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SOCIEDAD DE MEJORAS PUBLICAS DE
MANIZALES |
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S.M.P.
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MUESTRA DE ARTICULOS en la Revista Civismo (Enero-Marzo) 2007 No.430
============================= EDITORIAL MANIZALES, LA NUEVA CIUDAD. Por: S.M.P. de Manizales* Los turistas que llegaron a Manizales para el evento ferial, en el mes de enero, se sorprendieron por la cantidad de obras que estaban cambiando la cara de la ciudad: Bulevar de los Deportistas, Paseo de los Colonizadores, mejoramiento vial de la carrera 21, pavimentaci�n de la v�a El Alto del Perro, cuarto carril de la Avenida Alberto Mendoza Hoyos, reforzamiento estructural y adecuaci�n del Hospital de Caldas. Esto es importante, pero probablemente tiene m�s trascendencia el cambio de mentalidad de los manizale�os frente a las obras en ejecuci�n y ante lo que nos depara el futuro: El Cable A�reo, la nueva Terminal de Transportes, renovaci�n urbana de la Plaza Alfonso L�pez, el T�nel de la calle 52, Tercera etapa de la Avenida El Guamo, Puente de la Carrera 20 con Avenida del Centro, reparcheo de v�as y muchas obras m�s. Los trabajos que viene impulsando la administraci�n, significan m�s empleo y la transformaci�n de una ciudad con m�s calidad de vida y mejores servicios. Manizales seguir� siendo poblaci�n intermedia, manejable, con el conjunto de arquitectura republicana m�s grande de Colombia, con fortalezas en la industria, en el sector agropecuario, en la cultura, en la educaci�n y con amplias posibilidades en el turismo y en el comercio. Estamos disfrutando de la nueva ciudad, de las construcciones f�sicas, pero tambi�n del desarrollo social. =============================
Art�culo #1 Revista No.430 RESCATAR EL CENTRO HISTORICO. Por: Raul Pineda En el a�o 1954, mis padres (q.e.p.d), se residenciaron en esta bella ciudad, as� conoc� el Centro Hist�rico, que comprende desde la carrera 10 hasta la 30 y de las calles 12 a la 32. Uno de los lugares que m�s frecuentaba mi madre, a quien yo siempre acompa�aba, era la galer�a, donde se mercaba, y al terminar nuestras actividades nos tom�bamos un pintadito, gaseosa o cualquier cosa, que vend�an en las cafeter�as, helader�as, restaurantes o cualquier tipo de negocio, de los que hab�a por esa �poca. Era agradable entrar a los pabellones de granos y abarrotes, de frutas y verduras, de carne, de revuelto y al s�tano, donde llegaban todos los productos del campo y los distribu�an a los diferentes pabellones seg�n correspondiera. Conoc� las escuelas Jorge Robledo, Ricardo Jaramillo, donde iniciaban sus estudios personajes que hoy ostentan puestos de responsabilidad; conoc� tambi�n la Casa del Pobre que orientaba el sacerdote Francisco Giraldo Gonz�lez, la F�brica de Chocolate L�ker; el colegio de La Presentaci�n; la iglesia de Los Agustinos, La Ermita, el diario La Patria y otras entidades o instituciones de servicio a la comunidad. A finales de la d�cada del setenta, se inici� lo que he considerado la destrucci�n del Centro Hist�rico de Manizales, especialmente la carrera 23, transformada en plaza de mercado y la galer�a, que se encuentra actualmente en un desorden total, no visto ni en los inicios de la fundaci�n, cuando la Plaza de Bol�var, era la plaza de mercado. Por las anteriores consideraciones, me veo en la obligaci�n moral de ciudadano c�vico, patriota y de amor por la defensa de lo que heredamos de nuestros antepasados, a convocar a todos los manizale�os de coraz�n, a las instituciones p�blicas, privadas, gremios en general, la academia, La Patria, la radio, la televisi�n y dem�s medios de comunicaci�n, organizaciones c�vicas sociales y pol�ticas y en especial, al futuro gobernador, alcalde, diputados y concejales, a participar en el debate que se abre para rescatar el Centro Hist�rico de Manizales. Nota: mediante el Acuerdo 053 de 1987, el municipio de Manizales decret� la primera norma para la protecci�n de su Centro Hist�rico y el gobierno central lo declar� Monumento Nacional en 1996. =============================
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Art�culo #2 Revista No.430 AGUADAS: 200 A�OS DE HISTORIA. Por: S.M.P. de Manizales El pasado 24 de febrero la hermosa poblaci�n de Aguadas inici� la preparaci�n para el segundo centenario de su fundaci�n, a realizarse el pr�ximo a�o. Los actos de apertura bajo la direcci�n de su din�mico alcalde, Gilberto Duque Arias, de la administraci�n municipal, de la Sociedad de Mejoras P�blicas y de las fuerzas vivas de la ciudad, incluyeron un imponente desfile, actos culturales, la fiesta c�vica y la instalaci�n de la Sociedad de Mejoras P�blicas. Esta poblaci�n se fund� en 1808 por colonos que llegaron de Marinilla, Rionegro, Sons�n y Abejorral. La fonda de do�a Manuela Ocampo contribuy� a sedentarizar a las familias que ven�a de Antioquia con �nimo colonizador. Entre estas personas se destaca don Jos� Narciso Estrado Castro quien construy� casa grande de teja, m�s tarde fueron llegando otros colonos y fundaron la Nueva Colonia de Eb�jico. 200 a�os despu�s la poblaci�n de Aguadas es patrimonio cultural y arquitect�nico. Rica en historia, en literatura, en tradici�n cultural, en paisajes, en casas solariegas. Aqu� se realizan los siguientes eventos: Festival Nacional del Pasillo Colombiano, Fiesta de la Iraca y Encuentro de Escritores Aguade�os. Aguadas se levanta altiva y majestuosa a una altura de 2.214 metros y tiene una temperatura de 18� C. Se conoce como �La Ciudad de las Brumas� por el manto de neblina espesa que la cubre. Hay maravillosos rincones, espacios y lugares para visitar: el Jard�n Bot�nico, el Ecoparque Monserrate, el Pueblito Viejo, las Cascadas de Pore y la Chorrera, el Puente Natural de Piedra, el Templo de la Inmaculada Concepci�n, el Templo de Nuestra Se�ora del Rosario de Chiquinquir�, el Cementerio San Jer�nimo, la Casa de la Cultura �Francisco Giraldo� y la bella poblaci�n de Arma. Es indudable que cuando Aguadas se una a Manizales por una v�a pavimentada, se favorecer� todo el turismo del norte de nuestro departamento. La Sociedad de Mejoras P�blicas de Manizales saluda a la Sociedad de Mejoras P�blicas de Aguadas en esta nueva etapa y le desea el mejor de los �xitos en la actual coyuntura hist�rica.
