Dragones.
Capitulo 1. Crónica de una muerte anunciada
- Esto es una autentica obra de arte Lisipo, lastima que aun sea tan poco – dos sujetos sentados a ambos lados de una mesa de madera bastante gastada, platicaban viendo una pedazo de espada en el centro del mueble, era una hermosisima pieza de metal, brillaba aunque la pequeña habitación estaba casi por completo en la penumbra, tan solo una vela a espaldas del mas joven de los dos sujetos, alumbraba apenas un poco de la habitación. El joven sentado en el extremo derecho de la mesa, vestía con una capa negra que tapaba la mayoría de su cuerpo cuando estaba sentado, apenas se distinguían unos ya sucios y rotos pantalones de una piel extraña y unos zapatos algo gastados por el uso, su cara mostraba agotamiento, por lo visto acababa de llegar de un viaje largo y por lo tanto desgastante.
" Su pelo negro con destellos plateados, alborotado, tapaba sus orejas en su mayoría dejando ver solo la punta final de estas. Unos cuantos mechones de cabello le caían por sobre los ojos, y a pesar de eso sus ojos eran muy brillantes para ser opacados, de un color azul obscuro poco visto.
De su espalda colgaba un bello estuche con una espada de las mismas características. Llena de signos raros, la mayoría mostrando dragones muriendo de muchas formas."
- La uña del dragón no ess una fácil tarea chico¡, ni para el aventurero ni para el herrero. Es una obra en la que muchos han dado sus vidas, y no han podido conseguir ni siquiera lo que tenemos nosotros en tan poco tiempo – dijo Lisipo viendo detenidamente la espada, como tratando de encontrar un error en su obra perfecta –
- Oh viejo¡ tu problema es que has perddido la virtud de la fe sin fundamentos, por que no crees que nosotros podamos hacer esta espada, y ser historia aquí en Tesalia y en todo el mundo como el aventurero y el herrero que realizaron la proeza de forjar la uña del dragón, el mito hecho realidad¡ No suena bien Lisipo? Ha veces hay que tener sueños y hay que tener el valor para hacerlos realidad – dijo el joven a Lisipo que gruño con cierto desaprecio, no le gustaba que le dijeran viejo, y menos que un joven loco y poco religioso le diera un sermón de fe sin fundamentos. Aun así sus palabras tenían razón aparente …
- Ojalá que estos ánimos te duren para rato, tienes suerte de haber encontrado dos dragones tan rápido, pero no creo que la suerte te dure mucho. He conocido mejores mata dragones que tu que han muerto en el camino en busca de la uña del dragón y …
- Y dale con tu desconfianza … yo no mee pienso morir antes de completar mi meta y mi suerte durara hasta que yo quiera. Me voy Lisipo, ojalá algún día creas en lo que estamos haciendo¡ - Squal se levanto de su silla y dejo una bolsa de monedas de oro en la mesa – tus honorarios… es todo lo que me queda.
- Ojalá que tu ímpetu adoolescente te dure por muchos años, yo ya no la tengo, por eso es tan difícil creer en un joven como tu, pero tratare … - Lisipo agarro la bolsita con dos dedos y la peso en su mano libre – esto no parece ser todo lo que me debes hijo.
- No lo es… me tendrás que esperrar una semana, te prometo traerte las 50 monedas que te faltan viejo – dijo y salió de la habitación con un fuerte golpe de puerta, Lisipo gruño y se recostó en la silla –
- Otra vez no me pago ese infeliz… lo eesperare la semana, si no me trae las 50 monedas, tiro la uña de dragón por más valiosa que sea.
TESALIA. Centro de la ciudad
El centro de Tesalia era magnifico, como fondo se podía ver perfectamente el enorme castillo del rey Alexandre X, rey bondadoso y generoso … bueno eso decían los carteles por todos lados, pero a la gente no parecía caerle muy bien. En su reinado, Tesalia no había progresado en nada mas que en defensas. La ciudad estaba rodeada de murallas, de una manera tal que solo se podía pasar o atacar por la puerta principal si alguien podía pasar por esa pequeñez. Alexandre estaba obsesionado, decian algunos de sus consejeros cuando salian de junta, casi podian repetir las palabras que decia Alexandre cada que acababa una junta "Con una futura guerra entre todos los cuatro imperios, nadie nos podra tocar¡" la primera vez que lo dijo les parecio un disparate, nadie hablaba de guerra en todo el continente, como este rey podia atreverse a decir que habria uan guerra, todos creian que se le habia zafado un tornillo.
La reina, una hermosa mujer del reino de Hetaira, contaban algunos que el rey Alexandre en una fiesta, con muchas copas encima, había apostado su reino y el rey Mateo de Hetaira, que,en mismas condiciones que su homónimo de Tesalia, había apostado la mano de su hermosa hija, después de un juego bastante raro, Alexandre salió triunfador y se llevo a una nueva esposa a su reino. Aunque luego surgieron rumores de que Alexandre había hecho trampa, los dos se pelearon sin aparentes razones y están en un estado neutral.
En fin, el centro de Tesalia siempre es un lugar excelente para pasar el rato, buenas obras de teatro, buena comida y lo mejor … trabajos por doquier.
