Notas Periodísticas


 

Periódico EL UNIVERSAL.
Espectáculos.
Domingo 16 de junio de 1991.
Para bailar
La música es nuestra forma de expresión: “Salario Mínimo”
Interpretan una mezcla de salsa, merengue, bolero y cumbia

Por Moisés Ramírez Piña

 Algunos le llaman música afroantillana otros tropical y aquellos de protesta, el calificativo no importa, lo interesante es que el grupo “Salario Mínimo” cuenta en sus ya largos doce años de carrera con un gran número de seguidores.
“Salario Mínimo” es un nombre poco común para una agrupación musical, sin embargo, les ha traído suerte. El nombre se dio por espontaneidad, durante una de las primeras actuaciones del grupo en el CCH-Oriente y a la hora de presentarlos aún sabían como cómo llamarse, fue cuando el presentador les puso “Salario Mínimo”.
El grupo se formó gracias al deseo de la familia López Almazán del estado de Guerrero. Los miembros de la familia siempre han tenido a la música presente y todos saben tocar un instrumento.
Es así que los primeros pasos profesionales se dan con el dueto Ometepec, que empezaron a interpretar las canciones que narraban los hechos sociales y los problemas políticos de algunos países de América del Sur.
Después se fueron integrando más elementos de la familia y amigos que coincidían con el gusto del canto nuevo.
Platicamos con ellos sobre su crecimiento musical a o largo de estos doce años.
- Fue difícil al principio pero con trabajo hemos logrado mucho –nos dice Rubén Rodríguez-, los temas que interpretamos sabemos que no son comerciales pero para todo hay gusto y al público que nos escucha les gusta.
- Siempre estamos involucrados con los problemas sociales que vive el mundo, la música es la forma de participar en ellos y dar nuestra solidaridad a la gente que tiene problemas –continúa Rubén-.
Su música tiene la influencia de ritmos como el merengue, la salsa, la cumbia y el bolero. Es una música que además de hacernos reflexionar, podemos bailar. “Salario Mínimo” se ha presentado en todas las delegaciones de la ciudad y tocan sin interés de lucro en todo evento que solicita su solidaridad.
Los integrantes de “Salario Mínimo” son: Rubén Rodríguez, Eduardo Moncada, Felipe Farfán, Arturo León, Juan Carlos Hernández, y Daniel González, entre otros.
Sólo han grabado un audio-cassette, con temas de compositores de Nicaragua, Salvador, República Dominicana, entre otros. Entre sus proyectos inmediatos será grabar un disco con material propio.
Finalmente, ayer sábado se presentaron en el salón “Colonia”, en el primer aniversario del periódico mensual “Generación”, donde alternaron con los grupos de rock Tex Tex y Vox Populi.


Periódico OVACIONES.
Espectáculos. Sección A. Pág. 3-A.
Miércoles, 23 de septiembre de 1992.

Agrupación musical con 15 años de vida

“SALARIO MÍNIMO” DESEA INGRESAR A LAS NÓMINAS DE LOS GRANDES GRUPOS.
A fin de año, su segundo material con creaciones propias

Por Armando Pastrana

Fue hace 15 años que gracias a la familia López Almazán, originaria del estado de Guerrero, se creó el grupo musical conocido como “Salario Mínimo”, que el pasado fin de semana se presentó en la catedral de la música afroantillana “Antillanos”, ejecutando algo de su repertorio que es una mezcla de salsa, merengue, bolero y cumbia.

Con su peculiar estilo y que ellos llaman “Canto Nuevo” festejarán el próximo diciembre su XV aniversario con la grabación de su segundo material que incluirá música de su propia inspiración que les permita ingresar a las nóminas de los grandes grupos pues consideran que ya llegaron a la mayoría de edad y, más que eso,  se sienten lo suficientemente preparados para dar el salto que los sitúe entre los mejores de su género.
Son doce los integrantes de esta agrupación musical, quienes a pesar de tener ya un buen tiempo en el ambiente artístico tienen que cambiar sus respectivos empleos con ensayos y presentaciones, mismas que en ocasiones son bien redituadas, pero en otras por sus principios e ideales resultan más de de apoyo a causas sociales.



