ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE
CLOMRO
Informe Clomro-2DIFUSIÓN
Sección III PRODUCCIÓN
FILOSÓFICA, LITERARIA Y PLÁSTICA
Subsección DENSAYOS
2001
· QUÉ SE ENTIENDE POR "SERES DE LUZ"
· CONTACTOS,
MENSAJES, UFÓLOGOS Y CIENCIA
Escrito para un ufólogo al que un contactado le
dio como prueba la aparición de naves
· JESÚS
Entidad galáctica de un tipo que se envía a
mundos con problemas, para recuperar el orden: un usado más,
engañado para el cumplimiento de lo que creía una "misión
divina"
· ¿ES LA
UFOLOGÍA UNA CIENCIA?
Las razones por las cuales los investigadores del
fenómeno OVNI no gozan de respeto en la comunidad científica,
ni se llevan bien -en el extremo opuesto- con los presuntos
contactados con extraterrestres
· Fenómenos
comprobablemente extraterrestres
CÓMO PROCEDE EL REFUTADOR PARA DESMENTIRLOS
La paradoja de la refutabilidad de lo irrefutable
· Teología intergaláctica engañosa
EL POR QUÉ DE LOS MALES DEL MUNDO
SEGÚN MENSAJES EXTRATERRESTRES
· Los
límites de la lógica académica
ANTE LA ILÓGICA DE LA EXISTENCIA
La "gran contribución" del escepticismo
al desarrollo humano
QUÉ SE ENTIENDE POR "SERES DE LUZ"
Dentro de las diversas líneas
contactistas, según las características mentales y espirituales
de los variados tipos de extraterrestres, éstos suelen ser
clasificados como "positivos" o "negativos",
o bien -bajo un concepto de connotaciones religiosas- como
representantes "de la Luz" o "de las
tinieblas"; "del bien" o "del mal". A
los que, además, se agregan las grisáceas medias tintas en una
gama en la que puede haber inclinación hacia un extremo o el
otro.
Definir qué es Luz y qué es tinieblas u
oscuridad, a primera vista, parece sencillo, dado que seguramente
habrá que manejar conceptos muy elementales para hacer la
distinción. Conceptos tales como el amor, la ayuda (dada a la
humanidad por parte de cierta clase de alienígenas), se
corresponden con la idea de "Luz"; agresividad, malos
tratos dados a personas abducidas, manipulación psíquica,
succión energética, destrucción, están en correspondencia con
la idea de negatividad u oscuridad. Sin embargo, cuanto más
profundicemos en los fines de los supuestos seres de Luz, y en
los medios que emplean para lograrlos, nos daremos cuenta de que
se hace bastante difícil distinguirlos de los seres que son
considerados como representantes de la oscuridad o del mal.
Cuando los mensajes de los seres de "Luz" oscurecen las mentes
Es sólo cuestión de observar las graves
consecuencias psíquicas ocasionadas a contactados y adeptos de
diversos grupos contactistas, para darse cuenta de que, aunque se
trate de seres cósmicos con buenas intenciones, manejan las
situaciones de modo inconveniente para la salud mental, física
-y hasta espiritual- de los instrumentos humanos de la difusión
del mensaje que les transmiten. Instrumentos para la ejecución
de planes, de directivas impartidas para hacer que la Luz entre
al mundo y se propague. Instrumentos de lo que empieza siendo una
bonita propuesta de salvación, de elevación espiritual, de
humanización de la Tierra, y que muchas veces ha terminado en
las formas más insanas de delirio, en conflictos internos y de
los miembros de estos grupos entre sí, o con el resto de la
sociedad, sin olvidar extremos tales como abusos sexuales,
crímenes o suicidios.
Puede pensarse, después de estos hechos, que
si acaso era cierto que había seres extraterrestres detrás de
tanto descontrol, de ninguna forma podrían ser entidades bien
intencionadas para con la gente que resultó víctima de sus
cósmicos manejos. Esta visión condenatoria ante semejante
cuestión, es demasiado simplista frente a la complejidad que hay
por detrás de los hechos. Juzgar las causas a partir de las
consecuencias, parece lo más lógico, y por eso uno no va a
andar con complicaciones: nada que produzca daños puede ser
bueno. Sin embargo, estamos tratando con entidades cuya lógica
no tiene nada que ver con la nuestra. Cuya evaluación de las
consecuencias de sus propios actos, no se basa en la misma escala
de valores que utilizamos. Sus conceptos acerca de la Luz con que
brillan y de la buena intención con que establecen los
contactos, no se alteran por el hecho de que una operación con
humanos de la Tierra termine en el más absoluto desastre.
Nuestra severidad para enjuiciarlos por las
derivaciones nocivas de sus mensajes, de sus instrucciones, no
hace mella alguna en la definición que mantienen sobre cómo
hacer las cosas. Y las seguirán haciendo a su modo sin
autocrítica correctiva alguna, por más gente que siga sufriendo
las consecuencias. Más aun, considerarán "opositor a la
Luz" a todo aquél que les cuestione sus metodologías de
acción, por no obedecerlas al pie de la letra.
Cuando la "Luz" Divina viene ya oscura desde las sagradas escrituras
Todo esto es muy común en los tiempos
actuales, con los numerosos grupos contactistas entre los cuales,
cada tanto, algunos aparecen en la página de policiales de los
periódicos. Pero no menos común y corriente fue en tiempos
bíblicos, cuando la experiencia del pueblo judío con los
"ángeles" o con el propio comandante celestial de
ellos, derivó en todos los tipos de sufrimientos, muerte,
violencia y destrucción no sólo para los enemigos de los
judíos, sino también para ellos mismos, los supuestamente
"protegidos" de la divinidad que los conducía. Una
"divinidad" que tanto el judaísmo como el cristianismo
continúan reconociendo como tal, identificándola con la idea de
lo que se entiende por "Luz". No hay mejor muestra que
ésa para ser lo más explícito posible con respecto a que no es
tan sencillo como parece, distinguir entre un ser "de la
Luz" y un ser "de la oscuridad". Porque si tan
sencillo fuera, y si a los hechos hubiera que limitarse, las
penurias de cuarenta años vagando por el desierto, el Diluvio,
la destrucción de Sodoma y Gomorra, la entrega de Job a Satanás
para torturarlo, y un sinfín de acontecimientos nefastos le
tendrían que valer al Dios bíblico, en la gama del blanco, gris
al negro, la inevitable calificación de oscuro como la tinta
china. De hecho, hasta en la misma Iglesia Católica lo han
considerado así diversos sacerdotes que, desilusionados ante tal
evidencia, prefirieron dejar los hábitos.
Sin embargo, el grueso de la cristiandad es
más contemplativo que esos curas, para con el Dios bíblico y
sus ángeles del exterminio, el cual no terminó en aquellos
tiempos, sino que anunciaron que habrá más todavía en los
tiempos finales (supuestamente, los actuales). Aunque Abadón ya
esté haciendo de las suyas, él y su comandante Yahvé, o el
comandante Ashtar Sheran o el arcángel Miguel, son todos
"seres de Luz". Porque la Luz PUEDE -dentro de los
conceptos religiosos a que estamos acostumbrados- no sólo salvar
a los justos, sino también mandar al mismísimo infierno a los
"pecadores".
Cuando la Luz puede ser destructiva o reparadora
También, aunque dentro de una mística
más afín a la new age, ronda la idea de otra clase de Luz: la
que no condena ni destruye a los seres negativos, sino que los
transmuta al bien. Esta idea de Luz, es una verdadera amenaza
para los sistemas religiosos que pregonan para los pecadores la
condena al eterno castigo. También es una amenaza para grupos
contactistas que pregonan la salvación de los
"elegidos" y la destrucción de los "no
merecedores". Porque los extraterrestres
"salvadores" no andan con ninguna paciencia para estar
esperando la conversión al bien en quienes tengan el alma
corrupta: éstos sencillamente no sirven, son un peligro de
contaminación para los "puros", y deben ser
exterminados para evitar la propagación de la negatividad por el
Universo.
Ciertos tipos de mensajeros extraterrestres
han anunciado que, para los seres menos evolucionados
espiritualmente (los más oscuros) no habrá destrucción o
condena, sino que serán trasladados a mundos donde se los
corrija, progresivamente a través de millones de años,
comenzando por las más elementales etapas de civilización.
Entre los extraterrestres anunciadores de la
destrucción de quienes sean incorregiblemente negativos, y los
extraterrestres que anuncian los planes correctivos para esos
seres, parece haber una clara distinción entre cuál de los dos
tipos de seres del cosmos se aproxima más a la idea de Luz y
cuál se aleja de ella; la cosa parece simple. Sin embargo, la
complicación se produce -una vez más- cuando ya no se trata de
que corregir a los malos sea Luz, y destruirlos sea oscuridad,
sino que tanto sea de una forma como de la otra, seguimos
hablando de seres de la Luz en ambos casos, más allá de sus
metodologías de acción.
Tanto se entiende por "Luz" al Dios
bíblico de las grandes matanzas, el que no perdonaba, como se
entiende por "Luz" al Jesús que perdonaba y que era
incapaz de causar daños como los de Yahvé. Hay un concepto de
"Luz" que tanto se aplica para Gandhi como para el Che
Guevara; tanto para el pacifismo como para la defensa armada de
los derechos humanos. Tanto para evitar la destrucción de los
seres malvados, procurando hacerlos buenos, como para ponerles
fin antes de que causen mayores problemas. Ambas opciones
coexisten en el "Universo de Luz", y cualquiera de las
dos que se aplique representará a una razón, una lógica que no
debe ser tomada de manera que haya una correcta y otra
incorrecta; las dos son correctas en sí mismas, cada una
responde a sus propios parámetros de lo que es conveniente
hacer.
Del mismo modo que un médico puede amputar un
miembro para evitar que se agrave, o darle tiempo para tratar de
recuperarlo, el Universo está dividido en seres que tienen por
norma destruir todo foco de propagación de la negatividad, y
seres que sostienen la posibilidad de revertir procesos de
corrupción sin necesidad de operar acciones destructivas. Y en
ambos casos estamos hablando de seres que representan a la Luz,
que están del mismo lado haciendo las cosas de modo distinto, y
no seres que estén enfrentados entre sí. Del mismo modo que un
jurado que sentencia una pena de muerte representa al mismo
sistema judicial que otro jurado que, ante un caso similar,
envía a prisión al sujeto pensando en la posibilidad de que se
corrija.
Llegados a este punto, podemos comprender que
la idea de "Luz" que, en principio, parecería no poder
ir de la mano con cualquier cosa que fuera destructiva, no está
reñida con ninguna de las formas de destrucción posibles de ser
ejecutadas por los seres del cosmos que controlan el orden en el
Universo. Podemos pensar que es más Luz la de los seres que
hablan de corrección, que la de los que hablan de la
destrucción, pero entre ellos dos, no piensan así. No se
sienten los unos ni más ni menos luminosos que los otros. No
tienen a las acciones, contemplativas o destructivas, como medida
de la Luz. Como tampoco tienen como medida de la Luz o de falta
de Luz, a los efectos negativos de sus contactos con personas de
la Tierra.
Si la Luz, entonces, no es medible por las
acciones, ¿puede ser también "Luz" un ser cuyas
acciones negativas lo definan como inconfundible representante de
la oscuridad? Aunque parezca una paradoja, así es: no por ser
maligno, un ser pierde su Luz. Ni el mismo Lucifer
("portador de Luz", significa el nombre). El mismo
diablo puede, si quiere, presentarse como Luz, con la bondad que
desee, y pasar inadvertido entre los seres más angelicales del
Bien, y hasta eclipsarlos con su fulgor.
