Festival de Colonia Los días 17 y 18 de noviembre pasado, como estaba previsto, tuvo lugar el festival aéreo de Colonia, en el Aeropuerto Internacional de dicha localidad y organizado por la institución local Colonia Aero Club, con el apoyo de distintos organismos, empresas y personas. Antes que nada quiero destacar que personalmente me consta el gran esfuerzo realizado por la gente que estuvo a cargo de la organización del evento y sabemos perfectamente que muchos de los errores que cometieron no fueron voluntarios y, es más, no los van a repetir en el futuro. Por supuesto que podemos equivocarnos en nuestra apreciaciones. Pero queremos que entiendan que todas nuestras críticas son con ánimos constructivos y que con tal fin estamos abiertos a cualquier intercambio de ideas. Como primer punto quiero referirme a que la denominación del evento no concuerda con el fin. Todos sabemos que lo que generalmente persiguen los organizadores es recaudar fondos, tanto sea para fines benéficos o no, o la necesidad de una ambulancia, o mil etcéteras que no harán cambiar la cuestión y que a veces puede hacernos perder la óptica. Es tremendamente destacable la gran concurrencia conseguida del lado argentino. La ubicación geográfica y la eliminación de tasas ayudaron, pero también hubo un gran esfuerzo de publicidad, que, se corre el riesgo de perder en el futuro si no se toma en cuenta que los pilotos cuando llegan a un FLY-IN (evento que se parece mucho más a lo que vimos que un festival aéreo) lo que quieren es tener un lugar donde juntarse, una sombra si hace calor y poder identificarse entre sí para poder generar los pequeños vínculos necesarios para entablar una amistad. Lamentablemente esto no lo vimos. Nosotros fuimos en avión y nadie nos recibió, ni nada por el estilo y no tuvimos oportunidad de hacer nuevos amigos, en parte porque los concurrentes no eran identificables entre el público (una cartulina con el nombre colgado con un alfiler puede llegar a ser suficiente, o a menos que estuviéramos recorriendo avión por avión, cosa que hicimos pero imaginamos que por el calor no encontramos a nadie. Aquí va un tirón de orejas a las autoridades para que saquen cuentas a ver cuanto representa en las arcas del estado lo que recaudan con la aviación general que en porcentajes imagino no debe llegar al uno por ciento del total y vean lo que se consigue cuando se quitan esas barreras, que puede que, para quien ve en los papeles de su escritorio cifras con miles y miles de dólares por día un número menor que cien dólares no sea nada, pero para el piloto de un Archer, un Tomahawk o un R22 le signifique irse a pasar la tarde a la Isla Martín García y no a las ciudades de Colonia, Mercedes, Carmelo, etc, etc, etc. La acrobacia aérea La calidad de las demostraciones aéreas muchas veces no tiene que ver con el tipo de aeronave, o los medios con que se cuentan. En colonia pudimos ver por segunda vez una rutina con un avión y un helicóptero (Pitts y Bell 206) que fue muy buena y no es muy común de ver en otras latitudes, pero un festival aéreo requiere, para tener éxito como festival, contar con las exhibiciones aéreas una seguida de la otra. Eso debe hacerse en el lapso de tiempo que más concurrentes tenga, generalmente en horas de la tarde, aunque ello implique que durante esas horas no se admitan ingresos u otros vuelos de aeronaves al aeródromo. Por supuesto que una decisión de ese tipo tiene que ser perfectamente comunicado en los volantes, publicidad y NOTAMS correspondientes con suficiente anticipación para que todo el mundo esté enterado. Las exhibiciones aéreas en nuestros "festivales aéreos" se destacan por las grandes esperas entre una demostración y la siguiente, aburriendo a los concurrentes y fastidiando a veces a los propios acróbatas. No se si tienen idea del tamaño de la cabina de un pequeño avión acrobático como el Pitts S2, o lo que es estar sentado adentro con mono de vuelo, paracaídas, gorro y auriculares un día de más de 28 grados de calor y al sol, pero les puedo asegurar que en Colonia vimos a Julio Benvenuto esperando casi media hora para salir a hacer su rutina acrobática porque se estaban haciendo VUELOS BAUTISMO! Hubo paracaidismo con saltos múltiples los días viernes y sábado donde batieron un récord (saltaron del C-130 de la FAU), aeromodelismo para todos los gustos, 68 aviones y 11 helicópteros en la plataforma y calle principal de rodaje, 3 globos aerostáticos que hicieron un vuelo libre el domingo y una gran concurrencia de gente, además de un día de sol espectacular. Por último es importante que los organizadores de estos eventos tengan en cuenta que la gente de la prensa que acude esta TRABAJANDO y para poder cumplir su tarea precisa la colaboración mínima y necesaria, que, en este caso fue dejada de lado en bien de las coordinaciones propias del festival aéreo y que a larga pueden hacer que muchas horas de sacrificio y trabajo no luzcan como debieran a la hora de comunicarlo. Mucha cosa más no podemos comunicarles porque no lo vimos, o no lo escuchamos o no tenemos idea de que ocurrió... preo estamos seguros que el próximo va a ser mejor. Colonia tiene mucho potencial. Hasta la próxima, que, Dios mediante, allí estaremos.