GERMINAL 
REVISTA CULTURAL DE ANÁLISIS 
NOVIEMBRE 1994 / NÚMERO 3 / Pp. 29-32 
ENTREVISTA AL GRUPO MUSICAL “SALARIO MÍNIMO” 

Por Rocío Vivanco González 


Todos los que hemos asistido a una fiesta de solidaridad internacional o que hemos estado en el movimiento sindical o popular los conocemos, porque, como dice uno de sus integrantes más jóvenes, ellos nunca se han negado a dar un apoyo. En esta plática, presentan ellos mismos sus orígenes, las etapas y el presente del “Salario”. Es muy interesante porque es la historia de un grupo de trabajadores que se han aferrado a un proyecto artístico y, a pesar de las múltiples dificultades y de las posibles tentaciones, los objetivos políticos que fijaron desde hace 18 años siguen vigentes. Nos platican como han tenido que ir construyendo el proyecto, casi de la nada, paso a paso; también nos comentan acerca de temas musicales, instrumentos, sonido, integrantes, etcétera. Pero sobre todo, lo que nos dicen refleja de manera muy clara los cambios históricos del movimiento popular latinoamericano. 

Germinal: ¿Cómo nació el proyecto, en qué momento histórico? 

Daniel: Fue hace aproximadamente 18 años, de manera espontánea, por influencia familiar, y también por el ambiente histórico que nos tocó vivir. Empezó el proyecto con dos compas que antes de ser el grupo “Ometepec”, ya andaban tocando en un grupito cumbiambero “Guasiri”, entonces esos compañeros estaban en el CCH Oriente, se juntaron como dueto y se llamaron los “Hermanos Brothers”. Cantaban música de Carlos Puebla, de Víctor Jara, en fin todo el canto latinoamericano, pero también chilenas del estado de Guerrero, corridos incluso; también hacían trabajo de serenatas. Bohemia la cosa bohemia. Luego se crearon los talleres de música folklórica en el CCH Oriente. El primer grupo parecía una estudiantina. La primera invitación que se le hizo fue una tocada con la Universidad Obrera, sólo algunos tocaban instrumentos, otros tocaban las claves o simplemente aplaudían. Se tocaban casi puras percusiones. En esa presentación le preguntaron a Silvestre, uno de los fundadores que ya no está en el grupo, que cómo se llamaba el grupo. Entonces no teníamos nombre en el grupo todavía. Y ahí se le ocurrió a él, decir que el nombre del grupo era “Salario Mínimo”. El nombre se relacionó con los objetivos originales del grupo: estar con los obreros en sus huelgas, en sus plantones, en todo movimiento asalariado. 

Juan: Aparte, es importante –como dices- el momento, por todo lo que acontecía por allá del 71 o 72, como el triunfo de la Unidad Popular, la difusión de la música latinoamericana. La quena, el charango, el cuatro venezolano, el bombo eran como símbolos del movimiento llamado de protesta. Como estudiantes del CCH Oriente hacíamos también trabajos de solidaridad, por ejemplo, en el Campamento 2 de Octubre. Mi hermano Beto formaba a todos los chavitos, éramos como 17 o 18 para tocar El Cóndor Pasa, al que no le daba un güiro, una maraca, una clave; el chiste es que estábamos todos ahí participando. Una de las personalidades más fuertes fue la de Carlos Puebla, músico cubano, y la de Víctor Jara. Uno los veía como ejemplos de arte. 

Germinal: Para los compañeros que vivieron ese momento, en su opinión ¿cuáles serían las razones por las que se difundió más la música latinoamericana que la propia música popular o del folklore mexicano?

Juan: Nosotros, como dueto “Ometepec”, si rescatábamos todo esto. Mis padres y toda la familia era de Guerrero. Nos gustaba tocar la música mexicana, pero como una cuestión más familiar. En el CEFOL (Centro de Estudios del Folklore Latinoamericano) y en el CEATL, como dueto de chilena y corridos, hicimos varias presentaciones. 

César: Era un poco la influencia del movimiento guerrillero, de los focos centroamericanos. La nueva ola revolucionaria venía junto con su música de Sudamérica. Por sus movimientos, por su misma letra, por el mismo modo que se generó, se presentaba más fácil para imitar, había más gente que la enseñaba. 

