación, pero contrasta con las enormes dificultades
de los pequeños productores de granos básicos que no cuentan con la tecnología
apropiada ni el financiamiento para competir exitosamente en los mercados
interno y externo.
La entrada en vigor de los términos pactados en el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte para los productos agropecuarios,
acentuará de no adoptarse las políticas pertinentes, tensiones entre los
pequeños y medianos productores agropecuarios. Urge potenciar la rentabilidad
del campo, orientando la actividad agrícola a la satisfacción de la demanda de
abasto de insumos para la industria, instrumentando estrategias de
comercialización y de planeación agrícola adecuadas, al mismo tiempo que la
capacitación, el apoyo técnico y el financiamiento necesarios.
Socialdemocracia reconoce, respeta y valora la
diversidad de la sociedad jalisciense. Las múltiples búsquedas, posiciones,
preferencias y proyectos de vida constituyen las expresiones propias de la
libertad humana, de una convivencia civilizada y de una sociedad abierta,
principal salvaguarda frente a toda forma de pensamiento único, integrismo moral
y uniformidad política. La pluralidad intelectual, política y moral de la
sociedad jalisciense es una realidad. Sin embargo, el conservadurismo manifiesto
en distintos grupos de la sociedad hacen propicio el desprecio, la
estigmatización y la persecución de la diferencia, posibilitando que persistan
actitudes de discriminación sutil y abierta y que se mantengan privilegios y
superioridades tan inequitativas como injustificadas.
Con frecuencia se bloquean las oportunidades de
desarrollo, afirmación y participación de las mujeres, de los indígenas, de los
discapacitados, de los jóvenes y de otros grupos sociales con estilos de vida
distintos a los supuestamente tradicionales. Socialdemocracia rechaza cualquier
discriminación por motivos de género, edad, etnia, discapacidad o preferencias
sexuales, por lo que luchará por mantener diferenciadas siempre las esferas de
lo privado y lo público.
Socialdemocracia combatirá toda desigualdad basada en
las diferencias de género. La desigualdad de género se ha vuelto un inaceptable
problema público, debido, en parte, a un conjunto de creencias discriminatorias
e injustas que se elaboran a partir de la diferencia de sexo. Las mujeres no
reclaman una sociedad homogénea sino una sociedad igualitaria, que considere la
cuestión de género integralmente, en consecuencia con condiciones como las del
embarazo y la maternidad frente al mercado laboral y la sociedad en general.
Las mujeres deben dejar de ser tratadas como minoría
discriminada; deben tener el derecho a decidir en todo momento sobre su propio
cuerpo y su embarazo, así como tener igualdad de oportunidades para acceder al
empleo y a cualquier otro aspecto de las vida social. Socialdemocracia rechaza
toda manifestación de violencia que atente contra la integridad física de las
mujeres y asume una posición decidida a favor de la maternidad voluntaria.
Socialdemocracia se compromete con los jóvenes en la
construcción de una sociedad donde sus capacidades se puedan desarrollar
plenamente, donde puedan tener mas oportunidades y donde permanentemente mejore
su calidad de vida. En esta sentido, la educación de calidad tiene un lugar
especial en nuestro compromiso, ya que se trata del instrumento mas importante
para alcanzar una mejor distribución de la riqueza, y para que la entidad y el
país alcancen un mejor lugar en la nueva división internacional del trabajo.
La política cultural juega un papel relevante en la
formación del sentido de pertenencia social. Debe dar la oportunidad de expresar
seriamente las esperanzas, angustias y opiniones de la población, principalmente
de las nuevas generaciones. Generar condiciones para sentir un porvenir y
ejercer su contemporaneidad. La utilización productiva del tiempo, el impulso de
la solidaridad y la tolerancia y el fomento de la apertura a otras culturas son
temas comunes de una política cultural y los jóvenes. Socialdemocracia concibe
la política cultural del Estado como el mecanismo de fomento, vinculación y
acercamiento entre creadores artísticos y sus públicos o consumidores.
Socialdemocracia se concibe como una agrupación
política cuya estructura organizativa se sustenta en el espíritu de la
descentralización, ya que otorga especial importancia a la libertad de las
regiones y municipios para potenciar las iniciativas políticas y combatir el
centralismo que ha caracterizado a la política jalisciense y mexicana. De igual
manera, esta idea, busca articular todas las expresiones municipales y
regionales para lograr una cohesión estatal, que permita coordinar e impulsar el
proyecto común de Socialdemocracia.
Socialdemocracia, se identifica con las organizaciones
de la izquierda moderna, a las que identifica como una opción de izquierda
viable y responsable, como el movimiento político que de mejor manera comprende
los cambios recientes que han ocurrido en el mundo. Como organización autónoma,
Socialdemocracia no acepta pactos o acuerdos que la sujeten o subordinen a
cualquier organización internacional, entidades o partidos políticos
extranjeros, así como también, rechaza toda clase de apoyo económico, político y
propagandístico proveniente de entidades o partidos políticos extranjeros, ni de
los ministros de cualquier culto o agrupación religiosa.
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