Cuando "Luz" y "Amor" son lo mismo, pero no lo son
Se le ha dado al concepto de
"Luz" un valor que ha sido engañoso. No se ha
profundizado en su significado. No se han medido sus alcances. No
se ha advertido la trampa que había en poner al concepto de Luz
a la par del concepto de amor. Trampa en la cual terminaríamos
por caer al confundir Luz y amor como una misma cosa, creyendo
que un ser de Luz necesariamente ama, o que en el momento de la
manifestación de la Luz no puede haber otra cosa que no sea
amor.
La Luz no era, al fin y al cabo, otra cosa que
una calidad vibracional de la energía. Una alta vibración, que
no necesariamente emana del amor. Así como la baja vibración a
la que denominamos "oscuridad", no necesariamente emana
de la falta de amor. Puede un ser considerado como
"oscuro", tener una manifestación de amor. Y puede un
ser considerado "Luz", tener una manifestación de
no-amor como lo puede ser la destrucción total de un mundo. En
un estado depresivo, de baja vibración (oscuridad), una persona
puede estar amando, mientras que en un estado de éxtasis, de
alta vibración (Luz), una persona puede estar cometiendo algún
acto en perjuicio ajeno.
Si viviéramos en un Universo de Amor, sólo
la vida sería posible, con imposibilidad absoluta de cualquier
forma de destrucción de mundos y seres desviados de la normal
evolución espiritual. Si seres de un Universo de Amor
contactaran a personas de un mundo como éste, tendrían los
máximos cuidados en tratar de no alterarlas psíquicamente, de
evitarles cualquier daño posible, y si algo grave les
ocasionaran, admitirían el error, buscarían repararlo o evitar
repetirlo. Pero no estamos en un Universo de Amor, sino en un
Universo de Luz. De cuyos diversos planos galácticos y
extragalácticos no vienen seres de Amor, sino de Luz. Y como la
Luz no necesariamente implica amor, no necesita sensibilidad ante
los daños que ocasione a personas contactadas, ni necesita
admitir errores, repararlos o evitarlos. La Luz no procederá con
el cuidadoso tacto con que procedería el Amor, sino con la
prepotencia -hermana menor de la ambición de omnipotencia- que
expone a frágiles mentes como las humanas a las presiones de
rigurosos mandatos derivados de un supuesto plan divino o de
supuestas Leyes Cósmicas.
Si tuviéramos que llamarle "Luz"
tan sólo al Amor, y tuviéramos que llamarle
"oscuridad" a lo que no denote Amor, nos
encontraríamos frente al problema de que el Universo dejaría de
brillar en nuestras mentes, en tantos segundos como seamos
capaces de reflexionar al respecto. Si "oscuro" fuera
todo ser del cosmos cuyos contactos generen problemas serios en
la gente contactada y dirigida por él, llegaríamos a la
conclusión de que los supuestos seres "de Luz" que han
contactado a tanta gente, le han provocado a ella daños más
visibles que los que pudieran causar lo propios alienígenas
negativos de los cuales supuestamente los "luminosos"
han venido a protegerla o a alertarla contra sus peligros.
Si tuviéramos que llamarle "seres de
Luz" a entidades cósmicas que verdaderamente hayan dado
muestras de un Amor tan puro y tan grande que fueran incapaces de
participar en planes de exterminio masivo, tanto en tiempos
bíblicos como en tiempos apocalípticos, veríamos que la hasta
ahora enorme lista de seres de "Luz", se nos acortaría
a un tamaño menor que de bolsillo.
Cuando los seres de Luz no se ponen de acuerdo en si la negatividad debe o no ser empleada
Más corta todavía sería la lista, si
como "seres de Luz" calificáramos tan sólo a
aquéllos que no estén de acuerdo con que el dolor y todas las
otras manifestaciones de la negatividad sean factores necesarios
para la evolución y deban ser empleados en todo mundo a ser
creado para que en él habiten seres y sean sometidos a la
experiencia de la dualidad (luz-oscuridad). Porque en la mayoría
de los casos, los mensajeros cósmicos que contactan personas
hablan de que el sufrimiento, la violencia, la pérdida de la
unidad de los seres, es todo parte del "plan divino".
Si tanto fueran de "Amor" los seres que no tolerarían
que se someta a la negatividad a los mundos en evolución, como
los seres que consideran que eso es un proceso necesario con
fines evolutivos, entonces o el Amor puede expresarse tanto
opuestamente como permisivamente ante la negatividad, o en el
caso permisivo no hay tanto amor como pueda parecer. Y, por lo
tanto, estaríamos hablando de que la mayor parte de los
mensajeros cósmicos no tiene parámetros claros de lo que sería
un amor verdadero: el incapaz de permitir, justificar y promover
la idea de una evolución que necesite del dolor y de todos los
males del Universo.
Cuando la Luz-no amor viene ya "brillando" oscura desde lo más alto de lo Alto
Si le fuéramos a poner el nombre de
"Luz" a la Luz del Amor, y a NADA MÁS, todo lo que
hemos venido entendiendo como luminoso, como "mensajeros de
la Luz", y hasta como "Universo de Luz", quedaría
reducido a una ancestral estafa a la verdad. Una verdad que se
resumiría en que estamos en un Universo tan OSCURO, con
mensajeros tan oscuros, que es comprensible que hayan existido
tantos conflictos cósmicos, tanto desastre universal, tanto
dolor, tanta ausencia de justicia, de soluciones, de un final
feliz para tan lamentable historia. El amor fue subordinado a la
Luz, y ésta pretendió brillar más que él. Es decir, la Luz de
la vibración de la energía a cierto nivel, no la Luz del amor,
que también es una vibración energética, pero en otra escala.
Como cuando comparamos la Luz blanca con la ultravioleta o la
infrarroja. Todas son Luz, pero vibran distinto.
En un Universo donde la Luz del amor fue
subordinada a la Luz de la otra clase, por algo estamos como
estamos. Y por algo hemos creído que eran amorosamente
luminosos, los seres cósmicos que han venido con sus agoreros
mensajes a imponernos que nos ajustemos a lo que tienen decidido
para nosotros, sin que nada podamos decidir por nosotros mismos.
Evidentemente, en un Universo fascista como
éste, debió ser todo un milagro que emergiera, en un
insignificante rincón galáctico, una democracia como la
ateniense, una rebelión como la de Lucifer (ver el
"Manifiesto de la Libertad", en el Libro de Urantia o
en "La rebelión de Lucifer", de J.J: Benítez), o un
rebelde como quien escribe esta reflexión. Rebelde, porque si
bien recibió, ha divulgado, sigue y seguirá divulgando los
conocimientos cósmicos que trajeron seres autodenominados
"de Luz" en contactos, hay cosas con lo que no está de
acuerdo con ellos: la forma en que manipularon dictatorialmente
al grupo contactista, y las acciones y planes de exterminio que
cumplen en el Universo para evitar que la negatividad perdure y
se expanda. Con lo cual demuestran no tener Luz suficiente para
iluminar lo oscuro en vez de aniquilarlo. Y lo cual demuestra
que, por sobre ellos, no hay una voluntad superior, un alguien,
que sea capaz de evitar este abuso de poder con el que esas
jerarquías cósmicas entienden que hay que resolver los
problemas en el Universo.
Desde ya que la idea de un Dios omnipotente ha
sido siempre una mentira filosófica y religiosa, pues tal Dios
"que lo puede todo", nunca podría existir ante la
evidencia de una tan malograda obra creadora. De un primer
Creador, cuyas limitaciones e imperfecciones se reprodujeron en
las respectivas creaciones de sucesivos Creadores por Él
creados, llegamos a estas instancias, de un Universo entre tantos
otros, con un Creador entre tantos otros, tan imperfecto como los
demás, evolucionando mediante su acción creadora,
enfrentándose permanentemente a su propia sombra. Porque
también siempre ha sido una mentira lo del Dios-Luz pura y lo
del Diablo-sombra de esa Luz: desde el Primer Creador hasta el
último átomo de la energía cósmica, la Luz y la oscuridad
coexisten como potencialidad en toda esencia existente. El
Creador Absoluto tiene su sombra, como el supuesto Diablo tiene
su Luz. Y los creadores de Universos tienen la misma dualidad,
siendo el problema de ellos cómo hacer para que, ante
descontroles tales como el ocurrido en nuestro desastre
universal, se encuentre remedio en vez de amputar miembros; se
utilice la Luz y no la oscuridad de esa dualidad en la esencia.
Esa oscuridad que, adoptando la forma de exterminio preventivo de
males mayores, no está reñida con la idea de "Luz"
que el Universo de Luz-no amor sustenta cuando así procede.
Cuando la Luz-Amor brilla en lo oscuro de lo más bajo de lo Bajo
Quizá, alguna vez, fuera de lo que aquí
está abarcado espacialmente y en tiempo como
"Universo", haya seres que se propongan crear un
espacio existencial -llámese "nuevo Universo"- en
donde la única "Luz" digna de ser llamada como tal,
sea la del Amor. Con toda la ausencia de condenas y destrucciones
que él -incapaz de destruir- implica. Mientras tanto, el
proyector de la película de cuento de hadas se apaga
definitivamente desde que comprendemos -de una vez y ya era hora-
que nos hicieron el cuento, porque la realidad es muy otra;
oscura en el cosmos, falsamente luminosa. El proyector se apaga y
queda a oscuras la pantalla, porque ya no nos pueden proyectar
imágenes falsas si sabemos quiénes son realmente esos
mensajeros que venían en nombre de la supuesta Luz.
Desde el momento en que empezamos a pensar que
hay seres humanos capaces de más amor que el de ellos, menos
capaces que ellos de destruir insensiblemente, vemos que aquí
abajo, en el pleno infierno del cual tan mal han hablado siempre,
la evolución universal ha alcanzado niveles que allá arriba, en
la estratosfera de las galaxias, estos gobernantes, vigilantes y
jueces del Universo, no han podido alcanzar. Quizá la mayor
claridad acerca de qué es realmente Luz, sea más fácil de
lograrse en un planeta de caótica confusión como éste, que en
lo más alto del Universo de orden. Porque aquí se hace
necesario el proceso del pensamiento crítico, cuestionador, para
encontrar la verdad, mientras que allá, en lo más alto de lo
Alto, quizá nunca hubo un verdadero proceso de pensamiento,
reflexivo, progresista, evolutivo. Quizá ha sido un estático
dictamen permanente de reglas, de orientaciones, de acción y
reacción mecánica basada en lo ya previsto e inmutable en sus
posibilidades de soluciones alternativas. La supuesta
"Luz" no se cuestionó a sí misma, no buscó en ella
misma la razón de todos los errores en los mundos que se
corrompieron: señaló con el dedo acusador hacia abajo,
condenando a esos mundos. Y cuando los mensajeros de esa presunta
Luz llegaron a un mundo como éste a anunciar la salvación de
los elegidos y la destrucción de los corruptos, se encontraron
con almas humanas que supuestamente deberían ser incapaces de
amor, de perdón, de optar por dar posibilidad de corrección en
vez de destrucción a los corruptos. Pero esas almas les
demostraron lo contrario. Les demostraron un grado de evolución
que esos mensajeros de lo más Alto no alcanzaron allá arriba.
