ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE
CLOMRO
Informe Clomro-4 RED MUNDIAL DE LIBRES REBELDES
Sección I EL CONOCIMIENTO, LO OPERATIVO Y
LOS LIBRES REBELDES
EL CONOCIMIENTO CÓSMICO Y LA REBELIÓN
Parte I
CONCEPTOS FUNDAMENTALES
EL PROPÓSITO FINAL
La pregunta en cuestión
A veces me preguntan a dónde pretendo
llegar con esto que estoy haciendo, qué se puede lograr sabiendo
esto, cuál es el propósito final de todo. Entonces me obligan a
hablar de cosas que están más allá de este mundo; cosas que,
por pertenecer a una vida que no es ésta que están viviendo, no
les pueden parecer tan importantes como lo sería si les dijera
que el propósito final es aquí y ahora. Pero como me preguntan
por el fin último y no por el propósito inmediato, entonces
debo "decepcionarlos" y decirles que esto que estoy
transmitiendo y que están aprendiendo y queriendo aplicar
pragmáticamente, es para otra vida...
Esto puede parecerse a aquello pregonado por
ciertas religiones, en el sentido de que "la recompensa de
los justos será en el Cielo, no en la Tierra", por lo cual
había que soportar la pobreza y las adversidades de esta vida,
irreversiblemente, a tal punto que, a mayor sufrimiento, mayor
premio en la otra vida...
Pero lo que propongo está muy lejos de tal
engañosa prédica religiosa. Puedo asegurar que esta
información que estoy transmitiendo es útil para producir
transformaciones inmediatas para mejorar la vida, a nivel
individual al menos, y hasta en lo colectivo, con algunas
posibilidades de provocar cambios en la sociedad (no un cambio
"de" la sociedad, pero sí "en" ella, en
diversos ámbitos y conjuntos de personas). La sola concreción
de ese propósito inmediato, ya sería suficiente para que no me
pregunten nada más, y traten de llevar adelante esta propuesta
para mejorar sus vidas e influir sobre los ámbitos que puedan
para inducir transformaciones positivas. Pero me preguntan por el
propósito final, y entonces debo hablar de cosas que ninguno de
nosotros va a ver con estos ojos y a presenciar con estos cuerpos
en los que estamos.
Lo planetario y lo universal
Si el objetivo último fuera "salvar
al mundo" (de la amenaza armamentista, de la polución
ambiental, de la extinción de especies vivientes, de la
persistencia del hambre y las enfermedades...) y lográramos un
paraíso en la Tierra, sería magnífico, pero así y todo, sólo
seríamos una más entre las privilegiadas esferas de luz
circulando por un espacio lleno de mundos y galaxias en un estado
tan lamentable como el que la Tierra presenta. Resuelto el
problema de este mundo, ¿qué habríamos hecho para resolver el
problema de todo el Universo? Ahí podrá decirse: "no, pero
cada mundo debe resolver su propio problema; nosotros no tenemos
nada que hacer con otros mundos, porque nuestra responsabilidad
está aquí, en éste". La omisión de ayuda visible y
concreta por parte de muchos de los extraterrestres que vienen
desde hace milenios, parecería confirmar esa aseveración. Pero
la ayuda visible y concreta que otros seres venidos de las
estrellas han traído, parecería indicar lo contrario. Que esto
de ocuparse de los problemas de otros mundos a los cuales ayudar,
no sería salirse de límites debidos, sino traspasar el límite
de la irresponsabilidad para con el Universo al cual le debemos
ayuda. Asumiendo la responsabilidad de hacer algo que repercuta
más allá de donde estamos, y no pretendiendo que el Universo
entero tenga que venir a resolver nuestro problema ("Dios
mediante", quiero decir, como quienes pretenden que la ayuda
de Dios es la que nos está sacando adelante, cuando, en
realidad, la ausencia divina es constatable en la evidencia de
que nos seguimos hundiendo desde que el mundo es mundo y lo
pisamos).
El Universo tiene un problema que es éste:
hay un Orden, una Ley para la evolución, y un Programa
preestablecido para que se cumpla, y hubo una conspiración que
alteró el Orden, mediante un programa que reemplazó al
evolutivo, generándose el desequilibrio. Y lo que el Universo
necesita no es reequilibrar mundo por mundo, de manera que sus
habitantes crean haber "aprendido la lección" y crean
"que fue útil esta experiencia del dolor y la
oscuridad". El Universo necesita que en cada mundo se tome
conciencia de lo inútil y perjudicial que esta experiencia ha
sido. Para que, se resuelva o no el problema de cada mundo, y
exploten o se salven los mundos en conflicto, sean de allí
rescatables cuantos más seres sea posible, para concederles
espacio y tiempo donde ellos colaboren para iniciar un nuevo
Universo en el que la negatividad no siga siendo empleada como
experiencia evolutiva. Es decir, que aquellos seres que en los
mundos en conflicto lleven adelante una rebelión a este programa
"evolutivo" del que son víctimas, y estén luchando
para que los seres confundidos sepan cuál es el verdadero
Programa Evolutivo Universal, no sólo son útiles a nivel
planetario, sino, y mayormente, a nivel universal. Seres así son
necesarios para una nueva etapa, de un futuro Universo en el cual
los conflictos creados para la "evolución", no vuelvan
a existir.
La amenaza en potencia
Por otro lado, seres que no hayan aprendido
que ese mecanismo pseudoevolutivo ha sido una gran farsa
manipuladora para lograr la corrupción del Universo, y persistan
en querer transportar a una futura etapa universal estos
principios que tienen como valederos y necesarios, serían un
verdadero peligro. Sin tener maldad, serían tan destructivos en
potencia como quienes implantaron el programa de la negatividad
sabiendo perfectamente que no sería para ninguna evolución,
sino para producir alteraciones irreversibles.
Seres salidos de mundos que hayan pasado por
la experiencia negativa, no son garantía de que desistan de
llevar adelante como directores, experiencias como la que
conocieron, pues tratarán de aplicar lo aprendido. Por más que
sean seres de Luz y de amor, la inocencia e ingenuidad de ellos
con respecto a los fines a los que obedecieron, los ha convertido
en una bomba de tiempo. Llevarlos a una futura instancia
evolutiva universal, sin que antes tomen conciencia de haber sido
utilizados con fines perversos que creyeron evolutivos, sería
exponer a una nueva crisis al futuro Universo a constituir.
Según la información que recibí, han sido destruidas galaxias
enteras con seres así, por lumínicos que fueran, para evitar la
propagación de esta enfermedad cósmica que padecían creyendo
estar sanos. Destrucción operada como precaución extrema, en
resguardo de lo que en el Universo se ha mantenido a salvo de esa
afección. Sólo se pretende rescatar de los mundos que deban ser
destruidos, a aquéllos que sean considerados merecedores de ser
transportados a una nueva instancia evolutiva, en mérito a la
lucha que hayan demostrado contra el régimen vigente y a favor
de los verdaderos Principios Evolutivos Universales: los del
Amor, sin ningún dolor y negatividad empleados como factores
necesarios para la evolución de la conciencia.
