LAS TÉCNICAS DE LA NEGOCIACIÓN
El
buen negociador es un experto caminante: escoge un camino u otro en función de
las circunstancias que él crea con su actitud y gracias a su inteligencia
emocional. (Franc Ponti)
Negociar es
una práctica democrática que requiere una actitud de gran receptividad y de
máxima tolerancia; es escuchar, comprender, valorar, intercambiar, aprender,
pactar, comunicar, acordar…La negociación es la suma integrada de un amplio
conjunto de habilidades intra e interpersonales. Algunas de ellas son:
inteligencia emocional, creatividad, escucha activa, empatía, asertividad,
preparación, interculturalidad y gestión del tiempo.
Es importante
que un negociador sepa ante qué situación se encuentra. Y conviene que conozca
sus puntos fuertes y débiles, esto es, cuáles son los estilos que le son más
cómodos y lo que les cuestan un mayor esfuerzo de
adaptación. También es clave que utilice las técnicas más adecuadas según
evolucione la negociación.
No siempre es
interesante y provechoso negociar. A veces, la negociación puede ser sustituida
por otros procedimientos, como la mediación, el arbitraje o, en situaciones
extremas, la intervención de la justicia. Además es importante saber decir
“no”. ¿En qué ocasiones es importante evitar la negociación?:
·
Cuando ambas partes tienen más a perder
que a ganar.
·
En situaciones de conflicto latente, en
las que negociar puede hacer emerger una fuerte agresividad por ambas partes.
·
Cuando está convencido de que no se
conseguirá absolutamente nada. Por tanto, sólo puede haber beneficios para su
contrincante.
El negociador
debe tener una capacidad de adaptación y de trueque de estilos rápida, en
función de la evolución de la negociación, pues ésta
puede contener momentos colaborativos y competitivos.
No existe un
mejor estilo de negociación. Por eso el perfil ideal de un negociador pasa por
una inusitada capacidad para transformar su comportamiento ante situaciones
diversas. A continuación se relacionan los cinco estilos
que podrá adoptar el negociador durante el proceso.
· Competitivo,
ganar-perder.
No importa el futuro de la relación
entre las partes, sino el resultado.
·
Colaborativo,
ganar-ganar.
Ambos negociadores se necesitan para
conseguir sus resultados y además desean preservar la relación tras el
intercambio (exitoso o no). Lo ideal es hacer crecer el pastel a repartir entre
ambos.
· Acomodativo,
perder-ganar.
La relación prima sobre los resultados y el negociador está dispuesto a
invertir en una primera “derrota” para recoger frutos (ganar) en el futuro.
· Evitativo,
perder-perder. Cuando el negociador cree que no vale la pena
negociar.
· Distributivo. Si las partes
negociadoras pueden establecer un pacto rápido, justo y equilibrado.
En muchos
libros de negociación se exponen las más célebres estrategias para lograr
nuestros objetivos: el bueno y el malo, amenazas, condiciones estresantes, exigencias
crecientes, ultimátums, retrasos deliberados, etc. Está bien conocerlas, no
para usarlas (en la medida de lo posible) sino para poder descubrir en qué
momentos intentan usarlas contra nosotros.
Ofrecemos a continuación un conjunto de técnicas cuyo
manejo permite una compresión más profunda de los mecanismos que intervienen en
las negociaciones:
§ Negociar
intereses. Interés
es cualquier aspecto que un negociador quiere obtener directa o indirectamente
de la negociación. A veces, hay intereses ocultos, que sólo se conocen a través
de un proceso largo y costoso.
¿Qué
es una posición? Lo que un negociador manifiesta abiertamente que desea
obtener. Restringir la negociación a un planteamiento de tipo posicional, conduce a un regateo que puede
bloquear la negociación.
Lo
recomendable es que ambos negociadores se abran a sus intereses, cedan en sus
respectivas posiciones y traten de encontrar puntos de acuerdo, a través de
opciones creativas, que permitan equilibrar la situación.
¿Qué
factores les va a permitir olvidarse parcialmente de su posición inicial y
entrar en la dinámica de la interlocución? Preguntando. La pregunta, bien
formulada, obliga a la otra parte a elaborar una respuesta. Y ésta puede sernos
útil por diversos motivos: puede aportarnos información, aclarar los intereses
de nuestro interlocutor o bien actuar como elemento de autocrítica. Ante una
pregunta clave, nuestro interlocutor puede verse obligado a reconocer,
implícita o explícitamente, que no tiene respuesta.
§ Generar
acuerdos creativos.
Usted siempre tendrá un recurso útil si es capaz de desplegar de forma
inteligente un arsenal de opciones creativas que amplíen el espacio negociable.
Ello le permitirá escoger alternativas concretas en momentos determinados y,
por lo tanto, desbloquear la negociación.
§ Resolver
conflictos.
Todos vivimos situaciones en las que el conflicto está latente: injusticias,
clientes prepotentes, reuniones de equipo tensas, enfrentamientos personales,
abusos de poder, tratos desiguales… porque hay gente que percibe la negociación
como una carrera que es preciso ganar.
¿Qué hacer ante una persona agresiva? Desde luego, no
pagarle con la misma moneda, pues esta actitud sólo conduce a generar una
espiral de violencia que pone en peligro la relación entre los negociadores. Lo
mejor es adoptar una postura asertiva contundente. El conflicto no aparece si
una de las partes mantiene el control y responde adecuadamente.
§ Utilizar
el MAPAN
(Mejor
Alternativa
Posible
al Acuerdo
a Negociar).
Le ofrecemos dos sugerencias para usarlo convenientemente: el MAPAN no es un
farol, los faroles (asegurar que se tiene una alternativa cuando no es cierto)
son muy peligrosos; utilicen el MAPAN de forma amenazadora solamente si ha
agotado las demás posibilidades.
§ Articular
propuestas.
Una propuesta es el resultado de la transacción justa entre lo que yo quiero
(condición) y lo que la otra parte quiere (oferta). La propuesta es la
quintaesencia de la negociación. No hay negociación buena sin buenas
propuestas, pues éstas son el resultado de haber comprendido los intereses de
la otra parte, de haber generado inteligentes opciones creativas y de haber
manejado eficazmente la comunicación.
Las propuestas pueden ser abstractas, cuando no
aportan información detallada sobre lo que piden u ofrecen, o concretas. La
mayoría de las negociaciones complejas (fusiones, acuerdos comerciales,
cooperación interempresarial, convenios colectivos…) se cierran mediante varias
propuestas, o incluso diversos paquetes de propuestas, jerárquicamente
organizados. Así, conviene incluir en la preparación un diseño previo de tipo
de propuestas, para utilizarlas durante la negociación.
Una
propuesta bien formulada puede permitir cerrar una negociación. El arte y la
técnica de concretar propuestas operativas, equilibradas e inteligentes,
traduce en resultados la pericia y el buen hacer de un negociador y le
proporciona la satisfacción de haber encontrado el camino.