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Art�culo #3 Revista No.430 ARTURO G�MEZ JARAMILLO - ZAR DEL CAF�. Por: Otto Morales Ben�tez Manizales tiene, en la historia colombiana, amplios significados sociales. Es la primera ciudad que se fund� despu�s de la Independencia. Form� un estilo arquitect�nico; un hombre diferente al de sus or�genes; una noci�n de vida que nac�a de la clara visi�n del nuevo contorno; una literatura sin las ra�ces del ancestro; y cada decisi�n, dentro de la creaci�n de nuevos lugares de vida, o de la calidad administrativa, era resoluci�n comunitaria. No prevalec�a ninguna voluntad individual. De all�, de esa estirpe colonizadora, descend�a don Eleazar G�mez Echeverri, el abuelo del doctor Arturo G�mez Jaramillo, quien fuera, por tantos a�os, Gerente de la Federaci�n Nacional de Cafeteros. Su abuela, Mar�a Teresa Latorre, gozaba del prestigio de ser mujer encantadora en la conversaci�n y en el manejo se�orial de sus relaciones. Ambos, se unieron en la euforia el 20 de septiembre de 1915, cuando naci� su descendiente. Con �l pasaron muchas horas en la finca "Chivicoy", cerca de Neira, donde cultivaban caf� que un�an a una breve dehesa. Su padre fue Enrique G�mez Latorre. Y su madre de nobles ademanes do�a Carmen Rosa Jaramillo. A don Enrique se le distingu�a por su destacada figura de buen se�or. Fue hombre de dones humanos e intelectuales y un trabajador de constancia ejemplarizante. Pero no gozaba del demonio electrizante de los negocios. Los concibi� y de importancia, pero sin la suerte que se le volv�a esquiva. En Manizales estableci� un almac�n de la "R.C.A. V�ctor" donde vend�a gram�fonos. Su socio era su hermano Jos�, que, a�os despu�s, fue tesorero del Departamento, conocido por su intransigente honestidad. El negocio fue arrasado en el incendio. Despu�s construy� el "Teatro Olimpia", de estilo franc�s y de belleza reconocida. En la memoria de los manizale�os persiste su recuerdo por la alta significaci�n de los detalles de buen gusto que ennoblec�an la arquitectura de la ciudad. A�n no se reponen de la contrariedad que les produjo la autorizaci�n que un Alcalde dio para su demolici�n. Despu�s de estas dos aventuras financieras, que finalmente exigieron hasta la venta de la casa familiar, deriv� hacia otros afanes. Fue Gerente de la Aduana en Buenaventura, y Barranquilla. Dirigi� la ciudad como Alcalde y fue Gobernador del Departamento de Caldas. Cuando Alberto Lleras resolvi� publicar "El Liberal", retomando el t�tulo de uno de los peri�dicos del pensador Rafael Uribe Uribe, orientado hacia la direcci�n intelectual de la segunda campa�a presidencial de Alfonso L�pez Pumarejo, -de quien don Enrique fue muy amigo-, resolvi� colaborar en la administraci�n econ�mica. De all� se retir�, culminando el triunfo pol�tico y estableci� un almac�n de alt�sima categor�a en las prendas de vestir. S�lo le compet�a el famos�simo "Valdiri", de prestigio nacional en su �poca. El caf� en el occidente. He planteado varias veces la necesidad de estudiar un fen�meno muy particular de nuestra integraci�n econ�mica nacional. El caf�, lo mismo que la industria, prevalec�an en el oriente colombiano. En la �poca de la Regeneraci�n Conservadora, se produce un vuelco, se desplazan estos dos rubros econ�micos hacia el occidente. Comienza a florecer la rubi�cea y los pi�ones industriales despiertan nuevas acciones comunitarias. Es un hecho de trascendental significado en la historia econ�mica nacional. Caracter�sticas de los caldenses. Otro clar�simo s�ntoma, lo constituye que ning�n caldense logra aparecer lejano al prodigio del caf�. El mismo declar�: "yo conoc� los cafetales a pie limpio. Mis antepasados fueron cafeteros". Es parte de la vida familiar, y a todos nos circunda. En Manizales, la conformaci�n de su mundo social, aparec�a presidida por varones de l�mpida conciencia c�vica. Ejerc�an sus mandatos con claro amor por la ciudad. Y, a la vez, ten�an sus fincas de caf� en las cercan�as. Muchos ocupaban sus afanes en la vida administrativa, en la bancaria, en el comercio, y tan pronto conclu�an sus deberes, vigilaban la parcela. As�, de esa manera se integr� la vida regional. Cada cual, terminaba experto en las alegr�as y peripecias del grano. Nadie estaba ausente de su desenvolvimiento y de las incidencias internacionales. Era, adem�s, parte del coloquio diario; del reflexionar con entusiasmo o del desvelarse con sus signos negativos. As�, se fue formando Arturo G�mez Jaramillo. Uno de sus rasgos esenciales es la vocaci�n intelectual. No hay caldense que no haya estado comprometido con la poes�a, al menos como lector. Es un signo de la formaci�n media de la poblaci�n. El hecho de que un grupo amplio de oradores y escritores, tanto liberales como conservadores, hayan ayudado a conformar la predisposici�n literaria, explica el fen�meno. En los pueblos del Gran Caldas era tradici�n los peri�dicos locales, con espacios dedicados a los grandes autores universales. En algunos, se destaca la significaci�n de las hojas volantes que se�alan los desv�os en los asuntos administrativos o sociales de la localidad. En muchas ocasiones, se escribe en una prosa rimada, que va educando el gusto popular. All�, tambi�n, abrev� Arturo G�mez Jaramillo. Desde luego, que en las m�s eruditas lecturas. Uno de los cronistas de la fundaci�n, declar�, con asombro, que cuando apenas se estaba cumpliendo con la etapa inicial en la cual se consolidaba la colonizaci�n, era visible que hab�a "m�s libros que bueyes". Universidad y revoluciones. De Manizales, vino a la Universidad Nacional. Se viv�a una etapa de muchas revoluciones. La primera guerra mundial hab�a cambiado los criterios que predominaron en la ciencia del derecho, y �ste adquir�a una dimensi�n social; la econom�a principiaba a presentarse interrelacionada con otras ciencias, y tanto se escuchaban las voces de Carlos Marx como las de los Pont�fices; el mundo administrativo se radicalizaba en los principios democr�ticos y el estado se dedicaba a defender a quienes la sociedad hab�a marginado. Regreso a Manizales. Despu�s de recibir el titulo de abogado, se incorpora a su ciudad. Es la tierra la que gobierna el mundo de la esperanza. El tribunal lo designa Juez Superior y, luego, Juez Civil del Circuito. El Derecho impulsa sus m�s �ntimas deliberaciones intelectuales. Comienza a impartir justicia. Uno de los empleados de la rama judicial me declaraba: "Era muy joven el se�or Juez. Pero sus sentencias y su equilibrio y ponderaci�n humanas, le daban el car�cter de un gran Magistrado". Como Presidente del Concejo, logr� varios aciertos: no dejar que all� prevaleciera un clima de ardent�a verbal. Que el an�lisis de los problemas fuera estrictamente administrativo y enderezadas las propuestas a mejorar la condici�n de la ciudad, en armon�a con el Alcalde. Busc� un equilibrio fiscal, que facilitara obras paras los sectores m�s pobres. Y mantener la dignidad de la corporaci�n como int�rprete de los anhelos comunitarios. Ese fue el recuerdo que dej� su paso por esa experiencia parlamentaria y c�vica. De all� sale para la Secretar�a de Hacienda del Departamento, cuando fue Gobernador Ernesto Arango Tavera. Primera actividad cafetera. Cumpliendo esta tarea que se consider� eficaz, se le busc� para otra posici�n: las Secretar�a del Comit� de Cafeteros de Caldas. No lo dud�. Se incorpor� en un momento en el cual la actividad de los Comit�s, era muy vigilada desde la Gerencia General. Las instrucciones eran precisas. Comenz� a actuar en los diversos frentes que atend�a el Comit�. La actividad cubr�a el viejo y admirable departamento del Gran Caldas. Eran cuarenta y dos municipios que, como casi todos produc�an caf�, demandaban servicios permanentes. Adem�s, implicaba administrar a los cultivadores que eran personalidades sin ning�n complejo en la relaci�n humana. El temperamento sereno y prudente, le facilitaba sus actuaciones. Estaba en el centro de un accionar que compromet�a el pasado y el futuro del Departamento. Lo acompa�aba en la rector�a principal don Pedro Uribe Mej�a. Pero all� estaban gentes expertas en la materia. Algunos de ellos, como Leonidas Londo�o y Londo�o, llegaron a tener nombrad�a nacional. Se recuerda que los Comit�s constru�an acueductos rurales. No alcanzaba el dinero para las solicitudes. Entonces �l, por su iniciativa, consider� que podr�an realizarse m�s obras si la comunidad participaba con mano de obra. Se adelantaba lo que vino a ser una pol�tica internacional para la vivienda, muchos a�os despu�s. En esta forma desarroll� la obra. �l logr� que se invitara a don Manuel Mej�a, "Mister Coffe". Era bueno que �l apreciara la innovaci�n que se le hab�a introducido a sus �rdenes perentorias. Mir�, convers� con los vecinos, y finalmente declar� dentro de su laconismo: - Esta experiencia es acertada.
