UNIVERSIDAD YACAMBU
PREGRADOS VIRTUALES
LIC. DOCUMENTACIÓN E INFORMACIÓN
CATEDRA: CIENCIA DE LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN
TRABAJO 1
POR: Solciret
Perales
EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO
Desarrollo del pensamiento científico.
La ciencia es un conjunto de conocimiento comprobados y sistematizados, obtenidos mediante el concurso de métodos lógicos, rigurosamente aplicados. Estos conocimientos, después de estar sujetos a la crítica y a la comprobación, se presentan organizados y distribuidos en las diversas ramas del saber.
En la prehistoria, el hombre asimilaba sus experiencias según su particular concepción de la naturaleza; las que estaban más allá de su explicación eran relegadas al campo del misterio, atribuido a manifestaciones mágicas de quienes más tarde habrían de ser reconocidos como deidades. El hombre apoyó su ignorancia en la existencia de entes sobrenaturales, que se encargarían de ayudarlo o castigarlo, según las condiciones en que el fenómeno natural ocurría. A pesar de esta cómoda actitud, que consistía en relegar la necesidad de comprender, al capricho de los dioses, el hombre siguió aplicando el discernimiento a su experiencia diaria: utilizó en la observación la curiosidad y el deseo de saber hasta llegar al análisis y el raciocinio en la experimentación, y a la sistematización de los conocimientos que gradualmente adquiría. Todo este saber, disperso geográfica y epistemológicamente, fue recogido por los griegos, quienes lo ordenaron y pretendieron darle una forma más precisa.
Allí, donde el hombre comienza a actuar - consciente o inconscientemente - con la idea elaborada de la causalidad, es precisamente donde se da la ciencia y su primer método. La metodización comienza allí donde a través de la observación se llega en la práctica a la concepción de que, dados ciertos fenómenos o circunstancias, se producen en sucesión temporal otros que aparecen condicionados por los que les anteceden; en términos más precisos: donde se descubre la relación de que unos fenómenos son causa y otros efecto. Esta primera intuición de la causalidad, alcanzada de manera empírica (no está teorizada, sino sencillamente realizada), es el primer método científico. Este primer método, punto de partida de la ciencia, carece, en esta etapa, de un objeto en particular al cual se le aplique. Es un método general que explica los efectos más diversos y relaciona objetos o fenómenos muchas veces muy lejanos unos de otros. El progreso del pensamiento científico se efectuará en la medida que el hombre depure los fenómenos antecedentes, concomitantes y consecuentes y escoja uno o algunos de ellos sin los cuales no se producirán los efectos observados. A estos fenómenos - primero o primeros - se les llama causa.
El pensamiento indiferenciado es el que aborda la realidad; que es geométrico, por ejemplo, si su finalidad práctica consiste en determinar la extensión de un área de terreno y sus delimitación; que es aritmético cuando se hace necesario censar o contar un rebaño. La geometría y la aritmética, así como la medicina, son quehaceres prácticos que hallarán su teorización algunos siglos más tarde. La medicina lo tendrá en el corpus hipocrático. La aritmética y la geometría, en Pitágoras y en los Elementos de Euclides. El trayecto de las ciencias empíricas es un poco más largo y difícil que el de la aritmética y la geometría, en cuanto a que aquellas tratan de encontrar un cuerpo teórico debido a la necesidad de acumular datos, hechos y experiencias que sirvan de contenido para la abstracción generalizadora y derivadora de leyes que establezcan las relaciones causales que permitan hacer predicciones exactas. El camino pasa por el "método" de ensayos y errores, que es quizás el primero en desbrozar el terreno de la ciencia primitiva. Sus logros y desaciertos se transmiten por tradición oral en forma de preceptos plagados de supersticiones y mitos.
El método causal, íntimamente vinculado al hombre como sistema de referencia, acuña el sesgo antropomórfico y animista en el análisis de la realidad. Las propiedades humanas y las cualidades humanas son atribuidas a las cosas o también las de la naturaleza orgánica a la inorgánica y viceversa.
El método comparativo, en su búsqueda de semejanzas y diferencias entre las cosas, hace posible una confusión en la cual el hombre, aún no totalmente enajenado de la naturaleza, no se concibe a sí mismo como algo distinto. Este método comparativo los vemos ejemplificado en el símil, la metáfora, la analogía, formas que sirven para calificar más cercanamente los objetos mediante su semejanza o diferencia con uno o varios objetos. Las cualidades no han sido, en esta etapa, abstraídas de los objetos a los cuales pertenecen. Al mencionar el objeto se menciona también su cualidad fundamental, sin haber sido concebida ésta, todavía, como un concepto aparte.
