
Las industrias de la energía en mutación,
Este documento es un fragmento del trabajo del mismo título, publicado por el ICEM, (International Federation of Chemical, Energy, Mine and General Worker's Unios), en la Work Energy Conference, realizada en Cork, Irlanda, del 9 al 11 de noviembre de 1998 (página de internet http://www.icem.org/events/cork/docs-es.html ) I. Introducción La acelerada revolución en las industrias de la energía del mundo refleja una serie de tendencias actuales en el marco global político y económico. La globalización se ha convertido en una muletilla para describir a menudo una serie de fenómenos como si fueran parte de un proceso económico "natural" e incontrolable. Pero, de hecho, los gobiernos en todo el mundo a través de decisiones más o menos conscientes y a menudo ideológicas han reducido sus posibilidades de control público y democrático de la comunidad empresarial y del capital de las multinacionales. La globalización se ha convertido en un frase conveniente que disfraza una orientación esencialmente antisocial en las relaciones de poder en todo el mundo.
los sindicatos de la energía se movilizanAl igual que otros sectores de la actividad económica, los mercados de energía están desregulados y las fronteras nacionales se han abierto al capital multinacional. Los gobiernos están privatizando sus monopolios de petróleo, gas y energía eléctrica y entregándolos a inversores nacionales y extranjeros. Las empresas multinacionales se adueñaron de los haberes estratégicos y planifican sus cadenas de producción y distribución a escala global. Impulsadas por la creciente competitividad, las empresas están reestructurando sus organizaciones, recortando gastos, despidiendo trabajadores y subcontratando todas las operaciones posibles.
Los 430 sindicatos afiliados a la ICEM representan, entre otros, cuatro millones de trabajadores de la energía eléctrica, tres millones de trabajadores del petróleo y el gas y dos millones de mineros del carbón en 115 países. Las mutaciones en curso los afectan a todos ellos. Es preciso actuar con celeridad y repensar las formas en que los sindicatos han estado operando si quieren sobrevivir y actuar exitosamente en esta nueva coyuntura.
Las políticas de ajuste estructural del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han preparado el camino para el libre movimiento de capital de las multinacionales en todos los países en desarrollo. La desregulación, privatización y competitividad también se ven impulsadas por la OCDE, la Unión Europea, las grandes empresas, consultores y políticos. Los neoliberales hablan del mentado éxito del llamado "modelo británico" y dicen que no hay otra alternativa.
No obstante, la ICEM y sus sindicatos afiliados están convencidos de que hay siempre alternativas. Probablemente las industrias de la energía necesitan una reorganización general. Pero en cualquier reforma, un enfoque socialmente equilibrado que tenga en cuenta las necesidades de los pueblos y circunstancias locales específicas, es mejor que la emulación ciega de modelos extranjeros. Es preciso salvaguardar los intereses de los trabajadores en el sector de la energía y garantizar el acceso a la energía a un precio razonable para todos los ciudadanos, especialmente los pobres y más desmunidos. La energía es un producto social y una necesidad básica. Por consiguiente, la ICEM cree que se necesita un control social fuerte a fin de garantizar que la energía se produzca y distribuya para beneficio de todos, no sólo para el de unos pocos.
Este informe presenta un panorama de las mutaciones en curso en las industrias de energía del mundo, También recoge un listado de las principales campañas, proyectos y reuniones de la ICEM que se han realizado durante los últimos cuatro años después de la Conferencia Mundial de Energía de la ICEM en 1994. Un documento aparte reseñará la propuesta de un Programa de acción de la ICEM sobre "Políticas de energía sociales para las industrias de energía globales" en los próximos cuatro años.
II. La revolución de la energía eléctrica conquista el globo Los medios de comunicación están informando todos los días sobre nuevas acciones de las empresas de energía eléctrica. Si bien no es posible hacer aquí una lista de todos los sucesos recientes en las distintas partes del mundo, las principales características del cambio global en las industrias de energía eléctrica pueden resumirse de esta manera:Generación, transmisión y distribución de bienes privatizados
En la mayoría de los países, las empresas de energía eléctrica solían gozar de una situación de monopolio protegido bajo la propiedad pública. Los gobiernos y las municipalidades tienden ahora a desprenderse de las empresas, mientras que otros desean ganar capital pero retener control vendiendo solamente una minoría de sus acciones. Una alternativa es permitir que la inversión privada construya nuevas centrales eléctricas (llamadas productores de energía independientes) y mantener al mismo tiempo una empresa estatal sólida. Existen muchas formas de involucrar el capital privado.
1. Empresas monopólicas nacionales o regionales fragmentadas
en unidades más pequeñasLas unidades de generación, transmisión y distribución integradas verticalmente son separadas y corporatizadas en empresas comerciales, o por lo menos, en cuentas "desglosadas" para mayor transparencia. La generación es a menudo dividida entre varias empresas, mientras que la transmisión de alto voltaje y las empresas de distribución regional pueden seguir siendo monopolios naturales, públicos o privados.