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Art�culo #4 Revista No.430 Por: S.M.P. de Manizales
El 24 de enero el gobernador Emilio Echeverri Mej�a impuso la Orden Alejandro Guti�rrez, en el grado Aquilino Villegas, al sacerdote sulpiciano Gonzalo S�nchez Zuleta, por su contribuci�n al desarrollo acad�mico y cultural del departamento.
Este antioque�o, de Amalfi, realiz� sus estudios secundarios en el Colegio Mayor de Nuestra Se�ora, en Manizales, ingres� al Seminario Mayor y se orden� en 1965. M�s tarde la compa��a de San Sulpicio le ofreci� una beca para estudiar historia de la Iglesia Cat�lica en la Universidad Gregoriana de Roma.
Se dedic� a la docencia en el Seminario Mayor, en las Universidades Cat�lica y de Caldas y en la facultad de Teolog�a del Seminario Mayor de Montreal.
Ha publicado las siguientes obras: Vida y Pensamiento del Arzobispo Mosquera, Presencia de Bartolom� de las Casas en Colombia; Fundaci�n de Manizales y otros escritos. Adem�s de lo anterior, colabora con art�culos en el diario La Patria y en la revista Archivo Historial.
Es posiblemente el mejor orador sagrado de la regi�n y uno de los mejores conferencistas. Gran conocedor de la historia regional y nacional, supremamente culto y erudito, posee la capacidad de cautivar al p�blico porque expresa sus ideas con vehemencia y pasi�n.
Se hizo famoso cuando gan�, en 1968, el concurso Miles de Pesos por su Respuesta, programa de ocho sesiones coordinado por el profesor Antonio Panesso Robledo y transmitido por la televisi�n nacional, con el tema �Vida y obra del general Antonio Nari�o�.
El padre Gonzalo S�nchez es Miembro de N�mero de la Academia Caldense de Historia, Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Boyac�, de la Academia Colombiana de Historia Eclesi�stica y de la Academia Colombiana de Historia.
Es uno de los sacerdotes e intelectuales m�s apreciados por los caldenses.
Felicitaciones al padre Gonzalo S�nchez, al sacerdote, al intelectual y al amigo
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Art�culo #5 Revista No.430 Por: La Sociedad de Mejoras P�blicas de Manizales
Por medio de la cual se rinde homenaje p�stumo y se exalta a un em�rito pastor de la iglesia de Manizales, Caldas y Colombia.
La Sociedad de Mejoras P�blicas de Manizales, en uso de sus facultades estatutarias, y
CONSIDERANDO
A. Que la Sociedad de Mejoras P�blicas de Manizales, Departamento de Caldas, es una entidad que en sus noventa y cuatro a�os de fecunda existencia, ha trazado un sendero ejemplarizante con la participaci�n de ilustres ciudadanos, gestores de grandes obras.
B. Que su Excelencia Monse�or Augusto Trujillo Arango muri� el pasado s�bado 24 de febrero de 2007 en la ciudad de Manizales, dejando una sentida orfandad espiritual en la feligres�a de la ciudad, del departamento y del pa�s.
C. Que durante su vida se destac� como un verdadero gu�a y orientador de la Iglesia Cat�lica y que en su apostolado, a trav�s de sus 62 a�os de ejercicio, fue el pastor que con sus obras y ense�anzas traz� un camino para el clero y la comunidad en general.
D. Que su Excelencia Monse�or Augusto Trujillo Arango se desempe�� como Obispo Auxiliar de la ciudad de Manizales, Obispo de Jeric� y como Arzobispo en la ciudad de Tunja por m�s de 25 a�os; con sus ejecutorias y oratoria sagrada se destac� como el m�s fiel int�rprete de las ense�anzas de la Iglesia a trav�s de su predicaci�n de las Siete Palabras, transmitidas por los medios de comunicaci�n y que en sus mensajes dej� tatuado el sentimiento hacia la acci�n social por las clases m�s necesitadas y que su vida entera fue modelo, digno testimonio para la iglesia de Cristo.
E. Que durante su ejercicio sacerdotal, episcopal y ciudadano recibi� de los Jerarcas de la Iglesia, del Gobierno y de la comunidad, reconocimiento permanente por sus obras, que le hacen ser digno ejemplo para futuras generaciones.
RESUELVE
Art�culo Primero: Unirse a las manifestaciones de pesar y condolencia y hacer publico reconocimiento de sus atributos que son patrimonio de su familia, de la sociedad manizale�a y de la Iglesia Cat�lica.
Art�culo Segundo: Rendir tributo de admiraci�n y de respeto al excelent�simo Monse�or Augusto Trujillo Arango por sus ejecutorias, por su obra, por su acertada direcci�n espiritual a la feligres�a colombiana, dejando huellas imborrables dignas de seguir por nuevas generaciones.
Art�culo Tercero: Hacer entrega de esta resoluci�n, en nota de estilo y en ceremonia especial, a su dign�sima familia y al Se�or Arzobispo de la ciudad de Manizales.
Comun�quese y c�mplase.
Dada en Manizales, a los 26 d�as del mes de febrero del a�o dos mil siete.
FERNANDO RODRIGUEZ MU�OZ
Presidente
LUZ HELENA ARANGO GARCIA
Secretaria Ejecutiva
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MUESTRA DE ARTICULOS en la
Revista Civismo =============================
Art�culo #1 Por: Gonzalo Duque Escobar*
En junio 28 de 1912, con la complicidad de notables
comerciantes y miembros de la clase dirigente local, nace Sociedad de Mejoras P�blicas
de Manizales a partir del imaginario de los artesanos y obreros de la cultura de
la entonces tercera ciudad de Colombia, la que por su importancia le suced�a a
Bogot� y Medell�n. Hoy en el umbral de sus 90 a�os, en el valioso balance de
la Benem�rita se encuentran realizaciones significativas en las que la S.M.P.
ha actuado como adalid del progreso local, participando en la ejecuci�n de
proyectos estrat�gicos y obras de ornato, creando y desarrollando importantes
campa�as, y salvaguardando los intereses y haberes p�blicos, con el objeto de
buscar la competitividad de la ciudad y la solidaridad con su gente.
Entre las obras desarrolladas con su vital su concurso, se
cuentan la Catedral de Manizales, el anterior edificio del Estadio Palogrande,
el Parque de los Fundadores, la Avenida Centenario, la vieja sede del Cuerpo de
Bomberos y la Plaza de Toros. Tambi�n la gesti�n para las v�as que salen de
Manizales al norte y al occidente, como el apoyo a la creaci�n de la
Universidad Nacional, la Universidad de Caldas, la Universidad de Manizales y el
Palacio de Bellas Artes. Ahora jalona la transversal de Caldas, para dar
respuesta a la necesaria integraci�n funcional del territorio del departamento.
Pero en estos momentos de crisis que vive Colombia y afecta a
la sociedad local y la ciudad, al preguntarse sobre la vigencia de esta
Instituci�n para Manizales, se puede aprender de las importantes acciones y
ejecutorias logradas en el pasado por la S.M.P., que ahora m�s que nunca sigue
siendo v�lida la premisa que enmarca el esp�ritu del civismo y que dice as�:
"m�s vale la actitud de una comunidad que una obra p�blica".
Si el concepto de civismo, que define la Real Academia Espa�ola
como el "celo por las instituciones e intereses de la patria", se
lleva a un plano de mayor nivel de interpretaci�n, puede ser entendido como la
excelsa virtud que forma a los grandes servidores de la comunidad. Es esta la
misma calidad del patriota y del ciudadano que toma el h�bito de cumplir todos
sus deberes c�vicos, con constancia y firmeza, dentro de las normas que regulan
su comportamiento dentro de la Sociedad.
Por lo tanto, es en este momento que vivimos de cambios dram�ticos,
cuando se ha pasado de la democracia representativa a la participativa, que
debemos considerar la forma y el lugar adecuado para empezar a construir el
futuro de la ciudad y su gente, partiendo desde la sociedad civil, y
considerando que el escenario y la relaciones entre sus actores, se han
intensificado y extendido.
