ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE
CLOMRO
Informe Clomro-3 LA MANIPULACIÓN MUNDIAL
SEGÚN DIVERSAS FUENTES
Sección II FUENTES
Subsección A LIBROS Y AUTORES
Parte V AUTORES, TEXTOS Y TEMAS
División J Salvador Freixedo
INTRODUCCIÓN
(partes)
LOS FALSOS ÍDOLOS
Lo primero que haremos será derribar los falsos ídolos, resaltar los errores tradicionales que ciegamente hemos venido siguiendo como sabias pautas para nuestra vida y, finalmente, hacer caer en cuenta al lector de que muchas de las ideas que hasta ahora había considerado como serias y hasta como sagradas, son falsas y, en muchas ocasiones, fatales para el desarrollo de la sociedad y de cada una de las personas que la componen.
(...)
Paradójicamente muchas de las ideas y de
las instituciones consideradas más serias, como son la patria,
la familia, la religión, el honor, las tradiciones, etc., han
sido las que más daño le han hecho al ser humano en su
evolución a través de los siglos. Distorsionadas y convertidas
por sucesivas minorías en instrumentos de dominación han
devenido en el mayor freno que la humanidad ha tenido para su
perfeccionamiento y en definitiva para la consecución de la
felicidad.
Estas ideas, que consideradas en teoría se
nos presentan como algo bello y positivo, a la larga y en la vida
concreta son los grandes instrumentos para la desunión de los
seres humanos, para el abuso de los fuertes sobre los débiles,
para la incomprensión y para todo tipo de discordias.
Tomemos como ejemplo una de estas ideas: la
religión; considerada tanto en su aspecto de pura ideología
como en el más concreto de institución, secta u organización
religiosa. Aparte de lo que más adelante diremos sobre este
importantísimo fenómeno en la historia de la humanidad, no
podemos dejar de señalar ahora mismo un hecho terrible en contra
de ella: la religión ha sido a lo largo de los siglos si no la
mayor, al menos una de las mayores causas de división y guerra
entre los seres humanos. Por culpa de las diferentes religiones
se han derramado en el mundo ríos de sangre y se siguen
derramando todavía en la actualidad,
LA ESENCIA DEL ESPÍRITU HOLÍSTICO
La esencia del espíritu holístico o de la
nueva era acuariana en la que estamos entrando, es, como ya
dijimos, la relación de todos con todos y de todo con todo; es
la unión por encima de la separación ; es la búsqueda de la
felicidad por encima de los convencionalismos; es la consecución
de la paz del alma, es el desarrollo de la mente y la evolución
del espíritu.
Muchas de las ideas tradicionales,
"serias" y "sagradas", van precisamente
contra todo ello: nos encierran en nuestros propios conceptos,
nos separan, nos impiden adquirir nuevas ideas porque nos han
prejuiciado contra ellas, nos imposibilitan para ver nuevos
horizontes, frenan nuestra creatividad y no sólo no nos permiten
conseguir la paz del alma sino que con mucha frecuencia nos hacen
profundamente infelices.
(...)
En esta era nueva hay mucha gente que vive
con la mentalidad de la era vieja: se limitan a seguir a sus
podridos líderes, votando como ellos les aconsejan, consumiendo
lo que les sugieren los medios de comunicación, creyendo lo que
ellos les dicen que hay que creer.
Un hijo de la nueva era será ante todo un
hombre autocrítico, rebelde con toda imposición, buscador
incansable de otros niveles de realidad y de conocimiento.
(...)
CAPÍTULO 1
REVALUACIÓN DE UNO MISMO
(partes)
HEMOS SIDO VILIPENDIADOS
Necesariamente tenemos que comenzar a
escribir sobre la Nueva Era defendiendo y redefiniendo a
su principal protagonista: el ser humano.
¿Por qué tenemos que hacerlo ? Porque el ser
humano, a lo largo de los pasados milenios, ha sido vilipendiado
y humillado, de manera tenaz e inmisericorde, por todas las
religiones que han existido, aunque éstas afirmen elevar la
dignidad del hombre y la mujer.
ACOMPLEJADOS POR LA RELIGIÓN
En el cristianismo, en concreto, el ser
humano no es un simple hombre o una simple mujer. Con frecuencia
cuando los libros de ascética y de teología se refieren a ellos
les llaman pecadores, como si ello fuese la esencia de su
ser y su naturaleza estuviese radicalmente viciada, de modo que
no fuese capaz de recibir otro calificativo.
Hace años escribí en Mi Iglesia duerme:
"Un buen cristiano es un hombre muerto de miedo". Si se
cree a pies juntillas en todos los dogmas que la Iglesia predica
para el más allá, es perfectamente lógico que uno esté lleno
de temor ante un fuego eterno, siempre posible.
Un buen cristiano es por lo menos un ser
acomplejado: un ser que tiene que salvarse sin poder
hacerlo por sus propias fuerzas; que por su naturaleza, y sin
culpa alguna de su parte es transgresor de la ley; que padece
enfermedades y tiene que morir inexorablemente debido a un pecado
que no cometió, pero que trae ya encima cuando llega a este
mundo... ¿No son estos motivos más que suficientes para
acomplejar a una persona?
Por lo pronto, dejemos estas consideraciones
relativas a la religión porque más adelante analizaremos a
fondo la revaluación que habrá que hacer de todos los
principios religiosos de la Nueva Era. En este momento
hagamos sólo un esfuerzo por sacudirnos el posible yugo mental
que nos hayan podido inculcar los falsos credos, impuestos en la
niñez con tanta fuerza que persisten en la vida adulta de la
mayoría de las personas.
Rechacemos de plano la aseveración de que
somos pecadores por naturaleza. Somos seres humanos racionales,
con instintos, inteligencia, pasiones, limitaciones, miedos y
capacidades que en su mayor parte nos han sido dadas desde
nuestro nacimiento, sin que nosotros hayamos tenido nada que ver.
Por lo tanto no tenemos por qué sentirnos acomplejados, reos ni
pecadores, como los predicadores cristianos han venido diciendo
por siglos.
Esta liberación mental es algo básico e
inicial para la revaluación de uno mismo, ya que es imposible
darse lugar y valía propios cuando en el fondo de la mente
anidan sentimientos tan negativos y destructores"
NO SOMOS PECADORES POR NATURALEZA
No somos pecadores por
naturaleza, ni nos espera ningún castigo eterno, ni venimos a
este mundo con ningún pecado, ni necesitamos a nadie que nos
salve o nos redima, porque nunca hemos estado en venta. En
realidad nuestra esencia es inmortal y tenemos por delante un
futuro inimaginable.
