SMALL POTATOES
DIRECCIÓN: Cliff Bole
- SINOPSIS:
Partiendo de una premisa bastante vista (un ser extraño causando
desorden público; en este caso tiene cola de mono y no se le ocurre
otra idea mejor que ser un violador, aunque alguna buena mujer vea
en él la encarnación de Luke Skywalker), el capítulo da un giro de
180 grados para contarnos una historia radicalmente diferente y con
una comicidad sutil e inteligente: resulta que el hombre-mono es capaz
de cambiar su rostro a su antojo, cosa que aprovechará no sólo para
asesinar (cosa razonable tratándose de "Expediente X", claro) sino para
quedarse con la pobre Scully y, de paso, con todos los espectadores.
Al muy juguetón no se le ocurre otra brillante idea que la de
transformarse en (sí, lo habéis adivinado) ¡Mulder! e intentar seducir a
una atónita (y contentísima) Scully, quien llevaba siglos esperándolo.
En el momento crucial (cuando se iban a besar ¿por fin?), aparece el
auténtico Mulder (¡menudo aguafiestas! pensamos todos), con lo que la
confusión de Scully aumenta proporcionalmente a la cara de envidia del
pobre de Mulder y la cara de pícaro del hombre-mono, quien al final será
encarcelado (no sin antes picar un poco más a Mulder, narrándole lo que
se está perdiendo, palabras cargadas de verdad como él ya sabe).
Lo que hace a este capítulo especial (aparte del genial sentido
del humor) son las brillantes interpretaciones de los protagonistas, que
abarcan desde la cara de sorpresa, incredulidad y alivio de Scully (según
va viendo cómo se desarrolla el asunto: en el fondo está contenta que no
sea el auténtico Mulder porque menudo problemón se le habría planteado si
no) hasta la magnífica interpretación de Duchovny (desdoblado en su habitual
y hierático cara-de-palo-Mulder y, para la ocasión, en un divertidísimo
villano que se burla del agente y adopta sus posturas - un auténtico "tour
de force" para un actor que no nos tiene demasiado acostumbrados a la
expresividad interpretativa).
Impagables son las imágenes del falso Mulder cayéndose de la silla del
despacho del agente y fantasmeando delante del espejo (antológica escena
que ha pasado a los anales de la serie) con aquello de F.B.I. (su cara de
chulo matón está tan lograda que a partir de ahora el listón se ha situado
muy alto y no nos conformaremos con que Mulder lo recite con la monotonía
y cantinela habitual).
Este capítulo sirve para demostrar (y cerrar la bocaza a los
listillos) que "Expediente X" utiliza el humor como trasfondo argumental
de muchos capítulos, aunque sea la protagonista de éste; posteriores
capítulos como "Kill Switch" y, sobretodo, el genial "Bad Blood" acabarán
de destruir esa creencia popular que convierte a esta serie en una especie
de siniestro recopilatorio de las rarezas humanas sin la mínima concesión
a la sonrisa.
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Cuarta Temporada