"...En mi mente estás palpitando a mil
Y
verte mi lado es mi necesidad
El dejarte ir o decir adiós es morir en
vida
En negarme a mi
Que mi libertad se termina en ti
Y sentirte cerca
de nuevo
Es saber que te estoy amando..."
"Tu" ---- NOELIA
Capítulo tercero:
Corazón Amante
Autora:
Umi
Anaís empezó a caminar. Estaba
sorprendida, la ciudad de Cefiro se había transformado...
No era
una ciudad moderna. Las casas eran simples y no parecían muy fuertes. Los techos
eran de paja y algunas (pocas) de madera. Parecía que solo había una calle ya
que las casas se habían colocado una al lado de la otra en línea recta. Más que
una ciudad, a la jovencita de pelo rubio le pareció que era una aldea...si, una
aldea similar a la de los cuentos de hadas...
Aparentemente hoy era día de
feria, ya que estaba atestada de carromatos y carretas llenas de los
productos que estaban vendiendo.
Anaís se sentía perdida y sin saber a dónde
ir... ¿Cómo encontraría a Paris entre tanta gente? Además, corría el riesgo de
que él la viese primero y eso hecharía a perder la sorpresa.
Siguió su
camino, un poco incómoda porque sobre ella se habían posado todas las miradas...
Después de todo, Céfiro no era tan grande y los extranjeros resaltaban en
seguida... Por otra parte, la jovencita tenía motivos para llamar la atención:
su ropa (un vestidito corto hasta por ensima de las rodillas, blanco liso con
puntillitas al final, sin cintura marcada, ni mangas y un pequeño escote), su
calzado (unas sandalias de cuero), su forma de caminar... y sobre todo sus
anteojos, cosa totalmente desconocida por esos ‘lares’.
Después de mucho
andar (según su reloj de pulsera, habían pasado unos 40 minutos), Anaís logró
encontrar a quién buscaba... Iba caminando acompañado de una mujer que le
llegaba por el codo. Estaba cubierta por un poncho marrón de la cabeza a los
pies que no dejaban verle el rostro y caminaba con ayuda de un bastón... lo que
daba a entender que no era muy joven... por lo menos de aspecto. Estaban parados
en la otra punta de la calle, lejos del bullicio de la gente.
Anaís enrojeció
ligeramente al verlo... Lo veía de perfil, pero estaba tan apuesto como siempre.
Su ropa no había cambiado mayormente con esepción de algunos detalles;
seguía vistiendo de blanco con algunos toques de dorado y verde con esas
gigantescas hombreras que lo hacían ver tan alto y fornido...
Se mordió el
labio inferior indecisa. ¿Qué iba a hacer ahora? Tenía que ir hasta él,
obviamente, pero ¿y si no la recibía? ¿y si lo molestaba? No, Paris era incapaz
de despreciarla... le hablaría, aunque solo fuera por ser amable...
Se
acercó a él caminando lentamente.
-Disculpen... –dijo parandosé a su lado y
mirandoló ansiosa. Paris giro el rostro 90 grados en su dirección...
-A-
Anaís...
-Hola, Paris. Es un placer volver a verte... –lo saludó haciendo
una pequeña reverencia.
En el rostro de Paris apareció una inmensa sonrisa
similar a una declaración a gritos de bienvenida.
Los
dos se quedaron sin habla...
Las dudas que Anaís tenía sobre el recibimiento
que podría tener su llegada se disiparon en ese momento. La mirada color sol del
chico se lo confirmaba..
Él estaba más que feliz. Su corazón prácticamente
saltaba en su pecho y de no ser porque una repentina parálisis invadió todo su
cuerpo la ubiese abrazado y besado hasta el cansancio...
Conteniendo la
emosión, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no saltar sobre ella y, en cambio,
tomar delicadamente su mano y estamparle un devoto beso...
-¿No vas a
presentarnos? –interrumpió la anciana haciendolós volver a la realidad.
La
adolescente retiró su mano con brusquedad poniendosé muy colorada...
-Mi
nombre es Anaís Hououoji, encantada.
-Ella es Gneiss Uh Rivolusa (*), es una
de las personas más sabias de Céfiro... Anaís.