3. El suministro y los servicios emergen como áreas nuevas
Además de los segmentos tradicionales de las industrias de energía eléctrica, hay dos nuevas áreas que emergen o se separan de las empresas existentes: los servicios y el suministro de energía. Los servicios de energía incluyen planificación y asesoramiento en la conservación de energía, medición, tecnología de la información, etc. El suministro está separado de la distribución. Los proveedores compran electricidad de un productor -o producen una parte ellos mismos- y la venden a un cliente a través de un distribuidor. Estas nuevas oportunidades estimulan la entrada de nuevos actores al mercado.
4. Se introduce la competencia en la generación y suministro de la energía
La desregulación en la generación de energía significa competencia entre las empresas generadoras privadas y/o públicas y los productores de energía independientes al por mayor. La separación del suministro de la distribución entraña la competitividad al por menor. Por esta razón se deben establecer leyes y regulaciones para el acceso a los sistemas de transmisión y distribución. En cierto modo, se libera la fijación de precios, por lo menos para los clientes habilitados para competir. Son frecuentes las asociaciones de clientes, que combinan los requisitos de energía de una serie de clientes a fin de lograr mejores condiciones.
5. Se establecen sistemas de intercambio de electricidad, asociaciones de clientes y mercados de productos disponibles
Los mercados de productos disponibles o las agrupaciones de clientes comercian electricidad entre productores y grandes clientes según arreglos por hora, semana o temporada. Ejemplos de tales disposiciones son los sistemas en Estados Unidos, British Pool y Nordpool en Escandinavia. Esto es quizás la mejor ilustración del razonamiento de aquellos que consideran la electricidad como otro producto básico.
6. Las multinacionales de energía a escala total adoptan estrategias globales
Los gigantes del petróleo y el gas se expanden a la energía eléctrica, fuentes renovables, carbón y servicios de energía, convirtiéndose en multinacionales de energía a gran escala. Adoptan estrategias globales y extienden sus actividades e inversiones a todas partes del mundo. El año pasado, Shell anunció que empezaría a invertir billones de dólares en las industrias de energía eléctrica en el futuro porque estas ofrecen buenas perspectivas de rentabilidad. Electricité de France, la mayor empresa de energía, sigue controlada por el gobierno francés pero posee centrales eléctricas y empresas de distribución en más de 30 países. Los gigantes de EE UU han absorbido siete de las doce empresas regionales de electricidad en el Reino Unido y se han instalado en otros países en Europa, América Latina y Asia y el Pacífico.
7. Las multiempresas suministran electricidad, gas, agua y telecomunicaciones
El avance de la tecnología de la información, de técnicas de medición y sistemas de facturación ha hecho posibles nuevas sinergías que han desembocado en la creación de "multiempresas". Los clientes pueden pagar una factura a una empresa que ofrece una gama completa de servicios.
8. Interés en el gas
El gas natural está rápidamente ganando popularidad como combustible a expensas del carbón y el petróleo, a medida que crece la presión sobre los gobiernos para que mejoren la protección del medio ambiente y disminuyan las emisiones de CO2 y la contaminación. Las centrales eléctricas a gas se construyen con rapidez y son relativamente baratas. Requieren una mano de obra reducida y al día de hoy el combustible es de mayor accesibilidad debido a los nuevos gasoductos y mejores servicios de GNL.
9. Reorganización del trabajo y recorte de empleos
Fieles a las técnicas modernas de gestión, las empresas tienden a mantener solamente un núcleo de trabajadores y subcontratan el mantenimiento, abastecimiento, construcción y todas las operaciones posibles. Los empleos vitalicios y las relaciones laborales sólidas ya no son evidentes y los derechos sindicales se ven amenazados. La competencia, las cotizaciones en las bolsas y las opciones de acciones lucrativas para la dirección impulsan a las empresas a recortar gastos. Se estima que se podría perder más del 30% de los empleos debido al efecto combinado del recorte de gastos, la subcontratación y el cambio tecnológico. En Gran Bretaña. las pérdidas de empleo después de la privatización superaron ampliamente esa cifra. La investigación y los programas de desarrollo y de inversión corren peligro.
III. La desregulación amenaza los empleos y las condiciones sociales La desregulación entraña una serie de riesgos que a menudo son pasados por alto por los promotores, que sólo prometen nuevas estructuras eficientes, bajos costos y precios baratos. Antes de tomar decisiones sobre el futuro, se deben estudiar por lo menos las cuestiones que figuran a continuación.
