La semana pasada discutía con un amigo, docto en leyes, sobre las posibilidades de que disponía el Gobierno respecto a la complicada situación por la que atraviesa PLUNA S.A. Es cierto que la empresa de economía mixta emplea a casi una centena de pilotos, una gran cantidad de técnicos y muchos más administrativos. Es cierto también que a pesar de todo lo que por ahí podamos decir o escuchar es "nuestra línea aérea de bandera". Aunque para llegar a tener la mayoría accionaria a VARIG le faltaría sólo el 2% y dejaría de serlo. Hoy por hoy, si el estado (nosotros), no salva a PLUNA SA, perdonándole los 9 millones de dólares que adeuda al B.P.S (¿ese es el ejemplo que da el propio Estado?) y los 4 millones y medio de dólares que se apropió de la DGIA (¿no es delito?), la deuda igual permanecerá incobrable ya que el patrimonio que podrían ser las aeronaves (tienen 3 o más hipotecas, ¿no?) no alcanzaría para comenzar a cubrir los gastos operativos ya originados. Así, que perdonar es una opción valida y más, en estos tiempos tan difíciles. Lo que no podemos permitir es que habiéndose apropiado del capital generado con la venta de las acciones de SITA (ver pág. 6), más de 27 millones de dólares y luego vertidos a financiar una dudosa operativa comercial, todavía sigamos creyendo que PLUNA SA defiende los intereses del pueblo y la economía uruguaya, no permitiendo el desarrollo de ninguna otra compañía nacional a costa de ejercer sus derechos de veto emanados del Convenio Marco firmado oportunamente por gobiernos democráticos. Es hora de que se entienda el potencial de desarrollo que pueden tener las pequeñas empresas aéreas nacionales si se les permite ni más ni menos que ejercer sus bien ganados derechos de "trabajar", libremente y sin protecciones monopólicas de ningún tipo, que, lo único que hacen es costarnos dinero, limitar el verdadero desarrollo aeronáutico nacional y traernos problemas y dolores de cabeza. Y, si PLUNA SA quiere, que se asocie con ellas o de alguna manera participe, aportando su infraestructura y canales de ventas para competir con las empresas extranjeras con una gama de opciones que ha demostrado sobradamente no estar interesada. Y, si PLUNA SA no quiere, entonces que haga su juego. Pero no a costa de todos.