Rebelémonos también contra la idea de que
este mundo es un valle de lágrimas y que venimos a él para
hacer méritos a través del sufrimiento para alcanzar una vida
futura. Es cierto que para muchos mortales este mundo es un
auténtico valle de lágrimas y de miserias; pero esto se debe,
en gran parte, no a la esencia o a la naturaleza del hombre, sino
a la poca evolución de la raza humana, que no ha cumplido con
las leyes naturales, y muchos de los que están en posiciones de
privilegio han abusado de ellas en su propio provecho.
La raza humana en bloque ha gastado demasiadas
energías en adorar y en someterse a dioses imaginarios olvidando
el propio perfeccionamiento. Si todo el ingente esfuerzo que
hemos gastado en construir templos, en extender las distintas
doctrinas hasta los confines del mundo, en amordazar nuestros
instintos naturales, en hacer votos suicidas de pobreza, castidad
y obediencia, en escribir y estudiar volúmenes acerca de
virtudes, pecados, sacramentos, cielos e infiernos quiméricos y
en pelear contra los que no tenían una misma idea de Dios, la
raza humana en este momento de la historia estaría mucho más
evolucionada y no presentaría este cuadro desolador de tristes
hormigas peleándose locamente por migajas de pan.
Por eso este mundo se ha convertido en un
valle de lágrimas. Nuestros respectivos dioses nos han pedido
cosas estúpidas y a la larga han logrado enfrentarnos. En vez de
lograr unirnos y hacer que dirijamos nuestros esfuerzos hacia
cosas que redunden en nuestro bien, nos han separado y dividido
en seguidores de diferentes religiones y han puesto todas
nuestras potencialidades a su servicio, haciendo que nos
olvidásemos de nuestro propio progreso.
Pongámonos de pie de una vez y
considerémonos adultos capaces de realizar todo tipo de proezas
no sólo en este mundo, sino en el más allá en el que, por
lógica, finalmente creo.
CAPÍTULO 2
LAS LLAMADAS AUTORIDADES
(partes)
EL PODER Y SUS PELIGROS
LOS SERES humanos hemos padecido un exceso de autoridad. Más aun, hemos padecido de muy malas autoridades. Si la raza humana hubiese sido bien dirigida y bien organizada, este planeta no estaría en el lamentable estado en que se encuentra.
(...)
¿UNA REBELIÓN CONTRA LAS AUTORIDADES?
¿Por qué en un libro de la Nueva Era
en donde a primera vista debería tratarse más bien de puntos de
vista positivos para el futuro, tenemos que hablar de las
autoridades políticas? Porque la Nueva Era comienza ahora
mismo, y ahora mismo las autoridades políticas están
condicionando nuestras vidas al influir en ellas desde muchos
puntos de vista. Con sus malas decisiones y con el enorme
manipuleo que ejercen a través de los medios de comunicación,
no nos dejan evolucionar hacia el superhombre al que todos
naturalmente debemos tender. Con sus mentiras y sus adulaciones,
por una parte, nos tienen atontados atendiendo todos los días a
sus polémicas y a sus jueguitos dialécticos interminables, y
por otra, nos malhumoran y nos hacen perder la paz para que
podamos reflexionar con la tranquilidad y la profundidad que
requiere el momento crucial de la historia que estamos viviendo.
Ésta es la razón principal por la que
debemos revaluar a nuestras autoridades. Hasta ahora mucha gente
de buena voluntad tenía fe en ellas y creída de lo que ellas
decían y ordenaban era bueno y sano. Pero a la luz de la
historia no sólo reciente, sino de todos los tiempos, tenemos
que sacar la conclusión de que los que mandan, por el mismo
hecho de mandar, son muy sospechosos de algún tipo de
corrupción. Tal como vimos en párrafos anteriores, el poder en
sí es muy corruptor y por eso tenemos que estar muy precavidos
contra todo aquél que tenga algo de poder, y más contra
aquéllos que poseen una gran cuota del mismo.
En cuanto a aquéllos que detentan todo el
poder bajo una forma absoluta, no sólo tenemos que sospechar de
ellos, sino que debemos tener la seguridad de que están
completamente corruptos. Ninguna persona honesta permite que todo
el poder esté en sus manos, pues con ello demuestra que se
siente absolutamente superior a sus conciudadanos. Podrá ser
superior a muchos de ellos individualmente considerados, pero no
superior a toda la sociedad.
¿Estoy predicando entonces una rebelión
contra las autoridades? En un cierto sentido, sí. Una rebelión
no de armas, pero sí de sentimiento y de pensamiento. Nos
dirigen mal y hacen ir a la sociedad por caminos equivocados; nos
acomplejan, nos manipulan y no nos dejan evolucionar; por lo
tanto, tenemos que rebelarnos contra ellas en lo que esté a
nuestra mano.
LA REBELIÓN BÁSICA
Es cierto que no son
demasiadas y, sobre todo, no muy eficaces las cosas que podemos
hacer contra el poder casi absoluto que la autoridad tiene sobre
nosotros. Sin embargo, sí están a nuestro alcance ciertas armas
cívicas que podemos esgrimir contra él. Lástima que, debido a
la enorme manipulación a que la sociedad entera está sometida
por los medios de comunicación estatales, ayudados por la
inconsciencia y la avaricia de los que tienen el control de la
radio, prensa y televisión privados, la gran masa de los
ciudadanos no caerá en la cuenta de la enorme manipulación
mental a que son sujetos, y el reducido número de aquéllos que
hayan caído en la cuenta no se pondrán de acuerdo en resistirla
y hacerle frente.
Pero la rebelión básica que tenemos que
realizar es la interna. Es la decisión firme de no dejarnos
manipular por los "grandes" de la sociedad, por los que
dictan las pautas de lo que hay que creer, de lo que hay que
vestir, de lo que hay que leer. Debemos estar internamente
alertas contra los mil sutiles engaños y tretas de los que
tienen en su mano el poder de convencer o de influir las mentes.
Tenemos que esforzarnos en el supremo deporte
de pensar por nosotros mismos y practicar la suprema virtud de
actuar siempre de acuerdo con lo que pensemos, por más que las
dignísimas autoridades nos digan lo contrario.