- ¿Se encuentra Jorge? – pregunto Squal con voz queda y silenciosa. Se encontraba en un callejón muy obscuro de los numerosos que podrían encontrarse en el centro de la ciudad. Una lampara alumbraba una puerta dentro del callejón y al sujeto que la custodiaba. Un tipo alto y barbudo, de muy mal aspecto y olor repugnante, de brazos fuertes y barriga inmensa –
- ¿Quién le busca? – respondi&oaacute; y escupió casi tocando un zapato del caballero que no quito la mirada de los ojos del extraño –
- Squal
- ¿Que buscas extraño? – preguntto el guardia. Squal hizo una mueca de desagrado y contesto -
- Nada que te interese, solo déjjame pasar o si no corre a anunciar a Jorge que estoy aquí, aunque no te aseguro que salgas bien parado en tu puesto si le aviso de tu impertinencia – dijo Squal ya malhumorado y dando dos pasos hacia la puerta, pero de nuevo fue detenido por el inmenso cuerpo del guardia.
- No me agradan los habladores – dijo eel guardia buscando intimidar al caballero –
- Y a mí menos los tercos – un dduelo se podía predecir a millas pero en actitud pacifica un individuo con ropas finas separo a los dos individuos, era un joven de barbas y bigote pequeño, acabado de cortar cuidadosamente en una mañana de trabajo su pelo cafe como su barba estaba alborotado pero parecia que esa era su forma normal de ser–
- No me gustan las peleas sin raz&oacutte;n, y menos en mi callejón – Squal observo al individuo y sonrió reconociéndolo –
- Jorge, pense que nunca llegarí;as, estaba a punto de matar a este imbécil – dijo Squal dando un fuerte apretón de manos a su compañero. El guardia rojo de furia fue detenido por la mano conciliadora de Jorge, que dándole unas palmadas en su hombro lo trato de calmar –
- No hubiera sido fácil, este ess Trasgos, un tipo que le ha cortado la cabeza a varios por menos insultos de los que has ingerido tú a su persona, te recomiendo que te cayes y entres – dijo Jorge dando palmadas similares a las que le dio Trasgos al joven. Squal dibujo una sonrisa en su boca, aunque la situación no lo ameritase. Trasgos también lo hizo aunque más por la penosa situación de inferioridad que se le había puesto el muchacho –
- Si tú lo dices… debe ser un buuen guerrero, aunque no creo que lo suficiente como para vencerme, pronto le daremos oportunidad a Trasgos de probarlo, eso espero – y entro oyendo un pequeño gruñido del guardia, Jorge soltó una pequeña risotada y entro atrás de su visitante cerrando la puerta antes de que su guardia se lanzara contra el impertinente muchacho-
- Deberías de despedir a ese obeeso, no creo que pueda protegerte muy bien, lo único que veo posibilidades de que proteja es la puerta y eso solo por sus enormes dimensiones, pero alguien ágil podría atestarle una buena puñalada en su barriga y …
- No me interesan tus opiniones amigo –– interrumpió Jorge, el joven caballero lo miro sorprendido pero no le reprimió – ese guardia me ha sido fiel, y a matado a varios de mis más feroces enemigos, te acuerdas de Clito el enorme?
- ¿Clito? – pregunto Squal como querienndo recordar un nombre demasiado familiar –
- Cuando éramos jóvenes nnos dio muchas buenas palizas, era un fortachón y presumido. Rondaba por las calles del centro presumiendo sus músculos¡ - dijo Jorge –
- No me acuerdo bien¡, ¿por qué nos golpeaba?
- Por que andábamos tras su hermmana, Rubí – dijo Jorge riendo –
- Claro¡ Ya me acuerdo. Viejos tiempos jaja
- Pues este Trasgos, le corto los dos bbrazos y se los metió por la boca… no me preguntes como lo hizo solo sé que lo hizo – dijo Jorge riendo, caminaban por un inmenso pasillo, todo obscuro y de una madera bastante acabada, apenas dos personas podían caminar en fila.
- No me da miedo Jorge¡
- Te dará… cuídate amigo,, no quiero tragedias inútiles, y a que bienes si se puede saber?, no creo que sea para visitar a tu viejo amigo o si?
- No exactamente, necesito dinero para una empresa, quería ver si hubiera una posibilidad de que me prestaras… unas 500 monedas de oro? – Jorge rió un rato, a carcajadas, ante la mirada incrédula de Squal, que enojado por la burla se cruzo de brazos y gruño. Jorge no reacciono después de un rato.
- ¿500 monedas? ¿Que me crees o que? Appenas podría prestarte 100 y no te las pienso prestar amigo – dijo Jorge sentándose en un único sillón de la habitación verde y con hoyos por todos lados –
- ¿Por que no lo harías?, Es unaa empresa confiable te aseguro … que en unos cuantos años, tu dinero será duplicado¡ ¿qué te parece? – pregunto Squal miedoso de que Jorge volviera a burlarse de su propuesta –
- ¿Y de que se trata tu empresa? – preggunto Jorge. Squal sorprendido por la pregunta, no supo que hacer. Seguramente si le decía que iba en busca de la uña del dragón, su amigo deduciría que no había ganancia alguna… pero si manejaba la situación-
- Voy en busca de piel de Dragónn¡.¿ Sabes que los ancianos cuentan que quien coma de esa piel nunca se volverá viejo?, en si tendrá la vida enterna. Yo no creo en esas cosas, pero sabes cuantos lo creerán ? valdrán una fortuna esas pieles – dijo Squal como todo un distinguido orador, Jorge parecía totalmente convencido y veía a los ojos a su compañero mientras jugaba con su barba-
- Parece bien. Podría ser un neggocio perfecto
- Si… y con miles de monedas de oro de por medio, imagínate a cuanto subirían tus 100 monedas de oro, y si son 300 cuanto seria, o mejor aun… 500 monedas-
- Es ridículo… no tengo esa canttidad. Pero podría conseguirte unas 200 monedas a lo máximo – dijo Jorge buscando algo en sus bolsillos – dame unas horas y regresa Ok? Tendré listo tu dinero
- Ok, regreso en 4 horas, yo tratare dee conseguir mas dinero con los viejos amigos y tal vez pase a consolar a Rubí, ahora que ya no esta ese molesto tipo jaja – dijo Squal haciendo la finta de salir del cuarto –
- Espera… unos amigos me dijeron que unn tipo estaba contratando mercenarios, un trabajo importante o algo por el estilo.