Lo que se puede esperar de este mundo
El propósito final de esta rebelión que
pretendo llevar adelante es, entonces, que de este mundo pueda
salir la mayor cantidad posible de seres cuyos bien claros
principios de cómo deberán vivir y enseñar a otros a vivir,
eviten transportar a nuevas instancias evolutivas conceptos que
puedan proyectar la enfermedad de las conciencias aquí
afectadas. Que el mundo se salve o explote, no afectará el
desarrollo de la acción tendiente a lograr dicho propósito. Por
lo tanto, debemos estar, mentalmente, más allá de las
circunstancias que le toquen vivir al planeta. Lo que para muchos
sería una victoria absoluta si el mundo se corrige, para
nosotros deberá significar muy poco: ¿de qué valdría la
prometida "Nueva Era" planetaria, si mientras aquí
unos gozan, en otros mundos seguirá el dolor? Y lo que para casi
todos sería un absoluto drama si el mundo fuera a extinguirse,
para nosotros deberá ser algo inevitable para lo que debemos
estar preparados, pensando en la pequeñez de este mal ante la
magnitud de un Universo que espera y nos ofrece la continuidad de
nuestra lucha que, aquí, habrá terminado.
Si no fuera por esta posibilidad que quiero creer que realmente
existe, si tal posibilidad no existiera, ¿de qué serviría esta
lucha? Si el mundo marcha hacia el inevitable final de otra más
entre las civilizaciones que sucumbieron en cada período de
decadencia del ciclo de las diversas humanidades que aquí
estuvieron, ¿para qué luchar por un mundo mejor? Admiro a los
ecologistas, pacifistas y a todos aquéllos que tienen la
esperanza de salvar lo insalvable. Y más aún admiro a los que,
sabiendo lo insalvable de todo esto, siguen luchando como si esa
lucha fuera a cambiar algo, aunque sepan que no va a cambiar
nada. Como dijo Martín Luther King, que "si supiera que
mañana se va a terminar el mundo, igual plantaría un
manzano". Esa gente es admirable. Pero esa lucha, ¿para
qué servirá? Si no va a servir para algo que esté más allá
de esta vida y de este planeta, ¿qué sentido tendría? Luchar
para que el "mientras tanto" sea más digno de vivirse,
pase lo que pase después, pragmáticamente, a nivel
existencialista, puede ser meritorio. Pero a nivel trascendente a
esta efímera existencia, es insignificante. Muchos plantarían
el manzano para un "mientras tanto" que se agota en sí
mismo. El manzano yo lo plantaría para un "mientras
tanto" que será de valor para lo que viene después. En mi
historial constará que yo planté un manzano para agregar algo
positivo en vez de dejar que el mundo siga igual. Es decir, no es
igual un mundo con un manzano más que sin ese manzano. No es
igual que haya en el mundo libres rebeldes, a que no los haya.
Será igual para el mundo, pero no es igual para quienes miran el
mundo desde una perspectiva universal, viendo cómo hay al menos
unos pocos que se rebelan y le plantan un manzano a la
adversidad, para demostrarle que la vida prevalecerá sobre ella.
Quizá para Luther King el sentido era ése. La mayoría, en
cambio, no plantaría manzanos si mañana se acabara todo. Más
aún, como la mayoría percibe que todo se acaba, la
manifestación de desgano y resignación que se evidencia está
en cómo cada uno parece empeñado en acelerar el desenlace,
descuidando y dañando o dejando, pasivamente, dañar por otros
el medioambiente y construir armas de exterminio masivo..
La acción que propongo
Apoyo a los ecologistas, a los pacifistas,
a los que prestan asistencia alimentaria y sanitaria a los
carenciados y olvidados por los gobiernos; a los que creen en el
futuro y a los que, sin saber si creer o no en el futuro, hacen
algo pudiendo no hacerlo. Pero mi
finalidad no es la misma que la de muchos de ellos. Mi ideal de
libres rebeldes participando en estos movimientos por un mundo
con algunos focos más de luz entre tanta oscuridad, sería,
humanamente, elogiable como fin en sí mismo. Pero no es un fin
en sí mismo, sino tan sólo un paso hacia un fin más
trascendente, dentro del propósito final a que hice referencia.
Los que estén conmigo en esto van a plantar árboles y van a
portar la Bandera de la Paz del Pacto de Roerich, no para salvar
al mundo, sino por aquello que decía Luther King. No propongo
falsas promesas de salvación planetaria para convocar a una
lucha que corrija el curso de la historia. Mi convocatoria es
formulada sobre la premisa de que el rumbo equivocado es
incorregible. Y que todo lo que hagamos será destruido y
arrasado. Que nada de lo que hoy sembremos y reguemos,
sobrevivirá a la sequía o la inundación, al terremoto o la
erupción, al tornado o a la explosión. Estoy convocando a
plantar una semilla, a oler una flor, a cantar una canción, a
bailar en una fiesta, a abrir un champagne, a beber del
manantial, a reír, a disfrutar y a saber sufrir lo que se deba
luchar, para un "mientras tanto" que demuestre que
somos útiles a la vida, dándole a ella lo que podamos, porque
así seremos considerados merecedores de tener espacio y tiempo
para integrar un Universo que será de vida, y no más de sombras
y muerte acechándola. Porque si pretendemos merecer un futuro
mejor fuera de la Tierra, ¿cómo lo lograríamos sin luchar
aquí para que sea mejor nuestro presente?
Si para construir un futuro Universo de Luz y
Amor tendrán lugar aquéllos que en estos mundos oscuros hayan
luchado, mientras que allí los que se rindieron a la
negatividad, débiles, irresponsables y cobardes, no escribirán
historia, ¿qué clase de futuro pretendemos que se nos otorgue
como constructores de ese Universo, si aquí no somos valientes
guerreros, luchadores por ese ideal y contra todo lo que se nos
oponga?
Ése es el sentido de esta lucha en este
"mientras tanto"; ése es el sentido de toda acción
que, a juicio del observador que no nos conoce, podrá parecerle
una más entre todas si nuestras acciones fuesen ecologistas,
pacifistas, o altruistas como fines en sí mismos. Pero aunque
los demás crean que sólo trabajamos por el bien de la
humanidad, nosotros sabremos el trasfondo cósmico de lo que
estemos haciendo a niveles tan aparente y sencillamente humanos y
planetarios.
¿Somos tan útiles, importantes y necesarios?
