Kurenai,
El
Hijo del Dolor
Capítulo 5:
Hacia Phionix
La noche calló finalmente en Kameu, y algo oscuro se movía por la moribunda
ciudad capital. En las ruinas del palacio democrático de Kameu, antes habitado
por representantes de la república, ahora se convertía en sede de reunión de
los sith. Estos venían de otros planetas ya conquistados, para oír y comentar
en ese pequeño "Consejo Sith". Entre los mas de 8 que estaban, se
encontraba Darth Hulmid, convertido ya dirigente en del sistema Huertbo, ya que
todo el sistema era poseído por los sith. Además de esto, el susodicho sith era
el que proclamaba la reunión, con la excusa de tener ordenes del propio
"Darth" (así se le llamo al nuevo emperador). Después de que todos se
sentaran y que dejaran de charlar, Hulmit se levanta y pide a uno de sus
ayudantes que prepara la maquina de hologramas. Al ver que esta todo en orden
se vuelve a sentar, y se dirige a los presentes, impacientes por escuchar lo
que tenia que decirles.
- Bienvenidos a todos, señores del sith. Como ya sabéis, Kameu acaba de caer
ante nosotros, y en consecuencia, Huertbo. Es el primer sistema completo que es
arrebatado a la república, cosa que me enorgullece - dijo Hulmit.
- ¿Déjate de estupideces, para eso nos llamas? ¿Que hay del mensaje? -
- No te impacientes. Como todos sabéis, hemos tardado 10 años en conquistar
todo el sistema, incluyendo las lunas. Y Eso ha hecho meditar al Señor. Es
indiscutiblemente mucho tiempo para un solo sistema, contando todos los que hay
en el universo. Tardaríamos milenios en conquistar toda la república. Por eso
el Señor me ha pedido que movilicemos a todo en el punto principal, Coruscant,
la sede de la república. Pero es obvio que es un suicidio. Aunque destruyamos
el sistema de gobierno general, muchos planetas se opondrán, y movilizaran
rápidamente, al verse amenazados. No son muy poderosos, pero son muchos. Y
claramente no podríamos hacer nada si atacaran todos a la vez. Ademas,
tardaríamos meses en conquistarla, y nos debilitaríamos.
- ¿Y que solución proponen para ello? -
- Esto, que es la solución para todo - Dijo Hulmid apuntando la maquina de
hologramas. Esta se encendió, y dio la imagen de Huertbo, de todo el sistema.
Pero a diferencia de lo que pasaba en la actualidad, en la imagen se podía ver
todos los planetas fortificados tecnológicamente. Había redes de comunicación
entre todos los planetas y transporte también. Ademas, se podía ver como una
gran barrera envolvía todo el sistema, y otras envolviendo cada uno de los
planeta.
- ¿Que es esto? -
- Esto, señores, es el nuevo Huertbo. Un sistema avanzado y preparado para
la confrontación bélica. Ni siquiera la República podría atacarnos sin perder
el 90% de sus tropas. Una defensa espléndida, con barreras de protección hasta
en el último asteroide. Una red de comunicación que pasa la información con un
código único y que no puede ser descifrado mas que por los descodificadores del
sith. Y ademas se puede ir de un planeta a otro en menos de un minuto, incluso
de los de extremo opuesto. Pero eso solo es la parte defensiva. Porque en la
parte de ataque es lo mas impresionante. Aquí en Kameu, se construirá la
primera de una ronda de 7 armas, una por planeta, con la cual se puede destruir
cualquier cosa en el espacio. Inclusive un planeta -
- ¿Eso no es lo mismo que tenia "La Estrella de la Muerte"? -
Pregunta un sith.