- Suena interesante. ¿No sabes cuanto ppaga y de que se trata? – pregunto Squal volteándolo de nuevo a ver a Jorge, que saco un papelito de su bolsillo –
- No me dieron nada de informacióe;n, iba a mandar a Trasgos, pero creo que tu necesitas el dinero mas que el – dijo entregando el pequeño papelito, Squal inmediatamente empezó a leer el mensaje, que no tenia mas que dos pequeños párrafos.
" Valientes, se les convoca en el callejón de Mithra. El trabajo es en extremo difícil pero se les recompensara bien"
No tenia ninguna especie de remitente, Squal lo doblo y lo guardo en el bolsillo.
- No dice realmente nada. Es sospechoso … por que contrataran mercenarios desconocidos?
- No tengo idea, pero no pierdes nada ccon ir a comprobar– dijo Jorge, Squal levanto los hombros en seña de estar conforme y se retiro
- Recuerda¡ ya no te líes con Trrasgos en la entrada si no quieres alguna bonita mutilación en tu cuerpo – grito Jorge, por miedo a no ser escuchado, pero Squal respondió ya con su voz algo lejana –
- Entendido, no molestar al gordo – y sse alejo hasta la puerta y la abrió y cerro en un segundo –
- Nunca entiende… piel de dragónn, que fraude¡, ojalá sirva de algo este dinero que le voy a dar.. si no fuera mi amigo – balbuceo Jorge levantándose del sillón, buscando el dinero por la habitación -
Squal salió del lugar, estando listo para matar con la mirada al gordo ese, pero no lo encontró en la entrada " debe estar comiendo¡" se dijo Squal. Callejón de Mithra, él más obscuro de todo el lugar, en verdad solo un valiente se metería por ahí. El no tenia miedo, pero no le gustaba nada la nota. No entendía por que contratar gente extraña para un trabajo en extremo importante, pero el dinero era necesario, no quería que Lisipo le hiciera algo a su precioso tesoro.
Después de despejar un rato la mente, se dirigió al callejón, no sonaban muchas voces, mas bien había un silencio escalofriante, Squal con las manos en sus bolsillos se paro observando el callejón. Recordó como de niño temblaba tan solo de ver el obscuro callejón, pero ahora parecía tener el valor suficiente. Se detuvo a los dos pasos, se oía el eco de pasos, venían del callejón y hacían la escena aun más tenebrosa.
Squal acaricio el mango de su espada, sintió una punzada en su pecho por cada paso que daba, ganas de correr no le faltaban … pero algo lo detenía, estaba congelado en su lugar. Oyó una voz, fría y ronca, que hizo que todo su cuerpo se paralizara
- ¿Eres lo suficientemente valiente, amigo?
- Lo soy – contesto Squal casi por inerrcia, su mano dejo el mango de su espada y paso de nuevo a su bolsillo –
- ¿Estas seguro? Esta misión pueede cambiar tu vida. ¿Te crees lo suficientemente fuerte? – la voz se volvió más fría de lo normal, Squal dudo pero no tardo mucho en responder –
- Puedo hacer lo que sea, el dinero es lo que me importa, ¿cuanta es la paga? – pregunto con un temblor de voz considerable, estaba asustado y no sabia porque. Quedaría en ridículo si se daba cuenta el sujeto que aun estaba bajo el escondite que le daba la oscuridad del callejón.
- 1500 monedas si aceptas el trabajo vaaliente – dijo dejando a relucir una bolsa que parecía bastante llena, las 1500 monedas, mucho más de lo que hubiera deseado, pero … -
- ¿Y cuanto me da si lo termino con &eaacute;xito? – pregunto finalmente Squal, ya con su temblor disimulado –
- 15000 monedas de oro si lo acabas, peero quiero la cabeza de la víctima … - dijo el tipo. Squal contuvo el grito de emoción, quiso mantenerse serio ante su nuevo socio –
- ¿15000 monedas? ¿Que cabeza de Tesaliia vale esa cantidad tan grande?
- Muchas preguntas, pocas respuestas. EEso solo te lo diré si aceptas el trabajo – dijo la voz aventando el dinero a un lado de Squal – cuento contigo valiente?
