The Rainbow
Tour
Primera
fiesta.
El
ensayo del jueves acababa de terminar, ya sólo quedaban en la habitación Kyo,
Sahori, Iori y Yashiro; este último se encontraba ya de
salida.
-Por
cierto –comento el platinado- mañana es cumpleaños de Shermie y va a haber una
pequeña fiesta, los estoy invitando ¿Van?
-Conmigo
cuentas –dijo Sahori
-No
sé, depende de lo que diga Iori –comento Kyo
-Seguro
–dijo el pelirrojo al fin
-OK,
entonces nos vemos mañana en el ensayo y de aquí nos vamos, lleven a quien
quieran –dijo Yashiro mientras cerraba la puerta.
Los
tres jóvenes quedaron solos. Kyo sonrió para sus adentros, llevaban una semana
con lo del concierto y cada día sonaban mejor, se sentía feliz por Iori y
también se sentía feliz porque ya casi no pensaba en Yuki. La relación con el
resto de la banda había mejorado, especialmente con Sahori; la pelirroja había
sido un poco hostil al principio, pero ahora se llevaban muy
bien.
-¿Y
ahora? –preguntó el trigueño
-Ahora
¡MORIRAS KUSANAGI! –gritó Sahori lanzándose sobre Kyo, que fue a aterrizar
encima de Iori, quedando en medio de los dos pelirrojos.
Iori
paso su brazo por la espalda de su hermana, incluyendo al Kusanagi en su abrazo
y apretando fuertemente a ambos.
-Dime,
Kyo ¿Alguna vez lo has hecho con dos hermanos, gemelos, al mismo tiempo? –dijo
Sahori con una voz que era entre lasciva y burlona.
-Pues...
No –un ligero rubor asomó en las mejillas de Kyo
-¿Nunca?
–le dijo la Yagami al oído
-No,
Nunca...
Las
manos de Iori acariciaron con suavidad el rostro de Kyo, besándole con ternura,
mientras que Sahori pasaba sus manos por los mechones de cabello
castaño.
-Sería
algo muy interesante hacerlo, ¿No crees? –ahora era Iori quien hablaba en su
oído
-Yo...
–el trigueño sintió escalofríos por todo su cuerpo
-Pero
hay un problema –le susurro la pelirroja
-¿Cual?
–La voz de Kyo era un murmullo
-Que
a mi no me gustan los tríos –dijo Sahori riendo al tiempo que se
levantaba.
-Y
ni creas que te lo hubiera prestado –Ahora era Iori el que
reía
-Como
sea, ya debo irme
-No
te vas a ir a estas horas
-Por
favor, hermanito, siempre me voy a la misma hora –rezongo Sahori- No es culpa
mía que “Pinhead” se fuera temprano, él es quien me lleva a
casa.
-Quédate
aquí, en mi cuarto, yo me quedo con Kyo
-OK,
entonces me voy a dormir, ¿Me prestas algo?
-Usa
lo que quieras.
Los
dos jóvenes quedaron solos en la pequeña sala. Yagami se acerco lentamente a su
compañero, besó sus labios dulcemente.
-Vamos
a la cama –le dijo al oído
-Pero
aun no tengo sueño –protestó Kyo
-Ya
te lo dije, vamos a la cama –los ojos violeta brillaron- pero no a
dormir.
-Si,
en la cama, aun no limpiamos la alfombra.
La
pareja rió y se fue hasta el cuarto de Kyo, donde pasaron mucho tiempo
retozando.
Kyo
fue de nuevo el primero en despertar, miró a Iori: como un ángel. Kusanagi se
levanto y fue a ver a Sahori; la pelirroja dormía profundamente, usando una de
las camisas que su hermano usaba para pelear. Las dos imágenes eran idénticas;
ambos gemelos eran el equivalente al otro en distinto sexo. Fue a la cocina y
comenzó a preparar el desayuno.
El
ruido de la puerta distrajo a Kyo de sus pensamientos; era Shingo que venía a
visitarlo. Al principio, creyó que era muy temprano para recibir visitas, pero
al ver el reloj, se dio cuenta que ya casi eran las tres de la
tarde.
-Pasa
Shingo, perdona el desorden pero es que estoy algo desvelado ¿Gustas
desayunar?
-No,
gracias –dijo Yabuki- ¿Cómo vas con el entrenamiento?
-¿Entrenamiento?
-Con tanta emoción, Kyo se había olvidado del KOF
-¿No
me digas que no han empezado?
