ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE
CLOMRO
Informe Clomro-2DIFUSIÓN
Sección III PRODUCCIÓN
FILOSÓFICA, LITERARIA Y PLÁSTICA
Subsección DENSAYOS
2000
· EL "PLAN" GALÁCTICO SEGÚN OBSERVADORES SUPERIORES A ÉL
· LA REVELACIÓN QUE LA MAYORÍA NIEGA
· UFOLOGÍA, ESCEPTICISMO E IGNORANCIA
· EL OCULTAMIENTO Y LA REVELACIÓN DE LA VERDAD
· CUESTIONAMIENTO, AUTORIDAD RACIONAL Y AUTORIDAD
INTELECTUAL
EL "PLAN" GALÁCTICO SEGÚN OBSERVADORES SUPERIORES A ÉL
Según información transmitida por
entidades cósmicas galácticas, cuando en la galaxia se detectó
que la evolución del ser había entrado en un estancamiento
inexplicable, se descubrió que esto se debía al empleo
exclusivo de la lógica con ausencia del complemento del sentir.
Porque la expresión del amor era a través de la racionalidad,
desarrollando la conciencia de lo mental, pero sin despertar la
conciencia del corazón.
Aislamiento galáctico
Entonces fue trazado un nuevo Plan
evolutivo, por el cual se buscaría templar los espíritus
sometiendo a los seres a dificultades planetarias que los
pusieran a prueba. No se sabía con seguridad qué resultaría de
este experimento, pero el gobierno galáctico no permitió que
las soluciones al problema descubierto se buscaran investigando
qué ocurría en otras galaxias, para ver si podrían descubrir
la solución que necesitaban, en vez de organizar un nuevo Plan.
"Los problemas de tu casa se arreglan en tu casa, si no, no
aprendes", se argumentó. A los que violaran esa regla se
les impediría entrar nuevamente en la galaxia hasta no haberse
superado la prueba.
Esto significa que, en caso de que el Plan
fallara, si alguien conseguía afuera de la galaxia soluciones
que evitaran la falla y las desastrosas consecuencias que
lamentar, ese alguien y las soluciones serían desaprovechados,
en pro de una autosuficiencia galáctica que, llegado el caso de
fracasar el Plan, quedaría evidenciada como una falencia y no
como una virtud. Ahora que el Plan de someter a los seres a
situaciones adversas que superar, ha demostrado ser un fracaso,
por la degradación espiritual que esto ha generado, cabe
preguntarse: ¿es verdad que no se sabía que el experimento
podía fallar?, ¿y si se sabía? Si afuera de la galaxia podía
estar la solución que evitara el desastre que se produjo, y si
acaso la evolución en la galaxia venía fallando porque su
gobierno estaba contaminado o corrompido, y aisló a la galaxia
de posible ayuda externa, ¿por qué no sospechar que todo este
Plan fue para generar conflictos y no para mejorar la evolución?
Como este Plan sigue en pie (con retoques
tales como Planes de Ayuda salvífica, mesiánica o angélica,
transmutativa o evacuativa, a los mundos en conflicto), es de
suponerse que si de afuera de la galaxia llegaran mensajeros o
información que trajeran revelaciones superiores a todo lo
galácticamente conocido, que pudieran corregir el rumbo, esta
ayuda externa sería rechazada. A los que violaran la regla de
restricción impuesta por el gobierno galáctico se les
impediría intervenir, "porque la prueba no ha
finalizado". El desastre total y los paliativos que se
busquen no deben contar con soluciones extragalácticas. Y si
alguien o algo llega desde afuera, se lo debe aislar, impedir que
se divulgue, que se sepa.
Inspección y transmisión "indebida" de información
En medio del proceso evolutivo pergeñado,
seres ajenos a todo nivel galáctico conocido, vinieron a parar a
un insignificante sistema planetario perdido en un rincón del
espacio. Encontraron que aquí se violaron todas las Leyes
Universales, y que eso se logró a partir de que el gobierno
galáctico fue corrompido al inicio de los tiempos, por agentes
foráneos que trajeron contaminación a la galaxia.
Contaminación consistente en someter a los seres a experiencias
de supuesto "fortalecimiento espiritual", que en
realidad pretendían degradar espiritualmente a los habitantes de
los mundos físicos.
Mediante contactos mantenidos con personas en
la década de 1980, estos seres revelaron lo que verdaderamente
se pretendió hacer en la galaxia con este Plan disfrazado de
"evolutivo". Dijeron que la acción contaminante
afectó a millones de galaxias. Y que también fueron afectados
millones de Universos procedentes de un antiguo Universo Único
que existía con anterioridad a los actuales (que funcionan
autónomamente cada uno con sus galaxias en expansión, producto
de un "Big-Bang" en cada uno de ellos). De este modo,
la concepción que aquí teníamos, de que todo lo existente se
reduce a un espacio intergaláctico y sus confines, se vio
reemplazada por la revelación de que más allá del confín del
Universo hay idénticos Universos en número de millones,
cumpliendo cada uno su proceso evolutivo en sincronía con los
restantes. Proceso evolutivo que se vio afectado por
infiltración de agentes contaminantes que procedían de una
instancia evolutiva anterior, cuando todos los creadores de los
Universos participaban de aquel Universo Único. En él, una
falla dio origen a desequilibrios que determinaron la actual
experiencia evolutiva en Universos múltiples, producto de la
disgregación de aquel Universo, como medida preventiva contra el
agravamiento de la situación. Esa falla consistió en la
pérdida de control sobre el Universo por parte de sus más altas
jerarquías, pues en uno de los altos niveles jerárquicos, se
produjo una concentración de poder no autorizada, cometiéndose
excesos, impidiendo el normal flujo de energía-información que,
en vez de ser transmitida, era capitalizada por este nivel que
abusaba de autoridad y que ya no obedecía a los niveles
superiores.
Cuando para protegerse de su accionar fue
disgregado el Universo, esta Alta Jerarquía se disgregó
también, en millones de gigantescas entidades a las cuales les
dio una misión: cada una se infiltraría en los nuevos
Universos, para deformar en ellos todo el Plan Evolutivo,
corromper a los seres de los mundos, a sus regentes, y a sus
creadores. La capacidad defensiva de estos Universos fue
desbordada por el accionar de los infiltrados, pues éstos
tenían un poder superior al de los propios Creadores de
Universos. Por eso fue necesario enviar auxilio a los Universos,
interviniéndolos con seres de un potencial combativo mayor.
Terribles guerras cósmicas se desarrollaron a lo largo de
millones de años.
La cabeza de la negatividad, aquélla que se
subdividió en las partes infiltradas en cada Universo, se
instaló en el nuestro, con cuartel general en esta galaxia, en
el sistema planetario en que estamos. Su acción devastadora fue
incontenible, pero ilocalizable: propagada hacia las otras
galaxias, no era detectable que operaba desde aquí.
Localizada luego de millones de años por las
fuerzas de intervención, se la puso fuera de combate, y los
gobernantes del sistema solar fueron destituidos y juzgados. Pero
la "escuela evolutiva" que implantaron permanece
inamovible: sólo una porción menor de los cómplices de esta
experiencia rectificaron el rumbo, en tanto la mayoría persiste
en tratar de mantener el dominio que ejercían.
Mientras tanto, alienígenas de diversos
sistemas planetarios que no deberían estar aquí interfiriendo,
sino que deberían haberse mantenido en sus propios mundos con
sus experiencias, se encuentran desde hace cientos de miles de
años participando del acontecer de éste y otros ámbitos del
sistema solar. De ellos, los seres que espiritualmente, por su
degradación sufrida, pertenecen a la oscuridad, trabajan en la
"escuela evolutiva" del Plan galáctico, como agentes
causantes de conflictos, dolor, catástrofes planetarias, guerras
mundiales e interplanetarias. Y los seres de la Luz trabajan en
esa "escuela" como fieles ex-discípulos que, luego de
aprender que evolución es esto de someterse a pruebas extremas
para "fortalecer el espíritu", ahora son maestros que
enseñan a otros que esto es "bueno".
Ante la revelación que traen los seres ajenos
a todo este desorden galáctico implantado como escuela, los
habitantes de sistemas planetarios se resisten a aceptar que han
sido víctimas de la farsa más grande de la historia. Se
resisten a aceptar que, en los niveles más altos del Universo y
de más allá, es desaprobable, repudiable todo lo que aquí se
ha hecho, que el Plan galáctico no venía fracasando por tantos
desequilibrios ocurridos en los mundos, sino que venía
triunfando: venía siendo el triunfo de la negatividad que aquí
lo manejaba todo ocultamente.
El poco resultado de las transmisiones hechas
Seres de diversos sistemas planetarios, que
se comunican telepáticamente con contactados de la Tierra, les
dan información que los muestra como fieles a ese Plan, e
ignoran por completo lo que verdaderamente sucedió. Estas
revelaciones todavía no les han sido hechas a los habitantes de
otras esferas, si es que acaso en algún momento se les harán.