En los primeros presocráticos de la escuela naturalista de Jonia, pueden señalarse caracteres muy determinados: la observación cuidadosa de la naturaleza, el uso de la razón para explicarla, la búsqueda de una sustancia universal o primera, de la cual están compuestos todos los cuerpos del universo. Con esta actitud metódica es que Tales (624 - 547 AC) establece su idea de que el agua es la sustancia primera, como principio de la unidad material del mundo. De ese principio surge todo, es decir, el movimiento y la vida, concebidos de un modo general. Sobre los supuestos que establece, elabora inferencias como la existencia de un polo Antártico no perceptible directamente por los sentidos. También en esta forma supone que a todo fenómeno sucede uno que le es contrario cualitativamente, lo cual le lleva a establecer como contrarios: agua - fuego, húmedo - seco, verano - invierno. Esta paridad simétrica de la naturaleza, que implica una concepción de cadenas causales, se desarrollará en el pensamiento griego posterior.
Anaximandro (610 - 546 AC) sustituye el principio del agua por el ápeiron, para explicar la unidad material del mundo. Se trata ya de un principio más sutil, que es al mismo tiempo el fin de las cosas y que se mueve conforme a leyes.
Pitágoras (575 . 500 AC): en la escuela pitagórica se va al análisis de un objeto sólido cualquiera. Este objeto está compuesto por partes (un cubo, por ejemplo), pero estas partes pueden corresponderse o no de manera simétrica, y ésta es representable en una relación matemática que conserve esa simetría. Desmenuzando analíticamente el cuadrado, éste está compuesto primeramente de planos de superficie, de líneas, y estas líneas, de puntos; estos elementos están en una relación precisa que es la que constituye todas las formas semejantes a él.
Zenón (495 - 430 AC) continúa, en esencia, el pensamiento de Parménides (515 - ? AC). En su primera "aporía de la medida", Zenón demuestra lo absurdo de la tesis según la cual las magnitudes constan de una infinidad de puntos discontinuos, ya que en este caso "su suma debe ser inevitablemente tan pequeña... que no exista magnitud alguna". La segunda "aporía de la medida" se basa en la suposición de que las magnitudes constan de un número infinito de puntos continuos, que tienen una magnitud todo lo pequeña que se quiera. En este caso, la suma de estos puntos puede ser infinitamente grande.
Heráclito (535 - 465 AC) considera el movimiento como movimiento del Ser que afecta su propia esencia y no como movimiento en el Ser, puesto que aquél es su desenvolvimiento. El movimiento del cosmos, como flujo continuo, no es matematizable, ya que es considerado como movimiento vivo de generación y corrupción. Está sujeto a periodicidades calculables matemáticamente. Todo fenómeno tiene su contrario y ambos se presuponen mutuamente. Es como si la naturaleza se desarrollase conforme a una paridad simétrica y el movimiento fuese de uno al otro polo guardando el equilibrio o la armonía.
Demócrito (460 - 370 AC) sostiene que el Ser es la sustancia material concreta y el no ser el espacio vacío en el cual la sustancia se mueve, tan necesario el uno como el otro. El átomo es el "uno", principio de individualización del Ser; éste se une a otros "unos" (átomos) y forma combinaciones que constituyen cosas.
El método exhaustivo aplicado por Demócrito, en el cual se suponía a toda figura compuesta por capas delgadas superpuestas las unas a las otras, conduce al razonamiento de que lo que se nos presenta como unicidad es, realmente, una multiplicidad de unidades más pequeñas que el cuerpo mismo.
Demócrito se refiere al átomo como entidad física concreta, pero partiendo de un concepto matemático racionalista. Esto elimina las incongruencias lógicas de Pitágoras al considerar al número abstracto como físico. Los átomos no son números, aunque se llegue a ellos mediante el razonamiento matemático, son una pluralidad infinita de materia en cantidades discretas.
Sócrates (469 - 399 AC) postula la duda metódica como un principio fundamental en su concepción del método. Nada debe estimarse cierto sin ser sometido al tribunal de la razón. En su aspecto formal, el método está compuesto por la ironía y la mayéutica.