-Pues
yo...
-¡Wow!
¡Kyo! ahora veo porque estas desvelado –comento Shingo con cierto rubor en las
mejillas
-¿Que...
–Kusanagi se volvió para ver a
Sahori, todavía con la camisa de su hermano
-Buenos
días, Kyo-Chan –dijo la Yagami medio dormida- Buenos días, quien quiera que
seas.
-Mi
nombre es Shingo Yabuki, a sus ordenes señorita
-Sahori
Yagami, mucho gusto
-Ya...
¿Yagami? –pregunto Shingo con visible temor
-Si,
es la hermana gemela de Iori –comento Kyo secamente
Shingo
se ruborizó y bajó la vista; estaba impresionado por la belleza de Sahori. La
chica le sonrió.
Iori
se despertó, se puso unos jeans y fue a la cocina, pensando que sólo estaban Kyo
Y Sahori. Estaba todavía medio adormilado, así que llego directamente a besar a
Kyo.
-Buenos
días Sahori *bostezo* -dijo entre sueños- Buenos días, mi
amor
Los
labios de Kyo reaccionaron automáticamente al sentir los del Yagami... para
sorpresa de Shingo.
-Kusanagi-sempai...
–dijo al tiempo que caía al suelo inconsciente
-¡Iori!
Mira lo que has hecho –dijo el trigueño con fingido enojo.
-¡YABUKI!,
¿Y ese que estaba haciendo aquí? –pregunto Iori.
-Me
vino a visitar, y ahora, les va a decir a todos
-Cálmate
Kyo-chan –dijo Sahori con una calma más propia de Yuki que de una Yagami- De
cualquier forma se iban a enterar
-Pero
si quieres en este momento lo mato y santo remedio –una flama púrpura apareció en las manos del
pelirrojo
-No,
Iori, ¿Cómo crees? Con todos los guardias que hay este
año...
-Pues,
como sea, vamos a reanimarlo –señaló la pelirroja- Kyo, trae hielo, mucho
hielo
Kyo
fue a la cocina y le entregó a Sahori una bolsa con hielo
-Ahora,
hermanito, ya sabes... –dijo al tiempo que cubría sus ojos
violeta.
Iori
desabrochó el pantalón de Shingo e introdujo el hielo
rápidamente.
-AAAAAAAAAAAYYYYYYYYYY-
un grito salió de la garganta de Yabuki, quien pegó un tremendo salto- ¿Qué fue
lo que...
-¿Te
encuentras bien? –preguntó Kyo
-¡Kusanagi
–Sempai! ¡Dígame que es mentira! ¡Dígame que usted no es de esos! –Suplicaba el
pequeño Shingo
-Yo...
-Una mirada inquisidora por parte del Yagami fue suficiente para que Kyo entrara
en razón- Tengo que ser sincero contigo, Shingo, Yo...
-Deja
de darle largas, Kusanagi –dijo el pelirrojo fastidiado- Si, Kyo y yo... pues tu
sabes... ¿Cómo decirte?
-Con
un demonio, tienen sexo ¿Sí o No? -ambos miraron a Yabuki
estupefactos
-Pues
es algo más que eso –defendió el trigueño- Yo amo a Iori.
-Oh,
Kyo, yo también te amo
-Ya
lo sé, amorcito
-Gracias,
bombón
-Para
servirte, guapo
-Yo...
–Shingo bajó la vista- les pido una
disculpa por ser tan grosero y... bueno, quiero que sepa Kusanagi-sempai que
yo... respeto su... relación –las lagrimas rodaron por las mejillas de Yabuki-
será mejor que me vaya.
-¿Shingo?
–Kyo puso una mano sobre el hombro de su discípulo
-Estoy
bien, no se preocupe –dijo apartándose bruscamente y saliendo de la
habitación.
-No,
no esta bien – Sahori salió a alcanzarlo
Yabuki
caminó por el pasillo hasta el ascensor, no quería llegar a su habitación, no
quería que nadie lo viera así; porque comenzarían a preguntar, pedirían detalles
y él se negaba a traicionar la confianza de Kyo. Fue a la azotea y se sentó a
llorar; no eran celos, él miraba a Kyo como a un hermano, pero no podía evitar
sentirse inseguro de las convicciones de su mentor: Kusanagi había jurado a
Yagami su enemigo ¿Por qué ahora Kyo amaba a Iori? Dejó que las lagrimas
fluyeran; entonces, sintió una mano en su hombro.