Squal miro la bolsa un tiempo. No podía creer que alguien diera tanto por solo una cabeza. Con 15000 monedas de oro podría mantener unos años su expedición, y pagarle a Lisipo todo lo acordado…
- ¿Aceptas Valiente? – pregunto de nuevvo la sombra. Squal miro al callejón y dio un suspiro se agacho y tomo la bolsa pesándola –
- Acepto – dijo levantando los hombros –
- Entonces sígueme, no te detenggas por nada, tenemos prisa ya – la sombra avanzó, claro si ha eso se le podía llamar caminar. Sus pasos eran tan silenciosos que parecía estar volando. Squal entro tras de la sombra, aunque casi de enseguida se arrepintió de haber seguido al sujeto por ese callejón. Casi inmediatamente al entrar al callejón, un olor a humedad y putrefacción. Squal miro desconsolado como no se veía una salida o luz próxima, lo único que pudo hacer era exhalar lo menos posible, aguantando el aire lo más posible. La sombra avanzaba sin quejarse, Squal noto que no respiraba, pero rápidamente descarto esa posibilidad, tal vez ya estaba alucinando por ese olor tan horrible.
"Avanzaron un largo trecho de callejón. Siempre con el insistente olor que solo pareció desaparecer un poco cuando llegaron a donde se podía ver una luz, Squal soltó un silbido leve de alegría y alivio, pero no duro mucho cuando volvió a respirar."
- Aun puedes retractarte valiente, soloo tienes que devolverme la bolsa, y no pasara nada – dijo la sombra parándose antes de salir del callejón.
- ¿Por que tendría que retractarrme? – pregunto Squal, aunque ese cuestinamiento estaba rodando por su mente en todo el trayecto, principalmente en los tramos con el olor más asqueroso –
- Podría decirse que valiente, qque el camino que acabamos de recorrer es lo que te espera si aceptas el trabajo, es algo tan podrido que se puede oler a distancia, es algo tan podrido que podrías morir en el intento, es algo tan podrido que después de este asesinato, tu vida cambiara – dijo la sombra con la misma voz que ya la caracterizaba, sus palabras surcaban el aire y al hacer contacto con la piel de Squal, le daba un pequeño escalofrío. El caballero aun no entendía, a quien podría matar que fuera tan importante como para que su vida cambiara por completo …
- No me importa. Si me pagas la cantidaad que me prometiste, haré el trabajo mejor que ninguno – dijo Squal serio. La sombra aprecio emitir una sonrisa y luego señalo un punto del otro lado de un pequeño parque que se encontraba enfrente de ellos
- Ves es ese callejón –prosigui&ó la sombra -, camina sin mirar atrás yo te seguiré
Squal no pregunto, aunque le pareció que su nuevo amigo no quería revelar su identidad. Camino sin voltear atrás como se le había dicho, sintiendo como la sombra lo perseguía y sentía como si su espalda se congelara con el frío aliento de la sombra. Squal se dirigió con el paso más rápido que pudo hacia donde el sujeto le había señalado y al llegar al callejón la sombra se adelanto y corrió directo hacia una puerta, abriéndola y metiéndose.
- Que raro… - por un momento penso en correr con el dinero, nadie lo alcanzaría, se sabia todas las calles y callejones de la ciudad, no le sonaba el trabajo, era demasiado dinero por solo una cabeza, tal vez le mandarían a matar a un ministro … o alguien que le robo a su novia al muchacho … bueno si con esa apariencia podría atrapar a alguien jeje –
- ¿Valiente? Entre, vamos a empezar la reunión – se oyó la voz desde dentro de la habitación, Squal abandono sus pensamientos y dio unos pasos hacia la puerta, parece que su idea se fue al caño. Entro, y cerro la puerta tras de sí. La habitación era un pequeño cubo obscuro solo una vela iluminaba el único mueble de la habitación, una mesa con varios papeles encima de ella. Squal espero a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad, y volteo a ver alrededor viendo 5 figuras, dos de ellas eran sombras, pero una no le agradó por completo. Era Trasgos, el gordo guardaespaldas de Jorge, que con su mirada fulminaba a Squal, que no se quedaba muy atrás " maldita sea voy a tener que trabajar con el obeso" penso Squal haciendo una mueca de desagrado. Trasgos lamía el filo de su espada, como todo un demente, Squal no le tomo mas importancia y volteo a ver a los otros dos sujetos con los que trabajaría.
"A la izquierda de Trasgos se encontraba un muchacho cruzado de brazos, con un paliacate negro le cubría la frente y sus pelos negros le caían en él. La luz no ayudo mucho a distinguir su cara, pero Squal lo noto algo aturdido, como si no supiera lo que estaba haciendo. Estaba cruzado de brazos, sus demás prendas eran una camisa amarilla y unos pantalones negros muy cómodos, sus zapatos eran de suela lisa, de un cinturón le colgaba un estuche con una espada no muy interesante. Squal intento que lo mirara a los ojos pero el joven de mas o menos 19 o 20 años miraba pasmado a las sombras.
"Resignándose volteo a ver al otro sujeto, su figura imponía autoridad, lo noto desde un principio Squal. Tenia un sombrero estilo espantapájaros, que caía sobres sus ojos de los que no se podía ver nada, sus pelos castaños largos le caían por los hombros. Una especia de chaleco negro le tapaba el pecho y la espada dejando unos brazos músculosos no muy grandes pero notables, sus manos eran cubiertas por unos guantes de piel de igual color negro. Sus pantalones gastados, de un color gris obscuro poco visto. Y unos zapatos negros, parecían cómodos. Squal al igual que con el muchacho trato fallidamente de mirarle a los ojos, pero el tipo parecía estar en un perpetuo sueño. El también cruzaba los brazos y se recargaba su espalda contra una de las paredes de la habitación. No parecía llevar armas, pero llevaba un cinturón similar al del primero.
