FeMiNiSmO y MoViMiEnTo ObReRo
Los movimientos feministas y sufragistas estuvieron dirigidos por mujeres de procedencia burguesa. A pesar de que los planteamientos feministas eran interclasistas, sus ideas no lograron penetrar ampliamente en los ambientes obreros. Ni feministas, ni sufragistas consiguieron nunca movilizar ampliamente a las mujeres trabajadoras.
Los propios ide�logos del primer movimiento obrero, en la primera mitad del siglo XIX, mantuvieron posturas contradictorias respecto a la igualdad de derechos de la mujer.
Flora Trist�n (1803-1844), hija de un criollo peruano y una francesa, es la gran pionera del feminismo socialista.
�A vosotros, obreros que sois las v�ctimas de la desigualdad de hecho y de la injusticia, a vosotros os toca establecer al fin sobre la tierra el reino de la justicia y de la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre. Dad un gran ejemplo al mundo (...) y mientras reclam�is la justicia para vosotros, demostrad que sois justos, equitativos; proclamad, vosotros, los hombres fuertes, los hombres de brazos desnudos, que reconoc�is a la mujer como a vuestra igual, y que, a este t�tulo, le reconoc�is un derecho igual a los beneficios de la uni�n universal de los obreros y obreras�.
Flora Trist�n
La Uni�n Obrera
1843
Esta posici�n contrasta claramente con la misoginia de alguno de los primeros ide�logos del movimiento obrero como Ferdinand Lasalle (1825-1864) y, sobre todo, Pierre-Joseph Proudhon (1809-1864). Este �ltimo afirmaba claramente que una mujer igual al hombre significar�a �el fin de la instituci�n del matrimonio, la muerte del amor y la ruina de la raza humana�. El lugar ideal para la mujer era el hogar. Para Proudhon las cosas estaban claras: �no hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o prostitutas�.
Sin embargo, fueron Karl Marx (1818-1883), Friedrich Engels (1820-1895) y August Bebel (1840-1913) los que establecieron las bases del pensamiento socialista sobre la �cuesti�n de la mujer�.
Engels en su libro "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" (1884) equiparaba la dominaci�n de clase con la dominaci�n de la mujer por el hombre. Sin embargo, para �l como para Marx, la emancipaci�n de la mujer s�lo se har�a realidad tras una revoluci�n socialista que liquidara el capitalismo. Por consecuencia, la lucha de las mujeres deb�a subordinarse, o como mucho ir unida, a la lucha de clases, ya que, de hecho, no hab�a diferencia alguna de objetivos.
Para Marx y Engels, la igualdad pol�tica entre los sexos era una condici�n necesaria para la plena emancipaci�n de la sociedad. Adem�s, los fundadores del socialismo cient�fico entend�an que la base fundamental de la emancipaci�n femenina era su independencia econ�mica frente al hombre.
�La mujer es un ser libre e inteligente, y como tal, responsable de sus actos, lo mismo que el hombre; pues, si esto es as�, lo necesario es ponerla en condiciones de libertad para que se desenvuelva seg�n sus facultades. Ahora bien, si relegamos exclusivamente a la mujer a las funciones dom�sticas, es someterla, como hasta aqu�, a la dependencia del hombre, y, por lo tanto, quitarle su libertad. �Qu� medio hay para poner a la mujer en condiciones de libertad? No hay otro m�s que el trabajo�.
Congreso de la Federaci�n Regional Espa�ola de la AIT
Zaragoza (1872)
Cit. NASH,M. (Ed.)
M�s ennll� del silenci. Les dones � la hist�ria de Catalunya
Barcelona, 1988
Clara Zetkin
en los �ltimos momentos
de su vida
August Bebel
Corresponde a August Bebel, dirigente socialista alem�n, el m�rito de ser el primer te�rico marxista que escribi� de una forma espec�fica sobre la mujer en su libro La mujer y el socialismo (1879).
�La mujer de la nueva sociedad ser� plenamente independiente en lo social y lo econ�mico, no estar� sometida lo m�s m�nimo a ninguna dominaci�n ni explotaci�n, se enfrentar� al hombre como persona libre, igual y due�a de su destino�.
August Bebel
La mujer y el socialismo
1879
Por �ltimo, hay que destacar, dentro de la socialdemocracia alemana, la figura de Clara Zetkin (1857-1933). Creadora del D�a Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, fue la gran propulsora del feminismo en la Segunda Internacional o Internacional Socialista. En 1907, se celebr�, bajo sus auspicios, la I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Esta organizaci�n lleg� a agrupar 174.751 afiliadas en 1914.
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