Kurenai
El
Hijo del Dolor
Capitulo 4
El Ángel Caído
Finalmente, el ataque sith concluyó. En la capital de Kameu, todo estaba
destruido. Aun así la vida seguía. Los sith habían tomado las riendas del
gobierno, pero a sus habitantes todavía podían gozar de la libertad, antes de
que se impusieran las nuevas leyes. La única que había por ahora era la
prohibición de salir, pero aparte de eso, todo era lo mismo. Los cabarets
seguían abiertos y la gente trabajaba intentando reconstruir su ciudad. Las
patrullas sith vigilaban a los habitantes. Estos a su ves, murmuraban opiniones
sobre los nuevos ocupantes del planeta. Pero aparte de eso nada llamaba la
atención el las desoladas calles de la ciudad. Nada excepto una pareja de
caminantes, que llamaban un poco la atención. Un chico moreno de pelo largo y
de ropas desgarradas, y una chica pelirroja sonriente. No eran nada mas ni nada
menos que Dhalia y Kurenai, que caminaban en fila, uno detrás del otro,
respectivamente.
- ...Y después mi madre preparó el equipaje y nos fuimos a Tubeir, en la
estrella de Amstuin - Dhalia contaba detenidamente algo de su vida, mientras
Kurenai no tenia una buena cara - Y después... -
- ¡Cállate! ¡Llevas todo el día hablando! ¿Es que no te puedes callar? -
gritaba el chico, arto de tanta palabrería. Dhalia miraba sorprendida al chico.
Quedo pensativa, pero no tardo en enfurecerse también.
- ¡Yo solo intentaba hacer mas ameno el viaje! ¡Eres tu que eres muy
insociable y no sabes escuchar!-
- ¡Pues lo que haces es hacerlo mas pesado! ¡Hablas como un loro! -
respondió Kurenai mientras esperaba otro grito de la chica. Pero en ves de eso,
la chica quedo dudosa, haciendo que Kurenai lo estuviera también.
-¿Qué es un loro? - pregunto finalmente la chica. Kurenai no se podía creer
lo que oía, y miraba extrañado a la chica
- ¿No sabes lo que es un loro? ¿No eres humana? -
- Bueno soy de la especie humana, pero no he visto La Tierra nunca. Nací en
Guirbin, y me trasladé a Tubeir, con mi familia - dijo algo melancólica Dhalia.
Kurenai le miraba, mientras no sabia que decir. Finalmente, dando se media
vuelta, prosiguen los dos su camino.
- Oye Kure, ¿A donde se supone que vamos? -
- Tenemos que salir del planeta antes de que las cosas se pongan raras -
- ¿Y después? -
- Te llevaré de vuelta a Coruscant, el Templo Jedi -
- ¿Así que te vas a deshacer de mi, no? -
- Exacto, ya te he dicho que no puedo cargar con una padawan - Kurenai se
gira al responder la chica, para ver si empezaba a discutir de nuevo. Pero solo
puedo encontrar a Dhalia furiosa, aunque callada. Los chicos se miraron algo
enojados, pero finalmente, Kurenai vuelve a caminar. O eso pretendía hacer,
pero a causa de un despiste se chocó con una criatura extraña que no alcanzo a
definir, ya que del golpe los dos cayeron al suelo. Dhalia solo podía ver como
el chico y el otro ser se revolvían en el suelo, mientras se apretaban la
cabeza y se quejaban.
- ¿Que haces Kure? - Pregunta Dhalia mientras miraba despreciablemente a
Kurenai, que se levantaba poco a poco.
