Universidad Yacambú - Venezuela
Negociaciones
Colaborativas
Participante: Silvio M. Garcés P.
LAS NEGOCIACIONES ISRAEL - PALESTINA
La
lectura ilustra los procesos de negociaciones entre Israel y Palestina durante el
primer semestre del año 2000, y hace mención a diferentes acuerdos y conflictos
bélicos en los que ha participado Israel y sus países vecinos.
Para
poder entender las posiciones ante el conflicto de estos dos países, es
necesario conocer su historia y su formación religiosa.
A
diferencia de los pueblos latinoamericanos, los pueblos del Medio Oriente están
mucho más comprometidos con sus creencias religiosas, y dan gran importancia a
todos los aspectos que tengan que ver con éstas. En el texto se puede
evidenciar que uno de los puntos más álgidos del conflicto es la posesión de
Jerusalén, considerada por los musulmanes, los judíos y los cristianos como
"tierra santa".
Adicionalmente
en este proceso se negocia la patria, el hogar de miles de personas, tanto
israelíes como palestinos, que se encuentran ocupando las zonas en disputa o
son refugiados en otros países.
El conflicto ha llegado a
un punto de requerir la intervención de otros países como Estados Unidos,
Francia, Egipto, etc. y organizaciones como la ONU en busca de una solución
pacifica.
Al observar el proceso de
negociación, se puede apreciar que no ha sido posible aplicar un modelo de
negociación colaborativa.
Los representantes de
Israel y Palestina toman posturas que no están acordes con un proceso
colaborativo de negociación, como por ejemplo las suspensiones arbitrarias de
reuniones, el incumplimiento de plazos, el desconocimiento de acuerdos ya
existentes, las decisiones unilaterales, las declaraciones en tonos
imperativos, amenazantes y desafiantes, etc. Muchas de estas posturas están
respaldadas por una cultura de “acción
y reacción”, que se convierte en una cadena interminable de acontecimientos y
complica cada vez más la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz.
No se puede hablar de satisfacción
sustantiva en este proceso de negociación, ya que las partes en conflicto
no han podido lograr sus intereses esenciales a niveles aceptables. La mayoría
de los logros obtenidos por Israel han sido por procesos bélicos y no por
acuerdos en mesas de negociación, y los palestinos aun intentan cubrir sus
requerimientos básicos.
El problema radica en que
ambas partes tienen intereses sobre la misma región, y ninguna de las dos está
dispuesta a ceder en sus demandas, y al momento de hacerlo, se presentan
inconvenientes (entre los negociadores o del entorno) que retrazan y disipan
las posibilidades de negociación.
Como se menciono
anteriormente, el proceso de negociación se ha visto perturbado por factores
que han retrasado su conclusión. En algunas oportunidades estos factores están
fuera del control de las personas responsables de las negociaciones, como por
ejemplo las diferencias políticas en el parlamento israelí, los enfrentamientos
armados entre israelíes y palestinos en las zonas ocupadas, actos terroristas,
etc. Todo esto conlleva a una insatisfacción procesal.
Pero esta insatisfacción
procesal ha ido mermando debido a la intervención de países y organizaciones
“neutrales” al conflicto, que actúan como árbitros “imparciales” en busca de una
solución pacifica del mismo y, a pesar de que no existen soluciones
contundentes, podría pensarse que poco a poco se ha ido avanzando hacia un
acuerdo de las partes.
La insatisfacción
sustantiva y la poca satisfacción procesal dan como resultado una débil
satisfacción psicológica para cada una de las partes. Si bien se han
logrado algunos avances, estos han sido lentos e interrumpidos, rodeados de un
ambiente de desconfianza y manteniendo una constante atención hacia una posible
confrontación armada.
Esta desconfianza es
producto del reiterado desconocimiento de acuerdos, del incumplimiento de
plazos y de las diferentes confrontaciones bélicas que han ocurrido desde 1948,
razones por las cuales ambas partes no han logrado llegar a un acuerdo
conceptual.
De lograrse un acuerdo
conceptual (y respetarlo), se tendría una base común de solución, en donde
ambas partes se sientan beneficiadas y estén concientes de que esa solución es
la más adecuada. Luego se comenzarían las negociaciones teniendo como punto de
referencia dicho acuerdo conceptual, lo que permitiría encaminar cualquier
desvío o conflicto que se presente durante el proceso de negociación.