- No, la "Estrella de la Muerte" poseía un artefacto capaz de
destruir un planeta. Pero el ataque duraba menos de 30 segundos, y era justo
para destruir susodicho el planeta. Ademas que no podía alcázar cosas muy
lejanas. Con estas armas, podremos disparar tanto como deseemos, ademas poder
cambiar las coordenadas de tiro para así mover el artilugio mientras se
dispara. Y podremos alcázar, según la potencia del disparo, zonas extremadamente
lejanas. Es decir, que podremos destruir Coruscant sin temer el ataque de otros
planetas. Ni siquiera tendremos heridos en nuestras filas -
- ¿Pero cuanto tiempo llevara hacer eso? -
- Con nuestro sistema de construcción, no tardaremos mas de 3 años. Es más,
el arma de Kameu estará lista para dentro de unos meses - respondió Hulmid. El
silencio se formo en torno al gran holograma, que mostraba el plano del
proyecto. Pero solo había un sith que no mirara el aparato. Realmente no se
podía decir con exactitud de que especie era. Cubierto de telas negras, y
aparentemente sin armas, el curioso personaje solamente miraba a la pared. Pero
después de un tiempo, se volvió a Hulmid. Este también le prestó atención,
esperando la pregunta o la anotación.
- ¿Y que se supone que posee tanto poder para alimentar el artefacto en si?
- pregunto. Hulmit, resaltado por la cuuestión, se puso de pie, mientras pedía a
un sirviente que le trajera la capa.
- Todavía no se conoce. Aunque nuestros científicos saben que existe dicha
energía, no saben la forma ni las características que posee el objeto que la
retiene. Esa es la razón de la reunión. Dentro de unos días, se sabrá una
localización precisa de donde esta, con lo cual hay que salir a buscarla.
Seguro que tarde o temprano se encontrará. Cuando sepamos donde se encuentra se
os enviara un comunicado a cada uno de vosotros, y os deberéis poner en marcha
- Concluyo Hulmit. A continuación, con una mano, hace una señal, y todos se
levantan, dando por terminada la sesión. Hulmit ya con la capa en mano, se
dispone a marcharse.
- Me han dicho que en las praderas de Kameu se encuentra un personaje muy
extraño. ¿Kurenai se llama, no? ¿Que se tiene previsto para esta criatura y sus
acompañantes? - Pregunta el encapuchado sith.
- Simplemente es una cucaracha que anda en un montón de pies que pisan la
calles. No hay que preocuparse. Nada, podrá romper nuestras planificaciones, y
menos una sola persona. - respondió Hulmit.
- Creía que era un objetivo a aniquilar... -
- Si, he mandado a ciertos aprendices para que se diviertan un rato, ademas
es una orden superior. Simples formalidades -
- ¿Te refieres a Dotaf?-
- Entre otros. Es, como ya he dicho, para que se diviertan, y no metan las
narices en asuntos "de mayores" - Hulmit, finalmente, al ver que no
hay mas preguntas, se gira, poniéndose la capa y marchándose.
- Aun así, creo que no deberías dejar de prestarle atención - Responde el
sith de mantas negras, mientras sigue caminando hacia la salida.
[Afueras de la capital, hacia los hangares]
- ¿Que te pasa, Kure? - Pregunta Dhalia mientras ve como Kurenai se rasca la
oreja desesperadamente.
- Me pitan los oídos, es muy molesto - Responde este
- En Tubeir se dice que si te pitan los oídos, es que alguien esta hablado
de ti -
- ¿Que estupidez es esa? No tiene ni el mínimo sentido de lógica -
- Si tu lo dices... - Responde Dhalia, mirando a el grupo. Todos caminaban
por afuera de la muralla que rodea la ciudad. Y todo era consecuencia de un
tipo bastante raro, Joan Tilkin. Tenia el pelo claro y peinado hacia atrás. Los
ojos azules y la piel no muy morena. Pero lo mas sorprendente de él es que
tenia la apariencia de un niño de 12 años, aunque hablaba como un hombre de 35.