El rostro arrugado y tostado
de la anciana la miró con aprobación. Para su suerte, la jovencita tenía unos
modales exquisitos. Su tono de vos suave y su gentileza eran dos puntos a favor
cuando tenía que hacer sociedad.
-Gneiss, ella es una de las Guerreras
Mágicas que salvaron nuestro mundo.
-Llegamos aquí porque era nuestro deseo.
Extrañábamos mucho Céfiro, nosotras lo conocimos cuando estaba casi destruido,
queríamos verlo hermoso, como era antes... Y queríamos encontrarnos con nuestros
seres queridos.
-¿Dónde están Marina y Lucy?
-Lucy está con Látis, y
Marina se quedó con Caldina y Guru Clef en el castillo.
Paris estaba
nervioso, la presencia de Anaís había sido una verdadera sorpresa para él. ¡¡Y
además estaba sola!! Esto no ocurría todos los días... No es que le molestara la
presencia de las otras dos chicas, pero él prefería la intimidad...
Ubiese
querido abrazarla y cubrirla de besos, pero con la anciana al lado las cosas se
complicaban.
Suspiró resignado. No podía despachar a Gneiss, Clef le había
encargado explícitamente que le hiciera compañía unas horas...
*Si tan solo
pudiera tomarla de la cintura...*- pero no, eso también era imposible.* Maldito
protocolo... Por lo menos Anaís le cayó bien... Diablos, que hermosa está, ¡¡y
yo ni siquiera puedo tocarla!!*.
Pasaron algunas horas sin que la situación
cambiara.
Habían llegado a la sima de una pequeña loma que era el punto de
unión del bosque y la ciudad. Desde allí, la vista que se desplegaba era
bellísima: Flores, árboles, pájaros y demás conviviendo en común unión con la
madre naturaleza... junto con los humanos.
A nuestra visitante le angustió
un poco el paisaje... es que, a sus ojos, Tokio era demasiado artificial con sus
edificios, fábricas y poco espacio... Y a ella, que disfrutaba de la naturaleza,
le molestaba un poco vivir en un sitio tan frío...
Pero
dejemos al trío un rato en paz y pasemos a visitar otra parte de Céfiro, más
desértica. Esta vez nos toca ir al noroeste, a las orillas del
mar.
Vemos
una playa muy extensa (que más bien parece un desierto) y con abundante cantidad
de médanos que marcan una clara división entre la orilla y la verde
llanura.
Aquí encontramos a una alegre pelirroja de trenza que, a pesar de
sus dieciséis cumplidos no aparenta tener más de trece o doce años. Viste un
sencillo jardinero color verde inglés gastado, de pantalón largo, una remera sin
mangas color limón y zapatillas blancas.
Lucy
Shidou, pues, bajó a la carrera la no muy empinada montaña de arena, último
obstáculo antes de llegar a una gigantesca nave que se encontraba estacionada
flotando sobre el mar. Había muchos hombres trabajando ahí, cargando y
descargando del y para el vehículo pesadas y voluminosas cajas de hierro.
-Por el tipo de diseño, esa nave seguramente es de Autosam... – razonó Lucy
sin dejar de correr. Aún le quedaban unos cien metros.
Por fin, sus ojos
color sangre distinguieron a una figura alta (muy, muy alta... especialmente si
la comparamos con la chica) de pelo corto y abundante flequillo negro.
Por
supuesto, no era otro que Látis.
Lucy no necesitó llamarlo, él la vió desde
que empezó a bajar el médano (las chicas pelirrojas no son cosa frecuente en
Céfiro...). Y, por supuesto, corrió a su encuentro.
-¡Látis! –gritó Lucy
echandosé en los brazos que él le tendía.
-¿Qué haces aquí? – le
preguntó él. Estaba emocionado.
-¿No se ve? ¡Vine a verte! -la chica se
acurrucó en su pecho con una sonrisa de satisfacción- Mi amado Látis, te extrañé
muchísimo...
-COMANDANTE GEOOO!!! – se escuchó en la nave. El grito provenía
de un chico dos centímetros más alto que Lucy, pelo castaño, corto y que llevaba
una gorra de aviador como las que se usaban a mediados del siglo XX.