- ¡¡A callar!! -
- Mi cabeza... - se quejaba el otro ser. Por la voz que tenia, era
indiscutiblemente chica, o del sexo femenino. Kurenai, ya repuesto del golpe,
se acerca al sujeto para ver como se encuentra. Al girarla, poco a poco se
reconocieron los rasgos. Poseía estructura humana, aunque con otras
características. En la frente llevaba un zafiro incrustado, que brillaba
levemente. Sus orejas, alargadas y recortadas, eran bastante elegante. Poseía
una cara totalmente pálida. Los ojos eran enteramente verdes. Y finalmente su
cabello rubio brillaba por si solo. Kurenai miraba embelesado a la criatura
semiconsciente, al igual que la sorprendida Dhalia, que la observaba
detenidamente mientras Kurenai la levantaba del suelo en brazos.
- Es... ¿Un ángel? - preguntaba Dhalia señalando a la criatura.
- Espera ¡Eso es imposible! ¡No tiene alas! - Pero Dhalia contraataca la
contestación del chico mostrándole las alas del ángel. La pareja se mira
seriamente
- ¿Siempre tienes que tener la última palabra? -
- Si, cuando tengo razón - responde Dhalia. Entre tanto el ángel se había
despertado, y se había acomodado en los brazos del joven, que no se había dado
cuenta. Y claramente no dejaba de mirarlo. Fue Dhalia, quien se dio cuenta de
eso.
- Mira, esta despierta - dijo la chica. Kurenai, al ver que era verdad, la
endereza y la deja en el suelo, mientras esta se limpia un poco. Finalmente se
puso a mirar a todos los lados, mientras se acariciaba la cabeza.
- Señorita, siento el golpe, espero que este bien... - El chico esperaba la
contestación del ángel, pero esta no dejaba de pasearse y observar de aquí para
aya. Finalmente se detiene delante del chico.
- ¿Donde estoy? - pregunto el ángel, dejando embobados a los dos chicos.
- ¿Qué? -
- No recuerdo nada ¿Que hago aquí? - responde el ángel
- Esto... bueno, señorita... ¿como la debemos llamar? - Pregunta Kurenai un
poco confundido por la escena.
- Esto... ¡es gracioso, pero tampoco me acuerdo! Ja, ja, ja, ja - El ángel
se reía pero Kurenai y Dhalia no sabían donde mirar.
[Un rato después]
La tarde caía en Kameu y que uno de los dos soles se estaba a punto de
ocultar. Dhalia, Kurenai y el ángel, estaban sentados en el pasto a las afueras
de la ciudad. Habían conseguido un pequeño medio de transporte, con el cual
pudieron alejarse de allí. No es muy seguro para Kurenai ir paseándose con un
ángel y una padawan en medio de todo el mundo. Un ángel llamaba la atención por
si solo. Su espectacular y peculiar aspecto, causante de la denominación de
"seres mas hermosos del universo", era el destino de muchas miradas,
algunas de sospecha y otras de gozo. Mientras, la padawan era más llamativa si
cabiera, no solo por la trenza en la oreja, que los diferenciaban, si no por
portar un sable de luz a la vista de todos.
- Bueno, en resumen, sufres de amnesia - dijo Dhalia mirando al ángel, que
se mantuvo pegado a Kurenai toda la tarde.
- Bien tampoco es para preocuparse tanto - decía Kurenai aliviado
(Actualmente la amnesia se cura entrando por un ordenador especial al cerebro
del paciente, se configura la sección de los recuerdos y estos se liberan. Así
el paciente recupera la memoria).
- Claro pero actualmente, puede que no quede ningún hospital en pie en
Kameu, todo esta destruido - replica Dhalia
- Pero hay otras formas de devolverle la memoria... -
- ¿Que pretendes? ¿estar pegándole en la cabeza media hora hasta que la
recupere? -
- Yo no soy tan bruto como tú, Dhalia -
- ¿A quien llamas bruta? - La pelea seguía entre Dhalia y Kurenai, mientras
el ángel los miraba sonriente. De repente, el ángel agarra el brazo del chico,
dejando a la padawan y a Kurenai callados.
- Da igual, estoy bien como estoy - dice el ángel, mientras sigue abrazada a
Kurenai, y este no puede hacer mas que mirarla.
