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EQUIPO NECESARIO
La Cuerda
En la época pionera del
alpinismo, desde la primera escalada sobre roca, cuando aún no se usaban
clavos, mosquetones o arneses, la cuerda de cáñamo retorcido era la única unión
entre los escaladores, y la garantía de poder volver a tierra. Después del cáñamo
vinieron otros materiales, como el perlón, el lilión y finalmente el nilón de
las cuerdas modernas, en las filásticas internas y en el revestimiento.
Al igual que sucede con otros materiales del
equipamiento, los fabricantes han dedicado gran atención al color, han creado
una gama de tonalidades verdaderamente espectacular que se desvía de los
habituales rojo o blanco de las cuerdas de alpinismo.
Sin embargo, como en los otros materiales ya
citados, los compradores deben basarse más en los datos técnicos que en el
aspecto. He aquí un pequeño resumen para la elección de una cuerda de
calidad:
homologación con las normas UIAA
flexibilidad (que significa facilidad para realizar los nudos)
poco retorcimiento
resistencia del revestimiento a la abrasión debida al rozamiento con la roca
comportamiento dinámico a la rotura, pero con un escaso alargamiento por debajo de los 80 kg (el peso al que se somete la cuerda durante el test que viene establecido por la UIAA: debe resistir un mínimo de cinco caídas, aunque las cuerdas que se venden re-sisten muchos más)
Hay cuerdas de 11 mm de diámetro; de 10,8; 10,5;
10,2; 10; 9,9; 9,5; 9; 8,8 mm; de 40 metros de largo, de 45, 50, 55, 60, así
como en madejas de 150 metros. ¿Cuál elegir para la escalada deportiva? Si se
usa una cuerda simple, es necesario una medida entre 11 y 10 mm; las de 10,2 y
10,5 son ideales por la relación peso/resistencia. También es posible combinar
cuerdas de diámetro diverso, siempre y cuando -durante la bajada en rappel- se
unan mediante un nudo correcto.
Por lo que se refiere al largo, en escalada
deportiva se usan cuerdas entre 50 y 60 metros; las más largas son adecuadas en
monotiradas y no hay que caminar demasiado rato con la mochila. Por lo general,
las cuerdas de 50 metros son la ideales.
Es preciso hablar ahora de la conservación: la
cuerda es uno de los útiles de alpinismo más delicados. Es necesario
mantenerla seca y, en caso de que se moje, dejarla secar en un lugar bien
aireado y a la sombra. Cuando no se usa, debe conservarse en un sitio oscuro y
fresco, con la humedad imprescindible y lejos de cualquier fuente de calor. Una
buena cuerda es un objeto vivo y dinámico; aunque no se use con frecuencia,
puede encogerse hasta un 10 % en un año. Si se usa cada semana, habrá que
cambiarla a menudo, como máximo cada 12/14 meses.
Consejos: Hay que comprar sólo cuerdas dinámicas de marca homologadas por la UIAA (Cassin, Salewa, Beal, Ederlid, Roca, Mammuth...). Nunca se deben comprar cuerdas de espeleología (estáticas), tampoco las hidrorrepelantes, que son muy apropiadas para alpinismo y glaciares, pero resultan bastantes rígidas. Tampoco hay que adquirir cuerdas de 40 y 45 metros.
El Arnes
Hace unos 25-30 años durante la escalada se permitía como máximo un doble
nudo: era un arnés que pasaba en torno a la cintura y por los hombros, formado
únicamente de la misma cuerda. Los "fuertes" llevaban el cinturón de
escalada, pero sólo para colgar el material.
En la actualidad parecería absurdo afrontar una
pared cualquiera sin la ayuda de un buen cinturón con musleras acolchadas. Para
presentar ahora el arnés hay que comenzar con una precisión: el modelo que se
usa en la escalada deportiva, es decir, el arnés de cintura, no está
homologado por la UIAA. La homologación se obtiene sólo cuando el arnés es
completo e incluye también la parte superior. Todos los catálogos de material
de alpinismo presentan modelos propios (bajos) combinados con la parte alta, con
la advertencia de usar el conjunto completo, pero (lo que es realmente cómico)
los atletas patrocinados y fotografiados en el catálogo sólo llevan la parte
inferior.