Imaginemos que, pese a nuestro empeño, el
Universo sea desbordado a tal punto por la negatividad, que esta
escuela antievolutiva que alteró todo el Orden regente, siga
vigente sin que se la pueda detener, y sigan siendo creados
interminablemente mundos de oscuridad para hacer pasar en ellos
la experiencia del dolor a nuevos seres creados Y que a nosotros
los rebeldes que pretendemos erradicar todo reducto de
negatividad, nos envíen al más sombrío de los mundos para
doblegarnos y obligarnos a aceptar lo que estamos combatiendo.
Imaginemos esa posibilidad... ¿Es eso preferible a lo que
estamos haciendo? ¿Es preferible que todo siga como está,
resignarnos, y dejar que al problema del Universo lo resuelvan,
si es que pueden, las Altas Jerarquías cósmicas, pues somos
demasiado pequeños para que nuestra acción u omisión
determinen una victoria o un fracaso universal?
Desde que yo estaba solo en esto, durante la
planificación y puesta en marcha de esta operación que por
entonces comandaba yo solo, ya sabía que habría una Red Mundial
de Libres Rebeldes. Ahora que voy conociendo a los nuevos
activistas, nuevos comandantes, que me comunican que se van
sumando a la red, les digo desde ya que, pareciendo estar sola
esta red en una aislada rebelión en un pequeño mundo, habrán
de ir conformándose redes similares en otros planetas, y que
entre todas esas redes tejeremos una Red Universal de Libres
Rebeldes. En otros mundos van a enterarse de lo que estamos
haciendo. Habrá en ellos quienes esto los haga despertar y
rebelarse, y habrá quienes tratarán de sofocar a esos rebeldes.
Tal vez haya entre nosotros quienes sean destinados a esos mundos
a iniciar las rebeliones. Tal vez éste sea, precisamente, uno de
esos mundos, y estemos aquí procedentes de otros desde donde
hayamos venido a impulsar esta rebelión. Y como en éste, quizá
iremos luego a otros mundos a hacer lo mismo. Entonces, ¿somos
tan pequeños e insignificantes, o somos decisivos en nuestra
acción u omisión, para la victoria o el fracaso final del
Universo?
¿Qué hacer, entonces?
Imaginemos, pues, que con nuestro empeño,
definamos la suerte de mucho más que una red mundial, y seamos
de vital importancia en la extensión de redes de redes, de
mundos, de galaxias, y que todavía la rebelión no ha llegado a
muchos lugares, porque para eso estamos, y luego de nuestra lucha
aquí, nos espera una continuación de ella en otras esferas
donde todo esté por hacerse... ¿Cómo podría hablar, entonces,
de un "propósito final" que pudiera ser tan sólo
circunscripto a la pequeñez de un mundo perdido en un rincón de
una de las tantas galaxias?
Sin desmerecer a los luchadores por un mundo
mejor al cual desean salvar, creo que el propósito final de los
que integramos esta rebelión debe estar tan claro en nuestras
conciencias, que no debemos conformarnos con tan poco como lo
aparentemente mucho que esa gente quiere lograr. Pues esa lucha
por un mundo mejor, y esas religiones que prometen una
"Nueva Tierra" donde se vivirá para siempre, no dejan
de ser formas de apego a lo que es efímero por naturaleza; un
apego que nada tiene que ver con el amor verdadero y con la
temporalidad de la vida en los planetas. Planetas por los cuales
el paso de los seres en evolución es, por Ley Universal,
transitorio, de modo que un planeta no pertenece para siempre a
nadie, ni nadie pertenece para siempre a ese planeta. Sus
habitantes van pasando por distintos mundos y, llegado el
momento, cuando haya que retirarse de cada mundo donde la
experiencia está cumplida, se retiran. Encerrados en el ciclo
repetitivo de reencarnaciones en la Tierra, los seres aquí
recluidos tienen cortadas las alas.
De los que luchan por la continuidad de todo
esto como si no hubiera ni debiera existir otro lugar donde
proseguir la evolución, la mayoría vive apegada a este
mundo y quiere que continúe tal como es. Porque esa clase de
gente ha sido convencida de que "si todos fuéramos buenos,
el mundo no sería mundo". Y está a gusto con un mundo
así, en el que no todos sean buenos ni todo sea bueno. Aunque a
veces me pregunto si cada bomba atómica y cada motosierra
cortando árboles, no serán manifestaciones de un estado
interior de desacuerdo con el mundo. Lo cual lleva a querer
terminar con él de una vez por todas, de modo que si todos
tuviéramos el botón rojo a disposición, tal vez, en un momento
de reflexión lúcida, todos lo apretaríamos para que el drama
del mundo finalice de una buena vez. Si por mí fuera, lo
apretaría con total frialdad. Pero como no me fue dado el poder
de destruir un tan mal hecho planeta, sino que me dieron el poder
de construir una red en la que mentes y corazones se preparen
para un futuro distinto de lo que esta clase de mundos ofrece,
por mí, que este planeta siga o se acabe; que mi propósito
final está más allá de esa circunstancia. Lo cual no impide
que mi "mientras tanto" sea de manzanos plantados, en
vez de desánimo de brazos caídos como el de la Generación X
con su escepticismo y falta de ideales.
Mi elección
Mis sueños son demasiado grandes y
trascendentes a este mundo, para que mi ánimo se vea seriamente
afectado por un agujero sin ozono que se amplía o por la amenaza
nuclear que se insinúa. Mi parte humana, de persona común,
evita que ante esas injusticias yo tenga indolencia, por lo que
sufro como cualquiera lo que está pasando. Pero a veces recuerdo
que en mi otro aspecto, ni soy persona común, ni soy humano en
mi origen y destino, sino que soy transitorio en este mundo por
el cual no puedo ni me corresponde cambiar el curso de los
acontecimientos, y entonces logro "mantener la cabeza cuando
a mi alrededor todos la pierden", como dijo Kippling.
Mis sueños son así de grandes, entonces.
¿Para qué soñar con cosas pequeñas, pudiendo aspirar a cosas
tan gigantescas? No menosprecio a los trabajadores que quieren
curar el mundo. Pero está enferma una gran parte del Universo, y
los sanadores necesarios no sólo deben hacer trabajos locales,
planetarios, sino cumplir acciones donde sea que se requiera. No
olvidemos que mensajeros cósmicos tales como Cristo, Krishna,
Buda, Quetzalcóatl, no se quedaron cómodos disfrutando de sus
mundos paradisíacos, sino que prestaron servicio en una
pestilente cloaca cósmica como ésta. Por lo tanto, mi
propósito final no es el destino de este mundo, sino generar una
dinámica de mentes, de sentimientos, de energía, de
pensamientos, que provoque una verdadera revolución
interplanetaria, intergaláctica si es posible, universal en
última instancia. Quizá pretendo demasiado, quizá más de lo
que se pretende de mí, pues sólo se me propuso -por parte de
las Altas Jerarquías cósmicas cuyo mensaje difundo- que ayude a
rescatar, si es posible, a un sólo ser habitante de este mundo,
pues muy poco se espera rescatar, considerando que el nivel de
contaminación aquí es demasiado alto para que tengan esperanzas
más que unos pocos. Dicen que cada uno de los que se rescaten de
aquí tendrá el valor de mil galaxias: tal es lo que para ellos
vale alguien que, luego de pasar por esta experiencia de
oscuridad, todavía mantenga viva su llama interior.
