UNA GRANDE Y LIBRE: LA EUROPA NAZI


Los �ltimos d�as de Gotemburgo cuestionan un modelo europeo que ha prometido en estos a�os ser la panacea del progreso y de las libertades. La �ltima cumbre europea pone de manifiesto la lejan�a de la clase pol�tica con respecto a l@s ciudadan@s y a cualquier tipo de movimiento social. Su falta de inter�s hacia un posible conocimiento de sus posturas e ideas revela el grado de prepotencia con que los l�deres europeos deciden, a nuestras espaldas, y sobre nuestras espaldas (mediante la represi�n f�sica), un continente y un contenido que no queremos. Para muestra un bot�n: el tel�n de acero levantado en torno a la sede de sus reuniones y "saraos" simboliza, tanto para l@s gotemburgues@s como para la gente venida de fuera, un muro de verg�enza tras el que se aislan; una fortaleza de despotismo desde la que deciden un mundo que nos es ajeno.
Tambien se pone de relieve el fracaso de lo que ellos llaman democracia. Una democracia en la que no tienen cabida las voces cr�ticas. En la que �nicamente se nos permite u obliga a votar cada cierto tiempo para "elegir" una de las dos caras de la misma moneda. Solo se nos oferta dos versiones, una dura y otra moderada, de la �ideolog�a? imperante, del pensamiento �nico. En la que nos censuran si disentimos, se nos golpea si manifestamos nuestras ideas p�blicamente, e incluso se nos intenta matar si luchamos por nuestros derechos. La �nica diferencia con una dictadura est� en la calidad del barniz.
La alarma y la confusi�n en las declaraciones de los "jefes de Estado y de Gobierno" tampoco dejan lugar a dudas: "es muy peligroso dar a estas protestas alg�n tipo de cr�dito intelectual como posiciones cr�ticas" (Tony Blair), "bajo el pretexto de una manifestaci�n antiglobalizaci�n, lo que parece ya un poquito singular, se mueven organizaciones entrenadas, bien financiadas, bien pagadas y bien alentadas que lo que quieren es provocar situaciones muy graves de disturbios y de violencia" (Jose Mar�a Aznar), "vamos a responder con m�todos democr�ticos. En general considero que la polic�a est� haciendo un buen trabajo" (Thomas Bodstr�m, ministro de justicia sueco). Qu� atrevida es la ignorancia: el desconocimiento de nuestras reivindicaciones y propuestas, de nuestros intercambios y sus posteriores conclusiones desvela lo bien atados que tienen las multinacionales a sus cabezas "pensantes" (v.g. los pol�ticos).
Circunscribir el vasto movimiento de resistencia en las esferas de la violencia es, adem�s de un error, una estrategia del poder para despistar a la opini�n p�blica. El objeto de los grupos antiglobalizaci�n no es la violencia, y pensar lo contrario es absurdo. Es m�s, la amalgama de los grupos que participaban en el encuentro era grande (grupos pacifistas, ecologistas, pro derechos humanos, sindicalistas, feministas, venidos de todas partes del mundo), pero todos coincid�amos en la b�squeda del di�logo como alternativa a la violencia. Mientras, ellos discut�an sobre los usos y las formas de una violencia vertida y legitimada desde arriba y cuyo m�ximo exponente es una OTAN grande, ubicua y aut�noma con la que oprimir a los pueblos del mundo y defenderse contra no s� sabe qu� (�marcianos?).
Desafortunadamente, lo que quedar� de Gotemburgo -como ya pasado con Seattle, Niza o Praga- ser�n las im�genes de la violencia en las calles: im�genes que son s�lo una parte muy peque�a, y para nada representativa, de todo lo que se ha gestado en el dif�cil empe�o por un mundo mejor. Al margen de la violencia est� el encuentro cultural y pol�tico entre muy diversas gentes que trabajan todos los d�as para la libertad; el esfuerzo entre colectivos de muy distinto signo para converger hacia objetivos comunes; la hospitalidad de aquell@s gotemburgues@s que nos cedieron sus espacios para que celebr�ramos nuestra cumbre. Nuestro objeto com�n es comunicarnos y caminar, para hacer que la globalizaci�n sea una globalizaci�n de personas, de culturas y de ideas, y no un torrente liberalizador de capitales y armas.
Esto es lo que silencia su aparato de propaganda: lo que callan los medios. Al igual que sus caudillos, los mass media no mostraron inter�s alguno en ponerse "al otro lado de la barricada", de contrastar fuentes, como exige el c�digo �tico de cualquier periodista que se precie. Como an�cdota, la rueda de prensa que se celebr� el jueves por la ma�ana en el local de la SAC, donde la nota predominante fue la ausencia absoluta de los principales interesados, es decir, los medios.
Con esto, los medios, obedeciendo as� las �rdenes del poder que les manipula, no hacen otra cosa que desacreditar y criminalizar nuestras protestas. Difunden aquello de que existe "una especie de" mano negra y solapada que financia nuestras acciones (?) porque necesitan ponerle nombre a un movimiento que no pueden controlar y crear de esta manera un enemigo reconocible una vez acabada la guerra fr�a (seguro que en breve saca Hollywood alguna pel�cula de polic�a megahombre frente a peligrosos terroristas antiglobalizaci�n).
Pero lo que es cierto es que esta imagen de violencia no se sostiene; est� plagada de grietas y la opini�n p�blica empieza a vislumbrar m�s all� de la mera imagen de "polic�as contra manifestantes". En esto es donde empezamos a ver los resultados de nuestra lucha, en que poco a poco, todo el mundo se est� dando cuenta de que detr�s de la violencia -siempre causada por fuerzas represoras- est� la resistencia, la lucha por la supervivencia en un mundo que necesariamente tiene que cambiar.
Lo hemos vivido en Gotemburgo: las reuniones, las conferencias, las charlas, el contacto humano por encima de fronteras, de idiomas o de culturas son la prueba de que nuestra lucha sirve, de que tenemos mucho que decir y mucho por lo que trabajar. Que las reivindicaciones cobran sentido independientemente de la agenda del gran capital. Podemos elegir esas fechas como referente casual, aunque ya lo cierto es que sabemos que nuestra lucha se construye, d�a a d�a, en cualquier rinc�n del mundo.
Hay que estar alerta: porque nuestra iniciativa provoca, de momento una reacci�n muy dura y que va a ir a m�s, y ante la cual la ciudadan�a va ha responder. La decisi�n, por parte de la UE, de suspender temporalmente los acuerdos de Schengen revela hasta que punto las libertades que inicialmente conseguimos son s�lo una falacia: el lavado de cara de una "uni�n" puramente econ�mica. Van a impedir el movimiento de personas en situaciones "de peligro", van a fortalecer el control policial sobre las gentes, y sin embargo, no vetan, sino que promueben la libre circulaci�n de armas o de capitales en momentos de grave crisis para la poblaci�n. �sta no es la Europa de los pueblos, es la Europa del fascismo.


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