Daniel: En México hay un folklore muy amplio, muy rico; todas las regiones manejan diferentes cuestiones: sones, huapangos, mariachi. El comercio y el coloniaje cultural hace que uno prefiera las cosas extranjeras. Al folklore en nuestro país, se le ubica para que vean como es el borracho, cómo es el valiente, o para bailar. Para que te distraigas cuando estás comiendo: el trío o los jarochos. No se investiga, son muy pocos los que hacen ese trabajo. 

Germinal: En su opinión, en este sentido de la música y el sentimiento del grupo ¿cuáles son las etapas por las que ha pasado el “Salario Mínimo”? 

Juan: Desde el principio nos importó mucho buscar nuevas formas para ejecutar la música latinoamericana. Pero en aquellas presentaciones observábamos que a sectores como el de los compañeros obreros, si les gustaba dos tres, pero más la cumbia, la música tropical, entonces pensamos tocar esa música, porque a los compañeros les late más. Precisamente, cuando nos salimos de aquel grupo “Guasiri”, nos dieron un bajo, una guitarra, unas congas y unas torres de sonido, y con eso dijimos hay que empezar a intentar. A mi se me confirió la tarea de aprender algo de tresillo, y a Daniel el tambor y las congas; Beto en el bajo. Empezamos a variar un poco, aunque no cambiamos radicalmente. Poco a poco, íbamos montando material nuevo. También fue propiciado porque la gente ya no nos buscaba tanto por la onda folklórica. Fue ganando identidad el grupo. Ya no era la estudiantina. Unos integrantes se quedaron, otros se tuvieron que salir. 

Germinal: Los motivos más políticos del trabajo artístico que hacen ¿ya estaban definidos desde los talleres en el CCH Oriente? 

Daniel: Desde que nos juntamos ya existía esa intención que era apoyar el movimiento, las huelgas, etcétera. Se trataba hasta de hacer círculos de estudio, informar de cómo estaba la situación, y de hecho, a donde se iba era a puras cuestiones políticas. Entonces, había más movimientos de huelga. 

Arturo: Hay un momento que pasa del folklore a otra etapa, con un material más propio, con unas canciones de un compañero que se llama Walterio. Iba perfilándose el estilo más alegre del grupo. En esa etapa se da la cercanía con los cantos por Nicaragua, el problema de los refugiados salvadoreños. La gente empieza a buscar a “Salario”, pero ahora para recaudar fondos. Entonces simplemente se tocaba con la conga, el bajo, el tres y un acompañamiento. En ese tiempo hubo fluctuaciones en los integrantes, en ocasiones “Salario” quedó con dos, pero fue resultado de esta búsqueda de encontrar hacia dónde dirigir el trabajo. Se hace cada vez mayor la necesidad de contar con equipo. Al tener la guitarra, al tener el aparato de sonido, viene el otro problema: ya no es uno el que canta, son dos; bueno, ya se oye lo que cantan, pero no se oyen las guitarras, entonces hay que comprar una pastilla y eso crea nuevas necesidades, y al mismo tiempo “Salario” se va perfilando hacia un estilo afroantillano.

Germinal: Han mencionado dos problemas muy importantes; las necesidades para que se forme un grupo así, para que se desarrolle. Y por otro lado, el problema precisamente de la incorporación de nuevos integrantes. Vamos en orden, primero ¿qué es lo que se requiere para sostener un trabajo como el “Salario”? ¿Cómo sostener su infraestructura? Y en segundo lugar, supongo que se requiere de alguna formación, pero ¿de qué tipo: musical, teórica, política, etcétera? ¿Cómo resuelven esta cuestión para que el tiempo no diluyera sus objetivos iniciales? 

Juan: Todos los cambios que te hemos mencionado requieren de una educación. Precisamente algo que ha prevalecido son los talleres, a veces dados de manera muy lírica. Después se busca un perfeccionamiento de técnica o ejecución de instrumento; algunos compañeros están en la escuela, otros están aprendiendo de manera particular. Es un deber, por acuerdo entre nosotros, cumplir con ese requisito de la educación tanto musical como de actualización política. 