Allá no aprendieron esto de no destruir a los no salvables. Lo
conocieron aquí en la actitud y el pensamiento de humanos con la
sensibilidad y mentalidad necesarias, y en pequeños sistemas
planetarios desde donde misiones de intervención en ayuda de
humanidades como ésta, tampoco están de acuerdo con emprender
acciones exterminadoras en nombre de "la Luz". Porque
parece ser que actúan en nombre del Amor. Al menos de una clase
de Amor que no destruye, si consideramos que es posible -¿lo
será?- una clase de Amor que tenga que recurrir a la
destrucción. Como esos seres de las altas jerarquías
universales que, diciendo ser de Luz, afirman haber tenido que
obrar destructivamente "por Amor", en resguardo de la
parte del Universo amenazada por la expansión de la negatividad.
Habría que ver qué tanto "Amor" han sentido en
verdad, en el preciso instante en el que han hecho estallar las
galaxias que dicen haber pulverizado.
COMANDANTE CLOMRO
27 de enero de 2001
Hay un concepto de "Luz" que se corresponde con "vida", y éste a su vez con "amor". De donde se puede deducir que "Luz" es "amor". Un estado depresivo, triste, puede ser identificado con la negación a la vida, es decir, se hablaría de "muerte". Pero un estado de vitalidad, euforia, puede, si bien identificarse con eso que se entiende por "vida", expresarse de maneras egoistas, agresivas, pasionales, que no corresponden a la idea de "amor". Esta forma de expresión de la vida, si "vida" es "Luz", y "Luz" es "amor", ¿cómo se entiende que sea "Luz", si es una "vida" sin amor? Se entiende, si tomamos a esa energía lumínica-vital (energía de vida) como la energía del ser, de la esencia, de la existencia, que tiene tanto la polaridad del amor como la de sentires que se aparten del amor, tales como las pasiones. Ésa es la energía de la que puede nutrirse un ser, correctamente o vampíricamente, en este caso succionándola de las diversas formas de manipulación psíquica que Redfield refiere como "dramas de control" en "La Novena Revelación" o "La Profecía Celestine", tales como las discusiones, captar la atención de los demás, entre otras. Ésa es la clase de "Luz" que le interesa absorber de nosotros a los seres de baja vibración; no la Luz-Amor, que se trata de un estado de vibración alta de la energía y la conciencia dado por el sentir amoroso (hablamos de amor verdadero y no pasional, el falso amor, que baja la vibración del amor, aunque eleve la intensidad de la energía vital del ser).
1º de febrero de 2001
CONTACTOS, MENSAJES, UFÓLOGOS Y CIENCIA
Escrito para un ufólogo al que un contactado
le dio como prueba la aparición de naves
No deja de parecerme
un tanto extraño que los amigos ET de un contactado se presten
para hacerle demostraciones a alguien en particular, en este caso
usted. Tampoco deja de parecerme extraño que a mí también me
hayan hecho un par de demostraciones parecidas, una de ellas
sólo quince segundos después de que yo mismo lo pidiera
mentalmente mirando un punto fijo del cielo. En cualquier caso,
teniendo en cuenta que ni usted ni yo necesitamos estas pruebas
para creer que ellos existen, lo que encuentro contradictorio es
que accedan a presentarse ante nosotros y no ante quienes más
les haría falta. Si aquí se trata de que ellos le den a usted
confianza en el contactado, será para que usted reciba con mayor
interés el mensaje que a él le hayan transmitido. Y he aquí
que ese mensaje sería el eje de toda la cuestión
fenomenológica. Una vez más, estaríamos ante una forma de
propaganda cósmica por parte de alienígenas de determinada
raza, procedencia y bando, con fines muy concretos con respecto a
nosotros; no necesariamente los mismos fines que los de otros
transmisores cósmicos de mensajes.
Este proceso de
razonamiento es el que invariablemente me lleva a la conclusión
de que los que estamos en estos temas debemos evitar dejarnos
impresionar por los respectivos shows de los extraterrestres
diversos con sus demostraciones aéreas vía contactados,
llámese Bibondo, Sixto Paz Wells o yo mismo si algún día fuera
utilizado por "ellos" a tales fines persuasivos. Porque
más allá del espectáculo brindado a la prensa o a
investigadores para que comprueben y registren las apariciones,
siempre hubo y seguirá habiendo un propósito diversificado
según sean las entidades contactantes, a las cuales sus
contactados rara vez serán capaces de someter a sospecha de
manipulación mental y emocional, y seguirán obedeciéndoles
ciegamente.
Esta clase de planteos podrá ser
relativamente reciente para mí, producto de mis propias
experiencias con entidades manipuladoras, y de la observación de
experiencias ajenas similares, pero son planteos ya efectuados
hace bastante por gente como Freixedo o Atienza. Por lo cual,
considero que la ufología, contando desde hace tiempo con tales
aportes, debería estar, a estas alturas, mucho más allá de las
meras comprobaciones fenomenológicas, y centrar más su
atención en las causas del fenómeno, en cuanto a las diversas
clases de intenciones con las que las entidades cósmicas están
manifestándose.
Por no querer exponerse
a que se los confunda con los contactistas, a los ufólogos les
suele parecer necesario marcar una profunda brecha que los separe
de ellos, negándose a investigar los contactos y mensajes, a los
cuales los descartan de plano, considerándolos falsos. De ahí
que suelo hablar de la mediocridad investigativa de los ufólogos
que así proceden, por su comodismo de manejar herramientas
limitadas, propias de la ciencia oficial, para llevarse bien con
ella, adorándola por sobre todas las cosas como si fuera la
diosa de este planeta. En cierto modo lo es, porque en el planeta
de los grandes engaños, esta ciencia deificada ejerce -junto al
dios dinero, el dios de la religión y el dios del poder
político- su dictadura absoluta, suprimiendo
descalificadoramente todo saber que exceda los límites de su
mediocridad, y manteniendo a la ignorancia como la esclava que le
permite ejercer su poder. Puestos a sus órdenes, los físicos
nucleares fabrican bombas (porque es una ciencia sin ética), los
médicos de las autopsias alienígenas de Roswell guardan
silencio, los astronautas callan lo que vieron (porque es una
ciencia ocultadora y no reveladora) y los ufólogos desmienten lo
que no son capaces de comprobar con los medios técnicos de ella
(porque es una ciencia que no debe ser puesta en falta ante el
mundo, mostrándosela como limitada).
Por esto, un ufólogo
competente debe estar más allá de esa mal llamada
"ciencia", pues ella, por limitada, por falsa, y por
mentirosa, es una caricatura de la verdadera ciencia, y no
ciencia verdadera.
17 de abril de 2001
JESÚS
Entidad galáctica de un tipo que se envía a
mundos con problemas, para recuperar el orden: un usado más,
engañado para el cumplimiento de lo que creía una "misión
divina"
Fuente: conocimientos cósmicos transmitidos por jerarquías universales superiores a las de las galaxias, que intervienen la Tierra desde su reciente contacto con estos planos, reveladoras de que el Cristo no sólo fue víctima de injusticias terrenales, sino también cósmicas por parte de poderes corruptos, que planificaron su venida y las consecuencias desastrosas de ella con el montaje religioso que tenían preparado.
Jesús, quien creía sabérselas todas por
venir de arriba, para cumplir con éxito una misión de rutina
para rearmonizar uno de los tantos mundos fuera de orden, se
encontró con un mundo atípicamente irreparable, manejado por
alguien que había llegado de más arriba que él. Por lo tanto,
Jesús era un ser galáctico de jerarquía y poder inferiores a
quien infectó este mundo. Una vez en el cuerpo físico donde lo
encarnaron para triturarlo y doblegarlo ante la negatividad, se
fue encontrando con que su paso por el mundo era un absurdo, que
la misión era una utopía y que la cosa iba a terminar mal para
él mismo y para los que predicando su mensaje serían
perseguidos.
Quizá por natural falta de omnivisión, no
vislumbró la persecución que luego cometería en nombre de él
y de su mensaje, una Iglesia cuyo oscurantismo él no vaticinó.
De haber tenido la más mínima visión de los crímenes que en
su nombre serían cometidos, le habría dicho a Pedro:
"sobre esta piedra no edificarás ninguna Iglesia".
Por lo tanto, el conocimiento que Jesús pueda
haber tenido del futuro, debía estar bastante limitado, y por
eso es comprensible que sólo anunciara las persecuciones a sus
continuadores. De lo contrario, si hubiera visto las
catastróficas consecuencias de la institucionalización
eclesiástica e inquisidora de sus enseñanzas, habría
continuado con la carpintería, Full-Time. Porque si es que supo
esto y así y todo no dio un paso al costado, su
irresponsabilidad es sorprendente, condenando a generaciones y
generaciones pos siglos y siglos, bajo el poder de la Cruz. Buda
no dejó la base para el montaje una religión exterminadora;
¿por qué Jesús sí? Prefiero imaginarlo víctima de las
limitaciones de su precognición, que victimario de millones de
condenados por la Iglesia, teniendo una clarividencia del futuro
que no le resultara motivo para frenar lo que estaba echando a
andar y que causaría semejante desastre.
Él era "Rey de los judíos" por
derecho hereditario, "Mesías" en un sentido
nacionalista, y le correspondía ejercer su autoridad sobre su
pueblo. Pero su prédica atentaba contra el poder de Roma, y el
de los jerarcas judíos, al demoler las enseñanzas del impostor
Yahvé. Someterse a las humillaciones que las escrituras
anunciaban, era necesario para que ellas se cumplieran y él
fuera reconocido como el mesías esperado. Israel, sin embargo,
no lo reconoció, y de no haber sido por Constantino I, habría
quedado como líder de una secta religiosa más. Veamos esta
historia de Constantino:
"En el 312, en la víspera de una batalla
contra Majencio, su rival en la península Itálica e hijo de
Maximiano, se dice que soñó cómo se le apareció Cristo y le
dijo que grabara las dos primeras letras de su nombre (XP en
griego) en los escudos de sus tropas. El día siguiente, la
leyenda dice que vio una cruz superpuesta en el sol y las
palabras "con esta señal serás el vencedor" (en
latín, in hoc signo vinces). Derrotó a Majencio en la batalla
del Puente Milvio, cerca de Roma, en octubre de ese año (312).
El Senado aclamó al vencedor como salvador del pueblo romano y
le tituló primus augustus. Constantino consideró que el Dios
cristiano le había proporcionado la victoria, por lo que
abandonó sus anteriores creencias paganas. Detuvo la
persecución de los cristianos, y Licinio Liciniano, su
coemperador, se le unió en la proclamación del Edicto de Milán
(313), que ordenó la tolerancia del cristianismo en el Imperio
romano y restituyó a la Iglesia los bienes confiscados."
¿Cristo, el "manso y pacífico
cordero", metido en cuestiones bélicas? Si nosotros, con
nuestros avioncitos de mediados del siglo XX escribíamos
mensajes en el cielo, ¿qué no eran capaces de hacer con su
tecnología los extraterrestres que manejaron las religiones,
inventando ahora una más, con un mensaje para Constantino, y una
proyección onírica de la imagen de Cristo hablándole? El
momento histórico y la situación militar y política eran
estratégicamente propicios para que los que usaron a Cristo en
vida, lo usaran tres siglos después de su paso, para darle
formato definitivo a la institución que en Roma tendría la sede
adecuada para implementar el plan de exterminio de herejes que
tendría lugar en posteriores siglos.
Jesús espíritu: una alta jerarquía
galáctica, no por eso informada de tantas cosas de las que era
ignorante en cuanto a los conflictos en el Universo y sus
repercusiones en la Tierra, por lo cual vino sin saber a qué se
exponía realmente.
