LoS oRiGeNeS dEl FeMiNiSMo HiStOrIkO (1789 - 1870)




En el Antiguo R�gimen la desigualdad jur�dica de los miembros de la sociedad era la norma. Nobles y cl�rigos gozaban de privilegios (exenci�n fiscal, monopolio de los altos cargos p�blicos, leyes y tribunales especiales) vedados a la gran mayor�a de la poblaci�n (el tercer estado o estado llano). La ausencia de derechos pol�ticos (voto) y libertades (expresi�n, reuni�n, religi�n) era otra caracter�stica clave del Antiguo R�gimen.
En el caso de las mujeres, la mitad de la poblaci�n, a todo lo anterior se le deb�a unir su funci�n social circunscrita a lo dom�stico, a las labores de la casa, de la procreaci�n y del cuidado de los hijos; y su subordinaci�n legal al hombre, padre o esposo.

La Revoluci�n Francesa (1789) y las dem�s revoluciones liberal-burguesas plantearon como objetivo central la consecuci�n de la igualdad jur�dica y de las libertades y derechos pol�ticos. Pronto surgi� la gran contradicci�n que marc� la lucha del primer feminismo: las libertades, los derechos y la igualdad jur�dica que hab�an sido las grandes conquistas de las revoluciones liberales no afectaron a la mujer. Los "Derechos del Hombre y del Ciudadano" que proclamaba la revoluci�n francesa se refer�an en exclusiva al "hombre" no al conjunto de los seres humanos.

A partir de aquel momento, en Europa Occidental y Norteam�rica se inici� un movimiento, el feminismo, que luch� por la igualdad de la mujer y su liberaci�n. Durante ese per�odo, el principal objetivo del movimiento de las mujeres fue la consecuci�n del derecho de voto. Nac�a as� el movimiento sufragista.

"El feminismo ha sido, como movimiento social, una de las manifestaciones hist�ricas m�s significativas de la lucha emprendida por las mujeres para conseguir sus derechos. Aunque la movilizaci�n a favor del voto, es decir, el sufragismo, haya sido uno de sus ejes m�s importantes, no puede equipararse sufragismo y feminismo. Este �ltimo tiene una base reivindicativa muy amplia que, a veces, contempla el voto, pero que, en otras ocasiones, tambi�n exige demandas sociales como la eliminaci�n de la discriminaci�n civil para las mujeres casadas o el acceso a la educaci�n, al trabajo remunerado (...)" NASH, Mary y TAVERA, Susanna:
Experiencias desiguales:Conflictos sociales y respuestas colectivas (Siglo XIX)
Madrid, 1995, Ed. S�ntesis, p. 58

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