Como resumen de todo este capítulo podemos
decir que el hombre y la mujer de la Nueva Era estarán en
el futuro mucho menos supeditados a lo que digan los que hasta
ahora han regido a la sociedad. Porque la verdad es que la han
regido muy mal y por eso las cosas han llegado al desastroso
estado en que están, por más que los eternos optimistas nos
acusen de negativos y no vean tantos problemas como nosotros
vemos.
Los hombres y mujeres de Acuario someterán
mucho más a juicio todas las decisiones de los superiores de la
sociedad y no se someterán a ellas borreguilmente. Y por lo
menos tendrán criterios propios en muchas cosas que hasta ahora
hemos dejado a los políticos o a las autoridades como si éstas
se comunicasen mediante un hilo directo con el Espíritu Santo.
CAPÍTULO 7
OTROS NIVELES DE REALIDAD
(partes)
OTROS TIPOS DE ENTIDADES
En cuanto a las manifestaciones de otras
entidades que no hayan sido nunca humanas, es mucho lo que se
podría decir, porque son muchas y muy variadas sus especies. Por
otro lado, es muy poco lo que en concreto se puede afirmar de
cada una de ellas, pero si estudiamos sin prejuicios sus muchas
manifestaciones a través de los siglos y en la actualidad,
podremos llegar a conclusiones que nos acerquen un poco más a la
realidad.
Lo primero que habrá que decir es que estas
entidades son muy variadas, pues mientras unas dan la impresión
de ser inteligencias enormemente desarrolladas y en un grado de
evolución muy superior al nuestro, otras parecen no superar
mucho la inteligencia de los animales superiores. Las primeras
actúan directamente sobre la mente, mientras que las segundas
actúan preferentemente a través de manifestaciones físicas.
Por otro lado, hoy ya podemos afirmar que, a
medida que es mayor el grado de evolución de estas
inteligencias, es menor su injerencia en las vidas de los
humanos; y viceversa, las que más intervienen son las menos
evolucionadas.
Otra cosa que podemos afirmar es que, con
mucha frecuencia, nos tratan como nosotros tratamos a los niños
o a los animales, y ésa puede ser la razón para explicar lo
mucho que "mienten" en sus manifestaciones.
Además, hemos llegado a la conclusión de que
la mayor parte de ellas vienen a nosotros con la intención de
sacar algo del ser humano, aunque lo disimulan de muchas maneras.
Lo que buscan en el hombre es preferentemente la energía que
producen nuestras mentes, sobre todo bajo estados anímicos
intensos o bajo emociones fuertes. En el cosmos todo es energía,
y nuestra mente es capaz de producir unas sutilísimas energías
que parece que son muy del agrado de estas entidades superiores.
Algunas de ellas que no son tan superiores, se nutren de la raza
humana y de los animales de una manera mucho más material, tal
como lo describí ampliamente en mi libro "La amenaza
extraterrestre".
Aunque todas estas ideas sean difíciles de
admitir, están respaldadas por una enorme cantidad de hechos
que, por desgracia y por prejuicios, son desconocidos por la
mayor parte de los intelectuales. Y aunque en párrafos
anteriores dijimos que el sentido común se resiste a admitir
estas cosas, el mismo sentido común nos dice que el hombre no
puede ser la más perfecta e inteligente de las criaturas del
universo, porque esto dejaría muy mal parado al dios creador y
rebajaría mucho el nivel general de inteligencia de todo el
cosmos.
Los hijos de la Nueva Era, por un lado,
estarán abiertos a todas estas realidades, pero por otro, no
caerán en las infantilidades en que caen muchas personas que se
acercan a todo este complejísimo mundo espiritual a la ligera y
como si fuese un juego. La realidad es que es un juego muy
peligroso en el que muchos han perdido su salud mental y hasta la
vida.
NUESTRA REACCIÓN ANTE ESTA EXTRAÑA REALIDAD
Lo primero que tendrá que hacer un hijo de
la Nueva Era es tomar conciencia de que tales mundos y tales
entidades existen, y de que la marcha de la historia ha estado y
sigue estando dominada por ellas. No así, por lo menos en el
mismo grado, las vidas privadas de la mayor parte de los humanos.
Lo segundo que deberá hacer es resistirse a
ser manipulado por los grandes líderes de la sociedad que,
inconscientemente, están dirigidos por estas entidades que son
los verdaderos dueños del mundo. De ahí la importancia de usar
cada uno su propia inteligencia y no seguir borreguilmente las
pautas que nos trazan los "grandes de este mundo".
Lo tercero será estar preparado para
defenderse en el raro caso de que su vida se vea amenazada por la
presencia de alguna de estas entidades. La mejor manera de
defenderse es no entrar en su terreno y tener uno sus propias
ideas y personalidad; no invocarlas bajo ningún concepto, tal
como en la actualidad hacen muchos ignorantes, que entran en
sectas descabelladas en las que se practican ritos de
invocación; no desear su contacto y resistirse mentalmente en
caso de que se iniciase.
En la actualidad hay miles de personas que
pecan por un exceso de apertura mental. Están siendo engañadas
por maestros ignorantes para que busquen el contacto con
"guías superiores", en la falsa suposición de que
todos estos guías son benéficos, cuando en realidad no lo son,
por lo menos en el grado que ellos dicen serlo. Me refiero al
llamado channeling o sintonización, que tantos adeptos
tiene en los Estados Unidos, y que tanto daño les puede hacer al
ponerlos total y voluntariamente al servicio de unas entidades
desconocidas. Lo menos que este channeling genera es una
dependencia que es esclavizante para el individuo. Y aunque es
cierto que reciben algunos beneficios al principio (como pueden
ser la apertura de mente y cierto tipo de videncias), esta
dependencia es a la larga perjudicial para el humano que
ingenuamente la ha buscado.
RELACIÓN CON LO RELIGIOSO Y EXTRATERRESTRE
Muchas de estas entidades se presentan bajo
el disfraz de lo religioso y, para mejor lograr sus fines, suelen
respetar las creencias de los humanos con los que entran en
contacto. Hoy día podemos asegurar con toda certeza, que todas
las religiones, sin excepción, son disfraces de estas
inteligencias para sintonizar con las mentes y los sentimientos
de los humanos.
