Septiembre - 2000

En el capítulo anterior...
Cigeta nos sorprende con un repentino ataque de histeria que termina en su retirada de Céfiro al comprobar, con resignación, que Paris no puede ser suyo.
Gracias a Lucy, las chicas festejarán la Navidad junto a los chicos que quieren... Por órdenes de Gneiss Uh Rivolusa, Caldina hechiza a Marina y al mago ¡¡y, en consecuencia, por un plazo de doce horas no podrán separarse!! En contrapartida, la bailarina es convertida en escuerzo por Guru Clef, quién ahora está desesperado por encontrar una solución al encantamiento.. o se verá en la obligación de... de...   

 

¡¡FELIZ NAVIDAD!! 
 
 
 "Confío tan solo en ti,
porque contigo soy feliz.
Y sé que caminaras en mis silencios tú
y que me llenaras con tus alas de luz.
Me fío de ti aunque yo
nunca te lo dije aun, no lo sabes tú.
Me siento tan bien, así,
cuando tu tocas mi corazón,
mi mente, solo tu
cuando dices te quiero tanto
mas, mas
que no puede saberse cuanto.
Mas, más."
 
 
                                                                                                                                                    "Me siento tan bien" ---- Laura Paussini
 

 
Capítulo séptimo: Víspera (primera parte)
Autora: Umi
 
Ya habían transcurrido dos horas... Dos largas y tediosas horas llenas de idas, venidas y mucho malhumor.
A pesar de que la había buscado por todos lados, Guru Clef no había podido encontrar a Gneiss Uh Rivolusa por ningún sector del castillo.
Desgraciadamente su tiempo estaba repartido entre reuniones y conferencias en las cuales debía participar obligatoriamente por ser el representante de Céfiro... o lo más cercano a ello, hasta que Paris asumiera como gobernante. Eran largas, aburridas, cansadoras, pero era su deber estar enterado de cada detalle en todos los ámbitos.
- Muy bien, señor. Le comunicaré su desición a Su Majestad.
El embajador del Imperio de Farem se inclinó exageradamente ante el Mago en señal de un respetuoso saludo.
- Solo le daré una semana más, quiero que quede claro - respondió Guru Clef.- Ya puedes retirarte.
- Lo que Ud. diga, mi señor.
Cuando terminaron de cerrarse las puertas a espaldas del visitante, el mago exhaló un suspiro de alivio y cansancio.
- ¿Estás bien?
Clef se volteó a mirar en la dirección de la que provenía la vos y sonrió. Una chica de cabello lacio azul peinado en forma de coleta estaba sentada a su lado, en una silla aparte, mirandoló con ojos de sincera preocupación.
- Si. Estoy bien..
- Si esto te cansa tanto deberías reducir las horas de audiencia.
- No puedo hacer eso. Es mi obligación. Además, no estoy cansado... I
Marina suspiró.
- ¿Sabes? En muchos aspectos me haces pensar en mi padre... - comentó
- ¿En serio?
- Él también vive encerrado en su escritorio. Tiene mucho trabajo, es congresista.
- ¿Tu crees que yo solo pienso en el trabajo?
- ¡Perdón, no quise ofenderte!. Es que te la pasas aquí recibiendo gente... Yo entiendo que seas el gobernador, pero no es bueno estar encerrado todo el día... papi, a pesar del trabajo, siempre se las arregla para estar con mami y conmigo. Salimos a comer, viajamos...
- Los quieres mucho, ¿verdad?
- Ellos me dieron todo. Tuvieron que pasar por muchos problemas y sacrificios para poder darme todo lo tengo... ¿Sabías? mi madre sufrió tres abortos antes de que yo naciera... Mis abuelos dicen que soy una especie de milagro. Creo que es por eso que soy su nieta favorita y en la familia soy la más malcriada.
- Lo lamento, Marina...
- No, no. Está bien. ¿Y tu? ¿Tienes hermanos?
- No sé.. no estoy seguro...
- ¿¡Cómo!? ¿¿no conoces a tu familia??
- Yo no soy gurú de Céfiro por nada. Cada quinientos años nace un niño en una fecha determinada para ocupar ese puesto. A los tres años se convierte en su aprendiz y es alejado de su familia. Solo cuando es mayor y su maestro a muerto tiene derecho a conocer a sus parientes. Parece cruel, pero a mí no me afectó en lo más mínimo esa separación. No tengo recuerdo alguno. El lugar de mi padre fue ocupado por mi maestro... No me mires así, esas cosas no pueden evitarse. Es el destino. Sin un gurú con poderes sobrenaturales para dirigir Céfiro esto se transformaría en un caos. Mi obligación es mantener la paz entre el universo espiritual y el físico.
- Por eso eres tan poderoso.. yo creía que se debía al entrenamiento...
- Si. Pero además, tengo dones especiales que me facilitan el aprendizaje. Uds, las Guerreras Mágicas, también los tienen... Solo que no saben usarlos...