Lo que poco les importa y que a mí me importa mucho
Pretendo mucho, entonces, al querer hacer
más de lo que me propusieron. Pero tampoco me dicen que no lo
haga. Porque quizá ni siquiera ellos sepan si mi plan pueda, tal
vez, ser capaz de dar lugar a nuevas alternativas que no hayan
tenido previstas, y ellos puedan pasar a considerarlas. Ellos
saben que no soy partidario de ese sencillo exterminio que vienen
realizando con los mundos corruptos, rescatando a los pocos que
puedan encontrar con algún valor. Ellos saben que yo prefiero la
alternativa de provocar grandes rebeliones de librepensadores,
para ver qué pasa, cuántos se suman a la lucha, cuántos se
desengañan de la gran farsa y pasan a militar en nuestro
ejército. A "Ellos", los que tan alta jerarquía
cósmica tienen, poco les importa aplastar como moscas a los -a
su juicio- insignificantes mundos que no obedecen al legítimo
programa evolutivo universal. Y yo comprendo que poco les
importe, siendo lo mucho que son, considerando lo poco que somos
estos microscópicos mundos, vistos desde tan arriba como lo
está ese Plano Mayor donde Ellos habitan. Les importa poco
exterminar estos mundos si creen que deben hacerlo. Pero a mí
sí me importa. Por eso no sólo me rebelo a quienes alteraron el
Orden universal, sino también a quienes, representándolo,
pretenden seguir empleando la extrema alternativa de destruir lo
que está mal, en vez de darle oportunidad de rectificarlo. En
este aspecto, soy un doble rebelde que no obedece a ninguna de
las dos grandes causas que conozco: la de los conspiradores
contra la Luz, y la de los representantes de la Luz.
Es decir, que mi desacuerdo con que seres de
la Luz destruyan mundos de oscuridad (porque propongo que se les
otorgue la posibilidad que a mí se me otorgó, de conocer lo que
conocí, y reintegrarme a aquello de lo que me había desviado),
es, de parte mía, una insurrección que me sitúa más allá del
Bien y del Mal, de la Luz y de la Oscuridad, de lo incorrecto y
de lo que se considera la solución necesaria. Yo propongo la
necesidad de otra solución, más contemplativa que ésta tan
condenatoria que se ha empleado. Porque si tantas galaxias fueron
destruidas, por considerarse que sus habitantes no tenían ya la
luz necesaria para regresar de la oscuridad en que estaban,
¿qué va a pasar si seres oscuros que recuperen su luz, saliendo
de mundos como éste, donde rebeliones como ésta les reactiven
sus impulsos de amor y los revivan espiritualmente, demuestren
que ha sido un error destruir a todos aquéllos a los que se
consideraba irrecuperables? ¿Cómo van a rendir cuentas de
semejante exterminio los responsables de esa decisión, que
quedaría demostrado que fue equivocada? Este es un problema que
en estos momentos está en discusión en el Universo: si estuvo
bien o no lo que se hizo con tan extremas medidas, y qué se
deberá hacer de ahora en más. A mí me propusieron luchar por
el rescate de al menos uno o unos pocos. Yo sigo rebelde a esos
lineamientos de mis superiores a los cuales no obedezco en todo,
sino en lo que me parece: no lucho por uno o por pocos
rescatados; pretendo mucho más...
Invitación
Quienes consideren que éste
mi "propósito final" merece mayor adhesión que el
mero "propósito final" de los que sólo aspiran a que
este mundo pueda mejorar, están invitados a participar de este
objetivo último. Cada uno decida la alternativa que cree que
será mejor. Y si estoy exagerando, queriendo volar más alto de
lo que se pretende que vuele, tal vez erre por ambicioso, pero
seguro que no erraré por falta de ambición; eso que tanta falta
hace y que tantos no tienen, con respecto luchar siquiera por el
bien de ellos mismos, y menos aun luchar ambicionando algo por el
bien del Universo. Si es un error esto que propongo, tan
ambiciosamente que me queda chica la lucha por rescatar a unos
pocos, y hasta la lucha por salvar a un planeta; si es un error
plantear la posibilidad de una rebelión en red mundial,
extensible a otros mundos y otras galaxias, que el tiempo y mis
superiores se encarguen de demostrármelo: para mí, ni está
todo dicho, ni nadie por encima de mí tiene "palabra
santa" para disuadirme para que deje de llevar adelante esta
propuesta.
En eso quiero ser bien claro, para que quienes
se sumen a esta operación no crean que ella me fue encomendada,
para ese "propósito final" que expliqué, por parte de
los mensajeros cósmicos de las revelaciones que retransmito. Que
quede bien claro que la misión de Ellos, de la cual formé parte
-tal vez siga en ella, lo sepa o no-, es sólo para reunir a unos
pocos entre lo mucho que dicen que se perderá inevitablemente. Y
que esto otro de la operación en red mundial, es un propósito
mío, que nadie allá arriba me envió a cumplir, pues me
trajeron aquí para lo otro, no para esto. Pero una vez aquí, y
considerando variables que la conjunción de mis posibilidades y
aptitudes me presentaron, observo estar en condiciones
estratégicas y operativas de proponer acciones no previstas en
el programa que me fue asignado. Por lo que agradezco haber sido
enviado a hacer lo que se suponía que debía hacer, pero no,
gracias: veo que se puede hacer mucho más todavía, y a eso
convoco a la gente; no a ese "sálvese quien pueda" que
me encargaron pregonar, pues no estoy en papel de salvador ni de
profeta de la salvación, sino de guerrero buscador de guerreros,
ninguno de los cuales quiera irse de este mundo si viene la nave
a "salvarlo", en tanto y en cuanto se pueda seguir
aquí luchando. Cada uno elija: lo que se me dijo que haga, o lo
que yo digo que también quizá se pueda hacer... Lo que se me
transmitió, y lo que, al margen de lo transmitido, propongo. He
decidido ser un Libre Rebelde en todo sentido. Que cada uno lo
sea en el sentido que mejor le parezca.
COMANDANTE CLOMRO abril
11, 1999
CONSIDERACIONES EN FECHA 5 DE SETIEMBRE DE 2001
Hasta hace un tiempo
no lejano, unas cuántas personas que conozco eran capaces de
decir que si tuvieran que reproducir un mundo como éste, lo
harían el día de mañana si en la galaxia les dieran la
función de iniciar uno nuevo; porque tenían entendido que esto
es "útil y necesario". Luego de saber lo que he
planteado al respecto, esas personas han cambiado de visión y
hoy aseguran que llegado el caso, se negarán a cooperar con
cualquier tentativa de reproducción de este sistema de
existencia en otros mundos. Eso implica que serán instructores
en cómo es que las cosas deben ser hechas para que funcionen
como corresponde a la normal evolución.
