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El León de la
tribu de Judá
El pergamino con 7 sellos
Y
vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por
dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Y
vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el
libro y desatar sus sellos?
Y
ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el
libro, ni aun mirarlo. (Apocalipsis 5:
1-3)
El hecho referente a que aquél libro, el del
Apocalipsis, estuviera sellado con siete sellos, quiere decir que lo que estaba
en él escrito no se podía entender, sino hasta que fuese llegado el tiempo,
como lo dice Dios a Daniel:
Pero
tú , ¡Oh Daniel!, ten guardadas estas palabras, y sella el libro hasta el
tiempo determinado: muchos lo recorrerán y sacarán de él mucha doctrina.
(Daniel 12: 4).
Yo
oí esto, mas no lo comprendí. Y dije: ¡Oh Señor mío!, ¿Qué es lo que sucederá
después de estas cosas?
Mas
él me dijo: Anda, Daniel, que estas son cosas recónditas y selladas hasta el
tiempo determinado. Muchos serán escogidos y blanqueados, y purificados como
por fuego. Los impíos obrarán impíamente; ninguno de los impíos lo entenderá;
mas los sabios lo comprenderán (Daniel 12: 8,10)
Y
lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro,
ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí
que el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el
libro y desatar sus siete sellos. (Apocalipsis 5: 4,5)
Cachorro de
león es Judá. Tras la presa corriste, hijo mío. Después para descansar, se
estiró como león y, como león ¿Quién osará despertarlo? El cetro no se apartará
de Judá , ni de su posteridad el caudillo, hasta que venga Siló; y a él
pertenecerá la obediencia de las naciones. (Génesis 49:9)
Siló significa “aquel de quien es” el derecho.
Jesucristo, el cordero inmolado para redimir los pecados, es el
que ha de venir; ya no como el cordero, sino como el león descendiente de la
tribu de Judá.
El
siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1: 29)
Y
miré, y vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de
los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos,
y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la
tierra.
Y
vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y
cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro
ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro
llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo
cántico, diciendo:
Digno
eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con
tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y
nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre
la tierra. (Apocalipsis 5: 6-10).
Y
miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres
vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían
a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las
riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
Y
a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra
y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está
sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el
poder, por los siglos de los siglos.
Los
cuatro seres vivientes decían amén; y los veinticuatro ancianos se postraron
sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
(Apocalipsis 5: 11-14).