-¿Me
puedo sentar? –dijo una voz femenina
-Si
–respondió él entre sollozos
Shingo
se recargo en el hombro de la joven, hundiendo su cara en los cabellos
rojos.
Mientras
tanto, en otra parte de Osaka...
El
lugar era realmente oscuro,
solamente unas antorchas iluminaban el camino; la antigua mansión parecía
haber sido abandonada tiempo antes, solamente quedaba el viejo escudo con la
estrella como símbolo de tiempos más gloriosos.
Los
ojos verdes del joven estaban fijos en el piso, como si los diseños en la roca
fuesen lo más interesante en su vida;
se sentía incapaz de mirar a su padre directamente a los
ojos.
-¡Se
suponía que los traerías!-gritaba el viejo, lleno de
furia.
-Pero
padre... como saber... –la voz era casi una melodía- además, yo no puedo... no
quiero
-No
se trata de quieras, es TU DEBER
El
joven sacudió su cabeza fuertemente, dejando flotar sus largos cabellos negros.
Nunca comprendió la razón por la cual
tenía que entregarle a su padre lo que más amaba, tampoco comprendió
porque los amaba tanto.
-¿Y
que harás, cuando los tengas? –preguntó a punto de llorar
-Eso,
hijo mío, no es asunto tuyo –una sonrisa burlona al mismo tiempo que
desaparecía- con tu ayuda, o sin ella, los atraparé.
Estaba solo de
nuevo.
-Maldita
sea –dijo y paso su lengua por los labios- todavía llevo impregnado el
sabor...
Iori
descansaba su cabeza en el hombro de Kyo, aspiraba el aroma de su amante; sus
ojos cerrados, que el momento era para disfrutarse.
-Aishiteru...
Yagami –le dijo al oído
-Kyo...
La
puerta se abrió; “Hubiera puesto el seguro” pensó el trigueño. La delgada figura
se recargó en el marco de la puerta, contemplando el cuadro
detenidamente.
-Que
tiernos, están para foto –dijo con una risilla- No se muevan, por mi está
bien
-Sahori
–murmuro el pelirrojo
-¿Cómo
te fue con Shingo? –preguntó Kyo de súbito
-Es
un niño encantador, le pedí que fuera mi pareja para la fiesta
-¿Y
que te dijo? –Kusanagi se levanto emocionado
-¡Que
Sí! –la emoción de Kyo era contagiosa
-¡Fantástico!
-¿Y
que te hace pensar que te voy a dejar salir con Yabuki? –Gruñó
Iori
-No
te estoy pidiendo permiso –Gruñó Sahori
-¡No
estas en edad!
-¡Puedo
hacer lo que quiera! ¡No soy una niña!
-¡Aún
así, soy tu hermano mayor!
-¿Por
cuánto? ¿Seis segundos?
-NO
USES ESE TONO CONMIGO –unas pequeñas llamas púrpura se encendieron en las manos
de Iori
-USARE
EL TONO QUE YO QUIERA –la Yagami también invoco su poder
-Cálmense...
no es para tanto –por la mirada que los dos hermanos le lanzaron a Kyo, el joven
Kusanagi supuso que lo mejor sería apartarse; tres minutos después, una
explosión púrpura derribo de golpe la puerta de la habitación. Kyo se cubría
debajo de una mesa mientras que las llamas púrpura volaban de un lado a otro, al
igual que los trastes, muebles e insultos que los hermanos se
lanzaban.
El
ruido de la explosión atrajo a todos los peleadores de las habitaciones
aledañas; Benimaru entró corriendo
a la habitación, pensando que se trataba de Yagami atacando a Kyo, lo mismo hizo
Sagano con sus guardaespaldas.
-Kyo
–dijo el rubio poniéndose en posición de ataque- ¿Dónde
estas?
-Aquí
–respondió el trigueño desde su escondite
-Creí
que...
-Calma
Beni, solo es una disputa familiar
-¿Qué
esta pasando aquí? –Sagano se oía muy molesto
-¡Sagano!
–exclamó Iori, que aun tenía a Sahori sujeta de ambos brazos; la pelirroja
aprovechó la distracción de su hermano para lanzarle una bola de fuego y
derribarlo
-Esa
chica... –comentó el viejo
-Mi
hermana –dijo el Yagami reincorporándose y volviendo a sujetar a la pelirroja-
por desgracia.
-Es
buena... Dime, jovencita, ¿Te gustaría entrar al torneo? –Sagano separo
gentilmente a los dos pelirrojos.