Como ya he escrito sobre este mismo tema (Defendámonos
de los dioses, Israel pueblo-contacto, etcétera)
aquí me limitaré a decir que si estudiamos a fondo y sin
prejuicios todas las religiones, nos encontraremos con que
además de hacer todas hincapié en los buenos principios de
fraternidad, amor, etcétera -gancho necesario para atraer
adeptos y no infundir sospechas-, todas coinciden en el fondo en
cosas que son muy extrañas e intrigantes para la mente humana.
Por ejemplo, todas coinciden en demandar abundantemente
sacrificios al ser humano y algunas de ellas son enormemente
crueles en sus exigencias, hasta el grado de pedir la muerte no
sólo de animales, sino de personas. En el cristianismo todo
está sublimado, pero por otro lado nos encontramos con que la
llamada redención gira alrededor del sacrificio de un
hombre-dios que murió ajusticiado en una cruz. Y nos encontramos
con la demanda de dolor por todas partes, sin contar la infinita
cantidad de muertos que los propios cristianos han causado en la
propagación y defensa de sus ideas.
A veces la manifestación de estos otros
niveles de realidad no tiene relación con lo religioso y sí con
lo "extraterrestre", formando entonces parte de lo que
ha dado en llamarse "fenómeno ovni", al que ya nos
hemos referido anteriormente. Hoy día continúa todavía la
polémica en este particular, centrada en si existe el fenómeno
o no, cuando en realidad debería estar centrada en cuáles son
las intenciones de las entidades que tripulan los misteriosos
aparatos que vemos surcar los cielos.
La polémica subsiste después de tantos
años, fundamentalmente por tres razones: la primera, porque se
trata de un tema revolucionario y, para algunos, tan amedrentador
que la mente humana se resiste violentamente a admitirlo. En los
intelectuales se presenta una instintiva resistencia porque, de
admitirlo, tendrían probablemente que desechar muchas de las
teorías en las que está basada toda su ciencia y los principios
tradicionales por los que se han regido toda su vida. En segundo
lugar, porque ha habido y sigue habiendo un gran interés por
parte de las altas autoridades que rigen el mundo, para que estas
verdad no se sepa. Las pequeñas autoridades locales no hacen
más que seguir las pautas que les dictan las grandes y por eso
repiten como loros las consignas y los métodos para callar todos
los rumores serios que se puedan levantar acerca del fenómeno. Y
en tercer lugar, los mismos seres o inteligencias que están
detrás de todo el fenómeno, con su enorme poder sobre el
psiquismo de los humanos, hacen todo lo posible para que su
estancia entre nosotros pase inadvertida. De esto he sido yo
testigo directo en varias ocasiones y he podido comprobar los
métodos drásticos que utilizan, tanto ellos como sus
inconscientes aliados humanos, para acallar a los que pueden
resultar testigos peligrosos.
Hay, en fin, otras entidades que no se
manifiestan relacionadas ni con lo religioso, ni con lo
extraterrestre u ovnístico, ni son por otro lado, restos de la
personalidad de algún muerto. Ya hemos dicho que los tipos de
estas entidades son variadísimos, mucho más variados que los de
las razas humanas; y que las desigualdades entre ellos son
enormes, diferenciándose por lo tanto en mucho sus maneras de
actuar y de relacionarse con los humanos.
CUALIDADES DE ESTAS ENTIDADES
He aquí otras verdades que
con el tiempo hemos ido aprendiendo acerca de estas entidades:
muchas de ellas son autóctonas del planeta y probablemente
están aquí desde mucho antes de que aparecieran las razas
humanas que actualmente pueblan la Tierra. Otras es posible que
nos visiten desde diferentes partes de nuestra galaxia, sin que
para ello sean obstáculo las enormes distancias que nos separan
de sus planetas de origen. Las razas humanas son producto de
experiencias genéticas hechas por ellos a lo largo del tiempo.
Estas experiencias continúan haciéndolas en la actualidad, y de
ello tenemos una enorme cantidad de pruebas. (Ver La amenaza
extraterrestre). Todas las religiones sin excepción han sido
impulsadas por ellos, y para tal efecto se han valido de hombres
a los que han preparado especialmente para que puedan cumplir su
misión. A muchos de ellos les dieron poderes para realizar lo
que en la religión se llaman milagros.
Ciertos humanos tienen una especial relación
con algunas de estas entidades, que les ayudan a realizar cosas
que otros humanos no pueden realizar. Y por el contrario, hay
humanos que se ven molestados por algunos de estos seres sin
saber por qué y sin que sea fácil liberarse de su maléfica
influencia.
Existen también muchos humanos que tienen
fácil acceso a estos niveles de realidad pudiendo alcanzar a
contemplar algún plano de estos extraños mundos. Pero estos
videntes, sin dejar de ser muchos, son menos de los que la gente
cree, y tenemos que añadir que muchos de los que se presentan
como tales, o son unos ilusos con alguna clase de psicopatía, o
unos vividores que quieren aprovecharse de la credulidad de los
ingenuos. Muchos de los auténticos sanadores o curanderos (por
imposición de manos o cualquier otra técnica) son personas que,
consciente o inconscientemente, tienen relación con alguna de
estas entidades que, a su vez, sacan de ellos algún provecho.
Por último, diremos que muchas de estas
entidades que se manifiestan a través de algunas personas,
tienen un sentido del humor bastante avieso, gustando de gastar
bromas pesadas a las personas con las que se relacionan, sobre
todo si son ingenuas o crédulas.
Cuando más se aparte uno de estas relaciones
trascendentes y más seamos nosotros mismos con ideas y
personalidad propias, más libres estaremos de los maleficios de
estas entidades. Y como un último consejo, jamás se deben
aceptar sugerencias de ellos que vayan claramente en contra de
los intereses del humano.
CAPÍTULO 8
PAZ INTERNA Y EXTERNA
(partes)
LA PAZ ES UNA CONDICIÓN PARA EVOLUCIONAR
La paz interna es una conditio sine qua
non para que el alma evolucione. Sin ella no hay ascensión
posible. Es cierto que con las tribulaciones también se puede
evolucionar, pero sólo cuando la tribulación ha generado una
paz previa. Porque la tribulación y el dolor recibidos sin paz
lo único que generan es desesperación. Sin embargo, la paz no
genera automáticamente la elevación del alma. La paz es sólo
una condición. Hacen falta otros mecanismos y otros elementos
para que se dé esta evolución.