Hoy la poblaci�n ha pasado de ser rural a urbana, la
realidad del sector cafetero es sombr�a y la ciudad se ha conurbado. Parad�jicamente
es en estas circunstancias cuando toman significado y relevancia la comuna como
espacio vital de la ciudad y el civismo como instrumento para construir la
comunidad que la define.
Ahora, para resolver la crisis en los t�rminos de un
desarrollo sostenible, cualquier estrategia deber� pasar por la educaci�n
individual y colectiva, �nica estrategia que cruza por las dem�s. Y resulta
que sin el civismo no procede la educaci�n colectiva, no se fortalece el
concepto de lo p�blico y no se abaten la insolidaridad e indiferencia que
apadrinan la violencia.
Queda as� establecida la necesidad de avanzar en la
consolidaci�n de la S.M.P. de Manizales, con el apoyo de las instituciones p�blicas
y privadas de la ciudad y la presencia viva y comprometida de sus mejores
ciudadanos, para que ella cumpla, como lo ha hecho en tantos a�os, con la dif�cil
misi�n que le corresponde ahora.
Como instituci�n, la S.M.P. es el mejor instrumento que ha
ideado y dispone hoy nuestra cultura, para aprovechar los desaf�os y
oportunidades que el cambio institucional y la modernidad, le ofrecen a la
sociedad civil en Manizales y el pa�s.
Manizales, Junio de 2001 (*)
Gonzalo
Duque Escobar: Socio de la SMP. Exconsejero de Planeaci�n Territorial de
Manizales. Actual Director
del Observatorio Astron�mico de Manizales OAM, de la Universidad Nacional de
Colombia Sede Manizales
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Art�culo #2
Nombres que hicieron �poca en el siglo XVIII
Por Oscar Gaviria Valencia*
Los antiguos romanos desde tiempos muy remotos para distinguir las personas, usaban el "preanomen" el "nomen" y el cognomen. El primero de ellos, es decir preanomen, era el que distinguia a cada individuo, el segundo es decir el nomen, era el de la familia y cuando �sta era muy numerosa se le a�ad�a el tercero, es decir el cognomen.
Inicialmente a las personas se les distinguia s�lo por el preanomen; ejemplo Publio, Marco, Porcio, Cornelio, Ulises, Meroveo, Mateo, Cleof�s, Cleopatra, etc; est� servia para designar al individuo en forma personal.
La modalidad de utilizar el �preanomen�, o mejor decir, el nombre de pila; estuvo hasta mediados del siglo XII aproximadamente; cuando empez� a utilizarse el �nomen� por el crecimiento de las comunidades familiares, que al ser mas numerosas se les propuso el �cognomen�.
En cuanto a Espa�a se refiere, el apellido comenz� con el patron�mico deapellare, despu�s apellitare o nombre de familia; el designar o llamar lo tomaron del gentilicio latino que expresaba propiedad, es decir, tomaban del patron�mico el apellido familiar; ejemplo De Fernandus o Ferrandus hac�an Federrandice o Fernandice; de Fernando- Fern�ndez; de Mart�n � Mart�nez; de Alvaro � Alvarado; de Gonzalo � Gonz�les y de Ramiro � Ram�rez, etc.
Al paso de los a�os la comunicaci�n constante entre la comunidad interfamiliar, creo la necesidad de no poder vivir en sociedad sin apellido y se hizo necesario tomar otros que no fueran patron�micos, comenzando algunos por el �cognomen� que expresaba la cualidad o defecto del individuo as� por ejemplo, aparecieron los que se apellidaron Calvo, Delgado, Rubio, Conejo, Cano, Oreja, Aguilar, �ngel, Borda, Bravo; Moreno, etc.
Otros adoptaron por apellidarse del sitio o comarca de donde eran oriundos, aun mas, de lugares sobresalientes de la regi�n. De ah� que anterior o posteriormente a la Edad Media se encontraban varios firmantes de la Iglesia, de la Huerta, de la Calle, del Campo, Ca��n, Cruz, Fl�rez, Montes, Palacio, Pe�a, Ramos, R�os, etc.
Es importante destacar que todos tenemos ra�ces de historia en nuestros apellidos, no importa si nuestros antepasados fueron figuras modestas, ilustres, obreros, paisanos o soldados de renombre. Lo importante es saber que a ellos les debemos nuestra existencia y lo que en realidad hoy somos y es por ello que es hermoso reencontrarlos en el pasado a trav�s de la historia y la genealog�a. Es importante luchar por conocer los lugares donde ellos vivieron, cuales eran sus profesiones, las acciones que los distinguieron y por qu� no, conocer ampliamente sus formas de vida y as� tener muy en cuenta qu� heredamos de ellos en el aspecto familiar actual. El amor que tengamos hoy por nuestros antepasados, lo tendr�n nuestros descendientes, hijos nietos y bisnietos con nosotros: pero s�lo si sabemos cultivarlo y ense�arlo.
La grandeza del hombre no es solamente sobresalir en la intelectualidad, ganar mucho dinero o tener una gran estabilidad econ�mica, sino tambi�n otorgar el valor al nombre y a la tradici�n familiar. Por esa raz�n luchar siempre por dejar bien en alto nuestro nombre, para que en d�a de ma�ana nuestros descendientes nunca se arrepientan de haberlos pose�do.
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Art�culo #3
Manizales!...A media cumbre, y en forma del inmenso bajel, cuya popa desafiara al cielo y a la vez a la hondonada profunda de la cordillera, se presentaban a mis ojos la ciudad, despu�s de varios d�as de viaje rudo y penoso�
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Era la visi�n simp�tica, anhelada, tras las jornadas fatigosas de un cabalgar lento, por montes abruptos, y valles desolados; era el sitio hospitalario que ofreciese al viajero fatigado, despu�s de las privaciones de ese paciente trajinar de la mula estropeada, por caminos r�sticos, entre el conglomerado de mil monta�as que forman el coraz�n de la cordillera andina.
El jinete aceleraba su cabalgadura para llegar aprisa, y tras la bajada hacia el torrente que corre a los pies de esa cuchilla, pasado el rustico puente, trepando por la calle pendiente, encima de la cual colgaban de los barrancos a pique las primeras casas de la ciudad, se hallaban uno en lugar amigo!
Era como si se entrase en un pedazo de nuevo escondido muy alto; lugar apacible, tranquilo y risue�o en donde se respiraba mejor y se viv�a lentamente. Cada calle, cada esquina, cada zanj�n abierto o tapado, ve�ase cuajado de casas multiformes, muchas de madera, y que semejaban reposar como sobre muletas en sus partes traseras, dando a los barrios un aspecto t�pico. Todas esas construcciones en terreno tan accidentado, dec�an que esa ciudad era como nido de �guilas o reposo de c�ndores.
Si el d�a era bello, el sol risue�o adornaban las miles de techumbres con sus manchas doradas o lilas. En cada casa, unos balcones r�sticos, en cada balc�n unas materas primaverales, o unas caras de mujeres, frescas, juveniles y curiosas� Al mirarlas, las ve�a uno como caras amigas, sonre�das, atrayentes y como felices de ver llegar a la ciudad alg�n ser nuevo, a quien se recib�a como si fuera de la familia.
Porque Manizales, la ciudad buena, se distingui� siempre por su manera ampl�sima en recibir el forastero. Ninguno de los que llegasen all� era inoportuno; cualquiera que fuera encontraba la puerta de esa ciudad abierta. Era la ciudad de todos y para todos. Y eso era como una tradici�n. Recuerdo que un anciano patriarca de los fundadores a quien expresaba mi sorpresa de ver con que libertad se llegaba all� y con que amplitud se atend�a al reci�n llegado, sin miramientos de orgullo, ni de castas, me dec�a: Es que a Manizales llegamos todos lo mismo que usted; ninguno puede decirse que es de cepa vieja manizale�a. Vemos todos de otras partes, y si se mira bien, todos somos forasteros; pero basta que la persona sea buena y honrada y adquiere derecho de ciudadan�a. Y efectivamente, todos lo entend�an as�, y esa consideraci�n hizo de Manizales, la ciudad m�s hospitalaria de Colombia.