En escalada deportiva se suele usar el cómodo y
práctico arnés que deja libertad a los movimientos del busto y extremidades
superiores, renunciando a la homologación UIAA. Eso supone también el aceptar
el riesgo, relativo, de darse la vuelta durante un vuelo. Hay cientos de modelos
y colores; los arneses modernos son casi todos adecuados, y algunos de ellos,
excelentes. Para una compra justa, se debe prestar atención a las siguientes
características:
el arnés debe ser de marca (todas las ya
citadas, además de la Petzl y la inglesa Troil);
el cinturón debe ser ancho y acolchado (90
mm), así como la parte de los muslos (75 mm), aunque en competición se
usan arneses estrechos y ligeros;
las anillas para llevar el material deben
ser amplias y bien distribuidas en el cinturón;
el cierre debe ser de seguridad y la anilla
por la que pasa la cuerda, muy resistente, de material antiabrasivo.
La elección del modelo especifico depende de los
gustos. Hay tipos más o menos ligeros que se adaptan también para montaña, y
otros estudiados especialmente para la anatomía femenina.
Consejos: No hay que adquirir modelos antiguos, menos elaborados que los actuales. Tampoco hay que adquirir los de alpinismo, esquí de montaña o espeleología. ¿Qué decir de la parte alta? Todos la aconsejan, pero todos miran como si fuera un marciano a quien la lleva en la vía.
Mosquetones y
Cintas Express
Los mosquetones de hierro forjado a mano
el punto débil del equipo, y en caso de caída se rompían antes que la cuerda
y los clavos. En la actualidad, los mosquetones son a prueba de bomba, siempre y
cuando se usen con conocimiento d Mosquetones: Son el
anillo básico de unión entre el spit o cualquier otro anclaje y la cuerda a la
que está ligado el escalador. Es un elemento clave en el sistema de seguridad.
Cuando la tecnología era aún primitiva (más o menos, hace 40 años), eran
precisamente e causa.
La escalada deportiva ha elaborado mosquetones
muy ligeros, de apertura suave, dimensiones reducidas y aspecto atractivo
gracias a sus formas y colores; estos mosquetones también resultan ideales en
alpinismo debido a su peso reducido.
Algunas firmas productoras en Europa son Kong
Bonaiti, Cassin y Camp. Hay varias decenas de modelos diversos. ¿Cómo elegir
un mosquetón? El primer criterio de elección se halla grabado en el
instrumento mismo, ya que en él puede leerse, además de la marca de fábrica,
la garantía de la UIAA, la resistencia a la rotura (que no debe ser inferior a
los 2.000 kilos) y la palabra «tested», que significa que cada mosquetón ha
sido probado individualmente.
Además de todo lo anterior, veamos algunas de
las cualidades de un buen mosquetón de escalada deportiva:
suavidad de apertura de la palanca y
precisión de los movimientos de cierre;
ausencia, en el mecanismo de apertura, de
dientes en los que la cuerda pueda quedar atrapada;
curva de atornillado en la palanca de
apertura para favorecer la inserción de la cuerda; la curva no debe ser
tampoco demasiado pronunciada, dado que un movimiento incontrolado de la
misma podría hacerla salir con facilidad;
el ángulo por el que discurre la cuerda
debe ser redondeado, para evitar el desgaste de la misma, lo que es causa
de rotura.
Además de los
mosquetones de cinta express, aconsejo llevar siempre consigo dos mosquetones de
pera, con seguro. Hay protecciones de rosca (las más comunes), muelle con
deslizamiento sobre la barra. Los mosquetones de seguridad son indispensables
para las detenciones, la seguridad estática, los descensos en rappel. En la
elección de un mosquetón de seguro también hay que observar las indicaciones
impresas en el lado. Existen modelos de mosquetones pequeños con seguridad;
siempre es preferible elegir la forma de pera, que permite un mejor
deslizamiento del nudo medio barquero o dinámico.
Consejos: No conviene
comprar mosquetones de espeleología ni tampoco de vía ferrada. Dos o tres
mosquetones de seguridad son suficientes, mientras que para una tirada de
escalada deportiva se precisa una media de ocho a doce cintas express, por lo
que treinta mosquetones no es un número excesivo.
Cintas
express:
Desde hace algunos años, la industria vende cintas express ya preparadas,
compuestas por dos mosquetones ligeros, uno de inserción en el anclaje y el
otro en la cuerda, unidos por una cinta ligera.
