FOLIE A DEUX
GUIÓN: Vince Gilligan
DIRECCIÓN: Rob Bowman
- SINOPSIS:
Estupendo capítulo que mezcla con acierto humor y terror,
paranoia y locura. Es de los que nos gustan a los equisófilos: hace gala de una
comicidad cómplice con los fans y dirigida a ellos y aterroriza con el estilo
que ha revitalizado la serie, esto es, sugiriendo lo que acecha, con un
brillante juego de sombras chinescas e imágenes de pesadilla que nos
intranquilizan sin llegar a mostrar nada (¿os suena terror psicológico?).
La historia versa acerca de un desgraciado que comienza a sufrir alucinaciones
y cree que su jefe es un monstruo que chupa la vida a sus empleados,
convirtiéndolos en zombies. Tras momentos de auténtica angustia en los que se
vislumbra la silueta del ser sobrenatural acechando a los trabajadores, el
pobre hombre enloquece e intenta que su descubrimiento llegue al F.B.I.
Una vez en manos del F.B.I., el asunto llega a oídos de Mulder
(¿porqué será que le cae encima todo lo extraño?) quien en un principio lo
rechaza (harto, como él admite, de sufrir las locuras de todo tipo de
maniáticos que ven Yetis y misterios paranormales en la sopa) porque aún no se
ha recuperado de su trastorno de personalidad y de la tortura de su anterior
aventura, aunque acaba interesándose ligeramente (si es que aunque la mona se
vista de seda...).
Descubrirá que las palabras pronunciadas por Gary Lambert, el empleado
paranoico, "se esconde tras la luz" se relacionan con otros
Expedientes X en los cuales aparecía más o menos encubierta la figura de
Pingus, el jefe mutante. Cuando se dispone a investigar los hechos, es retenido
por Gary quien secuestra a todos sus compañeros y mata a uno de ellos,
acusándolo al jefe de haberlo matado en vida. Al final la serenidad de Mulder
se impondrá a tanta locura pero eso no significa que el caso se haya cerrado:
él mismo ve con sus ojos cómo el jefe se transforma en un monstruo (el propio
Lambert, antes de morir, se da cuenta del desconcierto de Mulder por lo que
acaba de descubrir) y decide llegar hasta el fondo, no seguro de si su propia
paranoia le está jugando una mala pasada.
Cuando ataque al malvado Pingus al intentar que éste no se abalance
sobre Skinner, el director creerá que Mulder se ha vuelto loco y lo ingresará.
El pobre Mulder ya no sabe que creer así que se aferrará a la lucidez de Scully
para que una vez más le salve de su peligrosa situación. Los descubrimientos de
Scully refrendarán las teorías de Mulder sobre Pingus, pero ¿podrá llegar a
tiempo a salvarle de las garras del monstruo y de su ejército de zombies?
Este excepcional capítulo vuelve a demostrar que se puede manipular los miedos
del espectador sin necesidad de mostrar cabezas despedazadas ni estúpidos
adolescentes heroicos. La ambientación (más tétrica, lúgubre y confusa que de
costumbre; no se utiliza la linterna ¡ni una vez!), la inquietante cara de
angustia que pone el pobre Mulder cuando está atado a la cama (como en
"Misery", ve su propio final sin poder mover ni un dedo, sólo con la
posibilidad de gritar) y la cara de preocupación de Scully nos llevan a un
estado de pánico sin saber porqué (al fin y al cabo, eso es lo peor).
Pese a todo, de este capítulo merece rescatar una hermosa frase, una
semi declaración de amor que Mulder dedica a Scully cuando se da cuenta que su
locura y paranoia le han vencido esta vez: "eres la única entre 5000
millones de personas que me cree". Aunque sea una exageración (¿de verdad hay tanta gente en el
mundo?) no deja
de ser absolutamente verdad y sirve como demostración de los lazos que unen a
los dos agentes y de la desesperación de Mulder cuando su compañera no puede
apoyarle aunque por esta
vez esté dispuesta a creerle.