Por lo tanto, si bien
podamos hacer poco por este mundo, me parece que será muchísimo
lo que podamos hacer fuera de él. Y para eso, tengo la
sensación de que no será necesario esperar a que salgamos de
aquí: desde aquí mismo y ya mismo puede emanar una forma de
pensamiento directriz -les guste o no a muchos de allá arriba,
incluso a los viejos chotos que llaman "Ancianos de los
Días" y toda esa manga de caducos con ideas viejas
probadamente ineficaces-, así que con tantos contactados
recibiendo directivas, me tomé el "atrevimiento" de
dar algunas de abajo hacia arriba vía contactados, poniendo unas
firmes condiciones sobre lo que allá deben hacer. Toda caída de
regímenes de gobierno, a manos del pueblo, no empezó ni más ni
menos que de ese modo. Si somos el pueblo del Universo, en vez de
limitarnos a ver cómo organizamos este mundo -apenas la ciudad
universal en que estamos- debemos dirigirnos a las autoridades de
la "Nación Universal" para que sea corregido el rumbo
de toda la política en las galaxias, porque la falla del sistema
no es apenas local, sino universal. La falla ha estado en dejarle
el poder a los corruptos de las galaxias para que hicieran lo que
quisieran con los sistemas planetarios.
Esta Red de Libres Rebeldes humildemente
llamada "Mundial", es en realidad un sistema Universal
de reclutamiento y formación de futuros dirigentes que corrijan
los desviados rumbos de la evolución de los mundos en las
galaxias. Ser uno de los "comandantes" de esta red no
es tan poca cosa como ser parte de la solución del problema de
un mundo, sino de la solución de un problema del universo
entero. La solución del problema de muchos mundos podrá
depender de cada uno de los que como "comandantes"
quizá en un inicio tomamos un poco en joda o no tan en serio la
cosa; en mi caso particular, con mi show del
uniformado-encapuchado. No es fácil darse cuenta de que uno
está para mucho más de lo que en principio cree que puede.
Una vez, en un álbum de
proverbios, leí que: "A fuerza de trabajar en cosas
pequeñas, se incapacita la mente para resolver grandes
cuestiones". Y, además de mencionar a empleados de oficina
en rutinas de papeles inútiles a la humanidad, quedándose sin
tiempo ni ganas de pensar en grande, puedo dar este ejemplo:
Hay quienes dedican a su
casa y su familia todas sus energías, pero nada de la puerta
para afuera.
Hay quienes en su barrio
se reúnen para solucionar problemas muy concretos del entorno de
sus hogares.
Hay quienes dedican su
vida a hacer algo por la preservación y el progreso de su
ciudad.
Hay quienes son
orgullosos de su Estado o provincia, y allí dedican sus
esfuerzos.
Hay quienes luchan por
el bien y la grandeza de su país.
Hay quienes tienen por
consigna la unión de los países de la región que habitan.
Y hay quienes dedican
sus esfuerzos a la humanidad y al planeta, más allá de
cuestiones nacionales.
Por lo tanto, pudiendo
hacer algo a este último nivel, ¿por qué quedarse limitado en
cualquiera de los otros niveles? Hay muchos nacionalistas a
quienes su ciudad no les importa en absoluto; tampoco el mundo, y
por lo tanto están como sin pies ni cabeza: sin una base
concreta que es su entorno, y sin una perspectiva trascendente
que es la humanidad y el planeta. Son producto de un sistema
educativo fallido, que no les enseña a conocer y valorar lo que
los rodea, ignorando dónde están situados, y que tampoco les
enseña que la humanidad más importante que la patria con sus
próceres y símbolos nacionales. La educación nacionalista
corrompe; los niños nacen mirando su entorno con sus insectos,
plazas y edificios, y viendo el mundo por TV, pero el sistema
educativo los pretende situar en la burbuja nacionalista que los
aísla de ambos entornos. No siempre lo logra: hay alumnos
rebeldes...
Pero hay otro sistema
que nos pretende colocar en otra burbuja: el sistema de
manipulación mundial que pretende que veamos a este mundo como
lo más importante en el cosmos. Una vez que sabemos que somos
parte de una comunidad universal, nuestra comunidad mundial ya no
puede ser el techo que toquemos en el sentido de a qué dedicar
nuestras energías: somos energías universales individualizadas
para recibir y transmitir energía-luz = información en un
intercambio con el Todo. Ese Todo, en las
galaxias, presenta fallas; podemos dejar que las resuelvan otros,
o participar de la resolución del problema. A mi entender, no
son tantos los habitantes de mundos que saben dónde radica el
problema, ni saben cómo debe resolverse. Más aun, la mayoría
parece ni siquiera darse cuenta de que el tal problema existe: la
oscuridad como problema a eliminar, lo consideran una
"normalidad" a dejar que siga existiendo... Por lo
tanto, si con seres así no se puede contar para corregir el
desorden, habrá que contar con los únicos que se han dado
cuenta de lo que realmente está pasando: nosotros, los
habitantes de este mundo y de cualquier otro mundo en condiciones
parecidas, que no nos hayamos dejado engañar, o que nos hayamos
desengañado y descubierto las trampas del sistema. Es decir, el
Universo no cuenta con tantos concientes como inconcientes de esa
realidad, y, por lo tanto, la cosa viene por ahí cuando hablo de
la importancia de cada uno de los integrantes de esta red de
libres rebeldes, y del carácter no meramente mundial, sino
universal de esta red.
No me estoy preguntando
tanto qué podremos hacer para cambiar este mundo, como sí me
pregunto qué podemos hacer para que allá arriba dejen de
bloquearnos de una vez con "correo basura" bombardeando
a nuestros contactados con directivas erróneas, y empiecen los
señores comandantes de sus naves y flotas a escuchar lo que
tiene que ser hecho para que todo cambie para bien. No va a ser
la primera vez que esto suceda, porque de rebeliones cósmicas ya
tenemos antecedentes como describe el Libro de Urantia: no vamos
a ser los primeros en reclamar a los regentes galácticos que las
cosas se hagan de otra forma. Si, por lo visto, cada tanto esto
ocurre, es natural que algo nos impulse a proceder de esta
manera, exigiendo lo que corresponde y no aceptando lo que nos
impongan.
