Vampire Hunter D The City of Illusions ... Confución ...

"En el futuro lejano, los vampiros son dueños de la noche, pero su número esta disminuyendo. Grandes precios tienen sus cabeza, y ha aparecido una nueva clase de cazadores, los cazarecompensas."

"Un cazador es diferente a os demás. Es un Dunpeal, mitad humano, mitad vampiro. En lucha consigo mismo, temido por todos, atormentado y solo, él es el Cazador de Vampiros D."

"Alice Rostrumons ha sido secuestrada, y D es contratado para su rescate. Pero antes de llegar a la villa de la familia Rostrumons, se tiene que hospedar en un hostal de una ciudad cercana. Allí conoce a Catherine, una joven chica que desea ser cazadora. Pero, antes negarle el que vaya con él, el lugar es ataco por mutantes, y todos le piden a D que investigue Toldgus, una ciudad abandonada, que parece ser el centro de los sospechosos hechos."

"Las tablas se han girado

Los papeles se han cambiado

Los cazadores se han convertido en presas"

Vampire Hunter D:

The City of Illusions

Capítulo 2:

Confusión

D montaba su caballo por la llanuras nocturnas de los alrededores de Toldgus. La noche era luminosa gracias a la luna llena. Pero estaba tapada por un gran castillo que se alzaba en el horizonte. Y curiosamente D no se dirigía hacia él.

- Nos traerá problemas. Nos retrasará mas de lo que estamos, ademas de molestarnos... -

- No te preocupes - Respondió D a su mano izquierda. Aunque pudieran ser acertadas, por lo que estaban haciendo. D volvió a mirar hacia atrás, antes de empezar a ascender una colina. Allí estaba Catherine, que le seguía silenciosa, montada en su caballo. D había aceptado que le siguiera, exclusivamente para que después volviera al pueblo, y contara a todos los resultados de su investigación. Sin embargo, eso no conllevaba tener que entablar una conversación con ella.

- Puede que a ti no te preocupe, pero ya estamos haciendo tonterías de nuevo. ¿No sabes que estamos en una tierra maldita? Este es el feudo de la condesa Felicia. Pero supongo que tu no tienes ni idea de quien es ¿verdad? - La mano izquierda de D no obtuvo respuesta alguna - Era amada por sus súbditos, y odiada por el resto del mundo, que la veía como un demonio bíblico. La leyenda dice que un grupo de cazadores la eliminaron, pero la verdad es que desapareció sin dejar rastro. Se comenta que fue castigada por otros señores de la noche, por su egoísmo y su entrega total a la autosatisfacción. No obstante, nunca se ha encontrado su cuerpo, y todos dudan aun de que esté muerta -

- Eso no son más que opiniones. Viva o muerta, no nos debe de interesar - respondió D.

- ¿No crees que ella puede estar detrás de todo esto? Es muy extraño que unos mutantes les de por atacar ciudades humanas. No tiene sentido. Además, poseían un olor demasiado fuerte. Olían a putrefacción y vómitos... -

- Olían a muerto - antes de alzarse en la cima de la colina. Allí se detuvo, contemplando lo que se alzaba en el valle. A los pies e su situación, se encontraba la tan famosa ciudad de Toldgus, y varios kilómetros al norte, alzada encima de las montañas que rodeaban el valle, custodiando la entrada norte del valle, estaba el castillo. Pero las cosas no eran precisamente como se las esperaba D.

- ¿No decíais que Toldgus es un ciudad abandonada? - pregunto D en voz alta. Catherine, que lo oyó, cabalgó a con su caballo hasta la posición del cazador. Y allí vio, como delante de ella, se podía apreciar una ciudad en pleno esplendor, con luces centelleantes, y muestras de vida humana por doquier.

- Yo... realmente no... - Catherine, sorprendida por la visión de la supuesta "ciudad muerta", no se da cuenta como D empieza a bajar colina abajo. Nada más ver la separación de su compañero, Catherine baja también, pero más cerca de él de lo que lo iba haciendo hasta ahora.

- Al estar tan relativamente cerca del castillo, Toldgus era considerada un sitio prohibido para los habitantes del pueblo, por eso, hace siglos que nadie viene por estos parajes. Aún así, nos juraron que estaba destruida, y como nunca recibimos noticias de la ciudad, así lo creímos. Los que más cerca se atrevían a vivir aquí, son los Rostrumons, pero nos juraron que nunca se les había ocurrido acercarse aquí. Puede que, fuera reconstruido hace tiempo... -

- Entiendo... - a medida que se acercaban, un aire contaminado surcaba el lugar. Era un olor putrefacto no muy fuerte, pero bastante molesto. Muchas conjeturas obtuvo D de este dato, pero no quiso hablar todavía.

