ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE
CLOMRO
Informe Clomro-3 LA MANIPULACIÓN MUNDIAL
SEGÚN DIVERSAS FUENTES
Sección II FUENTES
Subsección A LIBROS Y AUTORES
Parte V AUTORES, TEXTOS Y TEMAS
División J Salvador Freixedo
"En tiempos pasados los hombres estaban siempre en busca de dioses a quienes adorar. En el futuro, los hombres vamos a tener que defendernos de los dioses".
"Creo que ya va siendo hora de
que la humanidad pensante -porque desgraciadamente la mayoría de
la humanidad no es pensante- vaya arrancando estos sutiles velos
y se encare con la tremenda realidad de que ha sido manipulada y
en cierta medida engañada por los dioses. El que ayude a esta
tarea -aunque corre el peligro de ser tenido por alucinado-
estará haciendo una enorme contribución a la evolución de la
raza humana".
"Las ideas que encierra este libro no
sólo no son una locura, sino que son una explicación mucho más
realista y hasta mucho más profunda que las infantilidades con
que el cristianismo y las demás religiones han intentado por
siglos explicarnos el por qué y el para qué de la vida humana.
Si se desconocen o se rechazan estas ideas, no se podrá tener
una idea realista de las raíces de la existencia humana y
seguiremos teniendo las mismas ideas distorsionadas que hemos
tenido por siglos de las religiones, de la historia, de las
guerras, de la filosofía y de las culturas. La tremenda realidad
es que la humanidad sabe únicamente lo que los dioses le han
dejado saber y cree lo que los dioses le han hecho creer. Pero ya
ha llegado la hora de que los hombres sepamos todo lo que debemos
y somos capaces de saber y ha llegado la hora de que no creamos
nada o casi nada de lo que los dioses quieren que creamos para su
conveniencia.
En vez de ser portavoces de ideas
desquiciadas, estamos propugnando una profunda y nueva teología:
la teología de los dioses (con minúscula).
La teología del "Dios verdadero y
único" es falsa; la teología de los dioses falsos es la
verdadera".
Yahvé
"...le retiramos nuestra fe como Dios
Universal y Único al dios del pentateuco, al que reducimos su
categoría convirtiéndolo en uno más de los muchos dioses
menores que a lo largo de la historia han estado utilizando a los
hombres".
"...el dios cristiano de que se habla en
el Pentateuco, también existió, pero no es el padre bueno que
él quiso hacernos creer, y mucho menos es el Dios Universal,
Creador de todo el Cosmos. Es simplemente un suplantador más,
que al igual que muchos otros semejantes a él, pretendió
hacerse pasar por la Gran Energía Inteligente creadora de todo
el Universo".
"En esta lucha que los ángeles tuvieron
entre sí y que la teología nos dice que culminó con la derrota
de Luzbel, el gran triunfador resultó ser Yahvé, que a lo que
parece, era el supremo jefe de esta facción de ángeles que en
aquel momento estaban manifestándose en nuestro planeta.
Naturalmente siendo nuestra teología de acuerdo con las
enseñanzas de Yahvé en el Monte Sinaí (y en posteriores
manifestaciones a lo largo de los siglos a diversos profetas y
videntes), Luzbel tiene que aparecer como el malo y Yahvé como
el bueno. Pero usando nuestra cabeza, tal como hacemos para
juzgar los hechos de la historia, en donde vemos que los
vencedores describen todos los hechos en su favor y presentan a
los vencidos como malos y perversos, podemos llegar a la
conclusión de que no hay mucha diferencia entre estos dos
personajes. Y si Luzbel se comporta como se comportan los hombres
(y muy probablemente se comporta de una manera parecida), es muy
lógico que trate de tomar venganza de su vencedor y la mejor
manera de hacerlo es tratando de restarle súbditos y de deshacer
toda la obra que aquél haya pretendido hacer entre los
hombres".
N. de Clomro: "la
serpiente" -símbolo de la sabiduría- por inducir a Adán y
Eva -la humanidad- a lograr el "conocimiento del Bien y del
Mal" -"árbol" prohibido y ocultado por Yahvé-
¿era diabólica por querer deshacer la obra de un dios que no le
permitía a los hombres tener acceso a la información que les
proporcionara sabiduría?.
Sigue Freixedo: "A los que nos digan que
Dios tiene el derecho de manifestarse como quiera y a los que nos
presenten la teofanía del judeo-cristianismo como algo único,
les diremos que si bien es cierto que Dios tiene el derecho de
presentarse como quiera, no es lógico que lo haga con todas las
extrañísimas circunstancias con que lo hizo en el caso del
pueblo hebreo y por otro lado no estaremos de acuerdo de ninguna
manera, en que el caso judeo-cristiano sea un caso único. Muy
por el contrario, nos encontramos con que la manera de
manifestarse Yahvé al pueblo hebreo, no difiere fundamentalmente
en nada, de la manera que otros dioses usaron para manifestarse a
sus "pueblos escogidos"; porque como ya dijimos, estos
seres suprahumanos gustan de "escoger" un pueblo en el
que centran sus intervenciones con la raza humana, y en el que
influyen positiva y negativamente, a veces de una manera muy
activa y directa. En este particular el judeo-cristianismo no
tiene originalidad alguna tal como enseguida veremos. Lo que
sucede es que los cristianos, al igual que los fieles creyentes
de otras religiones, concentrados en el estudio y en el
cumplimiento de sus dogmas y ritos, y aislados por sus líderes
religiosos de las creencias y ritos de otros pueblos, han
ignorado y continúan ignorando hechos históricos que por sí
solos son capaces de sembrar grandes dudas sobre la originalidad
y la validez de las propias creencias religiosas.