Porque las fuerzas de intervención han considerado inútil toda
tentativa de informarlos para hacer que renuncien al sistema de
evolución que cumplen, por ser el único que conocen y al cual
defenderán a pesar de todo lo que en contrario se les revele.
No hubo por parte de las altas jerarquías
universales y extrauniversales ningún plan de contacto con los
millones y millones de mundos fuera de orden, de los millones y
millones de galaxias en involución. A la Tierra sí llegaron,
porque debían establecer contacto con seres de ellos, que
estaban aquí cumpliendo misiones enfrentando a la cabeza de la
negatividad que aquí operaba. Seres que estaban viviendo como
humanos, con sus conciencias cósmicas bloqueadas por haberse
sometido a la condición humana. Razón por la cual fue necesario
contactarlos y transmitirles toda la información necesaria para
reactivarles su potencial que estaba anulado. La recepción de
los conocimientos cósmicos les fue devolviendo parte de la
conciencia de quiénes eran y qué estaban haciendo en este
mundo, desde numerosas reencarnaciones anteriores. Mientras
tanto, reunieron personas y divulgaron estos conocimientos, como
es natural, con una mínima adhesión de gente que tomó como
cierto lo que se le decía, y una máxima indiferencia o
antagonismo por parte del resto. Era observable que los
discípulos terrestres del Plan galáctico habían aprendido bien
lo que se les enseñó con el adoctrinamiento efectuado durante
milenios, salvo unos pocos rebeldes que tuvieron un margen de
libertad de pensamiento vivo todavía, para sospechar que el tal
Plan evolutivo no era lo que las religiones o los extraterrestres
de mundos vecinos enseñaban como "Plan Divino", sino
una estafa. Y con esos pocos rebeldes se llevaba adelante la
difusión de la información que traían los mensajeros del
confín del Universo.
Sin embargo, siempre se supo que no se
pasaría de unos pocos adherentes a esta causa de la nueva lucha
que se emprendía en este plano. Que era inútil pretender que
todo el mundo o que todos los extraterrestres cumpliendo misiones
en este mundo, pudieran siquiera interesarse en recibir la
transmisión de esta información. Y así están las cosas: son
pocos los beneficiarios de esta transmisión que no se hizo en
forma expansiva, sino puntual para seres que no eran de estos
niveles cósmicos y que vivían como humanos en la Tierra. Hasta
donde pudieron divulgaron el mensaje, que otras personas
seguirían retransmitiendo, con todas las limitaciones e
impedimentos. La transmisión finalizó hace un tiempo, el mundo
sigue igual, los otros mundos siguen igual, y en ellos nadie,
hasta ahora, ha aceptado el ofrecimiento que les está siendo
efectuado, de venir a recibir la información. Lo que sí seres
de uno de los sistemas vecinos han comunicado a poseedores de
ella, es que quieren contactarlos -físicamente- para
"transmitirles información de la de ellos" (léase:
convencerlos de que el Plan galáctico es bueno
). Sabido
esto, queda claro que lo que escuchen de boca de unos simples
humanos de la Tierra les parecerá de poco interés.
Nada va a mejorar con tan mala disposición a
recibir información que, por ley gubernamental galáctica,
"no debe ser permitida porque es ajena a la galaxia" y
porque "el experimento aún no terminó"
Lamentablemente, cuando este experimento termine con su
irreparable tendal de víctimas, habrá de ser demasiado tarde
para enterarse de lo que afuera de la galaxia, en los altos
planos del Universo, se piensa de esta aberración evolutiva a la
cual se repudia y repudiará.
Comandante Clomro,
29 de mayo de 2000
LA
REVELACIÓN QUE LA MAYORÍA NIEGA
El Plan de Evolución de los seres en el Universo, no requería el sometimiento a condiciones hostiles para ponerlos a prueba. La vida debía transcurrir en plena Luz y Amor, sin necesidad de que la oscuridad y el dolor fueran experiencias necesarias de ser pasadas por los seres para que evolucionen en conciencia.
Ese Plan Universal no fue modificado, aun cuando a niveles galácticos fue decidido que la oscuridad y el dolor debían ser experimentados por los seres, para que tuvieran nuevas experiencias evolutivas. Como que en el Universo habían cambiado los planes.
Esa decisión fue tomada en forma arbitraria, sin representatividad alguna con respecto a las Altas Jerarquías Universales, implantando nuevas leyes de evolución galáctica, que a los sujetos de la experiencia se los indujo a aceptar como algo correcto, necesario y no cuestionable a la autoridad que así lo determinó.
Los resultados de esta dinámica evolutiva no podían ser felices en lo inmediato: habrían de atravesarse prolongadas etapas de conflictos antes de llegar a la iluminación buscada. El excesivo tiempo demorado en experiencias que no estaban produciendo resultados deseables, mereció la reprobación de gobernantes de múltiples sistemas planetarios. Advirtieron que el proceso estaba resultando desfavorable a la evolución de los sujetos de la experiencia, cuestionando a las jerarquías galácticas ejecutoras de esa planificación que "había sido elaborada en nombre del Creador Universal", según ellas alegaban.
Los disidentes gobernantes de sistemas planetarios, consideraron que las jerarquías galácticas que decían actuar movidas por el Creador Universal, mentían al respecto, con el fin de mantener su poder. Por lo cual, dejaron de reconocerles autoridad y se declararon en rebeldía, constituyendo gobiernos autónomos. Numerosos sistemas planetarios se adhirieron a la rebelión.
Los defensores de su autonomía, al no reconocer la autoridad de quienes decían representar al Creador Universal, no podrían tener un proyecto de unidad y convivencia con ellos, desde el momento en que había evidencia de que algo estaba fallando en las altas esferas galácticas, por lo que se había perdido la confiabilidad y la armonía. La resultante desunión dejaba abierta la posibilidad del empleo de la fuerza en caso de necesidad. En la defensa de su principio de libre autodeterminación, para los rebeldes, ni el amor ni la fraternidad eran ya valores sustentables en el trato con los gobernantes galácticos y sus subordinados, a partir de la ruptura que se había producido con ellos.
Los rebeldes y los representantes del "oficialismo galáctico" llegaron a situaciones de conflicto, que derivaron en guerras cósmicas, aumento de la desunión, y consecuente degradación espiritual. Si bien la defensa de sus principios podría entenderse como algo justo, el hecho de desarrollar una dinámica de antagonismos y luchas, sin sentido de integración, pacificación y fraternidad, condujo a gran parte de los combatientes a bajar su vibración energética.
La pérdida de la Luz en estos seres, oscurecidos por todo ese proceso de antagonismos, ha hecho que muchos llegaran a extremos tales de negatividad, que sus acciones ya no representan a la antigua rebelión que luchaba por principios justos. Actualmente, y desde hace ya milenios, son seres que no tienen otra finalidad que perturbar, tratar de ganar posiciones multiplicando su especie, instalando colonias en diversos mundos, provocando allí conflictos a sus habitantes.
Diluidos, así, los propósitos de la rebelión contra las autoridades galácticas, éstas perduraron en su argumentación de representar al Creador Universal, y en el cumplimiento del plan evolutivo mediante el uso de la oscuridad y el dolor. Así, desde las antiguas transmisiones efectuadas por Yahvé y sus ángeles, hasta los actuales mensajes de jerarquías galácticas a contactados, el argumento sigue siendo el mismo: que el mundo obedece a al "Plan Divino", en el que la negatividad es necesaria para la evolución.
Con los primeros mundos experimentales para el conocimiento de la negatividad, se pretendía tener todo bajo control, para que no se produjeran derivaciones perjudiciales para el proceso evolutivo. Bajo el seguimiento y regulación de los experimentadores cósmicos, los habitantes de los mundos serían preservados de llegar a límites autodestructivos.
El problema del descontrol llegó asociado a la implementación del Libre Albedrío, como factor de conocimiento de hasta dónde los seres son capaces de actuar, correcta o incorrectamente, si se les permite plena autodeterminación. Cuando a las civilizaciones de los mundos se les concedió facultades ilimitadas de acción a la vez que estaban experimentando la negatividad, hubo que lamentar resultados desastrosos. Civilizaciones enteras se autodestruyeron, mundos estallaron o fueron devastados y tornados inhabitables.
Seres que, producto de conflictos anteriores, estaban espiritualmente degradados, aprovechando la posibilidad de acción en zonas galácticas de Libre Albedrío, incursionaron en mundos donde alteraron los programas evolutivos y generaron expresiones de vida distorsionadas, sometiendo a los seres a condiciones retrógradas de conciencia.
