PATIENT X
GUIÓN: Chris Carter & Frank Spotnitz
DIRECCIÓN: Kim Manners
- SINOPSIS:
El fenómeno abducción se ha convertido en la reunión de marujas del sábado por
la tarde: dos aparentes suicidios colectivos de fanáticos pro-alienígenas son
en realidad dos sucesos paranormales que Mulder, insistiendo en su nueva faceta
anti-paranormal, reducirá a un simple hecho aislado pero Scully, como buena y
honesta agente del FBI, no se resistirá a investigar y se verá arrastrada sin
ella poder hacer nada.
Estos extraños sucesos
sirven, además de ser muy efectivos visualmente, para realizar un mini-tour por
los lugares directamente relacionados con la mitología de la serie, como la
montaña Skyland (muy poético nombre y apropiado para la serie, por cierto)
donde fue abducida Scully hace ya mucho tiempo (los primeros capítulos pierden
fuerza en nuestra memoria al compararlos con la espectacularidad narrativa y
visual de éstos últimos que vienen a contar más o menos lo mismo).
El Asunto comienza en
Rusia (¿dónde, sino?) con algunos cadáveres calcinados y el Sindicato moviendo
todos sus efectivos (Covarrubias por el lado oficial y Krycek por la sombra en
una escena donde la chispa sexual de su mirada enciende la pantalla) para
descubrir que alguien les quiere chafar el pastel.
Ante la imposibilidad de
asegurar si su vacuna anti Cáncer Negro es viable, los oscuros jugarán a dos
bandas para, por un lado, tener controlados a unos simpáticos alienígenas
rebeldes, causantes de las muertes de los abducidos, y por otro, evitar que
ninguna información se filtre, contando para ello con la
"colaboración" de Krycek y Covarrubias a los que unen y separan para
lograr su cometido. Que tengan una relación sentimental no extraña a nadie a
estas alturas, como tampoco que se traicionen el uno al otro, pero lo que sí
desconcierta es que se dejen manipular por el Sindicato, sobretodo teniendo en
cuenta que Krycek, recién llegado de su (in)olvidable experiencia rusa, ha
robado la supuesta vacuna a los rusos y ésta perece mucho más efectiva que la
que el Sindicato pretende testar en Covarrubias (no olvidemos que el mismísimo
Hombre de la Manicura se está jugando el cuello al tener contactos en los dos
focos de colonización abiertos hasta la fecha).
En el planeta tierra
mientras tanto, Mulder se resiste a creer que Cassandra Spender (madre de
nuestro agente favorito y la involuntaria Paciente X del título) sea una
importante moneda de intercambio entre las dos razas alienígenas que ahora se
sacan de la manga y que, dicen, amenazan irremediablemente el futuro de la
humanidad, pero la poderosa convicción de esta especial mujer arrastrará a
Scully hacia una muerte segura...
La valiente agente,
tomando el relevo de Mulder, cree ver la luz para recuperar sus recuerdos y
resolver de una vez por todas el misterio de su desaparición y todo lo que ha
venido después; por segunda vez en la serie, se embarcará inconscientemente en
una peligrosa aventura si pensar que ella, que es tan racional, siempre ha
huido de los fanatismos que sólo conducen a situaciones de extremo peligro. Sin
poder hacer nada por evitarlo, se verá en medio de otra congregación de
abducidos unidos que tiene todas las papeletas para ser los próximos
protagonistas de los telenoticias.
Los sucesos que acontecen
mientras Scully acompaña a una entusiasmada Cassandra en el puente son harto
conocidos para los equisófilos: temblores, luces deslumbrantes y cegadoras,
atmósfera tensa e inusualmente silenciosa y, por fin, la ansiada nave espacial
que cubre el oscuro cielo e ilumina los ilusionados rostros de los desesperados
fanáticos. Pero esta vez, algo va a fallar y seguro que las consecuencias no
serán favorables para nadie...
THE BEST:
El mytharc más ambicioso desde la trilogía Anasazi. Impactantes
interpretaciones. Retorno del hijo pródigo tras un periodo de aprendizaje y
embrutecimiento en las profundas espesuras de los bosques rusos.
THE WORST: La historia ya estaba muy deslavazada antes de este
episodio pero nadie se ha molestado en remediarlo y ahora se es va de la mano
en innumerables ocasiones. Sirva este valioso y gráfico ejemplo. Pese a todo,
es una muestra de cuando aún CC y Cía conseguían tapar efectivamente los
parches del guión.