- Mmm...¿Entonces Paris es el chico que te sucederá?
- No.. esa persona aún no nace. Zagato era el destinado para cumplir esa función, pero él eligió otro camino. Y, según mis cálculos, en menos de diez años debe nacer el siguiente para sustituirlo. Por haber muerto antes de tiempo, otro sucesor debe llegar antes de yo cumpla los ochocientos años.
- ¿Y Uds. como magos no pueden formar una familia?
- Si podemos. Pero de ahí a que queramos es otra cosa. Solo las mujeres deben comprometerse obligatoriamente aquí.
- ¿O sea que tu no quieres?
- No es que no quie---
Las puertas del salón se abrieron bruscamente para dejar paso a Gneiss Uh Rivolusa.
Guru Clef frunció el ceño al verla, pero no se levantó de su asiento.
La mujer se acercó a paso lento y con una sonrisa de burlona satisfacción en el rostro.
- Me dijo Depar que me estabas buscando.
- ¿Me puedes explicar ESTO?
El mago le enseñó la atadura que tenía en la muñeca.
- Veo que Caldina cumplió mis órdenes eficientemente
- ¿Por qué hizo eso, señora? - le preguntó Marina evitando mirar el rostro alterado de Guru Clef.
- Por ahí me enteré que festejarían una tradición de tu mundo esta noche... Y no creí conveniente apartar a este chico de la diversión solo por tener mucho trabajo.
- No debes preocuparte por ese detalle. Me quedaré toda la noche despierto trabajando hasta que el hechizo se rompa.
- ¿Y ella qué va a hacer? ¿Esperarte?
Esa acotación fue buena. El mago sabía que no era justo dejar abandonada a Marina toda la noche, por otra parte, la jovencita no sabía nada sobre los asuntos de gobierno, no podría serle de utilidad.
-...Yo no quiero causar problemas. Si debo quedarme toda la noche despierta contigo no tengo inconveniente.
La jovensita intentó ser razonable aunque la idea no le gustaba ni pizca.
Cuando las tres Guerreras Mágicas planearon la fiesta de Navidad imaginaron cenas románticas la luz de las velas... y no un escritorio poblado de pilas de papeles formando montañas que sobrepasan su cabeza. Se dormiría del aburrimiento. Ella sabía muy bien que este tipo de empleos requerían concentración asi que no podrían platicar sobre nada para aliviar un poco el trabajo y hacer más amena la noche. Especialmente considerando que Guru Clef era demasiado aplicado y consiente de sus labores, no se permitiría la más mínima interrupción. Y no era la intensión de Marina molestarlo... particularmente porque quería estar más cerca de él.
- Por cierto, Marina...- Gneiss fijó sus ojos en ella - ¿Tienes alguna de esas hojitas verdes que tenía en el cabello Lucy?
- No, señora.
- Es una lástima...
- Aún no has respondido a mi pregunta, Uh Rivolusa. Dime como romper el hechizo.
- Querido, no te exaltes. Sabes cuál es la solución: deberás besar a Marina.
- ¿¿¡¡QUÉ!!?? ¿¿¡¡BESARME!!??
El mago se sonrojó levemente... Y Marina pareció un tomate.
La jovencita se levantó de su asiento con los ojos centelleantes. Su corazón latía muy rápido, dando muestras de nervios y felicidad, ¡¡su Clef la besaría!! ¡¡su primer beso provendría de él!! ¡¡su ambición más grande podría cumplirse!!. Pero no podía dejar exteriorizar este sentimiento, asi que frunció el ceñó fingiendo enojo y avanzó hacia la anciana quién miraba divertida la escena. Pero algo tiró de la muñeca de la chica impidiendolé llegar a su objetivo.
Al volverse vio al gurú con el brazo extendido hacia ella, parado a pocos centímetros. Se había olvidado de que, al caminar, también arrastraba consigo al mago.
- ¡¡Me parece una solución muy infantil!! - gruñó Marina mirando a la anciana
- A veces necesitamos un empujón para llegar a nuestro objetivo.
- .....euh...
- De todos modos, los hechizos siempre tienen una doble cara. - acotó Guru Clef respirando hondo para serenarse, él también se había puesto nervioso - Seguramente hay alguna otra solución a parte de estas dos.
- Si tu no la sabes, dudo mucho que la sepa yo.
- En ese caso... No habrá un cambio de planes, pasaremos la noche en vela, Marina. Lo lamento. No quería impotunarte, imagino que hubieras querido pasar esta noche con Ascot.
- ¿¡Con Ascot!?
- Intentaré prologar un poco la tira de las pulseras. Dormirás mientras yo investigue la manera más rápida y correcta de salir de esto.
- Como veo que ya tienes todo solucionado, será mejor que me retire. - Gneiss Uh Rivolusa se inclinó respetuosamente ante la pareja y dió media vuelta - Volveré a la ciudad. Será hasta mañana.
- Adiós...
- Solo espero que pasen una buena noche... - murmuró la mujer con una sonrisa pícara antes de terminar de cerrar la puerta.
 