Jesús hombre: una mente con limitaciones que
le impidieron medir los alcances de sus acciones más allá del
tiempo en que vivió. Y que por lo tanto cumplió según lo
establecía el programa que le dieron a cumplir cuando vino. De
haberse negado a cumplirlo, sin la historia del madero, habría
terminado feliz sus días como viejo, y la religión más
criminal de la historia no habría existido.
Llegó a poner en funcionamiento su mente
crítica acerca de por qué el Padre estuvo ausente en la peor
hora, sin darse cuenta de que no era que el Padre lo hubiera
abandonado, sino que, en realidad, nunca tuvo nada que ver con ni
con su venida a este mundo ni con su vida en él; nunca estuvo
como regente de nada que tenga relación con este mundo, ni ha
estado nunca ni siquiera como observador. La idea del Padre que
todo lo determina, continúa siendo un parásito instalado en las
mentes galácticas de jerarquías que no han evolucionado lo
suficiente para darse cuenta de que hay una "Fuerza"
que determina cosas en las galaxias, pero que no se trata de la
presencia actuante del Creador. Lucifer, al llegar a cierto grado
de evolución, se dio cuenta de esto, y de ahí su rebelión
contra los que decían obrar en nombre de Dios como si acaso
tuvieran línea directa con Él. También George Lucas llegó a
cierto punto de evolución mental, para que sus películas nos
hablaran de la "Fuerza" y no de un Dios que esté en
todas partes. Por cierto, en un mundo como éste es factible
sacar tal conclusión sin ser muy evolucionado espiritualmente.
Como Jesús no procede de un mundo como éste donde las cosas se
descubren con sólo pensar un poco, pese a estar aquí no
terminaba de convencerse de que si alguna Fuerza hay moviendo los
hilos de estos mundos galácticos, no se trata del Padre,
distante a años-luz, en su posición de comando central del
Universo, ignorante de todo cuanto aquí suceda, incluyendo el
padecimiento de Jesús. Porque la ignorancia es también un
atributo de todo Creador, hasta del Supremo: la omnisciencia es
un invento.
Jesús sabio, Jesús ignorante en proceso de
aprendizaje. ¿Qué podía saber de "su Padre", si las
altas jerarquías galácticas no tienen comunicación con el
Padre, sino con intermediarios en la cadena jerárquica
universal? ¿Qué podía el Padre saber de Jesús, dado el
bloqueo de información que en estos planos se estaba haciendo
para que no se supiera lo que aquí ocurría? El Padre
omnisapiente no existe, es una mentira; nadie lo sabe todo, ni
siquiera el Creador del Padre de este Universo entre tantos
Universos con sus Padres creados. Menos mal que ya llegaron
mensajes pleyadianos explicando esto de los Creadores múltiples
y de la ignorancia que existe en las galaxias sobre lo que pueda
haber más allá del Universo y dónde estará, y cómo será, el
Supremo Creador... mientras predicadores de cuarta, en todas las
religiones, dicen que conocen a Dios, que les habla (a
"ellos", tan importantes habitantes del mundo-centro
del Universo)... desde lo más alto de lo Alto...
21 de abril de 2001
Las razones por las cuales
los investigadores del fenómeno OVNI
no gozan de respeto en la comunidad
científica,
ni se llevan bien -en el extremo opuesto- con
los presuntos contactados con extraterrestres
"La ufología es una ciencia
dedicada al estudio serio y objetivo del fenómeno ovni. Los
verdaderos investigadores, ufólogos u ovniólogos, nos dedicamos
a un análisis serio del tema. La verdadera investigación
consiste en comprobar lo no comprobable", declaró un
ufólogo.
"Seriedad"... una ciencia que
comprueba "lo no comprobable" (?), cuando la ciencia
está para comprobar lo comprobable. Y la comprobación, según
el método científico, mediante la experimentación, ¿la
efectúan los ufólogos experimentalmente? ¿Trabajan ellos en
laboratorios estadounidenses o rusos efectuando ensayos con naves
alienígenas accidentadas, donde aplicar el
paso-"experimentación" del método científico, para
hacer comprobaciones? ¿Dónde realizan la experimentación con
el objeto de estudio, sometiéndolo a pruebas, ensayos,
reacciones, para medirlo, comprobarlo? ¿Cual es la
"experimentación" efectuable en una simple
observación o registro fílmico o fotográfico, únicas
alternativas de estudio de los ufólogos?
De ser cierto que existan los laboratorios
donde se estudien -secretamente- ovnis accidentados, ¿por qué
los únicos testimonios de gente que ha dicho haber trabajado
allí, son de profesionales que nada tienen que ver con la
ufología? ¿Qué le falta al ufólogo para ser considerado
"serio", y necesario para los organismos
gubernamentales de investigación aeroespacial que estudian el
fenómeno OVNI? ¿Por qué el Pentágono y la NASA no recurren a
los ufólogos, sino a profesionales entendidos en navegación
aérea y espacial cuando se ocupan de casos OVNI? ¿Cuál es,
entonces, la realidad de la supuesta cientificidad de la
investigación ufológica?
El estudio de los vehículos aeroespaciales y de sus tripulantes
La ufología no es ni puede ser una
ciencia: el estudio de naves interplanetarias no terrestres,
puede ser hecho por la mismas ciencias que estudian nuestras
propias naves, y las leyes de sus movimientos: la astronáutica,
la aeronáutica y la física. El estudio de sus tripulantes
pueden efectuarlo la biología, la antropología y otras
disciplinas. A las cuales la ufología debe necesariamente
recurrir para estudiar esas entidades biológicas humanoides.
Así como debe recurrir a las otras disciplinas mencionadas para
estudiar las naves. Entonces, siendo que la ufología debe
recurrir a tantas ciencias por no ser autosuficiente, no hay
bases para calificarla como una ciencia en particular, por el
hecho de que estudie el fenómeno que configuran vehículos y
tripulantes no terrestres, como si acaso sus características y
leyes regentes debieran estudiarse por separado del estudio de
nuestra tecnología y de nuestra biología. Si la distancia que
separa a nuestros transbordadores espaciales de un plato volador,
es proporcional a la que separa a un globo aerostático, de esos
transbordadores de la NASA, debería haber una ciencia que
estudiara los globos y otra los aviones aeroespaciales, y sin
embargo la aeronáutica es la misma para ambos vehículos. No
tiene por qué ser una ciencia aparte de ella y de la
astronáutica la que estudie los vehículos de civilizaciones
extraterrenas. Si alguna vez nuestra ciencia aeroespacial pudiera
crear vehículos iguales a los de los extraterrestres, para esa
ciencia daría lo mismo estudiar dos naves iguales, una de la
Tierra y otra foránea. Así como para la biología y la
antropología, el estudio de las formas de vida, en este caso
antropomórficas, no tiene fronteras planetarias.
Por lo tanto, la ufología es una
improvisación de relleno, con un cartel de "ciencia"
demasiado presuntuoso, pero sin autosuficiencia científica. Y
sin incumbencia posible a la hora en que la astronáutica le
confisque como propio al estudio de las naves, y lo mismo le
hagan la biología y la antropología al estudio de los
tripulantes. La "ufología" quedará desprovista de
objetos de estudio, derivados hacia dichas ciencias, que son las
que deben ocuparse de las naves y de sus tripulantes. ¿Y de qué
va a ocuparse la ufología, sino de efectuar su propia
disolución?
El ocaso de los ufólogos
La desaparición de la ufología se podría
producir por una abierta manifestación mundial de los
extraterrestres, que vinieran a mostrarse, decir lo suyo y poner
fin al misterio de los ovnis y a la actividad de quienes los
investigan, pues se quedarían sin objetos de estudio: a sus
naves las estudiarían ingenieros y no ufólogos, y éstos
tampoco serían quienes estudiaran a sus tripulantes, porque para
eso estarían las ciencias que estudian la vida, la mente, la
cultura y la sociedad. Pero antes de que tal acontecimiento pueda
ocurrir, si es que ocurriera, estará destinado a desaparecer el
hoy ufólogo que mañana no sea un poco físico, ingeniero
espacial, biólogo, antropólogo, y un poco más de toda
disciplina de las que tienen jurisdicción sobre las respectivas
áreas del fenómeno de "la nave y su gente a bordo".
Para temas puntuales sobre naves, la prensa y el público ya no
querrán escuchar a un ufólogo, sino a un ingeniero, un físico;
para saber sobre lo físico, lo mental, lo social y cultural de
sus ocupantes, preferirán no la palabra de un ufólogo, sino la
de un biólogo, un médico, un antropólogo, un psicólogo. No se
puede pretender que alguien domine todos los aspectos de la vida
y tecnología de seres de otros mundos, como no se puede
pretender abarcar todos los campos del conocimiento sobre
astronautas de la NASA y sobre los vehículos que utilizan. Nadie
es especialista en todo, para saber desde dónde van los cables y
tornillos en los motores, pasando por tablas de cálculo
matemático sobre aceleraciones, masa, fricción atmosférica y
calentamiento, hasta los efectos de la ingravidez en el torrente
sanguíneo, o los procesos psíquicos desde el entrenamiento
hasta el retorno a Tierra. Sin embargo, los ufólogos estudian un
fenómeno en el que deben abarcar cosas parecidas a estas, lo
cual en la práctica resulta imposible. Entonces llega un punto
en que el ufólogo debe recurrir a diversos científicos para que
le realicen trabajos de estudio de los que él no es capaz. Si la
ufología termina donde empieza la Química para saber de qué
está hecho el pedazo de nave que el ufólogo lleva al
laboratorio; si termina donde empieza la Física para explicar
los movimientos aéreos, si termina donde empieza la ingeniería
para tener alguna idea sobre la constitución de esos vehículos,
y si la ufología termina donde empiezan las ciencias del estudio
de la vida, para conocer sobre la gente que viaja en las naves;
entonces, siendo que la ufología termina en tantos lugares,
¿qué queda de ella en esos límites?, ¿dónde empieza
realmente?, ¿qué es al final?, ¿qué es lo que sólo ella y
ninguna ciencia puede estudiar, para ser "ella misma" y
no un rejunte de convergencias científicas ensambladas bajo un
rótulo nominativo como si fuera una ciencia autónoma?
Ser "ufólogo" por estudiar los UFO
(ovnílogo u ovniólogo por estudiar los OVNI) equivale a
ser "globólogo", "avionólogo", o
"coheteólogo". No existe la "globología",
ni la "avionología", ni la "coheteología"
(sí la "cohetería", sin el "logos" de
ciencia); sus métodos serían el mismo; el mismo que debería
emplear la "ufología". Curiosamente, los
"avionólogos" -por caso- si existieran y estudiaran
los pilotos, estudiarían lo mismo que los
"globólogos" y los "coheteólogos": seres
humanos. Por lo tanto le dejarían esa parte a las ciencias del
ser humano y de la vida, y se ocuparían de los vehículos nada
más. Los ufólogos, en cambio, sí se ocupan de los pilotos de
las naves, debido a que aparentemente, por sus características,
escapan a las ciencias de estudio de la vida y del ser humano,
como si ellas estuvieran diseñadas sólo para estudiar vida y
humanos de la Tierra -que habrá que ver si somos de la Tierra, o
si somos descendientes de antiguas colonias alienígenas
instaladas en el planeta-, por lo que los ufólogos hacen un
trabajo innecesario al estudiar tripulantes, cosa que los
cohetólogos no harían, si existieran. Pero como la
coheteología no existe, porque a los cohetes los estudia la
ingeniería aeronáutica y espacial, la ufología se ha quedado
sola, sin primos cohetólogos, globólogos o avionólogos, porque
ellos se han hecho ingenieros aeronáuticos y espaciales, como
correspondía. Será por eso que en la NASA los ufólogos no caen
bien: no se dieron cuenta de que querían manejar
"científicamente" un tema que, para manejarlo
profesionalmente hay que hacerlo con un aval de ingeniero, de
piloto profesional, de astronauta, u otras profesiones
relacionadas con aparatos voladores. Sin ese aval, ser ufólogo
es simple afición; un hobby en el que muchos han empezado como
fanáticos de los ovnis, mientras a su vez podían ser fanáticos
de algún músico o de un club de fútbol, pero en esto de la
investigación ovni encontraron una ocupación especial.
