¿ COMO ESCALO ?
¿ COMO ME MUEVO EN UNA PARED ?

Escalada
de Adherencia
En las paredes no completamente verticales que no disponen de presas de pie y de
mano o en las paredes con pocas presas, se utiliza la escalada de adherencia. La
diferencia principal entre esta técnica y la "escalada normal de
pared" es la posición del cuerpo.
Tratándose de presas muy alejadas, lo ideal es utilizar la técnica de
"superación por adherencia". Para ello, se mantienen las manos en las
presas disponibles.... ...se avanza a pasos pequeños hasta situar los pies
cerca de las manos.
Girando hacia un lado la parte superior del cuerpo, puede soltarse una mano y
alcanzar una presa superior. Eventualmente puede girarse la mano que se mantiene
en la presa, para utilizarla como apoyo.
Aún más difícil y extremo en la sucesión de movimientos es el apoyarse sin
presas de mano. Se apoya la palma de la mano sobre roca, con los dedos señalando
hacia abajo; a continuación se asciende con los pies hacia las manos; para
alcanzar nuevas presas se utiliza la tecnica descrita más arriba.
En la escalada de adherencia resulta casi siempre imposible volver atrás; por
consiguiente es sumamente importante saber exactamente qué movimientos se van a
ejecutar en el siguiente paso hasta el próximo punto de descanso. Cualquier
cambio de presa de pie, cualquier transgresión y sobre todo cualquier
movimiento precipitado aumenta considerablemente el riesgo de caída. La
tranquilidad y el equilibrio interno son las principales condiciones psíquicas
para poder practicar con seguridad y placer la escalada de adherencia.
Técnica
de Dulfer
Entre la escalada de pared y la escalada de grietas tenemos el sistema
descubierto por Hans Dúlfer, basándose en la oposición de tensiones
provocadas por el propio cuerpo del escalador. La denominan también técnica de
suspensión, pero en español, como en inglés y en francés es conocida por
"técnica de oposición" o técnica de Dúlfer. La técnica de Dúlfer
se utiliza en placas, fisuras y bordes de chimeneas que sobresalen afilados y
también en los ángulos vivos de diedros. Se ejerce una oposición entre las
manos y las piernas que se recarga mucho en tos brazos; por esta causa la técnica
de Dúlfer exige mucha fuerza en los brazos. Para poder escalar limpiamente por
oposición Dúlfer se requiere una colaboración eficaz y buena entre el
esfuerzo de los brazos y el trabajo de las piernas.
Los pies deben
colocarse lo más alto posible contra la pared, para conseguir la oposición de
fuerzas necesaria. Durante el avance las piernas deben doblarse para no empeorar
el ángulo de colocación (el paralelogramo de las fuerzas). En la técnica de Dúlfer
pueden ser útiles incluso las presas más pequeñas; a menudo resulta posible
emplear la técnica de adherencia con los pies, con la cual se aplica contra la
roca la mayor superficie posible de la suela Los brazos se mantienen siempre
estirados, logrando así que se les recargue lo menos posible y se consigue un
mejor ángulo de presión.
Según las presas que se encuentran en el tramo a recorrer se puede pasar una
mano por encima de la otra o alzar la mano inferior hacia la superior. La técnica
de los pies es parecida a la de las manos. Adelantando un pie por encima de otro
o con una mano por encima de la otra se puede avanzar con más rapidez y con
ello Se posibilita un ahorro de energía. Al alzarse, el ángulo de presión de
pie permanece constante y con ello la seguridad de la presa de píe aumenta. La
técnica de Dúlfer no sólo puede utilizarse para los ángulos de diedro, sino
también para la escalada de pared.
Cuando se
emplea esta técnica sobre una pared libre, se colocan las piernas una a cada
lado de la grieta verical donde se prenden las manos para evitar que el cuerpo
gire. Una posibilidad favorable y que debe ser utilizada siempre que se presente
es la adherencia o roce del cuerpo contra la pared lateral; con ello se puede
ahorrar mucha energía.
Puesto que el mínimo resbalón de los pies puede provocar inexorablemente una
caida, se debe tener especial cuidado en roca quebradiza. En tal caso puede
resultar posible, según la anchura de la grieta, utilizar una combinación de
las técnicas de grieta y de Dúlfer. Se empotra una mano, mientras otra tira;
del mismo modo se puede empotrar un pie en la grieta. La mano empotrada ahorra
fuerza, aumenta la seguridad, puede facilitar posiciones de descanso y con
frecuencia es la única posibilidad para colocar puntos de seguro en la posición
de Dúlfer.