En este mundo de dualidad, han tomado parte del proceso evolutivo, entidades cósmicas de signos opuestos. Unas, pretendiendo corromper espiritualmente a los seres puestos en cuerpos físicos sobre la Tierra; otras, queriendo hacerlos aprender de la negatividad, para que llegaran a la Luz con el conocimiento de lo que es la degradación del ser y su posterior recuperación.
Para las entidades cósmicas que pretendieron hacer de este proceso una escuela evolutiva, sus similares de signo opuesto jugarían un papel del que se podría sacar partido. Porque mientras éstas obraran en perjuicio de la humanidad como un fin en sí mismo, esas acciones negativas le servirían a la humanidad como pruebas. Es algo así como un tácito acuerdo entre bandos opuestos, por el cual, si los que tratan de corromper logran su fin, se demuestra que los humanos son vulnerables; si no lo logran, "gracias" a los negativos los humanos vencen obstáculos y se autosuperan. Este planteo hace de las entidades negativas un "mal necesario", útil al propósito de que el mundo sea tan hostil como lo requiere una escuela de negatividad.
De ahí se deriva la mítica historia del permiso de Dios para que el Diablo (asistido por sus ángeles) haga lo suyo, poniendo a prueba a los humanos, cosa aparentemente útil al plan del mundo. Porque sin un agente de la negatividad, el mundo no sería mundo (al menos no el mundo de experiencias negativas que se pretendió), con "malo" incluido para oficiar de cuco o de verdugo. Es que "Dios" y sus ángeles "de Luz" no iban a mancharse de sangre, pudiendo usar para esa faena a las, para eso tan aptas, entidades cósmicas corruptas.
A los habitantes de mundos corrompidos, debido al Libre Albedrío que les fuera concedido, no se les podría abortar su fallida experiencia evolutiva y solucionarles el problema que ellos mismos produjeron. Habría que dejarlos llegar hasta las últimas consecuencias, fueran éstas de reparación de errores y retorno al orden, o de autodestrucción. Se les daría a estas civilizaciones un cierto grado de ayuda, por ejemplo, con mensajeros cósmicos de alta evolución, que introdujeran variables de ascención espiritual en medio de la desarmonía reinante. Pero esto sólo a niveles mínimos de interferencia, que permitieran a esas civilizaciones buscar su perfeccionamiento espiritual sin que la variable cósmicamente introducida sea sentida como intervencionismo, sino tan sólo como una guía.
Cuando Altas Jerarquías Universales descendieron a estos planos galácticos y encontraron tales niveles de corrupción, intervinieron para poner fin a este tipo de experiencias.
Por considerar que seres salidos de una escuela de negatividad, son un peligro para futuros ciclos evolutivos (a los cuales transportarían sus erróneos aprendizajes), las fuerzas universales de intervención procedieron a la total destrucción de centenares de galaxias.
En el caso de esta galaxia, fue intervenido su gobierno, y al sistema solar le fue cambiada la regencia, pasando a ser directamente ejercida por representantes de los altos planos del Universo. Esto no significaría que de la noche a la mañana el planeta Tierra pasara de la oscuridad a la Luz, sino que habría todo un proceso que cumplir, por largo que debiera ser.
Hacer que de la oscuridad, los mundos pasen a la iluminación, fue una experiencia reprobable por las Altas Jerarquías Universales. Sin embargo, éstas no procedieron a la interrupción de la experiencia, sino que permitieron que los gobiernos de los sistemas planetarios cumplan con el propósito de que los seres lleguen a la Luz, aunque sea por ese camino equivocado, pero que lleguen.
Por mal hecho que esté el mundo, si los responsables de la experiencia querían demostrar que ella sirve para la evolución, deberán entonces hacer ahora todo lo posible para que eso se logre. De no lograrlo, deberán asumir la responsabilidad de los daños provocados, a la hora del juzgamiento universal.
Ante los habitantes de la Tierra, seres de diversas procedencias cósmicas y razas, se mantienen insistentes en darse a conocer como "representantes de Dios", llegados con el fin de ayudar a la humanidad. Sostienen que el proceso sufrido en este mundo, con el uso de la negatividad como escuela de evolución de conciencia, es propio del Universo y sus Leyes, por designio del Creador. Todo como parte del "Plan Divino".
En disonancia, seres de diversas procedencias, quienes también en sus mensajes a contactados han dicho haber venido a ayudar, no dicen representar a ningún "Dios", sino que hablan de estar regidos por un Creador Universal que no es Dios. Que fue creado junto con muchos otros Creadores de Universos. Sin que quede claro -incluso para esos seres- cuántos Creadores puedan haber antes de los Universales, hasta llegar a lo que sería "Dios" como primer motor.
Estos otros seres, en cuanto a la Tierra, no admiten que el proceso aquí cumplido sea por obra del Creador del Universo, ni por "Plan Divino" alguno. Dicen que eso se le ha hecho creer a la humanidad para que se resignara, y se mantuviera bajo control de los planificadores cósmicos corruptos que aquí operaron desde el inicio. Que la realidad del mundo es su funcionamiento fuera del Orden Universal, no solamente sin que esto haya sido permitido por el Creador del Universo, sino hasta intervenido por Él mediante sus enviados.
Los unos, o engañan a la humanidad, o de buena fe dicen lo que creen cierto, en caso de que los primeros engañados sean ellos mismos. O los hay de los dos casos. Pero la mayoría de la gente dedicada a temas espirituales y extraterrestres, les cree. Y los otros seres cósmicos, pretendiendo esclarecer a la humanidad sobre lo que realmente ha pasado con la manipulación de este mundo, apenas logran una minoría de adhesión, y sufren un mayoritario rechazo a sus mensajes por parte de la gente dedicada a dichos temas.
La revelación de que este mundo no cumple un proceso evolutivo, sino corruptivo, parece ser inconveniente de ser efectuada en forma masiva. Aparentemente, habrá que dejar que el ciclo llegue a su fin, que los lamentables resultados estén a la vista una vez más. Como cuando otros planetas del sistema y otras civilizaciones de este planeta, conocieron la ruina. Habrá que dejar que de los escombros resurja lo constructivo, que se llegue a la Luz, que se haga una retrospectiva de todo lo ocurrido, y recién allí se comprenda mejor qué necesidad hay de que sea creada esta clase de mundos, pudiendo hacerlos mejor.
Mientras tanto, en los Altos Planos Universales, se deja que jerarquías galácticas sigan trabajando convencidas de que esta escuela es evolutiva, útil y necesaria. Que lleguen al final de los ciclos prefijados y recojan su siembra. Confederados, no confederados, o de donde sean, si dicen que trabajan para la Luz, que lo demuestren. Las cuentas que van a tener que rendir por su desviación de los normales lineamientos evolutivos, serán a su debido tiempo.
Si un nuevo Universo habrá de ser creado al término de toda esta experiencia cósmica en gran parte fallida, saldrá a la luz cuál de las dos escuelas habrá de ser instaurada como la necesaria para la evolución; si la del empleo de la oscuridad, o la de pura Luz, sin dolor ni negación del amor. Quedará claro, (quizá recién entonces para quienes hayan salido de mundos como éste), si todos los daños sufridos por haberse cumplido esta experiencia, eran "necesarios", o si fueron un sabotaje al Plan Evolutivo Universal.
Mientras tanto, desde los Altos Planos del Universo no se espera un cambio global de conciencia, sino que se sabe que el mundo seguirá igual. Sin que los que tengan bien claro el trasfondo de esta historia, deban tener necesidad u obligación de esclarecer a los que creen que lo tienen todo claro, y que han vivido en el error. Las Altas Jerarquías Universales apenas esperan que, a partir de los mensajes cósmicos esclarecedores, al menos algunos pocos que tan seguros creen estar de sus dogmas, empiecen a sentirse confundidos. Que la duda los mueva a replantearse las cosas. Y que los que han vivido confundidos, sin dogmas que los satisfagan, tal vez encuentren en esta revelación aquello que sí responda a sus dudas e interrogantes, y los esclarezca.
COMANDANTE CLOMRO,
AGOSTO 2000
UFOLOGÍA, ESCEPTICISMO E IGNORANCIA
Muchos ufólogos se quejan
de los escépticos que no creen en los ovnis. Así como muchos
contactistas se quejan del escepticismo de los ufólogos que no
creen en los contactos y mensajes extraterrestres. Pero lo más
curioso, es que haya ufólogos que ni siquiera creen en los
extraterrestres. Que atribuyen ciertos fenómenos a cuestiones
internas del sujeto de una experiencia. Abducciones, por ejemplo,
son vistas, por esta clase de ufólogos, como producto de traumas
o situaciones intramentales de las presuntas
"víctimas" de los "ilusorios" secuestros
alienígenas.
Cuando personas escépticas se dedican al
estudio de los ovnis, y hacen del escepticismo su medida de la
realidad estudiada, dan forma a una clase de ufología que no
tiene por qué coincidir con esa realidad, que es objetiva. Más
bien es una ufología que reproduce, en la investigación y
divulgación de los fenómenos, la realidad subjetiva del
investigador.