Cuando hablemos de la meditación veremos que
sin paz la meditación se hace mucho más difícil, si no
imposible. La paz genera un estado físico especial en el
cerebro, y este estado físico a su vez ayuda a generar paz.
En la historia humana jamás ha reinado una
paz total. Las guerras llenan la vida de las naciones y de la
raza humana en general. No sabemos vivir en paz unos con otros y
ni siquiera con nosotros mismos.
POR QUÉ NO TENEMOS PAZ
Y uno lógicamente se
pregunta: ¿Cómo es esto posible? ¿Qué es lo que hace que el
ser humano no pueda vivir en paz ni consigo mismo ni con los
demás? La respuesta habrá que buscarla en la psicología humana
y, todavía más profundamente, en los que desde las sombras
manipulan la psique humana. Y aquí de nuevo tenemos que recurrir
a lo que dijimos en el capítulo anterior. No en vano dijimos
allí que aquel capítulo, por extraño que a algunos les
pareciese, era la clave para explicar la historia humana y la
vida misma. A muchas entidades les interesa que el hombre no
tenga paz, porque un hombre en paz consigo mismo es mucho menos
vulnerable a sus sugerencias y a sus intromisiones; y además su
cerebro, estando en ese estado pacífico, no genera las ondas que
a ellos más les interesan.
Cuando un hombre está en paz, está cerrado
en sí mismo y es como una fortaleza. No se le puede penetrar
fácilmente porque todas sus energías van hacia adentro.
Además, cuando su cerebro está en paz, produce unas ondas que
lo hacen aún más fuerte e invulnerable. Son las ondas alfa que
generan el tan nombrado "estado alfa", que si bien no
tiene todas las cualidades que algunos le atribuyen es, sin
embargo, una condición indispensable para que la gente genere
otras ondas de una altísima frecuencia que son todopoderosas y
que participan de la inteligencia inconsciente del individuo
conectándose al mismo tiempo con la sabiduría del cosmos. Estas
ondas tienen el poder de sanar a otros y de autocurar al que las
produce, y son la clave para explicar buena parte de las
curaciones paranormales.
La evolución a la que nos hemos referido en
varias ocasiones y que tanto tiene que ver con la paz del alma,
es el fin o el propósito de la vida humana en este planeta.
CAPÍTULO 9
REVALUACIÓN DE LA RELIGIÓN
(partes)
DIFICULTAD PARA ENJUICIARLA
Pensar desapasionadamente sobre la
religión propia es muy difícil. Sobre todo para aquéllos que
han vivido su fe desde la niñez, pues aparte de las raíces que
ella echa en el alma, todo lo que hemos creído y practicado
desde la niñez se aferra tenazmente al fondo de nuestra psique y
obnubila a la mente para evitar que vea cualquier cosa que
aquellas creencias puedan tener de negativo. Por eso le pedimos
al lector que haga un esfuerzo por dejar de lado todos sus
prejuicios y le eche un vistazo desapasionado a ciertos aspectos
de su propia religión.
Fijémonos primeramente en los resultados de
todas las religiones. Las creencias religiosas abren un poco la
mente en relación a ciertas verdades, pero la cierran con
relación a otras que no están de acuerdo con esas creencias. En
pocas palabras, hace fanáticos. Curiosamente fanático
significa "el que va al templo" (en latín fanum =
templo), contrariamente a profano (el que se queda fuera
del templo).
Algunos de estos fanáticos viven sus
creencias con tal rigor que se convierten en santos. De ellos,
los que van por el camino del amor, son todavía aceptables, pero
los que van por la vía del rigor pueden llegar a ser
monstruosos. Por ejemplo Santo Domingo de Guzmán, fundador de la
Orden de Predicadores, más conocidos como dominicos, que
organizó por toda Europa la inquisición y que fue el
responsable de la muerte de miles de "pobres" brujas.
Este fenómeno de producir fanáticos es
común en todas las religiones, aunque en unas es más virulento
que en otras. Las víctimas mortales que este fanatismo religioso
ha generado en el mundo entero a lo largo de los siglos y en
todas las religiones son innumerables. Esto no deja de ser muy
extraño para unas instituciones que comienzan siempre hablando
del amor a nuestros semejantes.
LAS RELIGIONES SEPARAN
Otro resultado de las religiones es el
aislamiento en que sumen a sus fieles. La raza humana está
dividida en muchas fracciones, algunas de ellas completamente
aisladas del resto, debido únicamente a las religiones. En
algunas sectas se llega incluso a prohibir el trato con gente de
otras creencias. Y para encontrar ejemplos de esto no tenemos que
ir a Mongolia, a la India o a Manchuria, donde habitan pueblos y
castas completamente aislados por su religión, sino que nos
bastará con asomarnos a nuestra Biblia en donde encontramos a un
Yahvé prohibiéndole a su "pueblo escogido"
relacionarse con los amorreos y cananeos pecadores. Y no sólo
eso, sino que además les ordenaba que no se mostrasen nada
benévolos con ellos y aun que los exterminasen sin perdonar
siquiera a los lactantes.
Y no nos olvidemos de que ese mismo Yahvé era
y sigue siendo el dios del cristianismo.
El aislamiento y la separación que la
religión produce lo podemos ver en nosotros mismos. Ante un
marroquí o un tunecino de religión musulmana nos sentimos como
diferentes. Hay algo profundo que nos separa de ellos, no importa
lo amables o correctos que puedan ser. Nos parece que allá en el
fondo no tenemos nada que ver con ellos y pensamos que están
radicalmente equivocados. Y la realidad es que hay cerca de mil
millones de personas que en religión piensan fundamentalmente
igual que ellos y de las que lógicamente también nos sentimos
distanciados.
LA RELIGIÓN LLENA EL ALMA DE TABÚES
Otro resultado de las religiones es que
tranquilizan el alma con la promesa que hacen de un más allá
feliz, pero por otro lado la llenan de miedo con amenazas de
castigos eternos y terribles si no se cumplen en esta vida
determinados mandamientos. Esto tiene más peso en el alma de
muchos cristianos que las promesas de un más allá feliz y por
eso muchos fieles se han pasado la vida con temor a la muerte y a
lo que les pueda suceder después de ella.