Pasaron las horas y el cielo de Céfiro empezó a oscurecerse.
Las velas que había sobre una mesa redonda, en una pequeña habitación del tercer piso del castillo, se prendieron dejando entrever el impecable ramo de jazmines que reposaban dentro de un florero de porcelana blanca.
- Son hermosas... - murmuró Lucy extasiada mientras, cuidadosamente, sacaba una de ellas y la apoyaba sobre su pecho.
- Te sienta muy bien el blanco... - murmuró Látiz. Estaba sentado en un sofá a pocos metros de ella, que estaba parada.
La pelirroja se le acercó con una sonrisa de oreja a oreja y lo abrazó por el cuello bruscamente.
- Muchas gracias ¡Esta es la mejor noche de toda mi vida!
El chico la sentó sobre sus rodillas. No sabría como transcribir sus sentimientos con palabras. Sencillamente... ¡se sentía feliz!
- Solo falta que Mokona venga a interrumpirnos! - acotó Lucy pícaramente.
- No lo hará. Debe estar con Guru Clef en este momento. Siempre se va con él cuando tiene que trabajar, lo acompaña toda la noche.
- ¿Y Presea también?
- Si.
- Lo quiere mucho, ¿verdad?
- En realidad lo que sucede entre ellos no es más que un secreto a voces. Pero...
- ¿Pero...?
- En realidad solo estoy seguro de los sentimientos de ella. Guru Clef no es muy demostrativo... Y cuando Caldina le pregunta, se hace el distraído o cambia de tema.
- ¿Ni siquiera ha hablado contigo? Yo creía que entre tu y él había un acercamiento más profundo, después de todo sos su discípulo más antiguo.
Lucy se mordió el labio inferior y frunció el ceño. Pero Látiz hizo caso omiso a ese último comentario, apoyó su frente cubierta por un abundante flequillo negro sobre la cabeza de pelirroja.
- Nuestras conversaciones siempre tienen un giro más político, Lucy.
- Mmmmmmm... ¿¿Y tú que crees?? ¿¿la quiere o no??
- ¿Por qué me preguntas eso? ¿Qué es lo que te preocupa?
- Es que... bueno... Marina está enamorada de él.
- Eso no es novedad. Todos lo sabemos.
- ¿¿En serio??
- Hasta en la ciudad he oído comentarios sobre una "chica mística que pretende a nuestro gobernante".
- AAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!! ¿¿Y CÓMO RECIBIERON LA NOTICIA??
- La soltería de Guru Clef siempre ha sido todo un tema en la aldea. Ahí es donde los chismes toman forma, no deberías preocuparte tanto.
- Uuuuy... por favor, qué Marina no se entere!! ¡¡Sería terrible!! ¡¡Se desataría una Tercera Guerra Mundial!!
Látiz la miró extrañado, no entendía a qué se refería con esa última afirmación.
- No te preocupes... Yo me entiendo
El muchacho, entonces, respiró hondo y, tomandolé la barbilla, le estampó un beso corto en la boca.
- Escuché por ahí que el cabello suelto te queda mucho mejor...
Lucy se sonrojó al tiempo que tomaba su pesada trenza y la ponía sobre su hombro.
- ¿Quién fue el que te dijo eso? Es mentira...
- ¿Mentira?
- La fealdad de mi cara es irreparable. Todos me dicen que parezco un varón por como camino, como hablo... incluso me han dicho que parezco de doce años por mi baja estatura...
- El que dijo eso debe estar ciego. Puedo asegurarte que en todos los viajes que he hecho por la Galaxia, jamás vi a una mujer más hermosa que tu.
- ¡¡Muchas gracias, Látiz!! - gritó Lucy abrazandoló nuevamente.
- Solo digo la verdad... por favor, déjame verte con el pelo suelto.
- No, no. En serio que me queda muy mal. Al rato se me para todo y es un desastre...
- ¿No te lo sueltas nunca?
- Si... bueno.. cuando voy a bañarme y cuando voy a dormir.
- ¿Eso quiere decir que la única oportunidad que tengo de verte más hermosa que nunca es en la cama?
- Exact---- AAAAAAAAHHH!!! ¡¡NO, NO QUISE DECIR ESO!! - la pelirroja se tapó la boca con ambas manos y miró a su compañero con desesperación ¿¿Se había vuelto loca?? ¿¿Desde cuando era tan desvergonzada para hablar de esos tema??
Látiz se limitó a sonreír lo más abiertamente que le fue posible.
A los pocos minutos, el tema de conversación había hecho un giro de 360 grados.
No obstante los dos sabían que esta vez los comentarios había ido demasiado lejos... ¿o tal vez no?...
 