- Políticas energéticas y planificación:
¿Cuál es el papel que les queda a las políticas nacionales de energía, a la planificación a largo plazo, a los objetivos ambientales y a la preferencia de combustibles producidos naturalmente en el lugar y locales tales como el carbón y los combustibles renovables, cuando las fronteras se abran a las importaciones y exportaciones transfronterizas?- Reglas transfronterizas:
¿En qué áreas se necesitan reglas internacionales y regionales para los mercados liberalizados, si los operadores son libres para moverse a través de las fronteras?- Seguridad, confiabilidad y servicio:
¿Cómo se puede controlar el impacto del recorte de gastos sobre la seguridad y la calidad del servicio? ¿Llevará más tiempo resolver las emergencias y apagones?- Pérdida de inversiones:
¿La creciente competencia significará también exceso de capacidad y cierre de centrales, a medida que los recién llegados al mercado construyan centrales eléctricas esperando dejar afuera a los productores establecidos? ¿Qué mecanismos se pueden suministrar para asegurar que se recuperen las inversiones perdidas y el futuro de los trabajadores interesados?- Empleo:
¿Los empleos se perderán como sucedió en Gran Bretaña, donde el número de trabajadores de la electricidad fue reducido a la mitad después de las reformas thatcherianas?- Condiciones de trabajo:
¿Qué pasará con las normas sociales, los convenios colectivos, la formación y la calificación del personal cuando las empresas estatales sean fragmentadas y privatizadas y haya nuevos actores en el mercado?- Fijación de precios:
¿Serán los grandes clientes industriales los únicos que se beneficiarán de las desregulación en la forma de recorte de precios y tarifas especiales, mientras que los pequeños consumidores (hogares, pequeñas empresas, agricultores, clientes en zonas alejadas) tendrán que pagar más, como sucedió en Suecia y Finlandia?Una propuesta aparte sobre un Programa de acción de la ICEM "Políticas de energía sociales para las industrias de energía globales" recoge una serie de componentes de la política de la ICEM para los sindicatos que combaten los efectos negativos de la desregulación y la privatización.
IV. Experiencias en diversos países Colombia: Violencia, ataques a los derechos sindicales y contratos colectivos
Los sindicatos colombianos han estado operando en difíciles circunstancias caracterizadas por violencia, ataques a los derechos sindicales, reestructuración industrial y privatización. Ya en 1997, más de 3.500 ciudadanos fallecieron en matanzas políticas y de otro tipo. De estos, 200 eran sindicalistas. Según las estimaciones oficiales, 95-98% de estos crímenes quedan impunes.
La elección de Andrés Pastrana como presidente colombiano en junio ha producido por primera vez en años la esperanza de que la guerra de guerrilla y la violencia que se ha cobrado la vida de miles de sindicalistas durante la década pasada, podría terminar. Pastrana ha comenzado un diálogo con los dos principales movimientos guerrilleros, FARC y ELN. Varios sindicatos, ONG y otras organizaciones han asistido a las reuniones a fin de encontrar modos de avanzar en el proceso de paz que, sin duda, será largo y complicado.
La ICEM ha participado en las campañas internacionales para poner fin a la violencia. Especialmente problemáticas en este contexto son las fuerzas paramilitares que en numerosos casos se han sobrepasado de su tarea inicial de proteger los establecimientos de producción de las empresas multinacionales, involucrándose en asesinatos, desplazamiento e intimidación de trabajadores y sindicalistas.
El Sindicato de trabajadores del petróleo (USO) ha sido uno de los principales blancos debido a sus supuestas simpatías con la guerrilla que constantemente ataca los oleoductos al noreste de Colombia. A principios de este año fueron asesinados dos compañeros del Sindicato de los trabajadores de la electricidad (Sintraelecol) y recientemente la cúpula directiva del Sindicato de trabajadores del carbón (Sintracarbon) ha sido objeto de amenazas. Hace muy poco, Jorge Ortega, vicepresidente de la Confederación CUT y miembro de la cúpula directiva de Sintraelecol fue asesinado a balazos, probablemente por un grupo paramilitar. Ciertamente el ejercicio de los derechos sindicales está directamente vinculado al éxito del proceso de paz.
La ICEM tiene un cometido natural de presionar, junto con los sindicatos colombianos y otros sindicatos fraternos en otros países, sobre las empresas multinacionales de la energía que operan en Colombia para que respeten los derechos sindicales y se aseguren que las fuerzas de seguridad que emplean no lleven a cabo acciones antisindicales y se mantenga la tradición colombiana de convenios colectivos nacionales.
En este sentido, la ICEM se ha embarcado en discusiones con el mayor inversor extranjero en las industrias de energía, BP. Los contactos iniciales a cargo de nuestra afiliada británica TGWU y una reunión más amplia celebrada en junio en Londres fueron un buen paso inicial en los esfuerzos para mejorar la situación en Colombia. Nosotros le hemos aclarado a BP que querríamos extender estas discusiones a un código de conducta a nivel global. Con respecto a Colombia, la ICEM presentó tres demandas principales.
BP y otras multinacionales deben garantizar el acceso seguro a USO y a otros sindicatos a las áreas de producción a fin de ejercer sus derechos de organizar a los trabajadores
- BP y otras multinacionales deben respetar los acuerdos colectivos nacionales firmados por los sectores de petróleo y electricidad.
- BP y otras multinacionales deben reunirse con los sindicatos concernidos para poner en pie un sistema de fluidas relaciones y estructuras obrero-patronales
En el sector de la energía eléctrica, la ICEM ha ayudado al sindicato de trabajadores de la electricidad, Sintraelecol a preservar su convenio colectivo nacional, mientras que la industria se está fragmentando y vendiendo a inversores extranjeros. El sindicato también se ha puesto en contacto con los sindicatos en los países de las empresas matrices, sobre todo en España y Venezuela.