-¿¿Y
ahora qué diablos quieres Zas?? ¿¿No ves que estoy ocupado?? El ser un
geniecillo no te da derecho a an...
-ES LUCY!! – el chico señaló con el dedo
un punto rojo y blanco no muy lejano.
-¿¿Qué?? ¿Qué Lucy? ¿de qué hablas? –le
respondió Geo mirando en la dirección señalada mientras se rascaba la nuca en
señal de incomprensión. No aparentaba más de veinticinco años. Tenía el pelo
castaño y corto como militar y en la barbilla (muy bien afeitada) lucía una
enorme cicatriz.
-¡Lucy Shidou, la guerrera mágica! ¡¿No me digas que ya la
olvidaste?!
Los ojos de Geo se abrieron dando a entender que su memoria
había vuelto.
-¡¡Ven, vamos a saludarla, está con Látis ahora!!- le gritó Zas
y se lanzó a la carrera.
Detrás suyo, y para no ser menos, Geo comenzó a
correr también.
Ellos dos habían sido los acompañantes del Comandante Eagle
enviado de Autosam con la misión de invadir Céfiro y apoderarse del Pilar. Y a
pesar de que las circunstancias los obligaron a convertirse en enemigos, tanto
ellos como Lucy se llevaban muy bien.
-¡No seas aprovechado, Látis y
déjanosla un poco a nosotros! – se quejó Zas con la respiración agitada a
espaldas de los enamorados.
Lucy sonrió al verlos. Estaba sorprendida, no
había esperado encontrarlos a ellos también.
-Hola Zas, Geo. ¿Cómo están? –
la chica se apartó de Látis y les tendió la mano en señal de
bienvenida.
-Hace tiempo que no te veíamos por aquí.
-Es que... desde que
regresamos a nuestro mundo intentamos volver, pero solo se nos concedió el deseo
ahora.
-Bueno, pues por aquí todo marcha perfectamente. Látis es el encargado
de la parte internacional y el intercambio comercial entre Autosam y Céfiro vá
de maravilla.
-¿Su mundo a logrado sobrevivir entonces?
-¡Por supuesto que
si! – festejó Zas- Gracias a Guru Clef pudimos extender las dimensiones del
planeta y ahora tenemos más espacio y algo de naturaleza!
-Y no solo con
Autosam – dijo Látis- Las princesas de Chizeta y Farem también han contribuído
al desarrollo económico de nuestro mundo y viceversa.
-¡Déjen de hablar de
eso! –los retó Zas- Yo quiero oír hablar a mi adorada Lucy.
Los ojos del
chico brillaron como estrellas. Una gota de sudor resbaló por el
rotro de la jovencita.
Si las
miradas pudieran matar, Zas hubiese estirado la pata más de una vez en ese
momento ya que la que le hechó Látis ante su comentario no fue presisamente de
felicidad...
-¿Qué es de tu vida Lucy? – le preguntó Geo tratando de salvar
la situación. Tenía suficiente con las peleas entre sus hombres como para
soportar una entre sus amigos.
-Bueno... aún estoy llendo a la escuela... Me
falta un año para terminar.
-¿Y luego vendrás a vivir aquí?
-¿Eh? ¿Qué?
NO!... Ups!... No, es que... no sé... nunca se me había ocurrido...
-Pues
aquí siempre serás bienvenida para quedarte todo el tiempo que quieras – le dijo
Látis apoyando su mano sobre la cabeza de Lucy.
-¡¡CAPITÁN!! –se escuchó
desde la nave. Un chico de unos dieciocho años, rubio, de ojos azules y físico
atlético venía corriendo desde allí
Se detubo a unos metros de ellos; tenía
las mejillas sonrojadas.
A Lucy le pareció que era idéntico a Nick Carter...
-¿Qué pasa Tadeo? –le preguntó Geo
-Hay una pelea en la nave... –el
rostro del joven se sonrojó aún más.
-¿¡Qué!? ¿¡De nuevo!?
-Lo siento,
señor...