Cuando se utiliza la técnica de Dúlfer en flanqueos laterales, como en este
caso con agarre inferior, resulta favorable mantener los brazos algo doblados,
atrayendo el cuerpo hacia las presas. Si se dispone de presas para pies pueden
llegar a colocarse las piernas en posicion acurrucada. La técrnca Dúlfer básicamente
es algo arriesgada y sobre todo agotadora. La roca se ve extremadamente empujada
hacia fuera. Si se tienen dudas sobre la resistencia de las fisuras o de las
placas o de algo parecido o si las dudas son sobre la propia resistencia
corporal. debe recurrirse desde el principio a la técnica de grietas. El cambio
de la técnica de Dúlfer a la técnica de escalada de grietas se logra con
dificultad; por el contrario, resulta poco difícil pasar de la técnica de
grietas a la técnica Dúlfer. La técnica de suspensión pura, es decir el
escalar ''colgando'' sin utilizar los pies, no se produce casi nunca en la práctica;
sin embargo, si llega a ser necesario recurrir a este método, deben mantenerse
los brazos totalmente rectos al agarrar de nuevo, para así ahorrar energía.
Escalada en X
Esta forma de progresión resulta imprescindible, no solo en chimeneas anchas,
sino también en diedros, y a veces incluso en la escalada de placas de gran
verticalidad. Se procede tal y como se muestra en la serie de ilustraciones.
Para ello se efectúa alternativamente un agarre de apoyo y un agarre de tracción.
Para lograr el juego de palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre
de apoyo aproximadamente a la altura de la cadera.
Especialmente en paredes de estructuras cóncavas,
la postura ampliamente extendida determina una posición del centro de gravedad
del cuerpo que permite economizar fuerzas. En el caso ideal, el centro de
gravedad se encuentra situado exactamente sobre la superficie de apoyo (Línea
que une los apoyos de los pies), de tal manera que resultaría posible un reposo
sin utilización de las manos tras cada cambio de apoyo. Además, la posición
abierta permite utilizar apoyos de adherencia (aún los más empinados) situados
lateralmente.
Frecuentemente,
en las chimeneas anchas no se encuentran disponibles agarres de tracción. En
este caso, uno se apoya con ambos brazos, bien con una mano a cada lado de la
chimenea, bien con las dos manos al mismo lado. El fallo más común al
extenderse, es prescindir del apoyarse, y en su lugar aferrar con ambas
manosagarres de tracción situados relativamente altos. En tal caso, uno se
encontrará en una situación que exigirá el empleo de una fuerza considerable
del cuerpo y de los dedos para seguir escalando. Esta forma de progresión
resulta imprescindible, no solo en chimeneas anchas, sino también en diedros, y
a veces incluso en la escalada de placas de gran verticalidad. Se procede tal y
como se muestra en la serie de ilustraciones. Para ello se efectúa
alternativamente un agarre de apoyo y un agarre de tracción. Para lograr el
juego de palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre de apoyo
aproximadamente a la altura de la cadera.
Escalada en Fisuras
La escalada en fisuras se realiza mediante
empotramientos y cerroíos que, según el ancho de la fisura, se realizarán con
los dedos, las manos, los puños, los codos, los pies, las rodillas o el cuerpo
entero. En las fisuras estrechas se introducen los dedos hasta las
articulaciones centrales, de manera que los pulgares apunten hacia abajo. Al
cargar el peso sobre este cerrojo de dedos, estos últimos se giran dentro de la
fisura produciendo un buen efecto de sujeción. Atención: la posición de los
dedos es tan forzada al emplear esta técnica, que puede ser una causa de lesión,
sobre todo en caso de resbalar los pies.
Los empotramientos de mano se utilizan
mayoritariamente en la posición de pulgares arriba, para lo cual,
introduciremos la mano en la fisura con los dedos extendidos, procediendo a
continuación a cerrar el pulgar tanto como podamos. De esta manera el dorso de
la mano y el pulgar quedan empotrados contra los lados de la grieta. En esta técnica
se puede relajar la musculatura de las dedos casi por completo, por ello los
empotramientos de mano se pueden utilizar muy bien como puntos de reposo.
El error típico en los empotramientos de
manos consiste en prescindir del efecto del pulgar y curvar los dedos en las
articulaciones principales. Aunque se emplee mucha tuerza, el efecto de
empotramiento de las yemas de los dedos contra el dorso de la mano que se
consigue así resulta bastante reducido. En fisuras cuya amplitud sea del ancha
de la mano, se pueden empotrar las puntas de los pies, para lo cual se colocan
estos de canto, se introducen en la fisura y se carga el peso sobre ellas, de
manera que, debido al efecto de palanca, quedan sujetos.
En fisuras irregulares y ligeramente más
anchas se puede cometer un error bastante incómodo que consiste en meter el pie
horizontalmente y pisar hacia abajo hasta que este se empotra. El desagradable
desenlace se produce cuando se quiere sacar el pie del empotramiento, pero no se
consigue.
En fisuras demasiado anchas para las manos, se pueden emplear con frecuencia los empotramientos de puños. Para ello se introduce la mano horizontalmente en la fisura y por último se cierra el puño. El empotramiento se produce en la zona de las articulaciones principales del índice y del meñique.
Los empotramientos de puño suelen producir una sensación de inestabilidad y constituyen por tanto una técnica que requiere mucha práctica para sacarle su máximo partido.