Destinada a su propia disolución en caso de encontrar elementos
de comprobación científica que explicaran las causas del
fenómeno en estudio. Porque se trataría de elementos medibles
con las herramientas de las ciencias que pasaran a ocuparse de
ellos, por corresponderles el espacio de investigación, en el
que los ufólogos no tendrían nada más que hacer. Espacio que
los ufólogos pretenden -entre astuta e ingenuamente- ocupar
aprovechando el vacío que diversas ciencias están dejando ante
el fenómeno. Como en todas esas ciencias hay cada vez más
profesionales que están ocupándose del área que les
corresponde (tecnológica, biológica, antropológica, etc.) del
fenómeno "vehículo-entidad biológica", no tardará
en estar de más la ufología.
La ufología como actividad, puede, hasta su
desaparición, al menos registrar un avance, en tanto los que la
ejercen se dejen de andar presumiendo ser especialistas en una
"ciencia". Ese avance consistiría también en
deshacerse de los escépticos que desde adentro la frenan,
negando cosas que es prematuro negar; y en deshacerse de los
crédulos que la ridiculizan. No obstante la depuración y avance
que pueda experimentar, su durabilidad será limitada, a partir
de lo anteriormente expuesto sobre su ocaso inevitable. Por lo
tanto, no se trata de salvar a la ufología de su futura
desaparición, sino de entender que es una actividad provisoria,
inventada para rellenar un hueco producido en un segmento de
tiempo histórico en el que las causas del fenómeno que estudia
no han podido o querido ser esclarecidas por las diversas
ciencias que deben tener competencia en ello. Las cuales, en
cuanto se ocupen del asunto, habrán de llenar el hueco y anular
a la ufología. Lo que la ufología hace no es otra cosa que
estar reclamándoles permanentemente a las ciencias, que se
ocupen de lo que ella se está teniendo que ocupar. Para que,
cuando lo hagan, de una buena vez ella pueda dejar de tener que
hacerlo, y descansar definitivamente en paz, sabiendo que los
científicos ya han asumido toda responsabilidad en la materia.
La diferencia entre "estudioso de..." y "científico ...ólogo"
No hay que confundir esta desmentida a la
cientificidad de la labor ufológica, con descalificación
absoluta al trabajo de estudio, por parte de quienes han venido
ocupándose del tema. Ellos han hecho posible que dispongamos de
mucha información, como los mineros hacen posible -sin ser
científicos- que dispongamos de acceso a información sobre qué
hay al final de un túnel. La "excavación" efectuada
durante medio siglo por parte de fanáticos de los ovnis
aficionados o con "oficio", rastreando testimonios,
documentos, evidencias, ha sido algo magnífico. Lástima la
presunción de cientificidad, para empañar tan romántica,
informal y desesquematizada búsqueda...
No es a la "ufología" como
"ciencia" a lo que debemos mucho de lo que se sabe
sobre el fenómeno ovni-extraterrestre, sino a "estudiosos
de los fenómenos ovni-extraterrestres", cuya labor
(auxiliada por diversas ciencias que le dieron el respaldo que
por sí sola la ufología no tiene) no necesitaba rótulos
científicos para ser valiosa como lo ha sido. El minero que sale
del agujero con la pepita de oro no necesitó ser científico
para buscar y encontrar algo tan valioso. El estudioso del tema
ovni-extraterrestres, no necesita respaldarse en status
científico para que tengan valor sus búsquedas y hallazgos: los
fenómenos que son objeto de su estudio no tienen valor gracias a
la ufología, sino que tienen su propio valor, y las ciencias
deben prestar atención a ellos y no a la ufología. Porque si la
ufología no existiera, los fenómenos ovni-extraterrestres se
podrían estudiar perfectamente; las diversas ciencias encargadas
del estudio de lo que les corresponda de los fenómenos,
cumplirían su labor sin que la ausencia ufológica se notara en
absoluto.
Ufólogos Vs. "contactados" y "misterio" Vs. "respuestas"
Muchos ufólogos -en especial los que dicen
ser "serios"- suelen desacreditar a los testigos que
dicen haber sido o estar siendo "contactados" por
extraterrestres, en especial telepáticamente, recibiendo
mensajes. Como si acaso fueran los ufólogos la clase de
"profesionales" capacitados para emitir juicios
autorizados, al respecto de si es o no es posible este fenómeno
parapsíquico. No corresponderá a ufólogos, sino a los
psicólogos, emitir un dictamen "serio" y profesional
al respecto de si puede existir telepatía entre un sujeto
receptor en la Tierra y un sujeto emisor fuera de la Tierra.
Aunque esto ya se demostró con la experiencia que la NASA
realizó en la misión Apolo XIV, con Edgard Mitchel
transmitiendo desde atrás de la Luna. Siendo indistinto que el
sujeto emisor situado fuera de la Tierra sea o no de este
planeta, los psicólogos tendrán la responsabilidad de extender
las actuales fronteras de la psicología hasta donde, por el
momento, es la parapsicología la que se ocupa de fenómenos
telepáticos. Momento llegará para esa extensión del campo de
la psicología; momento que ya llegó para psicólogos
vanguardistas en el fenómeno en cuestión, porque en la historia
de la Psicología siempre hubieron quienes se dieron cuenta antes
que otros de las cosas, y por eso existió un Freud, y no una
colectividad con su mismo pensamiento en la que él fuera uno
más y nada más. La colectividad de psicólogos que consideran
posible la comunicación telepática con extraterrestres, apenas
empieza a multiplicarse. Pero si llegara el día en que alguien
debiera ocuparse profesionalmente del fenómeno y rendir cuentas
a la comunidad, no serán los ufólogos, sino los psicólogos.
Porque se tratará de cuestiones sobre estructuras y aptitudes
mentales, y no sobre platos voladores.
Quizá el tema de los presuntos contactos
telepáticos sea lo más a mano que tenemos para establecer
algún puente de comunicación con el cosmos -y no el proyecto
SETI-, y esto requiere investigación psicológica y
parapsicológica; no desmentidas "ufológicas". Si un
estudioso del fenómeno OVNI tuviera una experiencia de contacto
telepático, distinta sería su actitud; de hecho, no pocos son
los contactados que fueron ufólogos antes de su experiencia
parapsíquica. A los cuales, desde entonces, sus ex-colegas de la
ufología a quienes los extraterrestres no les interesó
contactar, los declararon "no serios" y excluidos de la
ufología.
Si obtener evidencia extraterrestre mediante
una experiencia personal, es causa de discriminación, de
"excomunión" en el ambiente ufológico, nada más
indeseable que obtener una prueba: mejor seguir jugando al
detective que no encuentra nada, porque el
"entretenimiento" consiste, justamente, en que haya
"misterio" y no respuestas. Por eso, con tantas
respuestas que se han obtenido en medio siglo de investigación
OVNI, en las conferencias, libros y programas los ufólogos
prefieren usar las publicitarias frases "el misterio de los
ovnis", "el enigma de los extraterrestres",
"la incógnita de los platillos voladores", en vez de
"respuestas a...". Mensajes transmitidos por
extraterrestres han dado muchísimas respuestas, y son los
contactados, y no los ufólogos, los que publicitan la difusión
de sus informaciones con la palabra "respuestas".
Porque quieren terminar con los misterios e interrogantes. Los
ufólogos saben que ése sería el fin del juego de misterio
detectivesco. Y, para los que lucran, el fin del negocio; para
los que no lucran, el fin del pasatiempo.
La identificación de lo "no identificado"
Los contactados y los científicos son
quienes más rivalizan con los ufólogos, y éstos con ellos.
¿Queda claro, entonces, el por qué? Porque ante la posibilidad
de ser real un contacto, el ufólogo tiende a detractar,
desmintiendo lo que no tiene autoridad científica para
enjuiciar. Y porque sin esa autoridad, presume ser especialista
en una "ciencia" que no es tal, que recurre
permanentemente a científicos verdaderos para saber si un trozo
de metal o una foto pueden revelar algo interesante, porque ella
sola, por sí misma, es hueca, es un rejunte multidisciplinario
que pretende disimular su inconsistencia, su insustancialidad
como disciplina autónoma.
Lo "no identificado" es la materia
que esa gente estudia. Como de esa gente hay mucha que piensa que
ciertos casos han sido identificados como de naturaleza
no-terrestre, suena contradictorio que un estudioso de lo
"no identificado" se ocupe de lo "identificado
como extraterrestre". Si un objeto, por sus
características, jamás podría ser hecho aquí, ya no sería un
OVNI, sino un objeto IDENTIFICADO como "V.E.D."
(Vehículo Extraterrestre Dirigido) o un O.V.E. (Objeto Volante
Extraterrestre). Y si es esta clase de objetos de la que se
ocupan esos investigadores, no deberían llamarse
"ufólogos" u "ovnílogos" sino
"vedólogos" u "oveólogos". De hecho, el
autodenominado "estudioso de los O.V.E." Carlos Bustos
-indio huarpe Wayra Intiwatana-, de la Argentina, rechazó
siempre la sigla OVNI, y la denominación ufología u
ovniología, a las que reemplazó por "oveología".
Cuestión de especialidad
Quien efectúa las presentes reflexiones
era un estudioso de la astronáutica (tanto la nuestra como la
alienígena) que llegó ser testigo de experiencias de contacto
extraterrestre, que luego tuvo las suyas propias, y que no se
autodenomina "ufólogo" u "ovnílogo".
Tampoco "oveólogo", porque -pese al innovador y
positivo paso dado por el referido estudioso- esto sigue siendo
más o menos lo mismo que ser un "avionólogo". Más
bien, no soy nada que termine con el sufijo "logo"
agregado a los ovnis, oves o aliens: tan sólo soy un simple
estudioso de cuestiones extraterrestres, entre ellas las naves y
sus tripulantes, sin criterio científico alguno que quiera
ostentar en tal actividad. Por lo cual, desde esa posición de
estudio, no soy juez con autoridad alguna para dictaminar si un
contacto es o no es real, desmentirlo o afirmarlo. No desde un
punto de vista "ufológico" u "oveológico"
como el que, a lo sumo, podría asumir desde mi faceta de
estudioso de fenómenos extraterrestres. En cambio, desde mi
faceta de entendido en cuestiones aeroespaciales, puede ser,
aunque sea mínimamente, respetable mi parecer sobre si un
vehículo pertenece o no a nuestra tecnología. Y desde mi faceta
de entendido -al menos en las más elementaless nociones- en
cuestiones de psicología y de parapsicología, también puede
ser mínimamente respetable mi apreciación sobre presuntos
contactados telepáticos, abducidos o testigos en general; pero
eso por lo que yo pueda saber acerca de la mente humana, y no de
cosas de otro mundo.