En función de lograr un
acuerdo basado en un ambiente de negociaciones colaborativas, se plantean las siguientes propuestas
o recomendaciones para los diferentes integrantes del proceso de
negociación:
|
Para: |
Propuesta |
|
Israel |
ü Invitar a sus negociadores a respetar
y cumplir con los compromisos adquiridos de manera que las negociaciones tomen
un clima de mayor confianza. |
|
Palestina |
ü Tomar las medidas necesarias para que
las diferentes organizaciones palestinas (formales e informales) eviten
realizar actividades de forma arbitraria que desencadenen en conflictos
armados y retrasen los procesos de negociación. |
|
Ambos países |
ü Dar menos importancia a las
diferencias religiosas, y basar las negociaciones desde un punto de vista
económico y geográfico. ü Buscar un nivel de comunicación más
asertivo, que disminuya los “malos entendidos” y las disputas emocionales
(ego, orgullo, honor, venganza, etc). ü Asumir responsabilidades en los
diferentes actos bélicos pasados y futuros (de presentarse), y tomar los
correctivos necesarios para que estos no sucedan nuevamente. ü Que ambas partes realicen como
ejercicio el tomar temporalmente el rol de su contrario, para que puedan
tener una idea de sus necesidades y exigencias, y de esta manera plantear
soluciones más acorde con la realidad de ambas partes. ü Procurar un acuerdo conceptual. ü Enteder que ambas poblaciones
históricamente han ocupado esas tierras y las dos merecen tener un país, de
manera de hacer concesiones que les permitan dividir el espacio y convivir en
paz. ü Considerar la posibilidad de
convertir a Jerusalén en una Zona Internacional (distribución
de 1947) regulada por acuerdos, normas y leyes internacionales, que
permitan la coexistencia de los diferentes grupos religiosos de forma
pacifica. ü Realizar campañas comunicativas hacia
las respectivas poblaciones, donde el mensaje principal sea la importancia de
vivir en paz, y la prosperidad ha que eso conllevaría. De manera de ir
cambiando los paradigmas de ambos grupos, e intentar comprometer a todos en
el proceso de paz. |
|
Países fronterizos |
ü Aceptar la existencia geográfica de
Israel como una Nación del mundo. ü Comprometerse a resolver los
problemas que se puedan presentar a futuro mediante mecanismos de
negociaciones pacificas y no con el uso de las armas. |
Posición personal.
Todo ser humano necesita tener un
vinculo con sus orígenes, su tierra, sus costumbres, su religión, etc. Esta
realidad es la base del conflicto entre Israel y Palestina. Ambos grupos tienen
la necesidad de tener un espacio geográfico donde asentar sus raíces, y
adicionalmente poseen creencias religiosas muy arraigadas que los condicionan a
tomar posiciones infranqueables ante el conflicto.
Aunque casi todos los seres humanos
profesamos alguna religión(*), y en muchas de ellas se habla de un Ser único,
creador de todo lo conocido, que procura la armonía, la unidad, el respeto y el
amor entre los seres vivos; dentro de cada uno de nosotros existen intereses
emocionales (poder, codicia, egoísmo, etc) que nos separan de los lineamientos
religiosos y nos encaminan ha satisfacer dichas necesidades, olvidándonos del
bienestar común y del crecimiento espiritual.
Seguramente, algunos lideres
mundiales ya han calculado los beneficios que se pueden obtener de la paz o de
la vigencia del conflicto en el Medio Oriente. Esperemos que la balanza
favorezca a la Paz, por que la influencia que ejercen dichos lideres en el
conflicto podría ser un factor determinante para su conclusión.
Tal vez la solución de los conflictos
humanos se encuentra inmersa en las religiones (budismo, taoísmo, islamismo,
judaísmo, cristianismo, etc.), pero al parecer no somos capaces de captar ni de
entender “realmente” sus “mecanismos internos” ni la esencia común que las
conforma a todas.
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(*) Religión
que muchas veces heredamos de nuestros padres e influye en el condicionamiento
de nuestras acciones.