No hay verdadera ufología en tanto el
escepticismo o la credulidad pretendan, respectivamente, negar o
afirmar la realidad estudiada. Cuando un escéptico que no puede
aceptar que exista lo que no constate con evidencias, o cuando un
creyente que acepta lo falso sin ponerlo en duda, puede ocurrir
que se infiltren en la ufología, una disciplina tan expuesta a
ser invadida por gente que no respeta las premisas necesarias
para cumplir eficientemente su actividad. Escépticos y crédulos
se infiltran para luego mostrar "patente" de
"ufólogos", aprovechando que no hay matriculación,
colegiación ni control alguno para calificar idoneidad. Esto
trae como consecuencia que haya "ufólogos"
desmintiendo lo que no comprenden, y otros "ufólogos",
creyendo comprender lo que en realidad ignoran y lo dan por
cierto sin verificación alguna.
Carl Sagan decía que la ciencia debe ser
rigurosamente escéptica. Quien sea científico, por lo tanto,
debería ser rigurosamente escéptico ante eso que ha dicho Carl
Sagan. No creerle. Tomar esa frase como una negación de Sagan a
la ciencia. Porque la ciencia no puede ser escéptica, no puede
ser crédula. Incredulidad o duda no son atributos de "la
ciencia". La ciencia nunca duda, nunca cree ni no cree. Ella
es una herramienta cuyas tres respuestas posibles con respecto a
la existencia o inexistencia de algo por lo que se indague, son:
comprobación de existencia, comprobación de inexistencia, y no
comprobación ni negación de existencia o inexistencia. En esta
tercera posibilidad, el escepticismo no tiene cabida. No cabe la
incredulidad ante lo que no puede comprobarse o negarse. Sólo
cabe la ignorancia. Un escéptico dice: "no creo". Un
ignorante dice: "no sé". No creer, significa creer
inexistente algo. No saber, significa no creer existente ni
inexistente algo.
El problema de todo esto, es que la
ignorancia, ha sido enseñada prejuiciosamente como un defecto,
mientras que el escepticismo ha sido enseñado como una virtud.
Mientras la ignorancia en la ufología no logre imponerse
mediante la humildad del "no sé, por lo tanto investigo y
dejo abierta la posibilidad tanto al sí como al no",
seguirá ocurriendo que el escepticismo, con su soberbia, siga
carcomiendo a la ufología desde adentro con el "no hay
pruebas, por lo tanto no existe". Peor aun, cuando esos
ufólogos saben muy bien que a las mejores pruebas las ocultan
los gobiernos y fuerzas armadas, con la complicidad de
científicos que han investigado naves y entidades
extraterrestres en bases militares, y que han guardado silencio.
Científicos de los cuales algunos, años después, cuando se
animan a revelar información al respecto, son desmentidos por
los "ufólogos" escépticos; falsos ufólogos que
están infiltrados en la ufología para desacreditar testimonios
como ésos y convencer a la gente de que "en medio siglo de
investigación no tenemos una sola prueba".
Se equivocó Carl Sagan. Es tremendo el daño
que el escéptico le puede causar a la ciencia cuando se infiltra
en ella. Cuando cree que ella debe ser escéptica y la manipula
para desmentir apresuradamente fenómenos cuya demostración de
inexistencia la ciencia no ha efectuado.
Por respeto a la ciencia, todo escéptico
debería quedarse afuera de ella; darse cuenta de que si no se
tiene mentalidad de científico por adolescer de escepticismo, es
preferible dedicarse a otra cosa. Es preferible dedicarse a
refutar escépticamente desde afuera, en una posición no
científica, porque no es científico ponerse a refutar cosas
escépticamente. Es respetable que alguien refute escépticamente
reconociendo no proceder así en nombre de la ciencia, sino en
nombre de una postura que no tiene por qué ser científica,
porque es subjetiva. Es respetable que alguien proceda
subjetivamente, como escéptico, al margen de la exigencia
científica de objetividad. El "no existe porque a mí me
parece", por parte del escéptico, es tan respetable como en
el científico lo es el "ni tengo por qué creer ni por qué
no creer que algo exista o no exista, porque lo que no sé, puede
existir o no existir, me parezca lo que a mí me parezca".
Es respetable que la subjetividad escéptica
sea ejercida desde afuera de la ufología, lo mismo que la
credulidad. Por eso, para quien haya tenido experiencias
con fenómenos extraterrestres, es preferible polemizar con
escépticos ajenos a la actividad ufológica, que con los falsos
ufólogos que son escépticos trabando, mimetizadamente desde
adentro, el avance de la ufología. Lo cual no merece
respetabilidad alguna.
Dedico este artículo a quien me lo
inspiró con su forma de actuar, el periodista
ex-"ufólogo" argentino Alejandro César Agostinelli,
quien luego de comprobar que era un crédulo, se dio cuenta de
que no era realmente un ufólogo en el estricto significado de la
palabra, y al adquirir una visión escéptica del fenómeno que
antes aceptaba ciegamente, se dio cuenta de que tampoco así
podía ser un verdadero ufólogo y se mantuvo respetuosamente
fuera de la ufología, cosa que no hicieron otros que,
autodenominándose "ufólogos escépticos", destruyen
la ufología desde adentro, como detractores que son del
fenómeno que dicen estudiar "ufológicamente".
COMANDANTE CLOMRO 11 de noviembre de 2000
EL OCULTAMIENTO Y LA REVELACIÓN DE LA VERDAD
La ignorancia humana siempre ha sido más
que suficiente para que debiera ser erradicada del planeta, como
primer propósito de todo gobierno, para que la sociedad funcione
mejor. Sin embargo, siempre se supo que ella es necesaria, útil
y favorable a los gobiernos para manejar a los pueblos. Por lo
tanto, vemos la diferencia entre la teoría política del logro
de una mejor sociedad mediante un mejor ciudadano, y la práctica
pseudopolítica del logro de una peor sociedad mediante un peor
ciudadano, siendo que esa sociedad peor es manipulable,
controlable, utilizable, esclavizable y redituable para quienes
tienen el poder.
Pretender que una nación o que un mundo
puedan deshacerse de la ignorancia estando bajo el poder de
quienes procuran mantenerla, no es posible para los pueblos ni es
permisible para sus gobernantes. Cuando las personas menos
ignorantes quieren iluminar las mentes más oscuras, se dan
cuenta de que el eclipse provocado por los poderes que favorecen
la ignorancia contrarresta toda luz que se pretenda brindar. Se
llega a la conclusión de que no hay que darle conocimiento a
quien no lo pueda asimilar.
Historia y perspectivas futuras
La humanidad ha tenido, durante milenios,
sus diversos transmisores de conocimiento para la iluminación
del ser, y ninguno de ellos ha pretendido que su mensaje llegara
a todo el mundo. Tanto se tratara de humanos en grado superior de
conciencia, como de enviados a la Tierra procedentes de otros
mundos o dimensiones, ninguno vino a producir modificaciones
radicales en el agónico proceso decadente de la humanidad. Más
aun, hasta han anunciado las penurias a sufrirse hasta que el
ciclo de la actual humanidad concluya, sin que el conocimiento
revelado llegara a ser patrimonio de todos desplazando a la
ignorancia. Es decir, esos mensajeros de conocimiento cósmico,
espiritual, no vinieron a arreglar el mundo, a poner fin a la
ignorancia, a dignificar la existencia e implantar la justicia.
Vinieron a decirnos que todo seguirá igual hasta que termine, y
que a lo sumo podrán encontrar la luz aquellos pocos que serán
los "elegidos" entre todos los llamados.
Ante semejante diagnóstico, surge la
consecuente resignación a que nadie vendrá de más allá de la
atmósfera a poner remedio a los males del mundo. Que los
extraterrestres seguirán sobrevolando el planeta, observando,
contactando a unos pocos para dar sus agoreros mensajes de los
famosos tres días de oscuridad, de las catástrofes para las que
habrá que prepararse, de la evacuación de los elegidos...