En la Edad Media los monasterios y conventos
se llenaban de gentes que renunciaban a vivir como personas
normales, aterradas por las predicciones de unos frailes
fanáticos que hacían mucho más hincapié en los castigos que
en las recompensas, y que se regodeaban en presentar a un dios
terrible y vengativo. Al fin y al cabo, no hacían más que
predicar al Yahvé del Antiguo Testamento. En los monasterios y
cenobios se aislaban no sólo de la sociedad, sino hasta de sus
propias familias. Las palabras del fundador del cristianismo,
difundidas con todo rigor por sus predicadores, resonaban en sus
oídos: "El que quiera venir en pos de mí, que deje a su
padre y a su madre..."
San Francisco Javier, uno de los santos
eminentes de la iglesia, cuando estaba ya destinado a las Indias
Orientales, de las que no volvería, pasó por Navarra cerca de
donde estaba su madre y no fue a verla porque pensó que con ello
agradaba más a Dios. ¡Bárbara manera de concebir la religión!
Y si así piensa un "santo", que es un guía en el
camino de Dios, qué les espera a los pobres creyentes que sigan
sus enseñanzas?
En resumen, las religiones, aunque comienzan
hablando de amor, desunen, aíslan, y llenan el alma de miedos y
complejos, cierran las mentes y no permiten al ser humano
disfrutar de muchas cosas buenas que hay en el mundo. Según la
doctrina cristiana tradicional, las mejores cosas de la vida son
pecado, y en todas las religiones vemos cómo el sacrificio, la
renuncia, la mortificación de los sentidos, la penitencia, los
votos, la muerte para el mundo y hasta los tormentos son moneda
común para agradar a Dios. Es cierto que al que está atribulado
lo consuelan con promesas para el más allá, pero no lo ayudan a
vencer la causa de su desconsuelo ni le dan una visión optimista
de esta vida. Como no tienen nada que dar acá, centran todas sus
prédicas en el más allá. Pero el más allá comienza en esta
vida.
LA RELIGIÓN COMO ESTRATEGIA DE LAS ENTIDADES
Y ahora diremos algo fundamental acerca de
las religiones, que entronca con lo que vimos en el capítulo de
los otros niveles de realidad. Es algo que explica todo el
misterio de ellas y su razón de ser y que, aunque sea difícil
de admitir, es sin embargo la clave para explicar lo extraño del
fenómeno religioso en todas las culturas de todas las épocas y
de todas las latitudes.
La religión no es tanto hechura de los
hombres cuanto imposición de los "señores del mundo",
es decir, de aquellas entidades a las que nos referíamos en el
capítulo anterior, cuando hablábamos de seres inteligentes no
humanos que nos dirigen desde las sombras. Las religiones son una
formidable estrategia que ellos usan para tres cosas: 1) Para
mantenernos desunidos de modo que no progresemos y usemos toda
nuestra energía en disputar entre nosotros. 2) Para que nos
hagamos la guerra de la cual algunos de ellos sacan gran
beneficio. 3) Para sintonizar nuestras mentes, enfocarlas hacia
una idea y mantenerlas expectantes, porque a la mayor parte de
ellos les interesan mucho las ondas que en ese estado de ánimo
producen nuestros cerebros. De esto ya he escrito largamente en Defendámonos
de los dioses y por ello no quiero extenderme aquí.
El viejo lema "divide y vencerás"
tiene una perfecta aplicación en esta estrategia. Nadie puede
negar que las religiones, a lo largo de la historia, han sido la
principal fuente de guerras y discordias. Predican el amor (a los
que piensan como ellos) hacen la guerra (a los no creyentes).
Esta es una paradoja que tiene que hacer reflexionar a cualquier
persona pensante.
Si la humanidad hubiese gastado tanta energía
en mejorar sus instituciones y en progresar, como ha gastado en
hacer templos y en guerrear por la fe, hoy la raza humana no
estaría en el estado lastimoso en que se encuentra.
REPENSAR LAS CREENCIAS
En esta reevaluación de la religión los
hijos de la Nueva Era tendrán que repensar a fondo sus
creencias y descubrir sus profundas contradicciones. Algunas de
ellas las acabamos de señalar, pero quedan todavía muchas otras
que el lector tiene que descubrir por sí mismo. Deberá comparar
su fe con otras diferentes para ver cómo coinciden en cosas
absurdas y cómo por el contrario se contradicen en cosas
básicas. Coinciden, por ejemplo, en la exigencia del dolor, en
la personificación de la divinidad, en la humanización de Dios,
en la virginidad de la madre del hombre-dios, en su "segunda
venida", en hacer de los sacrificios de sangre el centro de
la religión, etcétera. Y en cambio, son contradictorias en
cuanto a sus mandamientos concretos y ritos. Ante un cuadro así,
uno deduce que no todas pueden ser verdaderas y una sola tampoco,
porque esto diría muy poco de la equidad, justicia y providencia
de Dios. Un hijo de la Nueva Era tendrá que repensar en
particular el más allá que predica el cristianismo, con su
resurrección de la carne, sus infiernos eternos y visiones
beatíficas en las que no estará la mayor parte de la humanidad
que no ha creído ni obrado conforme a las enseñanzas de Cristo.
¿En qué cabeza caben tantos disparates? Por lo tanto, un hijo
de la Nueva Era tiene que tener el valor de destetarse de
semejantes enseñanzas y perder el miedo a pensar libremente
acerca del más allá.
La religión trata a sus fieles como niños
que no tienen inteligencia y, en este particular, el catolicismo
ha sido el ejemplo perfecto del padre sobreprotector que, a
fuerza de defender a su hijo de peligros, lo convierte en un
tarado que no puede valerse ni pensar por sí mismo. Las
autoridades eclesiásticas prohibieron prácticamente pensar
sobre los misterios de la fe. Había que limitarse a oír y a
creer lo que a uno le decían. Por eso muy lógicamente
prohibieron leer La Biblia, porque su lectura es capaz de
quitarle la fe a cualquier persona que reflexione un poco sobre
todos los disparates que contiene.
Se puede asegurar con toda certeza que las
creencias de cualquier religión son un insulto a la inteligencia
humana. Lo malo es que hay muy pocos aún entre las personas
cultas con valentía para hacer un examen crítico detallado de
todas sus creencias.
LOS MANDAMIENTOS DE LA NUEVA ERA
Entonces, ¿qué religión
practicaremos? Si por religión se entiende un conjunto de
creencias "reveladas" que nos sirven para alcanzar la
salvación y librarnos de un castigo eterno, la contestación es:
¡ninguna!