-¡Vamos, Tadeo! ¡No es necesario que finjas delante de nosotros!
–gritó Zas con una sonrisa de picardía mientras le daba un fuerte golpe en la
espalda - Puedes llevarte a Geo, pero no inventes excusas baratas.
Ahora si:
la cara del chico parecía un verdadero tomate.
Geo también se sonrojó. Sujetó
a Zas por el cuello y le murmuró al oído:
-Me debes una amiguito...
Luego
apoyó su mano en el hombro del chico rubio y se lo llevó.
-Hasta luego, Lucy.
Espero que disfrutes tu estadía en Céfiro!
-A-a-adiós...
Lucy miró a la
pareja con los ojos perplejos... ¿¿Qué estaba pasando ahí??
-Es que Tadeo
está enamorado de Geo – explicó Látis.
-¿¡QUÉ!?... pero si son dos
hombres!!
-¿Y?
-¿Qué tiene eso de malo, Lucy?... Geo se puso muy mal
cuando murió Eagle, lo quería con toda su alma... Seguramente quiere reiniciar
su vida.
-Si! En la nave broméabamos al respecto! –continuó Zas- Hacían una
bonita pareja!
-Pero si Eagle estaba enamorado de...
-¿De mí? Si, ya lo
sabía... –murmuró Látis con tono amargo
-Pobre Geo...
-¿Y ese de ahí quién
es? ¿Por qué dijiste que mintió?
-¿Es que no es obvio? Tadeo está loco por
Geo. Se pone muy celoso cuando está conmigo. Él está obsecionado con que hay
algo entre nosotros. ¡¡Qué idiota!!
Lucy se quedó atontada. No podía creer lo
que escuchaba... Tadeo estaba enamorado de Geo; Geo, a su vez, estaba enamorado
de Eagle, quién se había enamorado de Látis y Látis estaba enamorado de ella...
¡¡y para colmo Tadeo creía que Geo quería a Zas!! Esto ya dejaba de ser un
triángulo amoroso... más bien sería un hexágono o un trapezoedro...
-Zas,
avísale a los trabajadores que les doy dos horas de descanso –le ordenó
Látis
- ¡Pero si no vamos ni por la mitad! Además todavía falta para el
descanso...
- Pues hoy se adelantará. Quiero llevar a Lucy a comer algo. Nos
vemos después.
- Adiós, Zas!
Lucy lo saludó con la mano y se fue por donde
había llegado, pero esta vez con la persona que había ido a
buscar...
Demoslé ahora una miradita al palacio de Guru Clef
.
En él, Caldina estaba casi lista para llevarse a Marina con Ascot cosa que
la chica se negaba a hacer rotundamente... Sabía cuales eran los sentimientos
del chico y no tenía ningún interés en andarle dando esperanzas inútiles solo
porque a la bailarina le parecía que hacían buena pareja.
- ¡Nos vemos más
tarde, Guru Clef! –se inclinó Caldina.
-Hasta luego... –murmuró Marina
imitando a la mujer.
Una vez que las dos se fueron, un profundo silencio
cubrió toda la atmósfera de la habitación. Guru Clef se acomodó en su sillón
dando un suspiro de cansancio y cerró los ojos quedando aparentemente dormido...
Pero volvió a abrirlos unos segundos después; su corazón estaba latiendo muy
rápido. Frunció el ceñó y se recostó en el respaldo del sillón, pero no pudo
acomodarse...
- ¿Dónde está Ascot? –preguntó Marina, más por sacar un tema
para conversar que por preocupación.
Ya llevaban mucho tiempo caminando. El
pasillo, muy ancho y extenso, tenía el piso de mármol negro y las paredes
pintadas de un azul bastante deprimente.
El
castillo en si parecía estar de luto...
- Está al sur de Céfiro. Ahí vive con
sus bestias.
- ¿Pero no hace NADA?
- Emmm... bueno, él no tiene un oficio
definido. Lo tendría sino se hubiera peleado con Guru Clef el año pasado...
-
¿¡Qué!?
- ¡Es cierto, Uds. no saben nada!... Cuando terminamos de reconstruir
Céfiro, Guru Clef tomó a Paris y a Ascot como dicípulos. Él es muy estricto con
sus alumnos y no goza de mucha paciencia...