Germinal: Y en cuanto al mantenimiento de la infraestructura ¿cómo lo resuelven?, porque un grupo con sus objetivos difícilmente lo puede hacer con el ingreso de su trabajo artístico… 

Daniel: Sí, ese es el milagro. En las condiciones en que trabajamos es muy difícil. Hoy hablábamos precisamente de que hay deudas, siempre las tenemos. Hay un proceso en el grupo que tiene que ver con el manejo de la técnica, del equipo, porque lo hicimos mucho tiempo con guitarras de caja y el tololoche. Mucho tiempo trabajamos así. No teníamos micrófonos, se fue juntando –como decía Juan- poco a poco; pero eso se va deteriorando, y va a haber necesidad de renovar, y hay que sacar del mismo trabajo que no es permanente, de lo que sale de una fiesta donde nos dan una ayuda solidaria, de eventos que nosotros mismos organizamos o compromisos con el abonero. Aparte de otros problemas del grupo como la calidad musical por ejemplo, el financiero ha sido parte de lo nunca resuelto.

Germinal: ¿Cómo viven los jóvenes su propia participación en el “Salario”? 

César: Hay tres generaciones: están los fundadores, estamos una generación intermedia y finalmente los hijos de los fundadores. Mucho se le critica a “Salario” como grupo musical, pero si algo es el “Salario” es que es un grupo auténtico, en la medida en que simplemente somos trabajadores que nos gusta la música y la hacemos desde el punto de vista de los trabajadores. Y ahí si, nadie nos puede criticar. No somos ni hijos de familia que nos fuimos a la escuela a estudiar música y después nos agarramos a hacer el rollo. Ni somos tampoco obreros o empleados que sólo se conforman con expresarse en su trabajo, si es que se expresan, sino que al gustarnos la música –y en este sistema no podemos dedicarnos a ella- aún trabajando para mantenernos y con muchos problemas, venimos a hacer música con esa idea.

En cuanto a la formación, cada quien lo hace de distinta manera, aquí se llega ya con una posición. El punto de unidad es que estamos en contra de algo y que estamos de acuerdo en hacer música en esa dirección. Yo a eso atribuyo que sigamos juntos a pesar de todas las dificultades, a pesar de que cada uno ve las cosas diferente. Pero tenemos un punto de unidad que es la lucha por la vía de la cultura. 

Juan: La situación que nos tocó vivir a los jóvenes en los 70s, a nivel internacional, fue muy diferente a la que les está tocando ahora a los chavos. A nosotros nos tocó vivir el triunfo de la Unidad Popular y la caída de Salvador Allende, nos tocó la última avanzada del Frente Sandinista. Todo esto influyó en nuestra formación. El proyecto de una educación diferente en el CCH, nos toca a nosotros; varios de los profesores que tuvimos en el CCH fueron activistas en el 68, anduvieron metidos en la bronca gruesa. Este ambiente es muy diferente al que ahora priva: la caída del Muro de Berlín, la “muerte” del comunismo, etcétera. Aunque también está el EZLN. 

Germinal: ¿Cómo viven los jóvenes su incorporación al grupo? Considerando que en general, los objetivos ya están determinados, y que los elementos más nuevos viven otra realidad histórica…

León Felipe: Cuando vamos a tocar, hay que echarle las ganas, más aún cuando uno va a dar apoyo. Son muy diferentes este tipo de tocadas, en donde hasta puede haber represión en un momento dado. Si me han tocado ya casos. Pero se siente uno bien de ir a apoyar, es algo que no se puede expresar con palabras. Además, gracias al “Salario” –bueno, no quiero decir que seamos más chingones- tenemos otro punto diferente al de los demás chavos. 
Manuel: Como músicos tenemos la posibilidad de analizar la música que nos presentan supuestamente de calidad, como es “Bronco” y también escuchar otra música, como la del grupo cubano “Irakere”, que en su letra no dice mucho, pero musicalmente aporta un buen. 

Germinal: ¿Qué sentido tiene la música como expresión para ustedes? 

