¿ COMO ESCALO ? 

¿ COMO ME MUEVO EN UNA PARED ?

Escalada de Adherencia

En las paredes no completamente verticales que no disponen de presas de pie y de mano o en las paredes con pocas presas, se utiliza la escalada de adherencia. La diferencia principal entre esta técnica y la "escalada normal de pared" es la posición del cuerpo.

En la escalada de adherencia, hay que separar todo lo posible el trasero de la pared, el cuerpo debe sentirse lo más aplomado posible en relación con la pared es decir, se debe marcar una línea vertical para hacer posible que el máximo del peso del cuerpo se aplique en el punto de contacto de los píes con la roca. Para ello estando con el cuerpo en posición recta resulta muy importante no intentar alcanzar presas que se encuentran alejadas. Si llegara a cambiar el ángulo exacto de presión sobre los pies, el peligro de resbalar sería enorme.

Tratándose de presas muy alejadas, lo ideal es utilizar la técnica de "superación por adherencia". Para ello, se mantienen las manos en las presas disponibles.... ...se avanza a pasos pequeños hasta situar los pies cerca de las manos.

Girando hacia un lado la parte superior del cuerpo, puede soltarse una mano y alcanzar una presa superior. Eventualmente puede girarse la mano que se mantiene en la presa, para utilizarla como apoyo.

Aún más difícil y extremo en la sucesión de movimientos es el apoyarse sin presas de mano. Se apoya la palma de la mano sobre roca, con los dedos señalando hacia abajo; a continuación se asciende con los pies hacia las manos; para alcanzar nuevas presas se utiliza la tecnica descrita más arriba.

La escalada de adherencia también se emplea para superar canales y diedros resbaladizos desprovistos de presas de mano o de pie. En estos casos resulta importante echarse todo lo posible hacia fuera, con lo cual el cuerpo tendrá una mayor libertad de movimientos.

En la escalada de adherencia resulta casi siempre imposible volver atrás; por consiguiente es sumamente importante saber exactamente qué movimientos se van a ejecutar en el siguiente paso hasta el próximo punto de descanso. Cualquier cambio de presa de pie, cualquier transgresión y sobre todo cualquier movimiento precipitado aumenta considerablemente el riesgo de caída. La tranquilidad y el equilibrio interno son las principales condiciones psíquicas para poder practicar con seguridad y placer la escalada de adherencia.

Técnica de Dulfer

Entre la escalada de pared y la escalada de grietas tenemos el sistema descubierto por Hans Dúlfer, basándose en la oposición de tensiones provocadas por el propio cuerpo del escalador. La denominan también técnica de suspensión, pero en español, como en inglés y en francés es conocida por "técnica de oposición" o técnica de Dúlfer. La técnica de Dúlfer se utiliza en placas, fisuras y bordes de chimeneas que sobresalen afilados y también en los ángulos vivos de diedros. Se ejerce una oposición entre las manos y las piernas que se recarga mucho en tos brazos; por esta causa la técnica de Dúlfer exige mucha fuerza en los brazos. Para poder escalar limpiamente por oposición Dúlfer se requiere una colaboración eficaz y buena entre el esfuerzo de los brazos y el trabajo de las piernas.

Los pies deben colocarse lo más alto posible contra la pared, para conseguir la oposición de fuerzas necesaria. Durante el avance las piernas deben doblarse para no empeorar el ángulo de colocación (el paralelogramo de las fuerzas). En la técnica de Dúlfer pueden ser útiles incluso las presas más pequeñas; a menudo resulta posible emplear la técnica de adherencia con los pies, con la cual se aplica contra la roca la mayor superficie posible de la suela Los brazos se mantienen siempre estirados, logrando así que se les recargue lo menos posible y se consigue un mejor ángulo de presión.

Según las presas que se encuentran en el tramo a recorrer se puede pasar una mano por encima de la otra o alzar la mano inferior hacia la superior. La técnica de los pies es parecida a la de las manos. Adelantando un pie por encima de otro o con una mano por encima de la otra se puede avanzar con más rapidez y con ello Se posibilita un ahorro de energía. Al alzarse, el ángulo de presión de pie permanece constante y con ello la seguridad de la presa de píe aumenta. La técnica de Dúlfer no sólo puede utilizarse para los ángulos de diedro, sino también para la escalada de pared.