Después de encontrarlo en la taberna, tanto Dhalia como Meimi se sorprendieron
de que los dos chicos se conocieran. Verdaderamente, Dhalia se sorprendió que
alguien conociera a Kurenai, dada su gran insociabilidad. Pero antes de que
pudieran preguntar nada, los dos mormones atacaron al grupo. Kurenai,
rápidamente corrió hacia los dos contrincantes, y salto entre ellos, cayendo
detrás de los sujetos. Los mormones se quedaron estéticos un momento. Pero a
continuación el tórax de estos empezó a deslizarse sobre lo que quedaba de
tronco. Claramente, y al ver como cabeza y parte del pecho de los tipos caían
al suelo, dejando el resto del cuerpo en pie, se suponía que Kurenai les había
cortado por la mitad. Todos miraban la escena, aunque después de unos segundos,
los clientes de la taberna volvieran a sus quehaceres. Con una disculpa, el
tabernero se desase de los cuerpos, mientras Kurenai decide que lo mejor es
largarse de allí. Después de una discusión entre Kurenai y Joan que ni Dhalia
ni Meimi pudieron entender, Joan dio una resumida (y muchos piensan que falsa)
explicación. Según Joan, tuvo que aterrizar en el planeta por un fallo en la
nave. Pero la nave la había adquirido en Camino, un sistema de seres que se
dedican a la clonación de especies. Al estar Camino fuera del borde exterior,
en Kameu no se conoce mucho de sus naves, y no sabían como tratar la nave y
menos como repararla. Por eso al no poder salir, decidió instalarse un tiempo
aquí. Pero con la guerra, se le fueron las ganas, y decidió salir lo antes
posible. Por eso se pasaba el día apostando, para conseguir dinero para una
nave. Kurenai, que no se creía ni una palabra, se guardo el pequeño
cuestionario que le tenia preparado, y se dedico a pensar mientras caminaban.
- ¿Bueno y ahora que vamos a hacer? - preguntaba Dhalia mirando que la
muralla no tenia fin.
- Seria mejor devolvernos y entrar de nuevo a la ciudad - opino Meimi.
- Podríamos irnos del planeta... - sugirió Joan mientras todos se volvían
hacia él. Este saco unos papeles. Kurenai se los arrebato y los inspecciono.
- Son los papeles de pertenencia de una nave de mormones. La gane en la
apuesta .Se encuentra en los hangares en la otra entrada de la ciudad -
- ¡¿Y por que no lo dijiste antes, imbécil?! - grito Kurenai mientras se guardaba
los papeles.
- Para ser tan joven, sabes sobrevivir bien - dijo Dhalia rascándole la
cabeza.
- ¿Joven? Pero si tiene mas edad que tú - Dijo Kurenai.
- ¿Qué? -
- Tengo 33 años - respondió Joan.
- Eso es imposible - dijo Meimi
- ¿No os enseñan nada de pequeñas? Existe una evolución de la especie humana
que se instalo en los núcleos de los planetas del sistema Oxgurted, y que el
sistema de crecimiento es mas lenta que de las otras ramificaciones de la
especie humana. - Aclaraba Kurenai, mientras observaba que la próxima entrada a
la ciudad se podía observar por fin. Después de otras discusiones por la edad
de Joan, por fin llegaron a la entrada de la ciudad. Según Joan, los hangares
quedaban a poco mas de 2 kilómetros de la entrada, hacia la derecha. Pero antes
de entrar, algo hizo frenar a Kurenai. Todos se detuvieron un instante,
mientras esperaban una explicación. Pero de repente, Dhalia se exalto.
- Yo también lo siento - dijo Dhalia.
- Ocultémonos - dijo Kurenai mientras dirigía al grupo hacia una entrada en
la muralla. Después de varios segundos esperando, empezaron a salir grupos de
personas por la puerta. Eran el grupo de siths que había estado en la pequeña
reunión, y que salían cada uno con su "spider" personal. Todos se
dividían he iban a una parte distinta. Pero el último se detuvo en seco en la
salida. Era el sith que había estado hablando con Darth Hulmit al final de la
reunión. Miro hacia atrás, y sin quitarse la capucha, inspecciono los
alrededores. Kurenai y su grupo, preocupados por la situación, no podían hacer
otra cosa que prepararse para un posible ataque. Pero finalmente, el sith dio
media vuelta y siguió su rumbo. Todos salieron del escondite.
- Sabia que estábamos aquí - dijo Kurenai.
- ¿Y porque se fue? - pregunto Meimi.
- Los sith son simplemente jedis del reverso tenebroso de la fuerza. También
pueden ver el futuro. Seguramente sabe perfectamente lo que pasare, por lo
menos hasta dentro de 24 horas. La fuerza es muy poderosa en él.