Daniel: En lo personal siento una satisfacción, un estado de ánimo distinto. Todo  mundo de alguna manera, se mantiene cerca de la música: los que están trabajando, los choferes, los jóvenes, las amas de casa. Yo creo que es parte de nosotros. La música puede ser un vehículo muy importante de expresión, pero en esta sociedad que nos tocó vivir, es muy difícil, porque no hay oportunidad de que el hombre se desarrolle. Hay muchas limitaciones, uno no puede hacer lo que quiere. Y quienes lo hacen deben someterse a leyes capitalistas, reglas comerciales, entonces te amarra, te absorbe el sistema. 

Juan: La música es un sentimiento de unidad, más aún cuando el trabajo es del perfil como el nuestro. Cuando nuestros compañeros nos dicen “no sé cómo, pero el barco tiene que llegar a Cuba, tienen que participar ustedes”, uno sabe que efectivamente está colaborando con ese fin. Nos han hecho invitaciones a muchos foros, incluso hace años Guillermo Ochoa y la Sra. Talina Fernández, pero te ponen muchos obstáculos, porque te dicen de religión, política, sexo no se puede hablar, o si hablas, vas a omitir esto y esto. En los foros en que nosotros nos paramos se dice lo que se tiene que decir, la libertad de expresión la ejerces. Por eso también es un sentimiento de libertad. 

Germinal: ¿Se requiere pasión para ser músicos como ustedes? Pregunto esto porque ustedes no se dedican únicamente a ser músicos, y esta actividad les presenta muchas dificultades; sin embargo, la han mantenido casi dos décadas… 

Arturo: Compartimos muchos momentos de cada una de las rolas que tocamos; como que al mismo tiempo que las tocamos nos inmiscuimos en el lugar en donde nace, en la cotidianidad en donde se desenvuelve la canción. Sí, es una pasión. Si compartimos esos sentimientos. Quizás cuando hablas de reivindicar a tu patria, a tu hermano, etcétera, esa es la pasión. Ahorita estamos en un proceso de crear nuestra propia expresión: una letra, una melodía. Para que luego la gente la ande cantando, sería una manera de compartir. 

Germinal: ¿Existen compositores en el “Salario”? 

César: Tenemos poetas, aunque ahorita todavía no se liberan las fuerzas compositoras del grupo. 

Germinal: ¿El asunto de los arreglos, cómo lo deciden? 

Arturo: Yo los llamaría más bien desarreglos. No tenemos un método. Es sobre la canción, cuando la estamos montando a alguien se le ocurre alguna idea en su instrumento, y si nadie está en desacuerdo se queda. Muchos de nuestros arreglos o desarreglos surgen a partir de las propias limitaciones técnicas del grupo, y como a nosotros nos gusta la música de grupos muy buenos como es “Irakere” que tiene un nivel técnico más amplio, entonces tuvimos que simplificarlo; lo creemos válido, además, al sonar diferente ya le damos nuestra propia personalidad, y principalmente a la gente le gusta. 

Germinal: Ustedes tienen un proyecto que es lo del Frente Cultural, aunque entiendo que actualmente está en una etapa inicial. ¿Qué sería esta cuestión del Comité de Cultura Popular (CCP)? ¿Por qué la búsqueda del frente de trabajadores de la cultura? 

César: Desde hace mucho tiempo hemos pugnado por organizarnos entre los que hacemos música primero, luego los que hacemos trabajo cultural en general. A principios de este año, cuando aparece el EZLN, este sentir que era de pocos se potencia, entonces lo que el grupo hace es simplemente ponerle fecha y lugar para empezar a platicar. Queríamos esa unidad, y en eso estamos. 

Arturo: Han habido otros intentos de organización anteriores, como el Comité del Canto Nuevo. Durante todos estos procesos preferíamos estar como observadores, porque siempre ha habido diferencias en las formas de pensar, de concebir la cultura. Planteamos juntarnos en principio entre la gente que compartimos el mismo oficio: la cultura popular abocada a la música; pero poco a poco se han acercado compañeros que hacen teatro, pintura, y hacen el espectro más amplio. Aunque hay otros intentos  organizativos. Parece que se quiere revivir el Frente Mexicano de los Trabajadores de la Cultura, parece que por parte de los compañeros de CLETA también se está pensando en otro tipo de organización. Ésta no es la única opción, lo que pretendemos es, por un lado, desarrollar esta propuesta y, si es necesario, juntarla con otras propuestas. Hacer un trabajo más político que antes, superar los niveles de la simple solidaridad, generar nuevas formas de unidad.
 