Mientras que al resto de la humanidad seguirán sin transmitirle
mensaje alguno, pudiendo hacerlo si quisieran, dada la
tecnología de que disponen. No quieren intervenir en el destino
de la humanidad, porque la ley a la que obedecen les impone no
interferir en la evolución de las humanidades atrasadas, que
deben buscar por sí mismas su perfeccionamiento. No importa -no
les importa, parece ser- si esas humanidades, en realidad, no es
que estén atrasadas, sino que son vestigios de civilizaciones
avanzadas destruidas. Que poseen en los genes y en las memorias
extracerebrales -en el espíritu- un conocimiento superior,
archivado, bloqueado. Que ese bloqueo les fue producido mediante
ingeniería genética, por agentes conspiradores contra la normal
evolución, que condujeron a la ignorancia a seres con
conocimiento, impidiéndoles utilizarlo. No parece importarles a
los extraterrestres que pasan en sus naves, que esta humanidad
está como está por lo que le ha sido hecho, y que eso debiera
ser reparado por alguien de afuera, ya que desde afuera es que
fue operado el gran daño. Pero la mayoría de los mensajeros
extraterrestres no hacen mención de tal conspiración de que ha
sido objeto la especie humana. Y les dicen a los contactados, que
nosotros debemos arreglárnoslas como podamos, porque hemos sido
nosotros los causantes de todo lo malo que nos pasa. Que ellos no
pueden hacer nada por nosotros, porque es contra la ley cósmica
de la evolución autónoma de los mundos
¿"No-interferencia" o no-revelación de la verdad?
Si la autonomía de la humanidad no fue
permitida, porque desde afuera hubo quienes vinieron a interferir
sometiendo a los seres a la ignorancia, debería haber alguien de
afuera que viniera a liberar a las víctimas de esa
conspiración. Y no dejarlas sufriendo lo que se les ha hecho,
con el pretexto de que "no se debe interferir". Esa
liberación requeriría, ante todo, la revelación de una verdad
que en la mayoría de los mensajes extraterrestres
sospechosamente se omite: que aquí o algo ha fallado, o que en
realidad no es falla, sino un propósito maquiavélicamente bien
orquestado para que todo funcione anormalmente. En la mayoría de
los mensajes extraterrestres se da a entender que no hay ninguna
falla, sino que hasta en los hechos más catastróficos y las
injusticias humanas más atroces, "el plan divino se cumple
al pie de la letra". Que todo lo aparentemente negativo que
sucede "es parte natural de la evolución".
Muchas personas no aceptan que lo dicho en
tales mensajes pueda ser veraz, que esto pueda ser parte de un
plan divino, de una natural evolución. Tales personas pueden
preguntarse si los extraterrestres están diciendo tal cosa
porque pretenden mantener en el engaño a la humanidad, para que
persista el proceso de su decadencia, o si será porque la
humanidad no está preparada para escuchar que aquí no rige
ningún plan divino y ninguna natural evolución. Y que, en tal
caso, conviene decirle lo que quiere escuchar. Para que todo
parezca estar en orden y no haya motivo de alarmarse. Después de
todo, cuando todo el teatro del engañoso mundo termine alguna
vez, ya habrá tiempo, millones de años de tiempo, para que las
víctimas de esta experiencia anormal descubran que todo fue una
farsa, un proceso fuera del orden universal, durante el cual
había sido conveniente que no supieran la verdad, para que
sufrieran menos. Para que la ignorancia permitiera, al menos, una
cuota de dicha en el diario existir, manteniendo un cierto grado
de paz, de frecuencia vibratoria no tan baja; mientras que la
revelación de la verdad generaría conflictos, inestabilidad,
peligro de bajar de frecuencia y provocar males mayores que los
existentes.
Reveladores
Sin embargo, aunque hay en el cosmos
quienes piensan así, manteniendo a la humanidad en los goces de
la ignorancia, transmitiendo mensajes que no cometan el error de
revelar nada que provoque algún conflicto, parece ser que allá
arriba no todos piensan lo mismo. Hay ciertos tipos de seres que
sí han venido a revelar que aquí las cosas no responden a
ningún plan divino, a ningún orden cósmico natural y normal, y
que ha existido una conspiración operada por mentes cósmicas
enfermas que generaron los males del mundo. Que la negatividad no
sólo no es necesaria como escuela de evolución de la
conciencia, sino que hasta es contraria a las posibilidades de
evolución del ser. Por lo cual ha sido empleada para corromper a
los habitantes de mundos como la Tierra, y no para que
evolucionen. Los seres que en sus mensajes han transmitido esa
información, sin embargo, tampoco parecen empeñados en efectuar
transmisiones masivas, permaneciendo en sus selectivos y
limitados contactos con algunas personas receptoras.
Vemos, entonces, dos clases de mensajes: los
que omiten y los que revelan lo que ha pasado en este mundo. Unos
parece ser que no están interesados en que se sepa lo ocurrido,
o tal vez están interesados en que, directamente, no se sepa.
Los otros, parecen interesados en que cierta gente lo sepa. Pero
en ambos casos, la coincidencia es que ni los unos ni los otros
consideran que la humanidad, en su totalidad, deba enterarse de
la verdad. Por lo menos no en el actual ciclo decadente de la
civilización. Se habla del advenimiento de un "Nuevo
Hombre", una "Nueva Tierra", una "Nueva
Era", con un grado de conciencia que podrá comprender
muchas cosas que recién entonces, tal vez, sean reveladas.
Qué puede pasar con una revelación masiva
Mientras tanto, ¿qué hacer con las
revelaciones aisladas, selectivamente efectuadas a ciertos
individuos, si no es conveniente que todo el mundo las conozca?
¿Qué pude hacer un individuo de esos, con información
reveladora, que le ha llegado de extraterrestres que prefieren
decir la verdad en vez de omitirla en sus mensajes? Si tal verdad
no es para todos, sino para algunos, ¿no irá contra ciertos
planes cósmicos el hecho de transmitirla por medios masivos?
¿No causará conflictos en quienes puedan escucharla? ¿Qué
sentido tiene transmitirla si, de todos modos, el mundo seguirá
su curso? ¿O acaso es una verdad tan evidente que es capaz de
cambiar el curso del mundo, y por eso vale la pena transmitirla?
Para saber qué tan posible es que una verdad
llegada del cosmos, cambie el destino de la humanidad, veamos en
qué les ha cambiado el destino a ciertas personas el
descubrimiento de ciertas verdades transmitidas por
extraterrestres. Luego de ser efectuada la referida transmisión
por parte de esa clase de extraterrestres que revelaron lo que
los de la otra clase no dijeron, los mensajes fueron difundidos,
muchos los aceptaron como ciertos, pero sólo una mínima parte
de esa gente se hizo activamente retransmisora de tal
información. Podría pensarse que una tal verdad es suficiente
para movilizar a cualquiera a ir contra la corriente del mundo y
contra los molinos de viento, para que todos la escuchen. Sin
embargo, esto no suele suceder en la mayoría de los casos. La
mayoría de los que se dan cuenta de que, al descubrir la trama
oculta de la historia y prehistoria de la humanidad, pasan a ser
individuos diferentes, y temen ser descubiertos como tales, por
lo que se abstienen de hablar de lo que han descubierto.
Pretendiendo pasar inadvertidos en la sociedad, hacen que la
verdad que les ha sido revelada pase inadvertida por muchos que
podrían enterarse si la compartieran con ellos. Por lo tanto,
esos poseedores de la revelación no han cambiado radicalmente
luego de recibirla. Siguen con sus temores, siguen con sus
precauciones para no arriesgarse a caer bajo el juicio ajeno,
siguen con sus rutinas esclavizantes, con sus vicios, con sus
defectos que ni siquiera procuran tratar de corregir. Y siguen
siendo iguales a cualquier persona que no posee el conocimiento
cósmico y espiritual del que ellos disponen. Así demuestran que
si en ellos la verdad cósmica recibida no ha tenido más fuerza
que sus miedos y que su falta de voluntad de lucha interior, lo
mismo habrá de pasar multiplicado por miles de millones, si toda
la humanidad se enterara de esa verdad oculta reservada a unos
pocos.
También hay casos de individuos que, al
recibir la revelación, tuvieron transformaciones tales, que la
divulgan sin temor a lo que digan los demás, y que han hecho
procesos de perfeccionamiento interior, que parecen dar
esperanzas al mundo: si ellos pudieron cambiar gracias a esa
verdad, el mundo puede cambiar
Pero esos casos han sido y siguen siendo una
minoría, por lo que la realidad es que las posibilidades y
esperanzas de cambio para el mundo son proporcionales a esas
cantidades. Si pocos reaccionan positivamente ante la
revelación, y muchos siguen su inercia, ni la más grande y
evidente verdad tiene la fuerza suficiente para cambiar a la
mayoría de la gente y al curso del mundo. ¿Vale la pena
transmitir tal conocimiento cósmico a todos? ¿No será mejor
mantenerlo fuera del alcance de la mayoría, donde sólo puedan
llegar quienes estén a la altura de él?