Una buena cinta express tiene presillas pequeñas, en las que el mosquetón presenta muy poco juego. También se venden adaptadores
Zapatos
o Quimbas
Edlinger, en la película La vie au bout des doigts, ejecutaba una difícil
solitaria en el Verdon con los pies descalzos. Si hay alguien que lo puede
imitar, estupendo para él. Los comunes mortales hacen bien en llevar unas
zapatillas, que tras varios años de fabricación se ha conseguido mejorar mucho
la parte superior, la mezcla de la suela y, ¿por qué no?, la elegancia de la línea.
Las zapatillas se escogen en función de las
propias exigencias y capacidades técnicas; las hay puntiagudas, que se adaptan
mejor en la roca caliza, orificios y agarraderos; con la punta más redondeada,
para adherencias y granito; altas y pesadas, relativamente, para media montaña;
ligeras para bloques, y otras que son ligerisimas y por eso se llaman ballerine,
zapatillas de baile.
Para empezar se aconseja una zapatilla
polivalente, no demasiado incómoda, ni muy rígida ni muy blanda. La «vieja»
Mariacher de la casa Sportiva, por ejemplo, funciona bien en todos los terrenos
y se adapta en poco tiempo a todos los pies. No hay que fiarse de una marca
cualquiera, sino de las mejores que son básicamente las italianas: la Sportiva
en primer lugar, líder hasta en los mercados extranjeros, después Dolomite,
Scarpa y Asolo; One Soport; y la española Boreal, que ofrezca una óptima
relación calidad/precio.
Debido a la blandura de la mezcla de la suela, es frecuente el tener que cambiarlas con una cierta asiduidad. Las zapatillas deben quedar bien ajustadas; cuanto más se adhieren al pie (en especial a los dedos de los pies), mayor es la sensibilidad que ofrecen. Pero no hay que exagerar: por lo general, lo correcto es un número y medio menos de la medida normal. Además, la nueva generación de zapatillas tiene cosidos longitudinales y materiales que no se deforman con el tiempo. Es mejor probarlas sin medias, como normalmente se llevan durante la escalada; si luego hace frío o da angustia llevarlas con el pie desnudo, siempre se puede colocar una media baja y trasparente de nilón, sin peligro de resultar demasiado sexy.
El Casco
Junto con la parte alta del arnés, el casco es otro punto doloroso en el
equipo del escalador. Casi nadie lo lleva, aunque en muchos centros de escalada
sería de gran utilidad. Además, los cascos actuales no son tan incómodos,
pueden servir tanto para proteger de las piedras que caen, como en las caídas
incontroladas.
Son de nilón ligero o policarbonato con la parte interior acolchada, de formas sencillas y colores poco vistosos (blanco y rojo). El casco es el gran olvidado de la escalada deportiva. Un único consejo: el colocarlo, como mínimo, en la mochila y si hay posibilidades de que la pared elegida deje caer alguna piedra, no hay que dudar en ponérselo.
Descensores y
Frenos
Adiós a la dolorosa cuerda doble alrededor del cuerpo y casi adiós también al
nudo dinámico, aunque siempre es útil saber realizarlo, es el primer y más
indispensable método de seguridad. La nueva generación de herramientas
sustituye y optimiza estas sencillas maniobras de la cuerda; los descensores,
por ejemplo, se usan para asegurar al primer escalador de la cordada, recuperar
al segundo o descender en rappel. El modelo más común es el descensor de ocho,
construido de formas diversas, pero siempre con la marca característica del 8.
Uno de los primeros descensores usados era el
Robot, perfecto para descender manteniendo las cuerdas paralelas o recuperar al
segundo escalador (peligroso, no obstante, para la seguridad del primero). Ya no
se ven tantos en circulación, y lo mismo puede decirse de los Famau, modelo con
cuatro cuernos paralelos que facilitaba la maniobra simultánea de dos cuerdas;
su único defecto era el tamaño.
La placa de autoseguro redonda y con dos agujeros
(el más grande para la cuerda de 11 mm y el más pequeño para la de 9 mm,
aunque a veces se encuentran con agujeros iguales), resulta muy funcional para
el rappel y la aseguración del primero. Siempre es más cómodo usarla con el
muelle, para mantenerla a distancia del mosquetón. Se pasa un cordino por el
agujero pequeño para colgarla del braguero. Uno de los últimos modelos es el
Tuber de Camp, una sección de cono que se usa como placa, pero que con
probabilidad opone a la cuerda un ángulo demasiado agudo.
Consejos: Son más cómodos los modelos en aleación ligera. Hay que preguntar cuáles son las instrucciones (o leerlas con atención).