PERIÓDICO LA PRENSA 
SÁBADO 15 DE JUNIO DE 1996 
SECCIÓN ESPECTACULOS 
EL GRUPO SALARIO MÍNIMO FESTEJA 20 AÑOS DE ÉXITO 
Pp. 37 y 39 
DE PLÁCEMES, EL GRUPO SALARIO MÍNIMO

Por Silverio Cacique 

 * Convivencia familiar en los 20 años de la agrupación musical. 
* Éxito rotundo el festival en el Centro Comunitario Culhuacán. 

Con más de dos mil personas, 15 grupos artísticos y una gran fiesta con gente alegre y amante de la cultura y la música rock y canto nuevo se festejó ayer al grupo de música afroantillana Salario Mínimo, que está cumpliendo 20 años de carrera artística. 
Fue en el Centro Comunitario Culhuacán donde se llevó a efecto la gran comunicación entre pueblo y artistas que, sin ningún otro interés, estuvieron con el grupo festejado. “Con éste y otros conciertos celebraremos casi ese cuarto de siglo…” decía Arturo León, uno de los integrantes del grupo Salario Mínimo. 
Para festejar compartidamente sus logros y metas en un arte latinoamericano y antiimperialista, el festival afrocaribeño se vio lucido con la participación de grupos como Son de Merengue, Guillermo Briseño, Tribu, Ollin Bao, Grupo Caliente, Son Caleño, Martino y Difé, 38,400 Voces, Quinta La Uva, Santísima Trinidad, Rastrillos, Antidoping y sus servidores, Salario Mínimo, los que ofrecieron cerca de 13 horas de alegría y sabor. 
Blues, rock latino, reggae y otros ritmos afroantillanos, música que motivó y puso alegre al público asistente, sobre todo gente joven que pedía y aplaudía a Salario Mínimo, que nos muestra que la cultura es todo un compendio de identidad, lucha, amor y alegría. 
Juan Carlos, voz; Daniel González, voz; Carlos López, bajo; León Felipe, teclados; José Manuel, teclados; Froy, trombón; Ivón Díaz, sax; Bernardo, trompeta; Alberto Castillo, guitarra; Juan Pedro Encinas, teclados, y Arturo León en los coros, son los nombres de quienes integran Salario Mínimo. 
Los muchachos tienen edades que fluctúan entre 17 y 35 años y son originarios del Distrito Federal. Han pasado por los mejores salones de baile, así como el Auditorio Nacional, iniciándose como ejecutantes de una música como la guerrerense chilena, con boleros y trova yucateca. 
Luego pasaron a triunfar con la música del llamado canto nuevo, música latinoamericana, hasta que lograron llegar a la música afroantillana. “Sin embargo, en esta ocasión estamos fusionando lo afroantillano con el rock, además de incluir danza, teatro y títeres a nuestro espectáculo”.


Periódico LA CRÓNICA DE HOY.
Espectáculos. Pág. 17-B.
Viernes 14 de agosto de de 1998.

Ska, jazz, reggae y algo más, este sábado con Salario Mínimo en la Ollín Yoliztli

Por Rocío Macías

Reconocido como uno de los grupos más solidarios y con mayor trayectoria en la escena musical en México, Salario Mínimo presentará el próximo sábado sus composiciones más recientes al público en un gran concierto que se llevará a cabo en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollín Yoliztli.

Para los integrantes de este grupo con más de 20 años de trabajo en distintos foros, ésta es una oportunidad para que las puertas de diversas instancias se abran a la música popular y a muchos otros grupos. “Es importante que estos espacios comiencen a abrirse”.

Con dos grabaciones independientes en su historia, Salario Mínimo tiene la intención de grabar un disco compacto con las nuevas canciones que integran su repertorio. Para que esto sea posible el grupo ha organizado el concierto del sábado en el cual seguramente recibirán el apoyo de las personas y organizaciones a las cuales la banda ha ayudado en sus diferentes luchas, así como lo que se recaude de las entradas.