En la minería de carbón, Sintracarbón organiza a los trabajadores empleados en la gran mina de carbón a cielo abierto, El Cerrejón que es 50-50 propiedad del país y de Exxon. La ICEM ha hecho amplias y exitosas campañas durante años para poner fin a la práctica del gobierno colombiano y de Exxon de enviar tropas armadas y tanques a la mina cada dos años, cuando el sindicato negocia el convenio colectivo. El sindicato ha logrado consolidar su organización y ha creado un sindicato industrial nacional de mineros.
Además del programa de energía de la ICEM para América Latina, los sindicatos colombianos han participado activamente en el proyecto de la ICEM para consolidar las estructuras sindicales nacionales en Colombia. El eventual éxito en Colombia es estimado crucial para el futuro del movimiento sindical en toda América Latina.
Hungría: Los sindicatos de energía eléctrica, minas y gas defienden las conquistas sociales
Las industrias de la electricidad y del gas de Hungría fueron sometidas en 1995-96 a un extenso proceso de privatización. Las tres afiliadas de la ICEM, el sindicato de trabajadores de la electricidad VDSzSz, el de los mineros, BDSz y los trabajadores de la química, VDSz estaban bien preparados. Gracias a estrategias cuidadosamente planeadas y a una acción decidida, lograron salvaguardar los salarios y las prestaciones sociales y mitigar el impacto sobre los empleos. Sin embargo, incluso esta privatización no se concretó sin problemas,
Contrariamente a planes anteriores, el gobierno húngaro anunció en 1995 que vendería su mayoría de las acciones en las empresas regionales de electricidad a inversores privados y extranjeros. Los sindicatos de la electricidad y minas condenaron el abrupto cambio en la política gubernamental. No se oponían a la inversión privada en sí, ya que se necesitaba capital para mejorar las instalaciones pero consideraban que la planificada venta mayoritaria a extranjeros suponía un serio peligro para el control y desarrollo de este estratégico sector. Creían, además, que primero se debía establecer un nuevo marco regulatorio y la privatización parcial debía realizarse en una fase ulterior.
Los sindicatos lanzaron una campaña bien articulada en los medios de comunicación húngaros. A pedido de VDSzSz y de BDSz, la ICEM lanzó una campaña internacional de solidaridad en apoyo de los sindicatos que amenazaban con ir a la huelga para defender a los trabajadores de la energía. Numerosas cartas de protesta de las afiliadas de la ICEM, muchas de los países potencialmente inversores, llegaron a los ministerios responsables del gobierno húngaro, que respondió concienzudamente a cada una de las cartas de protesta.
La presión interna e internacional forzó al gobierno a hacer marcha atrás y llegar a un acuerdo con los sindicatos. El gobierno retendría una mayoría de 50% más un voto de la sociedad de inversiones MVM. La parte minoritaria de las acciones -48%- en la seis empresas de distribución regional y centrales eléctricas sería vendida a inversores con una opción de adquirir ulteriormente la mayoría de las acciones. El estado retendría o una mayoría de las tenencias o una minoría de "participación dorada" de acciones que le permitiese evitar grandes cambios sin el consentimiento del gobierno.
Se firmaron dos acuerdos entre el ministro de privatización y los sindicatos implicados que dan ciertas garantías relacionadas con el empleo, convenios colectivos, formación, salarios y otras condiciones de trabajo durante el proceso de privatización. Los aumentos salariales deberían por lo menos acompañar la inflación y así garantizar el poder adquisitivo. 5% de los ingresos de privatización irían a un fondo de empleo para cubrir los costos de formación y readaptación profesional, jubilación anticipada, reubicación y pago de indemnizaciones. Se les ofrecería a los empleados acciones de las empresas privatizadas a términos preferenciales y hasta un 10 % de las mismas. Las cuestiones sociales, tales como vacaciones y facilidades médicas seguían excluidas de la privatización.
No obstante, a las empresas alemanas, francesas, estadounidenses, belgas y finlandesas que pagaron más de $1,3 millón por las empresas se les garantizó un 8% de margen de utilidad. Esto significaba que los precios de la electricidad tendrían que ser aumentados hasta un 70%. Se introdujeron aumentos salariales en varias fases, pero rápidamente se vio que "lograr los niveles internacionales" era políticamente imposible ya que la gente no podía pagar tales precios.
En consecuencia, la mayoría de los inversores anunció que no respetarían los otros compromisos en el acuerdo, si no podían garantizar los beneficios. Tras una presión adicional y ayuda de afiliadas extranjeras, los sindicatos finalmente lograron aumentos de salario. Pero señalan que el fondo de empleo no ha recibido el prometido 5% de los ingresos de la privatización y piensan que las empresas han logrado el 8%. La fijación de precios sigue siendo la manzana de la discordia.
En el sector del gas, las empresas alemanas, italianas, francesas y austríacas pudieron comprar la mayoría de las acciones en las empresas de abastecimiento regional. El sindicato de trabajadores de la química, VDSz consiguió negociar con Ruhrgas y VEW Energie de Alemania, antes de que se hicieran cargo, un acuerdo en virtud del cual las empresas dieron garantías de que respetarían los convenios y negociación colectiva, los derechos sindicales, políticas de empleo activas y la continuidad de las prestaciones sociales. VDSz está tratando de alcanzar acuerdos similares con otros propietarios extranjeros con la ayuda de las afiliadas de la ICEM en esos países.
