¿De quien era la plata? "Somos todos buenos, pero el poncho no aparece..." dice el dicho popular y no hay nada mas ajustado a la verdad cuando nos referimos a los más de 27 millones de dólares que la Sociedad Anónima se apropió y, con la permisibilidad del directorio de turno de Pluna Ente Autónomo (voluntad política mediante), concretó. Dinero que cae del cielo Así titulaba el semanario Brecha del 25 de febrero de 2000, refiriéndose a las acciones de una antigua inversión de la empresa estatal de las cuales surgieron utilidades millonarias en dólares. SITA (Sociedad Internacional de Telecomunicaciones Aeronáuticas) es una cooperativa propiedad de las empresas de aviación, que desde su fundación en 1949, solamente había retribuido a sus socios con el beneficio de sus bajas tarifas en telecomunicaciones aeronáuticas y reservas de bodegas y asientos. Actualmente es el mayor proveedor mundial con una amplísima gama de servicios y aprovechando su gran infraestructura le vende servicios a terceros, dando lugar a una empresa colateral denominada Equant NV, la cual rápidamente logró un enorme volumen de negocios. Cuando en febrero de 1999 (un año después de haberse cotizado en las bolsas de París y Nueva York) Equant lanzó al mercado el 25 por ciento de sus acciones, la parte de beneficios que le correspondió a PLUNA alcanzó la cantidad de 4 millones 896 mil dólares. El valor de las acciones restantes de PLUNA en Equant, a través de su participación en SITA) alcanzó hace dos años la suma de 22,5 millones de dólares. Lo increíble de todo esto es, que, además de haber utilizado lo producido por la venta de estas acciones para lograr un balance positivo, el directorio actuante en el momento de la venta del paquete accionario desconocía la existencia de Equant . El presidente del Ente, Esc. Ricardo Escaglia, declaró al periodista Roldós que "Nunca se manejó el tema SITA durante mi presidencia". Si a esto le sumamos que el directorio de Pluna Ente Autónomo actuante (Ricardo Alarcón, Cnel R Andel Dobrich y Abraham Czarnievicz), en lugar de esperar el dictamen del Tribunal de Cuentas sobre la propiedad de los 27 millones de dólares aprobó el balance de PLUNA SA, lo que dificultó cualquier acción futura al respecto.