Esto era el Manizales de entonces, ciudad levantada r�pida y que llamose pronto la Perla del Ruiz. Era un sitio privilegiado, con habitantes muy bondadosos y trabajadores rudos. Las faenas eran fuertes por el empuje de la raza, pero la labor rend�a; las tierras brav�as, pero descuajados los montes, multiplic�banse las mieses: era la recompensa natural del esfuerzo tit�nico desarrollado. El comercio era favorable para todos; la comarca se volvi� un emporio de riqueza, y en lo moral, un acopio de virtudes ancestrales, de las que hac�an a los hombres fuertes y honorados, y a las mujeres �ngeles y guardianes seguros del hogar.
Alma antioque�a renovada, el alma caldense h�zose mas fuerte luchando con las esperanzas de la monta�a; all� rejuveneci� su esp�ritu creador, irradio prontamente con energ�a poco com�n propag�ndose con un empuje dignificador..
Manizales era crisol de la fe intensa, con su catedral levantada de madera, pero cuya construcci�n era el s�mbolo de un pueblo nuevo, cuya c�ndida inspiraci�n reflejaba la sencillez y la belleza de un alma joven. A menudo admire esos dos torreones que se divisaban de lejos, como dos brazos fervorosos tendidos hacia Dios!
.
En torno de esa ciudad, la cresta de las monta�as sucediese en oleaje multicolor, alternando con las profundidades de los valles f�rtiles; mas all� el p�ramo y luego el nevado del Ruiz, con su alfombra de nieve cubriendo la boca del cr�ter apagado. Esa blancura era apacible como lo era la ciudad que creci� en sus faldas agrestes.
.
Pasaron los a�os; hoy, Manizales medio destruida por un incendio voraz, renaci� de sus cenizas, reemplazando las construcciones ingeniosas de madera por edificaciones de concreto. Sus calles altas y desiguales se aplanaron; de lado a lado levant�ndose mansiones modernas, edificios comerciales con los �ltimos adelantos; sus plazas y jardines le dan aspecto de urbe grande y avanzada�y los rieles han vencido las asperezas de la monta�a llegando hasta la ciudad. Todos estos bienes trajo la �ltima cat�strofe incendiaria..
Al lado de estos barrios nuevos y opulentos, queda todav�a una parte de la antigua ciudad. En ella, las barracas existen aun, los hoyos se divisan siempre, los alares de anta�o protegen las aceras estrechas, y los balcones sencillos c�brense de flores. All� la poes�a simple del pasado mora apaciblemente como en otro tiempo.
..
Quiz�s si volviera, me gustar�a alejarme de la ciudad nueva, perderme en lo que resta de la ciudad primitiva, entre sus calles altas y bajas, entre casas de protectores aleros; al pie de balcones de madera floridos de geranios encarnados, o con tal cual matera con pensamientos aterciopelados. All�, so�ar�a aun, embriagado con el pasado, con lo que fue, con lo que no vulva, con el alma entera de la ciudad casi desapercibida. Este Manizales antiguo debe conservar el aroma de anta�o, todo lo que fue la primitiva ciudad: amor, discreci�n, generosidad, simpat�a, sencillez, bondad y fe� un ramillete oloroso de recuerdos suaves, que moran profundamente todav�a en el alma del forastero amigo de otros tiempos, el que agradecido, os recuerda, ciudad amable.
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Art�culo #4
RIESGO
EN LA ZONA ANDINA TROPICAL POR
LADERAS INESTABLES Gonzalo Duque Escobar*
Finalmente
se presentan los elementos b�sicos de la situaci�n en Colombia, como escenario
de laderas susceptibles a los movimientos de masas de suelo.
Las
presentes notas relacionadas con la definici�n de riesgo y amenaza, y la
aplicaci�n de estos conceptos para eventos como los relacionados con la
inestabilidad de las vertientes, pueden tener importancia para las
comunidades de la regi�n andina.
La zona tropical andina
se caracteriza por la inestabilidad de los suelos y por un ambiente de gran
actividad tect�nica. Estos aspectos se relacionan con la juventud de sus monta�as
sometidas a procesos orog�nicos desde el paleozoico al reciente. El clima y la
biodiversidad, configuran el medio ecosist�mico de este escenario.
El
presente trabajo estar� centrado en una de las tres amenazas m�s relevantes de
nuestro medio, los deslizamientos al lado
de terremotos y volcanes, que son las amenazas naturales de mayor
importancia en la zona monta�osa andina.
En
Colombia, el 70% de la poblaci�n habita
la zona andina. Nuestros suelos de monta�a, por la condici�n tropical del
pa�s, son fundamentalmente suelos residuales y esa consideraci�n los hace
merecedores de un tratamiento singular, pues la mec�nica de suelos que
empleamos ha sido desarrollada para medios con las caracter�sticas de los
suelos transportados, m�s t�picos de las latitudes altas.
El
desarrollo de metodolog�as para la evaluaci�n del riesgo por deslizamientos,
incorporando la complejidad de nuestros suelos, resulta de vital importancia en
nuestro medio.
Se
pueden definir riesgo, amenaza y vulnerabilidad, como conceptos probabil�sticos
a los que se pueden asociar funciones
para facilitar su manejo en t�rminos de pron�sticos.
-Riesgo:
Posibilidad de afectar significativamente las vidas o bienes a causa de un fen�meno
da�ino dentro de un per�odo de tiempo y con una probabilidad determinada.
-Amenaza:
Evento o fen�meno perjudicial con un cierto nivel de magnitud y alcance
espacial, que tiene una probabilidad de ocurrencia significativa en un per�odo
de tiempo dado.
La
probabilidad ser� cualitativa si
decimos que es alta o baja, o ser� cuantitativa
si le se�alamos al evento su frecuencia temporal.
La
relaci�n entre amenaza y riesgo se establece por medio de la expresi�n:
Riesgo = Amenaza x Vulnerabilidad
Siendo
la vulnerabilidad el factor de riesgo
que tiene en cuenta la resistencia o fragilidad
de las personas y de los bienes expuestos.
Por lo tanto:
Vulnerabilidad = Exposici�n/Resistencia
Riesgo = Amenaza x Exposici�n/Resistencia
La
vulnerabilidad puede ser f�sica, cultural y socioecon�mica. El riesgo puede
ser directo indirecto o de otros
ordenes, seg�n la amenaza sea natural, antropog�nica o tecnol�gica. La
amenaza depende del evento detonante,
y de su grado de susceptibilidad,
como de la energ�a potencial que lo
caracteriza, raz�n por la cual se puede escribir:
Amenaza = Detonante x
Susceptibilidad x Potencial
Riesgo = Detonante x Susceptibilidad x Potencial x
Exposici�n/Resistencia
En
el riesgo por deslizamientos podemos incidir sobre la amenaza, pero en el riesgo
s�smico s�lo queda la alternativa de intervenir la vulnerabilidad. En el
riesgo volc�nico podemos incidir sobre la exposici�n
(evacuaci�n temporal o definitiva) y en el riesgo s�smico normalmente
intervenimos la fragilidad (par�metros
de sismoresistencia y seguridad ign�fuga).
2.1- Ordenes de las amenazas naturales
Una
amenaza natural puede o no provenir de otra de mayor orden
incluso puede ocasionar un evento posterior. Los deslizamientos pueden
surgir a causa de un sismo o una lluvia y pueden ocasionar tambi�n aludes y
avalanchas. De esta secuencia posible surge la necesidad de establecer la
siguiente clasificaci�n para las amenazas naturales:
- Primer orden:
sismos, huracanes, volcanes y lluvias.
-
Segundo orden: deslizamientos, maremotos, inundaciones. -
Tercer
orden: aludes y avalanchas.
2.2- Clases de riesgos.
Se
hace necesario diferenciar y calificar el riesgo asociado a una amenaza dada,
para no generar expectativas ociosas.
-
Riesgo evitable (por su origen o
consecuencia)
-
Riesgo controlable (evento predecible
o efecto atenuable)
-
Riesgo incontrolable (no predecible,
evaluable o solucionable)
-
Riesgo aceptable (diferencia entre el
mayor nivel de riesgo y la m�xima previsi�n.