Cuando se emplea esta técnica sobre una pared libre, se colocan las piernas una a cada lado de la grieta verical donde se prenden las manos para evitar que el cuerpo gire. Una posibilidad favorable y que debe ser utilizada siempre que se presente es la adherencia o roce del cuerpo contra la pared lateral; con ello se puede ahorrar mucha energía.

Puesto que el mínimo resbalón de los pies puede provocar inexorablemente una caida, se debe tener especial cuidado en roca quebradiza. En tal caso puede resultar posible, según la anchura de la grieta, utilizar una combinación de las técnicas de grieta y de Dúlfer. Se empotra una mano, mientras otra tira; del mismo modo se puede empotrar un pie en la grieta. La mano empotrada ahorra fuerza, aumenta la seguridad, puede facilitar posiciones de descanso y con frecuencia es la única posibilidad para colocar puntos de seguro en la posición de Dúlfer.

Cuando se utiliza la técnica de Dúlfer en flanqueos laterales, como en este caso con agarre inferior, resulta favorable mantener los brazos algo doblados, atrayendo el cuerpo hacia las presas. Si se dispone de presas para pies pueden llegar a colocarse las piernas en posicion acurrucada. La técrnca Dúlfer básicamente es algo arriesgada y sobre todo agotadora. La roca se ve extremadamente empujada hacia fuera. Si se tienen dudas sobre la resistencia de las fisuras o de las placas o de algo parecido o si las dudas son sobre la propia resistencia corporal. debe recurrirse desde el principio a la técnica de grietas. El cambio de la técnica de Dúlfer a la técnica de escalada de grietas se logra con dificultad; por el contrario, resulta poco difícil pasar de la técnica de grietas a la técnica Dúlfer. La técnica de suspensión pura, es decir el escalar ''colgando'' sin utilizar los pies, no se produce casi nunca en la práctica; sin embargo, si llega a ser necesario recurrir a este método, deben mantenerse los brazos totalmente rectos al agarrar de nuevo, para así ahorrar energía.

Escalada en X

Esta forma de progresión resulta imprescindible, no solo en chimeneas anchas, sino también en diedros, y a veces incluso en la escalada de placas de gran verticalidad. Se procede tal y como se muestra en la serie de ilustraciones. Para ello se efectúa alternativamente un agarre de apoyo y un agarre de tracción. Para lograr el juego de palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre de apoyo aproximadamente a la altura de la cadera.

Especialmente en paredes de estructuras cóncavas, la postura ampliamente extendida determina una posición del centro de gravedad del cuerpo que permite economizar fuerzas. En el caso ideal, el centro de gravedad se encuentra situado exactamente sobre la superficie de apoyo (Línea que une los apoyos de los pies), de tal manera que resultaría posible un reposo sin utilización de las manos tras cada cambio de apoyo. Además, la posición abierta permite utilizar apoyos de adherencia (aún los más empinados) situados lateralmente.

Frecuentemente, en las chimeneas anchas no se encuentran disponibles agarres de tracción. En este caso, uno se apoya con ambos brazos, bien con una mano a cada lado de la chimenea, bien con las dos manos al mismo lado. El fallo más común al extenderse, es prescindir del apoyarse, y en su lugar aferrar con ambas manosagarres de tracción situados relativamente altos. En tal caso, uno se encontrará en una situación que exigirá el empleo de una fuerza considerable del cuerpo y de los dedos para seguir escalando. Esta forma de progresión resulta imprescindible, no solo en chimeneas anchas, sino también en diedros, y a veces incluso en la escalada de placas de gran verticalidad. Se procede tal y como se muestra en la serie de ilustraciones. Para ello se efectúa alternativamente un agarre de apoyo y un agarre de tracción. Para lograr el juego de palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre de apoyo aproximadamente a la altura de la cadera.

Escalada en Fisuras

La escalada en fisuras se realiza mediante empotramientos y cerroíos que, según el ancho de la fisura, se realizarán con los dedos, las manos, los puños, los codos, los pies, las rodillas o el cuerpo entero. En las fisuras estrechas se introducen los dedos hasta las articulaciones centrales, de manera que los pulgares apunten hacia abajo. Al cargar el peso sobre este cerrojo de dedos, estos últimos se giran dentro de la fisura produciendo un buen efecto de sujeción. Atención: la posición de los dedos es tan forzada al emplear esta técnica, que puede ser una causa de lesión, sobre todo en caso de resbalar los pies.