En cambio, la ciudad era bastante animada. La gente parecía vivir por la noche, porque el ajetreo era constante. Tiendas abiertas, caballos y vehículos circulando sin parar, Luces encendidas y iluminando toda la calle, y gente paseando y riendo gratamente. D y Catherine miraban a izquierda y derecha todo el ambiente.

- No parece que hubiera pasado nada importante - dijo Catherine

- ¿Porque hay tantos cazarecompensas? ¿No era que en estos lugares no quedan ya vampiros o seres nocturnos? - preguntó D. Catherine lo observó, pues era verdad. Desde hace siglos que no había lugar para los cazadores, ya que nadie había visto seres sobrenaturales desde hace mucho tiempo.

- Pues... -

- Separémonos, así quizás consigamos averiguar algo - añade D, antes de marcharse.

- ... Yo no... - Catherine se quedo hablando sola, cuando vio que D se marchaba hacia uno de los callejones de la ciudad.

D paseaba por la calles, buscando algo que le diera suficiente información, como para solucionar el enigma de la ciudad. Era algo bastante extraño que de la noche a la mañana, una ciudad que se creía extinta, volviera a emerger de la nada. Además, estaba ese incesante olor putrefacto.

- ¿Consigues localizar la fuente del olor? - pregunta D a su mano.

- No lo tengo claro aún... Debes darme algo más de tiempo - responde esta, hablando algo bajo. D , mientras, había alcanzado a ver un biblioteca. Sin duda, algo de información conseguiría. Sin romper el silencio, D saludo con una reverencia a dueño, y prosiguió su camino. Las estanterías se alzaban varios metros por la pared, siendo necesario una escalera para poder obtener libros de las zonas altas. No parecía ser un sitio muy visitado, por el ambiente de soledad que a uno le rodeaba apenas al adentrarse 2 o 3 estanterías a dentro. Sin embargo, D no se detenía por libros tan poco llamativos, ni por esa penumbra que le rodeaba poco a poco, a menudo avanzaba. Peor si lo hizo cuando llego a lo que parecía ser el final de edificación, donde se encontraba, las mesas de lectura. Y apegada a la pared final, se encontraba una mesa, aparentemente dedicada a escribir. O por lo menos, eso parecía, ya que un libro abierto, y una pluma algo seca, era los objetos principales de la mesa. D se acercó tomo el libro en sus manos y leyó el último título anotado. El silencio de D era demasiado denso, como para que su mano izquierda no se pusiera nerviosa.

- ¿Qué es? ¿Qué lees? -

- Parece... - Dijo D en voz alta - que están un poco retrasados...

En otra parte de la ciudad, Catherine caminaba por las calles sin dejar de abrazarse a si misma. Nunca había sido lo suficientemente valiente como para andar en unas calles desconocida, en un lugar extraño, y más encima sospechoso. Pero, su "nuevo esta tus" de caza recompensas, le hacía tener cierto coraje más elevado de lo habitual, por eso aun teniendo miedo, debía buscar información. Sus pensamientos, que se centraban en parecer una cazadora de vampiros, segaban muchas veces su visión y por donde iba, son lo que poco tardo en tropezarse con una de las personas que en la calle había.

- Lo siento chica... - dijo el hombre antes de levantarse. Al verla un poco, se rasco la cabeza un poco y suspiro - ¿otra cazarecompensas, no?-

Esto sorprendió un poco a Catherine, pero no era de extrañar que con la cantidad de armas que los aldeanos le dieron para su defensa personal, lo último que parece es ser una niña de pueblo.

- Si, pero parece que ya es normal aquí... - Dijo Catherine, algo más confiada en su apariencia. El hombre la ayudó a levantarse, mientras escupía a un lado.

- Claro, se nota que no vienes por lo de Gran Cacería -

- ¿Gran Cacería? - Pregunto la chica, ya de pie.

- Si. Al parecer los desesperados ciudadanos de este lugar tienen suficiente dinero como para pagar a más de veinte cazadores para solo una presa. Por eso, muchos estamos aquí, por si no vuelven los primeros enviados, tomar el relevo - explica el cazador, que parecía algo atraído por la Catherine.

- ¿Tanto cazador para una sola presa? ¿Cual mounstro podría merecer tal sobre valoración? -

- La Condesa Felicia, la señora de estos lares. Ese es el ser que atormenta y enamora a todos los pueblos bajo su mando -

- ¿La Condesa... Felicia? - Catherine algo sorprendida, no podía comprender bien lo que el hombre le decía.