Puede ser que en otras épocas las religiones
les hiciesen falta a hombres que no sabían por qué retumbaban
los truenos o por qué el sol salía todas las mañanas. Aunque
muy lejos de pensar que ya lo sepamos todo creo, sin embargo, que
hoy día ya hemos madurado lo suficiente como para no necesitar
esas andaderas.
La única religión que estará siempre
vigente será la del amor y la justicia, dándole a cada uno lo
que le corresponde, respetando el derecho de los demás y
teniendo el corazón abierto y generoso para todo y para todos.
Todo lo demás son adornos inútiles e instrumentos de
manipulación. Debemos impulsar un amor y una justicia que no
estén administrados por nadie que se diga representante de Dios.
Todos somos representantes de Dios.
¿Se van a perder entonces todos los valores?
Falso. Conozco a gente que no practica ninguna religión y son
excelentes personas, y conozco cristianos con todas las de la ley
muy fanáticos y muy injustos, con los que no quisiera
encontrarme ni en el reino de los cielos.
CAPÍTULO 10
¿QUÉ ES ARTE?
Hoy día se le llama arte a cualquier cosa
y estamos en una época en que verdaderos mamarrachos son
considerados obras de gran valor artístico. El arte
esperpéntico está de moda y, por desgracia, no faltan millones
de papanatas que están dispuestos a admirarlos y a comprarlos.
Nos damos cuenta de que con el paso del tiempo
y con la sofisticación de las técnicas, la imaginación humana
es capaz de construir formas y manifestaciones nuevas que hasta
ahora, o la naturaleza no nos había brindado, o no las habíamos
imaginado. Pero no todo lo nuevo y todo lo original que se le
ocurra a una imaginación calenturienta tiene necesariamente que
ser considerado artístico. Hay creaciones nuevas que son
auténticos adefesios, por muy famoso que sea su autor y por
mucho que sean promocionadas por los medios de comunicación. Y
por desgracia esto es lo que está sucediendo en gran medida.
Verdaderos bodrios de todos los tipos son creados continuamente,
y como el mundo del arte ha caído en manos de comerciantes,
éstos saben muy bien cómo darlos a conocer a una gran cantidad
de personas y cómo promocionarlos de una manera convincente de
modo que se vendan y produzcan dinero que, en definitiva, es lo
único que se busca con las pretendidas obras de arte.
Insistimos en que sabemos diferenciar muy bien
entre un impresionista, verdadero creador de arte, y un
mamarrachero, por mucha fama que haya adquirido y por mucho que
se coticen sus cuadros. Sabemos que el arte no está precisamente
en imitar a la naturaleza -aunque también en eso puede haber
arte- sino en hacer vibrar el alma, por el método que sea,
produciendo en ella sentimientos profundos y nuevos.
LA CREACIÓN DEL ARTE
El arte se crea de muchas maneras: se crea
a través de formas plásticas utilizando cualquier material. El
papel, el barro, el lienzo, la madera, el metal o la piedra son
aptos para concretar formas bellas, que pueden ser pinturas,
dibujos o esculturas de formas simples que nos sugieran algo con
lo que el alma se siente en armonía. El arte se crea también
mediante sonidos producidos de mil maneras diferentes; mediante
ideas que logran hacer vibrar el alma de una manera especial y
hasta mediante movimientos elegantes: arte es cualquier cosa que
nos estremezca el alma y que la ponga en armonía con lo mejor y
más profundo de nosotros mismos y con lo más elevado de la
naturaleza y el universo. El sentimiento del arte refina el alma
y la hace más permeable a la belleza infinita del cosmos. La
hace más sensible hacia los sentimientos de los demás hombres y
la prepara para futuras etapas de evolución.
Hay que reconocer que lo artístico es un
concepto y un sentimiento bastante subjetivo, y que puede haber
cosas que a alguien le parezcan artísticas mientras que otro las
encuentre totalmente vulgares. Pero hay "creaciones"
que son esperpentos desde cualquier punto que se las mire.
ARTE VERDADERO Y ARTE FALSO
Lo que resulta completamente despreciable
es alabar como artístico algo que uno considera que no lo es,
únicamente porque los críticos o la gente dice que es
artístico. En eso deberíamos ser totalmente sinceros y
rebelarnos contra las manipulaciones de los que quieren que
comulguemos con ruedas de molino. En nuestra sociedad, tal como
dijimos, hay muchas, -cuadros, esculturas, películas, músicas-
que son auténticos engendros de mal gusto y que, sin embargo,
son alabadas como obras de arte. Con frecuencia entra uno en
oficinas, hoteles o despachos en donde cuelgan de las paredes
pinturas, grabados o collages que son auténticas
mamarrachadas con las que parece que alguien quiso reírse del
que cometió el pecado de comprarlas. Y en esto tenemos que ser
valientes y llamar mamarracheros a famosísimos pintores, a
escultores laureados, a poetas ininteligibles que da la
impresión de que crearon o escribieron sólo para sí mismos, y
a músicas multitudinarias que son no sólo un agravio para el
oído, sino una vejación para el espíritu.
Los medios masivos de comunicación, entre sus
muchos pecados, cometen con frecuencia el de alabar o fomentar
obras estrafalarias presentándolas como artísticas, y como en
nuestra sociedad el número de "marías" y de borregos
es infinito y, por el contrario, el número de personas con
capacidad de análisis y de criterio propio es infinitamente
menor, sucede que las bazofias así celebradas en los medios de
comunicación, son vendidas profusamente a pesar de su escaso
valor. Un ejemplo de esto son algunos de los famosos premios
literarios concedidos y entregados con bombo y platillo. La gente
no sabe los vergonzosos chanchullos que tras bastidores se
cometen con tales condecoraciones. Pero basta que los medios de
comunicación anuncien quién ha sido el ganador, para que una
nube de ingenuos se lance con frenesí a comprar las obras del
galardonado, como si se tratasen de libros sagrados.
¿Dónde queda el verdadero arte en todo este
tajureo? El pseudoarte, convertido en pesos, va a engrosar la
cuenta del editor o de los promotores de la obra premiada.
LOS CRÍTICOS DE ARTE
Y en cuanto a los críticos -otra falsa
hechura de los medios de comunicación- erigidos en jueces
omnisapientes acerca de tal o cual arte, su vaciedad ha quedado
demostrada en más de cuatro ocasiones.