Pero
adem�s existen el riesgo de c�mulo
o total y el riesgo espec�fico o
local. El primero de inter�s para los individuos y agentes individualmente
considerados y el segundo para la autoridad competente y para el sector de
responsabilidad. Ambos, el riesgo de c�mulo y el espec�fico, deben ser
evaluados para facilitar el manejo de las contradicciones que surgen de la
naturaleza del problema, dado que presentan valores diferentes entre s� y que
los deslizamientos est�n asociados a amenazas de primer orden (lluvia y sismo).
3- DESLIZAMIENTOS EN ZONAS MONTA�OSAS
El
movimiento de masas ocurre cuando el esfuerzo cortante supera la resistencia al
corte del suelo, lo que se da cuando ocurre al menos una de estas situaciones:
a)
Al incrementarse el esfuerzo cortante
(sismos). Aqu� se incrementan las fuerzas actuantes.
b)
Al caer la resistencia al corte del
suelo (saturaci�n). Esto reduce las fuerzas resistentes del suelo.
3.1- Clasificaci�n de los movimientos masales y par�metros
de in estabilidad. Fen�meno
CLASE
COMO OCURRE
CUANDO OCURRE
COMO EVITAR Movimientos pl�sticos o
viscosos Reptaci�n efectuada por las
camadas superficiales Movimientos lentos de rastreo,
movilizando s�lo una parte de la resistencia al corte Movimiento constante acelerado
durante la �poca lluviosa Impermeabilizaci�n de la
superficie y drenaje superficial Deslizamientos de
"talus" Movimientos continuos de
antiguos dep�sitos de laderas Corte hecho al pie de un
"talus" durante la �poca lluviosa Lo anterior m�s subdrenaje
con drenes horizontales o galer�as filtrantes Deslizamientos a lo largo de
superficies con cohesi�n y fricci�n Deslizamientos planos o
traslacionales Asentamientos del manto
relativamente delgado sobre la superficie de la roca de fondo Rotura
durante o despu�s de precipitaciones con m�s de 100 mm/d�a durante el
invierno Lo mismo con cambio de
configuraci�n del talud, canales colectores, bermas en el pie y muros de
contenci�n por gravedad o anclaje Deslizamientos rotacionales Deslizamiento de suelos
residuales o masa saprol�tica, eventualmente con bloques de roca Deslizamientos estructurales
de masas rocosas Deslizamientos de cu�as o
placas de roca Deslizamiento a lo largo de
discontinuidades planas Rotura repentina durante o
despu�s de tormentas con m�s de 100 mm/d�a, pero no necesariamente
durante la �poca lluviosa Anclaje de rocas y estructuras
ancladas Deslizamientos de masas
rocosas muy fracturadas Similar a los deslizamientos
planares y rotacionales Ca�da de rocas Desmoronamiento de bloques de
roca (boulders) Flujos r�pidos Flujo de masa barrosa Erosi�n o licuaci�n de
camadas superficiales Durante tormentas con
precipitaciones de m�s de 50 mm/hora en �pocas lluviosas de a�os secos Si son moderados se construyen
en la vaguada estructuras disipadoras para evitar la incorporaci�n de
material del fondo del cauce Flujo de bloques de roca y
"boulders" Demolici�n de masas rocosas
muy fracturadas FUENTE:
Milton Vargas. Clasificaci�n y mecanismos de deslizamiento de tierra y roca en
zonas tropicales. I Congreso Suramericano de mec�nica de rocas, Santaf� de
Bogot�, 1982.
Los
par�metros que influyen en la inestabilidad del suelo se relacionan con el agua,
el material, la geometr�a del terreno, y las situaciones del ambiente (fuerzas,
procesos, etc). Los par�metros son:
- Tipo de material:
roca, capa alterada y cobertura.
- Pendiente:
gradiente, forma y longitud.
- Condiciones hidrol�gicas:
infiltraci�n, permeabilidad, NAF, cantidad de agua.
- Procesos morfol�gicos:
erosi�n fluvial e h�drica, movimientos masales.
- Par�metros externos:
distribuci�n de la pluviosidad, es decir, relaci�n (intensidad/per�odo),
sismicidad, vulcanismo.
Pero
tambi�n es verdad que las laderas (cuestas naturales) han sido transformadas en
taludes por los modelados de la actividad antr�pica y que con la expansi�n de
la frontera agr�cola, por pr�cticas deficientes en el uso y manejo del suelo,
se han producido el descontrol h�drico y pluviom�trico, la erosi�n y la
deserfiticaci�n de los suelos andinos.
3.2- La Evaluaci�n
- Preguntas y respuestas en la evaluaci�n
La
cultura de la informaci�n es escasa en nuestro medio. Sin informaci�n no se
pueden hacer an�lisis y sin este se cae en la improvisaci�n o en los
sobrecostos. Para evaluar acertadamente un evento de movimiento de suelos, deben
responderse las preguntas b�sicas.
�Qu�
pas�?... Mecanismo
�Qu�
lo caus�?... Causa
�Continuar�?...
Estabilidad actual
�Qu�
hacer?... Prevenci�n y correcci�n
�Ocurrir�
en otro lado?... Predicci�n espacial
�Cu�ndo
ocurrir�?... Predicci�n temporal
�Es
evitable?... Causa
- Etapas de la evaluaci�n
Las
siguientes son las etapas para lograr una evaluaci�n exitosa, que conduzca a
resultados concretos y �tiles.
1�
Secuencia de eventos: testigos,
instrumentos, mecanismos, volumen, energ�a, causas, signos.
2�
Condiciones ambientales: averiguar las causas y hacer estimativos
espacio-temporales sobre la ocurrencia y extensi�n de los eventos. Utilizar
datos meteorol�gicos, sismol�gicos y registrar si se dieron cambios previos en
�reas aleda�as como construcciones, riegos, explosiones, deforestaci�n,
roturas de l�neas con l�quidos, sobre cargas, interrupci�n de drenajes o
cultivos.
3�
Inspecci�n detallada de morfolog�a
y estado de �reas aleda�as y del deslizamiento: grietas, flujos de agua, obras,
edificaciones, cultivos.
4�
An�lisis adicional.
5�
Plan de instrumentaci�n, manejo y
control, seg�n obras decididas.
6�
Abandono del sitio y evaluaci�n de las consecuencias.
3.3- Causas de los movimientos y medidas a tomar.
La
causa real de un movimiento de masas es casi un problema forense. Los factores
contribuyentes pueden ser m�s visibles que la causa real o que el detonante del
problema.
-
Causas intr�nsecas: suelen ser
naturales y se relacionan con el agua subterr�nea, material, tect�nica,
topograf�a abrupta, etc.
-
Causas detonantes: pueden ser
naturales como la lluvia, el sismo, la erosi�n, o artificiales como cortes,
deforestaci�n, etc.
-
Causas contribuyentes: similares a las causas detonantes pero que
simplemente anticipan el evento.
-
Las
medidas pueden ser preventivas o correctivas, seg�n
prevengan la ocurrencia del evento o corrijan los efectos por el ocasionados.
Los
factores de amenaza en caso de
deslizamiento son:
-
Son la susceptibilidad debida a factores internos
-
Los eventos detonantes como lluvias, sismos, erosi�n, sobrecargas.
-
El potencial de energ�a, tanto la destructiva interna como la potencial.
Los
factores de riesgo por deslizamiento
son:
- El nivel de la amenaza de deslizamiento. -
El grado de exposici�n de elementos que puedan sufrir da�os posibles, como los
elementos sobre la ladera o al alcance o por generaci�n de aludes u obstrucci�n
de corrientes. -
La resistencia al fen�meno, no s�lo desde el punto de vista f�sico sino tambi�n
funcional. Se asume que la resistencia es un concepto opuesto al de la
fragilidad.
La
amenaza se puede representar en un mapa
de susceptibilidad al deslizamiento, donde cada color involucra el grado de
susceptibilidad del territorio a la ocurrencia de deslizamientos y cuyos niveles
en forma decreciente son rojo, naranja y amarillo, o verde para las zonas no
susceptibles.