Por alguna razón (o sinrazón, el tiempo lo
dirá
) las informaciones sobre la gran manipulación
cósmica, transmitidas por los extraterrestres reveladores,
están siendo divulgadas en forma paralela a las transmitidas por
los extraterrestres ocultadores. Publicadas en medios de tanto
alcance como Internet, van encontrando respuesta a favor, en
contra, neutra, y en cualquiera de los tres casos, un
interrogante en común: si acaso esto es verdad, ¿por qué los
extraterrestres no lo transmiten masivamente, en vez de a sólo
algunos pocos contactados? Los que ante esas informaciones se
ubican entre el neutro y en contra, se preguntan: ¿por qué va a
ser verdad esto, y no lo de los otros extraterrestres, que hablan
de que estamos en el plan divino y en un proceso evolutivo
natural, donde la negatividad es necesaria como escuela? Como,
por parte de los extraterrestres reveladores, no hay planes de
transmisión masiva para ser más creíbles que los ocultadores,
parece ser que no les importara quiénes de los dos lograrán
más adhesión. Quizá por saber que, aunque dando mensajes y
pruebas convencieran a todo el mundo, no lograrían que el mundo
cambie. Y por lo tanto no tendría sentido ningún plan masivo de
transmisión.
Reveladores-retransmisores extraterrestres encarnados como humanos
La pregunta, entonces, es: ¿para qué una
transmisión extraterrestre selectiva, a determinadas personas,
que operen una retransmisión masiva por Internet, medios de
prensa, libros, conferencias y otras vías de información? Si
muchos seres de otros mundos han tomado cuerpos humanos, naciendo
como cualquiera nace, sin ser conscientes de su procedencia
(salvo algunos casos de quienes sí lo son), se supone que
entonces los extraterrestres están aquí mismo, efectuando la
transmisión masiva como humanos, pasando inadvertidos hasta para
sí mismos. Sin necesidad de que bajen en una nave a decir las
cosas, y asusten a medio mundo.
Si tal es la estrategia de transmisión de
información, podría entenderse, entonces, por qué el mensaje
llega en cuentagotas y por qué es retransmitido con tantas
limitaciones y dificultades, siendo rechazado por la mayoría y
aceptado por una minoría Se entendería que los extraterrestres
que transmiten desde el cosmos, no están interesados en
transmitir la información masivamente ellos mismos, porque esa
tarea le corresponde a los extraterrestres que reciben y
retransmiten viviendo como humanos en la Tierra. Por lo tanto,
debería entenderse que el desarrollo y crecimiento de la
divulgación mundial del conocimiento revelado no está en manos
de seres que andan en vehículos espaciales, sino de seres que
usan vehículos corpóreos con los pies sobre la tierra. Que son
parte de la humanidad, por las circunstancias que los trajeron a
este mundo procedentes de otros lugares. Que les corresponde
hacer que la humanidad se entere de las verdades y de las
mentiras de toda la historia del mundo, si consideran que es
conveniente, y si no, hablarán lo estrictamente necesario en las
situaciones adecuadas.
La revelación y el "orden establecido"
La ignorancia humana siempre ha sido más que suficiente para
que debiera ser erradicada del planeta. Para que la sociedad
funcione mejor. Para que el individuo tenga un pleno desarrollo
biopsicoespiritual. Los que tienen el poder político, religioso,
económico y militar, han procurado preservarla en los pueblos
para beneficiarse con ella. Los que tienen el poder cósmico de
transmitir conocimiento, no lo han hecho masivamente, porque
saben que la ignorancia es a prueba de cualquier sabiduría que
la amenace, por lo que ella tiene sus mecanismos de defensa, de
supervivencia, y de ataque destructivo contra todo aquello que
pueda traer luz donde está la oscuridad. Contra esos mecanismos,
tanto los transmisores extraterrestres como los retransmisores
humanos saben que no se puede, razón por la cual son partidarios
de que el conocimiento revelado no sea para cualquiera.
Pero cuando cualquiera llega al conocimiento
por alguna vía de información, como Internet, un programa o
algún medio gráfico, es inevitable que a cualquiera que no
esté a su altura le moleste, le parezca engañoso, ofensivo,
peligroso para el orden público, para la estabilidad mental y
emocional de quienes lean o escuchen eso. Y como es mayoría la
gente que reacciona así, habría que preguntarse si es correcto
exponerla a un conocimiento tan conflictuante que sólo una
minoría está en condiciones de asimilar, y si por una minoría
que sepa aprovecharlo, vale la pena poner las cosas al alcance de
todos. A la vista y oídos de una mayoría a la que, de ese modo,
no se le estaría respetando su derecho a seguir en la ignorancia
y en creencias engañosas.
Tiempos y reglas
Habría que preguntarse si se le está
dando a esa gente, miles o millones de años antes de tiempo, una
información que algún día, en éste o en otro mundo, podrá
recibir cuando las condiciones sean propicias, y no como ahora.
Habría que preguntarse si una revelación efectuada en un mundo
de ignorancia, no será acaso un salto que omite pasos, y si
saltearlos va contra reglas cósmicas. Reglas por las cuales la
ignorancia debería continuar, al igual que los poderosos de los
gobiernos, de las religiones, de la economía y de las milicias,
que se aprovechan de los pueblos ignorantes. En tal caso, habría
que preguntarse a qué directrices obedecen tales reglas, y si
romperlas es para mal o para bien del Universo. Si lo correcto es
el ocultamiento o la revelación de la verdad. O ambas cosas
según el caso y las circunstancias; según a quién, en qué
situación.
Por lo pronto, estamos ante la evidencia de
que a nadie fuera de la Tierra le parece que haya que revelarle
al mundo, a todo el mundo, verdad alguna para que la ignorancia
termine de la noche a la mañana. Por lo cual, los que estamos
como humanos en este planeta, seamos o no de esos extraterrestres
que han venido a tomar cuerpos, tampoco tenemos por qué tratar
de evitar que sigan pasando miles de noches y mañanas con la
ignorancia sustentando la cima del poder. Así que, aunque haya
llegado un conocimiento cósmico que pueda desenmascarar la gran
farsa de la obra de este mundo, y aunque esto esté a
disposición para ser retransmitido, ignorarlo, dejarlo guardado,
callarlo, son una alternativa respetable.
Si al final de esta existencia, algún jurado
cósmico nos reclamara por qué no divulgamos esa verdad pudiendo
hacerlo, tendremos la excusa de que "todo a su tiempo, paso
a paso, y no era el momento
ya se sabrá todo dentro de
miles o millones de años". Pero en caso de hablar la verdad
en forma masiva, si algún jurado cósmico nos recriminara por
qué hablamos indiscriminadamente para todos, si el conocimiento
no era para cualquiera, tendremos la excusa de que a nosotros no
nos importaron los "cualquiera", sino los "no
cualquiera" que estaban en medio de ellos, como la fina veta
de oro en la roca. Y que al noble metal había que extraerlo a
fuerza de golpes en la roca, por más que a la roca le doliera
que no fuera a ella a quien se buscara, sino a lo que entre ella
estaba aprisionado, escondido, invisible e inutilizado. Fuera de
la roca, el oro va camino a ser joya. Evitando tener que esperar
miles o millones de años para separarlo de lo impuro, lo que
vive a gusto con lo falso, con lo engañoso, con la ignorancia.
Alternativas
Ambas opciones están dadas. El porvenir
nos clasificará en el Gran Juicio, según nuestro respeto a las
reglas de "paso a paso, tiempo al tiempo", o según
nuestro desacato, movidos por el "demos el gran salto, ahora
o nunca". Las dos alternativas parecen correctas. Por lo que
el problema de las elecciones posibles no plantea cuál es la que
corresponde y cuál la que no. Quizá no se vaya a medir con la
misma regla al que habló que al que calló. Cada uno habrá
tenido su razón, quizá las razones de ambos sean correctas, y
la diferencia esté sólo en la metodología. Hay en el cosmos
quienes emplean una metodología de transmisión de información
que cambia las estructuras mentales del ser humano, y quienes
emplean una metodología que deja esas estructuras como están.
Hay en la tierra personas con metodología transformadora, y
otras con metodología preservadora. Hay mensajes llegados del
cosmos, que se pueden usar para operar transformaciones, o que se
pueden callar para que nada sea transformado antes de tiempo,
considerando que vaya a existir tal tiempo futuro de
transformación. Y el problema es tomar una posición absoluta:
decir todo, o no decir nada. Porque, en general, estamos en
posiciones relativas en que hablamos o callamos según la
variabilidad de las situaciones.
Esa tendencia permite suponer que no habrá en
lo sucesivo, como no lo hubo hasta ahora, ni un ocultamiento
absoluto ni una revelación absoluta por parte de quienes posean
el conocimiento cósmico. Y que, si como es abajo es arriba,
tampoco podrá esperarse que el suministro de información desde
el cosmos se corte del todo o llegue en torrentes; seguirá en
cuentagotas. Goteo que seguirá provocando sed por escasez, a
quien deseara que llegara más caudal de mensajes, pero que lo
mantendrá irrigado al menos a niveles de subsistencia en un
mundo donde eso ya es bastante. Goteo que seguirá perturbando,
como la gota de la tubería cuyo ruido fastidia, a quien deseara
la paz de la ignorancia, de la ausencia de cualquier conocimiento
que pueda cambiarle la visión de la realidad. Gotas de luz para
saciar la sed de una minoría, y para pasar inadvertidas en medio
de la oscuridad mental de la mayoría. Apenas una débil lluvia
llegada desde el cosmos para el riego de muchos, que no son
mayoría, pero que no son pocos, y que con la difusión creciente
del mensaje, son más cada vez. Que vinieran de allá arriba a
desparramar un gigantesco caudal de información para todos, no
parece ser la idea. Y, como es arriba es abajo, tampoco la idea
es que personas que tengan la información, abran las compuertas
para que ella circule torrentosamente por el mundo.