Siendo que hay muchos ufólogos que son
psicólogos o ingenieros aeroespaciales, lo que digan en favor o
en contra de un fenómeno, deberían hacerlo unos desde la
psicología, los otros desde la ingeniería, pero cuando lo hacen
desde la ufología, amparándose en ser profesionales de lo otro
para parecer fundamentados, es ahí donde cometen el error.
Porque les bastaría con emitir sus juicios, sobre fenómenos
OVNI o contactistas, en carácter de profesionales de lo que son,
para merecer respeto, sin necesidad de sacar a relucir un
"título" de "úfólogos" que, en lugar de
mostrarlos como mejor fundamentados, los muestra como lo mal
orientados que están. Porque la orientación consistiría no en
que la ufología esté sustentada en dichas ciencias, sino en que
el profesional de dichas ciencias estudie los fenómenos en
cuestión dentro de ellas. No hablaría el "Ufólogo Fulano
de tal, psicólogo", sino el "Psicólogo Fulano de tal,
estudioso de fenómenos parapsíquicos-extraterrestres" o el
"Ingeniero Aeroespacial Fulano de tal", sin agregar
"estudioso del fenómeno OVNI", porque a estas alturas
un profesional de la aeronáutica y el espacio que no tenga
conocimientos acerca de ovnis, no podría contestar a los
interrogantes que los gobiernos y fuerzas armadas, en especial la
fuerza aérea, procuran resolver mediante profesionales en este
campo. De manera que para explicar algo acerca del tema,
pretender darse a conocer como "ufólogo" para parecer
entendido en la materia, no dejaría de ser una inútil
redundancia. Sin embargo, esto suele ocurrir.
Habiendo visto, hasta aquí, que
"ufología" y "ufólogos" son conceptos que
por algo no se han podido ganar el respeto de la ciencia, ni
lugar en ella (ni en el diccionario), no hay por el momento mucho
más que decir, sino más bien que hacer... o deshacer más bien:
deshacer un falso concepto de presunta cientificidad, en algo que
no la tiene.
Comandante Clomro
24 de abril de 2001
Fenómenos comprobablemente extraterrestres
CÓMO PROCEDE EL REFUTADOR
PARA DESMENTIRLOS
La paradoja de la refutabilidad de lo
irrefutable
Ante cualquier caso OVNI
cuyos testimonios y evidencias físicas puedan demostrar su
naturaleza extraterrestre, es muy sencillo hacer que la gente
dude o de plano no crea, y los refutadores saben muy bien cómo
manejar la información para que eso suceda. Como "guía
para el aprendiz de refutador" (escéptico y ocultador de la
verdad), hay una serie de principios infalibles para
desmentir casos, desprestigiar testigos y lograr incredulidad
pública, que se han venido dando de Roswell en adelante. Para
quien desee ser, desde abajo, un eficiente colaborador de los
altos niveles de desinformación pública, aquí tendrá las
orientaciones necesarias.
LOS DIEZ PRINCIPIOS DE LA ACTIVIDAD REFUTADORA
· 1- EL PRINCIPIO DE TENDENCIA A LA POLÉMICA
Si alguien presenta un testimonio, el público
estará bien predispuesto a darle crédito sin objetar lo que
diga, en tanto nadie presente una versión que ponga en duda su
palabra. El refutador sabe que "llevar la contra" llama
la atención (debido a la natural tendencia del público a
prestar oídos a la polémica), por lo que cuenta con la ventaja
de que su desmentida, por infundada que sea, colocará en duda
los argumentos de la fuente a refutar, por sólidos y
comprobables que ellos sean.
· 2- EL PRINCIPIO DE MANEJO DE DATOS Y RUMORES FALSOS
Convertir un tema por evidencias indiscutible,
en arena de la discusión, no prosperaría, haciendo a esa arena
estéril para el refutador, si ella no fuera irrigada y
fertilizada con datos y rumores -verdaderos o falsos, no importa
mientras sirvan al propósito- que induzcan al público a la duda
o el descrédito. En caso de comprobarse la falsedad de los
datos, el refutador, con sólo admitir "haberse
equivocado", quedará libre de culpa, pero el daño ya
estará hecho y habrá logrado su propósito de convertir en
cuestionable al blanco de su ataque.
· 3- EL PRINCIPIO DE NO OBLIGATORIEDAD DE VERIFICACIÓN
DE DATOS Y RUMORES DE DESCRÉDITO
Si las versiones que descalifican al testigo
son ciertas o no, al refutador, el público no le exige que lo
verifique, porque da por sentado que si está para refutar,
usará cualquier argumento para mantener su oposición, por
dudoso que sea. Como el refutador sabe que el público le da este
handicap, lo aprovecha sosteniendo lo dudoso que desacredita al
testigo hasta que del lado de éste alguien demuestre lo
contrario. La "obligación" de demostrar la falsedad de
los datos o rumores contra el testigo, para el refutador -y para
el público- es tarea de aquél y de quienes lo apoyen.
· 4- EL PRINCIPIO DE CONCESIÓN PÚBLICA DE FACULTADES
PARA DESACREDITAR AL TESTIGO Y LA EVIDENCIA
El refutador usa y abusa de cualquier
trascendido infundado con que pueda cumplir su labor
descalificadora, sin que nadie le exija un manejo serio y
responsable de la información, porque él es conciente de que
está públicamente conceptuado como ni serio ni responsable en
tal manejo. El público le hace al refutador esa concesión,
porque comprende que alguien debe cumplir el rol de aportar todos
los elementos contrarios a lo que expone el testigo, siendo que
la gente toma al refutador no como un evaluador de esos
elementos, sino como mero instrumento para que ellos sean dados a
publicidad y luego sean evaluados por quienes tengan la función
de esclarecer el asunto. No se ve al refutador como un
"esclarecedor", sino como alguien que propone otro
punto de vista, que propicia la confusión, de la cual, duda
mediante, deberá salir la claridad, pero no a través de él ni
del testigo, sino de la referida "autoridad" cuya
palabra final siempre quedará en suspenso. Y el refutador saca
máximo provecho de esto, dejando para sus antagonistas la
verificación de los datos, mientras que él se limita a
divulgarlos sin necesidad de verificar absolutamente nada.
· 5- EL PRINCIPIO DE IMPERSONALIDAD DE LAS VERSIONES
DESCALIFICADORAS
Si bien el refutador es públicamente
considerado (por la mayoría) como un mediocre de mente cerrada,
e inclusive en ciertos casos un agente encubierto de ciertas
organizaciones ocultadoras de evidencias extraterrestres (sea
esto cierto o no), no por eso lo que introduzca al debate sobre
un determinado caso va a carecer de efectos devastadores para la
credibilidad de lo que se discute. Porque llega un momento en
que, para el público, en cuanto a datos o rumores contra lo
atestiguado, no queda ni claro ni recordable quién lo dijo -es
decir, el refutador, lo que sería suficiente para no creer en lo
que él diga-; quedará como que "se dijo", no
importará por vía de quién. Lo que el refutador dijo, ya no
queda estrictamente ligado a su persona: asume autonomía,
termina siendo "de nadie", algo impersonal dando
vueltas de boca en boca, que no se sabe de dónde salió, pero
que quedará instalado como una opción a tener en cuenta a lo
largo de la discusión, incluso a lo largo de los años.
· 6- EL PRINCIPIO DE DIFAMACIÓN
Si el testigo es alguien de inobjetable
calidad humana, y aparece un rumor que ponga en duda su
reputación (y credibilidad), el refutador no comprobará la
veracidad del rumor, y lo reproducirá. De toda versión que
contradiga a ese rumor y que apoye la buena honra de la fuente,
el refutador no hará la mínima mención.
· 7- EL PRINCIPIO DE EXPLOTACIÓN DE DESMENTIDAS
"OFICIALES"
Si voceros gubernamentales, militares u otros
hacen cosas tales como cambiar en el sitio del incidente aéreo,
la evidencia de restos metálicos extraños (luego desaparecidos
sin rastro...) por un globo sonda, o comunicar que el objeto
zigzagueante era un nuevo prototipo de tal base aeronáutica, el
refutador sabe que apoyando lo dicho por esas fuentes, no
necesitará argumentos propios para oponerle al caso en
cuestión. Por lo tanto deberá sacar partido de todo lo que
"oficialmente" se comunique para desmentirlo. Esto le
dará una imagen de "respetabilidad" (e inmunidad) por
parte del las "autoridades", y le abrirá puertas en
los medios de comunicación donde será considerado
"serio", pese a que para el público esa complicidad
con los poderes establecidos sea carente de toda seriedad
investigativa.
· 8- EL PRINCIPIO DE USUFRUCTO DE LA AUSENCIA DE AUTORIDAD
CON VEREDICTO FINAL
El refutador no tiene la mínima autoridad
para desmentir una prueba: eso es algo que, según el público
tiene entendido, debe ser determinado por alguna autoridad en la
materia. Pero el refutador sabe que su tarea estará cumplida:
habrá hecho que lo indiscutible fuera puesto en discusión, y
con ello será suficiente para él, pues agitadas las aguas, por
más que muchos le hayan creído al testigo, también serán
muchos los que no sepan qué creer.
Esa "autoridad" que la gente tiene
entendido que debe ser quien tenga la última palabra, la
"oficial", el veredicto que confirme o desmienta un
caso, nunca aparecerá, y como el refutador sabe que esto es
así, aprovechará para desmentir todo lo que pueda, sin que la
referida autoridad -por ausencia- ponga en riesgo esa tarea
desinformativa. Al saber que el público sólo le dará la razón
al testigo cuando la "autoridad" convalide su
testimonio (es decir, nunca), el refutador aprovechará ese
vacío dejado para llenarlo como único beneficiario de la
polémica.
· 9- EL PRINCIPIO DE PROTAGONISMO MEDIÁTICO
El testigo es alguien que ha tenido una
experiencia concreta y la presenta; si va a los programas o le
hacen entrevistas en medios gráficos, es porque él ha sido
protagonista de algo. Ese protagonismo no se extiende más allá
del hecho: cuando él lo expone en los medios de comunicación,
dice haber protagonizado algo que pasó; ya no es
"protagonista", a no ser mediáticamente, pero esto
como producto de lo que verdaderamente le importa al público a
nivel protagónico por parte del sujeto, y que es su vivencia. El
refutador no ha participado en el hecho, no ha tenido
protagonismo alguno en el caso que se está tratando, y sin
embargo emite su juicio sobre lo que no ha visto. Su único
"protagonismo" consiste en ser alguien públicamente
conocido como contraparte de quien sea que exponga su experiencia
personal; alguien invitado permanentemente a programas o
consultado por la prensa gráfica "para que haya
polémica", pues "hace falta" que alguien
contradiga al testigo "para hacer más entretenido el
show" (porque para los medios el asunto, por extraterrestre
y trascendental que pueda ser para la humanidad es un
"show" más, al cual exprimir durante los quince días
que sea tema de actualidad). Por lo tanto, el refutador no puede
competir en cuanto a protagonismo, con el rol protagónico del
testigo en el hecho que relata; sólo puede poner en competencia
su protagonismo mediático (que el público ya conoce y que es su
aval) contra el protagonismo mediático del testigo, que es nuevo
y escaso. En esta pugna, el escéptico sabe que lleva la mejor
parte, porque él ya es "alguien" para el público
desde hace tiempo, mientras que el testigo es "nadie";
"un buscador de fama", dirá el refutador para terminar
por desacreditarlo.