- Ustedes cuatro valientes, han aceptado la humilde recompensa para realizar el trabajo que les propuse – la sombra comenzó hablar con la misma voz escalofriante, Squal interrumpió sus pensamientos y volvió la cara y su mirada hacia la sombra – comprenderán que ahora están encerrados en su deber como están encerrados en este pequeño cuarto, y ya no pueden salir de su compromiso hasta que cumplan con el, si quieren salir de aquí tendrán que dejar su cuerpo en prenda, correcto – la sombra hizo una pausa como esperando alguien que objetara, nadie movió ni siquiera la boca, y continuo – la persona que debe ser asesinada esta noche, es el rey Alexandre de Tesalia – un silencio mas profundo que el anterior se apodero de la sala. Squal abrió los ojos lo mas que pudo, por que no supuso eso, nadie hubiera pagado tanto por solo una cabeza. Trasgos seguía lamiendo su cuchillo atento a la conversación pero nada alterado, el joven del paliacate, hizo los mismo gestos que Squal, parecía querer apelar. El otro sujeto no se movió de su lugar, seguía en la misma posición en la que lo había visto Squal. Inmóvil.
- Y como supone que vamos a matar al reey, rumores cuentan que gasta mas en defenderse que nada, imagino que si hizo una muralla alrededor de Tesalia, habrá una inmensa seguridad en su castillo – dijo Squal, la sombra hizo un intento de risa, pero no parecía salirle –
- Hay un carnaval hoy, los seguridad baajara bastante, el rey no saldrá ya nunca, ustedes van a entrar a su castillo y lo mataran – lo dijo tan sencillamente que lo parecía. Pero Squal dudaba, primero no quería matar al rey, si lo atrapaban le iba a sufrir las más grandes torturas … valdría la pena. Aunque por otro lado si lograba escapar tendría que huir de la ciudad por un rato, por lo menos hasta que fuera alguien culpado, y eso no le costaría mucho ya que planeaba salir en su empresa por los dragones -
- ¿Por que matar al rey? – pregunto el muchacho del paliacate – todos dirigieron sus ojos hacia la sombra –
- Ya no sirve… solo esta arruinando estta patria, se le ha zafado un tornillo, no han visto que cosas ha hecho?, esta defendiéndose, gastando dinero como idiota en murallas, en arqueros que protejan estas pero el problema es que la paz reina completamente en todo el continente, esta simplemente chiflado esperando a que alguien lo mate, por que eso espera, y nosotros, le vamos a hacer el favor – dijo la sombra con una furia repentina, el joven de la pañoleta no parecía entender -
- Pero … no sabe que si atrapan a alguiien lo torturaran hasta la muerte, intento de asesinato o asesinato del rey … es el peor crimen en Tesalia – dijo el chico con su mirada turbada de tan solo imaginar las torturas que le harían si lo descubrieran, la sombra parecía querer mostrar su cara furiosa por tantas preguntas, pero en lugar de eso solamente señalo al joven – ni un millón de monedas de oro valdrían el dolor que sufriríamos
- Eso depende de usted, si vino aqu&iaccute; tiene la valentía suficiente para hacer este trabajo, sea lo que sea, y estoy seguro que tu joven Valiente, lo harás mejor que todos los de aquí – dijo sin bajar la mano, el joven de la pañoleta miraba fijamente – ya sé que las torturas en este maldito país, son fatales, pero sabes quien las implanto? Ese imbécil¡, el sabe que todos lo quieren matar y por eso aumenta la pena para el que lo haga, muchos se acobardan, pero ustedes no lo harán, ustedes le demostraran al pueblo, que la vida sin Alexandros es mucho mejor en este país – todo el cuarto se quedo callado por un momento. Las razones de la sombra parecían convincentes hasta cierto punto, todo lo que había hecho Alexandros era defenderse a el, no al pueblo. Tal vez sea cierto que Tesalia necesite un nuevo rey, pero lo más prudente será matar al rey de ahora.
- Jajaja yo me largo¡ es ridícullo lo que pides sombra, simplemente ridículo … - y siguió mascullando entre dientes cosas como " matar al rey, por favor" mientras se dirigía a la salida, Squal ya no miraba al joven de la pañoleta, si no que volteo a ver como la sombra reaccionaria, ella estaba con la misma mano levantada hacia el joven que se marchaba, pero de repente energía comenzó a correr de su brazo, y apretó su mano como si estuviera estrujando una lata, Squal de golpe volteo cuando oyó el grito ahogado del joven que se encontraba junto a el en ese momento -
- ¡¡DETENTE!!, no entendiste lo que dijje, de este cuarto no sales hasta que me jures que vas a cumplir tu promesa, si no, morirás – el cuerpo del joven estaba tieso y tenso, venas saltaban de sus brazos y frente, parecía que sufría un dolor un indescriptible, su boca trataba de emitir un sonido, un grito pero parecía como que apretaba el cuello fuertemente, sus pies se elevaron, ya no tocaban la vieja y desgastada madera del cuarto. La sombra seguía apretando la mano como al comienzo, sin ninguna muestra de cansancio.