Así, entre la tan medida provisión cósmica
y la tan restringida difusión por los retransmisores humanos,
esta información, a la mayoría, no tiene forma de parecerle tan
real como la Coca-Cola o como cualquier cosa palpable del mundo
de la materia. A quien sepa que esto es así, porque sabe cómo
funciona el mundo, no le resultará incomprensible por qué un
conocimiento tan revelador puede parecer increíble, discutible y
falso, en un mundo hecho al revés, donde lo falso está
implantado como verdadero.
COMANDANTE CLOMRO
25 de noviembre de 2000
CUESTIONAMIENTO,
AUTORIDAD RACIONAL Y AUTORIDAD INTELECTUAL
No siempre, pero sí en ciertos casos, me
parece bien que sea cuestionado lo que difundo, y me parece bien
que cuestionen a mi mente por considerar que eso es verdadero. Mi
propia mente tuvo que cuestionar todo esto en su momento, para
luego llegar a una conclusión sobre veracidad o falsedad. Mi
propia mente tuvo que cuestionarse a sí misma, para comprobar si
ella estaba a la altura de este conocimiento cósmico para saber
comprenderlo y aceptarlo. Porque esta mente osciló entre etapas
en las que se creyó a sí misma demasiado pequeña para poder
entender algo tan grande, y luego se creyó demasiado conocedora
de "la verdad" para tener que aceptar algo tan
discutible, dudoso y aparentemente contradictorio en ciertos
aspectos, como lo es este conocimiento.
Posteriormente, esta mente que tengo, tuvo que
juzgarse a sí misma, evaluando sus etapas sucesivas en que
creyó, dudó y descreyó. Y, en la etapa de descreimiento con
respecto al conocimiento cósmico, tuvo que cuestionar lo que, en
reemplazo de eso, había aceptado como verdad de repuesto: el
concepto de Dios, de evolución y de mundo, sustentado por la
metafísica, pregonado por la new age, y surgido en la filosofía
aristotélico-tomista, con aquello de la sabiduría planificadora
del Dios omnipresente y omnisciente. Resultado del
cuestionamiento a esos principios dogmáticos, y a sí misma al
evaluar las razones por las que los había aceptado, esta mente
dispuso de elementos que no había tenido, cuando creía en los
conocimientos cósmicos que luego reemplazó por estos dogmas.
Elementos de juicio que le permitieron comprenderse a sí misma y
comprender el conocimiento cósmico con una visión más amplia.
La suficiente para volver a aceptarlo y para no volver a caer en
los dogmas filosóficos y metafísicos que las mentes no
cuestionadoras portan como estandartes de la verdad.
Para esta clase de mentes, cuestionar al
conocimiento que transmito y cuestionarme a mí puede ser muy
sencillo. Porque este conocimiento y yo estamos situados fuera de
la realidad en que ellas se mueven. Cuestionar lo que pertenece a
otra realidad, para no tener que cuestionar la realidad propia,
no es algo característico de mentes cuestionadoras. El verdadero
cuestionamiento no es el que se hace sólo hacia afuera, sino
también hacia adentro. Cuando una mente cuestiona todo, excepto
lo que para ella es cierto, esa defensa de la propia posición no
puede permitir el progreso de las ideas. En vez de dar lugar al
pensamiento, la reflexión, la búsqueda de aquello que demuestre
que lo que se sabía era incorrecto, una mente así trata de
mantenerse a sí misma satisfecha con estar en la verdad y
repeler todo aquello que pueda demostrar que se ha equivocado y
que exija un cambio.
No estamos en una sociedad en la que la verdad
sea precisamente lo más fácil de descubrir. Sin embargo, en
lugar de admitir que, por la dificultad de encontrarla, se es un
ignorante, un confundido, un buscador insatisfecho, la mayoría
de la gente prefiere creerse y hacer creer a los demás, que son
personas esclarecidas, seguras, con conocimiento y sin necesidad
de buscar nada, porque eso es tarea de gente insegura y perdida.
Quienes proceden de esta forma, creyendo y haciendo creer que ya
han encontrado la verdad, saben que pueden gozar de los
beneficios que la sociedad les concede. Es decir, ser vistos y
tratados como gente "normal" a la cual abrirles todas
las puertas, por el hecho de que, siendo que forman parte de la
mayoría de esa sociedad, ayudan a que prevalezcan los conceptos
tradicionales, especialmente en lo religioso, lo científico
arcaico, lo político, lo económico, lo jurídico. Nada de todo
esto necesita ser cambiado para la sociedad y para esta clase de
personas, porque como las cosas están, están bien para que todo
siga funcionando igual.
El precio de cuestionar
Los que cuestionamos a ese sistema y a esa
clase de mentalidad que la mayoría de la gente representa, somos
cuestionados por esa gente. Gente que no se cuestiona a sí misma
como nosotros nos hemos cuestionado, pero así y todo cree tener
autoridad racional sobre nosotros.
Nosotros cuestionamos al sistema, con la
autoridad racional que nos concede el habernos, ante todo,
cuestionado a nosotros mismos, cuando éramos parte de ese
sistema. Porque hubo un tiempo en que lo fuimos y en que no nos
cuestionábamos; simplemente enjuiciábamos con mediocridad de no
cuestionadores, a lo que no encajaba en lo que creíamos.
Hubo un momento en el que tuvimos que tomar
una decisión: seguir creyendo que estábamos en la verdad para
seguir gozando de los beneficios del sistema, o dudar de nosotros
mismos, reconociendo nuestra posibilidad de error, de haber sido
unos engañados desde que nacimos, de haber sido unos manipulados
indefensos y de haber sido víctimas y cómplices a la vez, de la
continuidad de las grandes mentiras de la sociedad. En vez de
creernos dueños de la verdad y creer en cosas tales como
religiones o dogmas científicos, optar por enjuiciarnos a
nosotros mismos, requería convertirnos en personas diferentes;
personas de las que el día de mañana se pudiera decir que si
cambiamos, fue porque lo aprendido, lo vivido, lo creído no nos
sirvió para nada. Personas de las que se pudiera decir que hemos
tenido una vida que fue un desperdicio de tiempo. Personas que
pudiéramos, al darnos cuenta de todo, decirles a otras personas
que ellas también han vivido en el engaño. Lo cual nos
llevaría a ponernos en conflicto con la sociedad, a ser mal
vistos, a tener dificultades.
Entre la conveniencia de seguir como
estábamos, y los inconvenientes de cambiar, hicimos la típica
elección de la minoría de la gente, ante la típica mayoría
que, llegada al mismo punto al que llegamos los cuestionadores,
prefiere no cuestionarse nada y seguir siendo parte de esa
mayoría. Mayoría que le llama "cuestionamiento" y
"espíritu crítico" al ataque a los que cuestionamos
con espíritu crítico; le llama "pensamiento" a
sustentar ideas ajenas sobre las que nunca ha pensado si son
verdades o embustes, y que toma como propias.
El "pensamiento"
El conocimiento cósmico que divulgo, y mi
capacidad mental, son permanentemente enjuiciados por gente que
no sabe lo que es "pensar". Gente que le llama
"pensamiento" a la conservación pasiva, sin actividad
reflexiva, de principios, conceptos, juicios, razonamientos que
otros han establecido que son verdaderos. Aprenderlos,
memorizarlos y reproducirlos sin introducirles nada de
elaboración propia, y sin haberlos siquiera sometido a duda y
verificación, es lo que esa gente entiende como su forma de
"pensar".
También el conocimiento cósmico que difundo,
y mi capacidad mental, son permanentemente enjuiciados por gente
que sí piensa, que se cuestiona a sí misma, lo cual me da la
pauta de que se trata de cuestionadores verdaderos, con espíritu
crítico. Me parece bien que, por parte de gente así, sea
cuestionado lo que difundo, y me parece bien que cuestionen a mi
mente por considerar que eso es verdadero. Mi propia mente
también cuestionó ese conocimiento en su momento; pero también
tuvo que cuestionarse a sí misma.