El trabajo de Salario Mínimo desde sus inicios se ha caracterizado por su honestidad, lo cual en buena parte ha sido un obstáculo para su proyección a nivel masivo “por el tipo de trabajo que realizamos, el cual muchas veces no va con cierto tipo de políticas y que nos ha impedido tener propuestas de tipo comercial. Aunque si hemos tenido coqueteos de algunas compañías disqueras, pero cuando escuchan las letras de las canciones nos piden que las cambiemos y seamos más ligeros y no digamos las cosas de una manera tan directa. Por eso hemos trabajado de manera independiente”.

Este grupo que ha tocado tanto en las guardias de huelga en diversas industrias como en embajadas y festivales dentro y fuera de la república, se define como “un proyecto cultural, no es el típico grupazo. Aquí se debe tener cierta continuidad que van a mantener las nuevas generaciones. Empezamos tocando música latinoamericana, son y después nos encontramos con formas más jazzísticas y la fusión con el ska y el reggae. Siempre buscamos nuevos conceptos para que el grupo se supere culturalmente”.

Salario Mínimo y Crónica lo invitan

Si a usted le gusta la buena música y la honestidad en las propuestas, Salario Mínimo lo invita a compartir su gusto por la calidad en compañía de sus amigos Antidoping, Los Yerberos, Cantalupe, Los de Abajo y Los Músicos de José, este sábado 15 de agosto a partir de las 17 horas en la Ollín Yoliztli, sita en Periférico Sur 5141, colonia Isidro Fabela. El donativo es de 50 pesos, pero Crónica y Salario Mínimo lo invitan: tenemos 10 pases dobles para las personas que acudan a nuestra redacción en Río Hudson 25, planta baja, Col. Cuauhtémoc, de las 15 a las 20 horas, y presenten un recibo de pago que compruebe que gana el “salario mínimo”.


 
 

Revista MERCURIO XXI. La voz del comercio.
Mayo 2000, No. 110. Pág. 94

De Lirios y Amapolas

Salario Mínimo monumental

Por Pino Páez
Es el único Salario Mínimo que se recibe con la esplendidez de la alegría, trátase del conjunto musical que durante más de dos décadas ha estado con su canto donde el pueblo se aglomera en resistencia.
El grupo ya es legendario y se renueva no sólo con canciones creadas por ellos mismos en rítmicas germinaciones del trópico, sino por jóvenes que saben que la música es mucho más que la convocatoria a las sabrosuras del meneo, entendedores de que un concierto estimula a los que no se rinden, como si el corazón, sin taquicardias, se animara más en una fogata de tambores.
Salario Mínimo surgió cuando un grupo de artistas, entonces en plena juventud, resolvieron unirse para tocar en las puertas siempre abiertas del son.
Ubicados por el tiempo en plena madurez, no han cambiado sus principios, los principios referentes al origen, los principios de la conciencia que en los seres de valía no camaleonan en distintos varaderos.
Durante largos años Salario Mínimo, con la entrega y el desinterés de los auténticos solidarios, han llegado con la lira que hace escurrir los festejos del cañaveral, o el acordeón que le pone la risa al dorado atardecer de los maizales, o el bajo que trae las jocundas voces de la tierra que están por estallar en una libérrima frutería, o en metal que libera al viento en el eco de una serpentina.
La calidad musical de Salario Mínimo es tan reconocida como su actuación reiterada en todos los que han requerido del aliento de su flauta y sus palabras.
Su talento y literal animación ha estado y está con los presos políticos de la Universidad, con el Consejo General de Huelga, con los maestros democráticos, con los obreros en huelga de la Ford, Modelo, Favorita, AHMSA, Tornel… Con todos los trabajadores de la ciudad y el campo, con los estudiantes, con los viejos que jamás jubilan la dignidad… Con todos los que elevan contra el expoliador el empuñado banderín de la protesta.
Este Salario Mínimo es un Salario Mínimo monumental, tan grande que ya no pertenece a los músicos que lo crearon, sus propietarios son ahora colectivos, tumultuarios, la leyenda nunca tiene un solo poseedor.
Con el respaldo de CLETA (Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística), grabaron su más reciente “caset”, denominado Llegaron Los del Salario Mínimo, con la ilustración de un bongó del que descuella una zurda afianzando una maraca que culmina en abretuercas. Hay que escucharles la rúbrica que sin garabatos se firma con una melodía, hay que deleitarse con Puerto Padre donde Todos nacimos iguales…
En efecto: Salario Mínimo, el de las mayúsculas que se musicalizan, es una exclusiva propiedad de la multitud.