D ya había salido del local y se dirigía con su montura hacia otro lugar de la ciudad. No sabía concretamente donde pero lo que leyó en ese libro rojo en el interior del la biblioteca le dejo algo confundido. Pero no se desesperaba, aun con el olor fétido de su alrededor. Como todas las cosas en el mundo tiene una explicación.

- No nos podemos fiar de ese libro... Es como si creyéramos que es otoño solo por ver caer una hoja de un árbol - dijo la mano izquierda de D, que se preocupaba de lo leído en el libro.

- Siempre tiene que haber una primera hoja - Añadió D, que sin casi darse cuenta, había llegado al cementerio de la ciudad. Sin desmontar, se adentró al lugar de descanso de los difuntos. Aunque se lo tomó con calma, leyó muchas de las tumbas.

- Supongo que aquí no te extrañara que haya olor fétido ¿no? Je je, aunque no todo tiene que estar muerto en un cementerio. No estaría de más echarle el diente a algún moribundo de por aquí - dijo, la mano, haciendo hincapié en lo último, dado que se podía ver a un borracho tapado por unas mantas en la cima del cementerio, junto a un monumento - No creo que pase nada, es parte de tu naturaleza ¿no crees? Jeje, es lo más normal. Dicen que la sangre con alcohol tiene mejor sabor...

- Es extraño - D había apretado su mano izquierda para hacer callar a ese simbionte pesado - Es extraño, que ningún fallecido haya muerto en este siglo - D miró a la cima del cementerio - Creo que todo me empieza a encajar.

En la cima, sin que D dejara de mirarlo, el borracho se levanta y con una sonrisa mira hacia donde esta el cazador. No se podía ver bien la cara, pero su sonrisa era algo que sin duda se podía diferenciar. Fue en ese instante, que D analizaba su sonrisa, cuando un fugaz ataque se proyectaba frente a él. D , rápidamente, puso su espada delante de su rostro, que consiguió frenar el golpe, pero no la potencia, y empujo al cazador fuera de su montura. D se levantó velozmente para ver que o quien le había atacado, y vio como una elástica mano era recogida por el supuesto borracho. Sus flexibles brazos eran seguramente prodigios de una mutación, pero sin duda las garras que en sus manos llevaba eran una cualidad técnica adquirida.

- Buen bloqueo, poco impresionante, pero sirvió a su propósito - el mutante, que aparte de una grata dentadura, poseía un flagélico cuerpo, no dejaba de sonreír al ver como D se desenfundaba su espada.

- ¿Que es lo que lleva a un mutante a proteger un cementerio humano? - pregunto D al ver la clara proposición de pelea que el ser mandaba, al ponerse en posición de combate.

- ¿Protección? No es a eso a lo que me dedico. Merthmet es mi nombre, y he sido contratado expresamente para eliminar al cazador dunpeal. Se nota que no te tienen mucho cariño por la zona -

- ¿Solo a mí? ¿Los demás cazadores no resultan una amenaza? -

- ¿Demás cazadores? - pregunto Merthmet sorprendido, pero pocos segundos tardo en reírse a carcajadas - Ya entiendo... Es muy gracioso, pero... ¡No seré yo el que te explique el chiste! - Dicho esto, Merthmet lanzo sus elásticas manos a su oponente. D intentó cortar su brazo izquierdo con su espada, pero no hizo mas que cambiarle la trayectoria en que era lanzado. Sin embargo, el brazo derecho del mutante clavo sus gigantescas zarpas en la espalda del cazador. El grito sordo de D fue tapado por el sonido de la destrucción de varias tumbas al ser lanzado volando por la gigantesca zarpa de su oponente.

- !D¡ - grito Catherine, que acababa de entrar al cementerio. D, no tuvo tiempo de mirar atrás, ya que otra zarpa elástica se dirigía contra él. La esquivó, y sin dejar de caminar hacia atrás detuvo dos zarpazos más, he intentó cortar una mano a Merthmet. Pero su elástica piel solamente produjo que como una goma, su brazo rebotara al suelo, propinándole a D otro golpe, que apenas alcanzo a detener con la espada. Aún así, fue lanzado contra el suelo nuevamente.

- ¿Que tal va cazador? Un poco difícil cortar unos músculos tan elásticos ¿no crees? - Merthmet rió otra vez. Aunque su risa se detuvo al ver como D, aun recibiendo el golpe, había conseguido cortar sus garras metálicas, su arma más letal. Esto enfureció al mutante, que agarró del cuello a D e, intentando estrangularlo, lo levanto del suelo. Y mientras, con sus brazos lo sacudía de un lado a otro. D, algo adolorido, pateo el cuerpo del mutante que, por elasticidad, se hecho hacia atrás, soltando a D. Este, antes de que levantara, agarró su espada, y corrió al encuentro de su enemigo. Por su parte Merthmet con sus ya desarmados brazos, intentaba golpear a el cazador. Al ver que no lo conseguía , intento agarrarlo, pero D, saltando antes de ser inmovilizado, esquiva el movimiento. Los brazos elástico de Merthmet consiguieron curvar la trayectoria, agarrándolo por la espalda, y tirándolo hacia atrás. Pero D al ver que era apresado, lanzó su espada con la precisión debida, consiguiendo que atravesara el cráneo de su enemigo, y así poner fin a la batalla.

