Vida y Muerte

Todo principio tiene un final, y es por eso que, tras surgir, la vida se extingue.
Pero tras esta frase, hay muchos misterios aún sin resolver.
La vida no surgió en la Tierra porque sí.
Las extinciones tienen una causa más profunda de la que conocemos.
Y el peligro de ser nosotros quienes nos extingamos nos rodea.

Surge la Vida

La Tierra, hace miles de millones de años, tenía condiciones muy hostiles como para albergar vida. Su atmósfera era de dióxido de carbono, y su superficie era una ardiente y brillante masa viscosa.
Todo esto, hasta que un meteorito o cometa que transportaba materia orgánica se incrustó en la Tierra.
Lentamente, el carbono y demás compuestos se extendieron por los ácidos mares, y se formó lo que hoy conocemos como caldo primordial. En él, se comenzaron a formar los aminoácidos, las proteínas y los ácidos nucleicos. Cuando se unieron, formaron células. Nacían así las arquibacterias.
Tales, eran fotosintetizadoras, por lo que gracias a la luz del Sol, consumían los elementos ácidos de los océanos y los liberaban en forma de azufre.
Cuando la acidez de los mares bajó, lo mismo hizo la temperatura. Y esto permitió la aparición de un nuevo elemento: el vapor de agua. Cuando se enfrió más, todo el vapor sucumbió ante la Tierra. Se formó así el primer gran diluvio universal. Como resultado, surgieron los mares tal cual los conocemos hoy en día, y la Tierra era ahora un mundo de volcanes. Solamente había oxígeno en los mares, por lo que fue allí que comenzó la vida de una forma más avanzada. Y con los cambios de salinidad surgieron nuevas especies marinas. Y aparecieron nuevos sintetizadores: las algas, que convertían el dióxido de carbono en oxígeno. Fue así como la atmósfera se hizo ahora de oxígeno, y la vida pudo iniciarse fuera del agua.

Las extinciones más sorprendentes, y que pueden llegar a repetirse.

La primer gran extinción se dio a fines del proterozoico. Hubo también varias extinciones similares a esta, pero ninguna de tal magnitud. Estamos hablando ahora de las glaciaciones.
Estas se dan cuando distintos choques entre los continentes y las placas tectónicas dan lugar a altas cordilleras, iniciando así un cambio climático que enfría la superficie y el agua se congela.
En distintos períodos, como el paleozoico, hubo grandes glaciaciones, pero la única que acabó con toda la vida ocurrió a fines del proterozoico.
Actualmente estamos en un período interglaciar. A penas ocurrió un millón de años de la última glaciación, y pasará bastante tiempo hasta que la Tierra se vuelva a enfriar.
La segunda gran extinción ocurrió a fines del cretácico, cuando un meteorito impactó con la Tierra (en la actual península de Yucatán, México) y una nube de polvo se levantó y cubrió el cielo, impidiendo la fotosíntesis.
Uno de los principales problemas de esta teoría es que la extinción no fue rápida, sino muy lenta y elegida por la naturaleza.
El asteroide más cercano y capaz de hacer esto es Eros. Tiene el tamaño de una ciudad y la forma de una papa. Pero su órbita nunca chocará con la de la Tierra.
Por otra parte, se anunciaron caídas de asteroides en la Tierra para 2.014, 2.017 y 2.120; pero las posibilidades de impacto son lo suficientemente bajas como para que eso suceda.
Por otra parte, la tercer más grande extinción puso fin a los tigres diente de sable y quién vivían junto a él: la explosión de una supernova provocó una radiación que acabó con parte de la capa de ozono, por lo que los rayos del Sol pudieron afectar dañinamente a estos seres.
Si bien queda mucho tiempo para que una supernova estalle, la posibilidad de la destrucción de la capa de ozono a causa del uso de sprays y demás contaminantes es un peligro sobre nuestras cabezas.

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