Discurso del 1o de mayo de 2000
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Discurso pronunciado en el z�calo de la Cd. de M�xico, marzo de 2000.


Sindicato Mexicano de Electricistas

Discurso pronunciado por el
C. Rosendo Flores Flores
Secretario General del
Sindicato Mexicano de Electricistas
1� de mayo de 2000.

Trabajo Democracia y solidaridad las armas para combatir el neoliberalismo.

Este primero de mayo del 2000 se cumple un ciclo m�s de la lucha obrera en M�xico. Hoy como nunca antes la resistencia obrera requiere de una perspectiva general y por regiones, para responder a las asenchanzas y a los embates del capitalismo mundial en su propio terreno. La resistencia obrera debe crecer para combatir su perspectiva de globalizaci�n y para detener las prretensiones de la flexibilidad total; para impedir la desaparici�n de las pol�ticas sociales. Cuando un pensamiento �nico avala una pol�tica econ�mica �nica, nosotros, los trabajadores con clara proclama esgrimimos la disidencia, la discrepancia con una concepci�n alternativa, bajo el esquema universal de los derechos del hombre; trabajo, democracia y solidaridad.

Los objetivos y el eje central de los neoliberales est�n dise�ados para acabar con esos derechos que son la resistencia del pueblo. La fuerza y la conciencia radican ah�, en el trabajo y en la solidaridad, son la vida misma y contra ella van los neoliberales, para quebrar la escencia y esperanza de los obreros mexicanos y del pueblo todo.

El desempleo, los bajos salarios, la flexibilidad, la quiebra de los contratos colectivos, la exclusi�n social, los bonos de productividad intensiva, la individualizaci�n de las cuentas de seguridad social, el salario por hora, los despidos, las privatizaciones de las empresas p�blicas, la jornada inhumana en las maquilas, el corporativismo oficial, los topes salariales, todos son elementos que atacan al trabajo y a la solidaridad de los obreros en M�xico y el mundo.

Por ello discrepamos, por ello luchamos. La globalizaci�n limita al trabajo y resquebraja la solidaridad, la cambia por competencia individual y flexibiliza las formas sociales de la producci�n, para obtener el pleno control patronal ; quebranta las formas sociales de existencia: somete conciencia y anhelos. Trabajo y solidaridad contra el desempleo y la plena ofensiva neoliberal.

Son dos proyectos, son dos perpectivas. Son propuestas discrepantes sin duda alguna, somos por ello la voz diversa. Trabajo y solidaridad contra globalizaci�n salvajey el neoliberalismo enajenante. Socialicemos el poder, impulsemos la democracia: no queremos m�s demagogia. Defendamos el trabajo, promovamos el desarrollo de las industrias estrat�gicas y el crecimiento social de los pueblos, del pueblo de M�xico.

La pol�tica neoliberal que se emite desde los grupos hegem�nicos mundiales, por las grandes empresas imperiales y se acata por los d�biles gobiernos locales, es la causa flagelante de la explotaci�n de los pueblos cuando los medios tecnicos y los medios de producci�n permitir�an con suma facilidad acabar con la miseria que asola al mundo del trabajo, los neoliberales destruyen con pobreza la esperanza de los pueblos, especialmente en Am�rica Latina.

Las voces de los sin tierra, las voces de los explotados, las voces de los excluidos, las voces de las minor�as, las voces �tnicas acrisoladas, son cada vez m�s y se manifiestan ya por todos los rincones y recovecos del mundo: Un aire de rebeli�n renovadora se expande, al sentir el paso firme y convicci�n serena del mundo del trabajo. �Basta de miseria! �Basta de sumisi�n y bajeza! �Basta de matanzas de campesinos! Veamos a mundo con dignidad, construyamos una nueva perspectiva que recupere la escencia de la trayectoria social del trabajo, con una democracia social del poder y una solidaridad de raigambre historica del pueblo trabajador.

Este primero de mayo es uno de los m�s combativos en M�xico y en el mundo. Recordemos que el primero de mayo se procura la lucha. Recordemos que se instaura la desidencia cntra la represi�n. Recordemos que en la experiencia del primero de mayo se combate contra la explotaci�n intensiva y extensiva dise�ada por los centro patronales del �ltimo tercio del siglo pasado. El primero de mayo es la respuesta obrera frente a la opresi�n, no la alabanza al gobierno ni la aceptaci�n de la injustas pol�ticas patronales. Los m�rtires de Chicago en el siglo pasado pulsaron sus tiempos por las viejas consignas que renacen tan frescas como entonces: "8 horas de trabajo, 8 horas para dormir, 8 horas para lo que me pegue la gana". Se dijo entonces, se reconoce ahora. Queremos un salario y una vida que nos cumpla la vieja consigna de Chicago; retomemos el reto de los viejos tiempos por los viejos anhelos.