- ¿Estas bien? - Pregunto Catherine. D, algo cansado, se levanto, y se enfundo la espada.

- No te preocupes... - Respondió D, ya en perfecto estado - ¿Has descubierto algo?

- Al parecer una condesa vive aún en el castillo. Dicen los cazadores de la ciudad que se han reunido, porque los lugareños pagan una buena suma de dinero por su cabeza. Así que cada cierto tiempo mandan cazadores al castillo, a combatir a la condesa Felicia -

- ¿Felicia? -

- Sí. Por eso, hay tanto cazador suelto. Aunque eso no explica lo de los mutantes... -

- Es muy obvio ya... - respondió D, emprendiendo la marcha colina arriba. Catherine le seguía de cerca. Veía como D miraba a todos lados, hasta que finalmente se dirigió a el monumento que había encima del cementerio. Parecía un pequeño santuario, de arte gótico, y precedía la entrada dos candelabros encendidos. D dio una señal a Catherine para que esperar afuera, y él se adentro dentro de la ermita. Allí, vigilando la entrada y toda la habitación, se encontraba una fuente con continua agua saliendo.

- ¿Esta aquí? - pregunto en voz baja D.

- Si, lo noto. Aunque no se si podré tragármelo entero... - Dijo la mano izquierda de D, mientras este la alzaba frente a la fuente. El rostro pálido de la mano abrió la boca y trago el aire de la habitación. Ráfagas de viento teñido de verde eran engullidos por la mano de D, mientras este esperaba pacientemente.

Afuera, Catherine miraba los candelabros, y su intensa luz. Pero mágicamente, las luces de las lamparas, se apagaron, y las erguidas y altas velas, se transformaron en pequeños restos de cera mal oliente. Catherine muy sorprendida y algo asustada, intentó entrar a la ermita donde estaba D. Pero justo en ese momento, D salía de ella, y detuvo a la muchacha.

- Me lo temía - Dijo d mientras salía.

- ¿Que es lo que...? - Catherine todavía sorprendida, se giro para ver de nuevo la ciudad. LA gran ciudad e Toldgus, viva y radiante de luces y personas, se había convertido en una ciudad monstruosa, con casas y edificaciones destruidas, oscura, tétrica. Una ciudad muerta.

- Era todo una ilusión - dijo D, llamando la atención de la chica - creada de probablemente el último día del apogeo de la ciudad. En la biblioteca había un libro rojo, que parecía ser el diario histórico de la ciudad. Al parecer, la ultima página se escribió hace ya 2 siglos -

- ¿Y los mutantes? - Preguntó Catherine. D alzó su pálida mano, y señalo a la entrada del cementerio. Por todas las calles de la destruida ciudad, habían cadáveres de mutantes. Los gusanos que se alimentaban de los muertos decoraban las paredes de los edificios destruidos, mientras se arrastraban hasta los fiambres. Mientras caminaban hasta sus monturas, D y Catherine esquivaban los cadáveres.

- ¿Y para que alguien querría crear una ilusión tan grande? -

- Eso todavía no lo sabemos... - respondió D.

En el castillo, Alise despertaba de un sueño profundo y de varios días. La habían sedado. Pero aun con la droga, el miedo no se le había pasado. El tétrico castillo, iluminado por velas, esta sumergido en la oscuridad de la noche. Por las ventanas se podía ver la luna llena, y la destruida ciudad de Toldgus en medio del valle. Aunque la destrucción exterior era un contraste grande con el interior, de decoración gótica y sumamente detallista y perfecta, para los años que tenía el castillo

- ¿La señorita ya se ha despertado? - Al oír la voz, Alise se dio la vuelta rápidamente. Era el pequeño mayordomo, cubierto con una túnica, y con una lámpara en las manos - Le aconsejo que duerma algo más. Esta noche será muy larga... -

…Continuará…"

Fanfiction by

H.Battosai

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Vampire Hunter D – Ilustrations Novels © Hideyuki Kikuchi & Yoshitaka Amano
Vampire Hunter D – Animation film © Toho
Vampire Hunter D Bloodlust – Animation Film © Madhouse Studio

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