Si
se ha de valorar el peligro o amenaza
debemos reconocer su existencia, evaluar la capacidad de manejarlo, estimar su
probabilidad de ocurrencia, evaluar eventuales efectos y tomar la decisi�n de
aceptarlo o no.
Si
se trata del manejo del peligro o
amenaza, las posibilidades son evitarlo, removerlo, controlarlo (reducirlo),
minimizar sus efectos o recurrir a sistemas de alarmas.
3.5- Metodolog�a para el An�lisis de vulnerabilidad
a la ocurrencia de deslizamientos.
Las
siguientes son las etapas para proceder a los an�lisis de vulnerabilidad, en
caso de amenaza de deslizamiento, para evaluar una situaci�n de riesgo dada.
-
Seleccionar una amenaza potencial y
asignarle caracter�sticas. Se alude a un tipo de movimiento de masas dado, con
un volumen, intensidad y extensi�n dados.
-
Identificar vidas y bienes amenazados
y otros componentes f�sicos o servicios comprometidos.
-
Determinar los efectos del evento
sobre las personas y bienes se�alados y sobre los sistemas de servicios. Adem�s
de los da�os estructurales est�n los da�os funcionales de los sistemas.
-
En el caso de empresas de servicios comprometidas, debe estimarse la
demanda de servicios b�sicos para el p�blico y la reducci�n del servicio
a causa de un evento desastroso.
-
Determinar los componentes cr�ticos y vulnerables a la amenaza para estimar
la reducci�n de la oferta de servicios de una empresa o de un sistema.
-
Ampliar otros efectos indirectos derivados del evento, por ejemplo por la
ocurrencia de amenazas de tercer orden o por da�os a terceros.
-
Consolidar la informaci�n en una evaluaci�n final, susceptible de ser revisada y
actualizada en forma peri�dica y extraordinaria.
3.6- Metodolog�a para el estudio del riesgo en caso
de deslizamiento.
-
Identificaci�n de la amenaza:
recopilar y analizar informaci�n, identificaci�n preliminar del riesgo y de
las medidas urgentes.
-
Evaluaci�n de la susceptibilidad.
Estudios cartogr�ficos, hidrol�gicos, geol�gicos, agrol�gicos, de erosi�n,
uso y manejo del suelo, zonificaci�n de susceptibilidad, caracterizaci�n geot�cnica
de materiales, evaluaci�n de estabilidad y susceptibilidad.
-
Estudio de eventos detonantes de la
amenaza: climatol�gicos, hidrol�gicos, sismol�gicos, de erosi�n o
sobrecargas naturales, y efectos antr�picos. Se puede dar deslizamiento con
lluvia y con sismo, deslizamiento sin ellos o con uno de ellos. La probabilidad
final ser� la suma las probabilidades de cuatro situaciones diferentes.
-
Estudio del riesgo: evaluaci�n de la
amenaza, la vulnerabilidad y del riesgo. En la figura 1 derecha, la funci�n que
relaciona la probabilidad de falla con la magnitud de un evento, alude a su
grado de siniestralidad, y la que relaciona la probabilidad de ocurrencia con la
magnitud de un evento, alude a la frecuencia probable del fen�meno.
La
primera funci�n (siniestralidad) expresa la curva de da�os cuya pendiente es
positiva, y la segunda funci�n (frecuencia), la curva de ocurrencia cuya
pendiente es negativa. El producto de ambas da el nivel
de riesgo del evento que gr�ficamente se representa por una campana (Nr),
cuyo m�ximo coincide con la intersecci�n de las dos curvas anteriores.
- Medidas:
sistemas de observaci�n y alarmas, reducci�n de la exposici�n, reducci�n de
la amenaza, incremento de la resistencia, y jerarquizaci�n de prioridades y
estudios.
-
Estudios econ�micos ( ver figura 1
izquierda): an�lisis de las funciones de costo
esperado, que es la suma del costo usual (curva Cu) y el costo de falla (curva
Cf). El costo de falla involucra p�rdidas, reposici�n, interrupci�n, lucro
cesante y efectos sociales, el costo usual involucra estudios, control,
construcci�n y mantenimiento. La suma de ambas funciones es una par�bola (Cp)cuyo
m�nimo coincide con la intersecci�n de ambas funciones.
En
Colombia predominan rocas blandas, es
decir, materiales intermedios entre suelos y rocas. Por ejemplo, las rocas de
bajo o medio metamorfismo como esquistos, filitas, algunas serpentinitas y
anfibolitas, e incluso algunos gneises y rocas mal consolidadas y mal cementadas,
como margas, lodolitas, limolitas y areniscas blandas.
Las
rocas blandas son susceptibles a los cambios de humedad t�picos del ambiente
tropical. Para la zona andina en el
oriente de Colombia predominan espesos coluviones
y en el occidente suelos residuales y
volc�nicos. El occidente est� afectado por tectonismo y sismos.
Es
importante para el ambiente andino tropical considerar los suelos residuales con sus estructuras
relictas o heredadas, que a diferencia de los suelos transportados, donde
las discontinuidades son horizontales (predecibles), estas resultan con
orientaci�n aleatoria y buzamiento impredecible.
Los
espesores de las alteritas son
mayores en las zonas tropicales (vegetaci�n y clima), como la cordillera
Oriental de naturaleza sedimentaria. Los saprolitos
son t�picos de la zona andina (roca cristalina), como las zonas de batolitos a
lo largo de la cordillera Central y Antioquia. Los andosoles se desarrollan en lugares con cenizas volc�nicas donde se
desarrollan haloisitas y al�fanas (Cauca, Nari�o y zona cafetera). Las lateritas
son suelos t�picos del Cauca y los Llanos Orientales.
Adem�s
de un clima con contrastes de
temperatura y precipitaci�n, existen factores
tect�nicos.
La
precipitaci�n es alta en Choc� y el margen llanero, moderada en la zona
cafetera y baja en las zonas des�rticas de Colombia (Guajira, Alto Magdalena,
Villa de Leiva).
Colombia
en su zona andina, tiene fallas, muchas activas, mostr�ndose en sus laderas
inestables zonas con intenso
fracturamiento donde los materiales presentan trituraci�n y brechamiento.
El occidente est� afectado por las fallas de Romeral y Palestina (rumbo) y el
oriente por el sistema de las fallas frontales de los Llanos (inversa). Ambas
son de alto riesgo s�smico.
La
falla geol�gica condiciona el drenaje
interno y tras todo ello se presenta una cronoestratigraf�a en repetidas
ocasiones desfavorable puesto que en los estratos de diferentes edades se
presentan contrastes de permeabilidad, zonas d�biles, etc.
5.
Zonificaci�n.
Si
se integran en una zona cualquiera de Colombia, aunque sea a nivel
regional, un mapa geol�gico, un mapa tect�nico y un cuadro de movimientos
masales clasificados, se pueden inferir algunos factores de inestabilidad (inherentes,
detonantes, etc.). Si superponemos relieve
y sobrefracturamiento obtenemos zonas m�s o menos propensas a
deslizamientos. En Colombia las �reas de influencia del sistema Romeral y de
las fallas del margen llanero se pondr�an en evidencia como zonas altamente
inestables.
J.
Montero (1990) se�ala en Colombia
varias provincias con amenaza alta a deslizamiento as�:
- Entre la falla Romeral y el Cauca<.
Con rocas metam�rficas, rocas con cataclasis y arcillas al�fanas
remoldeadas.
-
La
cordillera Oriental. Con suelos espesos (alteritas) sobre lutitas que
son qu�micamente alterables.
- El margen llanero.
Muy afectado por el ambiente tect�nico y la naturaleza sedimentaria de
los suelos.
- Zonas con potentes flujos alterados.
Como la Estampilla (Manizales), donde se encuentran dep�sitos
fluviotorrenciales alterados y en procesos de movimientos masales.
- Zonas de coluviones
-
Saprolitos.
En zonas de debilidad tect�nica.
En
resumen la juventud de las cordilleras, el ambiente tect�nico intenso y la
naturaleza del clima, son factores que se conjugan para explicar la
inestabilidad de nuestras laderas. 6- CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONESLas comunidades primitivas de Am�rica que por siglos padecieron sin comprender las agresiones del medio, dejaron un legado hoy inutilizado, para bien de las colectividades humanas de nuestros medios andinos m�s transformados, que parad�jicamente habitando un medio paranatural, no hemos hecho de los fen�menos naturales propios del tr�pico andino, hu�spedes condicionantes de acciones y beneficios.