En ocasiones, es preferible prescindir del cerrojo de dedos y sustituirlo por un empotramiento, para lo cual cambiaremos la posición de la mano, colocando el pulgar hacia arriba. El efecto de empotramiento se produce en este caso en las articulaciones centrales de los dedos, y se afianza mediante la tensión de sus músculos flexores. El efecto de empotramiento que se produce en este caso es menor que en la posición de pulgares abajo.

Los empotramientos de mano se utilizan mayoritariamente en la posición de pulgares arriba, para lo cual, introduciremos la mano en la fisura con los dedos extendidos, procediendo a continuación a cerrar el pulgar tanto como podamos. De esta manera el dorso de la mano y el pulgar quedan empotrados contra los lados de la grieta. En esta técnica se puede relajar la musculatura de las dedos casi por completo, por ello los empotramientos de mano se pueden utilizar muy bien como puntos de reposo.

El error típico en los empotramientos de manos consiste en prescindir del efecto del pulgar y curvar los dedos en las articulaciones principales. Aunque se emplee mucha tuerza, el efecto de empotramiento de las yemas de los dedos contra el dorso de la mano que se consigue así resulta bastante reducido. En fisuras cuya amplitud sea del ancha de la mano, se pueden empotrar las puntas de los pies, para lo cual se colocan estos de canto, se introducen en la fisura y se carga el peso sobre ellas, de manera que, debido al efecto de palanca, quedan sujetos.

En fisuras irregulares y ligeramente más anchas se puede cometer un error bastante incómodo que consiste en meter el pie horizontalmente y pisar hacia abajo hasta que este se empotra. El desagradable desenlace se produce cuando se quiere sacar el pie del empotramiento, pero no se consigue.

En fisuras demasiado anchas para las manos, se pueden emplear con frecuencia los empotramientos de puños. Para ello se introduce la mano horizontalmente en la fisura y por último se cierra el puño. El empotramiento se produce en la zona de las articulaciones principales del índice y del meñique.

Los empotramientos de puño suelen producir una sensación de inestabilidad y constituyen por tanto una técnica que requiere mucha práctica para sacarle su máximo partido.

En fisuras de un ancho todavía mayor, se puede meter toda el brazo y por última girar el codo, creciendo can ello la musculatura del antebrazo en la zona de la articulación, lo que conduce a un buen efecto de empotramiento. En todo caso, con el codo empotrado queda condicionada la libertad de movimientos, parlo que este método queda prácticamente relegada a posiciones de repaso. Lo misma se puede decir de los empotramientos de rodilla, utilizables en fisuras ligeramente más anchas que las anteriores.

Las fisuras del ancho de la rodilla se combinan generalmente con un doble empotramiento de manos o bien de mano y puño. esta tecnica presenta sin embargo la desventaja de que, para seguir avanzando, nos hemos de estabilizar tansolo con la rodilla y soltar ambas manos.

Cuando esta técnica es empleada en un techo hablamos de una "levi tacion" Si nos encontramos con fisuras aún más anchas -conocidas popularmente como off-width, sse efectua un empotramiento entre el codo de1 brazo interior ligeranramente curvado y la mano; mientras que la mano exterior agarra la arista de la fisura aproximadamente a la altura de la cabeza, los pies se empotran longitudinalmente girándolos tan hacia fuera de la fisura como sea posible.

En los off-width más anchos, se curva el brazo interior y se realiza el empotramiento entre las palmas de las manos y los tríceps. El brazo exterior agarra la arista de la fisura, bien a la altura de la cabeza, o bien apoyandose a la altura de la cadera. Los pies se empotran bien a lo largo, o bien, en el caso de que la fisura sea demasiado ancha, procediendo como si esta fuera una chimenea estrecha, realizando una oposición entre la rodilla y la planta del pie.

Con raras excepciones al escalar en grietas resulta aconsejable ponerse un vendaje que proteja las zonas más importantes de la mano (fundamentalmente los dedo y dorso). Para dominar la técnica de empotramientos se requiere algo de práctica. El que escale exclusivamente en zonas de caliza, tendrá pocas ocasiones para ello debido a la estructura do la roca; el granito o la arenisca ofrecen muchas más posibilidades.