-Yo...
Pues depende... lo que Iori diga
-Pues...
como quieras, Sahori... ya tienes edad
-¿Y
bien?
-Está
bien -La Yagami sonrió- entro, pero con una condición
-¿Cuál?
–pregunto Sagano
-Que
me toque en el equipo de mi hermano
-Está
hecho –el viejo se sonrió maliciosamente- te asignaré otra habitación... No creo
que estas ruinas sean adecuadas para una chica
Sahori quedo en la misma habitación que
Athena y Leona, puesto que ambas jóvenes estaban también en equipos donde eran
las únicas mujeres. Después de una breve visita a la mansión Yagami, donde
recogió algo de ropa y avisó a su padre la buena noticia; la pelirroja se
instalo en su nueva recamara.
Faltaba una hora para que comenzara el
ensayo con los Violett Flames; Sahori se encontraba en la salita de su
habitación leyendo una revista, ninguna de sus compañeras había aparecido, pero
eso era algo que tenía sin cuidado a la Yagami.
Athena
regresaba de un arduo día de compras, deseando poder recostarse en su cama a ver
televisión. Se disponía a abrir la puerta, cuando se topó con la nota de Sagano
Queridas Athena y Leona: Por medio de esta nota les comunico que hay una
nueva participante en el torneo y va a compartir el cuarto con ustedes... Tiene
antecedentes familiares bastante difíciles, por lo que les suplico sean amables
con ella. Firma: Sagano.
Athena abrió la puerta; no sabía lo que Sagano
quería decir con antecedentes familiares difíciles. Entró a la habitación y se
encontró con una pelirroja que leía silenciosamente, acurrucada en un sillón. No
parecía agresiva.
-Hola,
Tu debes ser la nueva participante, Yo soy Athena
La
pelirroja levantó la vista
indiferente, estudiando a la joven de arriba a abajo
-Si,
soy yo, mi nombre es Sahori, Sahori Yagami –dijo volviéndose a su
lectura.
Athena
pasó saliva, vivir con una Yagami era algo preocupante.
-No
te asustes, no es mi culpa... ¿Sabes algo sobre moda?
-Si,
bastante –respondió Athena.
-Bien
–Sonrió Sahori- ¿Me ayudarías a escoger un vestido? Es para una fiesta y si no
me ayuda alguien... bueno, solo te diré que mi hermano y yo terminamos saliendo
como “Los gemelitos Igual”
-Seguro,
¿Es formal?...
Las
dos chicas estuvieron jugando Dress-up un rato; intercambiando ropa y
arreglándose una y otra vez, hasta que por fin decidieron que usaría Sahori para
la fiesta: se trataba de unos jeans capri negros y una blusa halter
roja.
-Se te ve genial –decía Athena
emocionada- Soy excelente cuando de ropa se trata.
-Muchísimas
gracias
El
teléfono sonó, regresándolas a la realidad.
-Bueno...
–contesto Athena
-Con
Sahori... por favor –dijo una voz grave
Athena
le paso el teléfono a la Yagami.
-Si...
ah, eres tú... si, estoy muy bien... ¿Qué dices?... No es posible... ¿En
serio?... OOOPS... ¿En todo el piso?... Ahora si la hicimos buena... ¿Aquí?...
Ni lo sueñes... No... Tengo que preguntarles a mis compañeras... ¿Negociar?...
Solo que les fueras a pagar con cuerpo-matic... ¿Yashiro?...espera un segundo,
ahorita le pregunto –Sahori se volvió hacia Athena- Athena, hubo un apagón en
todo el piso y mañana tenemos un concierto... ¿Podemos ensayar aquí?
-¿AQUÍ?
–Asamiya sudó una gota
-Por
favor... Y sirve que vas a la fiesta... con KYO
-¿Kyo?
–Los ojos de Athena resplandecieron- haberlo dicho antes... claro que pueden
venir.
-Dice
que si... Pues nada mas le ofrecí a Kyo... No te pongas así, te va a dar
gastritis, entonces, los esperamos... bye –La pelirroja colgó el teléfono y
volteo a ver a Asamiya- Y... ¿Ya sabes que ponerte?
Las
dos chicas rieron, cuando la puerta se abrió de golpe; era Leona, que llegaba de
muy mal humor y con un terrible dolor de cabeza.
-debes
ser la nueva... –dijo la chica de cabello azul a Sahori
-Así
es, me llamo Sahori Yagami
El
sonido de un vaso cayendo al suelo se escuchó desde la cocina donde Leona se
encontraba.