- ¿Pero qué desató el conflicto?
No me digas que Ascot fue insolente o caprichoso porque no podría creerte. Él
siempre fue muy bueno conmigo.
- No pasa por eso. Ambos eran muy sumisos,
pero ya sabes lo que Ascot siente por ti. Todavía no hacía mucho que Uds. se
habían marchado a su mundo y él aún sentía los recuerdos muy frescos...
-
¿¿Clef lo hechó por eso??
-No, Ascot se fue por desición propia. Guru
Clef le decía que si quería convertirse en un hechicero primero debía
hacerse hombre y aprender a retener sus sentimientos. Esto lo enojó y después de
una discución muy fuerte, Ascot renunció a ser su disípulo...
- Uy...
-
Una semana después Guru Clef cayó en cama con mucha fiebre. Estaba estresado...
Yo lo asocié a la pelea que tuvo con Ascot. Es que, él jamás había perdido
alumnos. Que suerte que no los viste discutir, no los hubieras reconocido.
-
¿¡Pero qué se decían!?
- ... no sé... no me acuerdo... – respondió Caldina
vagamente.
- ...hummm...¬¬
-¡Pero eso
no importa porque ahora vamos a ir a verlo! ¡ya verás lo contento que se va a
poner! Realmente te esperaba, Marina!!
- No te equivoques. Yo no estoy
enamorada de Ascot, nunca lo estube ni lo estaré tampoco. No me interesa más que
como amigo.
-¡Si, ya lo sé!
- ...0_o...
-Ascot no es tu tipo. ¡Por tu
carácter necesitarías a alguien como Guru Clef!
Marina se sonrojó.
- ¡Pero
sería imposible que tu te enamoraras de él, es muy viejo para ti ja, ja, ja, ja,
ja!
- ¿Por qué?¿Por qué es imposible? El amor es un sentimiento que no se
explica, simplemente es. No veo por qué no podría amarlo.
El tono de vos de
la chica era amargo. Le había dolido el comentario de Caldina...
Cuando había
visto a Guru Clef llegó a pensar que tal vez si podría abrirle su corazón...
pero ahora...
*NO! Voy a decirle a Clef que todo lo que siento!! No puedo
ocultar mis sentimientos, a mí no me pasará lo que a Lucy con Lántiz. Yo quiero
saberlo todo desde ahora...*
La chica apretó los puños y dando media vuelta
volvió sobre sus pasos dejando sola a Caldina, quién la siguió con la mirada.
Sus ojos reflejaban lástima...
-Pobre niña...- murmuró para si- ...es una
pena por que sus sentimientos son verdaderos, pero llega demaciado
tarde...
Luego siguió su camino por el pasillo hacia el
establo.
Regresemos a la aldea de
Céfiro...
El
trío se instaló sobre el tronco de un árbol caído justo en la puerta de entrada
al bosque y con vista a la ciudad.
Mientras Anaís charlaba amablemente con la
"anciana", Paris sufría solito. Desde su punto de vista, la chica no estaba muy
preocupada por encontrarse con él a solas. Eso le molestó un poco, pero aún así
sabía que en cuanto ella le hablara todo su enfado terminaría... ([suspiro]...
el amor...)
Para su fortuna, una mariposa se posó sobre su el pelo rubio de
Anaís y él, como todo un caballero, la ayudó gentilmente a espantarla...
rozandolé "accidentalmente" la mejilla...
Gneiss Uh Rivolusa no era por nada
una de las mujeres más sabias de Céfiro. En seguida se percató de las devotas
miradas que Paris le echaba a la jovencita.
Pero
la obligación era primero y el chico debía pasar esa tarde con ella... aunque la
dueña de su corazón ubiese llegado de improviso a visitarlo...
-Y dime,
Anaís, ¿tienes novio? – le preguntó Gneiss súbitamente.
-No, no tengo.
A
Paris se le puso el corazón en la boca.
-¿Y no te gustaría tener?
-A todas
las mujeres nos gustaría ser felices al lado del hombre que amamos...
-Asi
que estás enamorada...