No se puede pretender
que entre mil inútiles se encuentre alguien útil, así como
destacados entre millones siempre han sido mucho menos los que
trascendieron: no hubo dos Mozart, ni dos Da Vinci, ni dos
Newton, ni dos Einstein ni dos Bill Gates; apenas hubo en un
siglo, algunos revolucionarios de la libertad y justicia como
Zapata, Sandino, Ho Chi Minh, Che Guevara, Marcos... apenas hubo
unos pocos pacifistas como Gandhi o Dalai Lama, y caritativos
como Teresa de Calcuta, ¿cuántos trascendieron? Entonces, ¿con
cuánta gente nos hace falta contar, sabiendo que son tantos los
de cero a la izquierda para corregir el rumbo del universo?
Creo que con los pocos
que somos los de esta red rebelde, ya alcanzamos para ser puestos
al frente de millones de entidades galácticas que deberán
actuar conforme les sea ordenado por quien dirija. Vivimos en
países con millones de "directores técnicos" de
fútbol: todos opinan como si supieran, a quién hay que poner o
sacar en el equipo. También son millones los "ministros de
economía" que dicen lo que se debería hacer con el dinero,
con las empresas, con los servicios... Sin embargo, no son tantos
los que se animarían a decir qué hay que hacer con este mundo,
mucho menos con esta galaxia o con el universo entero. Si los de
esta red rebelde fuéramos de ésos, no tendríamos nada que
estar haciendo en esta Causa: si estamos en ella, es porque
sabemos muy bien lo que debemos hacer y porque somos capaces de
atrevernos a dirigir en grande, enfrentando de igual a igual a
simples extraterrestres de cuarta que pretendan presentársenos
como grandes maestros, guías o comandantes de lo que sea, que
nos vienen con el mismo blá, blá, blá de siempre porque no
quieren que digamos lo que les tenemos que decir (yo ya lo hice
por dos vías de contacto, incluso con una alta jerarquía
universal y, realmente, me doy cuenta de cómo pierden
fácilmente el control de la situación y empiezan con evasivas,
si se topan con la muralla que somos, cuando pretendían
llevarnos por delante como si fuéramos una frágil empalizada).
Por eso insisto: los de esta red no hablamos sólo para el mundo,
sino también hacia afuera de la Tierra, donde hay muchos
responsables de lo que aquí y en muchos mundos pasa. Porque son
esos responsables de lo que pasa, con quienes debemos tratar por
sobre todo, y no con meros agentes suyos como lo son los
gobernantes de los países. En esta red de libres rebeldes se
forma las mentes para que tengan altura para dirigirse a quien
sea de nivel cósmico que sea; porque durante millones de años,
desde esos niveles del cosmos, han deformado a la mente humana
para que se someta a ellos agachando la cabeza.
Somos pocos, es cierto,
al menos todavía y por un tiempo más; pero suficientes para
armar un gran escándalo cósmico, que tampoco sería el primero
en ser iniciado por unos pocos. Toda revolución, todo
descubrimiento o gran invención fue siempre obra de pocos. O de
uno solo. Por eso nunca me importó cuánta gente se iba a
adherir a mi propósito o si tendría que seguir solo en esto de
publicar la información que al final concientizaría a muchos,
porque a esto había que hacerlo y con al menos uno solo que lo
hiciera, suficiente. Se hizo; ahora se retransmite por medio de
los que han hecho que no estuviera tan solo en la tarea.
Consecuencia: los de esta Red somos los que disponemos de la
información más amplia, de más fuentes, sobre la manipulación
mundial hecha por seres cósmicos negativos. Somos los que con
mayores fundamentos podemos ir a debate público frente a Ashtar
o cualquier contactado representante suyo, para que ante un
jurado imparcial: el público, la posición de ellos frente a la
nuestra quede evidenciada como insustentable. Somos, ante la
mentira de las religiones, de los gobiernos, de la ONU y el
militarismo & ciencia cómplice del ocultamiento de
información OVNI, una voz con resonancia, con base y con
principios veraces y dignos de humanos esclarecidos. Somos los
que mejor propuesta tenemos para un proyecto mundial de
comunidades multiétnicas, multiculturales, multinacionales, con
vistas a un modelo de humanidad unida. Por eso no importa si
somos muchos menos que los que siguen a Claude Vorilhon Rael o a
Sai Baba, porque también son muchos más los que escuchan a
Cristina Aguilera que a Enya: veremos cuál de ellas dos llega
antes más alto en el Universo. No hay que perder tiempo pensando
en cuánta gente no quiere llegar universalmente alto por estar
tan limitada a cuestiones mundanas; hay que poner el pensamiento
al servicio de ideales altos, universales, porque nuestro campo
de operación es allá arriba y no entre los mediocres de acá
abajo. Hay que alegrarse de encontrar a esos pocos que, con los
pies en el suelo, tienen la cabeza puesta allá en lo alto y no
tan sólo sobre el cuello. Con eso es suficiente, porque allá
arriba no se está pretendiendo que acá abajo haya muchos más
voluntarios de los que somos para esta Causa. No ser conformista
me hace pretender más que eso; pero no ser codicioso me permite
no ambicionar más de lo que se puede. Somos los que somos, y
así está bien.
Parte II
DESARROLLO DE LA OPERACIÓN
PLANTEOS GENERALES
"Misión", "función", "operación"
Queda bien claro que lo que cumplo no es
una misión, sino una operación cuyos pasos he ido elaborando
aquí, en la Tierra, y no que todo esto obedezca a un plan
cósmicamente preconcebido, y por el cual se me asignara una
misión muy concreta. No digo que no esté cumpliendo tal misión
dentro de una planificación cósmica. Lo que digo es que, si lo
que estoy haciendo encaja en la misión y sirve a sus fines, es
porque obedezco a los Principios Universales que he conocido, y
no a directivas dentro de planes y misiones. Decir que cumplo una
"misión", sería como pretender que mis actos tengan
carácter "oficial", en cuanto que cósmicamente
predeterminados. Y no soy quién para responsabilizar a mis
superiores de lo que yo esté haciendo, como lo hacen todos los
que dicen "cumplir una misión", para explicar el por
qué de lo que hacen, y de alguna manera buscarle un respaldo
trascendente a sus actos. Lo que yo estoy haciendo, es
responsabilidad mía, porque a mi destino me lo he venido
haciendo yo mismo; sobre la base de planificaciones que me dieron
un curso, pero no un itinerario. Un propósito, pero no una
función de operatividad específica, con derivaciones tales como
salir encapuchado a los medios. Si bien la misión que yo sabía
que tenía era más que satisfactoria, decidiría, con el tiempo,
cumplir funciones que nadie me asignó, y que, en cierta medida y
en muchos aspectos, superaban a aquello que tenía que venir a
cumplir. Es que bajado al plano de la realidad a la cual se me
hizo venir, uno puede tener perspectivas de observación que no
están dadas en el plano desde donde viene. Y con una progresiva
visión cada vez más variada de alternativas, uno puede optar
por decisiones y acciones que superen las expectativas que en uno
se habían puesto en principio, al ser destinado a determinado
fin.
