
Por Sendey Chávez
Ramírez
Entonces se hicieron pedazos igualmente el hierro, el barro, el
cobre, la plata y el oro y vinieron a ser como el tamo de una era en el verano,
que el viento esparce; así no quedó nada de ellos. Pero la piedra que había
herido a la estatua , se hizo un gran monte que llenó toda la tierra.
En los días de aquellos reyes, el Dios del cielo levantará un
reino que jamás será destruido. (Daniel 2: 34-36,44)
En los últimos días, el monte en que se erigirá la Casa del
Señor tendrá su cimiento sobre la cumbre de todos los montes, y se elevará
sobre los collados y correrán a ella todas las naciones. Y vendrán muchos
pueblos y dirán: subamos al monte del Señor;
a la casa del Dios de Jacob, y él nos mostrará sus caminos, y por sus
sendas andaremos; porque de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del
Eterno.
Y él será el juez de todas las gentes y convencerá a muchos
pueblos, los cuales forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en
azadones, no levantará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para
la guerra. (Isaías 2: 2-4)
¿Por
qué la Biblia?
Una
cuarta parte de ella es profecía, y el noventa por ciento de la profecía es
para el tiempo del fin, el fin del gobierno humano sobre la tierra y el
establecimiento de un orden divino.
A
lo largo de la historia se han cumplido muchas de estas profecías con asombrosa
exactitud, y el paso del tiempo no ha hecho mas que corroborar lo escrito por
inspiración de Dios. Jesucristo decía: “Maten a los profetas, y las piedras
hablarán” y en efecto, los hallazgos arqueológicos han respaldado las
escrituras.
Muy
cerca del mar muerto fueron halladas las ruinas de lo que fueron las ciudades
de Sodoma y Gomorra, y al parecer sí fueron destruidas por fuego, como se
describe en el libro del Génesis. En los museos de Irak se encuentran vasijas
con pinturas que muestran actos explícitos sexuales, una cultura degradable,
por lo cual fueron destruidas las cinco ciudades de Pentápolis.
Durante
la excavación de la antigua ciudad de Ebla, en el norte de Siria, se
encontraron unas tablas de arcilla con escrituras cuneiformes que confirman
varios relatos bíblicos como el éxodo, y éstas fueron escritas mucho antes que
Moisés; restos de lo que al parecer fue el arca de Noé fueron encontrados en
los montes de Siria y en los años sesenta,
en las regiones del mar muerto, los manuscritos completos de Isaías.
Jesucristo dijo: “Ni una jota ni una tilde se perderá de la ley, primero
pasarán el cielo y la tierra”. Y así es, los escribas llamados Masoretas
conservaron en manuscritos las escrituras hebreas, mantuvieron rigurosamente la
exactitud de los textos; a tal grado que tenían contadas las palabras y letras
de cada libro y sabían que letra o palabra quedaba en el centro del rollo.
A
pesar de que la Biblia ha sido el libro más atacado, también es el más vendido,
pero el menos leído. Ha estado sellado (incomprendido) para muchos pero a
Daniel se le advirtió:
“Anda, Daniel pues estas palabras están selladas hasta el tiempo
del fin, muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados, los impíos
procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los sabios
comprenderán (Daniel 12:10)
“Lo verá el pecador y se irritará; rechinará los dientes y se
consumirá; pero sus deseos se desvanecerán como el humo“ (Proverbios 16:6)
“El principio de la Sabiduría es el temor (respeto) de
Dios. (Proverbios 9:10)
¿Por qué Jesucristo?
Porque como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es
necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que cree en
él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, sino
para que el mundo sea salvado por él. (Juan 3: 14-17) “YO SOY EL CAMINO”
De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra,
nunca verá muerte (Juan 8: 51)
Renovad la memoria de mis prodigios en los siglos antiguos;
porque así veréis que YO SOY Dios, y que no hay otro Dios, ni nadie que a mí
sea semejante. (Isaías 46: 9-11)
El Día ha llegado
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y
abre la puerta, entraré a él” (Apocalipsis 3:20)
Jesucristo
advirtió a sus apóstoles cuando le cuestionaron de las cosas que precederían a
su venida: Vendrán muchos en mi nombre, y a muchos engañarán, oirán de guerras
y rumores de guerras, pero no es el fin, porque se levantará nación contra
nación y reino contra reino, y habrá pestes, hambre, y terremotos en distintos
lugares. Y será predicado este evangelio del reino de Dios en todo el mundo,
para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
De
la higuera tomen esta comparación: cuando sus ramas están tiernas, y brotan las
hojas conocen que el verano se acerca, así también cuando estas cosas empiecen
a suceder, el Hijo del Hombre está para llegar, está a la puerta. (Mateo 24)
“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo
esto acontezca”
Pero
cuando la noche es más oscura, está próxima la luz del día. Jehová promete la
restauración de todas las cosas, un “año” milenario de paz en la tierra y
salvación de la prueba que viene sobre el mundo entero a los que le obedecen.
Por cuanto has guardado la
palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha
de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
(Apocalipsis 3:10)
No hagáis daño a la tierra,
ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.
¿Qué
es el sello de Dios?
Y estos mandamientos, que yo te doy en este día, estarán estampados
en tu corazón... y los has de traer como señal ligados en tu mano y pendientes
entre tus ojos. (Deuteronomio 6: 6,8)
En el también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
evangelio de vuestra salvación; y habiendo creído en él, fuisteis sellados con
el Espíritu Santo de la promesa. (Efesios 1:13).
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención. (Efesios 4:30). El Espíritu Santo, el
cual ha dado Dios a los que le obedecen. (Hechos 5:32).
Después miré y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte
de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el
de su padre escrito en su frente. (Apocalipsis 14:1)
Los
elegidos de entre la Tierra, las primicias de la nueva Jerusalén
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y
con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán
primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos
arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire,
y así estaremos siempre con el Señor. (Tesalonicenses 4:15-17)
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos
seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final
trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados. (I Corintios 15: 51,52)
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus
escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el
otro. (Mateo 24: 31).