El desarrollo de la inducción es seguramente la contribución más valiosa de Sócrates al pensamiento humano. Su análisis de los casos particulares para llegar al conocimiento general, y la crítica de este último, representan un enorme avance en el campo de la metodología.
Según Platón (428 - 348 AC), la percepción sensible sólo nos ofrece apariencias y las ideas que de ellas surgen son mera opinión (doxa). La verdad está en el mundo de las ideas, inmutable y eterna, que sólo se puede alcanzar con el empleo de la Dialéctica, mediante el verdadero saber (episteme). Las cosas participan de las Ideas y son su copia imperfecta
Para salir de las tinieblas de la caverna e ir a la luz del reino de las Ideas es necesario estudiar estas ciencias. Primero debe estudiarse la Aritmética para elevarse por medio de la pura inteligencia a la contemplación de la esencia de los números. En segundo lugar, la Geometría, a condición de fijarnos en las ideas que representa. En tercer lugar, una Geometría aún no inventada, decía Platón, la de los cuerpos sólidos de las tres dimensiones. En cuarto lugar, la Astronomía, estudiada con el mismo espíritu científico.
Aristóteles (384 - 322 AC): la elaboración clásica de los problemas del método, que determinó en gran medida la senda teórica tradicional del pensamiento, corresponde a Aristóteles. Su aportación más original a la metodología es la creación de la lógica formal, a la que considera como el Organon universal para obtener el conocimiento. La génesis de la lógica de Aristóteles está relacionada con el análisis de la fuerza de convicción del discurso; es decir, la explicación de qué recursos debe poseer el discurso para convencer a la gente, obligarla a aceptar tal o cual cosa, o reconocer que algo no es cierto.
En realidad, dijo Aristóteles, todo silogismo es obtenido de premisas o de lo necesario (lo inherente), o bien de lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos. Y si las premisas (la esencia de los juicios) se refieren a lo necesario (lo inherente), la conclusión también será acerca de lo necesario. Si las premisas (la esencia de las conclusiones) se refieren a lo que ocurre en la mayoría de los casos, así serán también las conclusiones.
Arquímedes (primera mitad del siglo III AC) incorpora la inducción continuando la tradición del método deductivo y axiomático de sus antecesores, dándole a la demostración de los axiomas nuevos elementos de verificación, el experimento real, en el mundo físico. Así, la geometría ideal nos proporciona datos sobre el espacio físico. Los axiomas y las teorías vuelven a su punto de partida, la experiencia, y se enriquecen en ella. Arquímedes combina estos pasos en un ir y venir de la teoría a la práctica y de la práctica a la teoría.
Caracteristicas Socio-Culturales:
Años más tarde, el emporio cultural se desplazó de Grecia a Roma y luego se dispersó. Durante siglos la ciencia cae bajo la influencia de la fe, las creencias inhiben el progreso científico, el que se busca bajo la perspectiva de la época (piedra filosofal, teoría del flogisto). Sin embargo, la inquietud y la inconformidad inherentes al hombre lo encauzan a la ruptura de esa mentalidad. El hombre renace, saliendo del letargo de siglos, y retoma inquietudes; hay un ansia por conocer y por explicarse lo que no entiende. Las ramas de la ciencia se multiplican, su contenido crece.
La mayor aportación de Galileo (1564 - 1642) a la metodología de la ciencia fue la unificación de las investigaciones teóricas y experimentales en un todo único. Al situar el experimento como base del conocimiento científico, no menosprecia el papel de la teoría.
Uno de los logros más admirables de Galileo fue la introducción de la matemática en la práctica de la investigación científica. El libro de la naturaleza, considera Galileo, está escrito en el lenguaje de la matemática, cuyas letras son los cuadrados, circunferencias y otras figuras geométricas. Por ello, puede ser objeto de la verdadera ciencia todo lo que es susceptible de medición: la longitud, la superficie, el volumen, la velocidad, el tiempo, etc., o sea, las llamadas propiedades primarias de la materia.
Según Newton (1642 - 1727), en la matemática y la filosofía natural, el método del análisis siempre debe preceder al método de la síntesis. Pero el método de Newton nada tiene en común con la deducción, ya que consiste en realizar experimentos y observaciones, en obtener de éstos conclusiones generales y en no admitir refutación alguna contra las conclusiones, a no ser la proveniente del experimento u otras verdades ciertas.