Periódico LA JORNADA.
Cultura. Pág. 34.
Martes 30 de julio de 1991.

Concierto de bienvenida a Nelson Mandela

En la Alameda Central, música y poesía contra el racismo

Por Javier Molina

En la Alameda Central, a un costado del Hemiciclo, se llevó a cabo una tocada por Sudáfrica, un mitin para recibir a Nelson Mandela. El acto fue convocado por el comité de base Nelson Mandela del PRD (su motor, Federico Campbell Peña) y la comisión cultural de la UVyD. Participaron Ollín Ayacaxtli, grupo de danza azteca; la Banda Elástica, música libre, sax, flauta, teponaztle, marimba, guitarra… Trabajadores de la Ford llevaron una manta: Welcome Mandela. Freedom Southafrica. Freedom Mexico. Es la bienvenida –explicaron- a un luchador social, “a pesar de que estamos distantes coincidimos en ideas: él lucha por liberar a su pueblo, nosotros por la democracia sindical y por elecciones limpias el 18 de agosto”.

La conciencia política y la música es una buena alianza, un son contra el apartheid. Los integrantes de la Banda Elástica se manifestaron no sólo contra el racismo en Sudáfrica, sino contra algo más inmediato: “el malinchismo y todas sus implicaciones entreguistas”; los soneros de Salario Mínimo se pronunciaron contra el bloqueo a Cuba, la invasión a Panamá, las agresiones imperialistas en Centroamérica. Los Nakos parodiaron a la chispa que refresca, recordaron la guerra del Golfo Pérsico con un humor alegre y también bastante negro que aludía al innombrable grupo que se llama ¡Viva la gente! También estuvieron Las Plastipuchas, Las Víctimas del Doctor Cerebro, Nayely Nesme y Clases Particulares.

En los intermedios Ignacio Betancourt, de la comisión cultural de la UVyD, leía poemas alusivos a la lucha libertaria de los negros, textos sobre la historia de esta lucha, como la Carta de la Libertad, escrita en 1954 y que es, hasta la fecha, el programa político del Consejo Nacional Africano: “Hacemos un llamado a los hombres buenos y justos para que hablen ahora de libertad… 

Todos unidos: africanos y europeos, indios y mestizos, con o sin derecho a voto, privilegiados y sin derechos, los dichosos y los sin hogar. Todo el pueblo de Sudáfrica, de las ciudades y de los campos. Hablemos juntos de libertad”.
Y era difícil no pensar en Nicolás Guillén, los Panteras Negras, Ángela Davis, Aimé Cesaire, Frantz Fanon… En todos los que simplemente han pensado (y vivido y luchado por ello) que todos somos iguales.


Periódico LA JORNADA.
Cartelera. Pág. 35.
Viernes 7 de junio de 1996.

Música.

SALARIO MÍNIMO, celebración de sus 20 años con Sexta Core, Santísimo Mitote, Lucía de Noche. Alicia, Av. Cuauhtémoc 91, col. Roma; 21 hrs.


Periódico LA JORNADA.
Cartelera. Pág. 35.
Viernes 14 de junio de 1996.

Música.

FESTIVAL AFROCARIBEÑO, con Salario Mínimo, Rastrillos, Memo Briseño, Son de Merengue, Tribu, entre otros. Centro Comunitario Culhuacán, Morelos 10, entre Av. Taxqueña y Av. Tláhuac, col. Culhuacán; 13 hrs.


Periódico LA JORNADA.
Cartelera. Pág. 39.
Viernes 18 de octubre de 1996.

Música.

REUNIÓN MUSICAL, con Salario Mínimo, Casa de Agua, Los de Abajo, Restos Humanos, Fieles Difuntos. Alicia, Cuauhtémoc 91-A, col. Roma; 21 hrs.





<<adelante>>

<<regresar>>



Hosted by www.Geocities.ws

1