- Creo que el joven ya entendió lo que le quisiste decir sombra, anda dale otra oportunidad, será más difícil con 3 que con 4 compañeros, no lo crees?- por un momento creyó que había hecho algo estúpido, la sombra lo volteo a ver sin dejar de apretar al joven, Trasgos emitió una ligera sonrisa. Pero de repente la sombra abrió la mano y la energía dejo de correr, al mismo tiempo que el joven caía tratando de agarrar el mayor aire posible ahora que podía -
- Tiene razón. Pero ni se te ocuurra hacer algo semejante en la misión chico, o yo mismo te matare – dijo dirigiéndose a al joven de la pañoleta. Trasgos escupió desagradado, Squal se hinco para ayudar a levantar al sujeto que susurro algo-
- Gracias
Squal no respondió, le levanto y tomo atención a lo que quería decir la sombra.
- Como ya les dije valientes – dijo nuevamente dirigiéndose a todos – el castillo va a tener una distracción momentánea, no durara mas de una hora la ausencia de la mayoría de los guardias. Chismes dicen que muchos de los que se van a quedar son gente sin experiencia en combate, recién llegados del adiestramiento militar … es mas algunos dicen que hay mujeres incluidas, lo que haría mas fácil su trabajo no lo creen? – si hubiera estado una mujer ahí, seguramente no le parecería en lo absoluto, pero todos solo se decidieron a asentir –
" Bueno, primero que nada quiero que se conozcan, tienen que formar un equipo, para la noche, empieza tu … - dijo señalando a Trasgos que sin moverse de su lugar empezó –
- Me llamo Trasgos – dijo mientras con un dedo probaba el filo de su espada, haciéndose una pequeña herida en el dedo pulgar –
Algunos esperaron un momento por si continuaba, pero no parecía estar muy animado, así que todos concentraron su mirada al hombre del sombrero –
- Me llamo Amalcar – dijo con una voz ttan callada que Squal tuvo que acercar un poco el oído para terminar de oír bien el nombre –
- Me llamo Ryoga – dijo de el muchacho de la pañoleta, como queriendo llamar la atención de los demás, que aun veían al extraño sujeto –
- Y yo Squal – Trasgos emitió unna leve sonrisa, sin ver directamente a los ojos a Squal, veía su espada, y luego a Amalcar.
- Correcto. Ahora vengan – dijo señalando un mapa en la mesa – les explicare como será el asalto –
CASTILLO DE ALEXANDRE
Centro de Tesalia
- Nuestro gran día chicas¡ Protejamos al rey con nuestras vidas ¿ok?
- Con nuestras vidas¡
Un grupo de chicas, vestidas con armadura dorada y empuñando una lanza de madera y una punta mitad cobre y mitad plata.
Estaban en un día especial, habían salido de la escuela de adiestramiento militar y en ese momento estaban apunto de salir a su primera guardia, eran las primeras mujeres guardias en todo el continente, tenían que hacerlo bien si no querían quedar en vergüenza, y estaban dispuestas a serlo. Pero en verdad que había presión, cada guardia hombre las volteaba a mirar con desprecio, corrían rumores de que el rey solo las había dejado entrar por su obsesión por la seguridad de su persona, algunos aseguraban que se había vuelto loco, pero a las chicas no les importaban esos rumores, por que ha fin de cuenta eran eso, rumores.
Las chicas sabían que esos rumores surgían por que los hombres tenían miedo y a que alguna chica guerrera les robara su puesto, tenían miedo de perderlo y de la burla que le harían toda su vida.
Eran las 8:00 de la noche, el carnaval estaba apunto de comenzar, la mayoría de los guardias hombres habían salido a divertirse, con permiso del rey, y muy pocos de ellos se habían quedado, solo quedaban ellas.
Ellas estaban en su cuarto de juntas ( otra razón por la cual los hombres estaban furiosos) brindado con un vino que una de las chicas había robado de la cocina.
- Brindemos muchachas, que ya nos tenemos que ir¡ - dijo una chica de cabellos negros levantando su copa al aire, un poco de vino salto y cayo en su mano, todas la miraron y luego la imitaron levantando la copa de igual manera –
- ¿Quién va primero? – pregunto una segunda mientras giraba su copa con sus dedos-
- Tu primero Barbara – dijo la primera a una chica que se recargaba sobre una hacha bien afilada, se distinguía por tener muchas pecas pequeñas en sus cachetes, levanto la copa aun más, más feliz de lo normal ( creo que había tomado unas cuantas antes del brindis) empezó:
- Brindo … - hizo una pausa tratando dee recordar lo que tenia en mente – a si¡, brindo por que esta noche sea la más tranquila de todas en el castillo, por que si ocurriera algún peligro… no creo estar en las mejores condiciones de afrontarlo – todas rieron, porque en verdad parecía algo pasada de copas –
" Tu sigues Susana¡ - paso la estafeta Barbara, a una chica de cabellos negros, reía aun con el brindis de Barbara pero levanto la copa lo mas que pudo y comenzó …
- Brindo, por nosotras – hubo un aplausso de Barbara, pero luego se dejo de oír al ver que aun no terminaba – por que este no sea él ultimo día de trabajo, y que dejemos a las mujeres muy en alto¡ - de nuevo un aplauso pero ahora general lleno el pequeño cuarto pero un portazo lo apago de inmediato-
Un chico entro y se quito la capucha que llevaba, sus cabellos azules hasta la espalda lo hacían lucir especial, era el paje real y heraldo del rey Alexandros, Milo, era arrogante como solo el mismo, su orgullo era conocido por todos en el castillo, no dejaba su pose de superior ni por un momento, aunque solo fuera un paje. Observo a las chicas una por una y notando que se encontraban todas empezó:
- Tengo un mensaje del rey Alexandros, las espera a todas en su cuarto en 15 minutos, tiene que darles instrucciones a su guardia – dijo Milo de corrido, Barbara se adelanto un paso y pregunto –
- ¿El Rey? ¿Se puede saber que instruccciones Milo cariño? – Milo se sonrojo un poco pero tomo su postura orgullosa de inmediato para contestar –
- Yo solo soy el heraldo del rey no tenngo permiso de decir mas cosas que esa – y dirgiendose de nuevo a todas concluyo – no falten, el rey parece estar ya totalmente loco y podría tomar represarais contra ustedes, en serio que se acabado lo poco de cordura que le quedaba damas – una espada salió rápidamente del publico y se ubico rozando el cuello de Milo que trago saliva al ver como el metal estuvo apunto de cortarle la cabeza, volteo lentamente, con una expresión de miedo que luego corrigió, para ver que la que lo atacaba era la capitana del grupo Marijose de Altair la que le acercaba cada vez mas el filo de la espada al cuello.