El método de la síntesis fue aplicado en los Principios matemáticos de la filosofía natural, de Newton, que son considerados como el modelo del planteamiento hipotético - deductivo de la ciencia experimental. De este modo, la tarea fundamental de la filosofía natural, según Newton, consiste en el descubrimiento de un reducido número de principios, de los que se deducen lógicamente "las propiedades y acciones de todos los objetos corporales".
La tercera regla de la deducción dice que las propiedades comunes de los cuerpos son tales que, aunque inherentes a todos los cuerpos que sometemos a experimento, no pueden ser aumentadas o reducidas.
La cuarta regla expone que las leyes descubiertas mediante la inducción deben considerarse verdaderas hasta tanto no se revelen fenómenos que precisen esas leyes o limiten la esfera de su aplicación.
La metodología general seguida en los trabajos de Newton puede ser sintetizada en la siguiente forma:
La verdadera lógica, según René Descartes (1596 - 1650), no son las formas del silogismo, sino "las reglas para guiar la razón", que son necesarias al investigar verdades que todavía no conocemos. Esta idea se manifiesta en la concepción de Descartes del método universal, que comprende tres componentes inseparablemente vinculados entre sí:
Para G. W. Leibnitz (1646 - 1716) el problema reside en lograr un método exacto de enlazar ideas. Su objetivo en este caso consiste en establecer, mediante la utilización de ideas elementales, un alfabeto lógico donde todas las nociones compuestas acerca del mundo sean reducidas a nociones simples, como a su alfabeto. Según Leibnitz, el pensamiento es el fundamento del Ser. No se trata de que el criterio de verdad sea encontrado en la coincidencia de la imagen con un objeto exterior. Este criterio está dado por la concordancia entre los fenómenos mismos. Los fenómenos tienen el carácter de realidad en tanto se someten a las leyes de las matemáticas.
El conocimiento de lo individual para Leibnitz requiere un conocimiento de la totalidad. Es decir, el conocimiento de un objeto exige conocer su sustancia en sus relaciones con todas las sustancias conocidas y desconocidas.
Francis Bacon (1561 - 1626) considera que el verdadero método del conocimiento científico es un método que se apoya en el experimento y la observación. La ascensión, a partir de los hechos sensibles hasta llegar a los conceptos, era para él la senda de la genuina ciencia.
J.F.G. Herschell (1792 - 1871) entiende por inducción el proceso de clasificación consecutiva de los objetos individuales o hechos, bajo una rúbrica común, cuyos resultados a su vez se convierten en material para una clasificación ulterior. La metodología inductiva del conocimiento de las leyes de la naturaleza comprende una serie de reglas basadas en determinadas correlaciones entre la causa y la acción.
En el siglo XVIII surgen enormes fábricas y de la forma de producción devienen dos clases sociales antagonistas: la burguesía y el proletariado. Ambas en conflicto constante por tener una, el carácter de explotadora, y la otra, por ser explotada. Esta condición repercute en la ciencia y culmina en una nueva concepción metodológica.
J.S. Mill (1806 - 1873) sostiene que la inducción es un proceso mental con la ayuda de la cual deducimos algo que nos es conocido como verídico en un caso particular o en unos cuantos casos y que será verídico en todos los casos semejantes al primero en ciertas determinadas relaciones de la clase.
La línea del inductivismo clásico de Bacon - Mill fue la predominante en la lógica del siglo XIX. Pero en la historia de la lógica hubo otro enfoque del problema de la investigación lógica de las relaciones entre los conocimientos empíricos individuales y las leyes de la ciencia.
W. Whewell (1794 - 1866) considera que su lógica inductiva es la lógica del descubrimiento y estima que su trabajo es la continuación directa de la obra de Bacon. El proceso de inducción es equiparado al proceso de movimiento del pensamiento que va del hecho a la ley, de lo empírico a la teoría general. En este sentido, para Whewell, toda la ciencia experimental es inductiva, quien sostiene que la doctrina de la hipótesis del razonamiento deductivo se manifiesta como una conclusión del proceso inductivo. Los hechos especiales que son la base de la conclusión inductiva resultan ser la consecuencia en la cadena de deducciones. Y de este modo, la deducción establece la inducción. El principio que obtenemos de los hechos es verdadero, porque los hechos pueden ser obtenidos de él mediante una rigurosa demostración.