QUOTE: "Si me dan lo que quiero, dominaré el mundo".
Si ya lo tienes todo Alex, ¿es que también quieres que te lo pongan por
escrito?
IMAGEN: La descorazonadora y desolada mirada de Mulder al
romperle el corazón a Cassandra y la infinita rabia de ésta al ver que ya no
queda nadie que la apoye en su lucha.
ESCENA: Ratboy y Uniblonder liándose; CC demuestra que se puede poner romántico
si quiere y elevar la ya de por sí ardiente temperatura de esta serie: de todas
formas contando con tan excepcionales actores no se necesita demasiada puesta
en escena ya que a chispa surge tan de inmediato que no parece que sea la
primera vez que les vemos juntos. Lástima que sea la última y que en la
siguiente ocasión que sus ardientes miradas se crucen la desgracia se haya
cebado también en ellos...
PERSONAJE: Sin que sirva de precedente y para hacer justicia he de
destacar a dos: El anhelado Alex Krycek, de cuya presencia nos habíamos visto
dolorosamente privados durante un larguísimo tiempo (y es que desde 'Terma'
hemos tenido muchas ocasiones para suspirar por él y soñar con su regreso),
irrumpe aquí con más fuerza que un huracán, levándose a todo (y a todos) por
delante, siempre con su media sonrisa de sucia rata diabólicamente atractiva. We love you!
Y no nos olvidemos de a
excepcional Cassandra Spender, la mejor y más entregada guest-star que ha
tenido la serie, un personaje inusitadamente fuerte e independiente (no nos
olvidemos que físicamente está impedida), dotada de un arrollador espíritu
vital y voluntad de hierro y una firme creencia en la verdad y en la misión
suicida de la que se cree mártir-abanderada. Su inesperada introducción es muy
interesante para zanjar de una vez por todas el ridículo asunto de la crisis
personal de Mulder (ridículo por la forma en que ha sido tratado, no por la
brillante idea que encerraba tras de sí) y representa un contrapunto sobre el
cual el agente puede replantearse el largo camino que ha decidido emprender
hacia el reino del escepticismo y darse cuenta de que será en vano porque lo
que él desea no es dejar de creer; en los ojos de esta valerosa mujer encuentra
la respuesta que no se había atrevido a formularse desde que pudo ver a su
compañera sonreír de nuevo: es muy fácil darse por vencido y limitarse a dar
infinitas gracias a un Dios en el que ni tan siquiera cree porque le perdonó y
le ofreció el mejor regalo que le podían hacer, pero Mulder es un luchador nato
y sabe que aunque Scully un día llegará al límite de sus fuerzas y de su vida
por su culpa tratar de olvidar eso y eludir su parte de responsabilidad en el
asunto es un acto de cobardía que su compañera nunca le perdonará aunque signifique
su propia salvación. Ésa es la gran virtud de Scully: no es una mártir al uso,
nunca va a pedirle a su compañero que le devuelva esos cinco años de su vida
que han representado más un calvario personal que otra cosa, pero al mismo
tiempo lo único que pide a cambio es que Mulder siga en pie luchando cuando
ella haya ofrecido su último aliento porque mientras ella pueda nunca dejará
que nada les venza. También Cassandra representa una sacudida a los
inquebrantables cimientos de la férrea fe de la agente: por primera vez e
encuentra cara a cara con una prueba viviente de que lo que a ella le ocurrió
no fue una pesadilla; Cassandra no es una lunática influenciada por las locas
teorías de Mulder ni una aburrida fanática de los ovnis con el cerebro lavado
por tanta televisión; es una mujer que ha sufrido lo indecible pero que sigue
en pie luchando y eso es muy positivo para que Scully tenga en quién apoyar sus
vivencias y a quién imitar en los momentos difíciles.
CULPABLE: CC vierte su ambiciosa grandeur sobre un episodio sencillo y
rutinario y lo convierte en el relato crepuscular e irrepetible de unos
personajes que creyeron poder controlar e futuro de la humanidad. Este tono lo
vuelve a emplear en 'Two fathers/One Son' pero obviamente por el camino las
intenciones se han diluido y la decadencia elegante con que éste fluye se
convierte en monotonía en el otro.