Sobre "pueblos elegidos"
(continuación del libro de Salvador Freixedo ¡Defendámonos de
los dioses!
"La experiencia de haber sido
"adoptados" por un "dios", es casi común a
todos los pueblos de la antigüedad, con la circunstancia de que
esta adopción conllevaba ciertas condiciones que eran también
comunes a todos los pueblos: la exigencia de sacrificios
sangrientos de una u otra clase, a cambio de una protección (que
resultaba ser tan mentirosa y, a la larga, tan poco eficaz como
la que Yahvé dispensó al pueblo hebreo). De hecho leemos en una
nota de la biblia de Jerusalem: "En el lenguaje del antiguo
Oriente, se reconocía a cada pueblo la ayuda eficaz de su dios
particular".
"...muchos pueblos, separados por miles
de años y por miles de kilómetros, han tenido creencias y
practicado ritos muy semejantes; ritos y creencias que analizados
a fondo, se dirían procedentes de un tronco común. Con la
peculiaridad de que muchos de estos ritos y creencias son
bastante antinaturales e ilógicos, pudiendo uno llegar a la
conclusión de que no brotaron espontáneamente de la mente de
los humanos como una ofrenda a sus "dioses
protectores", sino que les fueron impuestos a los
terrícolas por alguien que, a lo largo de los siglos, ha
conservado los mismos gustos retorcidos, contradictorios y en
muchos casos crueles".
"Volviendo al caso histórico del pueblo
hebreo, y dejando de lado a los otros dioses de los pueblos de
Mesopotamia, tan desconcertantemente parecidos a Yahvé y contra
los que éste tenía tan tremendos celos (Baal, Moloc, Nabú,
Aserá, Bel, Milkom, Oanes, Kemos, Dagón, etc.) vamos a fijarnos
en una experiencia específica y extraña exigida por Yahvé al
pueblo hebreo y vamos a encontrarnos con otro pueblo (separado
del pueblo hebreo por unos 10.000 kilómetros en el espacio y por
unos 3.000 años en el tiempo) al que su "dios
protector" le hizo pasar por la misma extraña experiencia.
Me refiero al hecho de andar errantes por muchos años antes de
llegar a la "tierra prometida "y bajo el mandato
específico y la dirección exacta de Yahvé".
Paralelismos entre Yahvé y el dios
azteca Huitzilopochtli
"Pues bien, esta extraña aventura -que
tiene que haber resultado penosísima para el pueblo judío- la
vemos repetida con unos paralelos asombrosos e incomprensibles en
el pueblo azteca. Según las tradiciones de este pueblo, hace
aproximadamente unos 800 años que su dios Huitzilopochtli se les
apareció y les dijo que tenían que abandonar la región en que
habitaban y comenzar a desplazarse hacia el sur "hasta que
encontrasen un lugar en el que verían un águila devorando a una
serpiente". En este lugar se asentarían y él los
convertiría en un gran pueblo. La región en que por aquel
entonces habitaban los aztecas estaba en lo que hoy es terreno
norteamericano -probablemente entre los estados de Arizona y
Utah- y por lo tanto su peregrinar hasta Tenochtitlán fue
notablemente más extenso que el que a los hijos de Abraham les
exigió su "protector" Yahvé. La caminata de los
"Hijos de la Grulla"(como tradicionalmente se llamaba a
los aztecas) fue de no menos de tres mil kilómetros y no
precisamente por grandes carreteras, sino teniendo que atravesar
vastos desiertos y zonas abruptas y de una densa vegetación, que
ciertamente tuvieron que poner a prueba su fe en la palabra de su
dios Huitzilopochtli.
-La personalidad de Yahvé era muy parecida a
la de Huitzilopochtli. Ambos querían ser considerados como
protectores y hasta como padres, pero eran tremendamente
exigentes, implacables en sus frecuentes castigos y muy prontos a
la ira.
-Ambos acompañaron "personalmente"
a sus protegidos a lo largo de toda la peregrinación
ayudándolos directamente a superar las muchas dificultades con
que se iban encontrando en su camino.
-Yahvé los acompañaba en forma de una
extraña columna de fuego y humo que lo mismo los alumbraba por
la noche que les daba sombra por el día, y les señalaba el
camino por donde tenían que ir, haciendo además muchos otros
menesteres tan extraños y útiles como apartar las aguas del mar
para que pudiesen pasar de una orilla a otra, etc.