-Tal vez...
-No te preocupes –habló Gneiss
tomandolá por el brazo- Ya encontrarás al hombre indicado para ti.
Este tema
de conversación era demaciado personal para el gusto de Anaís, quién ubiese
preferido hablar de ello con el Príncipe y no con una desconocida... aunque ésta
fuera una persona importante para el Mundo Fantástico.
Media hora después,
la anciana se decidió a dejarlos. Supuso que la tortura de Paris ya había durado
suficiente, mejor sería dejarlo en paz y que pasara el resto del día con la
muchacha.
Él suspiró profundamente al verla marchar.
-Ahora si, eres toda
mía... –murmuró y pasando el brazo por la espalda de la chica la tomó por la
cintura.
Ella se ruborizó, estaba feliz de que aún la quisiera. Apoyó su
cabeza en su hombro y empezaron a caminar hacia el bosque. No necesitaban más
explicaciones. Ambos sabían que aún se pertenecían mutuamente...
-Paris,
¿llevas ensima la joya que te regaló tu hermana?
La vos de Anaís se quebró al
decir las últimas palabras... Aunque había remendado su error salvando a Céfiro
la última vez que habían llegado, los recuerdos estaban muy frescos y su
conciencia de vez en cuando la torturaba con imágenes de aquel horrible
‘asesinato’ haciendolá sentir culpable por la muerte de Esmeralda.
-No, la
tengo en mi habitación... ¿Quieres verla?
-No, no...está bien! Es que hoy te
estube llamando y como no me respondías...
-Estoy feliz de que hayas
vuelto... te extrañaba muchísimo...
-Yo también...
Caminaron un poco más
hasta llegar a un arroyito.
Allí los esperaba una sorpresa...
Cigeta.
-Buenas tardes, Majestad... –los saludó. Llevaba el cabello suelto y
sus muñecas cargaban con una decena de pulseras.
El vestido blanco (sin
mangas y con los hombros descubiertos) que ahora llevaba ensima le resaltaba muy
bien su esbelta figura. Era largo hasta los pies y con un tajo a la derecha que
partía desde la cintura hasta el suelo. Llevaba un cinturón dorado poblado de
pequeñas piedras color rojo oscuro.
A Anaís le pareció un modelo femenino del
estilo de ropa que usaba Paris.
-¿Qué quieres ahora Cigeta?
-Venía
avisarle de la llegada de las Guerreras Mágicas pero veo que llegué tarde.
Mientras hablaba, sus ojos café se posaron sobre los verdes de Anaís
echandolé una mirada asesina.
-Ya cumpliste con tu cometido. Ahora puedes
volver con Caldina.
-Lo siento, Majestad, pero Guru Clef me ha pedido que me
quede con Vos...
-¿QUÉ?
Paris se puso nervioso. ¿Cómo se atrevía Guru Clef
a mandarle a Cigeta cuando sabía que Anaís estaba con él? Jamás habían hablado
sobre su romance, pero suponía que el mago tenía suficiente sentido común como
para darse cuenta de que querría estar a solas con ella.
-No importa lo que
haya dicho mi maestro. Puedes irte, no te necesito.
-Pero...
-Por favor,
Cigeta...
Mientras hablaba, un grupo de quince chicas rodeo a los enamorados
y formando un círculo alrededor de ellos se pusieron a bailar.
Los trajes que
usaban eran similares al de la hermana de Caldina.
Anaís no entendía nada...
Se sentía algo incómoda; Paris no la había soltado y las miradas que Cigeta y
las recién llegadas le dirigían no eran presisamente de bienvenida.
Y esas
bailarinas...¿¿qué estaba pasando??
Entonces, el grupo de jóvenes, aún en
círculo, una al lado de la otra, se arrodillaron fijando sus ojos en
Paris.
El chico dió un suspiro de resignación.
*Diablos...justo tenía que
tocarme hoy...*
-¿Quienes son, Paris? –le preguntó Anaís rompiendo con el
prolongado silencio.
-Ellas son las candidatas que escogió Guru Clef
para el Príncipe cuando herede el trono. Y yo estoy entre ellas –respondió
Cigeta con una sonrisa muy amplia...