- ¿Quieres decir, que no nos ataco porque sabia que alguien lo haría
después? -
- Probablemente - Respondió Kurenai mientras empezaba a caminar - Será mejor
que sigamos -
Después de este pequeño encontronazo, el grupo se dirigió rápidamente a los
hangares, donde encontraron la nave, Phionix. Era grande, y parecía tener
cabida para varios tripulantes. De forma alargada, las alas poseían forma de
semicírculos, y también tenia tres hélices traseras, cada una en una de las
tres ramificaciones que poseía la nave por la parte trasera, y que aparentemente
servían de algo mas que para las hélices y motores. Pero aparte de eso, había
otro inconveniente. La nave no tenia muy buen estado. La pintura estaba ya
raspada, y habían varios cables sueltos, pero eso no sorprendió a nadie, ya que
era de muy sabido por todo el universo que los mormones siempre preferían
ocuparse de sus partes mecánicas que las de otras máquinas.
- ¿Seguro que eso vuela? - dijo Dhalia
- ¿Tienes otra nave mejor? ¿porque en ves de quejarnos tanto, mejor no
subimos rápido? Mejor preocuparnos cuando estemos fuera de Kameu - dijo Joan,
mientras que junto a los demás se dirigían a la entrada. Pero de repente,
Kurenai agarra del hombro al chico, sin que las muchachas se den cuenta.
- Joan ¿La excusa que nos diste era verdad? - pregunto Kurenai.
- ¿A que te refieres? -
- A lo de la nave irreparable y que por eso apostabas -
- Claro - contesto Joan. Kurenai lo observo varios segundo, hasta que se
aseguro de que no mentía. Pero ahora se dio cuenta de que era hora de resolver
varias preguntas.
- ¿Entonces que hacías en Camino, Joan? Es un simple sistema de clonadores,
que apenas se ocuparon de unos pocos casos. Me parece recordar que tampoco son
muy amigables con personas como tu -
- ¿Personas como yo? -
- Maleducadas y... con cartera pequeña -
- Estaba... solo de paso -
- Camino fue borrada de muchos mapas, si mal no recuerdo. Incluso la
biblioteca Jedi no posee información sobre ellos. Es imposible que supieras
donde esta, y menos, trazar una ruta con Camino como puerto -
- Vamos Kurenai, me la encontré en mitad del viaje, y fui a ver que era -
- Entonces no estabas de paso ¿no? -
- Esto... no - Contesto finalmente Joan. Los dos chicos se miraron, hasta
que Kurenai se dio media vuelta, para ir hacia la nave.
- Mientes, Tilkin, lo se. Llegare al fondo de este asunto - Dijo finalmente
Kurenai. Joan, un poco sobresaltado, se limpio la cara llena de sudor, y
suspiro.
- "Esto se complica, Kurenai sospecha algo. Debo estar atento" -
Pensó el Joan, mientras corría detrás de los demás. Cuando al fin llego, Todos
esperaban que abriera la puerta, y pidiéndole rapidez, finalmente la abrió.
Pero sorprendentemente alguien salió de dentro de la nave.
- Vaya, así que intentando huir sin zanjar nuestro pequeño asuntito ¿no? -
La sith se quito la capucha, mientras su pelo, se zarandeaba de lado a lado. Y
con sus tres ojos, miro a todos los del grupo.
- Vaya, después de la baja del jedi, el grupo se ha agrandado - Dijo Dotaf,
ya presentándose, mientras encendía su arma.
- Mierda, esto se complica. Dhalia, dirige a estos dos adentro. Y Joan,
intenta arrancar esto como sea. Yo me encargare de Dotaf - dijo Kurenai
mientras encendía sus sables. Dhalia se intento oponer, pero enseguida corrió
junto a los otros hacia adentro de la nave.
- No te preocupes Kure, te vendré a ayudar enseguida - Grito de dentro de la
nave. Mientras Dotaf y Kurenai se miraban a los ojos.
- Creo que no podrá ayudarte, o mejor dicho, no llegara a tiempo - dijo
Dotaf, mientras se ponía en posición.
- Ya lo creo, ya que cuando vuelva, ya estarás muerta - Añadió Kurenai,
mientras se ponía también en posición ...continuara