-No
te asustes... no es mala –dijo Athena.
No
hubo respuesta. Athena entró a la cocina para encontrarse con una Leona
totalmente roja.
-Leona...
La
chica de la melena celeste bajo la vista, incapaz de ocultar su
rubor.
-¿Te
gusta...
-Si,
me encanta, me enloquece –dijo apenada
-Va
a venir, a ensayar con su grupo... y va a haber una fiesta después...
-Pero...
-Tu
confía en mi –sonrío Athena
Los
músicos llegaron a la habitación con todo el equipo a cuestas, conectaron y
acomodaron sus instrumentos;
estaban listos para empezar. Athena se aproximó a Iori, que se encontraba
verificando que los amplificadores estuvieran conectados
correctamente.
-Yagami-chan...
–musitó la joven- ¿Vas a ir a la fiesta?
El
pelirrojo la miró fríamente.
Kyo
y Shingo se encontraban en la habitación sin puerta, bebiendo cervezas con
Benimaru y conversando un poco antes de la fiesta. Alumbrándose con un
candelabro, puesto que el apagón seguiría por tiempo
indefinido.
-Supongo
que alguien va a reparar la puerta... –el rubio dio un sorbo a la botella que
tenía en la mano.
-Eso
espero, la privacidad siempre es buena –sonrió Kyo
-¿Algo
que esconder? –Nikaido bromeó picaramente- Shingo esta muy callado...
meditabundo ¿Qué piensas Shingo?
-Es
que... estoy algo nervioso –Yabuki se ruborizó- por mi cita de hoy en la
noche
-¿Cita?
–los ojos azules brillaron con malicia- ¿Cómo es que te tiene tan nervioso?
¿Una
femme fatale?
-Toda
una Vampiresa –rió Kyo
-Claro
que no, Sahori es una chica dulce y buena...
-La
puerta no opina lo mismo –el trigueño soltó una carcajada
-¿La
puerta? –Benimaru lanzó una mirada de asombro a Yabuki- No me digas que
es...
-La
hermana gemela de Iori Yagami
–Shingo bajó la vista nervioso- Bonita como la que más
-Sin
olvidar que es muy sexy –Kyo cerro los ojos, recordando con cierto placer cuando
estuvo acostado en medio de los dos pelirrojos.
-Pero...
su hermano... es él quien me
preocupa.
-¿Crees
que te destace si te ve demasiado cerca de su hermanita? –Nikaido rió con cierta
burla- Calma, de la morgue no pasas.
-Hay
otra corista en la banda, además de Sahori, se llama Sakura ¿Por qué no vas con
ella, Beni? –comento Kyo
-Presenta...
–sonrió el rubio.
-En
cuanto termine el ensayo
El
ensayo de esa noche fue rápido, parte porque todos querían irse a festejar...
parte porque estaban en una habitación ajena. Iori llegó a su habitación para
cambiarse de ropa; ya se había enterado que el también tenía pareja para esa
noche, entró acompañado por las dos coristas (Sahori y Sakura) La joven morena
que decía llamarse Sakura Tsukino
era un poco más alta que Sahori, un poco más delgada, de facciones más
complejas... La Yagami era una belleza clásica; en cambio Sakura, su rostro
ovalado, su frente amplia y sus labios delgados le daban la apariencia de una
chica rebelde, pero su nariz recta y sus enormes ojos negros dejaban cierto
rastro de fatalidad en su expresión.
Benimaru
fijó sus ojos en la joven de largo cabello negro, sin titubear se acerco a ella
-¿Tienes pareja esta noche?
-¿Te
sientes afortunado esta noche? –fue la respuesta
-Sí...
¿Y tú? –el rubio estaba seguro de si mismo
-Vamos
a la fiesta –su voz era ronca, sensual- Tal vez... si todo sale
bien.
Iori
salió de la habitación, llevaba unos jeans negros y una camisa del mismo color,
no deseaba verse sensual esa noche... sobre todo si no iba a estar con
Kyo.
Debido
a que eran demasiados, tuvieron que dividirse en varios autos para llegar a la
fiesta. Sahori, Shingo, leona e Iori se fueron en el Cadillac de este último; “Pinhead” y
Yashiro en el auto del platinado, y
Kyo, Athena, Sakura y Benimaru en el BMW del rubio.
-La
noche esta muy tranquila –comentó Athena sonriendo.