- No te dirijas al rey de esa manera Miilo¡ - reclamo Marijose al paje que sonrío nerviosamente -
- Si lo vieras, te darías cuentaa de que todo lo que digo no se aleja nada de la verdad¡ Ni yo, su mas leal paje puedo negar que el rey esta loco – el filo llego al cuello pero no apretó, Marijose gruño –
- ¿¿No tengo que repetirlo verdad paje de pacotilla?? – lo miro con ojos furiosos un momento, el paje estaba apunto de suplicar por su vida pero una mano amiga lo salvo de la humillación, bajando la espada –
- Calma amiga, Milo solo dice lo que vee¡ no te traigas problemas por algo tan vano – Barbara bajo la espada de Marijose mientras la miraba y hablaba con ella. Milo dio dos pasos para atrás para una fuga si había otro problema –
- Tu lealtad es ridícula capitanna, pero es perdonable ya que no has visto el estado del rey – Marijose apretó los dientes, el paje se había alejado lo suficiente como para mutilarle algo con su espada – bueno muchachas, se les espera en la habitación real, que pasen buena noche – dio una inclinación y se retiro cerrando la puerta. Marijose se tranquilizo partiendo una pata de una mesa cercana –
- Calma amiga – dijo Esmeralda mano derrecha de la capitana –
- Bueno basta de pleitos digo yo¡ - dijjo Susana levantando la voz – el rey nos espera, y no quiero ser regañada esta vez – dijo como recordando varios castigos que habían quedado grabados en su mente y en su espalda –
- Tiene razón, vamos todas a la habitación del rey chicas – dijo Marijose saliendo ella primero todas la siguieron después -
Centro de Tesalia.
- Por que nos tuvieron que poner estas pulseras tan asquerosas, siento como si un moco gigante estuviera en mi muñeca – cuatro sujetos caminaban por el pavimento todos los veían de manera rara debido a unas cosas viscosas que caminaban pos su mano –
- " Con esto podré escucharr todo lo que digan, simple precaución" – dijo Squal imitando burlonamente la voz de la sombra, aunque después se dio cuenta que eso también lo había oído su socio, de todos modos siguió – no te preocupes, mira¡ Somos famosos entre toda la gente jaja – dijo volteando a ver todos los que lo miraban, que saltaron al ver la sonrisa de Squal -
- El plan parece tan fácil, peroo si lo piensas debe ser de lo mas difícil lo que nos toca a nosotros, matar al rey de Tesalia¡ - elevo la voz pero no tanto como para que alguien lo oyera aunque tal vez ese era su objetivo, quería que alguien lo ayudara a salir de esta pesadilla –
- No te preocupes, debe ser de lo m&aaccute;s fácil, entramos y le cortamos la cabeza¡, que hay acaso otra cosa más fácil que eso?? – dijo Squal a Ryoga que frunció el cejo –
- Mmm eso seria fácil sí la cabeza no fuera del hombre más importante de la ciudad –
- No te preocupes, nosotros asesinos prrofesionales no tendremos problemas de ningún tipo. Squal y Ryoga serán buscados por todo el continente¡, seria pecado decir que ese es mi sueño de toda la vida? Jajaja
- Estas borracho amigo – y en verdad paarecía. El joven bailaba como loco, y hablaba incoherencias de todo tipo. Al principio Ryoga creyó que en verdad había tomado algo y se le había subido, pero después penso que así era su manera de ponerse nervioso –
- Es la emoción preasesinato¡ ¿qqué nunca la has sentido? Todas la sangre que recorre tu cuerpo esta hirviendo y tu cuerpo tiembla y todo pasa¡
- Eso es nerviosismo no? – dijo Ryoga aante una mirada inquisidora se Squal –
- ¿Nerviosismo? YO nunca he sentido tall cosa, solo emoción pre-asesinato¡ - dijo Squal mientras movía un dedo de lado a lado dando entender negación, Ryoga se desentendió y continuo viendo la pulsera minuciosamente, tratando de averiguar como quitarse esa porquería de pulsera -
- Debe haber un contra-hechizo contra eesta cosa – dijo después de observarla de todos los ángulos posibles, tentarla y maldecirla –
- Yo solo sé hacer hechizos de aataque, si quieres que te queme, congele, mutile, o anexos, yo lo puedo hacer – dijo Squal no quitando la vista del Castillo que lucia de una completa calma mientras anochecía en la ciudad, el solo bajaba por detrás del castillo provocando un paisaje encantador –
- Siempre hay un contra-hechizo para unn hechizo¡¡ siempre, siempre siempre siempre – dijo pegándole a la pulsera como esperando a que se desprendiera como de milagro, Squal volteo a ver a sus otros dos compañeros, parecían ser igual de inadaptados los dos, Trasgos emitía sonidos asquerosos y se rascaba su peludo ombligo y Amalcar caminaba tan tranquilo que parecía que iba a una iglesia, lastima que fuera todo lo contrario. El festival empezaba en 5 minutos, seguramente toda la guardia había disminuido, y si los informes de la sombre estaban bien, solo quedaban mujeres en el castillo con unos cuantos soldados.