Hemos tenido una a�o pleno de luchas y combates generales y regionales. En Colombia, en Ecuador, en Venezuela, en Brasil, en Costa Rica, en Seattle y en Washington: han sido contra la imposici�n, contra la exclusi�n, contra los fraudes econ�micos o electorales, contra las botas del autoritarismo, contra las pol�ticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, contra las imposiciones. Miles han sido golpeados y encarcelados pero otros miles y centenas de miles persisten y resisten.

Las propuestas est�n claras, muestran discrepancia, somos la voz diversa y discordante, estamos en el campo, en el monte, en la maquila, en la pizca, en las escuelas p�blicas, en la defensa ecol�gica, en el resguardo de las zonas culturales, en la defensa de las ramas estrat�gicas, en las fronteras, en la ciudad y en los emporios de la industria transnacional, somos mucho m�s que un clamor marginado, somos miles en el mundo, porque queremos construir una globalizaci�n plena, con democracia, solidaridad y trabajo. Estos son los elementos que proponemos globalizar. Nos oponemos a la globalizaci�n imperialista por las injusticias que promueve y por la desolaci�n que causa, bajo el esquema del despojo y sometimiento. No claudicaremos, pues dejar avasallarnos por "el desarrollo neoliberal" nos hundir� en la miseria y en la exclusi�n social. A esto es a lo que nos oponemos.

Por supuesto, en M�xico el camino ha sido complicado, los o�dos parecen sordos y nos dicen f�bicos por no aceptar su pol�tica neoliberal de desarrollo, porque nos oponemos en forma insistente y en�rgica a la privatizaci�n de las industrias estrat�gicas nacionales, porque rechazamos la flexibilizaci�n de la Ley Federal del Trabajo, porque repudiamos el sometimiento a losdictados del Banco Mundial, porque defendemos la educaci�n superior p�blica y gratuita, porque reprobamos la alianza financiera del Ipab-Fobaproa con la banca de capital especulativo, porque combatimos los despidos modernizantes de las privatizaciones, porque invocamos el viejo anhelo del Contituyente del 17 nos dicen necios y f�bicos, y nosotros deimos que s�: los somos y los seremos. Nos invitan al di�logo, pero rechazan nuestras propuestas e incumplen lo pactado, pas� en Chiapas, pas� en la universidad. Se quejan de nuestras acciones y de nuestras propuestas, pero insistiremos miles de veces. Hemos dicho en forma concisa y precisa: La Constituci�n no tiene precio, la patria no se vende. La patria se defiende.

Hemos tenido un a�o pleno de lucha y claro en la prespectiva de nuestros objetivos. La solidaridad incondicional y permanente del Frente Sindical Mexicano dede su nacimiento en 98 y la creaci�n en el 99 del Frente Nacional de Resistencia ontra la Privatizaci�n de la Industria El�ctrica son un ejemplo alentador de la naciente esperanza que la proclama solidaria produce en nuestra patria. Pulsemos el poder con esas viejas, pero vigentes propuestas, con aquellos programas de desarrollo social sostenido, crecimiento econ�mico independiente y ejercicio pleno de las decisiones fundamentales por el pueblo soberano. Como en los viejos tiempos hagamos acopio de la soberan�a y el desarrollo plasmados por el Constituyente de 1917. Que esa sea nuestra tarea, que esa sea nuestra misi�n. Que sea el debate del mundo del trabajo, para ��mitra los marcos de acci�n del mundo de los propietarios y de los banqueros usureros.

Pulsemos el sentir del pueblo de M�xico, con una discusi�n amplia sobre la problem�tica nacional, las prioridades y la estrategia de acci�n que preserve el proyecto de naci�n contenido en nuestra Carta Magna, a partir de:

1. Los alcances sociales de los art�culos 27 y 28 constitucionales, que buscan la solidez de una naci�n soberana preservando en forma estrat�gica a la empresas energ�ticas nacionalizadas.

2. Los alcances y el sentido social, por su propuesta distributiva de los art�culos 3� y 123 de la propia Constituci�n, pues otorgan educaci�n y perciben equidad en el trabajo.

Porque la Patria no se vende, ni un paso atr�s.
Porque la Constituci�n no tiene precio, ni un paso atr�s.
�Vivan los M�rtires de Chicago!
�Viva el D�a Internacional del Trabajo!

Responsable de la publicación: Ramón Pacheco Llanes, Secretario del Exterior SME.


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