-demasiado
diría yo –Sakura encendió un cigarrillo.
Kyo
miraba por el espejo lateral del asiento del copiloto, iban siguiendo a Yashiro,
pero los ojos almendrados estaban fijos en el Cadillac, buscando ver la silueta
de Iori en la oscuridad.
-
But I still havent found what I’m looking for –canturreo la
morena.
-¿Que?
– murmuró Kyo
-Una
canción de un grupo llamado U2... un cover que cantábamos cuando Violett Flames era solo una banda
de cochera
-¿Banda
de cochera? –rió Benimaru
-Si,
ensayábamos en la cochera de un amigo –Sakura sonrió pero luego cambió la mirada
hasta volverse totalmente inexpresiva- mencionar su nombre sería de muy mal
gusto ahora.
-Kianu...
–murmuro Kyo con cierta ira, en un volumen apenas audible.
-Hemos
llegado –dijo contento el rubio mientras se estacionaba.
La
casa de Shermie era grande y la música y el barullo se escuchaban hasta la
calle; algunas bandas de Osaka se habían animado a tocar en la fiesta, en la
cual había de todo tipo de bebidas: desde cerveza hasta champagne.
El
Cadillac negro se estacionó detrás de ellos, Iori estaba al volante con Sahori en el
asiento del copiloto y Leona y Shingo en el asiento trasero; Kyo admiraba sus
rostros fijamente: un par de ojos violeta visiblemente animados y otro ojo
también violeta visiblemente fastidiado, a pesar de eso, en el rostro de ambos brillaba una
sonrisa un tanto sarcástica, las miradas se encontraron. El deseo brilló en los
ojos de avellana cuando Iori salió del auto, Kyo se lamió los labios, recordando
el sabor de su amante.
Yashiro
también se volvió hacia Iori, hacía demasiado tiempo desde aquella vez; la
primera y única en la cual se había acercado tanto al pelirrojo. Sacudió su
cabeza, esa noche era para Shermie, totalmente suyo. Entraron a la casa y la
hermosa joven fue a recibirlos.
-Bonjour, te estaba esperando –dijo al tiempo que
echaba sus brazos alrededor del cuello de Yashiro.
El
platinado se inclino a besar los delicados labios de Shermie, rodeando la
pequeña cintura con un brazo.
Athena
se colgó del brazo de Kyo, para autoafirmarse que era hermosa y capaz de tener
un chico como el trigueño al lado. Shingo y leona se encontraban detrás de los
dos gemelos. Ninguno de los dos pelirrojos se sentía en confianza, por eso
tenían sus manos entrelazadas fuertemente, las uñas de Sahori insertándose en la
carne de su hermano.
-Sahori...
–Shingo se acerco a la joven, apartándola de Iori.
Leona
bajó la vista al suelo, no sabía como abordar a Iori y este, al parecer, no
quería ser abordado, puesto que se fue tras su hermana.
El
grupo se sentó en una mesa cerca de la que compartían Yashiro y Shermie. Iori
salió al balcón mientras Kyo bailaba con Athena y Sahori con Shingo. Odiaba que
su hermana hiciera eso, era muy injusto de su parte mantenerlo lejos de
Kyo.
-Yagami...
–Leona puso una mano en su hombro
-Llámame
por mi nombre –su voz era fría- estamos en una fiesta
-Perdóname
si te molesto, solo que...
-No
me molestas
-Quería
saber si... ¿Tienes novia? –Leona se ruborizo hasta la raíz del cabello,
cerrando sus ojos fuertemente.
-No
tengo –Iori la miró fijamente “Pobrecilla, realmente le gusto” pensó “Tendré que
ser sincero”- Soy Gay
-Ah,
entonces creo que.. No tengo ninguna oportunidad –murmuro la chica de cabello
azul
-Todavía
queda el matrimonio, tengo que casarme con alguien ¿Sabes?
-¿Me
estas proponiendo?
-No,
solo te digo que no te desanimes – Una sonrisa sarcástica brillo en sus labios-
Ser esposa de adorno es mejor que nada.
-¿Para
que quieres una esposa, sin o piensas amarla? –Leona fijó sus ojos verdes en Iori- Ya es muy
tarde para que empieces a preocuparte por lo que diga la
gente.