- Acompáñame a la tienda Ryoga, necesitamos hacer unas compras antes de ir … a tu ya sabes¡
- mmm pero, no tenemos tiempo, en 5 minnutos empieza el carnaval¡ - dijo Ryoga dirigiendo su mirada a Squal que ya les decía a Trasgos y Amalcar que los esperaran, los dos últimos no parecían muy contentos de la decisión del primero pero parecieron aceptar, Squal volteo hacia Ryoga y le enseño con el dedo la tienda –
- ¿¿La tienda del curioso Harry?? – leiio Ryoga con una cara de confusión, que quería Squal que le pudiera servir para el asesinato que es tienda tan rara tuviera –
- Es un buen amigo¡ vamos a visitarlo¡ tal vez nunca pueda volver a hacerlo ¿ok? – dijo Squal sonriendo, y aunque Ryoga no había contestado y parecía estar dispuesto a repelar, Squal comenzó a caminar hacia la puerta, no quedándole otra mas que seguirlo, lo hizo así.
La entrada de la tienda era como de cualquier otra, al abrir la puerta Squal pudo percibir que no le quedaban muchos años de vida, crujía como si estuviera partiendo en dos, eso sí, nadie podía entrar a esa tienda sin que se le hiciera presente a Harry "el loco" que en ese momento ya iba corría a saludar a Squal con una sonrisa de oreja a oreja mostrando todos los dientes amarillos y otros ausentes-
Squal trato de solo saludarlo de mano, pero Harry lo saludo de manera más amistosa con una abrazo. Era grande, fuerte y peludo, pero bastante menso, era amigo de Squal, por que en cierta ocasión el caballero lo salvo de caer a un precipicio cuando iba papando moscas, desde ese momento Harry no se cansa de abrazarlo, a Squal no le importa, claro, solo por que Harry a sido contribuidor de sus mas recientes incursiones.
- ¡Harry! ¿Cómo te encuentras? EEspero que muy bien – dijo Squal cuando recupero el aire que había sacado el apretón de su enorme amigo –
- Ya ves amigo – dijo con una voz de orrate inconfundible, las palabras apenas se entendían y Squal reía inevitablemente cuando lo oía, aunque no quisiera –
- Quiero ver amigo si tienes unos aditaamentos para un viaje, me harías el favor de revisar? – dijo Squal atrayendo un pequeño pedazo de papel que se encontraba encima del recibidor de madera –
- Pero Squal, necesito dinero … y tu noo piensas pagar verdad? – dijo Harry terminando con una risa idiota, Squal también sonrío mientras anotaba varias cosas en el papel –
- Aquí esta todo Harry, no me puuedo quedar ahora así que las recogeré cuando pueda ok? De todos modos, has lo que te puse en el papel lo más rápido posible – dijo Squal y ni siquiera esperando que el grandote le respondiera, jalo a Ryoga afuera de la tienda –
- Que demonios … por que entramos a esaa tienda Squal, no creo que sea tiempo de saludar a viejos amigos¡ - dijo Ryoga separándose de Squal que lo tenia sujeto jalandolé de la camisa –
- ¿No es hermoso el castillo? – dijo Sqqual dándole el avión a Ryoga, que gruño pero volvió la cabeza al castillo – en unos minutos, esta calma que brinda la noche será terminada, por nosotros. Alguna vez te imaginaste que serias tan famoso como lo vas a ser en unos instantes, cuando le cortemos la cabeza al rey? –no quitando la vista del castillo en el cual ya se podían advertir unas antorchas encendidas, y aunque el caballero nunca había entrado, trataba de adivinar cual seria la ubicación de la habitación de la victima –
- Siempre he querido ser famoso, pero nnunca de esta manera, nunca. – dijo Ryoga desconsolado. Squal hizo una seña a los dos integrantes restantes del equipo que ya era hora. Los cuatro caminaban directo al castillo, sin saber que lo que iban a hacer desencadenaría algo terrible.
Fin del primer capitulo.
Comentarios del Autor:
Ah bueno este es el primer Capitulo, muy poca accion mas bien quiero introducir como son los personajes y que futuros problemas puede haber. Para el capitulo 1.2 va a ver mas accion por que es el asalto al palacio¡ jeje si no les gusto este traten de leer el proximo, no se los aseguro pero creo que va a ser un buen fic.
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