No hace muchos años un famoso autor inglés,
con el premeditado fin de hacer un experimento, presentó
anónimamente una obra suya al mismo editor que ya le había
publicado varias con gran éxito. El editor la rechazó por
defectuosa. Siguiendo en su experimento, el autor se la presentó
también con un seudónimo a varios editores más, que igualmente
la rechazaron. Cuando posteriormente los editores supieron quién
era el autor, se lamentaron muchísimo de no haberla publicado, y
su propio editor le pidió mil disculpas antes de publicarla. Los
mismos críticos que antes la habían leído y la habían
menospreciado, posteriormente, una vez publicada, la cubrieron de
elogios. Toda una comedia de comerciantes.
Da pena ver cómo se cotizan algunos
mamarrachos de Picasso, Klee, Modigliani, Miró o Tapiès, por
poner sólo algunos ejemplos entre cientos. Si se hace como una
inversión, sabiendo que siempre va a haber papanatas y nuevos
ricos que los vana a pagar muy bien, no es mala idea. Pero lo
triste y lo indignante es que los omnisapientes críticos
pretenden convencernos de que aquellos adefesios son obras de
arte.
El hijo de la Nueva Era debe ser
valiente para rebelarse contra las estupideces, y sincero a la
hora de manifestar la mala impresión que le producen. Y eso a
pesar de todo lo que digan los omnisapientes críticos
interesados. Pero dejemos lo que no es arte y fijémonos en lo
que sí lo es, y digamos por qué debemos abrir nuestras vidas de
par en par al arte.
Como ya dijimos, éste eleva el alma, la hace
vibrar y la prepara para conectarse con lo mejor del mundo, con
el plano de las ideas y con el reino del espíritu.
LA POESÍA COMO ARTE
La tan desprestigiada
poesía, por ejemplo, es capaz no sólo de producir unas enormes
y hondas satisfacciones que conmueven lo más profundo de nuestro
ser, sino que, si somos capaces de dejarnos penetrar por ellas,
podrían hasta curarnos de una dolencia física. El trance
poético estremece no sólo el alma, sino también el cuerpo.
Naturalmente esto que estamos diciendo les
sonará a chino a aquéllos que lo más que llegan a leer es un
diario de deportes o a lo sumo las cotizaciones de la bolsa. En
las escuelas debería enseñárseles a los niños a leer poesía
y saborearla hasta llegar al trance poético en el que el alma se
siente traspasada por la pura belleza y por una felicidad
trascendente. Pero desgraciadamente no es así y, por el
contrario, se atasca la mente de los niños con cosas absurdas
que el día de mañana no van a servirles para nada. Y cuanto
decimos de la poesía se puede aplicar a la música y a las
demás bellas artes. El cuerpo casi se eleva del suelo cuando uno
oye ciertas melodías o ciertos acordes. Pero, ¿qué saben de
esto los alcoholizados del dinero o los que se pasan toda la vida
luchando por obtener "cosas"?
El hijo de la Nueva Era apreciará más
una puesta de sol desde lo alto de un monte en un paraje
solitario, que el "culipandeo" nervioso de cualquier
fiesta de sociedad que frecuentemente es sólo una larga mentira
sonriente. El hijo de la Nueva Era, ante un mar
encrespado, buscara ese momento sublime en que por un segundo
ante el retumbar de una ola contra las rocas, el alma propia se
siente unida al alma del mundo. El hijo de la Nueva Era se
llenará de emoción cuando en un gran concierto se sienta
sacudido hasta las entrañas por las notas graves de un piano o
acariciado por la mano femenina de un oboe. El hijo de la Nueva
Era amará el arte y le dedicará tiempo porque eso lo hará
más espiritual al mismo tiempo que lo hará más humano. Y no
sólo será sujeto pasivo del arte, sino que lo creará en la
medida de sus fuerzas. El hijo de la Nueva Era usará el
arte para estar más preparado para el gran salto al más allá.
CAPÍTULO 11
TOLERANCIA
(partes)
SOMOS INTOLERANTES
LA TOLERANCIA es un mandamiento de la Nueva Era. Le dedico unos cuantos párrafos porque la tolerancia es una gran laguna que hay en los viejos mandamientos del decálogo tradicional. A continuación del "honra a tu padre y a tu madre" Yahvé devería haber añadido: "sé tolerante". Pero no lo hizo porque él mismo no lo era, y así el cristianismo se convirtió en una religión intolerante negando con ello radicalmente el mandamiento del amor al prójimo.
[...]
INTOLERANCIA IDEOLÓGICA
La historia del mundo occidental, sobre
todo a partir del siglo VI, es una historia de intolerancia. Y en
esto tiene una culpa especial la religión y en concreto el
cristianismo. Por siglos, los reyes y señores feudales lucharon
por poseer más tierras y vasallos; y no precisamente por las
ideas que otros pueblos pudiesen tener, sino simplemente para ser
más ricos, tener más poder y ser dueños de más
"cosas". Fue con la llegada del cristianismo cuando la
intolerancia ideológica hizo su aparición virulenta y se
comenzó a batallar y a matar para destruir las ideas diferentes
y a quienes las sustentaban. Comenzaron entonces las guerras
religiosas que llenan toda la edad media y moderna. Y comenzaron
los sutos de fe y las santas inquisiciones con sus torturas y sus
hogueras para los herejes. El cristianismo se hizo intolerante
consigo mismo y los cristianos empezaron a degollarse unos a
otros porque interpretaban el evangelio de maneras diferentes.
¿Qué de extraño tiene que nosotros hayamos
sido educados en la intolerancia religiosa si somos descendientes
de los que batallaron por defender sus ideas o para imponérselas
a otros? Llevamos la intolerancia religiosa en la herencia
cultural. Y esta misma intolerancia religiosa la hemos extendido
a otras ideas, modas y maneras de pensar que nada tienen que ver
con la religión.
[...]
TOLERANCIA COBARDE
Y a contrapelo con nuestra intolerancia con los defectos de nuestros vecinos, está la exagerada tolerancia que muchas veces tenemos con los antisociales conscientes y reincidentes que quieren vivir a costa del prójimo. A éstos con frecuencia no los denunciamos por cobardía, y dejamos que mientras no sea a nosotros a quienes ofendan con sus delitos, sigan cometiendo toda suerte de atropellos.