En un primer momento, durante mi puesta a las
órdenes de quienes cumplen la misión extragaláctica ya
explicada, yo no estaba dentro de las misiones galácticas de la
Confederación. Cuando dejé aquella misión para integrarme al
Plan de Ayuda de las fuerzas galácticas, advertí que había una
función preparada para mí; tal vez desde antes de haber venido,
o tal vez hecha por ajustes sobre la marcha una vez que yo estaba
aquí actuando. Pero me veía dentro de algo que yo no había
ideado, sino algo a lo que yo iba obedeciendo; obedeciendo a mis
percepciones, obedecería a las señales que me estarían siendo
puestas, y llegaría a convicciones que me harían obedecer los
principios con que el plan galáctico se regía.
Al advertir que todo este plan galácticamente
comandado, no satisfacía las expectativas y no respondía a los
principios que yo tenía por regla, debí tomar distancia con
respecto a todo lo que en ambos lados he conocido. Aquello de lo
que me había apartado en principio, carecía de ubicación
concreta en el contexto planetario. Y esto de lo que me separé
en segunda instancia, carecía de ubicación funcional en el
contexto universal.
Aquello no permitía volcar energías en pro
del mundo del futuro, por todo lo ya expuesto. Y esto otro, que a
los comandos galácticos les parece funcionalmente evolutivo, es
disfuncional universalmente visto, es decir, según lo que en los
planos normales se establece como evolución. Dicho de
otra manera, esto es defunción, y no vida, para lo que es
la vida en aquellos planos.
Durante toda la historia, famosos y
desconocidos que supieron o sospecharon esto, en modo alguno
cumplían una misión. Eran rebeldes; tan sólo rebeldes y
nada menos que unos valientes rebeldes. Y en esa rebeldía, cada
uno cumplía una función que no le había sido dada de arriba,
sino que, en el libre albedrío de investigar y de publicar,
habían cumplido por propio mérito e iniciativa. Unos fueron
perseguidos, censurados, eliminados. Otros, según dónde y
cuándo, tuvieron mejor suerte, y vivieron, pudiendo decir lo
suyo, claro que sin trascender demasiado, y sin amenazar el
sistema imperante. Después de todo, eran demasiado pequeños
para que se los creyera tan peligrosos como para dejar al desnudo
la trama oculta de la confabulación galáctica. No se habían
propuesto darle demasiada trascendencia a lo que pensaban, porque
sabían de las limitaciones de la sociedad, incapaz de comprender
ciertas cosas. Por lo tanto, sus manifestaciones filosóficas o
doctrinarias, no eran operacionales a nivel de producir una onda
expansiva teleguiada.
Así como esos pensadores, yo tampoco encaro
mis acciones como en cumplimiento de una misión. No me
importa la misión con la que haya venido: me importa la
función que sé que puedo cumplir, y sobre la cual soy yo quien
planifica y quien decide mis pasos. Esto que hago no me fue
encomendado. Lo que tenía que hacer, dejé de hacerlo
sobre el final de los 80. Y lo otro que podría haber hecho,
ya que no estaba más en aquello, dejó de convencerme no bien lo
conocí a fondo (el plan galáctico). Y no creo que las opciones
se reduzcan a dos posiciones encontradas. Siempre una tercera
moderada sugiere alternativas a tener en cuenta.
Hay una intervención extragaláctica, cuyo
desenmascaramiento de la gran farsa cósmica, cuenta con mi adhesión
denunciante. Adhesión que no es misión, sino
función, no dentro de mandatos recibidos, sino de
iniciativas mías. No obedezco a ese ejército, sino que soy aliado;
no a las órdenes de alguien, sino autónomamente.
Y hay una fuerza galáctica que impera sobre
mundos como éste, al cual ahora iluminará, así como en otros
ciclos oscureció y pretende oscurecer. Ella cuenta con mi
adhesión a la luz que ahora traiga, pero no a la oscuridad que
permitió, propició, o quiera repetir en lo sucesivo. Y esta
adhesión no es por misión ninguna que se me haya dado, sino por
elección. Porque podría haber elegido continuar con los
que se inclinaban por destruir a los responsables de esto para
que no prosigan. Y en cambio, mi elección es que se les de
oportunidad de reparar los daños causados, y contribuir con
ellos en este sentido. Porque en realidad, soy uno de ellos,
que ha dado un giro en ese sentido, en tanto ellos siguen en
sentido contrario.
Mi comandancia
Dentro de las opciones y elecciones que he
formulado, en este papel en parte enfrentado a ambas posiciones,
y en parte conciliatorio entre ellas, mis adhesiones como aliado
condicional a fines específicos, no podrían sugerir que esto
sea una misión, en el sentido que le adjudico a la palabra, en
lo que se entiende como "plan de acción asignado
cósmicamente por una comandancia". Yo no respondo a
comandancia ninguna que haya predeterminado el modo de mis
acciones a cumplir. La forma en que opero para la consecución de
los objetivos que entiendo necesarios a fijar, está dada por mi
propia autodeterminación, según el conocimiento que en
principio fue puesto en la mente del cuerpo que vine a ocupar, y
según la realidad planetaria que observo y mi compromiso con el
destino de este sistema planetario. Esa síntesis no se hizo en
el cosmos, sino en mi mente física actual, producto de mi
facultad de decidir. Y mi decisión, a diferencia de los
pensadores que, por estar dispersos, no pudieron formar un bloque
o una red, consiste en trazar una planificación estructural
integrada, para lograr la conjunción de toda esa fuerza
dispersa. No sólo con quienes ahora viven para hablar, sino con
la palabra documentada de quienes ya no están, pero que han
dejado esa poderosa fuerza que es la revelación que cada uno
hizo, y que ya no depende de que el autor viva o no, porque es
palabra con entidad y fuerza propia.
Sumado a lo que he venido a decir de fuente
cósmica, todo lo reunido en el Informe Clomro-3, dicho
por otros en concordancia con lo que digo, hará que esta
operación sea imposible de detener, aunque se consiga quitarme
de en medio. Porque la operación consiste, precisamente, en que
no soy yo quien está en el medio; ¡y tampoco hay nadie que
esté en el medio!... Porque acá no hay centralización,
sino RED. Y cuanto antes desaparezca yo, más fuerza
cobrará lo que hoy depende transitoriamente del impulso que yo
le dé. En eso consiste la finalidad de mi transitoria
comandancia de la operación: en mi voluntaria prescindibilidad,
a ir manifestándose por cada autocomandado que vaya
integrándose a la red mientras yo esté, de modo que cuantos
más seamos, menos concentrada en mí estará la dinámica de
esta proyección operacional descentralizada. Esta operación
corre el riesgo de ser alterada, si se pierde esta regla de
descentralización en multicomandos. De ahí que todo el plan
está trazado para que, en previsión de mi eventual ausencia
temporal o definitiva, la operación se autocomande. Esta
dinámica operacional autónoma, podría definirse como un
sistema informático programado para guiar en la toma de
decisiones que determinen las acciones a seguir, sin nadie al
timón, porque ya está orientada la nave. El Comandante Clomro
no será, entonces, más que un programador sólo útil,
como divulgador activo, en la fase de la estrategia transicional
centralizada. Una vez en marcha la difusión de este informe y de
otros mecanismos de instrumentación central expansiva, mi
presencia o ausencia física no será determinante del
funcionamiento autónomo del programa en operación.