"Políticas energéticas y estrategias sindicales para América Latina y el Caribe"
El proyecto de la ICEM consolida alternativas equilibradasAmérica Latina es quizás la región donde el FMI y el Banco Mundial han logrado hasta el momento impulsar las reformas más visibles, por ejemplo en términos de privatización y desregulación. La tendencia hacia la retirada de los gobiernos de los servicios públicos y las empresas estatales ha ido acompañada por el debilitamiento del control social del sector de la energía y los ataques a los sindicatos, que están tratando de encontrar maneras de sobrevivir en un ambiente competitivo.
La ICEM ha apoyado a los sindicatos de la energía de la región con información sobre reformas en otros países y las estrategias de las empresas multinacionales de la energía. Se montaron campañas de solidaridad internacional allí donde los derechos sindicales estuvieran amenazados. Conferencias y seminarios han ayudado a establecer redes sindicales y está en marcha una serie de programas de formación.
En 1997, se lanzó un gran nuevo proyecto de la ICEM sobre Políticas de energía y estrategias sindicales en América Latina y el Caribe con el apoyo de la Confederación sindical holandesa, la FNV. Se invitó a los sindicatos del petróleo, gas, energía eléctrica y minas de la región a participar activamente en el proyecto.
Los objetivos de este proyecto a largo plazo son:
- Desarrollar estrategias coherentes e instrumentos prácticos para los sindicatos en el proceso de reestructuración y privatización.
- Defender las empresas públicas a través de programas de modernización.
- Formular marcos regulatorios apropiados a fin de asegurar el control democrático de las industrias de la energía, la participación sindical y la justicia social.
- Comprender la coyuntura de la globalización, la integración regional y la revolución en curso en el mundo de la industria de la energía y la especificidad de la situación energética en los países de América Latina.
- Lanzar campañas a favor de la representación sindical en los organismos de toma de decisión en los bloques regionales tales como Mercosur, TLC y ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas).
- Defender los derechos sindicales con acciones conjuntas y campañas internacionales.
- Crear contactos con sindicatos de la energía de la ICEM en América del Norte y en Europa y facilitar el diálogo con los inversores extranjeros.
- Evaluar el impacto de la liberalización sobre la salud, seguridad y medio ambiente y apoyar formas ambientalmente sostenibles de producción y distribución de la energía.
- Aumentar los programas de formación a fin de desarrollar aptitudes y campañas.
- Promocionar la participación de las trabajadoras en el quehacer sindical.
- Consolidar la base de efectivos de la ICEM, examinar la necesidad de estructuras sindicales más fuertes y organizar la coordinación de acciones futuras.
Tras un seminario preparatorio, cuestionarios y trabajo de investigación, se celebró en abril de 1998 una Conferencia Regional de la Energía de la ICEM en Rio de Janeiro del 11 al 14 de mayo de 1998. Los 24 sindicatos de la energía de 14 países decidieron aunar fuerzas para combatir las políticas neoliberales. Los sindicatos adoptaron un programa de acción de tres años para defender las empresas de energía estatales a través de la modernización y la elaboración de propuestas alternativas de políticas de energía y estructuras industriales. Se formará un grupo de negociadores para ayudar a los sindicatos a formular propuestas y hacer campañas alusivas. Los sindicatos procurarán alianzas con grupos sociales y organizaciones no gubernamentales para asegurar un apoyo de base amplia.
Es preciso contar con marcos regulatorios fuertes para asegurar el control democrático de este sector estratégico y no dejarlo en manos de las empresas de energía multinacionales, señalaron los sindicatos. Tal como lo han demostrado las privatizaciones en las industrias de energía de América Latina, la implementación de las políticas neoliberales diseñadas por el Banco Mundial y el FMI desembocarán inevitablemente en una pérdida masiva de empleos, precios más altos y una creciente desigualdad.
Luiz Gonzaga, presidente de la Federación de trabajadores urbanos de Brasil (FNU) fue elegido para dirigir el trabajo de la red de trabajadores de la electricidad en la región. El grupo de los trabajadores del petróleo y del gas sería coordinado por Hernán von Hausen, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo de Chile (Fenatrapech).
En otra reunión, la comisión de sindicatos de la energía de Mercosur (el mercado común de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) decidió medidas concretas para intensificar la cooperación en esta subregión. Los sindicatos de la energía de Mercosur se movilizaron en apoyo de los trabajadores de la electricidad de Uruguay que querían obtener un referéndum sobre una nueva ley relacionada con el marco regulatorio de la industria de la energía de Uruguay. Por más que a la votación de consulta en junio, ni siquiera concurrió a votar el 25% requerido del electorado, la campaña persuadió a los políticos dirigentes que debían asegurar que la ley no fuese utilizada para abrir las puertas a la privatización y desregulación. Las políticas oficiales del gobierno hasta el momento han sustentado el resultado de un referéndum en 1992 en el cual la población rechazó la privatización de los servicios públicos en Uruguay.