-¿¿Son tus prometidas??
El rostro de
la chica se puso blanco y dio un paso hacia el costado apartandosé de Paris,
quien se había puesto aún más serio y sus mejillas se habían teñido de
rojo
-Si, Anaís...- murmuró en tono bajo y mirandolá a los ojos – Una de
ellas será la futura madre de mis hijos...
El sonido de una cachetada hizo
eco en el bosque...
Marina
recorrió todo el pasillo de una corrida. Extrañamente sus pasos no se
escuchaban, había un absoluto silencio a pesar de que sus pisadas eran
fuertes.
Se detubo ante la pequeña puerta por la que había entrado antes
Caldina (la misma por la que habían salido) a recuperar el aliento
-¿Y no hay
manera de retenerlo?
-Desgraciadamente, para mí no tiene nada de bueno que
las Guerreras Mágicas hayan vuelto...
Marina paró el oído al escuchar esta
frase...
-No te preocupes... – respondió una vos femenina- No es tu culpa.
-No quiero que mis errores del pasado vuelvan a repetirse.
*¿¿Clef??
¿¿Ese es Clef??*
-Tranquilízate, ¡no podías preveer esto!
Marina
entreabrió la puerta y miró quién había dentro de la habitación. Su corazón
latía muy rápido, no le gustaba lo que estaba escuchando... y mucho menos por
QUIÉN lo decía.
Pudo ver, entonces, al dueño de su corazón sentado en su
trono (como ella lo había dejado) y al lado, parada y dandolé la espalda a la
chica vió a una mujer alta, delgada con el pelo largo y rubio peinado con una
cola de caballo.
Era Presea, la armera de Céfiro y entregada con devoto amor
y propia voluntad a Guru Clef. Esto último nadie lo sabía con seguridad, pero
entre los miembros de la Corona existían fuertes sospechas a creer que así
era.
Marina
tembló... ¿¿de qué conversaban??
No le
preocupaba el hecho de que estuvieran hablando; ellas nunca llegaron a enterarse
de que la armera estaba locamente enamorada del mago. De ser así, probablemente
Marina jamás se ubiese atrevido a guardar con tanto recelo sus sueños y
fantasías...
No
habían estado el suficiente tiempo en Céfiro como para poder "leer entre
líneas"
-Francamente creía que no regresarían...albergué la esperanza un
tiempo, no podía resignarme...
-Ascot te obligó,
¿verdad?
*¿¿Ascot??*
-Indirectamente si...tal vez... Pero por favor, no
digas nada, Presea. Yo haré lo posible para encontrarmelás lo menos posible en
este tiempo...
-No podrás hacerlo. Ellas te quieren y querrán
verte.
-Vinieron aquí buscando a sus novios, yo no soy uno de
ellos.
-Procuraré ayudarte en lo que pueda. Cuenta conmigo.
-Jamás creí
que caería tan bajo: tener que mentirle asi. Soy el mago más fuerte de esta
parte del universo y sin embargo no puedo controlarme a mí mismo! Todavía no
puedo entenderlo...tengo 747 años, ¿por qué ahora? ¿por qué?
El
gurú se revolvió inquieto en su sillón. Estaba nervioso y con el rostro
enrojecido.
El corazón de Marina dejó de latir... En un instante perdió el
contacto con sus sentidos... ya no escuchaba, ya no sentía, no veía... Su
respiración cesó ... Un instante después, su cuerpo yacía tendido inconciente
sobre el oscuro suelo del corredor...
Continuará...
(*) Gneiss Uh Rivolusa es el nombre de
otra especie de mariposas que me gusta mucho.
Notas de la autora:
Bueno aquí me tienen de nuevo.
¿Les gustó el
capítulo? Dedicado a todos los fans de Anaís y Lucy (visto desde mi romántica
perpectiva...).
Por
problemas de fuerza mayor tuve que complicar un poco más la historia...espero
que esto no desemboque en el desastre..
Además, ya les dije: intento hacer
esta historia lo más real posible (ya saben como es Céfiro en ese respecto...).
Bueno, seguiré esperando las críticas...
Umi