·10- EL PRINCIPIO DE BORRADO DE ANTECEDENTES
Aunque son numerosos los casos en que no
quedó otra explicación posible que la de naturaleza
extraterrena, el refutador procurará que la memoria del público
no sea reactivada, planteándole, en cambio, la tesis de que
"nunca se demostró nada"; todos los testimonios que se
aportaron a lo largo de décadas, para el refutador sencillamente
"no existieron", y tratará de que eso crea el
público. De esta manera, cada vez que la evidencia de un caso
cubra las exigencias del público para ser creíble, en cualquier
caso posterior ese antecedente será hecho olvidar por el
refutador, haciendo que en estos temas siempre todo sea un
repetido "volver a empezar". Pese a que los creyentes
en la extraterreneidad del fenómeno OVNI suelen rondar los tres
cuartos en las encuestas, el refutador planteará siempre las
cosas como si acaso fuera cierto que "la gente no cree"
o "duda", para simular que cuenta con respaldo de un
"mayoritario" público escéptico o no definido, por
falta de "evidencias", cuando justamente por abundancia
de ellas el único público mayoritario es en realidad el
creyente; realidad ésta que, con el borrado de evidencias en su
discurso, el refutador pretenderá contradecir aun sabiendo la
mentira de ello.
Cada uno de esos principios puede resumirse en unos elementales "mandamientos":
DECÁLOGO DEL REFUTADOR
1- Generarás polémica.
2- Usarás datos que descalifiquen
aunque puedan ser falsos.
3- No verificarás si los datos
usados son falsos.
4- Asumirás abusivamente el rol
de "contra" que el público espera que cumplas.
5- Desacreditarás, aunque el
público rechace lo que digas, hasta que termine por creerlo
posible al olvidar que fue tuyo.
6- Difamarás.
7- Avalarás toda fuente
"oficial", en complicidad con los poderes establecidos.
8- Llenarás con tu labor
descalificadora el vacío de autoridad en la materia.
9- Desfilarás por los medios para
que tu protagonismo en ellos se imponga sobre los desconocidos a
que ataques.
10- Repetirás siempre que "nunca nadie
presentó prueba alguna", para convencer de ello a los no
informados de las pruebas ya presentadas.
Comandante Clomro
12 de agosto de 2001
Derechos Irreservables: reprodución obligatoria
Teología
intergaláctica engañosa
EL POR QUÉ
DE LOS MALES DEL MUNDO
SEGÚN MENSAJES EXTRATERRESTRES
Las tres opciones en
que pueden resumirse las legendarias discrepancias acerca de la
realidad existencial que nos ha tocado en suerte, y quién y para
qué la ha diseñado, se pueden expresar en éstas alternativas:
1- si esta clase de mundos obedece a un
plan de evolución correcto, 2- de evolución incorrecto, o 3- de
involución intencional.
1- Acierto evolutivo, 2- error involutivo,
o 3- intención involutiva.
1- Experimento acertado, 2- experimento
fallido, o 3- ningún experimento: se sabía bien las
consecuencias, previsiblemente nefastas para los habitantes de
estos mundos.
1- Mundos atípicos controlados dentro del
orden universal, 2- mundos donde se ha perdido el control, pero
aun mantenidos dentro del orden universal, o 3- mundos enajenados
del orden universal, controlados por fuerzas fuera de orden.
Responsable: 1- un Creador Bueno e
infalible que sabe lo que hace, pese a lo que nos pase, 2- un
Creador Bueno pero no infalible al que algo le falló, por lo que
nos pasa lo que Él no quería que nos pasara, o 3- un creador no
bueno, pero sí infalible para haber ingeniado y obrado el
desastre que es esto; creador con minúscula, saboteador de la
obra de un Creador Superior al cual haya suplantado, religiones
mediante, inclusive.
En alguna de las tres
categorías de opciones debe estar la explicación de lo que pasa
en el mundo. ¿Cuál es la verdadera y cuáles las dos falsas?
Cada campana contactista suena distinto
Según fuentes
pleyadianas como B. Marciniak o B. Hand Clow, resulta que
"todo estaba bien" hasta hace medio millón de años,
vinieron los reptoides y arruinaron todo: la genética humana
empobrecida, los chakras bloqueados, y así, la decadencia. Pero
el "todo estaba bien", ¿considera que cientos de
millones de años de especies comiéndose unas a otras fueron
algo "bueno"? ¿Había necesidad de someter a
espíritus cósmicos a millones de años de reencarnaciones en
dinosaurios carnívoros, o en herbívoros comidos por ellos?
¿Qué clase de evolución de conciencia se puede alcanzar en ese
estado de manifestación física del espíritu?
Brasil, 1981: llegan
entidades extragalácticas que, justamente, dicen que todo ese
proceso de especies frenadas en su evolución durante cientos de
millones de años se debió a que la falla se produjo ya en
aquellos tiempos (no hace sólo medio millón de años, con los
reptoides), por obra de entidades que ya estaban desviadas de la
normal evolución mucho antes de que empezara el proceso de vida
en las galaxias, y que en ellas introdujeron alteraciones.
Pero uno lee la Biblia o
el libro de Urantia, y no: "todo era bueno", (hasta los
carnosaurios); "fue Lucifer el que arruinó el
cosmos"... Y listo; así de fácil. Vía Satán,
"Luci" trasladó la rebelión -el mal- a la Tierra, y
"desde entonces" -no antes- este mundo se salió de
curso (pero "Dios no evitó esto porque hasta el mismo
demonio funciona como agente suyo -incluso para poner a prueba a
Job o a Jesús- dentro de la 'experiencia evolutiva' del plan
divino...").
Un Dios hecho a medida
Esta historia
simplificada que nos cuentan es una cortina de humo: así se
encubre que la falla es anterior; muy anterior a la famosa
rebelión de Lucifer, y así al mundo de las especies
inútiles comiéndose entre sí en el Jurásico y el Cretácico,
se lo muestra como útil, necesario, hasta, más que
"bueno", magnífico. Todo dentro del "plan
divino" de un Dios que está "en todas partes" y
que, por eso, no se le escapa nada. Si los saurios fueran un
error o un mal intencional provocado a los espíritus en ellos
encarnados, Dios no podría ser omnipresente, ni omnipotente,
porque siéndolo, habría impedido el experimento de los grandes
reptiles si ellos fueran inútiles e innecesarios. Pero en nombre
de la preservación de la falsa idea de la omnipresencia, de la
omnisciencia y de la omnipotencia, para que Dios sea el
vigilante, el controlador y el providente que la debilidad humana
necesita, había que inventarle a los dinosaurios una utilidad y
una necesidad de ser que los justificara y que les diera lógica
de existir. Era la única forma de mantener a Dios en la lógica
del humano necesitado de su presencia y super poder. Porque si en
vez de inventar una lógica artificial para Dios y para los
dinosaurios, se advirtiera la ilógica natural de esos animales
en el Universo, y la ilógica de la idea de lo ilimitado de las
facultades de Dios, habríamos tenido un Dios más lógico
objetivamente, menos operativo en nuestra realidad -que se le
escapó de las manos, tratándose de un Ser que, por estar en
evolución, tiene sus limitaciones- y por lo tanto, no
responsable, ni culpable directo de lo que aquí ha pasado. Lo
cual nos habría servido para ser más autosuficientes, pero esa
lógica habría roto nuestras fantasías de un Dios providente
que, como Papá Noel con sus regalos, mientras no se sepa que no
es más que una fantasía, mejor que la verdad no se diga y Dios
sea absoluto y los dinosaurios sigan siendo tomados como una
creación suya con fines útiles que Él sabrá... Porque
nosotros, realmente, no sabemos qué función cumple la vida
aprisionada en cuerpos de especies imposibilitadas de no matar a
otras para subsistir, porque ése es el sitio que se les asignó
en la cadena alimentaria. A esto podría replicarse con que
nosotros somos más destructivos que cualquier animal, y que por
lo tanto hasta los tiranosaurios eran mejores que nosotros. Pero
el hecho de que seamos la obra maestra de la destrucción, no
quita el error menor de la creación de las especies como ésa, o
como el escorpión.
La vida y la belleza, expresadas, pero atrapadas
Ahora que cada
especie ocupa un lugar en el ecosistema, debemos preservar hasta
los alacranes para que el equilibrio no se rompa. Pero eso no
significa que, si pudiéramos empezar desde cero, tuviéramos que
ponernos a crear especies con aguijones, garras y colmillos.
Ahora que cada especie tiene atributos capaces de maravillarnos,
admirémosla; pero eso no significa que si pudiéramos crear un
mundo nos pondríamos a fabricar organismos parecidos a los aquí
concebidos para que se coman unos a otros: alguna forma
inofensiva de creaciones podemos concebir para que la vida se
exprese.
El color de una mariposa
o el vuelo de un águila nos deslumbran tanto, que la sola
existencia de especies como ésas y tantas otras
"maravillas", nos hace pensar que la belleza expresada
en esas formas les justifica la existencia en el Universo. Sin
embargo, esas formas, los colores, los movimientos, son
expresión de una belleza atrapada en la tridimensión de un
mundo hostil, donde ella a duras penas consigue expresarse. Pero
si esa belleza no estuviera aquí atrapada y limitada, la
veríamos expresarse en posibilidades mucho más ricas y
deslumbrantes que la mariposa o el águila. En esas formas
biológicas de manifestación, el ser apenas logra un esbozo, un
mero bosquejo de todo lo que podría manifestar en un mundo
libre, sin los límites que la negatividad pone a la vida. Si
comparáramos lo que aquí nos rodea, con lo que allí todo lo
aquí materializado y limitado pudiera desplegar sus facultades,
ni por un momento nos parecería aceptable que tanta energía y
vida hayan sido aprisionadas en un plano de tal densidad y
corrupción como éste. Pero ignorantes los humanos de la otra
realidad y sometidos a ésta, la mariposa y el águila no tienen
por qué dejar de parecernos obras maestras de la creación.
Mundos fuera de orden: revelaciones y silencios
En situación
parecida, mensajeros venidos de diversas partes de la galaxia
tienen también su lógica errónea (que les fue enseñada) con
la que se suplantó a la lógica natural del Universo y de lo que
realmente es Dios. A ellos también se les hizo creer que
funcionan dentro de un orden oficialmente establecido en el
universo, para la evolución. Duro sería tener que cambiar todas
sus concepciones de lo que debe ser la evolución en los mundos,
si acaso descubrieran la verdad oculta. Si una entidad
extragaláctica llegara a los mundos de ellos a decirles que todo
ha sido equivocado, que lo que se ha operado en la galaxia con el
manejo de la dualidad, con la negatividad como agente en la
experiencia evolutiva, ha sido fuera de orden y no dentro del
orden cósmico, debería considerar si convendría o no
decírselos. ¿De qué serviría, si no habrá forma de que los
seres de esos mundos modifiquen de la noche a la mañana sus
sistemas de evolución? ¿Para qué saber que todo está mal, si
seguirá mal hasta que el proceso culmine? ¿De qué sirve una
verdad que no pueda modificar el estado de las cosas, porque
ellas siguen pasos? Supongamos que un mundo dentro del supuesto
"orden" de ellos está atravesando la etapa de las
guerras, y los seres están muy corruptos para ser llevados de
frente a la iluminación, la paz y la restauración del
equilibrio absoluto. Que eso fuera como quitarle la venda de
semanas a un operado de la vista, y ponerle un reflector en los
ojos. Entonces no: ninguna revelación para esa humanidad, mejor
procesos graduales. Por lo tanto, mejor que esta galaxia termine
sus "procesos graduales" de restablecimiento de la
iluminación luego del apagón, y recién cuando todo concluya y
se normalice, habrá que decirles la verdad: todo fue mentira,
todo fue alteración del orden.