En Argentina, la ICEM junto con los sindicatos británicos e italianos ha apoyado la Federación de Trabajadores de la Energía, FETERA en su campaña contra la persecución de los dirigentes sindicales, pérdidas de empleos y precios más altos al consumidor resultado de la privatización de la empresa regional de electricidad ESEBA. Al mismo tiempo, la ICEM está apoyando a FETERA en su lucha para ganar el reconocimiento que, a pesar del crecimiento de su base de efectivos, es un tema complicado bajo la legislación laboral argentina.
Los sindicatos de energía de Asia y el Pacífico lanzan una red
También en Asia y el Pacífico, los sindicatos de la energía de la ICEM están aunando sus fuerzas para responder a los desafíos de la globalización, la reestructuración y la privatización en las industrias de la energía. En una Conferencia de Energía de la ICEM para Asia y el Pacífico celebrada del 10 al 12 de diciembre de 1997 en Hanoi, Vietnam, los sindicatos del petróleo, el gas, la energía eléctrica y las minas de 11 países establecieron una red regional que contará con el apoyo de la oficina regional de la ICEM en Corea y de la sede a fin de facilitar el intercambio de información, movilización conjunta de solidaridad y programas de formación.
A pesar de las recientes dificultades que aminorarán el crecimiento económico de las impresionantes cifras de años recientes, se prevé que la demanda de energía en muchos países de Asia y el Pacífico se duplicará e incluso triplicará hacia el 2010. La mayoría de los gobiernos no tiene fondos para las inversiones requeridas. Incitados por el Banco Mundial, están abriendo sus industrias de energía eléctrica, petróleo y gas a los inversores extranjeros, fragmentando y privatizando las empresas públicas y promocionando la competitividad.
La penetración de los gigantes de las multinacionales de la energía, en áreas que solían ser monopolios estatales, han ayudado a los sindicatos a comprender el verdadero sentido de la globalización.
Los sindicatos que se ven confrontados con nuevos interlocutores en la negociación se han dado cuenta que la información suministrada por la base global de investigación de la ICEM en Bruselas sobre las estrategias y desempeño de las empresas es una herramienta indispensable.
La importancia de los derechos sindicales y de la participación de los sindicatos ha sido puesta en evidencia por ejemplos tales como el conflicto en la mina de carbón de Rio Tinto en Hunter Valley, Australia y la reforma de la legislación laboral que limitaría las opciones de los trabajadores de la energía eléctrica en Tailandia. Otra prioridad de la ICEM es la consolidación de los sindicatos, que significa reforzar las estructuras existentes y reclutar empleados no sindicados. Se acrecentarán los programas de formación para los dirigentes y delegados sindicales.
Los sindicatos están comenzando a reconocer que el medio ambiente debería ser un tema de negociación. En Filipinas, el Sindicato nacional de mineros (NAMAWU) está promocionando bajo una creciente presión pública la idea de "los acuerdos verdes" o disposiciones ambientales en los convenios colectivos a fin de asegurar la sostenibilidad de los lugares de trabajo. Los sindicatos también quieren examinar la cuestión de la seguridad nuclear ya que muchos países en la región de Asia y el Pacífico, Japón, Corea, China, India e Indonesia están examinando la opción nuclear a fin de satisfacer su creciente demanda de energía.
Los seminarios subregionales de 1998-99 se centrarán en el intercambio de información, participación sindical activa en los debates nacionales en curso sobre reestructuración y formulación de propuestas alternativas. En setiembre se celebraron los dos primeros seminarios en Delhi y en Seúl.
La red de los trabajadores de la electricidad de África Austral procura conseguir participación laboral y armonización salarial
En África Austral, solamente una persona de cada cuatro, tiene acceso a la electricidad. Los gobiernos de la región reconocen que esto tiene que cambiar como condición básica del desarrollo industrial y del progreso social. Esta es la razón por la cual, en 1995, se decidió lanzar la Red de Energía para África Austral (SAPP) destinada a permitir un flujo libre de electricidad de un país a otro. Un mercado común permitiría utilizar los promisorios recursos energéticos en la región, por ejemplo, el potencial hidroeléctrico en Zaire/Congo y nivelar los problemas de cargas de punta.
Los sindicatos de trabajadores de la energía eléctrica rápidamente notaron que la Red de Energía para África Austral no preveía ninguna participación sindical. La red energética crearía inseguridad en el empleo y finalmente pérdidas de empleos sin ninguna previsión de planes sociales sobre readaptación profesional y capacitación. El acceso a la electricidad y el respeto del medio ambiente estaban subordinados a los objetivos de ganancias para unos pocos. El programa de intercambio de delegados sindicales de la ICEM había revelado ingentes diferencias en salarios y condiciones entre Sudáfrica, la central eléctrica de la región, y los demás países.
Esta es la razón por la cual los sindicatos establecieron la Red de Energía en Harare en setiembre de 1996 que nuclea ahora diez sindicatos en nueve países: Botswana, Malawi, Namibia, Mozambique, Sudáfrica, Swazilandia, Zaire/Congo, Zambia y Zimbabwe. El objetivo es atraer lo antes posible a la red a los sindicatos en Angola, Congo y Tanzania.