Según E. Kant (1770 - 1831), a priori sólo tenemos la forma, el procedimiento de organización del conocimiento, de su estructura. La formación del conocimiento presupone la unidad de forma y el contenido en sentido propio, esto es, únicamente posible a consecuencia de la aplicación de las formas apriorísticas del contenido del conocimiento, cuya obtención, en definitiva, presupone la experiencia directa, la interacción de sujeto y objeto. El conocimiento constituye la unidad orgánica de lo apriorístico y lo aposteriórico, la forma y el contenido.
Kant afirma: "El conocimiento común, sólo gracias a la unidad sistemática se convierte en ciencia, o sea, de un conjunto de ideas se transforma en sistema".
K. Marx (1818 - 1883), F. Engels (1820 - 1895), V. Lenin (1870 - 1924): la filosofía marxista - leninista liquida la oposición de principio de la gnoselogía a la ontología, y de la doctrina del conocimiento a la doctrina de la existencia, característica de la filosofía premarxista, y considera la actividad práctica y transformadora del hombre como base del conocimiento y criterio de su verdad.
El avance del desarrollo científico en cada período o época
El magnetismo es una de las ciencias que hace considerables progresos durante la edad media. En el siglo XIII, Petrus Peregrinus de Maricourt, natural de Picardie, Francia, hace un sorprendente hallazgo que queda registrado en su tratado de 1269 conocido como Epistola de Magnete. Maricourt toma una piedra imán a la cual se la había dado forma redonda y le aproxima una aguja que se orienta inmediatamente por la acción de la piedra imán. Cuando la aguja se detiene, Maricourt traza una línea sobre la piedra imán redondeada. Después repite la operación en otras partes del imán y cuando tiene trazadas un buen número de ellas sobre su superficie, el patrón que aparece corresponde a círculos máximos que resultan ser completamente análogos a los meridianos terrestres y se cortan en dos puntos extremos del imán. Sorprendido por la analogía con el globo terráqueo, Maricourt denomina polos a estos dos puntos particulares de la piedra imán. En experimentos posteriores encuentra que la forma en la que los imanes se atraen entre sí está determinada solamente por la posición de sus polos, como si estos constituyeran el asiento de lo que se pensaba en la época era el poder magnético. Estos conceptos van a jugar un importante papel en el desarrollo de las teorías de polarización posteriores. ?
El estudio sistemático de los fenómenos eléctricos ocurre en el Siglo XVII con el trabajo de William Gilbert (1544-1603) en Inglaterra. La investigación de Gilbert sobre fenómenos magnéticos esta compendiada en su gran tratado De Magnete4, el cual fue publicado por primera vez tres años antes de su muerte. ?
TODAS las teorías revolucionarias de la ciencia están basadas en observaciones minuciosas de porciones del Universo. En algunos casos son los astros; en otros, los seres vivos, las rocas, los minerales, etc. En un principio las observaciones fueron hechas directamente en la naturaleza que nos rodea, después, el hombre construyó telescopios para estudiar los planetas y microscopios para acercarse a las partículas menores. Actualmente, muchísimas de las observaciones son indirectas.
Instrumentos complejos obtienen información y la transmiten al científico, sobre el cosmos, el fondo oceánico, el interior de la Tierra o las partículas elementales.
Es el conjunto creciente de observaciones que el hombre ha hecho sobre la naturaleza lo que define el conocimiento que se tiene de la misma. En lo que se refiere tan solo a la superficie de la Tierra, en la actualidad las contribuciones originales sobre el tema suman cada año algunos miles. Cada publicación tiene un círculo determinado de lectores que varía en número, de menos de una decena de especialistas cercanos al autor, a la de todos, en la escala mundial, al grado que su lectura se convierte en obligada, incluso para los especialistas de otras áreas. Este último caso es poco frecuente. El avance normal se da a pasos cortos, pero en ocasiones se producen saltos muy grandes.
LA ANTIGÜEDAD
La ciencia moderna tiene sus orígenes en tiempos remotos, principalmente en la Grecia de los siglos VI a II a.C. Pero sólo a partir del Renacimiento, siglos XV al XVII, puede considerarse que el pensamiento científico vuelve a surgir para mantener un desarrollo continuo hasta nuestros días. Hubo, sin embargo, una época breve y brillante que marca el esplendor del mundo árabe, entre los siglos IX y XII.