- Lamento no haber podido encontrar ninguna hoja de muérdago para ti, Anaís - se lamentó Paris.
Ambos estaban parados frente a un amplio ventanal, en uno de los pasillos, observando un cielo no muy estrellado. El príncipe abrazaba a la guerrera por la cintura.
- ¿Cuándo vas a convencerte de que no lo necesitaba? Me has estado pidiendo disculpas por casi media hora...
- Quería hacerte esta noche lo más parecida posible a como lo festejan en tu mundo.
- Sabes que eso es imposible. Conoces muy poco sobre nuestra cultura. Además, si yo ubiese querido pasar las Fiestas de ese modo me habría quedado en Tokio.
- Es cierto.
Guardaron un instante de silencio.
- Hay algo que no te he dicho aún, Paris...
- ¿Dime?
- Ayer Lucy, Marina y yo estuvimos hablando con Cigena poco antes de que regresara a Chizeta.
El príncipe frunció el ceño.
- No me digas que te sientes culpable porque ella se haya ido.
- Algo si... pero no es de eso de lo que quería hablarte. En realidad, la conversación que tuve con ella me sirvió para darme cuenta de que todavía hay muchas cosas, muchas lagunas que llenar entre nosotros.
- ¿Cómo dices? - el príncipe arqueó una ceja. Se apartó un paso de ella y la miró muy serio.
Anaís agachó la cabeza.
- No sé si está bien que estemos juntos... Después de todo, yo fui la culpable de la muerte de tu hermana Esmeralda..
La chica de pelo rubio miró fijamente los pies de su compañero.
- Sabes que no es así Anaís...
- Y no solo eso, sino que me fui, regresé a mi mundo. Fui muy egoísta por dejarte solo con todo el peso de la angustia cuando en realidad yo debería haberme quedado para intentar consolarte... aunque yo haya sido la ases--- - el dedo enguatado del príncipe le tapó la boca.
- Cállate - le dijo con vehemencia - No tienes la culpa de nada. Gracias a eso mi hermana y yo te debemos su felicidad. De no haber sido por Uds. Céfiro nunca hubiera tenido futuro.
- Pero quizás tu hubieras sido más feliz al lado de tu hermana...
- ¿Sabes qué creo? Esmeralda si duda es una de la personas más buenas que he conocido, no solo porque era mi hermana y se sacrificó por todos nosotros, sino
que me dió la oportunidad de volver a verte, Anaís. Estoy convencido de que fue ella quién te permitió venir. Seguro que desde le cielo ella espera que estemos juntos.
La joven lo abrazó por la cintura con fuerza.
- Seguramente lo que te contó Cigena fue que siempre hablaba con angustia de mi hermana, y es verdad. Me ponía así porque no estabas conmigo, mi querida Anaís. Realmente me sentía muy solo porque las dos únicas personas que más he amado en toda mi vida no estaban conmigo. Pero ahora que estás aquí siento que no necesito nada más, porque tu eres mi tesoro más preciado. Odiaría tener que perderte de nuevo...
- Eres muy bueno conmigo... No deberías enalteserme así, no lo merezco.
Paris tomó el rostro de su compañera y le partió la boca con un hondo y prolongado beso.
- Por otra parte, por lo que Lucy me explicó esta fiesta dura toda la noche, ¿no? O sea que tenemos dos opciones, o nos pasamos toda la noche en vela o nos vamos a dormir juntos.
Anaís, quién aun no había salido del shock que le produjo la muestra de cariño del chico, estuvo a punto de desmayarse al escucharle decir esa última frase.
Se cubrió con ambas manos sus coloradas mejillas al tiempo que lanzaba un horrorizado "Oh".
 