Por eso soy tan exigente con los
cuestionadores, como ellos pretenden serlo conmigo: si tan
capaces son de ponerse en papel de jueces de mí y de lo que
divulgo, quiero que me den evidencias de qué tan capaces son de
cuestionarse a sí mismos y de dudar de lo que creen. En caso de
comprobar que estoy tratando con gente para la cual toda la
realidad es cuestionable, tanto la ajena como la propia, observo
que se trata de personas con las que se puede hablar y, quizá,
hasta llegar a puntos de coincidencia. En caso de comprobar que
se trata de gente para la cual lo único cuestionable es lo ajeno
y no lo propio, mi disposición de hablar es mínima o nula.
Quien desee debatir conmigo, tenga la
seguridad de que estará tratando con alguien que tiene muchas
dudas sobre muchas cosas del conocimiento cósmico que
retransmite. Que no soy un simple reproductor de información
ajena que haya aceptado pasivamente como incuestionable,
indiscutible. Que soy alguien que cuestionó ese conocimiento,
alguien que tuvo que cuestionarse para salir de donde estaba
mentalmente situado. Podrá decirse que tengo mis convicciones,
mis seguridades, que soy inamovible en muchas cosas, pero ni
siempre fui así, ni es reprochable que ahora lo sea después de
haber hecho un esfuerzo mental. La convicción del que cree en
algo sin haber pensado, no tiene el mismo valor y autoridad que
la del que tuvo que pensar para convencerse.
La "inteligencia" y la "autoridad intelectual"
Los hombres suelen decir que las mujeres no
son pensantes, y las mujeres suelen expresar su preferencia de
relacionarse con hombres "inteligentes". Con hombres
"pensantes", ellas nunca dicen. Demostrando que ni
ellas, ni los hombres que prefieren, son, en general,
"pensantes". Que no es éste un sistema social de gente
"pensante", la cual sea el ideal de los hombres y de
las mujeres que como tales los deseen. Que es una sociedad donde
sobresalen y son deseados los inteligentes, en especial si ser
inteligentes les da dinero, para lo cual es menester que no
tengan una inteligencia conflictuada por actitudes pensantes que
sean socialmente inaceptables. Por lo tanto, el inteligente
deseable no deberá tener "ideas raras", sino ser un
sujeto común y corriente, "normal", eficiente, con un
salario y una rutina que aseguren que seguirá estando
indefinidamente en su puesto en la sociedad, para mantener a la
familia. Eso es ser "inteligente", y con eso basta.
El razonamiento, no es precisamente la
facultad operativa mental que demuestra la mayor parte del
comportamiento de las personas en la mayor parte de su tiempo. El
ideal de persona virtuosa no fue, antes de Sócrates, el del ser
pensante, cuestionador de su entorno y de sí mismo. Y si bien
sí lo fue en Atenas después del gran filósofo, y luego en
expansión por el mundo, ese ideal suele no ser el de más
adeptos. Está mejor visto el ideal de la
"inteligencia" que el de la reflexión. Ser
"inteligente", puede ser, sencillamente, actuar como
las hormigas, sin necesidad de razonar nada, obedeciendo a un
instinto, a un programa genético, a un fin común en el que la
individualidad de ningún miembro de la comunidad hará que nada
colectivo cambie en millones de años. Ser
"inteligente" puede ser, actuando como hormigas,
obedecer impensantemente a un programa de educación en el que se
memorice y se repita información sin cuestionarla, para obtener
la aprobación del que "enseña" que eso es así, aun
sabiendo que puede no serlo. Ser "inteligente",
entonces, logrando resultados que la colectividad considera
buenos, sirve para obtener beneficios; es mucho más favorable
que ser "pensante", porque el pensamiento, en las
ligeras aguas de la sociedad, es algo tan denso que puede
hundirnos, mientras que las cabezas huecas salen a flote.
Desde su flotación en las aguas de la
mediocridad, las mentes vacías de pensamiento jamás se
considerarán así mismas, vacías, no pensantes y sin autoridad
racional, porque confunden autoridad racional con autoridad
intelectual. En inteligencia, esas mentes son muy expertas, lo
demuestran permanentemente sabiendo cómo sacar provecho del no
pensar, sometiéndose al automatismo de hacer lo que el status
quo ha establecido. Son mentes con altísima autoridad
intelectual en materia de supervivencia de los más aptos y
progreso para logros sociales, ejecutando lo que ha sido
previsto, sin cuestionarlo. Esa "autoridad
intelectual", que se la concede el saber cómo hacer las
cosas para moverse sin problemas en la sociedad, no necesita
haber hecho uso alguno de la razón. Ningún pensador podrá
tener autoridad intelectual alguna sobre el hombre de negocios,
para hacerle entender que mejor que el corporativismo es el
cooperativismo. Ningún pensador podrá tener autoridad
intelectual alguna sobre un jerarca del Vaticano, para hacerle
entender que la madre Teresa de Calcuta entendió a Cristo más
que él. Porque ya en tiempo apenas posterior a Cristo hubo
quienes tuvieron inteligencia para deformarle sus enseñanzas
para convertirlas en fundamento de un opulento círculo de poder.
Y mientras gente como la madre Teresa nunca pudo tener, para
repartir, los millones que el Vaticano acumula no repartiendo, o
mientras cooperativas quiebran y corporaciones progresan, el
pensador y su pensamiento no le sirven para nada al
"inteligente", cuya "autoridad intelectual"
es la que le dice cómo hay que actuar en la vida, y no la
reflexión. Como las hormigas, cumple su papel impensante y
eficientemente.
"Autoridad intelectual" es el
atributo que tenían los que inventaron la bomba atómica. Los
que diseñaron los sistemas misilísticos de las grandes
potencias. Los eruditos de las religiones que retrasan el
pensamiento humano. "Autoridad racional" es otra cosa.
La razón puede ir contra lo que el "comportamiento
inteligente" determina que conviene hacer. Sobre todo cuando
la inteligencia es enferma, porque la razón, que como tal es
sana, no puede aceptar conductas enfermizas de inteligencias
programadas para logros que no contemplan ni el bien ni el mal,
sino tan sólo lo que conviene. El genocida no tiene razón, pero
puede actuar con inteligencia en el acto genocida. Cuando
identificamos la razón (el raciocinio) con tener razón (estar
en lo correcto), es donde la facultad mental y la acción
correcta confluyen en la "autoridad racional". El
pensador podrá darle al genocida argumentos que puedan demostrar
que matar a gente inocente es incorrecto, pero el genocida, cuyo
pensamiento podrá admitir eso, subordinará a éste a su
inteligencia, que le determina actuar contra ese pensamiento, en
busca de un fin que haga necesario el exterminio.
El ataque de los "inteligentes" no pensantes
El conocimiento cósmico que divulgo, y mi
capacidad mental, son permanentemente enjuiciados por gente que
forma parte de esa comunidad de "inteligentes". La
"inteligencia" de ellos es la que ataca al mensaje que
estoy dando, porque él ataca al sistema social para el cual
trabajan y el cual los nutre. Así como cuando las hormigas se
ven amenazadas, las "inteligencias" del sistema social
salen agresivamente a defender los conceptos que rigen en el
sistema, cuando observan que hay otros conceptos con los que
alguien llega a patearles el hormiguero.
Cada tanto ocurre que entre esta clase de
gente, haya quienes terminen dándose cuenta de haber estado
defendiendo supuestas verdades que no eran tales, y haber estado
atacando a verdades que creían falsedades. Hasta a los más
convencidos de sus creencias y de que es mentira, locura o
fantasía lo que digo, en ciertos casos les sucede que liberan su
mente de lo que el programa mundial les ha hecho
"elegir" como su realidad, y observan que las cosas se
pueden ver de otra manera. Como si encontraran alguna clave que
les faltaba para darse cuenta de que todo lo que creían era
falso, y de que esto que les estoy mostrando puede ser cierto. Es
que la victoria de la razón sobre la inteligencia, tarde o
temprano, se puede producir hasta en las mentes más
esclavizadas. De no ser así, el Universo estaría condenado a la
oscuridad eterna en los mundos retrógrados, sin perspectivas de
transmutación en los seres que han involucionado en vez de
evolucionar.
Transmutar mundos enteros es mucho más
difícil que mi simple función de difundir un conocimiento para
los que ya están preparados, y para los no preparados que
tendrán una tarea más difícil que la mía de dárselos:
transmutarse del encasillamiento mental no pensante, al
desarrollo del espíritu reflexivo. Puede que si lo logren,
muchos no acepten o no estén seguros de aceptar que sea cierto
lo que digo que he recibido del cosmos. Pero al menos llegarán a
estar muy seguros de que, en lo que respecta a doctrinas
ancestrales o información que otras fuentes cósmicas han estado
trayendo, hay tanta confusión, engaño y falsedad, que por lo
menos mi tarea habrá sido útil para que todo esto que tan
fácilmente la gente acepta, haya quienes empiecen a
cuestionarlo.
Comandante Clomro
31-12-2000