Esa
fragilidad del medio construido,
explicada por falencias dial�cticas entre nuestra cultura y el medio ecosist�mico
que habitamos, nos lleva a admitir que en el medio tropical andino apenas
iniciamos la fase de recolecci�n de informaci�n, cuando imagin�bamos que
ya la proces�bamos. Simplemente hacemos uso de tecnolog�as basadas en
procesos desarrollados para medios ex�genos y evidentemente
no adaptadas a nuestros suelos.
Se
recomienda avanzar en el desarrollo
de la geotecnia en Colombia, articulando
a los trabajos los aportes de otras
disciplinas como la agrolog�a, la geolog�a, la antropolog�a, la biolog�a, la
ecolog�a y la climatolog�a, para dar respuesta a multitud de problemas entre
ellos los desastres naturales. Ponencia
presentada en el SIMPOSIO SOBRE SUELOS DEL
EJE CAFETERO PROYECTO UTP - GTZ Manizales, Noviembre 8 de 2000
7- BIBLIOGRAFIA
CARDONA,
Omar Dar�o. Evaluaci�n de la Amenaza, la vulnerabilidad y el riesgo. Taller
regional de capacitaci�n para la administraci�n de desastres. ONAD, PNUD, OPS,
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---------------
Mec�nica de Suelos. Universidad Nacional de Colombia, Manizales. 1999. (in�dito).
---------------
Desarrollo Sostenido en la Prospectiva de la Problem�tica Ambiental y la
Supervivencia. Agosto 1990.
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GONZALEZ,
Alvaro Jaime. Notas del Curso Estabilidad de Taludes, del Postrado de Geotecnia
de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales, 1994
GRISALES GARCIA, Alfonso.
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Curso
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y Laderas. Santaf� de Bogot�. 1990.
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Landslides. Academia Nacional de Ciencias. U. S. A. 1978.
SPETERS,
Robert. Notas de la Charla "Tecnolog�as para el Estudio de Amenazas
Naturales en el Medio Andino". ITC y DTU de Holanda. Jueves 30 de marzo de
1991, Universidad Nacional, Manizales. VARGAS, Milton. Estabilidad de Taludes. I Congreso Suramericano de Mec�nica de Rocas. S C de Geot. Bogot�. 1982.------ [1] Gonzalo Duque Escobar. Ing. Civil. P. As. Universidad Nacional de Colombia. Encargado de las C�tedras de Geolog�a y de Astronom�a y Director del Observatorio Astron�mico de Manizales OAM =========================================== Art�culo #5 IM�GENES DEL EJE CAFETERO EN TIEMPOS DELSESQUICENTENARIO DE MANIZALES
Por : Gonzalo Duque Escobar(*)
El
territorio precolombino del Eje Cafetero, es el escenario de la cultura Quimbaya.
Jorge Robledo llega por el norte, despu�s de
transitar por los dominios del cacique Irr� y de dominar a los Carrapas
y dem�s tribus vecinas, para entrar por Santa Agueda a tierras del anciano
Tacurrumb�, l�der de los 80 jefes Quimbayas de la �poca, quien se localiza en
tierras de Manizales. M�s tarde, en 1541, descubre el Quind�o sobre el extremo
meridional de nuestro territorio. Im�genes de este per�odo precedente al que
pertenece el cacique Calarc�, se encuentran en los reductos de bosques
tropicales andinos y en la orfebrer�a y tejidos de preciosas piezas de museo.
El Eje Cafetero nace luego, en tiempos de la rep�blica y es el resultado de la colonizaci�n y el caf�. Los vestigios culturales de este hecho se materializan en dos per�odos: inicialmente, el del nacimiento del bahareque y del desarrollo del transporte de arrier�a, y luego, el per�odo de la construcci�n del ferrocarril y el cable a�reo, como sistemas de transporte con prop�sitos comerciales y en direcci�n a los dos oc�anos, y tambi�n el de la aparici�n de la arquitectura ecl�ctica que mezcla estilos europeos y materiales aut�ctonos y extranjeros. Aqu� el bahareque se diversifica en forma y contenido, sobretodo en su versi�n encementada.
Im�genes desde la fundaci�n hasta 1905, correspondientes al primer per�odo, el de la fundaci�n de estos pueblos y ciudades, el de don Manuel Grisales y don Ferm�n L�pez, caracterizado por una econom�a de subsistencia afectada por los beneficios y horrores de la colonizaci�n y las guerras civiles de 1860 y 1876 entre los estados federales de Antioquia y Cauca, son las recuas de mulas y el hacha. Y del segundo per�odo, el de don Carlos E. Pinz�n y don Pedro Uribe Mej�a que va de 1905 a 1938, subrayado por un proceso econ�mico de acumulaci�n de riqueza y otro de apertura cultural asociados al comercio del caf�, son las estaciones del tren, el cable y otras edificaciones del patrimonio arquitect�nico ecl�ctico en todo el Eje Cafetero, como la Gobernaci�n de Caldas y el edificio de la Licorera contiguo, la Catedral de Manizales y la de Pereira, y la iglesia de La Inmaculada.
El tercer per�odo, que va de 1938 a 1975, es el del Gran Caldas y el de la arquitectura moderna, con edificaciones t�picas como las del Banco de la Rep�blica de Manizales y Armenia, del Banco del Comercio de Manizales, del Club Rialto y del Tri�ngulo, y tambi�n el interesante continuo urbano de las casonas de la familia G�mez Arrubla. Se da en este lapso la apertura hacia adentro y el apogeo de la vereda y del pueblo, por el efecto redistributivo de la tierra y su renta, y a causa del caf� y del manejo cooperativo de su econom�a orientando excedentes de renta para el desarrollo social. Pero tambi�n la violencia partidista, que pone en evidencia la falta de un proyecto colectivo de naci�n y una sociedad polarizada con profundo vac�o cultural. Se construyen las v�as, las escuelas y los acueductos, se electrifica el campo, las comunicaciones se expanden, se consolidan Pereira y Armenia y se crean los departamentos de Risaralda y Quindio. Im�genes significativas de este lapso hist�rico son la fonda, la planta el�ctrica, el Willys y la chiva, la escuela de la vereda y el caf� de sombr�o.
El
�ltimo per�odo, de 1974 a hoy, es el de la crisis ambiental y econ�mica
cafetera, y el de la conurbaci�n Manizales- Pereira- Armenia. En este intervalo
de tiempo se profundiza la crisis de la familia y la educaci�n y
se concentran los flujos demogr�ficos y las corrientes econ�micas en
las capitales, como centros alternos de poder,
de corrupci�n y de narco-econom�a. Productos como caf� caturra, pinares, pl�tano,
maracuy�, mora, granadilla y gusano de seda, muestran la faceta de las
transformaciones agrarias, de la proletarizaci�n del campesino y del ausentismo
del due�o de la tierra. Aparecen el ecoturismo y agroturismo como
prospectos de un nuevo horizonte econ�mico, y las autopistas del Caf� y
de la Paila que se�alan la conurbaci�n del territorio. Las im�genes del per�odo
son obras de la arquitectura contempor�nea como el Estadio Palogrande, el
edificio Luker, la Gobernaci�n de Risaralda, el Museo Quimbaya y la Catedral de
Armenia; tambi�n las consecuencias del desastre del Ruiz y del sismo del Quind�o
que evidencian los desaf�os del medio, o el paisaje pobre del caf� con roya y
sin sombr�o al lado del Parque del Caf� para evidenciar la crisis que vivimos.
�Y el siguiente per�odo?. Afortunadamente el futuro no est� congelado � no se lee en una bola de cristal. El futuro lo construimos todos y podemos hacerlo con optimismo, si nos decidimos por una sociedad m�s justa e igualitaria, ecol�gicamente sana, econ�micamente viable, culturalmente sensible y pol�ticamente comprometida.
Manizales, Octubre 25 de 1999
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