Las estrellas
del cielo
Los ángeles de Dios
Entonces el señor desde un torbellino habló a
Job, diciendo: ¿Quién es ese que envuelve preciosas sentencias con palabras de
ignorante? Ciñe, pues, ahora tus lomos, prepárate como varón ; yo te interrogaré,
y tú respóndeme.
Dime ¿Dónde estabas cuando yo echaba los
cimientos de la tierra? Dímelo, ya que tanto sabes.
¿Sabes tú quién tiró sus medidas? ¿O quién
extendió sobre ella la primera cuerda? ¿Qué apoyo tienen sus basas? ¿O quién
asentó su piedra angular cuando me alababan las estrellas del alba, y prorrumpían
en voces de júbilo todos los hijos de Dios? (Job 38: 1-7)
Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo;
y vuelto vi siete candeleros de oro y en medio, y en medio de los siete
candeleros, a una semejante al Hijo del Hombre...
Tenía en su diestra siete estrellas.... (Apocalipsis 1: 12-16)
El misterio de las siete estrellas que has visto
en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los
siete ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto son
las siete iglesias. (Apocalipsis 1: 20)
Pero cierto día concurriendo los hijos de Dios a presentarse delante del Señor, compareció
también entre ellos Satanás. (Job 1: 6)
También apareció otra señal en el cielo: he aquí
un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus
cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas
del cielo, y las arrojó sobre la tierra. (Apocalipsis 12: 3,4)
Después hubo una gran batalla en el cielo:
Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaba el dragón y sus ángeles.
(Apocalipsis 12: 7)
Los hijos de Dios, son los ángeles que en
lenguaje simbólico se refiere la Biblia a las estrellas del cielo. A Satanás le
llamó Dios Lucero de la mañana (Lucifer), y era él mismo uno de los ángeles o querubines
más apreciado, pero después se reveló contra Dios, junto con una tercera parte
de los ángeles, y fueron arrojados a la tierra.
Hablóme de nuevo el Señor, diciendo entona una lamentación
sobre el rey de Tiro. Y le dirás: Esto dice el Señor Dios: Tú, sello o imagen
de Dios, lleno de sabiduría y colmado de hermosura, vivías en medio del paraíso
de Dios; en tus vestiduras brillaban toda suerte de piedras preciosas: el
sardio, el topacio, el jaspe, el crisólito, el ónice, el berilio, el zafiro, el
carbunclo, la esmeralda y el oro, que te daban hermosura, y los instrumentos músicos
estuvieron preparados para ti el día de tu creación.
Tú querubín, que extiende las alas y cubre el
trono de Dios; yo te coloqué en el monte santo de Dios; tú caminabas en medio
de piedras brillantes como fuego.
Perfecto has sido en tus obras, desde el día de
tu creación hasta que se halló en ti maldad.
Con la abundancia de tus contrataciones se llenó
de iniquidad tu corazón, y pecaste, y yo te arrojé del monte de Dios; y a ti ¡Oh
gran querubín protector! Te eché de en medio de las piedras resplandecientes
como el fuego.
Por haberse engreído tu corazón por causa de tu
hermosura, y corrompida tu sabiduría por causa de tu brillo, por eso te arrojé
yo al suelo, y te expuse a la vista de los reyes, para que te contemplasen.
(Ezequiel 28: 11-17)
Satanás era uno de los querubines protectores
del trono de Dios, como lo dice Ezequiel, él extendía sus alas al igual que los
otros dos querubines que ve Moisés cuando le manda Dios construir su Tabernáculo.
Harás así mismo dos querubines de oro macizo
labrados a martillo y los pondrás en las dos extremidades del oráculo. Un querubín
estará en un lado, y el otro en el otro; y han de cubrir ambos lados del
propiciatorio, mirándose uno al otro con las caras vueltas hacia el
propiciatorio, con el cual se ha de cubrir el Arca dentro de la que pondrás las
tablas de la Ley que te daré. (Éxodo 25: 18-20)
Los ángeles fueron creados antes que fuera
creada la tierra, y su número era millones de millones (Apocalipsis 5: 11). Ellos
están al servicio de los hombres.
Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate
a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
¿No son todos espíritus ministradores, enviados
para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? (Hebreos 1: 14)
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta y
juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo
hasta el otro. (Mateo 24: 31).
Pero esto no debe dar lugar a que los hombre les
hagan adoración, porque bien dice Dios en su mandamiento no harás para ti
imagen de escultura, ni figura alguna que hay arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra, ni de las que hay en las aguas debajo de la tierra. No las adorarás
ni rendirás culto. (Éxodo 20: 4,5)
Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después
que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me
mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy
consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras
de este libro. Adora a Dios. (Apocalipsis 22:8)