Los objetivos de la Red para el futuro próximo son:
- Evaluar la utilidad de la estructura de la Conferencia para la Coordinación del Desarrollo de África Austral (SADC) en tanto foro de compromiso sindical-patronal que pudiese beneficiar a los trabajadores. Los sindicatos deberían estar representados, por lo menos, en el subcomité de electricidad.
- Identificar y defender temas comunes de negociación colectiva. Una meta a largo plazo es armonizar los salarios y las condiciones esenciales en la región.
- Resistir a través de una movilización conjunta de solidaridad las tendencias de los gobiernos y empleadores a socavar los sindicatos y restringir sus posibilidades de organizar a los trabajadores.
- Continuar el programa regional de intercambio de delegados sindicales orientados a lograr acuerdos efectivos de procedimiento en todos los lugares de trabajo de la región.
El Comité Directivo de la Red se ha reunido con el presidente de SAPP, ha asistido a la reunión del Comité Ejecutivo de SAPP y establecido un Equipo de Trabajo conjunto SAPP-ICEM para vigilar la implementación de la participación sindical en las estructuras regionales. La investigación de cuestiones estratégicas ha sido un apoyo para el grupo de trabajo y toda la Red.
Estimulados por este ejemplo, se han llevado a cabo tareas de investigación de base y misiones de investigación también en África Occidental y Central. La reestructuración y la inversión extranjera también están ganando espacio en esa parte del continente y requieren una rápida respuesta sindical.
Los sindicatos de la energía de Europa Central y Oriental
exigen una reestructuración social Una Conferencia histórica titulada Reestructuración y nuevo papel de los sindicatos en las industrias de energía eléctrica de Europa Central y Oriental reunió a más de 100 delegados de 23 países en Haltern Alemania los días 1 y 2 de junio de 1996. Fue la primera vez que se congregaban todos los grandes sindicatos de la energía eléctrica, del gas y de las minas de carbón de la región en la misma sala con sus compañeros de Europa Occidental y los gerentes de las empresas de la energía RWE Energie, Electricité de France, IVO, Gaz de France y Wintershall.La principal conclusión del evento de Haltern fue solicitar un modelo socialmente aceptable para la reestructuración que tuviese en cuenta los intereses de trabajadores y ciudadanos. Esto significa que los sindicatos deben participar en la planificación y en los organismos regulatorios. Se deben garantizar las conquistas sociales y los derechos sindicales en los acuerdos entre los sindicatos y los inversores extranjeros.
El modelo de reestructuración social debería tener un sustento legal a través de la inclusión de un Protocolo Social en el Tratado de la Carta de la Energía. Dicho Tratado ha sido firmado por casi 50 países y la UE y su objetivo es liberalizar la explotación y el comercio de la energía. Dirigido principalmente a Europa Central y Oriental, trata de establecer un campo de acción uniforme para las empresas multinacionales en los países signatarios y prohibe que estos estados favorezcan a sus propias empresas de energía y discriminen contra las empresas extranjeras. No obstante, el Tratado ignora completamente toda dimensión social.
Esta es la razón por la cual la ICEM y sus afiliadas lanzaron una campaña en 1996, instando a los gobiernos a negociar reglas sociales para la inversión multinacional en las industrias de la energía. En la Conferencia de la Carta de Energía los ministros de Energía de la Unión Europea discutieron un Protocolo Social. No obstante, la Unión Europea decidió que la cuestión de tal protocolo tendría que ser inscripta en la discusión general sobre las cláusulas sociales en el comercio internacional y sobre todo en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El Protocolo Social obligaría a los países signatarios a aplicar los convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la ONU: libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva, salud y seguridad, edad mínima para el empleo, igualdad de remuneración y prohibición de la discriminación y del trabajo forzoso. Asimismo, incluiría un compromiso para mejorar salarios y niveles de vida, implementación de las mejores normas de salud, seguridad y medio ambiente y participación de los sindicatos.
Asimismo, la ICEM ha exhortado a las instituciones financieras internacionales, tales como el Banco Mundial y el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) que inscriban factores sociales similares como elementos esenciales en sus acuerdos de financiación de proyectos de energía en Europa Central y Oriental Recientes reuniones entre la CIOSL, la ICEM y otras Internacionales y el Banco Mundial han confirmado cierto progreso en este ámbito, por lo menos a nivel de dirección. Sin embargo, el funcionamiento práctico de las instituciones financieras apenas ha cambiado, lo que ha dado origen a pedidos de que se reemplacen estas instituciones por un nuevo sistema global de control.
Los sindicatos de la energía nórdicos y bálticos preparan cambios de los propietarios de las acciones
Tras las radicales reformas legislativas hace un par de años, Suecia y Finlandia ahora tienen los mercados de energía eléctrica más liberales de toda Europa. Se están privatizando las empresas municipales de electricidad y aumenta la competencia entre las grandes empresas estatales y privadas. Noruega ha mantenido un sistema más controlado, liberalizando la producción de la energía sin privatizarla. Dinamarca se ve constreñida a contemplar reformas en conformidad con la directiva sobre electricidad de la Unión Europea que apenas requerirá cambios legislativos en los otros tres países nórdicos.