-Tú
no entiendes, Sahori y yo estamos
desahuciados, por la maldición de Orochi, tenemos que dejar un
heredero
Leona
tembló al escuchar la palabra Orochi; ella sabía bien de que se trataba, conocía
ese sentimiento... desesperación, ira, sed de sangre, todo eso en uno solo. El
aura de Leona tenía una carga de Orochi demasiado débil, no era suficiente para
dañar su cuerpo. El daño de Orochi invadía la sangre y luego los pulmones,
provocando el “Riot of Blood” y luego las posesiones, el dolor se extendía por
todo el pecho al tiempo que el mal
llegaba al limite, desgarrando los pulmones hasta que la victima moría de
asfixia y dolor.
-Sahori...
–Leona también sabía que Orochi solo atacaba al
primogénito
-Nunca
se supo cual vino primero –Yagami comento con tristeza- Hubo un apagón y solo
seis segundos de diferencia entre uno y otro, mi madre murió en ese momento y
cuando el alboroto pasó nadie sabía quien fue primero. Uno de los dos morirá por
Orochi, y el otro le seguirá; imposible seguir viviendo el uno sin el
otro.
Leona
pasó su brazo por los hombros de Iori, tomando la cabeza del pelirrojo, quien se
apoyó contra el hombro de la joven.
-¿Bailamos?
–preguntó al fin la chica de cabello azul.
El
pelirrojo tomo a Leona de la mano, llevándola hasta la pista; pasó su brazo
alrededor de la cintura de esta y
comenzó a bailar con
ella, con movimientos suaves al
principio, para llegar hasta un baile muy sugestivo.
Kyo
se volvía a verlos, en sus ojos brillaba una furia casi asesina, quería destruir
a la joven intrusa que pegaba su cuerpo al de Iori.
-Preocúpate
cuando se estén besando apasionadamente –dijo una voz femenina en su
oído.
Los
ojos violeta de Sahori le miraron fijamente, con cierta
ternura.
Las
horas pasaron, ya cerca de las 4 de la madrugada, cuando solo quedaban en la
fiesta el pequeño grupo del KOF, los Violett Flames y el Newface team comenzó la
verdadera fiesta.
-Ok,
chicos, puesto que ya no hay mucha gente... –dijo Shermie acercando una botella
de Vodka- Juguemos algo...
-¿Qué
tienes en mente? –preguntó Yashiro
-Un
inocente juego... “Verdad o reto”
Todos
se sentaron en la sala de Shermie, alrededor de la mesa de centro; Kyo estaba
sentado en el sofá, con Athena a su lado y Leona al otro lado, Iori en el piso
con la cabeza recargada en las piernas de esta ultima. Shingo y Sahori estaban
sentados juntos en el suelo, tomados de la mano en otro sillón Shermie y
Yashiro; Chris estaba recostado en un reposett. El resto de la tropa se había ido ya con
Benimaru.
-¿Quién
empieza? –Preguntó Shermie
-Yo
empiezo –dijo Sahori- Leona, ¿Verdad o reto?
-Verdad
–Leona se notaba nerviosa.
-¿Cuáles
son tus sentimientos EXACTOS con respecto a mi hermano?
Leona
pasó saliva – Pues... me gusta mucho, siempre me ha gustado y le tengo cierta
admiración, y... físicamente... es muy atractivo, tiene muy buen cuerpo... –la
chica del cabello azul se ruborizó- a veces yo... quisiera... tener algo mas con
él, pero es imposible y... ¿Ya?.
Iori
estaba totalmente rojo, puesto que no estaba acostumbrado a esa clase de
comentarios.
-Me
toca a mi –dijo Leona con voz temblorosa- Iori, ¿Verdad o
reto?
-reto
–dijo el pelirrojo, que detestaba hablar de su vida
privada
-Esperaba
que dijeras verdad...-dijo Leona con voz inaudible- tienes que...
-¿Besarte?
–preguntó Chris
-Si,
un beso de dos minutos –rió Athena.
-La
que tiene que poner el reto es ella –gruñó Kyo irritado
-Shermie
–dijo Leona decidida- ¿Me prestas una habitación?
Todos
la miraron extrañados e Iori bajó la cabeza tratando de ocultar su intenso
rubor.
-Si,
claro –Shermie sonrió con malicia- No sabía que fueras tan salvaje
Leona.
-Solamente
va a hacer un striptease... solo para mis ojos –Los ojos verdes brillaron al
tiempo que Leona decía esto último.
Kyo
apretó los puños con fuerza, con tanta presión que sus uñas se encajaron en su
carne, dejando medias lunas sangrientas en sus palmas; Iori miró las manos del
joven trigueño, deseando besarlas y luego se fijó en sus ojos, pidiéndole un
perdón infinito. Los ojos de avellana eran intransigentes.