Es sabido que muchísimo antes del florecimiento de la cultura griega, los chinos, los babilonios y los egipcios, entre otros pueblos, hicieron avances importantes en el conocimiento de la naturaleza. Los griegos, sin embargo, dejaron una mayor cantidad de aportaciones escritas. Las condiciones favorables se dieron en épocas de prosperidad, cuando creció el comercio con otros pueblos, paralelamente con la navegación. La historia registra como principales iniciadores del pensamiento científico a Tales de Mileto (640-547), Pitágoras (580-500), Anaximandro (611-547), Demócrito (460-370), Anaxágoras (500-428), Aristóteles (384-322), Eratóstenes (275-195) —éstos antes de nuestra era— y Estrabón (63 a.C.-20 d.C.), por citar los que más aportaron al nacimiento de las ciencias de la Tierra.
A los griegos siguieron los romanos, continuadores de su escuela, pero pocas contribuciones hicieron al campo de la ciencia. Sin embargo, la historia de la geología hace destacar a Lucrecio (98-55 a.C.), a Séneca (4-65) y a Plinio el Viejo (23-79).
A la caída del Imperio romano se fortaleció el cristianismo en Europa, siglos III y IV. El progreso del pensamiento científico quedó estancado. El dogma y la Biblia se constituyeron en la respuesta a toda inquietud por conocer los fenómenos de la naturaleza. La ciencia se quedó en Aristóteles y Claudio Tolomeo. Sólo en lo que hoy conocemos como el Renacimiento resurgió el pensamiento científico con nuevo ímpetu.
EL RENACIMIENTO
(SIGLOS XV-XVII)
Correspondió a Copérnico (1473-1543) destruir un principio erróneo sobre el Universo, el que consideraba a la Tierra fija e inmóvil en el centro, mientras que el Sol y los planetas giraban a su alrededor, concepto resultado de las ideas de Claudio Tolomeo (siglo II) El dominio del cristianismo en Europa abarcó la ideología, la ciencia y el sistema económico. La Biblia constituyó la expresión de la verdad eterna; el pensamiento mágico, junto con la ciencia aristotélica —aunque prohibida por un papa en el siglo XIII— quedaron como las únicas posibilidades dejadas al hombre de explicar los fenómenos naturales.
La concepción de un mundo inmóvil e inmutable tiene su origen en la incomprensión de las dimensiones del tiempo y el espacio. Como han señalado varios autores, la Tierra situada en el centro del Universo era resultado del orgullo del hombre, convencido de que él es el objeto principal y definitivo de la creación realizada por un ser supremo.
Las observaciones prolongadas de Copérnico sobre los astros lo llevaron a reafirmar la vieja idea de Aristarco sobre el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Años más tarde, Galileo (1564-1642) aportaría pruebas en favor de esta hipótesis. Es de imaginar el impacto que tuvo en aquella época. El principal de los dogmas fue cuestionado; entró en crisis la ideología oficial, lo mismo que el sistema de poder. El hombre dejaba de ser el centro del Universo.
Copérnico y Galileo fueron condenados por la Iglesia. Las obras de este último permanecieron en el índice de lo prohibido hasta el año de 1835. Giordano Bruno (1548-1600) apoyó con entusiasmo las ideas revolucionarias sobre el Universo, se atrevió a opinar sobre dimensiones inconmensurables de éste y consideró la posibilidad de vida en otros planetas. Terminó su vida en la santa hoguera. Años después, en 1634, Galileo fue obligado por la Inquisición a rechazar la nueva hipótesis heliocéntrica.
Es a partir de Copérnico y Galileo que se establecen las bases para el desarrollo de la ciencia. Sólo son válidas las verdades que se apoyan en la observación, son cuestionables todas aquellas heredadas y no demostrables; la naturaleza está por encima de los dogmas. El tiempo se encargaría de fundamentarlo. Si bien los estudios de ambos trataron sobre astronomía y física, sus contribuciones fueron fundamentales para el desarrollo de todas las ciencias naturales. Aun la geología, con todas las aportaciones de Leonardo da Vinci, debe mucho a las hipótesis cosmogónicas del Renacimiento. La gran mayoría de los autores que se han ocupado de la historia de la ciencia, como Bertrand Russell, John Bernal, Benjamin Farrington y muchos otros, coinciden al señalar la trascendencia de las obras mencionadas. Dos hombres cuyas ideas, o mejor dicho, los resultados de sus observaciones, cambiaron al mundo.
BIBLIOGRAFIA:
http://www.southlink.com.ar/vap/evolucion.htm
http://fisica.ciens.ucv.ve/~rmartin/hfishtm/heym1.html
http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen2/ciencia3/101/html/sec_5.html