A los efectos de examinar como debían actuar los sindicatos en este nuevo entorno, la ICEM organizó una Conferencia sobre El cambio en los mercados nórdicos de energía eléctrica y el impacto de la liberalización sobre el empleo y las condiciones de trabajo, los días 9 y 10 de junio en Helsinki. Esta fue la primera vez que todas las partes interesadas -principales empresas, sindicatos, autoridades estatales así como organizaciones de empleadores y de industria- discutieron las perturbaciones en curso. También asistieron los sindicatos de energía de los tres países Bálticos.
Los sindicatos, las empresas y las autoridades concluyeron que la apertura de las industrias de energía eléctrica europeas requerirán una fuerte cooperación entre los sindicatos y la patronal para adaptar la competencia y las nuevas pautas del mercado. Habrá menos empleos, pero más altamente calificados, y la subcontratación se acrecentará. Las empresas nórdicas mantendrán sus tradicionalmente buenas relaciones de negociación con los sindicatos y se comportarán de modo socialmente responsables dondequiera que inviertan en el futuro. Los mercados de energía eléctrica liberalizados requerirán más control y regulación del estado de lo que se pensó cuando se iniciaron los mercados finlandés, sueco y noruego hace algunos años.
Los presidentes de las empresas de energía nórdicas aseguraron que el Reino Unido no les iba a servir de modelo. Pensaban en que era esencial involucrar a los sindicatos y al personal en el proceso de reforma desde el mismo inicio. La formación, una mejora de la capacitación y las calificaciones constituyeron un área natural de cooperación.
Las autoridades estatales regulatorias reconocieron que la "regulación ligera" no había funcionado muy bien y que había que revisarla. En Suecia, no se podía negar la desigualdad creciente y el "favoritismo". El precio de la electricidad para los hogares había subido en Suecia entre un 5,5% y un 8% a comienzos de 1996, incremento en el cual sólo la mitad podría explicarse por aumento de impuestos. Al mismo tiempo, los clientes industriales gozaban de descuentos de hasta un 20%.
Los participantes de afiliadas de la ICEM de Estonia, Letonia y Lituania se enteraron que las empresas nórdicas están examinando oportunidades de inversión en los países bálticos. Los representantes de la patronal prometieron aplicar los mismos principios que aplican en sus países a la hora de negociar con los sindicatos en el extranjero. Vattenfall de Suecia, IVO de Finlandia, PreussenElektra de Alemania y SK Power de Dinamarca habían realizado un estudio sobre la cuenca Báltica que investiga las posibilidades de desarrollar paulatinamente un mercado abierto de electricidad entre los países alrededor de Mar Báltico, entablando interconexiones y mejorando el medio ambiente. La ICEM estuvo representada en el Comité de Asesoramiento de proyectos por su afiliada danesa SiD.
El estudio sobre la Cuenca Báltica era muy técnico y se refería sólo brevemente a los aspectos sociales, de ahí que la ICEM y sus afiliadas están compaginando una propuesta para un proyecto conjunto sindical-patronal sobre formación, capacitación y estructuras operativas para el mercado laboral en los países Bálticos.
Cumbre de los trabajadores de la electricidad de EE UU y del Reino Unido acuerda un pacto de solidaridad mutua
La década pasada ha sido un período de grandes cambios en las industrias de la electricidad de EE UU y Gran Bretaña. En el Reino Unido, las empresas han sido privatizadas mientras que en EEUU han sido compradas, vendidas y estructuradas a un ritmo agitado. Y los dos países tienen aún más en común. Siete empresas regionales de electricidad en Gran Bretaña fueron compradas durante los últimos tres años por empresas con sede en EE UU. Recientemente, algunas multinacionales británicas, como PowerGen y National Power, anunciaron que están buscando dónde, en EE UU, hacer una inversión de un billón de dólares.
Esto hizo que la ICEM organizara en febrero de 1998 en Washington una sesión de estrategia sin precedentes para los seis principales sindicatos de la energía de ambos países. La reunión de dos días fue la primera oportunidad para que los dirigentes sindicales establecieran enfoques conjuntos frente a las preocupaciones comunes. Los 45 participantes intercambiaron sus experiencias sobre la desregulación, estrategias sindicales y estructuras de negociación.
La reunión se celebró en un momento crucial en el que dos empresas con sede en EE UU competían por la compra del Energy Group -con sede en Londres- dueño de una de las empresas regionales de distribución británicas y Peabody, el mayor productor de carbón en el mundo. Los funcionarios de una de las licitantes, PacifiCorp, se dirigió a la reunión y se comprometió a trabajar con los sindicatos. Aunque PacifiCorp posteriormente se retiró de la licitación por Energy Group, los participantes acordaron que la presencia de la empresa ponía de manifiesto la importancia de que los sindicatos estadounidenses y británicos trabajaran más estrechamente que en el pasado.
A fin de destacar este punto, los dirigentes sindicales acordaron un pacto de solidaridad mutua y prometieron cooperar particularmente en sus relaciones con empleadores comunes. Asimismo acordaron que una segunda Cumbre debería celebrarse en el Reino Unido antes de la Conferencia Mundial de Energía de la ICEM.
[inicio] [convocatoria] [agenda] [calendario] [organización] [vínculos] [documentos] [ponentes]