- ¿Qué? -
- Me gusta mucho Kurenai, me voy a quedar con él -
- Espera un momento, no puedes hacer eso... - Dhalia no pudo terminar la
frase, al ver la escena. El ángel abraza muy fuertemente a Kurenai, mientras
este se alejaba. Temblando, y con poco equilibrio, el joven se tropieza,
cayendo al suelo, con el ángel encima. Mientras, Dhalia, empieza a enfurece.
- No... espera... yo no.. - Kurenai se arrastraba por el suelo con el ángel
encima. Pero Dhalia le pone un pie en la cara, y lo detiene.
- ¿No crees que este no es lugar para hacer eso? - pregunta Dhalia, que
seguía pisando la cara del joven. Este, se levanta rápidamente, quitándose el
pie de la cara y enderezándose, se coloca delante de Dhalia.
- ¿Qué insinúas? -
- ¿Te parece bonito estar metiéndole mano a la primera que te encuentras? - Kurenai
iba a reventar y contestar gritándole, pero se detuvo. Dio media vuelta y se
dirigió hacia el ángel. Pero gira un momento la cabeza hacia Dhalia.
- Seguro que preferirías que te metiera mano a ti - dijo finalmente.
- ¡¿Qué has dicho?! ¡¡Lone Redstar, yo te mato!! - Gritaba Dhalia
desesperada.
- Realmente no pareces una Jedi... -
- Todavía soy una padawan, no tengo que obedecer todas las normas - Decía
Dhalia mientras con su espada intentaba cortar a Kurenai, y este esquivaba los
sablazos hábilmente y sin problemas. Después de unos cuantos minutos, Dhalia se
cansa y guarda el sable, y sudorosa, se sienta.
- Necesito un nombre - Dijo repentinamente el ángel. Kurenai y Dhalia
miraron al ser mientras meditaban su petición.
- Me pondré el que Kurenai quiera - dijo acercándose al chico, que otra vez
emprendía una lenta retirada.
- Bueno, pues yo... -
- ¡¡Dile uno ya!! - Dijo Dhalia enfadada.
- Trubalia ... Restriun ...Vinesi... - Kurenai soltaba una serie de nombres
sin mucho sentido, sin decidirse, mientras se alejaba del ángel torpemente.
- ...Meimi...- Dijo finalmente cayéndose al suelo. Las dos chicas miraron
como se ponía de pie lentamente. Cuando estuvo de nuevo de pie, el ángel salto
y le abrazo, ante los ojos enfadados de Dhalia.
- ¡Me llamare Meimi! -
- De acuerdo, pero bájate de mi por favor.. -
- Bien, y ahora que Meimi tiene nombre, ¿Que hacemos? - Dhalia, se ponía de
pie, se dirigía a la pareja.
- Bueno, como no hay médicos disponibles en el planeta, lo mejor es salir
cuanto antes de él. Después nos dirigiremos a el templo Jedi, donde te
dejaremos, y a continuación nos iremos a la Lunas de Dielo, a haber que puedo
hacer con Meimi.
- ¿Y porque no al revés? ¿ Porque no dejamos al ángel primero y después
vamos al templo Jedi? - Se quejaba Dhalia.
- ¿Y por que deberíamos hacer eso? -
- Pues... porque... - Todos esperaban una respuesta de Dhalia, que no sabia
que decir. Mientras, Meimi sonreía.
- Yo creo que Dhalia no quiere que nos quedemos solos Kurenai y yo -
respondió la sonriente Meimi.
- ¡Eso es mentira! -
- Bueno, da igual, ya lo decidiremos. Es inútil preocuparnos por que hacer
cuando salgamos, si todavía no hay ninguna posibilidad de salir - Adjunta
Kurenai mientras que se levanta, al igual que Meimi y Dhalia. El chico saca un
manto verde, con una capucha, que era bastante grande. Y se la da a Meimi.