-No
puedo hacerlo, me ganaste Leona –dijo de súbito el
pelirrojo
-¿Por
qué? –Pregunto la joven
-Porque
en este momento y hasta nuevo aviso, solo una persona puede disponer de mi
cuerpo –la mirada de Iori era terminante.
-Entonces
responde ¿Quién es esa persona? –Leona disimulaba muy bien su decepción
-Mi
dueño y señor, Kyo Kusanagi.
Los que ya sabían simplemente se
enternecieron, ante la muestra de fidelidad y los que no sabían se limitaron a
sorprenderse.
-Ahora
voy yo, ya que no cumpliste el reto –dijo Athena- Kyo...
-Verdad
–dijo el trigueño, quien ahora sujetaba la mano del pelirrojo con
fuerza..
-¿Has
tenido... tu sabes... con Iori? –Athena bajó la vista
-Si
–respondió Kyo algo rojo- Ahora voy yo, Yashiro...
-Verdad
–dijo el platinado con mirada desafiante.
-Con
respecto a aquella conversación... ¿Por qué me ayudaste?
-¿Quién
dijo que te ayude? –el platinado rió con sarcasmo- con el tiempo comprenderás...
Voy yo, Sahori
-Reto
–Típica Yagami, Sahori tampoco contaba sus secretos
-Besa
a Kyo, durante dos minutos
Sahori
se levantó, acercándose a Kyo e inclinándose lentamente hasta tocar su boca. Kyo
se estremeció al contacto con esos labios rozados; cuando la lengua de la joven
entro en su boca pudo percibir el sabor idéntico y la misma forma de jugar con
su lengua. Pero el amor... el amor hacía que Iori fuera mas
dulce.
Sahori
saboreo aquel beso, con cierta maldad, el sabor de Kyo era excelente; un deja
vu la golpeó, ella ya conocía ese
sabor, en sus sueños había saboreado esa boca, al mismo tiempo que su hermano
besaba a Kyo, el sabor también la invadía a ella. La pelirroja sabía que por
cada amante que tomaba el uno, lo sentía también el otro, así había aprendido a
besar, así había sentido los
placeres de la carne sin manchar su cuerpo aun inexplorado por ningún hombre; y
a la vez tomado por tantos y tantas que habían pasado por Iori.
Pasados
los dos minutos, Sahori se separó de Kyo, bajó la vista hacia su hermano: él
también había disfrutado el beso. Iori jalo el delicado brazo y habló al oído de
su gemela –No lo hagas, no permitas que nadie te quite esa pureza, no
todavía.
Sahori
fijó sus ojos violeta en los de Iori, no había necesidad de hablar entre ellos,
sus pensamientos eran escuchados por el otro Hoy no, pero algún día... tienes
que estar preparado para eso la comprensión fue inmediata, tanto que el
pelirrojo soltó a la joven, dejándola ir hacia Shingo.
-Ahora
yo, tu ya preguntaste –dijo Chris- Shermie...
-Verdad
-¿Qué
es lo que le pediste a Yashiro que te diera de cumpleaños?
-Eres
muy joven para entenderlo –dijo la joven indignada-
Athena...
-Verdad
-Todo
el mundo sabe lo de tu amor por Kyo ¿Qué sentiste ante su
confesión?
-Que
Yagami es un maldito que pervirtió a Kyo-chan –dijo Athena sin levantar la
vista
Kyo
se rió abiertamente, mirando a su amante, quien también se
reía.
-Voy
yo- dijo el pelirrojo- Yabuki...
Shingo
tragó saliva –V...verdad
-¿Qué
es exactamente lo que quieres con Sahori?
-Yo...
la respeto, te lo juro, es una chica muy linda pero... es una dama ante todo
y...
Sahori
tapó la boca de Shingo con la suya, introduciendo su lengua en lo que sería el
primer beso del Yabuki.
Iori
suspiró, abrazó a Kyo y hundió su cara en el cabello
castaño.
La
madrugada se pasó entre juegos, risas y alguna que otra queja. Alrededor de las
once de la mañana, el grupo llegó a la villa; algo ebrios todavía, Iori y Kyo se
fueron a la habitación, encerrados en el cuarto del
primero.
*Continuara...
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Casi
todos los personajes pertenecen a SNK.
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Ya
sé que aún no se entiende muy bien el tema, pero no se desanimen, todavía le
falta...