Escalada de Chimeneas

Si una grieta ancha proporciona espacio suficiente para todo el cuerpo, el avance a lo largo de ella se denomina escalada de chimenea. Según la anchura se pueden distinguir entre chimeneas estrechas, chimeneas de oposición y chimeneas de extensión, y para cada tipo de anchura se utilizará diferente técnica. Pero todas tienen una regla general: sea cual sea la anchura de la chimenea, nunca debe introducirse el escalador en lo más profundo de ella, porque las chimeneas suelen estar más secas y suelen tener más presas en su parte más cercana al exterior, y asimismo en esta parte suelen ser más anchas y por consiguiente más fáciles de escalar. Se deben evitar los movimientos apresurados y bruscos: cuanto más tranquilos y premeditados sean los movimientos, menos agotador resultará este tipo de escalada.

   Chimeneas estrechas
En la técnica de escalada de chimeneas estrechas se presenta una singularidad: ambas piernas, y en muchas ocasiones también ambos brazos, se mueven conjuntamente En la sucesión de movimientos para esta técnica habrá, pues, tan sólo una diferenciación entre la parte superior y la parte inferior del cuerpo. La parte superior del cuerpo logra ... empotrarse colocando los antebrazos a modo de palanca... o bien apoyando los brazos hacia abajo... El avance se efectúa enderezando las piernas, al tiempo que se suelta la parte superior del cuerpo empotrada. En este momento los brazos sirven de apoyo; cuando se ha alcanzado el punto más alto posible se vuelve a empotrar la parte superior del cuerpo y se desempotran los pies para empotrarlos de nuevo más arriba por medio del ángulo trasero-rodillas-tacón. ...o eventualmente con una mano apoyan. do y otra tirando. La parte inferior del cuerpo forma un ángulo entre el trasero, las rodillas y el tacón del calzado. En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotramiento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como "el mov¡miento de una serpiente" . En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotra-miento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como "el movimiento de una serpiente"

   Chimeneas de oposición
Cuando la chimenea es más ancha, se apoyan los pies contra una de las paredes de la chimenea y la espalda y las manos contra la otra pared. Para avanzar se aprietan las piernas fuertemente contra la pared situada al frente... ...los brazos, ayudados por las piernas, mantienen el cuerpo en su posición, mientras se desprende la espalda de la pared trasera. A continuación se vuelve a colocar la espalda algo más arriba contra la pared trasera y las piernas suben, de una en una, a pequeños pasos. Para facilitar la elevación del cuerpo puede colocarse una pierna contra la pared trasera de la chimenea, con lo cual se conseguirá más eficacia en la acción de las piernas. En este caso, las manos se apoyan de plano en ambas paredes de la chimenea.

   Chimeneas de Extensión
Si la chimenea es aún más ancha, se debe pasar de la técnica de oposición a la técnica de extensión. El brazo derecho y el pie derecho se encuentran en una de las paredes de la chimenea, mientras que las extremidades contrarias se encuentran en la otra pared. Se utilizan todas las posibilidades de presas de mano y presas de pie. Si los muros de la chimenea son lisos, se consigue en ellos apoyo con la palma de las manos, mientras que los pies se colocan contra su pared aplicando en ella la mayor parte posible de la superficie de la suela. Los pies deben colocarse con la punta señalando hacia arriba, posición que conseguirá un efecto de empotramiento. Las manos deben estar situadas a la altura de los hombros y apoyadas en la pared con el pulgar señalando hacia abajo. Durante el avance resulta importante recordar que, al alzar una pierna, se deberá aumentar la presión de la mano contraria, la situada al otro lado de la chimenea. Si se ha elevado la pierna, la presión aumentará en el lado contrario. A continuación, las manos ascienden individualmente. A causa de la extensión longitudinal de las piernas se consigue un mayor alcance y con ello una mayor separación de las mismas. Esta técnica resulta mucho más difícil que las técnicas de chimenea descritas anteriormente, puesto que, a causa del traspaso a un lado del peso corporal resulta difícil ejercer presión contra la pared de la chimenea con el pie inferior; asimismo resulta difícil calcular la posición exacta del pie inferior.

 

 

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