Huitzilopochtli acompañó a los aztecas en forma de un pájaro,
que según la tradición era una gran águila blanca que les iba
mostrando la dirección en que tenían que avanzar en su
larguísima peregrinación.
-Este peregrinar en ninguno de los casos fue
de días o semanas. En el caso judío, Yahvé,
extrañísimamente, se dio gusto haciéndolos dar rodeos por el
inhóspito desierto del Sinaí durante 40 años (cuando podían
haber hecho el camino en tres meses). Huitzilopochtli fue
todavía más errático y desconsiderado en su liderazgo, pues
tuvo a sus protegidos vagando dos siglos aproximadamente, hasta
que por fin los estableció en el lugar de la actual ciudad de
México.
-Ambos pueblos fueron adoctrinados en un rito
tan raro como es la circuncisión.
-Tanto Yahvé como Huitzilopochtli les
exigían a sus pueblos sacrificios de sangre. Entre los hebreos
esta sangre era de animales, pero entre los aztecas la sangre era
frecuentemente humana (...). Yahvé, a primera vista, no llegaba
a tanta barbarie, pero parece que a veces acariciaba la idea.
Recordemos, si no, el abusivo sacrificio que le exigió a Abraham
de su hijo Isaac (y que sólo a última hora impidió) (...).
(Y conste que no decimos nada -para no
extendernos- de los auténticos ríos de sangre que el propio
Yahvé causó con las continuas batallas a las que forzó durante
tantos años a su pueblo. Ríos de sangre que a veces provenían
exclusivamente de su pueblo escogido cuando "se encendía su
ira contra ellos" cosa que sucedía con bastante
frecuencia).
-Tanto Yahvé como Huitzilopochtli abandonaron
de una manera inexplicable a sus respectivos pueblos cuando
éstos más los necesitaban. Yahvé -que estaba bastante
escondido desde hacía varios siglos- desapareció
definitivamente a la llegada de los romanos a Palestina, y
Huitzilopochtli hizo lo mismo cuando llegaron los españoles...
-Por supuesto, como no podía ser menos, ambos
pueblos fueron instruídos detalladamente acerca de cómo habían
de construir un gran templo en el lugar en donde definitivamente
se instalasen.
-Por si todos estos paralelos no fuesen
suficientes, nos encontramos todavía con otro, que le confieso
al lector que a mí me produjo una profunda impresión cuando lo
encontré ingenuamente relatado por fray Diego Durán, uno de los
muchos frailes franciscanos que escribieron las crónicas de los
primeros tiempos del descubrimiento de las Américas, basados en
lo que los propios indios les contaban.
El buen fraile, en su relato de las creencias
de los antepasados de los aztecas, nos cuenta (por supuesto, con
una cierta lástima ante el paganismo "demoníaco" en
que se hallaban sumidos aquellos pueblos) que cuando el pueblo
entero avanzaba hacia el sur, siguiendo siempre a la gran águila
blanca que los dirigía desde el cielo, lo primero que hacían al
llegar a un lugar, era construir un pequeño templo para
depositar en él el arca que transportaban y mediante el cual se
comunicaban con su dios.
-Todavía como un último paralelo, podríamos
añadir lo siguiente: si el Yahvé de los hebreos tuvo su
contrapartida americana en Huitzilopochtli, el Cristo judío, en
cierta medida reformador de los mandamientos de Yahvé, tuvo su
contrapartida en Quetzalcoatl, el mensajero de Dios, instructor y
salvador del pueblo azteca, que, como Cristo, apareció en este
mundo de una manera un tanto misteriosa; fue aparentemente un
hombre como él, se fue de la Tierra de una manera igualmente
extraña, prometiendo ambos que algún día volverían.
Sobre la "superioridad" de los
dioses
Naturalmente el que conozca bien la manera de
actuar de los dioses, se quedaría asombrado ante esta
afirmación de superioridad, ya que como veremos enseguida, los
dioses, en muchísimas ocasiones -por no decir en todas- no se
portan nada bien con nosotros y hasta se puede decir que cometen
tremendas injusticias.
La palabra "superior', por lo tanto, no
hay que entenderla de una manera absoluta sino de una manera
relativa. Superiores en conocimientos, en poderes físicos y
psicológicos, etc., pero no precisamente en bondad o en otros
valores morales vigentes entre los hombres. Indudablemente ellos
tienen también patrones y criterios de bondad y maldad, de
belleza y fealdad, etc., pero no son precisamente iguales a los
que rigen entre nosotros.
Y aparte de esto, seguramente que también
entre ellos hay quienes se atienen a tales principios y quienes
no se atienen y los violan, demostrándonos con esto que no son
tan absolutamente "superiores" a nosotros como a
primera vista pudiera parecer, y que fundamentalmente son, como
nosotros, unas criaturas en evolución y consecuentemente muy
lejos de haber logrado la absoluta perfección.