En fisuras de un ancho todavía mayor, se puede meter toda el
brazo y por última girar el codo, creciendo can ello la musculatura del
antebrazo en la zona de la articulación, lo que conduce a un buen efecto de
empotramiento. En todo caso, con el codo empotrado queda condicionada la
libertad de movimientos, parlo que este método queda prácticamente relegada a
posiciones de repaso. Lo misma se puede decir de los empotramientos de rodilla,
utilizables en fisuras ligeramente más anchas que las anteriores.
Las fisuras del ancho de la rodilla se combinan generalmente con un doble empotramiento de manos o bien de mano y puño. esta tecnica presenta sin embargo la desventaja de que, para seguir avanzando, nos hemos de estabilizar tansolo con la rodilla y soltar ambas manos.
Cuando esta técnica es empleada en un techo hablamos de una "levi tacion" Si nos encontramos con fisuras aún más anchas -conocidas popularmente como off-width, sse efectua un empotramiento entre el codo de1 brazo interior ligeranramente curvado y la mano; mientras que la mano exterior agarra la arista de la fisura aproximadamente a la altura de la cabeza, los pies se empotran longitudinalmente girándolos tan hacia fuera de la fisura como sea posible.
En los off-width más anchos, se curva el brazo interior y se realiza el empotramiento entre las palmas de las manos y los tríceps. El brazo exterior agarra la arista de la fisura, bien a la altura de la cabeza, o bien apoyandose a la altura de la cadera. Los pies se empotran bien a lo largo, o bien, en el caso de que la fisura sea demasiado ancha, procediendo como si esta fuera una chimenea estrecha, realizando una oposición entre la rodilla y la planta del pie.
Con raras excepciones al escalar en grietas resulta aconsejable ponerse un vendaje que proteja las zonas más importantes de la mano (fundamentalmente los dedo y dorso). Para dominar la técnica de empotramientos se requiere algo de práctica. El que escale exclusivamente en zonas de caliza, tendrá pocas ocasiones para ello debido a la estructura do la roca; el granito o la arenisca ofrecen muchas más posibilidades.
Escalada de Chimeneas
Si una grieta ancha proporciona espacio suficiente para todo
el cuerpo, el avance a lo largo de ella se denomina escalada de chimenea. Según
la anchura se pueden distinguir entre chimeneas estrechas, chimeneas de oposición
y chimeneas de extensión, y para cada tipo de anchura se utilizará diferente técnica.
Pero todas tienen una regla general: sea cual sea la anchura de la chimenea,
nunca debe introducirse el escalador en lo más profundo de ella, porque las
chimeneas suelen estar más secas y suelen tener más presas en su parte más
cercana al exterior, y asimismo en esta parte suelen ser más anchas y por
consiguiente más fáciles de escalar. Se deben evitar los movimientos
apresurados y bruscos: cuanto más tranquilos y premeditados sean los
movimientos, menos agotador resultará este tipo de escalada.
Chimeneas estrechas
En la técnica de escalada de chimeneas estrechas se presenta una singularidad:
ambas piernas, y en muchas ocasiones también ambos brazos, se mueven
conjuntamente En la sucesión de movimientos para esta técnica habrá, pues,
tan sólo una diferenciación entre la parte superior y la parte inferior del
cuerpo. La parte superior del cuerpo logra ... empotrarse colocando los
antebrazos a modo de palanca... o bien apoyando los brazos hacia abajo... El
avance se efectúa enderezando las piernas, al tiempo que se suelta la parte
superior del cuerpo empotrada. En este momento los brazos sirven de apoyo;
cuando se ha alcanzado el punto más alto posible se vuelve a empotrar la parte
superior del cuerpo y se desempotran los pies para empotrarlos de nuevo más
arriba por medio del ángulo trasero-rodillas-tacón. ...o eventualmente con una
mano apoyan. do y otra tirando. La parte inferior del cuerpo forma un ángulo
entre el trasero, las rodillas y el tacón del calzado. En muchas ocasiones, al
escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotramiento
lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte
exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como
"el mov¡miento de una serpiente" . En muchas ocasiones, al escalar
una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotra-miento lateral de la
cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo.
La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como "el movimiento
de una serpiente"
Chimeneas de oposición
Cuando la chimenea es más ancha, se apoyan los pies contra una de las paredes
de la chimenea y la espalda y las manos contra la otra pared. Para avanzar se
aprietan las piernas fuertemente contra la pared situada al frente... ...los
brazos, ayudados por las piernas, mantienen el cuerpo en su posición, mientras
se desprende la espalda de la pared trasera. A continuación se vuelve a colocar
la espalda algo más arriba contra la pared trasera y las piernas suben, de una
en una, a pequeños pasos. Para facilitar la elevación del cuerpo puede
colocarse una pierna contra la pared trasera de la chimenea, con lo cual se
conseguirá más eficacia en la acción de las piernas. En este caso, las manos
se apoyan de plano en ambas paredes de la chimenea.