"¡Pero sirvió
como experiencia!", dirán. "Una experiencia que no era
preciso cumplir", se les dirá. La luz, para ir a la luz,
puede ir por la luz; no necesita ir por la sombra para saber que
brilla. Ya el universo había experimentado conflictos
suficientes para tener una medida de lo que es la oscuridad, para
no seguir sometiendo a nadie a ella para que se sepa lo que es el
amor y la luz. No era necesario someter a los seres en las
galaxias a más horror del que ya se conocía. Sin embargo,
necios los espiritualistas de diversas doctrinas, si les dieran
mundos nuevos para iniciar en ellos a seres espirituales en
procesos existenciales de tridimensión, reproducirían lo hecho
en la Tierra "porque es lo que aprendí que servía, y debo
enseñarlo", dirán. Eso les explicarían a las víctimas de
sus aberraciones creativas. Lo mismo hacen las entidades
cósmicas que contactan gente, cuando se les pregunta el por qué
de este mundo aberrantemente creado: "ninguna aberración;
el mundo es lo que debe ser según el Plan..."
¿Y qué hacen los que
están más allá de ellos, los que saben que esto es incorrecto,
que no vienen a decírselo a los encargados de los mundos como
éste para sacarlos del error? Quizá hacen lo mismo que
cualquier humano conciente de estas cosas, cuando está ante
gente fanática de religiones: callar. Sólo hablar a quienes
tengan oídos para esto. Los que están más allá de la galaxia
y niegan la verdad a muchos mundos, también se la dicen a
algunos individuos que ellos estimen receptivos. Tales entidades
callan o hablan según convenga o no que un sujeto sepa la
verdad, y han considerado que esa verdad sería inútil
revelársela a todos los seres de todos los mundos. Puede
discreparse en eso y considerarse que la verdad debería ser
dicha a todos pase lo que pase, pero hasta nosotros mismos no lo
hacemos, tan selectivos en a quién le hablamos de estos temas y
a quién no, así que procuremos comprender por qué ellos no lo
hacen tampoco.
Los infradioses suplantadores
Por lo tanto,
entidades como Ashtar Sheran o los pleyadianos de Marciniak
seguirán contando lo que dicen que es la verdad (sin que, de
serlo realmente, en ningún caso sea toda la verdad), y habrá
que creerles, o no creerles, o dudar, porque la verdad TOTAL, no
tuvo visa para ser traída masivamente. Sin embargo, por pura
intuición o por simple reflexión, a través de la historia hubo
siempre gente que pudo dar con algunas de las claves de esa
verdad oculta, cuando sospechó de algo turbio en el trasfondo de
la génesis del mundo. Almafuerte, Capdevila, Cioran, y tantos
otros, entre los cuales casi todos los humanos, si no todos,
hemos estado al menos por cinco minutos siquiera una vez en la
vida, percibiendo lo dañino de la creación del mundo y la
falsedad de la idea de un Dios que lo puede todo y que todo lo
hizo y lo controla.
Si no fuera sólo por
cinco minutos que pensáramos o sintiéramos así, sino
permanentemente, estaríamos libres de religiones y de
infradioses suplantadores que las inventaron y que ahora llegan
con la carta de presentación de "extraterrestres",
"hermanos superiores" o "ángeles".
Pero como la mayoría de
la gente apenas piensa o percibe la realidad tal como es, todo
sigue manipulado, bajo control, dividido por religiones y
nacionalismos, por neoespiritualismos dogmáticos que siguen
comprando y siguen queriendo venderle a la gente al Dios-imagen y
semejanza de un falso arquetipo de Creador que, por debilidad, el
humano inferior necesita para sentirse protegidos. Por su parte,
el Creador verdadero necesita que seamos concientes de sus
limitaciones para que no lo involucremos en nuestros asuntos
(incluidas las guerras "en nombre de Dios") y obremos a
título personal, autosuficientes y con una responsabilidad de
nuestros destinos no delegable en alguien Superior a quien
suponer que tiene nuestros destinos en sus manos. El Creador
verdadero nos necesita libres y autodeterminados. Las mentes
débiles necesitan al Dios inventado, para no asumir
responsabilidades y derivar a la fatalidad de sus designios las
causas de nuestros males. Eso se puede hacer de dos formas:
comprendiendo a Dios (tratamos de hacerlo), o culpándolo por su
maldad para con nosotros (nos cuesta menos hacerlo). Por eso dice
Cioran: "El dios malo es el dios más útil que
jamás hubo. Si no lo tuviésemos a mano, ¿a dónde se
encaminaría nuestra bilis? Toda forma de odio se dirige en
última instancia contra él. Como todos creemos que nuestros
méritos son desconocidos o pisoteados, ¿cómo admitir que una
iniquidad tan general sea obra del hombre tan sólo? Debe
remontarse más arriba y confundirse con algún tejemaneje
antiguo, con el acto mismo de la creación. Sabemos, pues, con
quién tenérnosla, a quién vilipendiar: nada nos halaga y nos
sostiene tanto como poder situar la fuente de nuestra indignidad
lo más lejos posible de nosotros."
El Dios histórico impostor y el Creador Supremo
Cioran se refería al demiurgo como ese dios malo, y no al Dios propiamente dicho. Pero la gente suele confundir al uno con el otro, y en última instancia es el verdadero, el superior, el inocente de lo aquí ocurrido, el que recibe los reproches humanos. "¡Dios hijo de puta!", "¡Me cago en Dios puto!", frases habituales de recriminación y queja salidas de tantas bocas, muchas de ellas de autodenominados "católicos" (¡bonita forma de manifestar el catolicismo!). Así se dirigen al de más arriba, creyendo que Él tiene algo que ver con los problemas humanos, e ignorando que el destinatario de los reproches debería ser un autodenominado "Dios" muy lejano de serlo. Estaba más cerca, se había manifestado (personalmente, o a través de alguno de sus agentes) ante Moisés, había condenado a los judíos a milenios de calamidades y a ser factor de crisis en el Próximo y Medio Oriente, para lo cual ese Dios impostor usó a Mahoma para armar un culto que sirviera para antinomias en la región; antes había usado a Jesús para armar un culto cuyo brazo evangelizador barrería con los nativos de todo un continente, luego de sumir en el oscurantismo a Europa. Ése era el Dios autoproclamado como tal -a falta del verdadero para desenmascararlo-, que el mundo sigue adorando con distintos nombres, pese a siglos de demostraciones de que todas las religiones que armó han conspirado contra la unión de la humanidad. Mientras el Dios verdadero, jamás inspiraría la creación de religiones para que nos dirijamos a Él, pues nos puso al amor como vía infalible de comunión con el Todo, haciendo innecesaria cualquier doctrina, rito o adoración, porque con amor es suficiente. Incluso es más digno de nuestra adoración (si algo hubiera que adorar) que el mismísimo Creador Absoluto, porque mientras hasta Él tiene su propia sombra, el amor es lo único que nos queda (y que le queda) como valor supremo a seguir. Conciente de sus propias miserias, hasta el propio Creador tiene al amor como lo supremo que hasta Él mismo debe adorar, al igual que nosotros. Por lo tanto, adoremos lo mismo que Él, y no a Él, y así estaremos con Él. "Hay que pensar en Dios, pronunciar el nombre de Dios para revertir la negatividad en el mundo", decía un adepto a Sai Baba. Mientras tanto, como Dios no pensaba en sí mismo, sino en el amor, el discípulo de Sai y los que siguieron su consejo no estaban pensando al unísono con Dios (por pensar tanto en Dios y en el nombre de Dios y no en el amor, se es capaz de llegar a una "Guerra Santa", "en nombre de Dios"). Pensemos al unísono con Dios, pensemos en el amor y no en Él, y estaremos con Él en el mismo pensamiento.
Comandante Clomro,
8-9 de noviembre de 2001
Los límites de la lógica académica
ANTE LA ILÓGICA DE LA
EXISTENCIA
La "gran contribución" del
escepticismo al desarrollo humano
Es ilógico tener que estar explicando
cosas para que entienda la gente que no quiere entender. Que no
quiere entender que la realidad no es sólo cuanto pueda
percibirse por los sentidos físicos. Que no es sólo cuanto
pueda explicarse con la lógica científica. Somos seres
ilógicos, habitantes de un cosmos ilógico que, al igual que
nosotros, emanó de una fuente ilógica: cualquiera haya sido esa
fuente-energía, ente-mente, ella no tenía que haber existido
-según la "lógica" que todo quiere explicarlo- porque
la lógica dice que sólo la nada tiene razón de ser (por decir
de alguna manera que la nada pudiera "ser" o
"existir"). Que NADA "existiera", suena
lógico; la irrupción de "ALGO" a partir de la nada, o
en medio de la nada, no tiene ninguna lógica. Que el
"ALGO" haya existido "desde siempre", tampoco
tiene lógica: ¿de dónde "salió" (por decir que tuvo
que salir de algún lado) si lo que había era NADA? Conclusión:
la "NADA" nunca existió, sino, en su lugar, el
"ALGO", cuya existencia no iniciada desde la nada, sino
que no tuvo inicio, se hace igualmente ilógica como quiera que
se observe. Ese ALGO, al emanar de sí todo lo existente,
multiplicó en cada partícula de existencia su propia ilógica.
Desde el momento en que existimos, para una comprensión REAL de
lo que somos y de lo que es el TODO, debíamos emplear todo
excepto la lógica para ver las cosas como son.
Pero no: hay que explicarles a los
"lógicos" del cientificismo una realidad nacida de la
ilógica, llena de cuestiones tan ilógicas como estar en más de
un lugar a la vez, saber lo que va a pasar cuando todavía no
pasó, ver vivo a quien se supone que murió, ver en la Tierra a
seres que se supone que nunca han venido porque -siguiendo la
lógica académica- nunca podrían llegar aquí porque "no
se puede" -dentro de esa lógica- ir más rápido que la
luz, y si acaso en otros mundos pueden hacerlo porque su ciencia
es más adelantada que la de aquí, la lógica académica
persiste en que "no existen" hasta que la ciencia
humana progrese lo suficiente para elaborar tecnología
hiperlumínica que, entonces sí, les dé a los habitantes de
otros mundos viajando a la Tierra permiso para recién entonces
empezar a existir. Si hay humanos que no emplean la lógica de
los laboratorios, y saltean pasos para ir directamente y por otro
camino, al encuentro de la realidad que esa lógica tiene fuera
de alcance, a esos humanos los "lógicos" les dicen que
no tienen fundamento lógico, y es cierto: no un fundamento en la
lógica científica de ellos, miles de años atrasada con
respecto a la lógica de mentes más avanzadas en el cosmos.
La "gran contribución" a la ciencia
y al desarrollo cultural e intelectual de la humanidad, efectuada
por los escépticos que niegan "científicamente" las
profecías, la existencia del alma, la reencarnación, las
visitas extraterrestres y tantas "irrealidades", nos
ofrece "vivir" como pedazos de carne andante sobre
hueso sin necesidad de tener alma, por una existencia efímera y
única -antes de la cual no éramos y tras la cual no seremos- en
el campo físico de tres dimensiones -único existente- del
único planeta habitado desde el cual salgan naves espaciales. Si
"vivir" así le satisface, acepte la oferta que los
"refutadores de la pseudociencia" nos hacen: aléjese
de la "ilógica" y viva desconectado del cosmos, de
cualquier realidad extradimensional, incluso de sí mismo,
conforme a la lógica académica. A lo mejor le dan un
diploma
Comandante Clomro,
22 de noviembre de 2001