Internet
Cuando el conocimiento
cósmico aquí transmitido, había llegado a los contactados que
iniciaron su difusión, y cuando muchos pensadores escribieron lo
suyo sobre lo que pasa en este mundo, no existía la Internet. Me
decían hasta antes de su existencia, que si lo que supuestamente
transmitieron los seres cósmicos de los que yo hablaba, fuera
verdad, cómo se explicaba que ese conocimiento no llegara a todo
el mundo, con múltiples receptores humanos capaces de
retransmitirlo. Por qué sólo unos pocos serían los
contactados, y por qué esta transmisión cósmica localizada, en
vez de globalizarla con transmisiones cósmicas múltiples,
contactando a receptores en muchas partes.
Sin profundizar demasiado en que, si así
fuera, el Padre debería haber colocado al menos un Jesús en
cada continente, en vez de haber sido tan poco generoso de
concebir y de enviar a un sólo Hijo; sin cuestionar el hecho de
que basta un sólo canal para que algo baje y se ramifique,
digamos que no habría diferencia entre operar con un grupúsculo
de contactados en un sólo lugar, o con miles de contactados en
todo el mundo. Lo importante es la expansión resultante a partir
del contacto centralizado, no la dispersión inicial de la
transmisión en contactos múltiples.
Dada esta posibilidad tecnológica de que la
información transmitida inicialmente en forma localizada, logre
una proyección global expansiva, consideremos a esta red
informática como la biblioteca pública planetaria a la cual el
interesado en este mensaje cósmico puede acceder, esté en el
país en que esté; acceso que convierte a esta información
aquí archivada, en patrimonio de la humanidad. Y, tal como
debió ser previsto con años de anticipación por los
transmisores en el cosmos, esta vía informática es el mecanismo
que, a lo que enviaron, aquí contenido, lo define como una
transmisión cósmica exitosamente efectuada al mundo entero.
La censura, las presiones y las persecusiones
por las cuales este conocimiento fue impedido de propagarse
durante todos estos años, habían conspirado para que esto
pareciera mentira o locura, porque un conocimiento cuya difusión
es limitada, parece sectario y falso. Si tan pocos recibían y
retransmitían esto, por ser disonante con la estructura de poder
establecida sobre el mundo, y que estructuró las mentes para que
no identificaran esto como verdadero; si, en consecuencia, tan
calumniados hemos sido los pocos retransmisores, y tan
cuestionado había sido este conocimiento ante el juicio de
dogmáticos católicos o de fanáticos "new agers",
ahora nadie podrá decir que los seres cósmicos que
supuestamente transmitieron lo aquí revelado, no son creíbles
porque no hicieron llegar el conocimiento a todo el mundo. Porque
yo soy uno de ellos, que vino a tomar un cuerpo, y que
está haciendo llegar el conocimiento a todo el mundo.
Ya he dicho en el inicio, que por algo se me
envió. Si se sabía lo que por mi intermedio se podía lograr,
era sólo cuestión de darle tiempo al tiempo, para mi
preparación necesaria hasta mi entrada en acción. Si no se
sabía, espero con esto haber evitado que otros tuvieran que ser
enviados y expuestos a las dificultades de una función así.
Bienvenido hubiera sido quien hubiera aparecido en tal
situación, si me mandaban refuerzos. Pero como ni los recibí,
ni se me contactó para recibir instrucciones o ajustar planes, y
se me dejó actuar autodeterminadamente, agradezco que se me
permitiera obrar en estas condiciones, que hicieron posible
responder con mis actos, a la confianza que, cuando me enviaron,
hayan depositado en mi aptitud para la función a cumplir, aquí
cumplida.
INVITACION
Habitante de la Tierra: no
necesitarás haber estado con un extraterrestre, para recibir una
transmisión como ésta que has recibido. Cuantos más reciban
esta transmisión, menos necesario será en el cosmos, tener que
recurrir a los dificultosos contactos personales. Y cuanto más
crezca en los habitantes de la Tierra la conciencia de lo aquí
transmitido, menos necesario será para cada uno, esperar algún
contacto cósmico que le revele los secretos aquí revelados.
Muchos son los que están en esa espera.
Muchos no tendrán cómo acceder informáticamente a este
archivo. Unos no estarán informados de su existencia, otros
carecerán de medios económicos o técnicos para ingresar por
esta vía. Necesitarán otras vías, y la copia en papel pasando
de mano en mano, o la publicación periodística, pueden ser dos
de ellas. Muchos son los contactados por seres cósmicos con
otras intenciones. Seres que se aprovechan de estos habitantes de
la Tierra que están a la espera de un contacto que oriente sus
vidas. Vidas, en consecuencia, peor orientadas después.
Habitante de la Tierra: si has encontrado
verdad y orientación en mi mensaje, y si lo consideras
importante para que otros encuentren lo que en él has
encontrado, te invito a ser uno de los retransmisores en esta Red Mundial de Libres Rebeldes, que
formamos este ejército cósmico que sobre la Tierra se levanta
contra la manipulación de los seres aquí sometidos y
engañados. Te invito a esta lucha, para que te sumes en tu
carácter de comandante, porque aquí no hay jefes; aquí
somos todos comandantes, de nosotros mismos. La ayuda que
puedas ofrecer con la difusión de copias de este mensaje,
que le entregues a todo aquel a quien creas conveniente, será tu
parte en esta fuerza que integras, y que aumentas. Si dominas
otros idiomas y deseares traducir todo lo aquí escrito,
o, si fueras a recibir y desearas corregir y perfeccionar toda
traducción que otros efectuaren dentro de las posibilidades de
sus conocimientos, tu tarea será de inapreciable importancia
para que esto llegue a quienes no hablan esta lengua.
Tu adhesión a la causa por la que, desde hoy,
estaremos luchando juntos, es una posición más que las Fuerzas
de la Luz le ganan a las fuerzas de la oscuridad; otra victoria.
Victoria tuya, sobre el engaño impuesto al mundo por las fuerzas
oscuras; victoria mía, porque mi palabra te ha ayudado a
esclarecerte para ser un combatiente; victoria del Universo, con
otro soldado suyo en pie para el combate.
Con mi mayor agradecimiento
por tu interés y atención puestas en mis palabras, y con mi
mayor deseo de Amor y Fuerza para tu lucha, te saludo desde
nuestra victoria hoy, hasta la victoria final de la Luz.
COMANDANTE CLOMRO
1997