- Póntela por mientras que entramos a la ciudad. Y así evitaremos problemas
- Al oír esta orden, Meimi se puso la ccapa y la capucha, y gracias a ello podía
esconde gran parte de su belleza.
- Y respecto a ti, Dhalia, más vale que guardes esa espada en un lugar poco
visible, y desátate esa trenza -
- ¿Y por que? -
- Para poder salir todos ilesos del planeta. Ya es bastante raro ver un
ángel por este sistema de planetas, como para también llamar mas la atención.
Por el momento, nos dedicaremos a pasar desapercibidos, mientras ideamos algo
para salir de Kameu. - finalizo Kurenai. Al oír esto, Dhalia se desató la
trenza y se guardo el sable. Kurenai al ver listas a las chicas, las montó en
el vehículo, y partieron hacia la entrada de la ciudad.
[ En una taberna a la entrada de la ciudad]
- Oye mequetrefe, mas vale que nos pagues todo lo que nos debes - En una
mesa apartada, se encontraban tres personas. Un humano (o muy parecido a esta
raza), y dos Mormones (seres de provenientes de Mormon, y que poseen pesuñas en
vez de manos y pies. Muchas de sus partes eran metálicas a causa de la gran
guerra que llevaba desde milenios entre los mismos habitantes de Mormon. No se
sabe con certeza como son sus cuerpos primitivos, ya que siempre nacían con
deformaciones que se reparaban con mecanismos metálicos.). El humano tiraba los
dados continuamente, y se quejaba continuamente.
- Vamos chicos, doble o nada, ¿de acuerdo? - dijo el humano
- Joan, ni trabajando toda una vida podrías pagar esto -
- Os lo pagare, no os preocupéis ¿O es que tenéis miedo de perder? - Los
mormones, al oír esto, se enfadaron, y se sentaron, esperando la ultima tirada
del hombre.
- ¿Bueno, que apostáis ahora? -
- Te daremos a Phionix, nuestra nave, mas la cantidad que nos debes. Pero si
pierdes, deberás darnos el doble de la cantidad que nos debes -
- Trato hecho ¡¡Todo por un siete!! - Dijo el humano, lanzando los dados y
esperando el 7 deseado. Después de un gran rodamiento, y mucha expectación, uno
de los dados marca un 4, mientras que el otro se cae y rueda por el suelo. El
trío corre detrás del dado, y esperan a que se pare. Este lentamente, después
de chocar con infinidad de sillas y de mesas, se para en una esquina, marcando
el...
- ¡¡3!! ¡¡4 más 3 son 7!! ¡¡He ganado ja ja ja ja!! - Pero la felicidad del
humano no duro mucho, ya que un mormon lo agarra por el cuello.
- Otra ronda ¿de acuerdo Joan? -
- Esto, creo que se me han ido las ganas de jugar... -
- Pues mas vale que te vuelvan, por tu bien - Dijo el mormon, dejando al
humano en el suelo, este huye por las mesas perseguido por sus compañeros de
juegos. En ese momento, Kurenai, Dhalia y Meimi entrar en la taberna por la
puerta. El humano, en el suelo, mira para trás y clava sus ojos en Kurenai, y
este en él.
- ¡¡Kurenai!! - gritó el humano
- ¡Tilkin! ¡¿Qué haces aquí?! - Kurenai sorprendido se hecha para atras,
mientras Tilkin se se pone de pie junto a su lado. Pero delante suya tenian dos
Mormones furiosos y a punto de atacarles.
- Olle, Kurenai, chaval, ¿me haces un favor?, me deje el arma en casa y... -
- ¿Porque siempre que estamos juntos pasan estas cosas? - Pregunta Kurenai
al ver que los dos Mormones se acercaban. Mientras, Meimi se escondia detras de
Dhalia, y esta se intentaba contener la compostura...continuará
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