Al mismo tiempo, en la Biblioteca Real, el mago de Céfiro firmaba con rapidez un documento que acababa de escribir. Se apoyaba en un amplio escritorio cubierto de libros, de hojas y papiros amarillentos. También había una gran cantidad esparcida por el suelo.
Mientras archivaba ese papel en un cuadernillo abierto a pocos centímetros de él hechó una mirada a su compañera, Marina, quien yacía dormitando apoyada sobre un libro. Él le golpeó suavemente el hombro.
- Despierta, ya es hora de irnos a dormir... - le susurró.
- ¿¿Mmmm?? - la chica entreabrió los ojos - ¿¿Ya?? pero si aún no terminamos...
Guru Clef sonrió pacientemente.
- No es bueno que te sacrifiques por mi en esta noche tan importante. He decidido que nos iremos a dormir y esperaremos tranquilos que el hechizo se rompa.
-..pero tendremos que pasar toda la noche juntos...
- La situación no cambiará por más que variemos el sitio. Y será más confortable para ti si te vas a la cama. Te daré una poción para que te duermas rápido y así notarás mi presencia.
- Está bien... - respondió Marina con un bostezo. En realidad ni había prestado atención a las palabras del mago, estaba demasiado dormida...
Guru Clef, entonces, tomó su báculo y, haciendo brillar la joya que estaba en la cima de éste, los teletransportó a su habitación.
 
 
Continuará...
 
 
 
 
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